El Enroque y sus dudas, por J.M. Villanueva

El Aárbitro Vasco J.M. Villanueva nos regala a los Txikixakeros esta vez una pieza muy completa, pues en ella hay instrucción técnica sobre el Enroque, cierta llamada de atención para que los monitores tengamos un poco de paciencia con el aprendizaje de algunos temas complejos del juego y varias anécdotas relacionadas que si no esbozan una sonrisa, entonces cusan estupor.

El enroque y sus dudas.

El enroque es una jugada especial del Rey con el concurso de una de las Torres. Se realiza como sigue: el Rey es trasladado dos casillas desde su escaque original hacia la torre que está en su casilla original y luego dicha torre es trasladada a la casilla que acaba de cruzar el rey y junto a él.

El principal objetivo es esconderlo ante las amenazas del rival, sobre todo en el inicio de la partida.

Para que el enroque sea posible se tienen que dar tres condiciones:
1- Que no se hayan movido ni el Rey ni la Torre aunque vuelvan a estar en su casilla inicial.
2- Que el rey en ese momento no esté en jaque ni atraviese una casilla que lo este
3- Que no haya piezas entre el Rey y dicha Torre

Parece sencillo aunque los principiantes muchas veces se suele equivocar. Pero no sólo los principiantes, hay Grandes Maestros que también se equivocan, veamos algunos grandes gazapos.

Beliavsky,A (2585) – Timman,J (2620) [B09]
Tilburg Tilburg (7), 27.10.1986
1.d4 d6 2.e4 ¤f6 3.¤c3 g6 4.f4 ¥g7 5.¤f3 0–0 6.¥e3 c5 7.dxc5 £a5 8.£d2 dxc5 9.¤b5 £a4 10.e5 ¤e4 11.£d3 £b4+ 12.¤d2 ¥f5 13.¤c7 ¤c6 14.¤xa8 ¦d8 15.£a3 ¤xd2

En esta posición Beliavasky preguntó al árbitro si se podía enrocar

16.0–0–0 £e4 17.¦xd2 ¦xa8 18.£d3 £a4 19.£b3 £e4 20.£d3 £a4 21.£c4 £a5 22.a3 ¦c8 23.¥d3 ¥e6 24.£b5 £c7 25.£xc5 b6 26.£c3 £b8 27.¥a6 ¦c7 28.£d3 ¥f5 29.£e2 ¤a5 30.¦d3 ¥xd3 31.£xd3 e6 32.¦d1 ¥f8 33.£d8 ¤b3+ 34.¢b1 £xd8 35.¦xd8 ¤c5 36.¥b5 ¢g7 37.¦d4 a6 38.¥e2 b5 39.b3 ¤d7 40.a4 ¤b6 41.axb5 axb5 42.¥xb5 ¥c5 43.c4 ¥xd4 44.¥xd4 ¤c8 45.¢b2 g5 46.fxg5 ¢g6 47.b4 ¢xg5 48.¥a6 ¢f5 49.¥xc8 ¦xc8 50.¢c3 ¢e4 51.b5 ¦d8 52.¥f2 ¦d1 53.¢c2 ¦d7 54.b6 ¦b7 55.¢c3 ¢xe5 56.¥g3+ ¢f6 57.c5 1–0

Averbakh,Y – Purdy,C [A34]
AUS-ch Adelaide (4), 08.10.1960
1.c4 ¤f6 2.¤c3 d5 3.cxd5 ¤xd5 4.g3 ¤xc3 5.bxc3 c5 6.¥g2 ¤c6 7.¦b1 e5 8.£a4 £c7 9.¥xc6+ £xc6 10.£xc6+ bxc6 11.¤f3 f6 12.d3 c4 13.dxc4 ¥e6 14.¤d2 0–0–0

Este pudo ser el movimiento que sorprendió a Averbakh. Él asumió que con su Tb1 atacando b8 el Negro no podía enrocar

15.¤b3 ¥xc4 16.¥e3 ¦d7 17.f3 ¥e7 18.¢f2 c5 19.¤a5 ¥a6 20.¤c6 ¥d6 21.¦hd1 ¢c7 22.¤xa7 ¦a8 23.¤b5+ ¥xb5 24.¦xb5 ¢c6 25.¦b2 ¦da7 26.¦db1 ¦xa2 27.¦b6+ ¢c7 28.¦b7+ ¢c8 29.¦xg7 ¦8a7 30.¦xa7 ¦xa7 31.¦b5 ¦c7 32.c4 ¢d7 33.¦a5 ¢c6 34.¦a6+ ¢d7 35.g4 ¦b7 36.h4 ¦b4 37.¦a7+ ¢e6 38.¦xh7 ¦xc4 39.h5 ¦a4 40.¦h8 ¦a7 41.h6 ¦c7 42.h7 ¢d5 43.¥d2 ¦d7 44.¥a5 c4 45.e4+ ¢d4 46.¦d8 ¦xh7 47.¦xd6+ ¢c5 48.¦xf6
1–0

También existe el caso de una Olimpiada en la que se movió el Rey y posteriormente volvió a su casilla de origen y varias jugadas más tarde se enrocó. De este gazapo se percataron al introducir la partida al ordenador y comprobar que la máquina no admitía tal jugada.
No obstante se dio por bueno el resultado firmado.

¡Pieza tocada! ¡Pieza movida!

El Árbitro de la FVA J.M. Villanueva, con esta colaboración ha demostrado su dilatada experiencia en el delicadísimo campo de la Competición Escolar. Sólo así puedo explicarme la capacidad de casuística destilada en tan sintética aportación.  Por supuesto de su simple lectura el profano puede hacerse una idea equivocada sobre su sencillez o dificultad a la hora de su aplicación. pero como se dice en estos casos: el movimiento se demuestra andando.  De todos modos, un día de estos ofreceré mi particular receta para dirimir estas cuestiones entre escolares cuando los testimonios son diametralmente contrapuestos…Pero os dejo con la excelente aportación del Sr. Árbitro:

Una de las reglas del Ajedrez artículo 4.2 es el que conocemos como “Pieza tocada. Pieza movida” aunque a alguno se le lingüe la traba y diga pieza movida pieza tocada. ¿Os imagináis que en futbol, al tirar un penalti yéndose el esférico más allá de las nubes el delantero diga que no le ha gustado y quiere repetirlo? Evidentemente nadie se lo permitiría. En Ajedrez, el concepto es el mismo: tocas una pieza para mover y te arrepientes. Pero ya es demasiado tarde…

Es decir si a un jugador le toca mover y toca una pieza tanto suya como de su rival está obligado a moverla (si es la del contrario a capturarla), veamos casos:

a) de tocar durante su turno una o más piezas propias, debe mover la primera pieza tocada que se pueda mover.

b) una o más piezas del adversario, debe capturar la primera pieza tocada que pueda ser capturada.

c) una pieza de cada color, debe capturar la pieza del adversario con la suya o, si ello es ilegal, mover o capturar la primera pieza tocada que se pueda mover o capturar. Si resulta imposible establecer qué pieza se tocó en primer lugar, será la pieza propia la que se considere como pieza tocada.

Excepciones: Al igual que en futbol, donde se puede repetir el penalty, en Ajedrez hay casos que no se puede aplicar lo de pieza tocada a rajatabla. Por ejemplo:

-Si se toca una pieza que no tiene ningún movimiento legal no hay porque moverla.

-Si se ha realizado una jugada ilegal y no se ha pulsado el reloj podemos rectificar pero con la obligación de mover esa pieza siempre que tenga un movimiento legal. (en Rápidas1 la ilegal pierde la partida)

-La cuestión de tener intencionalidad, si vamos a mover una pieza y sin querer la tocamos con la manga, la muñeca, brazo, … y la desplazamos está claro que no hay intencionalidad. –

Si una pieza está mal colocada en el tablero y queremos colocarla mejor (componerla), debemos decir antes de hacerlo “compongo”; ANTES y no después, que hay mucho espabilado.

Nota: el enroque es una jugada de Rey y por lo tanto hay que tocar primero el Rey. Si se toca la Torre en teoría ese enroque no es posible.

(1): Rápidas: son partidas de menos de 15 minutos por jugador que muchas veces llamamos rápidas cuando las rápidas son entre 15min y 1 hora.

Sobre las condiciones de Juego

 

Jugar en tan excepcionales condiciones como hacen en la Final del Gran Slam de Bilbao, es algo que está al alcance de muy pocos...¡Bolsillos!

 

J.M. Villanueva, Árbitro de la Federación Vasca de Ajedrez, nos ofrece esta vez una excelente reflexión sobre las condiciones más adecuadas para la práctica de nuestro juego. Merece la pena prestarle atención.

El ajedrez es un juego que precisa de un alto grado de concentración mientras se practica. Muchas veces esa concentración se puede ver alterada por motivos externos que nos incomodan durante la partida: ruido en la sala de juego, tableros o piezas descoloridas y viejas, mesas y sillas en mal estado, falta de iluminación en la sala, aire rancio, etc.

El acondicionamiento del local, así como el equipamiento, deberán reunir las condiciones apropiadas para el nivel de la competición y todos debemos colaborar en ello.

Local

La verdad es que cuando jugamos, jugamos en cualquier sitio dependiendo de las circunstancias: en locales cerrados, en frontones, en la calle, …

Ya quisiéramos todos jugar en condiciones como las de la urna que hemos visto por Bilbao, al alcance sólo de unos privilegiados. Sin embargo, las más de las veces, nos tenemos que acoplar a lo que haya pero siempre que se cumplan unas mínimas condiciones.

Condiciones ambientales adecuadas:

Temperatura: agradable, no conviene pasar ni frío ni calor. En este caso se recomiendo una temperatura de 22 a 24ºC.

Ventilación: conviene que haya un ligero movimiento del aire pero sin corrientes, que no se note.

Humedad: los ambiente húmedos o muy secos no son muy cómodos ya que nos permite respirar correctamente. Se recomienda una humedad del aire entre el 20 y el 60%.

Iluminación: buena luminosidad sin sombras, mínimo 300 luxes. Asimismo sin deslumbramientos ni directos ni indirectos.

Capacidad: la sala de juego deberá tener amplitud suficiente, proporcional al número de jugadores y árbitros así para el público asistente. En algunos casos se recomienda 2m2 por jugador y si el evento es grande se puede reducir a 1,7m2.

Silencio: el ruido incluido el de los otros jugadores no nos deja concentrarnos. Una alfombra puede eliminar el ruido molesto e incluso una nueva normativa para ciertos campeonatos indica llevar calzado de suela blanda.

Fácil acceso: tanto a la propia sala de juego como a los servicios.

Equipamiento

Aparte del local de juego también hay que tener en cuenta:

Tableros en buen estado, de madera o material similar, pintados o acabados en colores mates, para evitar el reflejo de la luz. Los cuadros de 4,5 a 6 cm de lado

Piezas, homogéneas (no mezclemos juegos) del modelo Staunton o similar de los número 5 ó 6, guardando armonía con el tamaño del tablero.

Mesas, medidas mínimas de 70×70 acorde al tamaño de los jugadores. También pueden ser mesas corridas respetando espacios entre jugadores y facilitando el acceso a las sillas.

Sillas, cómodas y de altura proporcional a las mesas de juego.

Planillas, del tamaño adecuado sobre todo a la hora de anotar las jugadas.

Relojes, fáciles de usar..

Por una vez que no se cumplan unas condiciones adecuadas no pasa nada; Pero estar todos los días así no puede ser bueno.

Referencias.
Reglamentos de la FVA, FEDA y FIDE
The Chess Organiser´s Handbook, Steward Reuben
Normativa RD 486/1997

El modelo de piezas Stauton.

 

 Hoy en la Consultoría arbitral, vamos a tratar sobre las piezas de Ajedrez y no precisamente sobre el Rey, la Dama, la Torre, el Alfil, el Caballo y el Peón en si, sino sobre el modelo actual del juego. Anteriormente existían multitud de modelos y los jugadores se quejaban de que a veces era difícil reconocer las piezas. Actualmente usamos el modelo Staunton, en tamaño 5 (rey 87 mm) y 6 (rey 93 – 95 mm) – formato oficial FIDE, aunque también usamos modelos más pequeños. Howard Staunton (1810 – 1874) fue un ajedrecista inglés campeón del mundo no oficial de 1843 a 1851. De origen humilde, aprendió a jugar al Ajedrez a los 20 años en el Cigar Divan de Londres, posteriormente fue columnista y escritor de ajedrez, además de estudioso de Shakespeare. Jugó en el Café de la Regence (Paris) y tuvo éxito con 1.c4, que empezó a llamarse Apertura Inglesa. Es recordado por las piezas de ajedrez que llevan su nombre y en menor medida por el Gambito Staunton que lo puso en práctica contra el alemán Bernhard Horwitz: 1.d4 f5 2.e4 El ajedrez Staunton no fue creado por H. Staunton, sino que fue diseñado por Nathaniel Cook, que registró sus dibujos en el Registro de Patentes (1 de Marzo de 1849) y les dio el nombre de su amigo y el mejor jugador de entonces, además cedió los derechos de fabricación a John Jaques and Son en Hatton Garden que los fabricaba de forma artesanal. Gracias a la promoción del ajedrez de H. Staunton a través de su columna en el London Illustrated News, el diseño fue un éxito inmediato. Cada juego se vendía con un facsímil firmado por el propio Staunton que recibía una comisión por cada juego vendido. En un ajedrez Staunton original las piezas no era pintadas a posteriori sino que se fabricaban en dos tipos distintos de madera: clara y oscura. La presentación del nuevo ajedrez se basaba en el estilo neoclásico con piezas que eran símbolos de la respetable sociedad victoriana: una mitra obispal, coronas para el rey y la reina, un caballo basado en los frisos del Partenón griego (mármoles de Elgin) y una torre moderna de líneas clásicas. Para los peones se inspiró en la forma de los balcones de los edificios victorianos londinenses.

Historia del reloj de ajedrez

 

El Árbitro Vasco, J.M. Villanueva, desde su Consultoría Arbitral nos envia esta aportación histórica sobre el Reloj de Ajedrez.

Una de las cosas que más llama la atención a los profanos de ajedrez es el reloj, ese extraño artilugio con dos esferas (en los relojes analógicos) que marca el tiempo que falta a cada uno de los jugadores para culminar la partida sin necesidad de ¡Jaque Mate! Y que es objeto de nuestros continuos manotazos entre movimiento y movimiento.

Algunos espectadores se quedan mirando más al reloj que a la propia partida, viendo como se mueven la agujas, como se aporrean los pulsadores, esperando ver caer la bandera que marca el fin del tiempo asignado y quizá, pensando cómo hace el tiempo para doblar las esquinas en los relojes cuadrados.

El reloj, regula el tiempo del que dispone cada jugador al objeto de que la partida no se eternice. Al igual que Damas, Alfiles, Peones, cada jugador tiene un tiempo que ha de administrar de forma correcta; Quien agota su tiempo, pierde la partida y como decía el GM Walter Browne “The Clock Is Α Piece” el reloj es una pieza más de la partida y hay que saberla usar aunque todavía no he encontrado ningún libro que analice el movimiento de esta pieza.

Cuando no existían los relojes de ajedrez.

Con ocasión del match entre los maestros más fuertes del la 1ª mitad del siglo XIX, George MacDonnell y Louis La Bourdonnais que se celebró en el “Westminster-Chessclub” de Londres el año 1834, y en el que normalmente una partida se alargaba desde el mediodía hasta por la tarde a las 19 horas. Si era necesario, se reanudaba dicha partida al día siguiente, por la mañana.

Durante el encuentro ocurrió que, el inglés necesitó en repetidas ocasiones más o menos 90 minutos para estudiar y efectuar una jugada. En tales situaciones, al francés La Bourdonnais se le agotó la paciencia y lo expresó mediante ruidosas conversaciones y carcajadas.

Como anécdota sobre 1850, H. Staunton (campeón no oficial del mundo) abandonó por tiempo en un match contra E. Williams. La explicación al abandono de Staunton está en el reloj de ajedrez; en concreto, que en esa época no existía. Williams conocía el mal carácter de Staunton y por eso optó por utilizar mucho tiempo para cada movimiento (llegó a las 2h y media en algunas jugadas), esto hacía que cada partida durase varios días. Staunton terminó hartándose y decidió rendirse para no continuar aguantando las artimañas de su rival. Cada partida duraba entre 15 y 20 horas.

Los primeros relojes.

Antiguamente los relojes solían ser de madera, más o menos elegantes y con unas esferas de relojería. El primer Reloj de Ajedrez mecánico fue inventado por Thomas Wilson en el año de 1883. Con anterioridad, se usaban relojes de arena. Los Relojes de Arena se usaron por primera vez en Londres en 1862. Los Relojes presentes de botones oprimibles fueron perfeccionados por Veenhoff en 1900.

A finales del siglo XX aparecieron los relojes digitales, obligado en cierta medida por los ritmos de juego que han ido apareciendo recientemente, sobre todo los que tienen incrementos por jugada, retardos (delay), incrementos al realizar un número concreto de jugada o por aumentar la precisión del tiempo, por ejemplo a un minuto donde un segundo es un segundo.

Este tipo de relojes en vez de esferas, tienen dos pantallas donde aparecen los tiempos en formato digital, en el interior habitan diodos, cables, tabletas con chips, … y algún habitáculo para colocar las pilas u otro sistema de alimentación ya que este tipo funciona con electricidad.
Lo más raro que he visto ha sido uno fabricado a mano por el bilbaíno Karmelo Fernández, en él existen las esferas pero en vez de agujas se van iluminando con diodos la posición donde debería estar la punta de la aguja.

La programación del reloj.

En los relojes analógicos la programación es sencilla basta con mover la aguja grande (minutero) a falta de los minutos a los que se ha de jugar dejando a aguja menor (horas) de modo que no moleste visualmente al finalizar la partida. Si la partida requiriese más tiempo hay que tener en cuenta la colocación de la aguja menor y que el final del tiempo asignado coincida a las seis.

Por supuesto no hay que olvidarse de que los dos relojes tengan cuerda suficiente para poder funcionar.

En los relojes digitales suele haber unos ritmos de juego preestablecidos de fácil acceso y otros de programación manual y dado que hay multitud infinidad de marcas modelos, tipos, etc., cada uno de ellos requiere una forma distinta de programación y aparte de saberse los más habituales, leerse el manual de instrucciones no viene nada mal.