Deia: 40 años

DEIA: 40 AÑOS

A continuación un artículo que no pudo publicarse a su debido tiempo por causas ajenas a su autor

DEIA 40 urte

Zorionak! Deia 8 junio 1977 – 2017. Zorionak! a la iniciativa, a los fundadores, a los equipos directores, auxiliares, trabajadores y lectores.
Además de la represión que sufría Euskadi, llevaba cuarenta años bajo la información casi obligada de la prensa adicta al régimen dictatorial. Dos eran a mi juicio los principales diarios: La Gaceta del Norte y El Correo.
La Gaceta fue fundada en 1901. De tendencia católica, conservadora y monárquica, durante la Segunda República había sido el órgano principal de la CEDA (Gil Robles) en el País Vasco. Desde 1937 estuvo al servicio del franquismo y fue, durante décadas, el de mayor difusión en el País Vasco hasta la década de los setenta. Cerró definitivamente en 1987.
El Correo, lleva debajo como subtítulo: “El Correo Español – El Pueblo Vasco desde 1910”. Una larga historia. En 1910, los hermanos Gabriel y Emilio Ybarra de la Revilla fundaron El Pueblo Vasco, periódico monárquico (“maurista”). El 6 de julio de 1937, tras la entrada en Bilbao del ejército rebelde aparece El Correo Español, órgano de la Falange Española y de las JONS. Estos dos diarios se fusionaron el 13 de septiembre de 1938, dando lugar a El Correo Español – El pueblo Vasco. En 1945 se hacen con El Diario Vasco guipuzcoano. Ignoro la fecha exacta en que se optó por el título corto: El Correo, sin duda para olvidar parte de su historia. No en vano corría, sobre todo entre los jóvenes, el ingenioso dicho: “El que compra El Correo Español vende El pueblo Vasco”.
Tras la muerte de Franco y el comienzo de la democracia, con la libertad de partidos políticos, de expresión y de prensa, durante el gobierno de Adolfo Suárez, los nacionalistas vascos se pusieron en movimiento. Hubo que formar una sociedad editora. Se habló de 25 fundadores y de un capital base de 40 millones, de suscripciones populares y unos 600 accionistas. Me sonaron nombres conocidos como Mitxel Unzueta, Luis Mari Retolaza, Eli Galdos, Sabin Zubiri, Carmelo Renobales, Luzio Aguinagalde, … No sé cómo se eligió el nombre del diario: Deia (La llamada), cuyo primer número logró salir el 8 de junio de 1977. Hubo prisa y carreras para hacerlo. El día 15 tendrían lugar las primeras elecciones democráticas. Por otra parte, la empresa Orain S.A. de Hernani, llevaba entre manos otro empeño parecido, pero de izquierdas, Egin (Hacer), cuyo primer número fechaba el 29 de septiembre del mismo año.
Los primeros días de la aparición de Deia fueron un espectáculo: Deia debajo del brazo, en la mano o en el bolsillo de la chaqueta de los caballeros. La novedad fue muy bien recibida. Su objetivo inicial fue abarcar todo el País Vasco, y así estuvo bastantes años. El hecho de salir en Bizkaia, fue quitándole lectores en los demás territorios históricos -cosa que no sucedió con Egin-, y actualmente añade a su nombre el de Noticias de Bizkaia, donde es el segundo periódico más vendido. Pertenece, pues, a ese Grupo Noticias: Diario de Noticias, en Navarra, Noticias de Gipuzkoa y Noticias de Álava.
Escrito fundamentalmente en castellano, tiene artículos en euskera. Eguna, que fue un diario en euskera del 3 de enero de 1937 al 13 de junio del mismo año, es ahora el suplemento en euskera de Deia.
Los dos primeros meses desde su aparición el 8 de junio, coincidiendo en parte con las vacaciones académicas, leí despacio los números del nuevo diario vasco y quedé sinceramente complacido. Respiré apertura de ideas y opiniones; una información general veraz y precisa; un ejercicio y defensa clara de los derechos humanos y colectivos, de las tradiciones culturales, sociales, políticas, religiosas y familiares del pueblo vasco; la tendencia y el fomento de la convivencia de todos los habitantes en instituciones propias, democráticas; la moderación en las aspiraciones políticas teniendo como fin el bienestar completo de un pueblo emprendedor y trabajador con igualdad de oportunidades en todos los aspectos de la vida, comenzando por la salud, el empleo, hasta la madurez y la vejez. Todo ello envuelto en ese clima que no era ya el aglutinador contra la dictadura, sino el de aquel nacionalismo legítimo, tradicional y mayoritario.
El domingo, 9 de mayo de 1982, salió a la calle el diario Tribuna Vasca, vinculado al partido socialista, creado por Eduardo Sotillos. No resistió y dejó de publicarse el 15 de julio de 1983.
Egin, acusado durante años por diversos partidos políticos de estar al servicio de ETA, fue clausurado en 1998 por el juez Baltasar Garzón. Sin embargo, el 2009 los tribunales resolvieron a su favor, su actividad había sido lícita. Pero el tiempo transcurrido y demás hicieron imposible reabrir el periódico. El medio que pasó a ocupar el espectro de Egin es el diario Gara.
Deia celebra su cuarenta aniversario. Le felicito y me felicito a la vez. Personalmente debo a Deia haber despertado en mí cualidades ocultas e insospechadas, ajenas a mi profesión, que ensancharon mi mente y mi cosmovisión.
Fruto de mi lectura de aquellos primeros números de Deia, fue que el 1 de agosto de 1977, me encontré sobre mi escritorio un artículo de mi puño y letra, y un hada o diablillo me susurró: envíalo. Caí en la tentación. Cerré el sobre, puse la dirección, y el día 6 lo vi en Deia. Su primer director fue Ignacio Iriarte Areso. Dos meses después probé suerte y resultó. Recuerdo el título del artículo porque un estudiante de periodismo me telefoneó para decirme que en la Escuela o Facultad les habían puesto para que hicieran un análisis de sus ideas y estructura. “Los malos ejemplos de la dictadura I y II” que apareció en dos días consecutivos.
Después vino una larga historia. Sin cambiar el método y sin una palabra intermedia, en los diez primeros años de Deia me publicaron 1.057 artículos, todos los que envié. El año que más 265. Otro, 147 de editoriales, obviamente sin firma. Una época escribí a diario. Cuando estaba fuera de Bilbao, dictaba mi artículo por teléfono. Nunca hubiera creído que encontrara tema para cada día, y ciertamente no lo habría encontrado si no me hubiese empeñado en escribir y desarrollarlo. Estoy en deuda con Deia, por haberme concedido la ocasión de penetrar más en la riqueza de la vida, sus intríngulis y misterios, de los que yo he salido espiritualmente enriquecido. Sé de alguien que tiene todos mis artículos seleccionados por temas: Semblanzas; Política Vasca: dos calamidades no comparables: ETA y escisión del PNV; Internacional; Latinoamérica; Oriente Medio. Porque eso sí, jamás hubo una sola palabra de dinero. Hay más todavía. Gracias a Deia entré en relación de íntima amistad con Félix García Olano y familia, uno de sus directores, pequeño gran hombre.
Creo que Deia ha cumplido y sigue cumpliendo una misión, la de contribuir día a día al progreso solidario de la convivencia y bienestar completo de la sociedad y pueblo vasco.
Zorionak! Deia

7.6.17

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