La Inmortal de Chigorin: Cuando lo de menos, es lo de menos

De Principiantes, a falta de otros conocimientos que nos asistan, no podemos evitar mirar la caja para tener una ligera idea de cómo va la partida, práctica nada vergonzante, por lo dicho. Y hemos de reconocer, que esta asistencia perdura en el tiempo, no tanto por su vicio adquirido, cuanto por su virtud que de inicio le diera sentido, a saber, que el estado material de la partida, siempre es un factor a considerar en la valoración de una posición dada, aunque conforme aumenta el nivel de juego, para que la misma sea más precisa, cierto es, han de tomarse en consideración otros elementos que entran a concurso como a quién corresponde mover, sin ir más lejos, que en terminología ajedrecística comporta la lucha por la iniciativa.

Hoy, para ilustrar un caso extremo en el que un bando sacrifica su material en aras de mantener la iniciativa desde el inicio al final del encuentro, propongo una joya del Maestro ruso Chigorin cuyo visionado rápido debe incidir en la entrega de una pieza tras otra como si las mismas estorbaran al jugador que persigue la victoria.

Chigorin – Davidov, 1874

1.e4 e5 2.f4 exf4 Este es el Gambito Rey que garantiza de entrada una partida divertida. ¡Un peón de menos!

3.Cf3 g5 Esta continuación del negro es la considerada más fuerte y la que más alas da a una partida vibrante.

4.Ac4 g4 5.O-O gxf3 Y aquí tenemos al Gambito Muzio donde se entrega pieza y no peón a cambio de iniciativa. ¡Un caballo de menos!

6.Dxf3 Df6 Ante un peón f7 fulminado por los rayos X y Gamma de la amenazadora batería de Dama y Torre en la columna combinada con la artillería del Ac4, se ven en la necesidad de emplear a su propia Dama en la defensa.

7.e5 Dxe5 Y como sabemos, lo malo de sacar la dama pronto es que puede ser atacada. La entrega del peón central se debe a que el rey rival se halla todavía en el centro y con su sacrificio se abre la columna y al tiempo se expone a la dama a una peligrosa clavada. ¡Otro peón de menos!

8.d3 Ah6 9.Cc3 Ce7 10.Ad2 Cbc6 Mientras las blancas han aprovechado sus turnos para el desarrollo de piezas, las negras los han empleado en fortificar su defensa: el alfil protegiendo f4; el Ce7 para evitar la clavada de la dama; y el Cc6 para reforzar a su Ce7. De este modo las negras se quedan en posición pasiva.

11.Tae1 Df5 Las blancas con piezas de menos en la caja las tienen de más sobre el tablero, afirmación paradójica donde las haya que precisa para ser entendida de contemplar las torres de ambos bandos en que situación se encuentran.

12.Cd5 Rd8 13.Ac3 Te8 Mientras las blancas sitúan sus piezas en posición de ataque, las negras buscan el modo de zafarse de la presión a la que están siendo sometidas.

14.Af6 Ag5 Merece la pena atender cómo las blancas tienen situadas dos piezas en territorio enemigo, mientras la mayoría de piezas negras se hallan en la primera fila.

15.g4 Dg6 En circunstancias tan buenas hasta los peones del enroque se suman a la fiesta.

16.Axg5 Dxg5 17.h4 Dxh4 Las blancas no dudan en sacrificar otro peón, en este caso para desplazar a la dama rival de la defensa de su rey al tiempo que suman la suya al ataque; tanto es así que se amenazará mate en una. ¡Otro peón de menos!

18.Dxf4 d6 19.Cf6 Ce5 Las piezas blancas maniobran en territorio negro como por su casa.

20.Txe5 dxe5 21.Dxe5 Axg4 El primer jugador no duda en entregar calidad, para mantener la maquinaria de su ataque total.

22.Dd4+ Rc8 23.Ae6+ Rb8 De tomar con alfil las negras pierden la dama; y de tomar con peón, el mate es evidente tras Dd7+.

24.Cd7+ Rc8 25.Cc5+ Rb8 Las negras confían en unas tablas por repetición, pero eso no entra en los cálculos de Chigorin.

26.Ca6+ bxa6 ¡Otra pieza de menos!

27.Db4+ 1-0

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