23
jul 14

La Audiencia Nacional archivó definitivamente la querella contra el Rey Juan Carlos por el 23-F

Miércoles 23 de julio de 2014

Como era de esperar en esta España sin justicia, la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional archivó definitivamente la querella presentada por el partido Soberanía contra el Rey Juan Carlos y el ex presidente del Gobierno Felipe González, entre otros, por su presunta participación en la denominada trama civil del golpe de Estado del 23-F, según informaron fuentes jurídicas. Nada que llamara la atención. La noticia pasó desapercibida.

En un auto, los magistrados Concepción Espejel, Julio de Diego y José Ricardo de Prada rechazan “que existan elementos mínimamente fiables y verosímiles” que permitan entablar una investigación criminal.

“Sin descalificar el libro de la periodista Sra. Urbano, ni a su autora, pero la Sala no puede admitir de ninguna manera que el relato novelado que contiene en la publicación sea tenido como material indiciario suficiente”, aseguraba el auto.

La querella, que se sustenta en el relato del 23-F que realiza la escritora Pilar Urbano en su libro La gran Desmemoria, también está dirigida contra el ex diputado socialista Enrique Múgica y el antiguo político del Partido Comunista de España (PCE) Ramón Tamames. En la ampliación se incluyó un facsímil del documento que firmó el Rey para comunicar su abdicación.

La Sección Segunda consideraba, además, que los hechos denunciados han prescrito. Aseguró que este hecho impide “absolutamente” no sólo de una pena sino que también la instauración de un proceso penal.

No hay indicios delictivos

La Sección Segunda confirma así la decisión tomada por el titular del Juzgado Central de Instrucción número 1, que rechazó la acción penal interpuesta argumentando que no existen indicios delictivos en la actuación de los querellados y que, en todo caso, el delito de rebelión que se atribuye habría prescrito.

“En lo que se refiere a la inviolabilidad de la figura del Rey, hasta que las Cortes Generales no aprueben la Ley Orgánica que regule la abdicación del Rey Juan Carlos I, su situación institucional y procesal no se ha modificado”, señalaba el juez.

La Fiscalía pidió el rechazo “de plano” de la querella destacando su “inconsistencia y falta de entidad jurídica” así como el hecho de que el 23-F fue juzgado y que los supuestos delitos que se pretenden ahora investigar estarían prescritos al haber transcurrido “más de 20 años desde que acaecieron”.

La querella sostenía, a partir de lo publicado por Pilar Urbano, que el juicio del 23-F fue “cerrado en falso” y constituyó “una gran estafa al conjunto del pueblo español”, ya que existió una trama civil “desapercibida” e “impune” que estaba formada por “personajes muy importantes del régimen bipartidista”.

 


22
jul 14

Manipulación en las informaciones del Buque Insignia

Martes 22 de julio de 2014

El diario El País ha sido el buque insignia del progresismo español hecho medio de comunicación. Un buen periódico con una excelente cobertura internacional, buena información, columnistas destacados y alianzas internacionales han hecho de él una referencia mediática. Bien es verdad que en tiempos del gobierno de Felipe González el medio estaba asociado al llamado felipismo cuestión que empezó a deteriorarse con la llegada de José Luís Rodríguez Zapatero a La Moncloa al no admitir éste la pesada tutela de un Juan Luis Cebrián ya en dificultades económicas gracias a sus ruinosos negocios en América latina y en sus televisiones de pago.

Fallecido Jesús de Polanco las placas tectónicas del periódico se movieron y Cebrián tuvo que pactar con el gobierno su superviviencia siendo la SER y El País lo único que en ese momento podía salvarse del grupo Prisa. En la actualidad parece que el antiguo monstruo informativo vive de la inyección colombiana en su medio y de su alianza con la cadena Caracol, así como del permiso del Gobierno.

El caso es que aprovechando la difícil coyuntura tanto en La Moncloa como la Zarzuela la han dejado con sus presiones al periódico desconocido en relación con sus informaciones sobre la Casa Real, la monarquía, la República y los escándalos de Juan Carlos I. ABC no lo hubiera hecho mejor.

Todo ésto comenzó a estallar en la primera semana de julio de 2014 cuando la redacción del periódico harta de manipulaciones en titulares, informaciones y fotografías pidió cuentas al director de El País Antonio Caño.

Esto es también lo que produce un sistema monárquico necesitado de la censura, y no de la democracia, para poder vivir. Gracias al silencio de El País, la mayoría del reinado de Juan Carlos, no se ha conocido en sus dispendios, francachelos, abusos, amantes y comisiones. Pero las costuras comienzan a romperse. Ante ésto este fue el meollo de la denuncia:

Ocultación de datos en noticias sobre la familia real; elección equívoca de titulares; cambios de los textos sin consultar a sus autores…

La primera semana de julio, el Comité de Redacción de El País se reunió con la dirección y, con posterioridad, hizo público un comunicado para los trabajadores del diario dando noticia de la entrevista. En el escrito, se mostraba la difícil situación que se vivía en el buque insignia de PRISA.  Aparecían claras señales de que los intereses de la empresa o de sus directivos habían calado hasta llegar a influir en las informaciones que se publicaron. Esto aunque el texto de la nota del Comité, estuvo consensuado con la dirección y, por lo tanto, se puede deducir que resultaba ‘más suave’ que la realidad que vivían los periodistas del diario que hasta hacía no mucho tiempo era considerado el portavoz del progresismo.

El Comité, conforme a lo que marcaban los estatutos, se reunió con Antonio Caño y otros miembros de la dirección para tratar, en especial, las quejas que les estaban llegando desde un creciente número de profesionales preocupados tanto por “el control que se está viviendo sobre la información”, según ellos, como por la relación que se ha establecido con la nueva dirección, especialmente con alguno de sus miembros. En este último caso, especialmente señalado quedó el recién designado director adjunto, David Alandete, del que en la redacción hablan como de “un pequeño déspota” de trato maleducado.

Para la redacción de esta noticia vamos a utilizar la estructura de la propia nota del Comité. En ese sentido, el primer punto que se recoge en el informe se centra en la “Información sobre la Monarquía”.

El Comité, en su informe para los redactores, descubre que “preguntó sobre el tratamiento informativo que se ha hecho de la abdicación de Don Juan Carlos y la proclamación de Felipe VI”, y esto porque “varios miembros de la redacción se han quejado del desequilibrio que, a su juicio, se ha producido en ese despliegue”. Y señalan una serie de ‘olvidos’ que se produjeron y que dañaron, en su opinión, la información ofrecida: “en la edición especial en papel del día de la abdicación no se incluyó ninguna información específica sobre el caso Nóos ni sobre el viaje a Botsuana del anterior Rey, que pueden ser elementos relevantes para explicar la abdicación”, se lee en el informe.

En su respuesta a esta queja, dice el Comité, “Caño (Antonio, el director) recordó que ese especial se hizo en cuatro horas” lo que explicaría que “no hubo materialmente tiempo para una planificación minuciosa”. Posteriormente aseguró a los representantes profesionales de la redacción que “no hubo orden alguna de ocultar nada, ni se levantó ninguna información sobre eso, ni se prohibió la publicación de ninguna foto. Si no se incluyó la imagen del Rey con el elefante es porque nadie la seleccionó. Si alguien lo hubiera hecho, seguramente (sic) hubiera aparecido”. Además enfatizó, según la nota del Comité, “el carácter histórico de la noticia para explicar por qué se puso énfasis en la trayectoria del Rey al margen de esos episodios: “En el momento de la abdicación de un Rey no puedes perder el foco por lo que haya ocurrido en los dos últimos años””.

“Una historia de color, bondadosa”

Aún sobre este tema de la monarquía y la información que se da en El País, el Comité dice que “trasladó las quejas por el espacio en su opinión insuficiente dedicado a la noticia sobre la prohibición de exhibir banderas republicanas el día de la proclamación de Felipe VI”, a lo que el director respondió que “El País es “el medio que mejor cubrió las protestas” el día de la proclamación”. Igualmente el Comité se hizo eco de quejas de los redactores por informaciones publicadas en las que se presenta a la familia real “como una familia más” lo que podría “resultar chocante o incluso ofensivo para muchos lectores”.

Sobre estas ‘informaciones’, como una titulada, “Leonor, niña y princesa”, en las que se escribían frases como “Felipe y Leonor son tranquilos, pero cuando quieren algo en serio, entra en juego una mente de estrategas incansables” que provocaron gran revuelo incluso en las redes sociales. En este caso, dice la nota del Comité, “el director afirmó que el tono dado a esas informaciones no es excepcional en casos como estos. “Un reportaje de ese tipo responde a lo que es: una historia de color, bondadosa (sic)”, dijo”.

Cambios en los textos sin consultar a los autores ¿Censura?

El Comité informaba en su nota, a continuación de que “preguntó a Antonio Caño por la intervención de la dirección en algunas informaciones sin consulta previa a los redactores, que había aumentado en los dos últimos meses”. Algo, se vivía por no pocos redactores como una “censura inaguantable”.

El Comité añadía en su nota además que no sólo “señaló que algunos cambios realizados en elementos destacados de las noticias han dado lugar a errores”, sino que, sobre todo, “trasladó su preocupación por que esa intervención sin consulta previa sea interpretada como una falta de confianza en el criterio de quienes elaboran las crónicas”. La respuesta a estos comentarios por parte del director fue decir que “cuando se cambie el texto de un redactor se debe consultar con él, se debe contar con su opinión. Algunas veces es imposible porque es muy tarde, pero incluso entonces yo no tengo inconveniente en hablar después con cualquier redactor que pida una explicación”, aunque añadió “cuando he dado la indicación de cambiar un texto, generalmente ha sido para descargarlo de opinión. Es una batalla que voy a insistir en dar. No es falta de confianza hacia ningún redactor, es respeto al lector”.

Titulares de encuestas que resultan… “equívocos”

El Comité concluía su informe recordando “las quejas recibidas por los titulares en primera página de algunas encuestas publicadas en las últimas semanas por el periódico, especialmente la que preguntaba sobre la abdicación del Rey y sus consecuencias”.  Según el Comité de Redacción de El País, “las quejas se han centrado en el titular de apertura de la edición de papel del 8 de junio: “Una mayoría prefiere a Felipe VI que a un presidente republicano””. La encuesta, recuerdan, “señalaba que el 49% de los encuestados dijeron preferir a Felipe VI. El comité preguntó si podía resultar ambigua la expresión “una mayoría” y si no sería mejor titular en estos casos con el porcentaje”.

Una observación a la que el director respondió diciendo que “el titular era suficientemente claro, que un 49% es una mayoría aunque no sea absoluta y que esa opción es mejor que titular con el porcentaje exacto”. También se le preguntó por la selección de este dato para la portada, mientras que se dejaba para páginas interiores otro titular de la encuesta en el que se señalaba que el 62% de los españoles se mostraba “partidario de celebrar “en algún momento” un referéndum sobre la monarquía”. A este comentario, Caño respondió que, “dado que la pregunta (redactada, aclaró, por Metroscopia) introducía el matiz de “en algún momento”, la respuesta podía no ser suficientemente ilustrativa como para llevarla a primera”.

Peor que la manipulación, la incompetencia

Este informe, como hemos señalado, estaba ‘pactado’ entre el Comité y la dirección, en el sentido de que ambas partes se mostraban de acuerdo en que recogía la literalidad de lo sucedido durante el encuentro. En ese sentido, aseguraron en la redacción del diario, todo ésto no resultaba sino un reflejo tímido de lo que realmente se estaba viviendo: “estamos desconcertados -dice un redactor ya veterano-; ya no es sólo que en los últimos tiempos resulta patente la influencia que tienen en el periódico Moncloa o Zarzuela; casi lo peor es la sensación de que el periódico está en manos de ‘amateurs’, gente prepotente, como David Alandete, un tipo sin preparación… Al final, casi más que la manipulación, lo que duele es la incompetencia de quienes dirigen el diario”.

 


21
jul 14

Un Ex-Lehendakari en la Ejecutiva del Partido Socialista Obrero Español

Lunes 21 de julio de 2014

Patxi LópezPedro Sánchez

 

 

 

 

 

Patxi López se ha reunido con el secretario general del PSOE para preguntarle “que hay de lo mío”. Sinceramente y como  vasco me dio una impresión penosa. Yo quiero que alguien que ha sido lehendakari trabaje siempre  para Euzkadi y Patxi con su viaje lo hará solo para los españoles, que está muy bien, pero para ese viaje a la presidencia del gobierno vasco  con apoyo del PP no hacían falta alforjas tan engañosas.

A Patxi López por lo que se ve se le ha quedado pequeña Euzkadi y quiere saltar donde quieren saltar todos los socialistas vascos y así les va. La gente les ve como fugaces  dirigentes de  trampolín. Euzkadi es el trampolín. Lo fue para Jauregui, para Benegas, para Moscoso, para Solchaga, para Laborda, para Rojo, para Madina y ahora para López. El único que medio se salva es Odón Elorza, porque el resto coge  el avión, se instala en Madrid, lleva a la familia y si te he visto, no me acuerdo.

Pero en el caso de López la cuestión es totalmente distinta y más grave porque López ha sido Lehendakari, tiene coche, despacho y secretaria pagados por la Comunidad  de la que ha sido presidente. Pero no le basta. El Parlamento de Euzkadi  se le queda pequeño. El país que ha presidido se le queda pequeño. Las discusiones vascas, son una turrada. El rollo que nos han metido los socialistas de que gracias a ellos, ETA decidió dejar las armas, se les queda pequeño y no quieren consolidar nada. Solo quieren irse a España, a Madrid.

La diferencia con el PNV es que nosotros vivimos en hotel, vamos y venimos, tenemos nuestra familia en Euzkadi y cuando acabe la legislatura volvemos a casa. Ellos no. Ellos se van y no vuelven. Y no hay nadie del PNV que habiendo sido diputado  o senador viva en Madrid. Nadie. Esa es la gran diferencia.

José Montilla fue presidente de la Generalitá. Cuando tenía 56 años dejó de ser presidente y le eligieron como senador. En Barcelona le criticaron. Pero la diferencia de Montilla con Patxi López es sustancial. Montilla solo pregunta por Catalunya a Rajoy, solo se ocupa de cosas de las que él sabe, y vuelve a su casa al fin de cada pleno. Lo de López es distinto. Patxi le ha pedido a Sánchez un área para dirigir en la ejecutiva socialista de Ferraz. Y gobernará esa área no para Euzkadi, sino para los españoles socialistas.

Mal fin para un ex lehendakari.

Por eso se molestan tanto cuando les decimos que no quieren a este país y que  por eso algunos en lugar de lehendakari le llamaban presidente. Porque el nombre de lehendakari es algo muy preciado para un vasco. Pero no para Don Patxi. Vivirá en Madrid y hará alta política. Para España, no para Euzkadi.