Gigantes contra enanos

Cuanto más bajamos en la edad de iniciación al ajedrez del educando, la disputa de su primera partida con todas las piezas se puede eternizar en el Universo mental infantil donde un día equivale a todo el tiempo existente.

Como es lógico, conforme avanzan las clases, el grupo se impacienta por echar partidas de ajedrez, por muchos juegos disuasorios que les presentemos y podemos sospechar que sus papis también.

Se puede llegar a una especie de pacto entre el ideal pedagógico del monitor y la reclamación comprensible del alumnado introduciendo juegos que he dado en denominar “Gigantes contra enanos”.

Como quiera que pasar de aprender los movimientos de las piezas una a una, a tener que vérselas con todas a la vez se antoja una tarea titánica, resulta muy útil partiendo del juego “Batalla de peones” el resto de las distintas piezas, jugando con todas las reglas posibles de aplicación en su interactuación. Así, podríamos:

-Primero, jugar sólo con Peones y Reyes.
-Segundo, Peones, Reyes y Torres.
-Tercero, Peones, Reyes, Torres y Alfiles
-Cuarto, Peones, Reyes, Torres, Alfiles y Damas.
-Y finalmente, Peones, Reyes, Torres, Alfiles, Damas y Caballos.

Mientras disputan el juego “Gigantes contra enanos” el alumnado disfruta de la sensación de echar auténticas partidas.

Para cuando alcanza el nivel de jugar con todas las piezas a la vez, el docente ha tenido tiempo de ir dando pequeños consejos sobre el Centro, las columnas y las torres, las diagonales y los alfiles…

Paseo por Cuadrilandia

El tablero es una ciudad cuadriculada y el alumnado va en un coche. El coche puede ser uno de juguete que quepa en una casilla para que el educando lo pueda desplazar manualmente a donde le indique el docente.
En principio este juego está diseñado para trabajarlo sobre tablero y desplazamiento físico; pero también funciona en Mural y solo ejecutado verbalmente en edades superiores a 7 o más años.
El docente coloca el coche en a1 y da órdenes precisas de por donde debe ir en forma de columna, fila o diagonal.
Con este juego se trabajan aspectos espaciales y sobre todo a no salirse del carril, ni de la casilla, habilidad fundamental para un correcto movimiento de ajedrez.

El juego del Pirata

¿Tiro? ¿O no tiro? ¡Esa es la cuestión!

Hace lustros ideé el que he bautizado como “Juego del Pirata”. Más que un juego, consiste en un mecanismo pedagógico por el cual se puede trabajar a la vez corregir la impaciencia o la precipitación, optimizar la administración del tiempo, prestar atención a la experiencia de otros compañeros y aprender a ponderar riesgos y beneficios, tomar decisiones, etc.
El Juego del Pirata yo lo ligo principalmente al estudio de la táctica y el cálculo, pero puede aplicarse en finales, estrategia….consiste en lo siguiente:
1º- Ante un determinado problema el alumnado debe ofrecer la solución.
2º Pero los alumnos son piratas que se han repartido cada uno, una bala de cañón, de modo que si alguien responde, lanza su única bala y debe aguantarse sin hablar hasta el problema siguiente.
3º Se fijan dos tiempos de respuesta: Primer tiempo, por ejemplo de cinco minutos y un Segundo tiempo de otros cinco.
31- Quien lance su bala en el Primer tiempo, si acierta se lleva 5 puntos. Si falla, entonces 0 puntos y ha de permanecer callado hasta que alguien acierte o pase por completo el Segundo tiempo.
32- Quienes no hayan hablado durante el Primer tiempo, suman de premio a su cañón dos balas más para lanzar antes de finalizar el Segundo Tiempo. Su acierto vale 3 puntos.
33- Transcurrido este Segundo tiempo, si nadie ha acertado, entonces se da la oportunidad a quienes se arriesgaron durante el primer tiempo. En este caso, con sólo una bala, si aciertan suman 1 punto.

Al principio, los alumnos gastan su única bala sin más. Pero pronto se dan cuenta de que gracias a sus errores, van otros detrás y aciertan. Los hay que se arriesgan y no les importa perder dos y acertar de cuando en cuando para hacer pleno. Otros prefieren arriesgarse a que alguien se les adelante; Los hay que no aprenden…Con el juego practicado durante semanas, tanto el alumnado como el profesor aprenden las distintas estrategias y a conocerse entre si.
El juego puede complicarse lo que se quiera, por ejemplo, yo les permito canjear puntos por balas extra que valen dos puntos. Etc.

¿Dónde está el fantasma?

Una vez que al alumnado se le ha introducido en la tipología de mates básicos un excelente juego para que vean ¡Mate en una! cuando lo hay, consiste en poner posiciones de mates por ellos conocidas, pero en las que no aparece el Rey. Este conocido mecanismo pedagógico de inversión de la habilidad, fortalece la comprensión del mate. Puede parecer muy sencillo al que tiene el conocimiento bien asentado, pero para el resto su resolución es bastante agradable, pues al “mate” se añade la noción de “descubrir”, que a edades tempranas todavía goza de la reminiscencia de darse cuenta de que las cosas están, aunque se las pierda de vista.

Jugar con el Ajedrez

Disfrazarse de juego de ajedrez es un buen motivo interdisciplinar para involucrar a todo un colegio en nuestra actividad durante el Carnaval o en la fiesta de Fin de Curso.

Una cosa es “jugar al ajedrez” y otra distinta, es “jugar con el ajedrez”. Distinción que merece la pena tomarse en consideración, por cuanto de su observación se siguen grandes beneficios en la docencia de nuestra materia, sobre todo al iniciar su enseñanza en los más pequeñajos, pero también a la hora de favorecer la adquisición de nuevas competencias y destrezas en un alumnado aventajado o jugadores de club con probada experiencia.
Quienes hayan tratado de iniciar al ajedrez a pitufines de entre 5 y 8 años de edad, habrán sufrido su impaciencia por jugar una partida cuando ni si quiera saben mover las piezas con soltura. ¿Qué hacer entonces con ellos durante ese insoslayable lapso en el que hemos de comunicarles los rudimentos imprescindibles para poder disfrutar del juego pero que por su naturaleza infantil requieren de más de dos clasecitas dadas a toda prisa cuando el monitor trabaja con un grupo amplio de elementos…? Evidentemente no puede ser “Jugar al Ajedrez” será ¡Jugar con el Ajedrez!
Jugar con el ajedrez, consiste en tomar elementos del juego de manera aislada para trabajarlos por separado al modo en como un Director de Orquesta hace ensayar a los intérpretes cada cual su partitura, al objeto de que cuando se haya ejercitado lo suficiente en dicha habilidad y se haya aprendido su determinada particularidad, pueda utilizarse en el debido registro del conjunto que supone poner en juego todas las reglas y normas aprendidas, como los instrumentistas han de coordinarse a la hora de dar un concierto, siguiendo el símil.
Así, por ejemplo, tenemos que para la introducción al conocimiento y aprendizaje de cada pieza o el mismo tablero, pueden emplearse diversos juegos, verbigracia, los Laberintos de Torre, la Calculadora del Alfil, el Pastel de Damas, el Caballo Espía, la Batalla de Peones o la Isla del Tesoro del Rey; Para revisar el Mate Pastor, el de Legal o cualquier otra celada podemos emplear el juego del Burro. Etc.
Pero como he adelantado, esto mismo puede también ejecutarse con otras aptitudes que nada tienen que ver con el ajedrez de iniciación. De este modo para educar en la atención a jugadores principiantes que se despistan en la competición por no capturar “en una” piezas del adversario o dejarse comer “en una” sus propias piezas, tenemos el divertido juego del “¡Come! ¡Come!”, para enseñarles a hacer planes está el graciosísimo “¡Me gusta! ¡No me gusta!”, el “Retardado” si deseamos introducirles en el cálculo a ciegas o el vertiginoso “Antiajedrez” para aumentar la fuerza táctica, entre otros.
Pues bien, a explicar este amplio abanico de posibilidades que nos ofrece jugar con el ajedrez y las destrezas que favorece cada uno de ellos es a lo que voy a dedicar esta nueva sección, en la que podréis hacer vuestras propias aportaciones si me las remitís adecuadamente redactadas para este espacio o para el más sofisticado denominado “Modalidades de Ajedrez” con el que está estrechamente relacionado.