Achicoria para el camino

A los que nos toca quedarnos por aquí en estas fechas, estamos siendo testigos de que este verano está siendo algo inusual, incluso para nosotros; por un día de playa, tenemos cuatro o cinco de zirimiri y nubes. Pero a pesar de la lluvia, la temperatura está siendo agradable e incluso en ocasiones sale el tímido sol. Sin duda, el clima ideal para hacer muchas actividades. Una de las mejores opciones es pasear. Personalmente prefiero los días sin mucho sol para andar por nuestros caminos. Uno de mis paseos preferidos es el de los acantilados de la playa de Azkorri (Getxo). Como cada verano llama la atención por su belleza y cantidad esta bonita flor de color azul-lila que crece junto a los senderos y caminos.

En su día me sorprendió saber que esta planta de la familia de las asteráceas, es la achicoria común (txikoria en euskera). Sí, esta bonita flor de perfectos pétalos azul-lila, es ese famoso sustitutivo del café. Para prepararlo se utiliza la raíz de la planta, tostada tiende a acaramelarse y al molerla, da como resultado un sabor intenso, ligeramente picante y amargo que recuerda al café. Se utilizó sobre todo en épocas de escasez de la afamada bebida con cafeína, como en la Guerra Civil o la Postguerra, más adelante se empezó a mezclar con café hasta que su uso casi desapareció. Recuerdo como si fuera ayer el olor de la cocina de mi amama cuando preparaba café con achicoria las tardes de domingo, decía que con la mezcla se intensificaba el sabor y que así era más sano. Hoy día debido a su peculiar sabor y a sus beneficios para la salud está volviendo a muchas cocinas de los grandes restaurantes.

¿Cuáles son sus beneficios?

Tiene una cantidad alta de inulina, muy buena para regular el azúcar. Además, posee intibina, que le da ese sabor amargo tan característico, que ayuda a la digestión. Es rica en ácidos grasos esenciales, vitaminas del grupo B y minerales como el potasio, calcio y fósforo. Y dicen incluso que ayuda a reducir peso, ya que evita la retención de líquidos y aporta menos de 20 kcal por cada 100 gramos. Una joya natural y culinaria que todos deberíamos tener en la cocina.

La podemos cultivar nosotros mismos, es una planta muy rústica que no requiere de muchos cuidados y además se puede sembrar durante todo el año. Aunque los mejores resultados se logran con las siembras de otoño y primavera. Es originaria de Europa, así que en nuestro clima se encuentra de maravilla. Le gusta crecer a los bordes de los senderos como sucede en los caminos de Azkorri.

Es una maravilla de planta que puede alcanzar el metro de altura. Solo tiene una raíz, pero esta es profunda y gruesa. Su flor sale precisamente ahora y la podemos encontrar hasta el mes de septiembre. Lo normal es que su flor sea de color azul-lila pero puede coger tonalidades rosas e incluso blancas.  Un dato curioso; la flor solo se abre a pleno sol y sigue su trayectoria al igual que los girasoles.

Es una vieja conocida de nuestros campos y también de la medicina. El mismísimo Carlomagno ordenó cultivarla junto a otras hierbas y condimentos.

Azkorri y sus acantilados tiene otras riquezas naturales como el brezo del cantábrico y muchas otras plantas y arbustos. Estos días las tonalidades y olores de estos caminos merecen un paseo y más en esas jornadas de poco sol, ya que no hay muchas sombras. El sol quizás no, pero la que si nos acompañará en nuestro paseo, es la bonita y alegre flor de la achicoria.

 

El premio al árbol con mejor sombra es para…

Algunos en verano van en busca del sol y están deseando que los rayos tuesten su piel, otros en cambio vamos buscando la mejor sombra donde cobijarnos, sobre todo esos días despejados cuando parece que el astro rey no da tregua. Un propósito que con los años se va consolidando, es como si el cuerpo tuviese un tope de sol y poco a poco nos lo va advirtiendo, por lo menos eso me pasa a mí. Los que vamos en busca de este bien tan preciado, sabemos que la mejor sombra es la de los árboles y si le acompaña debajo una buena mata de hierba mejor que mejor.

En un bosque de Bizkaia debajo de un frondoso roble

Buscando, buscando, nos surgen algunas dudas, muy importantes si es que nos vamos a echar un largo rato a los pies de uno. ¿Cuál es la mejor sombra? ¿Qué árbol será el que mejor nos proteja de los temibles rayos del sol? Todos hemos escuchado eso “de la higuera, la sombra no es buena; y la del nogal trae mucho mal”. ¿Pero qué hay de cierto? La sabiduría popular en ocasiones es muy sensata. La higuera es un pequeño árbol de copa grande y frondosa que invita a tumbarse sobre sus raíces pero no es oro todo lo que reluce. Este arbusto originario de Asia despide un olor, casi asfixiante, debido a que contiene un jugo lechoso, un látex, también conocido como leche de higo que fluye en cuanto se corta. Se utiliza para eliminar verrugas pero en mucosas es irritante y puede producir alergias. A la higuera y su peculiar olor se le atribuyen incluso cualidades mágicas. En Donibane Lohitzune se cuenta que el que se pone debajo de su sombra en San Juan aprende a tocar el violín. (Pikondo baten azpian musika-tresna batekin jartzen denak berehala ikasiko du tresna hori jotzen.)

Con el nogal (Intxaurrondo en euskera) pasa algo por el estilo. Su sombra es muy apetitosa porque a simple vista tiene muy buena copa y esta es alta. Pero las hojas y las cáscaras de los frutos de este árbol caduco contienen mucha cantidad de taninos, lo que con el contacto puede producir toxicidad. Está claro que estar debajo de la higuera y el nogal no acarrea mucho peligro. Aunque una siesta no sabemos, ni cuanto puede durar, ni si acabaremos con una de sus cáscaras en la boca, sobre todo si eres de esos que duerme a pierna suelta. No obstante, dudo que también en este caso suceda nada grave.

Nosotros por si acaso nos decantamos por la sombra del roble. ¡Qué maravillosa que es! Este árbol, oriundo del hemisferio norte, es frondoso y de gran copa. Además deja entrar algo de luz a sus raíces por lo que es fácil encontrar hierba bajo su tronco. Además tiene mucha altura por lo que su sombra es alargada, puede llegar a medir más de 40 metros. Y aquí os podéis echar tranquilos a dormir, no es un árbol tóxico. Su corteza tiene una cantidad importante de taninos que se utilizan como remedio natural pero tenemos que ingerirla en grandes cantidades.

Descansado bajo un roble joven

El roble o aritza en euskera, es un árbol muy vinculado a nuestra cultura. No es casualidad que los fueros se hayan firmado durante siglos bajo su sombra. Se creía que tenía poderes mágicos y que poseía un espíritu propio. El roble ocupa un lugar de honor y es símbolo de resistencia y fiabilidad entre los vascos. Desde luego que a mí ¡me encanta su sombra! No obstante para los días de mucho calor este árbol ¡no es el adecuado! Según la tradición popular la mejor sombra para esos días asfixiantes de calor es,…. ¡¡el haya!! o como se le conoce por aquí, pagoa. Y si no mirar esta foto de hace unas semanas en Urkiola. Así que, The Oscar goes to,… El premio al árbol con mejor sombra va para el haya o como lo conocen los científicos el Fagus sylvatica.

En uno de los hayedos de Urkiola hace unos días

Son árboles que no dejan pasar casi los rayos de sol, a sus pies no crece apenas hierba y sobre todo, ¡¡tiene una sombra muy fresca!! Sus árboles desprenden una humedad que les hace ser el mejor sitio para esos días de olas de calor, quizás sea porque necesitan de terrenos con agua para crecer. Su olor además es una maravilla. Los hayedos tienen un no se qué, que qué se yo, que atrapan. Es uno de nuestros grandes tesoros, normalmente este árbol de la familia de las fagáceas, crece en grupo, así que es difícil verlo solo. Nuestra cordillera es uno de sus refugios junto a los Pirineos en la Península Ibérica. Si este verano no sabéis donde meteros por el calor, apuntad, un hayedo es el mejor sitio para resguardarse.

Infinidad de rituales mágicos para San Juan

En la víspera de San Juan a muchos se nos despierta nuestro lado más misterioso y mágico. La noche más corta del año es también la más luminosa en el hemisferio norte. En unas horas nuestros pueblos y rincones se llenarán de brillantes fogatas, se dice que así se quiere simbolizar al triunfo de la luz frente a la oscuridad de la noche. Hasta el más escéptico en esto de los rituales, se da un paseo para ver la fuerza del fuego en acción (por si acaso, no vaya a ser que funcione, …). Y es que este elemento tiene algo mágico que atrapa. Los que somos algo más supersticiosos “quemamos” lo viejo junto a lo malo para llamar a la suerte y empezar un nuevo ciclo con energía renovada. Otros giran y cantan en torno al fuego y los más atrevidos hasta saltan por encima de las brasas. Todo esfuerzo es poco para atraer a la buena suerte.

Cueva de la bruja de Zugarramurdi

A esta noche también se le llama la noche de las brujas y aquí de eso sabemos un rato, sobre todo en el pequeño pueblo de Zugarramurdi. Desde hace algunos años vienen celebrando actos para conmemorar este día por todo lo alto. Para esta ocasión, entre otras cosas, han preparado en la misteriosa cueva, un concierto único a cargo de la orquesta Sinfonietta Académica con “El Amor Brujo”, de Manuel de Falla, como protagonista. Si así no se nos despierta nuestro lado más enigmático, pocas cosas lo harán.

El fuego ha sido desde tiempos inmemoriales la estrella de esta noche. Resurreción María de Azkue recogió infinidad de creencias en torno a este elemento en cada rincón de nuestra geografía. En Oiartzun, hacían el fuego con zarzas para a continuación con un ramo de paja encendido recorrer las huertas cantando: San Juan dela, San Juan: gure goiko soruan sorgin-begia galdu da; galdu bada, galdu bedi: sekulan agertu ezpaledi! (San Juan, que es San Juan: en nuestro prado de arriba el ojo de la bruja se ha perdido; si se ha perdido, que se pierda: ¡ojalá no aparezca nunca!).

Pero no solo el fuego tiene poderes, también el agua posee cualidades regeneradoras según las creencias. El más popular nos cuenta Azkue, es el del rocío de la mañana de San Juan. Con estas pequeñas gotas madrugadoras existía la costumbre de restregarse tanto los pies como todo el cuerpo, así se pensaba que se curaban o evitaban enfermedades de la piel. En algunos lugares existe la tradición de ir a visitar las fuentes en las primeras horas de sol del 24 de junio, la gente bebe agua y se lava en ellas. A falta de fuentes buenos son los ríos, en el valle de Salazar muchos iban al río a lavarse.

Panorámica de la Presa de Aixola en Elgeta
En la Presa de Aixola (Elgeta) donde se encuentra el caserío Ur bedeinkatua que significa agua bendita.

El espino albar o elorri (en euskera) es un árbol sagrado muy importante en los ritos del solsticio de verano, se utilizaba antiguamente como pararrayos. Pero también se han empleado para los rituales ramas de cerezo, chopo, roble, laurel o hojas de saúco y de nogal, con ellas se adornaban las puertas o las huertas. Una costumbre muy arraigada entre los vascos es llevar a la iglesia en la mañana de San Juan a bendecir ramilletes de hierbas y flores. En Eibar una vez bendecidos los ramos de flores (sorbia) se solían guardar en las puertas de los caseríos para protegerlos contra los rayos.

Si no sabíais qué rito hacer en esta festividad, aquí tenéis un montón de tradiciones donde elegir.

 

 

 

Conectar con la naturaleza

En este 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, Naciones Unidas nos invita a “conectar” con la naturaleza, a mirarla y a disfrutar con ella. Los que me seguís, tanto por este blog como por redes sociales y vídeos, bien sabéis que hacer precisamente eso, conectar con ella, es lo que más me gusta y siempre que puedo os animo a que lo hagáis. Para ello, no hay que irse muy lejos, sobre todo en Euskadi. Tenemos la gran suerte de poder pisar verde en muy pocos minutos. Más que poder, sobre todo para los que vivimos por aquí, es cuestión de querer. Y no hace falta pegarse grandes pechadas, ni ser super deportistas. Tenemos recorridos para todas las edades y niveles.

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Este fin de semana en Gorliz, de tanto observar, al final acabé siendo yo observada por este curioso nuevo amigo.

Para saber valorar la naturaleza en nuestras vidas, nos animan a andar por el aire libre y descubrir su belleza e interactuar alegremente con ella. En definitiva, nos alientan a explorarla y pasárnoslos genial en este medio. Quizás porque saben que cuanto más se conoce el mundo natural, más se le quiere y se le aprecia. Y a las cosas que se quieren, se las cuida y se las protege. Sobre todo si lo hacemos desde la infancia. Si desde pequeños hemos considerado la naturaleza como un bien preciado, es más complicado que en la edad adulta promovamos acciones dañinas contra ella.

Desde el año 1973, todos los 5 de junio, nos vienen recordando la importancia de saber convivir con la naturaleza y la necesidad de preservar el Medio Ambiente. Incluso el buscador más usado de la red, Google, se ha sumado este año a esta iniciativa y ha coloreado sus letras de verde y ha transformado su “l” en un pequeño árbol verde con dos hojas. Todo para llamar nuestra atención sobre el medio natural. Un mensaje que quizás se haya vuelto más relevante en los últimos días, debido a la última decisión de Donald Trump de retirar a su país del Acuerdo Climático de París, escudándose en la defensa del empleo en EEUU y sosteniendo que no somos responsables del cambio climático.

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Aquí de cuando estuvimos con los apicultores de La Alcarria aprendiendo todo sobre las abejas, unas grandes trabajadoras.

Desde Naciones Unidas, nos recuerdan que existen miles de millones de habitantes de zonas rurales en todo el mundo que pasan su jornada diaria «en conexión con la naturaleza». Ellos, nos cuentan, son muy conscientes de que dependen de que la naturaleza les provea de su modo de subsistencia. Por eso, en mi opinión, es importante y muy ilustrativo conocer la labor de los trabajadores del mundo rural de primera mano con visitas a granjas y caseríos. No solo les ayudas a promover su negocio, también favoreces un modo de vida sostenible y que ayuda a preservar nuestros paisajes. Además, muchas veces es así como nos damos cuenta de la dependencia que tenemos respecto a la naturaleza y lo vulnerables que somos sin ella. Sobre todo es increíble la dependencia de la vida en el planeta respeto a la abeja y su situación es muy muy alarmante. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) nos alerta de que el declive de las abejas está ocurriendo en todo el mundo y que el resto de polinizadores están en la misma situación.

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En el Caserío de Maider Unda y con el asturiano Manuel Niembro aprendiendo a segar.

Naciones Unidas también nos menciona que son estas personas precisamente las que sufren primero las amenazas que los ecosistemas afrontan, ya se trate de la contaminación, del cambio climático o de la sobreexplotación. Por eso, nos adelantan que los economistas están desarrollando las maneras de medir el valor multimillonario de los denominados «servicios de los ecosistemas», que abarcan desde la actividad de los insectos cuando polinizan los árboles frutales, hasta los beneficios espirituales, para la salud o recreativos que aporta practicar senderismo. Cabe destacar en nuestra tierra la labor del pastoreo. No solo ayuda a preservar un ecosistema único, sino que además controla los incendios y preserva este paisaje verde tan nuestro y característico.

En mayo, las flores tarde o temprano hallo

El mes de las flores, el de las comuniones, el mes que lleva el día del trabajador y el día de la madre, también para desgracia de muchos, yo incluida, es el mes de las alergias,… todo eso y mucho más son estos treinta y un días que lleva esta quinta mensualidad del calendario. Una de las épocas favoritas para muchos. Estos días la primavera enseña su cara más bonita, la de las flores, sobre todo es buen mes para lirios, tulipanes y las aromáticas rosas. Es una maravilla pasear por parques y jardines solo para admirar a la flor reina por excelencia. Pero también para muchas otras flores silvestres como esta preciosidad que me encontré no hace mucho en los acantilados de Getxo (Bizkaia).

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Alhelí en el acantilado de Getxo.

 

Estamos en una época ideal para conocer nuestro entorno. El litoral vasco es increíble y no me canso de recorrerlo. Cada día tiene un color distinto y más en mayo. Me encantan las primeras horas del día de este mes, cuando la luz y el fresco de la mañana acompañan. Y es que como reza el refrán, las mañanas de mayo son las mejores del año.

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“Las mañanas de mayo, las mejores del año”

Si además llevamos con nosotros como hamaiketako unas ricas cerezas, ciruelas, fresas o albaricoques, mejor que mejor. No sé vosotros pero yo siempre estoy deseando que llegue esta época del año para comprar frutas de temporada. Sobre todo no me puedo resistir a las cerezas, que son, como no podía ser de otra manera, de la familia de las rosáceas. También son conocidas como las ¡”super frutas”! Y no se llaman así por su rico sabor sino porque están llenas de unos antioxidantes llamados antocianinas que ayudan en la reducción de enfermedades cardíacas y cáncer. Además es una de las pocas frutas que tiene melatonina, muy familiar para los que padecen de insomnio, ya que ayuda a conciliar el sueño. También reduce el riesgo de diabetes, y están cargadas de fibra y un montón de vitaminas.

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Estamos en la época de las cerezas, también conocidas como las “super frutas”.

En cuanto a verduras, es el mes de la acelga, alcachofa, col, espárrago, espinaca, pepino o pimiento.

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Otras de las cosas que me gustan de estos días es que los paseos por el monte son más agradables, aunque arriba aún las flores no estén muy presentes, las hojas empiezan ya a adornar los árboles con un verde que parece casi fosforescente. Si el sol acompaña, incluso apetece echarse una pequeña siesta a la sombra de algún árbol. Si es además con una cama de hojas de haya debajo, mejor que mejor.

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Vista del Cañón de Delika hace unos días

Mayo también es el mes de la Virgen María. Durante siglos la Iglesia Católica ha dedicado todo este mes de mayo para honrar a la Madre de Dios. Pero parece ser que se trata de una herencia precristiana. Se sabe que en la Antigua Grecia este mes estaba dedicado a Artemisa, la diosa de la fecundidad. Después en la antigua Roma pasó a dedicarse a Flora, la diosa de la vegetación. No es de extrañar que fuera en esta época y no en otra, ya que es ahora cuando las cosechas empiezan a brotar, las flores a asomar y las vides a tener sus primeras hojas.

Muchas culturas del hemisferio norte tienen o tenían algún ritual donde jóvenes del pueblo adornadas de flores cantaban y bailaban honrando a la naturaleza. Tradiciones muy extendidas en Gipuzkoa y en Navarra. En el Valle del Baztan las chicas del pueblo, de entre diez y doce años, eran coronadas como las “reinas de mayo” y salían por las calles cantando y bailando.

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Enciclopedia Auñamendi

En Arroiz se conoce a esta fiesta como la de “Erregina eta Saratsak”, es la única localidad que conserva en el Baztan esta tradición. Las doncellas se visten de blanco con sus cabezas adornadas con coronas de flores y con unas bandas azul cielo que cruzan de hombro a cintura o solo en la cintura. Se detienen ante las puertas de las casas y cantan con la ayuda de una pandereta:

“Erregina ta Saratsa neskak eder garbosa.” Ela,ola! etxekoandrea atera zaite leiora leiora ezpada, atera.
(Reina y sauce, hermosa muchacha, Ea!, dueña de casa, sal a la ventana, y si no, a la puerta).  
Antiguamente si la etxekoandre les daba dinero bailaban una jota especial para ella, si no mandaban una maldición para toda la casa.
Este rito, nos cuenta Barandiaran y otros muchos estudiosos, era típico casi seguro en toda Euskal Herria. Según Ángel Irigaray, en 1933, en Doneztebe celebraban la “Maia Besta”, una especie de procesión de la primavera, en Arizkun escogían a la Maiatzeko erregina.  (Info: https://www.facebook.com/sorginkeri/)
Espero que disfrutéis lo que queda de mayo y ¡feliz mes de las flores!
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Los aromas del Jerez toman tierra en Euskadi

Desde el pasado 5 de mayo Donosti pero también otros rincones de Euskadi como Gasteiz o Leioa, están siendo invadidos por los aromas que aportan las tierras situadas en el extremo sur de la península ibérica. En concreto por las 7.000 hectáreas repartidas entre Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda, Rota, … Y es que el vino de la Denominación de Origen de Jerez ha aterrizado estos días en tierras vascas, a través del Sherry Festival que este año se está celebrando en Donosti y que durará hasta este domingo, 14 de mayo. Otros años se ha desarrollado en Madrid (2014) y Barcelona (2015).

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Foto: www.sherry.wine/es

Aún estáis a tiempo de dejaros llevar por los aromas de uno de los vinos más curiosos del mundo. Seguro que, si indagáis en sus sabores y también en su historia, os vais a quedar gratamente sorprendidos, como me ha pasado a mí. Es una oportunidad única poder conocer todo lo referente a estos grandes vinos sin moverse de Euskadi, sobre todo para los amantes de los caldos y la gastronomía. Catas y seminarios, experiencias gastronómicas,… Aquí os dejo la web con toda la información: http://www.sherry.wine/es/sherry-festival

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Uno de sus actos fue este pasado martes en la Escuela de Hostelería de la Universidad de Leioa. Así que no quise desaprovechar esta oportunidad única. Para empezar os diré que a pesar de ser uno de los vinos más antiguos y conocidos, diría que del mundo, sabemos muy poco acerca de su historia y elaboración.

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Comenzamos la cata con un Manzanilla. Se va a convertir en uno de mis habituales, seguro.
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Catamos un Manzanilla, un Fino, un Amontillado, un Medium, un Cream y un Pedro Ximénez.

Carmen Aumesquet, Jefe de promoción de Consejo Regulador de Vinos de Jerez y Manzanilla, nos hizo una cata mientras nos iba explicando las formas de elaboración y la historia de este vino que denomino viajero. El hecho de ser un producto elaborado cerca uno de los puertos más importantes durante siglos en Europa, el de Cadiz, hizo que se convirtiera rápidamente en un vino para acompañar a los marineros en sus largas travesías. De ahí su fama mundial, sobretodo en Gran Bretaña. Los saqueos de los buques por parte de piratas ingleses hizo que el pueblo y no solo la corte, llegará a probar los caldos de Jerez en las islas británicas. De ahí su arraigo en esas tierras del norte. El aporte de dos grados más al vino también se debe a este hecho, era un vino que iba a ser utilizado para los grandes viajes por la mar, así que tenía que estar en perfectas condiciones y en eso el alcohol le ayudaba.

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Carmen Aumesquet explicando la singularidad de estos vinos durante la cata en el aula de la Escuela de Hostelería de Leioa.

Un vino que es distinto y muy original. También su elaboración es digna de ser mencionada. Una de las claves de los vinos de Jerez es la Flor. Una especie de velo blanquecino que cubre la superficie del vino en las barricas de crianza. Este velo son en realidad levaduras que van consumiendo componentes del vino; como alcohol y restos de azúcares no transformados, glicerina, etc. que va a cambiar los componentes del vino y va a a hacer que no se parezca a ninguno de otra Denominación. En el caso de los Finos y Manzanilla, el vino está protegido por la Flor. En cambio, en los Olorosos, con más alcohol, impide el desarrollo de las levaduras.

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Alumnos de la Escuela de Hostelería realizando la cata.

Además su crianza es totalmente distinta a las demás, se le llama de “criaderas y soleras”. Se trata de un sistema dinámico, es decir, se saca un porcentaje del contenido de cada una de sus barricas o “botas” (como le llaman en Jerez), alineadas en hiladas a distinta altura, para rellenar otras. Se mezclan así vinos con distintos años para perpetuar las características del vino año tras año. Este método de elaboración también lo debemos al hecho de ser un vino viajero. El comprador que encargaba el vino quería que su Jerez tuviese el sabor que le había gustado y no quería que cambiase según la añada.

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Foto: www.facebook.com/vinosjerez

Una maravilla de mañana que ha hecho que me entre el gusanillo de conocer en persona las tierras que ven nacer a este gran vino con mucha solera.

 

En los términos de la diosa

Hace algunas semanas recorrimos con el programa uno de los rincones que os confieso, es uno de mis favoritos. No sé si lo que atrapa de este lugar sean sus montañas desnudas de caliza; su verde, resultado del ir y venir de sus habitantes de cuatro patas; los centenarios bosques; la magia de la mitología que encierran sus rincones o la mezcla de todas ellas. Pero lo cierto es que El Parque Natural de Urkiola (Bizkaia) se ha convertido en un lugar de peregrinaje para cualquier amante de la naturaleza, no en vano la llaman la pequeña Suiza.

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Mirador de las Tres Cruces, al fondo asoma el municipio de Durango.

Fotos: Diego Dal Santo

Y es que estamos rodeados de ¡3.200 ha de árboles! Son bosques naturales de hayas, encinas y robles. Los centenarios hayedos de curiosas formas, resultado de la antigua extracción para obtener carbón vegetal, es una estampa que difícilmente podréis ver en otros lugares.

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Paseando entre las hayas trasmochas, auténticas reliquias naturales que pueden llegar a vivir hasta 500 años.

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Entre los espectaculares macizos del Parque tiene su hogar la diosa Mari, deidad femenina precristiana. Cuentan las leyendas que la dama habita en las cumbres de las montañas vascas, pero es aquí en una cueva de la cara este del monte Anboto (1.331 metros) donde tiene una de sus moradas predilectas.

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En el Parque ofrecen un montón de actividades para grandes y pequeños. www.urkiola.net
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Visi Arroniz encargada de acompañarnos por el Parque y con la que pudimos ir en busca de nueces.

Aquí os dejo el enlace del programa de cuando visitamos Urkiola con Visi Arroniz, auténtica experta en Urkiola y todos sus alrededores. Todo ello, lo hicimos, por supuesto, con el permiso y bajo la supervisión de nuestra querida y temida Mari.

 

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Símbolo de Mari, dicen que de ella provienen los bienes de la tierra y el agua de los manantiales.