Las más de dos mil fuentes de Roma

Estaba pensando hacer un recopilatorio de los viajes que más me han entusiasmado en 2017, y mirando y mirando, caí en la cuenta que me había dejado un posible post muy chulo sobre el viaje a Italia que hice este verano. Además de las obras de arte, monumentos y edificios, lo que a muchos nos llama la atención cuando llegamos a este país latino, son los millares de fuentes que se pueden encontrar repartidas por toda Italia. En países con agua abundante es complicado encontrar tantas y tan repartidas como aquí.

El río Tíber, al fondo el Puente y el Castillo de Sant’Angelo de Roma.

Por todos es sabido el amor y el compromiso que prodigaban los clásicos por el agua pública. Una de sus mayores obsesiones fue canalizarla allá donde iban. Prueba de ello son los acueductos, el alcantarillado, los baños termales,… y un largo etc. Esa pasión aún se aprecia en esta República bañada por el Mediterráneo, no en vano, su capital, Roma, cuenta con más de dos mil fuentes, ninguna ciudad del mundo la iguala.

Las famosas termas de Caracalla fueron unos baños públicos de la Roma imperial. Se construyeron entre 212 y 217 d. C.

Y lo mejor de todo es que en su mayoría son potables, cosa que es una auténtica maravilla si viajas a este rincón del sur de Europa en verano.

Esta se encuentra en el Vaticano. En pleno agosto era un sitio muy concurrido.

 

En agosto las sombras en el Vaticano son una maravilla.
En la Plaza de San Pedro de Ciudad del Vaticano.

Dicen los lugareños que el mejor café del mundo se toma en Roma. La razón, dicen, está en el saber hacer y en nuestro protagonista, el agua. Aseguran los romanos que es una de las mejores aguas del mundo. No sé si será la mejor del mundo,… pero lo cierto es que el 97% del agua del grifo de la capital procede de agua de manantiales y solo 3% es de pozos, por lo que está considerada de muy alta calidad. Incluso en los restaurantes es habitual que te sirvan agua de grifo en jarra. La verdad que además de que resulta cómodo y económico, es muy beneficioso para el medioambiente, ya que se evitan un montón de residuos de botellas de plástico. Más en un país como este repleto de turistas y con temperaturas altísimas en verano.

Fontana della Barcaccia en la Piazza de España

Personalmente el agua que más me gustó fue la que emanaba de la Fontana Di Trevi, no la que sale de la misma fuente barroca. Está prohibidísimo incluso tocarla. Y por si cuando estas allí no te has percatado,  unos simpáticos Carabineros te lo recuerdan constantemente con su silbato. De la que os hablo está a la derecha de la gran obra de arte de Nicola Salvi. Se puede tomar agua de dos chorritos mucho más modestos que los de la famosa fontana. No sé si fue el calor, la muchedumbre o lo mágico de la fuente, pero lo cierto es que me supo a gloria.

Esta obra de arte es toda una alegoría al agua. Sin duda, demuestra el cariño que los romanos procesan a este líquido tan imprescindible para la vida.

Os deseo tanta salud como gotas tiene la lluvia, tanto amor como rayos tiene el sol y tanta suerte como arena tiene el desierto ¡Feliz Navidad! y que se cumplan todos vuestros deseos! ⛄⛄🎄🎄🎆🎆

Posted by Oihana Eraso on Monday, December 18, 2017

La Piazza Navona también es otra muestra de las fuentes y el arte barroco, la principal es la Fuente de los Cuatro Ríos, construida en 1651 por Bernini en el centro de la plaza. Además de las fuentes monumentales más conocidas, las calles y parques de Roma están repletos de aproximadamente dos mil quinientas fuentes.

Esta cualidad hídrica romana se extiende más allá de las fronteras de la ciudad de las siete colinas, en Florencia nos encontramos con fuentes públicas por todas partes.

La basílica catedral de Santa María del Fiore.

Nos contó una guía florentina muy simpática que hace unos años, sobre todo con la afluencia de turistas, a la ciudad entraban camiones repletos de agua embotellada, lo que generaba una cantidad inmensa de residuos. Para evitarlo decidieron poner remedio surtiendo a la villa de fuentes y agua potable. Pero lo más curioso de todo es que como los italianos son amigos del agua con gas, decidieron poner en el centro histórico, muy cerca de la copia del David de Miguel Ángel en la plaza de la Signoria, dos surtidores uno de agua natural y otro de agua con gas. ¡Si! Yo también pensé que se trataba de una broma cuando nos lo contaron.

Una fuente da agua y otra agua con gas. Se encuentra en una de las paredes del Palazzo Vecchio.

En el rato que estuvimos por allí vimos acercarse no solo a turistas para recargar sus botellas y cantimploras, sino que también a bastantes lugareños que se llevaban agua con gas a sus casas.

Esta fuente se encuentra muy cerca de la emblemática copia del David de Michelangelo.

Además de agua potable, el amor de este país por las fuentes es de sobra conocido, así que en cualquier esquina puedes encontrar con auténticas maravillas con agua. Y es que donde hay agua, hay vida, arte e incluso me atrevería a decir que magia.

Fuente que se encuentra en los Jardines de Boboli en Florencia.

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