Psicofonías y nuestros nombres

Todos sabemos que las psicofonías son testimonios de sonido grabados en la actualidad y que recogen unas voces de unos seres antepasados, ya desaparecidos, y que no identificamos a ciencia cierta. Sin embargo parecen querernos hablar, comunicarnos desesperadamente algo. Suelen ser sonidos imprecisos, desvanecidos por el tiempo, tanto que es habitual encontrarnos con diversas hipótesis de interpretación de un mismo mensaje surgido “del más allá”.

Algo similar nos sucede cuando nos enfrentamos a los nombres de lugar, a la toponimia. Llegan hasta nosotros unas voces del pasado, muchas veces tan desfiguradas que no sabremos interpretarlas, pero que están ahí, recogidas en nuestros modernos mapas con cientos y miles de antepasados detrás, observándonos, orgullosos de que nos fijemos en su existencia. Por eso quieren comunicarse con nosotros a través de esos sonidos que llamamos topónimos.

Tirando más del hilo, forzando más el planteamiento, diríamos que es la única opción disponible para comunicarnos con aquellas comunidades humanas que nos precedieron y que nos dejaron sus señuelos en cada rincón, provocándonos para que piquemos en ellos y nos pongamos a interpretarlos. Porque, claro, tenemos también la documentación escrita. Pero, aparte de lo limitada en la cantidad y la cronología, ésta siempre era redactada por otras gentes, a su gusto y conveniencia, en una lengua además que normalmente no entendían los afectados.

Sin embargo lo de los nombres es algo diferente ya que son sus protagonistas quienes la forjaban, sin intermediarios ni intérpretes, del modo en que lo deseaban, reflejando lo que sentían y en la lengua que les resultaba más ideal. Cualquiera en la historia ha podido gestar un topónimo, nada que ver con la documentación, siempre relegada a una élite, siempre cercana al poder. Por ello la toponimia es algo plenamente popular, participativo, cercano… justo lo contrario a los legajos escritos a elitista pluma.

Y como culminación artística de toda esa obra humana que da sentido a nuestros mapas, por rizar el rizo, la toponimia cuenta con la inconsciencia de quien la hace, sin percatarse de que eso que crea para una necesidad concreta, pueda durar siglos o milenios. Por eso es más auténtica y natural, más íntima y pegada al alma.

No le demos más vueltas: es maravillosa se mire por donde se mire.

Igual de maravilloso será el recorrido que el próximo domingo, 19 de noviembre, haremos por las laderas y bosques de Gorbeia, para hablar, sentir y gozar los nombres. Partiremos de la bella aldea de Urigoiti (Orozko) hasta donde llegaremos compartiendo coches tras el encuentro en Zubiaur (centro de Orozko, 09:30 h), frente al Museo. Caminaremos por un recorrido circular de 8,7 km (podrá acortarse en caso de mal tiempo), con desnivel de 660 m y con una altitud máxima de 1039 m. Por tanto, para gente con un cierto hábito a andar por la montaña. Finalizaremos sobre las 14:30 h. Es necesario inscribirse, que si no en el Museo –el ente organizador– se nos enfadan: 946.339.823 • museoa.orozko@bizkaia.org

 

ARGAZKIAK [fotos-Fernando González]:

https://photos.app.goo.gl/Rss0KMbGpZ50PlLe2

 

 

 

Te quiero allí, junto a José Arrue

Últimamente y afortunadamente el artista pintor José Arrue (1885-1977) está en boca de todos/as.

Él mejor que nadie recogió la esencia de la cultura vasca y, también como ningún otro, la difundió por todo el mundo.

Sin embargo, en general, no hemos sabido leer más allá de aquellos graciosos personajes de “vasquitos y nesquitas” que se muestran en sus pinturas, perdiéndonos a menudo la rica información subyacente e, incluso, las motivaciones del artista para pintarlas.

Por eso, estimado/a amigo/a, me gustaría que me acompañases el próximo sábado 7 de octubre al paseo-charla que haremos en San Miguel (Orozko), el templo que más veces retrató Arrue, por considerarlo el epicentro de las costumbres vascas.

Quiero que me acompañes, sí, para que reflexionemos juntos sobre el pintor y su obra.

No nos embarullaremos con fechas y datos porque para eso no hay mejor conferenciante que internet y los libros. No. Nosotros nos centraremos en las sensaciones, en esas emociones que, sin saber por qué, nos zarandean el corazón.

Y para sentir eso, te necesito al lado. Tanto como a las obras de añorado José Arrue.

No olvides que por ser un lugar cerrado las plazas están limitadas y que, por ello, es obligada la inscripción. En la imagen adjunta tienes toda la información necesaria.

Esta actividad la organiza el Ayuntamiento de Orozko enmarcado en las sublimes Jornadas de Patrimonio Europeo coordinadas por la Diputación Foral de Bizkaia.

Te quiero (también) allí, en Orozko, a la sombra de San Miguel.

Basaratuste: rito al bosque a punto de desaparecer

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En nuestra cultura popular vasca existe una curiosa ceremonia de invierno sobre la que no se ha reparado a pesar de lo excepcional de la misma. Se trata del Basaratuste o Kanporamartxo, en notable retroceso y limitado hoy en día a unos pueblos de Bizkaia. En lo que a la puesta en escena se refiere, queda reducido a un almuerzo en el monte, sin referencia alguna a su historia y su razón de ser. Es decir, es una fiesta a la que traicioneramente se le hurtó el alma, la esencia y su razón de ser. Qué pena…

Pongámonos en escena… Las fechas tradicionales de los carnavales son libres y variadas dependiendo de la localidad, si bien lo corriente es que se celebren en los tres días previos al Miércoles de Ceniza, es decir, domingo, lunes y martes, que dan paso a la Cuaresma. Insistimos una vez más, que debemos habituarnos a mirar más allá de esas fechas y ceremonias siempre enmascaradas por el cristianismo. Y es que los carnavales son mucho más, algo salvaje, atávico, montaraz… unas fiestas que nos hacen escuchar los latidos de la tierra que cada día besan nuestros pies.

La puerta a aquellos genuinos carnavales, a los auténticos, la abría en algunos lugares el jueves gordo o “de lardero” o, en otros, el Basaratuste. Era esta última una celebración que se hacía –y se hace– en el domingo previo al de carnaval. Hoy en día se conoce como “basaratiste”, “basatoste”, “basatuste”… y basta con citar su nombre para que la sonrisa y el brillo en los ojos afloren en los rostros de muchos de los ancianos a los que preguntamos. Porque recuerdan con nostalgia aquella tradición que, no pudiendo explicar cómo, dejaron perder para siempre. Eso sí: en contraprestación ahora no hay pueblo que no tenga su insustancial desfile y concurso de disfraces para que vanidosamente nos miremos al espejo y comprobemos lo geniales y auténticos que somos al ir a la calle disfrazados de gallinas o bucaneros.

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Pero lo nuestro es otra cosa… es el quedarnos con las nueces y dejar el ruido para otros. Porque aquí hablan nuestros antepasados: gritan y aclaman rogando que nos esforcemos por no olvidar aquellas ideas y formas de interpretar la vida suyas, aquellas con las que nos edificaron durante tantos siglos. Nada de fiestas estridentes y vocingleras… lo nuestro es el Basaratuste, cuyo precioso nombre, por cierto, se compone de “baso” y “aratuste”, es decir, ‘el carnaval del bosque’. ¿Hay quien dé más?

En los pueblos en los que aún lo practican se acude a unos lugares específicos, fuera de las zonas habitadas. Unos enclaves que se repiten año tras año y que “pertenecen” a la comunidad humana de un municipio, barrio o parroquia que se identifica en torno a él.

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Allí se asan productos del cerdo, nuestro gran animal totémico, cuasidivino en los ritos invernales. Se cocinan pinchados en un palo llamado “txitxi-burruntzi” o “txitxi-burduntzi”. Son celebraciones que, a pesar de ser minoritarias, suelen gozar de buena aceptación por lo salvaje y puro de las mismas.

Pero pocos o nadie parecen percibir que se trata de la reminiscencia de una antiquísima ofrenda de alimentos que se le hacía al gran bosque, de nuevo para que despertase y cogiese fuerzas para producir todo aquello que necesitaban los humanos. Con un ritual fuego purificador, omnipresente, y valiéndonos de esas ramitas que el mismo bosque nos facilita. Con un simbólico sacrificio animal incluido: el del cerdo.

Algunos historiadores retrotraen todo este tipo de ofrendas a antiguos sacrificios humanos ofrecidos a la tierra madre y que posteriormente fueron sustituidos por muertes de animales. Existen diferentes referencias similares a nuestro Basaratuste por todo el mundo, lo que invita a pensar en un origen común prehistórico para todas ellas.

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Se dice asimismo que, ante la dureza del invierno, resultaba muy complicado alimentar a los animales para mantenerlos vivos, por lo que se iban sacrificando paulatinamente. Así, además de eliminar una obligación ganadera, se conseguía alimentar a los humanos y a las divinidades en una época en la que la naturaleza no ofrecía alimentos. Porque el invierno de nuestros antepasados era básicamente oscuridad, hambre y frío.

Y de allí, miles de años después, recogemos hoy nuestro ignorado e inadvertido Basaratuste, nuestro Kanporamartxo… Curioso también que se haya mantenido en los pueblos en donde no se perdió el euskera, constatando una vez más que creencias y lengua fueron siempre de la mano.

En los pueblos de la comarca en donde yo vivo (Arrankudiaga, Ugao, Arrigorriga, Zaratamo, Arakaldo, Orozko…) tan extraordinaria fiesta es conocida como “Kanporamartxo”, nombre algo chocante y que no cuenta con interpretaciones etimológicas conocidas. Por mi parte sí me gustaría apuntar que, en sitios como Orozko, en las últimas reliquias de su euskera, se llama “martxo” al domingo de carnaval, probablemente relacionado con el nombre del mes de “marzo”. De ahí que en lo personal opine que probablemente “kanporamartxo” sea ‘el domingo carnavalesco que está fuera [del carnaval puramente dicho]’. Por aportar algo…

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Otras denominaciones con las que se nombra a este curioso ritual es el de Sasimartxo, ‘el carnaval del jaro’ (Zamudio, Derio…) o Basokoipetxu (Otxandio). En realidad este último caso sería “baso-koipetsu”, ‘la fritanga o asado del bosque’. En realidad, “koipetsu” significa ‘pringoso, grasoso’ pero, en pueblos como el mío, Laudio, se usa para denominar por antonomasia al tocino asado al “txitxi-burduntzi”.

Pero, sin duda, la denominación que más me encanta es la de Basaratuste, la del “carnaval del bosque”. Qué pureza, qué raigambre en lo más íntimo de nuestra cultura… pero además, nunca algo tan arcaico ha ofrecido mayor potencial para el futuro, ahora que se educa a los pequeños en la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente. ¡Qué manera más bonita para mostrar honores y gratitud al bosque que esta fiesta anual de su carnaval! Y pedirle que despierte y que un año más nos haga dichosos con su existencia… ¿o preferimos limitarnos sólo a los disfraces de vampiro y otras memeces similares?

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Kanporamartxo… Basaratuste… Recordemos para finalizar que, en el occidente vasco, el carnaval ha sido conocido como Aratuste, término a recuperar y defender como elemento patrimonial que es. Hoy, desdichadamente y al igual que nos sucede con la reducción del complejo carnaval a un simple disfraz, nos arrastra una empobrecedora globalización cultural, aun cuando esta sea vasca. Y en los reinos del Aratuste gobierna ahora el extraño Inauteriak, haciendo agonizar al primero.

Yo estoy ansioso ya porque llegue el día. Como recogió en su manuscrito (1567) Joan Pérez de Lazarraga, el segundo escritor en euskera, “…alegere baxe sekula triste, nik diot egun dala aratixte”, ‘alegre pero jamás triste, porque digo yo que hoy es Aratuste’. El bosque nos espera…

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PROPUESTA DE ENCUENTRO

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El Basaratuste o Kanporamartxo de este año es, según lo comentado, el domingo día 19 de febrero. Por ello os ruego que, cada uno en la medida de sus posibilidades, lo celebre para intentar reencontrarnos con aquello que fuimos, para revivir aquella comunión milenaria que nos fusionó durante siglos con los bosques. No vivirlo como un elemento extraño sino como algo afable, cercano e íntimo.

Y si alguien no sabe cómo hacerlo, aquí va mi invitación. En el municipio de Laudio existe un lugar de nombre Lezeaga, en el que según las creencias locales habitan lamias y el ser mitológico más renombrado y temido del lugar: la bruja de Lezeaga. Para más inri, existe en aquel paraje un punto denominado Sorginlarren, ‘la era de las brujas’ que es en donde nos juntaremos los que queramos compartir un grato momento. No es un punto tradicional de Kanporamartxo sino que este año damos inicio a una nueva tradición que espero dure muchos años más. No está alejado ni exige esfuerzos montañeros. Desde el barrio de Ugarte, el más cercano, serán no más de veinte minutos, la mayoría por asfalto.

Para cuando lleguéis habrá unas buenas brasas de carbón, que será mi regalo personal para los que allí vayáis. Allí, incrustados en algún palo o como prefiráis, asaréis los chorizos o tocino que traeréis de vuestras casas. Y seremos felices por habernos conocido, hermanados para siempre bajo la bendición del benefactor bosque. Sólo si no llueve a mares, claro está. No lo organiza nadie y sí todos: nada de exigencias y sí responsabilidad individual para no dejar basuras, etc. Tenemos que hacer una fiesta bonita, intensa, llena de calidez… algo que jamás olvide el bosque al que se la organizamos y ofrecemos.
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Los últimos gentiles, en Laudio

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Yo soy de esos que me emociono a la más mínima. Y cualquier tontería me convierte en el ser más feliz que pueda haber bajo el firmamento, mucho más que con cualquier fortuna material, rodeadas siempre de tanta obscenidad que hasta pueden medirse con números. No… las sensaciones puras y fuertes son otras, esas que sin servir para nada se nos arraigan al alma y nos zarandean todas las emociones de arriba a abajo.

Pues bien. Estos días he vivido una de esas situaciones emocionantes. Y es que el tema no es para menos: cuándo y dónde fueron avistados los últimos gentiles, aquellos seres gigantes de la mitología vasca. Os cuento. Pero dejadme que empiece por el principio.

Ayer tuve la suerte y el honor de tomar parte en la presentación de un libro que recoge nada menos que 450 relatos populares recabados en el entorno de Gorbeia. Son los estertores de una cultura vasca, de un modo peculiar de interpretar el universo que nos rodea y que, a pesar de haber gozado de salud y vigor durante siglos, ya no tiene sitio en nuestro mundo de ondas electromagnéticas y teléfonos que casi hablan solos.

Por si se me olvida, adelanto que el libro es de Juan Manuel Etxebarria Ayesta, académico de Euskaltzaindia y profesor de la Universidad de Deusto. Lo publican entre esas dos instituciones. Es por otra parte el fruto del trabajo concienzudo de dos décadas de labor puramente etnográfica. Y, dicho sea de paso, el regalo navideño perfecto para esa amiga o cuñado algo frikis, para esos raritos que, aunque pocos, también andamos por el mundo.

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Pues bien. En uno de esos cuentos toma parte una mujer mayor de Orozko. Aunque en la obra se cite, prefiero omitir aquí su nombre. La conozco personalmente. Es una baserritarra totémica, inteligente, admirable, de esas que te inundan con cada una de sus respuestas.

Preguntados ella y su marido sobre la supuesta desaparición de los gentiles, respondió nuestra amiga con una auténtica bomba que os transcribo palabra a palabra, traducida del euskera original: «…no sé. Pero yo he conocido gentiles en Llodio. Está desapareciendo la raza vasca pero yo en Llodio, hará unos 25 ó 30 años me quedé sorprendida: en el Día del Baserritarra [en las fiestas patronales del lugar. Nuestra genial mujer estaba allí vendiendo productos de caserío] allí había una mujer y su hermano… ya sabes cómo se mueven los gigantes… [se anota en la transcripción que mientras lo decía interpretó con movimientos del cuerpo los andares de estos seres mitológicos], así, sí… Eran enormes… de verdad que era gente llamativa.
Y nadie hacía caso… Pero con esos movimientos, no sé, pausadamente… Y así los hacían. Hermanos, en Llodio… Eso lo tengo visto yo. Y nadie sacó una foto para que lo viese la gente. Se va perdiendo la raza vasca…»

Mágico relato, punto de éxtasis entre aquel mundo de creencias que era tan real para nuestra baserritarra y que tan extravagante y desaforado nos puede parecer a los demás. Tanto que estremece. El choque de dos placas tectónicas entre la antigua y moderna cultura vasca.

Ella y nadie más que ella lo veía… maravilloso.
Para mí ha sido el gran regalo navideño, el perfecto, ese que aunque lo busques mucho es casi imposible de conseguir. Siento que ya me ha tocado la lotería antes del sorteo y poco más necesito para sentirme feliz. Como decía el Quijote, me ha dejado “tan junto al cielo que no hay de mí a él palmo y medio”. Gracias querida “J.”. Y a ti Juan Manuel por regalarnos el testimonio del último avistamiento de aquella raza de gigantes mitológicos… nada menos que en Laudio.

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Este domingo, akelarre

AQUELARRE

Mañana domingo, mientras los lugareños estén celebrando la fiesta de San Martín en torno a su iglesia parroquial, 75 personas (más quien todavía quiera sumarse) pasaremos a su lado. Aunque sin caer en la tentación ya que continuaremos en nuestros vehículos hasta el barrio superior de Arrugaeta, en la zona más humanamente intrincada de Orozko (Bizkaia). Porque nos vamos de akelarre… Por cierto, una aberración por nuestra parte ya que según las creencias locales, los akelarres se celebraban en viernes: jamás un domingo, el día del Señor.

No pretende ser ninguna muestra de irreverencia hacia nadie ni hacia ningún credo pero desde luego que nuestra visita (6 km andando en total) va a ser bastante más interesante y sugerente que la misa que en honor al santo titular de la parroquia se va a celebrar a las 11:00 h. Y es que ese precioso entorno de montaña recoge como en ningún otro lugar infinidad de extrañas creencias. Todo en un mínimo espacio: la peña de Trangatx y su collado inferior, Aibelaga, histórico paso entre Orozko y Zeberio.

Garaigorta

ANBOTOKO SEÑOREA
Está anunciado mal tiempo, además. Algo que suele atribuirse por estos lares a la diosa Mari, aquí conocida como Anbotoko Señorea. No en vano, ya se sabe de su presencia en estos barrios y cumbres, tal y como publicó en 1989 el añorado irundarra Luis Pedro Peña Santiago: “Según nos contaron, unos hombres del barrio de Arrugaeta de Orozko fueron a por helecho a los montes próximos del Valle. Estando en esta tarea se levantó un viento muy fuerte y el cielo se ensombreció. Fue entonces cuando mirando a lo alto, vieron cruzar por el cielo una enorme bola de fuego que se desplazaba a gran velocidad. El de más edad de entre ellos les dijo que esa bola era Anbotoko Señorea que iba de su morada en las proximidades de la cima de Anboto a su cueva de Gorbea. Quienes vivieron estos momentos contaban todavía muchos años después que aquella visión les dejó paralizados, asombrados, hasta el punto de que no pudieron recoger el helecho que habían ido a buscar, y que incluso los bueyes se asustaron y no los pudieron dominar durante largo rato”.

Dejaremos los coches en ese elevado y precioso barrio para partir por un camino que recorre, desde hace siglos, su ladera con gran suavidad, haciendo que apenas percibamos los desniveles: se trata de la carretera (camino de carros) de Komentsola, ruta otrora mercantil entre Orozko y Zeberio. Su punto culminante es el collado de Aibelaga, un altivo lugar consistente en una exigua planicie que rápido se desparrama de nuevo camino a los valles septentrionales.

GENTILES VIOLADORES
Inundan este paso de Aibelaga diversas de leyendas de gentiles (gigantes mitológicos) a los que se les atribuye todo tipo de fechorías. La más destacada sea quizá el rapto de una muchacha a la que supuestamente violaron. No sería de extrañar que estos relatos nos estén en realidad describiendo sucesos ocurridos con los soldados del cercano castillo de Untzueta. Es decir, un salto en el tiempo de 800 años. Ya lo detallaremos con más precisión in situ.

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KATALIN, KATALIN
Aún más sobrecogedor es, si cabe, el relato de lo sucedido a un vecino oriundo de Zeberio pero que vivía en Arrugaeta. Fue a visitar a la familia en su casa natal y, para cuando se dio cuenta, ya había se había echado la noche. Preocupado, emprendió el regreso por Aibelaga, como tantas veces había hecho. Ya en el collado se escuchó una voz sobrenatural que gritaba “Katalin!, Katalin!!”. Sobresaltado, preguntó nuestro personaje a ver qué pasaba. Ya se había apoderado el miedo de él porque, a la luz de la luna, veía que realmente no tenía a nadie a su lado. Entonces un fuerte alarido gritó de nuevo “Katalin!” en su mismo oído. Presa del pavor corrió alocadamente y sin mirar hacia atrás hasta el caserío, a donde llegó agonizante de espanto.

LA DENUNCIA DE KATALINTXE
“Katalin” gritaba aquella voz del más allá… Curioso nombre porque Katalintxe (Katalintxa, un diminutivo arcaico de Katalin, como neska > neskatxa) fue una niña que con ocho años declaró que ella conocía brujas, haciendo una descripción de los akelarres y método empleados por aquellos siniestros seres. Tanto que todo ello acabó en un proceso judicial (1555-1558) conocido como el “proceso de Zeberio” en el que se enjuiciaron diecisiete mujeres”. Por cierto, una de ellas, de nuestro barrio de Arrugaeta. Y habló Katalintxe en su relato de los encuentros brujeriles… Encuentros brujeriles que fueron también afamados en Aibelaga-Trangatx.

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Y es que aún hoy en día es bien conocido en la tradición popular que ese collado y anexa peña de Trangatx (también conocida por peña de Garaigorta en referencia al nombre del barrio inmediatamente inferior) es el lugar de los aquelarres en el municipio de Orozko.

GIZOTSO, EL HOMBRE LOBO
Por si fuera poco, es creencia que ese entorno de Aibelaga era el lugar preferido de Goizotso para hacer sus fechorías. Era un terrorífico ser, mezcla entre humano y lobo. Un ser cruel del cual se rememora cómo persiguió a una muchacha que pasaba por aquel collado y le arrancó a mordiscos los pechos… por mucho que intentó huir corriendo y varias personas fueran testigos impotentes del trágico suceso.

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ALMAS ERRANTES
Quizá algo tenga que ver todo ello en esa tradición que dice que de noche, se escuchan en ese collado ruidos de cadenas, probablemente de almas errantes que no consiguen encontrar el descanso eterno.

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INEXPLICABLES LUCES AZULES
Y por qué no atribuir también a esos espíritus en pena las luces azules que en diversas ocasiones y durante generaciones han avistado los lugareños en la ladera norte de Trangatx (hacia Zeberio) y el mismo Aibelaga. Tan conocidas que hasta tienen nombre propio: “intzentsu-argiak”. Incienso… similar al olor a aceite que inequívocamente nos indica, según la creencia popular de estas aldeas, la presencia de almas errantes.

CAMPANA RELLENA DE URREGORRI
Cómo no, tan extraordinario entorno no podía quedar privado de su leyenda de tesoros. Pues bien: se cuenta que en Trangatx existe escondida en una pequeña cavidad de la peña una campana repleta de objetos de oro. El oro, “urregorria”, omnipresente en las más bellas leyendas de Gorbeia… A pesar de los diversos intentos, aún no lo ha localizado nadie. Por si alguno se anima, la referencia popular es clara e inequívoca: se encuentra en el lugar en donde primero pegan los rayos de sol al amanecer.

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EN DONDE PEGA EL SOL
Como interpretación personal opino que, probablemente, una vez más, esta leyenda haga referencia a un yacimiento o a ajuares de enterramientos prehistóricos. Y ya contaremos algo porque en una pequeña cuevecita del lugar se han encontrado restos humanos. Todavía es algo sin comunicar y que no puedo adelantar pero… allí están desde hace miles de años… En donde primero pega el sol…

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Existen aún más relatos que hacen de ese lugar de Aibelaga-Trangatx algo sobrecogedor, extraordinario y único para nuestro patrimonio cultural. Sin embargo ya es un bagaje desconocido, a punto de desaparecer, algo que no se enseña en ninguna escuela ni lo conocen los jóvenes del municipio: se rompe la cadena.

Por eso queremos luchar contra su olvido. Y allí estaremos mañana, domingo 13 de noviembre, 75 guerrilleros de la resistencia cultural. Aunque llueva, porque el compromiso es ya firme e irreversible: vamos a por ello. Si te quieres sumar a esa columna humana estás a tiempo: mañana a las 9:30 h en el Museo de Orozko, Zubiaur, plaza del pueblo. Recuerda además que las humildes fiestas de San Martin, al bajar de Arrugaeta, nos curarán todas las heridas de guerra. Y, para las 14:00 h. cada mochuelo a su olivo, felices de haber sido partícipes en una causa tan justa y enriquecedora.

EDICIÓN FINAL, POSTERIOR A LA SALIDA:
Sabor agridilce. El respaldo de ese numeroso grupo humano (70 aprox, los mejores, el cuerpo de élite de la cultura vasca) que ha acudido con el día inclemente que hacía es lo que más dichoso y bendecido puede hacerle sentir al que está en medio del fregado. Y así me he sentido…
Sin embargo, la cerrada niebla (peor que el agua) ha impedido mostrar lo que yo prentendía contar hoy. No quería dejar datos de leyendas sino sensaciones. Quería que la gente volase con sus ojos los recorridos que delató Katalintxe, las fechorías del perverso Gizotso que nos unía los dos puntos de akelarres, los familiares de Aspuru, los gentiles de Untzueta y… hasta los personajes oscense-pirenaicos unidos por la hipótesis a Trangatx…
Pero ni la misma peña, a pocos metros, se ha podido visualizar. Ha sido como el cuento del ciego en Granada (el más desdichado del mundo por no poder ver las grandezas que delante tenía).
Para compensar, puedo prometer y por eso he prometido, que iba a poner aquí el relato del proceso inquisitorial de Katalintxe (“Las brujas de Ceberio”, Dario de Areitio, RIEV 1927), para que la gente imagine con su lectura lo que desde Aibelaga no han podido soñar. Va por vosotros/as, valientes!!! Maite zaituztet.
http://www.euskomedia.org/PDFAnlt/riev/18/18654664.pdf

 

Hay una chica en Orozko que, literalmente, no nos deja vivir

Se llama Nerea del Campo y es la responsable de las actividades del museo de dicho pueblo. Es ella quien ha organizado y coordinado para aquel ayuntamiento las Jornadas Europeas de Patrimonio, con un éxito que, año tras año, marcan indiscutibles hitos. Nos lleva Nerea de aquí para allá como si fuéramos unos macutos y nosotros, Juanjo Hidalgo y yo (que somos los que desarrollamos las actividades), encantados de que nos maneje así.

Pues bien: insaciable en su labor, nada más finalizar las JEP antes indicadas, ya nos mete en otro berenjenal con el que sí o sí, dar a conocer el siempre insondable Orozko. En este año nos ha puesto el reto de hacer las jornadas de “Inguruan duzun museoa” (más conocidas por “las de noviembre”) en torno a la mitología y creencias populares de Orozko. Es decir, Orozko Turismoa puro y duro…

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Al margen de las siempre sugerentes propuestas de Juanjo (¿o el sugerente es él?) yo voy a acometer dos ideas que, creo, son muy bonitas.

= EL PASADIZO SECRETO DEL PERRO =

Para ello, usaré el nexo de unión de una leyenda que, ni los lugareños ya parecen recordar. Existe una creencia popular, que dice que se metió una vez un perro en una sima que existe en el monte Trangatx, dándolo por perdido su dueño. Sin embargo, apareció en la fuente de Txakurpozu, al salir por su agujero, varios kilómetros más abajo, en la iglesia de San Martín (Albitzu-Elexeaga). Al parecer existía una comunicación subterránea entre ambos enclaves mágicos, un antro por donde circulaban a sus anchas los seres “del otro mundo”.

Y de ese modo, juntando los dos puntos de aquel camino misterioso que descubrió el perro, llevaré a cabo las dos actividades con las que cumplir el deseo-orden de Nerea.

Así las cosas… os adelanto algo que ya desarrollaremos en su momento de un modo más puntual.

= TRANGATX: AKELARRES, GIZOTSO Y GENTILES =
Desde el puerto de Bikotx Gane visitaremos Trangatx (Garaigorta), el lugar de aquelarres más emblemático de Orozko. También sabremos de las andanzas de Gizotso (hombre lobo) y de los gentiles por estos parajes.

Mendiko ibilaldia (9 km).
Azaroak 23, igandea. 09:30 Orozkoko Museoa (Zubiaur). Amaiera: 14:00

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= DE SAN MARTÍN A ARANE, DE MANO DE LAS ALMAS ERRANTES =
Con la complicidad de la luna llena, rememoraremos en una marcha nocturna, aquellos parajes las creencias locales de almas errantes, extraños velatorios, cadáveres secuestrados, el gato-hombre, lamias… Y, cómo no, el mito de la muchacha de Arane, devorada por los lobos…
Al final, como punto final a las jornadas, degustaremos un “menú de lamias”.

Gaueko ibilaldia (2 km).
Azaroak 26, larunbata. 18:30 Orozkoko Museoa (Zubiaur). Amaiera: 22:00

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= DA LA CARA.
Tanto en estas actividades como en las de Juanjo (ver programa) es necesario inscribirse y en algunos casos las plazas serán limitadas. Desde luego que, con esa temática y entorno, el éxito está asegurado. Así es que… preparaos para disfrutar de nuevo con aquellas viejas historias que os acercamos a nuestros días. Aunque sea por una cueva subterránea…

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