Satisfacción – Admiración

No suele ser la satisfacción mi sentimiento dominante cuando cada mañana me asomo a los medios salpicados de acosos y abusos sexuales, crímenes machistas, niños de once años que agraden a su profesora, o de trece que mata a su hermano de diecinueve porque le molesta…
La satisfacción ayer, 5, muy personal y un tanto egoísta me la proporcionó una entrevista en Diario de Mallorca, a la profesora de Derecho Penal en esa universidad. No soy político ni jurista; un simple ciudadano con la debilidad de analizar a la simple luz de la razón determinados hechos actuales y expresar mi opinión sobre ellos, como he hecho recientemente, en este mismo medio, sobre puntos de la crisis catalana.
Esta persona afirma: “Se ha convertido en jurídico penal un problema político que no debería solventarse por la vía judicial. Lo ocurrido no es comparable a la rebelión o golpe de Estado de que se habla, solo está clara la desobediencia”.
“Yo hubiera deseado que la crisis catalana no se enfocara desde un recurso continuo al Tribunal Constitucional que debe solucionar o paralizar. Mi idea es que tiene que haber una negociación política”.
“Igualmente pienso que Junqueras no debería estar en la cárcel. No hay indicios racionalmente suficientes para la rebelión, y tampoco se da ninguno de los presupuestos para la prisión preventiva, ni riesgo de fuga, ni de reiteración”.
Este es un lenguaje más técnico y preciso que el mío, pero pensaba y pienso que, en conjunto, no andaba descaminado. Y esa seguridad es reconfortante. Me sentía satisfecho.
Por otra parte, la vida de la profesora no ha sido nada fácil. Extremo mi delicadeza y respeto para no herir lo más mínimo a nadie, ni al citar a la letra las expresiones de la entrevistada.
“El padre de una niña violada no debe participar en una comisión parlamentaria sobre las penas correspondientes a ese delito, como llegó a ocurrir”.
“Poco después de morir mi padre, me llamaron de una universidad del sur, para que participara en un congreso sobre terrorismo. Me dijeron que “nos encantaría que vinieras, quién mejor que tú” y les repliqué: “nadie peor que yo”. No debo intervenir en asuntos de política antiterrorista”.
“Nunca me ha gustado esa expresión: víctima del terrorismo. La víctima es mi padre al que mataron, y no quiero esa etiqueta. Con todo el respeto a las asociaciones de víctimas, ninguno de los cuatro hermanos hemos participado en ellas”.
“Lo llevas ahí, siempre lo recuerdas y es una herida, pero no me atrevería a decir que no me he repuesto. Haces tu vida y eres feliz. La familia, los hijos”.
La entrevistada es Carmen Tomás y Valiente, hija de Francisco Tomas y Valiente que fue asesinado en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid el 14 de febrero de 1996. Era catedrático de Historia del Derecho. Fue presidente del Tribunal Constitucional, jurista, historiador y escritor.
Mi satisfacción inicial abre paso a mi admiración y agradecimiento ante tan ejemplar valentía, humanismo y grandeza de espíritu.
6.2.18