El Ajedrez de la Filosofía, por Francisco J. Fernández

FILOSOFIA

Hace unos meses cayó en mis manos un curioso trabajo publicado por un antiguo colega de Doctorado de la Facultad de Donosti, Francisco J. Fernández, cuyo título El Ajedrez de la Filosofía, captó de inmediato mi atención, al punto de aplazar mis por entonces obligadas lecturas profesionales sobre mitología comparada para entregarme a su disfrute, dado que en mi también coinciden estas dos bellas disciplinas que requieren zambullirse en las profundidades del pensamiento.

He tardado en editar esta reseña, dado que, el volumen, no cumple los requisitos que yo mismo me he impuesto para esta sección, cuales eran creía yo, la de dar a conocer obras adecuadas para la divulgación del ajedrez aficionado medio, para el monitor o el docente, pero en un sentido amplio, si que encajaba en la perspectiva de TX, a saber, la de publicitar todo eso que tiene que ver con nuestro juego y que por distintos motivos no haya tenido suficiente eco, si quiera, entre las secciones ajedrecísticas habituales.

El autor es filósofo y ajedrecista; su obra entonces presenta un alto perfil de conocimiento expositivo desplegado tanto en una como en otra materia lo que obliga al lector a enfrentarse al texto sin perder de vista nunca sus dos orillas, si no desea ahogarse en el pozo de sabiduría que encierra su meditada reflexión nacida, como no podía ser de otra manera, de la experiencia personal y subjetiva.

Para cuantos no prestan atención al orden de las palabras, el título del volumen puede llevar a confusión, pues como bien advierte el propio autor en su introducción, la obra no trata de la Filosofía del ajedrez – objeto de otra sesuda introspección – sino como reza explícitamente, del Ajedrez de la Filosofía; es decir, de cómo los filósofos, y la Filosofía han trabado contacto con el juego. Ya sólo por esto, conviene entonces advertir que la obra es muy recomendable a filósofos ajedrecistas e incluso para ajedrecistas filósofos y cuantos deseen incorporar a su biblioteca personal un ejemplar único en su especie.

Cómo jugar Ajedrez dinámico, por Valeri Beim

DINAMICO

Una vez hemos trabajado los distintos temas generales tácticos y estratégicos que pueden aparecer en una partida de ajedrez, es hora de abordar de manera explícita ciertos detalles que inciden en la posición como son el aspecto dinámico o estático de una posición, cuestión esta que es tratada con maestría por Valeri Beim en la obra que hoy presentamos en TX.

Beim, quien se nos está revelando como un magnífico pedagogo, trata este escurridizo asunto con soltura y claridad meridianas: los ejemplos son concisos; las partidas bien traídas para ilustrar el concepto principal que se desea presentar; los comentarios no se pierden en temas laterales objeto de otra lección; sus explicaciones se ciñen a la línea troncal aparecida en el ejemplo y cuando precisa de profundizar en una variante, lo hace de modo breve…

Es un texto fácil de seguir en sus indicaciones, con abundantes diagramas, aunque precisa de acompañar su visionado con un tablero dados los agudos matices que en ocasiones introduce su autor.

Es un trabajo muy recomendable para su lectura en grupo donde el monitor de un Elo de 2000 puede llevar la voz cantante entre un alumnado cadete que desee experimentar el salto al otro Ajedrez.

Compruebe su nivel de ajedrez, por Lohéac-Ammoun

LIBRO

En el mercado abundan los materiales didácticos para trabajar y explicar los conceptos tácticos y estratégicos de forma aislada. Pero los monitores han de valerse de su capacidad de improvisación para transmitir el conocimiento de los libros en ejemplos distintos a los que en el aparecen. El texto que aquí presento si le arrancamos por inútiles las 16 primeras páginas del todo superfluas ofrece al entrenador un ingente trabajo masticado de posiciones ejemplares sobre las que se plantea un cuestionario en forma de ejercicio siempre con la misma estructura, un diagrama, explicación sucinta del diagrama, cuestión a resolver, tiempo que se asigna para la solución del problema y solución bien explicada.

Las posiciones son naturales, nada artificiosas y muy instructivas. El libro facilita la tarea del entrenador al tener hechas, bien explicadas y bien solucionadas varias decenas de posiciones que le ayudarán a trabajar con mayor profundidad los temas que ya conoce su alumnado.

Por supuesto, se puede prescindir de este libro a la hora de explicar los temas pero es de gran ayuda cuando se desea que las clases adquieran un grado de mayor calidad sin que el monitor se vea en la obligación de derrochar talento y energía buscando los ejemplos más adecuados entre la basta biblioteca.

Los 100 Finales que hay que saber, por Jesus de la Villa

FINALES
Entre la bibliografía especializada para jugadores de élite y las clases sobre Finales destinadas a instruir al alumnado en las sutilezas de su técnica, las más de las veces, los monitores debían hacer acopio de sus personales conocimientos ante lo alambicado de las explicaciones y la absoluta ausencia de pedagogía de los textos en el mercado.
Hasta este verano, haciendo de tripas corazón – ahora lo puedo confesar – buscando el mal menor, llevaba décadas recomendando para el monitor medio la obra de Keres “Finales Prácticos”. Pero, hacia finales de Junio, cayó en mis manos un ejemplar excepcional que se echaba en falta, cuál es, “Los 100 Finales que hay que saber” del GM Jesús de la Villa. Un trabajo exquisito, donde los casos se exponen con sencillez, diagramas claros, graduación de la dificultad en su secuenciación, extrayendo leyes y normas generales, presentando esquemas fundamentales evitando poner la excepción por delante de lo habitual…
No es fácil, hablar fácil de lo fácil; en cambio, no es difícil hablar difícil sobre lo difícil; Luego lo difícil, es hablar fácil. Por eso, cuando trabajos como “Los 100 Finales que hay que saber” hacen fácil lo difícil, decimos que son obras Maestras o una genialidad.
Desde aquí, recomiendo encarecidamente que todos los clubes y escuelas de ajedrez se hagan con un ejemplar de este texto y sobre todo que lo lean. Su Técnica de finales mejorará un 100% o más.

Ajedrez y Ciencia: Pasiones encontradas, de Leontxo García

índice

Presentar una obra de éxito editorial como “Ajedrez y Ciencia: Pasiones encontradas”, escrita por un autor de prestigio internacional, cuál es Leontxo García, no tiene más mérito que el de apostar por caballo ganador.
Mas, estas líneas, no son tanto un elogio, cuanto un sentido reconocimiento hacia la persona, figura y trayectoria de un Maestro de la comunicación, pues no se me ocurre mejor calificativo para referirme a quien, desde un humilde tablero, se ha convertido en una estrella mediática especializada en la difusión del deporte minoritario, proeza que algún día será objeto de tesis doctoral en Facultades de periodismo.
La primera vez que vi a Leontxo, le quedaba algo de pelo y jugaba al más alto nivel, si bien ya andaba trasteando entre bastidores, entre movimiento y movimiento recabando información para enviarla vía fax a los medios locales. Con los años, pasó a publicar diariamente su indispensable partida en El País, a hacerse un huequecito en los estudios de radio, ser enviado como corresponsal para cubrir los encuentros Karpov – Kasparov por el Campeonato del Mundo, asunto ya meritorio, hasta que el Campeonato del Mundo vino a él en Sevilla.
Para entonces, Leontxo ya se contaba entre los más reputados cronistas de Ajedrez a nivel mundial y de la historia. Sus comentarios en las revistas especializadas desde Argentina hasta los EEUU eran esperados como agua de Mayo. Pero con el enfrentamiento de Sevilla, ¡se armó la Marimorena! De la invisibilidad de las páginas del periódico y de los micrófonos de la radio, saltó a la televisión: conexiones con el telediario, programas de divulgación, entrevistas en directo; aunque la consagración vino por donde menos se esperaba, por una parodia muy pillina realizada por otro gran genio, llamado Emilio Aragón, donde el imitador ataviado como periodista, tablero bajo el brazo y una calva por montera, entre broma e imitación de su programa de máxima audiencia, aparecía exclamando “¡No! Yo sólo informo de Ajedrez!”
Uno que lo ha conocido y tratado antes y después de su consagración, puede garantizarles que, Leontxo, es exactamente el mismo, a saber: una persona afable con todo el mundo indistintamente de si eres alguien o nadie; siempre tiene un momento para atenderte, darte algún consejo, adelantarte algún chascarrillo…en consecuencia, más que una persona inteligente, erudita en su campo, es un sabio, pues su genialidad va unida a la nobleza de espíritu.
Y también a su infatigable trabajo, autentica dedicación y entrega a la divulgación del Ajedrez, de todo el Ajedrez, no sólo el de competición, al que tanto debemos los que amamos el denominado deporte-ciencia.
Hacía tiempo que todos esperábamos una obra suya como la publicada y debo reconocer que el patán que les habla, tras haberle oído y escuchado en varias suyas conferencias, intervenciones en radio, compartiendo mesa y mantel, trayectos de autobús y tribuna de comentarista aprendiz a su lado durante siete maravillosos años entrevistando a Karpov, Spasky, Topalov, Anand…pensaba, ingenuo de mi, que este ejemplar, sería ¡más de lo mismo! Yendo a por él en cuanto salió su primera edición, más por afecto hacia su autor, que para aprender nuevamente de su sabiduría.
Y ¡Efectivamente! Era más de lo mismo…¡Mucho más! Conforme iba ojeando el libro, cada dos por tres debía detenerme para releer un dato nuevo, una anécdota inédita, una reflexión de ¡aupa! De modo que, aparqué las lecturas habidas en lista sobre astrofísica y empecé desde el principio su atenta, elegante, entretenida, inteligente, divertida, curiosa, fascinante, elocuente….lectura.
Su lectura igual de provechosa para el experto que para el lego en el juego, combina con la soltura que le caracteriza aspectos serios como las virtudes pedagógicas del ajedrez o su positiva incidencia para frenar el Alzheimer, con cuestiones como ¿Por qué las mujeres juegan peor? Aderezado con infinidad de curiosidades biográficas de los grandes jugadores y autobiográficas acontecidas en su dilatada carrera como reportero.
Pero llevaría a engaño pensar que la obra es una miscelánea de asuntos dispersos. ¡Todo lo contrario! Pocos textos de ajedrez, presentan los temas con la debida profundidad y detenimiento que Leontxo imprime en todos y cada uno de los asuntos, presentando la debida bibliografía y citando fuentes autorizadas, sea para pronunciarse sobre el dopaje en la competición, sea cuando trata la irrupción de la informática en el tablero.