Paisaje modelado por los castaños

Sarritan, Gorbeiako magaletatik eskegita dauden baso liluragarriak naturaren maisulan gisa interpretatzen ditugu. Hala ere, gizakiak zizelkatu zuen gaur hain atsegin dugun paisaia hori. Neurri handi batean, gaztainaren laborantzari eta merkataritzari zor diegu.

Gorbeian duela mende batzuk indarrez sartu zen kapitalismo komertzial hasiberriaren era ikusgarria izan zen eta operadore eta salgaien mugimendu handiak ekarri zituen.

Hori guztia ezagutzeko ibilbide bat egingo dugu. Hantxe daude, gure zain, kirikino-hesiak, basoko ustiapen horretarako funtsezkoak ziren harrizko eraikuntza zirkularrak.

A menudo interpretamos los sugerentes bosques que cuelgan las laderas de Gorbeia como una obra maestra de la naturaleza. Sin embargo, ha sido la mano humana la que entalló ese paisaje que hoy tanto nos deleita. Lo debemos en gran medida al cultivo y comercio de la castaña, una muestra del incipiente capitalismo comercial que irrumpió en Gorbeia hace siglos, con grandes movimientos de operarios y mercancías. Te invitamos a acompañarnos a un bello recorrido para conocer diversos kirikino-hesi o ericeras, construcciones circulares de piedra claves para esa explotación del bosque.

Hizkuntza: Euskara/gaztelania.
Elkargunea: Orozkoko Museoa.
Eguna eta ordua: Urriak 21, larunbata. 10:00etatik 13:30era.
Antolatzailea: Orozkoko Udala eta Aunia Kultura Elkartea.
Informazioa eta erreserbak: 946 339 823 – museoa.orozko@bizkaia.org
Lekuak mugatuak dira.

Gaiari lotua: la kortina de Mendi

El vino nos une

Este miércoles, como cada 11 de octubre de los últimos años, se celebra la Fiesta de los Txikiteros en Bilbao, especialmente en sus Siete Calles. A pesar de que… salvo honrosas excepciones, es uno de los entornos más hostiles para la noble afición, en donde menos se cuida el ofrecer vino de calidad mínimamente aceptable para el txikitero de a pie. Misión imposible.

De hecho, en cualquier barrio periférico de Bilbo o pueblo de Bizkaia las opciones para echar unos potes y no desguazar el estómago y la cabeza en el intento, son mucho más generosas.

No sé por qué en el entorno de “Bilbo zona cero” han renunciado al servir un buen caldo con tan solo tener que exclamar”¡un vino!”. Insisto, hay buenas excepciones, pero ello obliga a tener que conocer los lugares de antemano. Quizá suceda porque sus negocios estén basados en gran medida en el “ave de paso” y el “todo vale” y no en esa “única clientela” cuya fidelidad hay que mimar a diario.

La calidad tan escasa se ve acompañada a menudo de unos precios elevados, quizá como corresponda a la city. Pero, sea como fuere, con dicha fórmula no cabe otro resultado que el de la práctica extinción del txikiteo, aquel acto de socialización que, dicen, nos caracterizaba como pueblo.

Curiosamente los medios de información y las oficinas de turismo se empeñan una y otra vez en vendernos lo contrario, en que es algo vivo y actual que vamos a encontrar por nuestros cantones. Pero es más una añoranza que una realidad.

Y para hacer que nos lo creamos sacan en los medios de comunicación algunos txikiteros de atrezzo, de postín, actores ahuecados y puestos para la ocasión que poco o nada tienen que ver con aquellas grandes cuadrillas de obligada mancha en la camisa y de afonía nocturna por no poder cantar y reír ya más.

Quizá por ello, por ser conscientes de que tras la carroza no hay sino una calabaza, la asociación Txikiteroen Artean anda en lucha rebelde los últimos años, intentando dar la vuelta a la situación, haciendo que el txikiteo sea una seña de identidad como lo fue y no un engañoso anuncio de reclamo turístico. Supongo que no buscan la reactivación de aquellas cuadrillas de penitentes alcoholizados, sino una reinvención y actualización del acto social en sí, en el que el exceso diario sea tan sólo el de pasarlo bien.

¿Y por qué un 11 de octubre? Pues porque es la fiesta de la Virgen de Begoña a la que consideran su patrona. Y es que además, en esos recorridos de bar a bar, hay un conocido enclave desde donde la amatxu vigila los traspiés y excesos de sus hijos/as.

Aprovechando el tirón digo yo que, siendo quien es ella, ya podría obrar en algún milagro para forzar a mejorar la calidad de lo que se bebe, para engatusar a esos taberneros que, como son de Bilbao y cuidan tanto las handikerias se hacen llamar “empresarios hosteleros”. Ruega por nosotras/os, Madre de Bizkaia… y recuerda cómo también tu hijo logró ensalzar el buen vino hasta los altares.

¿Pero no es la virgen de Begoña el 15 de agosto? Sí, pero tiene doble celebración. Aquí todo se ve doble si no te agarra bien la alpargata al frenar.

Cachondeos aparte, en realidad es porque un 11 de octubre, pero de hace 117 años (1903) el papa Pío X declaró a la virgen de Begoña patrona de Bilbao y de toda Bizkaia. Y es aquel acuerdo lo que se celebra mañana.

Curiosamente, en aquel 1903, Begoña no era aún Bilbao ya que era una anteiglesia independiente con tres barrios: el de Begoña propiamente dicho, Bolueta y Santutxu. No fue hasta 1925 cuando se incorporaron al Bilbao que hoy conocemos… Ni 100 años. Pero no se los digáis a los que allí viven [y menos a mi suegra y cuñados, “de Santutxu-Bilbao de toda la vida”], ahora más bilbaínos que nadie, más papistas que el mismo Pío X.

Fuera de bromas, esa añoranza “bilbainista” tiene su razón de ser: la medieval villa de Bilbao se fundó (1300) sobre unas tierras que eran de la primitiva Begoña, una especie de expropiación forzada.

Begoña era por aquellos años de la canonización (1903), el lugar de expansión que necesitaba la villa de Bilbao, angustiada en aquellos limitadísimos terrenos junto a la ría. Begoña era el lugar de lo rural (baserri) frente a lo urbano (kalea), el solaz al que acudían en masa los bilbaínos, a beber fresco txakolin en las bodegas/merendero de nombre igual al del producto que en jarritas de medio cuartillo servían; allí iban a cantar y a encontrarse con “lo auténtico” que abajo no existía. Entorno en donde aún se hablaba aquel euskera que tan castizo y hasta gracioso parecía a los “kalekumes”. Son esas las tardes que idealiza Arrue en sus cuadros… Ay, Arrue…

Pues sin más divagaciones, que todo nos vaya bien en la fiesta y que recuperemos un poco la esencia de lo que somos. Nada de actores y sí más de interiorización de lo popular y del acto social que supone el txikiteo.

Por mi parte sólo dos favores a los organizadores, la asociación Txikitero Artean, a la que tanto tenemos que agradecer: uno, que eliminen ese extraño “festa” de la denominación del evento en euskera, porque además de ser horrible no nos es propio en los entornos bilbaínos. Txikiteroen jaia sin duda agradaría más a la amatxu de Begoña y a los libadores de taninos que en algo sientan su tierra.

Y, por otra parte, que luchen en cuerpo y alma para que la calidad del vino de poteo sea algo que pueda consumirse sin morir en el intento, sin que sea una actividad de riesgo: predicad en esos grises tugurios que no es sólo cuestión de palear al cliente sino de ofrecerle un vino con el que vaya a casa alegre, sintiéndose dichoso por los inmejorables momentos que ha pasado allí con sus amigos de siempre. Porque el vino nos une. Y si es bueno… mucho más.

¡Venga, saca otra vuelta! ¡La última!

 

 

Paisaiaren ahotsa: Urduñako izenak

Oro har, toponimia lanak (mendi, erreka, landa, iturri eta abarren izenak) zerrenda batzuetara mugatzen dira, datu zehatz asko biltzen duten liburu marduletan aurkeztuak eta, gehienetan, apalategi batean betiko ahaztuko direnak.

Ezinbestekoak dira ikerketa saio horiek halere, hor dugulako informazio iturria. Ezinbestekoak dira, noski, baina… ez dira nahikoa, zerbait osagarri dugulako faltan. Horra noa…

Toponimia barrunbeetan sentitu behar den zerbait da. Gure arbasoetako edozeinek izen bat jartzean zer irudikatu nahi zuen asmatu behar dugu, paisaiako zeri ematen zion lehentasuna eta zeri ez eta zergatik: zerk abiatzen zituen bere emozioak, azken finean. Toponimia, gizakiok izen bihurtutako emozioak delako.

Horregatik txango bat antolatuko dugu, basotik urratsak egin bitartean, lurraren mezu horiek entzuten eta ulertzen saiatzeko. Bestetik, leku-izenak argitzeko truku batzuk eskainiko ditugu nork bere bidea egin dezan etorkizunean.

Urduña herriko Larruazabal aldean izango da, paisaia paregabeak dituen hizkuntza ezberdinen topagune hartan.

Parte hartzeko ez da dirurik eskatuko, jakina. Baina bai eskatuko da izena aldez aurretik ematea, lekuak zorrozki mugatuko direlako 60 lagunera.

Edonork egiteko moduko ibilbidea da eta EUSKARAZ egingo dugu.

Hona jakin beharrekoak:

Hitzordua: urriak 28 (10:00 – 13:00)
Antolatzailea: Urduñako Udala.
Informazioa eta erreserbak: 945 384 384 – turismo@urduna.com

Ekimen hau, Ondarearen Europako Jardunaldien barruko saio bat da, aurten PAISAIAren gaian zentratua.

 

Viva el rey… y sus trucos

No nos habría sorprendido tanto el discurso del martes si hubiésemos tenido presentes las advertencias que desde siglos atrás nos mostraba la rica lengua castellana. Expresiones como “vivir a cuerpo de rey” o, sin más, “vivir como un rey” ya nos dejaban a las claras que el que teníamos enfrente era otro desmelenado practicante del baile a lo suelto, un especialista en zumbarle al mango de la vida sin cortarse ni media, en planear los cielos como zángano de abeja reina. Por eso nos pilló en bragas.

A mí, por ejemplo, aquel discurso del vástago del (del) Bribón me jodió la noche. Porque le daba vueltas a la almohada pensando que tiene bemoles que un pájaro así, salido en una especie de truco de magia, desde el fondo de una chistera, alguien que representa como nadie el paradigma del parasitismo y holgazanería nacional, venga a levantar la voz a la sociedad que acaba de ser vapuleada por querer dar su opinión. Para más inri, pacíficamente y con unas urnas que tuvo que proteger con sus cuerpos como si fuesen la misma vida. Esgrimiendo Su Alteza la Gran Bajeza de mostrar un dedo acusador y nada conciliador a sus súbditos, en un día de tensión extrema como fue. En una arenga en la que, una y otra vez, esputó sobre los micros la palabra “inaceptable“. En tono serio y amenazante. Sin cortarse ni media. Porque digo yo, dándole una vuelta, que…

Inaceptable es ser un personaje que lucha contra cualquier referéndum porque tiene miedo que el siguiente pregunte sobre él. Porque si existe algo abochornante en esta sociedad moderna es su nombramiento por méritos genéticos y nada más. En aplicación del artículo recogido en la Carta Magna de “por sus Santos Cojones” [los (del) del Bribón, claro: sucesión genética], nunca mejor dicho, sin que nadie haya podido opinar ni elegir nada. Cojones que hay que tenerlos bien puestos para, siendo lo que es como es, no ruborizarse al decirnos que era inaceptable lo de poner urnas en colegios…

También en la insomne noche me pareció inaceptable que, en otro truco de ilusionismo, hiciese esfumarse a su hermana en la misma chistera, nombre que digo yo que vendrá de “chiste”. Mujer invisible desde entonces, dejando a todo un país boquiabierto por lo habilidoso y sorprendente del truco a manos del rey mago, ese que viaja sin camello ni regalos. Porque consiguió de un solo movimiento escamotear a ella y a todo el clan, para que pudiesen gozar en casita de todo lo desplumado al bien común. A manos llenas. Eso sí, sin que se haya devuelto ni un duro del expolio. Y levantaba el dedo mientras nos bendecía, marcándonos la línea entre lo que era decencia y lo que no…

Todo ello –seguía yo pensando mientras pasaban las horas– desarrollado en un contexto inaceptable, en el que puede considerarse a su santa madre como la mayor cornuda documentada en la historia de España y probablemente del mundo, siempre ateniéndonos al reciente libro ‘El rey de las 5.000 amantes’ [Amadeo Martínez Inglés. Chiado Editorial] cuyos datos –precisos, con señales y sobre todo pelos– de momento nadie ha desmentido. Porque seguramente sean “reales”.

Y digo yo que, una vez tocado el tema de la regia vaina, podría empezar Felipe por barrer su casa y, antes de lanzar amenazas a los demás, predicar con el ejemplo y quitarle la asignación a su padre por indecente, por hacer mal uso del dinero común y por mal ejemplo “moral” para la sociedad y la marca España.

Porque, ni corto ni perezoso, sin una brizna de vergüenza, sigue generando escándalos aún hoy en día, paseándose en público con sus siempre nuevas amantes. Bebiendo “champagne campechano”, a escote entre todos y en el escote de todas, que de perversiones sabe un poco. Alguien que frente a las mismas astas de su esposa dispuso en los jardines de la Zarzuela una edificación para follarse a su amiga Corina, dándole una y otra vez al orgasmo fingido, a pesar del “lo siento, no volverá a ocurrir“. Y el dinero de todos, allí, huérfano y triste como una estrella sin noche.

Así es que reprimendas al personal, ni una, chavalote. Sólo falta que encima te nos chotees hablándonos de moral, decencia y malversación de fondos públicos al resto de los humanos. A los normales. Que bastante hemos tenido con escucharte hasta el final: te hemos calado los trucos…

 

 

A nivelar el euskera

El otro día, en una reunión para organizar diversos actos en torno al día del euskera, escuché hasta emborracharme fórmulas del tipo “herri mailan…”, “eskualde mailako…”, “Euskadi mailan, “maila pertsonalean“… según se planteasen para el pueblo, comarca o vete a saber qué.

Aquel encuentro era caldo de cultivo insuperable para lanzar la palabra “maila” una y otra vez, sin compasión, sobre los que allí estábamos. Como cuando los ciervos han de llenar las noches de berrea con sus incesantes bramidos.

Y me retorcía al tener que escucharla, esforzándome en todo momento por sonreír, como un bobalicón que se evade mirando a la fluorescente que parpadea, para que nadie detectase cuánto odio esa coletilla. No quería ir de pedante y menos de descortés. Por eso me mordí la lengua… tantas veces como escuché aquel maldito “maila”.

No lo soporto y no puedo evitarlo. Así es que cuidado que no se os escape delante de mí que cualquier día cometo una locura y con una plomada o nivel de burbujas os dejo a ras, a nivel, “mailan”.

Fuera de bromas, ese “maila” es una coletilla chabacana, totalmente innecesaria y sin tradición alguna en el euskera. Es poco decente, en resumen. Malo entre lo peor. Pero, como sucede con todo lo pecaminoso, se está extendiendo igual que un reguero de pólvora.

En realidad es un vicio lingüístico importado de otra lengua: un calco literal de la desafortunada y nada adecuada expresión del castellano “a nivel de“. También incorrecto e igualmente aborrecido en lo que a mí se refiere. Hartito ya de tanto “a nivel sindical“, “a nivel de comarca” y otras cagarrutas que, aquí y allí, incomodan nuestro caminar.

Esta última forma de “nivel” está muy extendida en España a pesar de los continuos esfuerzos por parte de la Real Academia Española [de la lengua] para corregirlo.

Según su criterio, el uso de la fórmula “a nivel” debe limitarse exclusivamente a las referencias de altitudes y, como mucho y por extensión, a cualquier referencia que indique una percepción de jerarquía. Pero sólo en esos casos… E idéntico trato corresponde al “maila” de euskera, con uso referente a la diferencia de alturas o jerarquías, no con significado equivalente a “ámbito”, “rango” o similares. Cualquier diccionario os lo corroborará.

Y como nadie ha dicho nada al respecto, ni siquiera la reverente academia de Euskaltzaindia, aquí voy yo, rompiendo aguas, embalado hacia esos molinos de viento que me miran mal. Debieran ellos saber que “por mis niveles ma-to…”

Así es que a cortar por lo sano y a luchar una vez más a muerte en esas batallas perdidas. Porque no se trata tan sólo de un uso no genuino del euskera sino de un uso equívoco del castellano que hemos injertado en lo más medular del euskera.

Ese no recomendable “nivel” en castellano me preocupa pero ya hay jardineros que rieguen aquel jardín. No el del euskera: ese sí me turba.  Por ello, por el amor que os profeso…

– En vez de la expresión “Europa mailan” usad las de “Europan” o “Europa osoko“…

– En vez de la expresión “maila pertsonalean” usad las de “norberaren baitan“, “esparru pertsonalean“…

– En vez de la expresión “erabaki hori lege mailakoa da” usad las de “erabaki horrek lege izaera du” (y en castellano, “tiene rango de ley“)…

– En vez de la expresión “Euskadi mailako txapelketa” usad la de “Euskadiko txapelketa” o “Euskadi osoko txapelketa“…

– En vez de la expresión “umeen afektibitate mailan” usad la de “umeen afektibitatean“, “umeen esparru afektiboan“, “en el ámbito afectivo de los niños/as“. Debemos actuar de la misma manera con otras expresiones “niveladas” parecidas: “herri mailan“, “afektibitate mailan“, “nazio mailan” o similares.

E, insisto, lo mismo en castellano: “en lo personal“, “en Bizkaia“, “en el municipio“… en vez de “a nivel personal“, “a nivel de Bizkaia” o “a nivel municipal“. Pero sí “nevó a nivel del mar“.

Hacedlo así, por Dios, que ya veis que me afecta mucho y si no me desequilibráis mentalmente. O, mejor dicho, “me desniveláis”.

PS: LLIBERTAT PER CATALUNYA
[¡vaya nivel!]

 

29 de septiembre, 176 años sin sanmiguelada

Pocos sabrán que el pórtico de la iglesia de Laudio es el único de hierro de toda Euskal Herria. Y menos que recibía el nombre de Batzalarrin, un lugar que daba sentido a su significado cada 29 de septiembre, un día como el de hoy.

29 DE SEPTIEMBRE, REPETIMOS ELECCIONES
El día de San Miguel siempre ha sido una especie de hito, de mojón, que indicaba el final del verano, la época más benigna para la supervivencia. Algo más que la celebración de un santo. El 29 de septiembre era, al fin y al cabo, el principio y fin del año agrícola. Pero en Laudio, al igual que en otros lugares, era una fecha aún más relevante porque en ella se elegían cada año los nuevos alcaldes y otros cargos adyacentes. Decimos alcaldes porque eran dos.

ANTE LA IGLESIA
Para ello se convocaba a todos los vecinos electores a un lugar llamado Batzalarrin. Su significado es el de ‘atrio, plazoleta, de las reuniones’ [batzar + larrin] y se encontraba pegante a la iglesia, en la “ante iglesia”, precisamente sobre la necrópolis, el cementerio de los difuntos, como garantes éstos de que allí se harían las cosas bien.

BAILARÉ SOBRE TU TUMBA
Y es que por aquel entonces, nuestros cementerios eran el entorno civil más emblemático del pueblo, el lugar de encuentro y convivencia entre vivos y muertos. Por ello no es de extrañar que, en la exigua documentación disponible, aparezcan sobre estos espacios funerarios, actividades mercantiles, de ocio o de carácter social. Era normal instalar sobre las sepulturas puestos de venta o llevar a cabo las más importantes transacciones mercantiles, los tratos entre ganaderos, así como toda suerte de bailes, juegos de bolos, lanzamientos de barra, mimos, marionetas o cualquier otra manifestación de ocio. A pesar de las continuas quejas de la autoridad eclesiástica… Hasta se documentan prostitutas ejerciendo su denostado oficio en tan concurridos lugares.

Era tal la importancia social del lugar que con el tiempo se cubrieron, dando lugar a los pórticos. Como ahora construimos las plazas cubiertas…

TÓCAME LAS… CAMPANAS
Por ello, porque todo acto relevante se hacía allí, era el lugar preciso para elegir a los alcaldes. Las referencias de aquellas reuniones nos vienen de muy atrás. La llamada para acudir a ellas se hacía dando aviso desde los montes (“oteros”) y tañendo las campanas.

PIELARRI
Las juntas municipales y elección de aquellos alcaldes de Laudio se hacían en torno a un gran y solemne árbol que crecía en el camposanto anexo a la iglesia como ya hemos dicho. Es tan complejo el tema del que lo dejamos para profundizar más en otra ocasión.
Posteriormente, bajo él se dispuso una mesa de piedra de sillería para dar más entidad al lugar. Esas mesas eran conocidas en nuestro entorno como pielarri, es decir “fiel + harri, ‘la [mesa de] piedra del fiel’ en este caso en referencia al “fiel de fechos” o secretario que levantaba allí mismo un acta de todos los acuerdos que allí se tomaban. En las últimas referencias históricas sólo se habla de la mesa y no del árbol: probablemente sería talado para posibilitar alguna de las ampliaciones del templo o su porticado. Sabemos que la mesa fue quitada “con la disculpa de” instalar la fuente del pórtico.

LOS DOS CASCABELES DEL ALCALDE
En aquel entorno tan novelesco se elegían cada 29 de septiembre los dos alcaldes que iban a regir el gobierno local, así como otros cargos. Para la elección se usaba un recipiente de cobre en el que se introducían una especie de cascabeles que guardaban las dos candidaturas de las fuerzas políticas de la época (o se era de los Ugarte, “gamboíno” o se era de los Anuntzibai “oñacino”) y que, a suertes, extraía una mano inocente. Los cargos elegidos (Alcalde y Juez ordinario, dos regidores, Procurador General, Alcalde de Hermandad y dos fieles) eran posteriormente validados con el juramento [zin + egotzi: zinegotzi, ‘concejal’] hecho en aquel lugar, frente a los difuntos, el día de Todos los Santos, 1 de noviembre. Una vez más, los antepasados como garantes de la honestidad y lealtad…

 

COLORÍN COLORADO
Tras la pérdida de las primeras guerras carlistas se promulga la ley de 1841. Con ella se impone la uniformización de todos los ayuntamientos pertenecientes a la Corona y la desaparición de los lugares y fórmulas tradiciones locales, como en el caso de Batzalarrin. No con pocas protestas y desaires, dicho sea de paso. Pero la ley era la ley y, aunque a regañadientes, fue paulatinamente acatándose. Sea como fuere, la jarra con sus cascabeles, la mesa de piedra e incluso la presencia de los difuntos, algo que era el centro de la vida de Laudio hasta entonces, dejan de tener sentido y caen en el olvido. Era la modernidad que llegaba: ya no había sitio para las añoranzas. Hasta el euskera, la lengua casi única de los laudioarras hasta el momento, se ve obligada a compartir el terreno con el pujante castellano, emblema de la modernidad.

Cierto es que en unos arrebatos de nostalgia llega a utilizarse aquella mesa de Batzalarrin, con un valor más idealizado que nunca, hasta incluso en 1874. Pero era eso: un mero ritual simbólico, pequeños brotes de rebeldía, de desacato a la autoridad, nada que ver con el ordenamiento jurídico imperante. Eran los últimos estertores en una muerte anunciada.

Además, y a pesar de que siempre se haya achacado la pérdida de valor de aquellas mesas a ley de municipios de 1841, el problema viene de bastante más atrás: desde el cambio de mentalidades producido el siglo anterior.

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO
La Iglesia hacía tiempo que consideraba “indecente” la costumbre de tratar los asuntos profanos sobre los enterramientos, un lugar considerado sagrado por ella. Por otra parte, en el proceso de modernización, las autoridades municipales deciden desligar sus decisiones de toda sacralidad o religiosidad. Necesitan ahora otro lugar, simbólicamente separado del templo, y que dé cabida al gran número de funciones que las instituciones locales van adquiriendo. Por si fuera poco, en este siglo se comienza a dar la espalda al mundo de la muerte: ya nadie lo quiere tener presente y hasta se convierte en tabú hablar de ello. Los enterramientos se realizan ya en interior de las iglesias, quedando los antiguos cementerios bajo pórtico en un cierto grado de indefinición.

 

ESTO ES UN SINDIOS
Surgen entonces por toda Euskal Herria las nuevas casas consistoriales, los edificios de los ayuntamientos, al margen de lo sagrado. El caso de Laudio no deja de ser llamativo ya que debieron edificarlo atormentados por las dudas del traslado: pretenden ser modernos pero no tanto como para divorciarse del todo de la casa de Dios. Así es que, como caso singular, se construye anexo a la iglesia. Es decir, juntos pero no revueltos. En cualquier caso, a pesar de existir ya las casas consistoriales, en los actos que por su trascendencia necesitaban de una mayor carga simbólica, se sigue usando la mesa de piedra tradicional.

AGUR, BATZALARRIN
Hasta, como hemos dicho, el año de 1841, con la desaparición de las funciones en del antiguo sistema de organización local: concejos, hermandades, anteiglesias (cuyo nombre nos denotan su origen) o cuadrillas de Laudio (Olarte, Larrea, Goienuri y Larrazabal) dejan de existir, por mucho que sus referencias sigan sonando décadas después. Además, en 1876 irrumpe en Laudio la figura del Marqués de Urquijo que, con sus grandes obras civiles, transformará la fisonomía del centro del pueblo. Tanto que llegamos a perder la pista e incluso el recuerdo de aquella antigua mesa de piedra y del nombre Batzalarrin del lugar.

 

Probablemente la gran influencia del marquesado tiene mucho que ver en la desaparición de la memoria de aquella mesa (la mandó retirar con la disculpa de poner una fuente pública, curiosamente en el mismo enclave), de aquellos cascabeles e incluso del mismo nombre del lugar. Eran del entorno liberal, minoritario en un Llodio mayoritariamente carlista, y que debía hacer olvidar todas las referencias del régimen anterior, entre otras cosas, para cumplir la ley promulgada y para continuar con sus grandes negocios en la Corte.

Así, 176 años después, luchamos por recuperar aquella memoria perdida o quizá arrebatada. Nada mejor que el día 29 de septiembre para perder un minuto allí, bajo el único pórtico vasco de hierro, y dejar volar nuestra imaginación hacia aquel pueblo que fue. Allí estarán los difuntos dando una vez más cuenta de todo ello.

 

Te quiero allí, junto a José Arrue

Últimamente y afortunadamente el artista pintor José Arrue (1885-1977) está en boca de todos/as.

Él mejor que nadie recogió la esencia de la cultura vasca y, también como ningún otro, la difundió por todo el mundo.

Sin embargo, en general, no hemos sabido leer más allá de aquellos graciosos personajes de “vasquitos y nesquitas” que se muestran en sus pinturas, perdiéndonos a menudo la rica información subyacente e, incluso, las motivaciones del artista para pintarlas.

Por eso, estimado/a amigo/a, me gustaría que me acompañases el próximo sábado 7 de octubre al paseo-charla que haremos en San Miguel (Orozko), el templo que más veces retrató Arrue, por considerarlo el epicentro de las costumbres vascas.

Quiero que me acompañes, sí, para que reflexionemos juntos sobre el pintor y su obra.

No nos embarullaremos con fechas y datos porque para eso no hay mejor conferenciante que internet y los libros. No. Nosotros nos centraremos en las sensaciones, en esas emociones que, sin saber por qué, nos zarandean el corazón.

Y para sentir eso, te necesito al lado. Tanto como a las obras de añorado José Arrue.

No olvides que por ser un lugar cerrado las plazas están limitadas y que, por ello, es obligada la inscripción. En la imagen adjunta tienes toda la información necesaria.

Esta actividad la organiza el Ayuntamiento de Orozko enmarcado en las sublimes Jornadas de Patrimonio Europeo coordinadas por la Diputación Foral de Bizkaia.

Te quiero (también) allí, en Orozko, a la sombra de San Miguel.