Salvar a la princesa LetiZia

Que digo yo que hasta me está dejando mal cuerpo esto de Cataluña. Es que una cosa es decirlo y otra hacerlo.

Porque la república ha arrancado allí pero vete a saber en dónde acaba todo esto. Que a las revoluciones las guía el diablo.

Y me da mal rollo por Leti, que al fin y al cabo, por mucho que viva a pierna suelta a cuenta de los demás, ella no es culpable de nada, pues su único delito ha sido arrimarse a un chiringuito que ya estaba allí, en el Estado de Derecho desde que lo montó Franco. Y muy mala no será la monarquía si hasta el PSOE de Felipe, que en la guerra eran los fusilados de ese generalísimo que lo reinstauró, lo defiende a capa y eléctricas.

Por ello, por miedo a las injusticias de cuatro descerebrados, sin avergonzarme y consciente de que en mi entorno pueda acusárseme de traidor, quiero hacer aquí público y notorio que en caso de que se extienda lo malo de Cataluña, YO ME COMPROMETO A ACOGER A LETIZIA ORTIZ en mi autocaravana. Así, a pecho descubierto. Como lo hacemos los hombres de verdad: con dos cojones y un palo, igual que la bandera de Tafalla.

Y me responsabilizo de, en un plazo medio,  reinsertarla en la sociedad a base de trabajos sociales, trantándola como si fuese normal. Y a mejorarle esa penosa figura aplicando mis mejores artes en los fogones. Que Su Alteza me parece que mucho levantar el dedo a los catalanes pero poco más levanta: no hay que ver la cara que se le ha quedado a la pobre chavala. Ella que era una muñeca guapina… ¡Con lo que llegué a suspirar yo viendo aquellos telediarios!

Vete a saber… igual extremándole los mimos y cuidados hasta reverdece el amor en su corazón. Que entre vascos y asturianas siempre ha habido sintonía, un algo, un especie de cosquilleo que te sube por el espinazo arriba hasta la nuca, una sensación que con palabras y sin sidra no se puede explicar.

Te mando un privado con mi dirección, Leti. Y tú decides. Pero mientras trabajes y pagues todas las espichas que nos debes, yo nunca te voy a defraudar: te lo juro por mis amigas de facebook, unas reinas todas ellas.

 

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