¡Bastante tiene Zaplana!

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No seré yo el abogado de Eduardo Zaplana ni su defensor en los medios. Bastantes tendrá y bastante poco aprecio le tengo yo como icono del político soberbio y de buen vivir, características que aborrezco en un representante público. Pero, no, no fue el que dijo: “Estoy en política para forrarme”. Ese fue Vicente Sanz, también del PP y también valenciano. Tenemos que ser rigurosos, pese a Twitter, para no perder la perspectiva de los desmanes y que todos parezcan lo mismo.

La soberbia insoportable

Acabo de confesarles que desprecio a los políticos soberbios y que hacen alarde de su buena vida… E insisto en ello, esta vez, con los defensores de los partidos que ejercen con soberbia su activismo político. Hace bien Juan Ignacio Pérez en ridiculizar a algunos: “Para superioridad moral la de la extrema izquierda y el ecologismo político afín. Los demás estamos a sueldo de alguien”. Y lo hace en medio de los mensajes que mandan desde esa supuesta izquierda a favor de Le Pen.

Que no vuelva a ser tarde

Continuo. Como bien señala Pérez Iglesias, entre otros, hay quien desde posiciones de izquierda, supuestamente, asegura que Le Pen y Macron son lo mismo (entre una fascista y cualquiera, la opción correcta siempre es cualquiera), o anima a los franceses a no votar. Mensajes parecidos se lanzaron en EE.UU., y precisamente en la Casa Blanca el retrato de Hillary Clinton como primera dama se ha convertido en una de las principales atracciones de la presidencia Trump.

Otra sobre “lo colaborativo”

Insistiré también en el engaño de marcas como Uber o Airbnb que, en nombre de “lo colaborativo”, se han enriquecido dándonos lecciones. Hoy Airbnb no es una plataforma para alquilar a un viajero esa habitación que te sobra, como recuerda Javi Sánchez, sino una empresa de pisos por noches para turistas, que no paga impuestos. Hay incluso agencias que localizan y preparan pisos como si fueran viviendas habituales, generando un negocio que encarece el metro cuadrado y vacía centros de ciudades.

Pepsi redescubre “the kalimotxo”

No, Pepsi no me ha pagado para que les hable de su anuncio en Twitter, ese en el que promocionan una bebida que ellos llaman “1893” y que, al parecer, es estupenda para mezclar con vino. Lo que desconozco es si la empresa estadounidense ha pagado a los autores del primer kalimotxo (algunas “leyendas” sitúan su origen en el Puerto Viejo de Algorta, otras en la Aste Nagusia de Bilbao) sus correspondientes derechos. En cualquier caso, divierte ver una de nuestras bebidas más internacionales como reclamo a nivel mundial.

Irene Montero quiere ser contertulia

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Desconozco cómo funciona la SER con los partidos, pero sí sé cómo lo hace ETB con los periodistas que vamos a tertulias: te llaman esperando que defiendas la línea editorial de tu medio y, si no funcionas, dejan de hacerlo. Al parecer, yo no soy un buen contertulio, y tampoco pasa nada. pero sí entiendo que la SER prefiera a Íñigo Errejón que a Irene Montero. Sin embargo, el primero ha sido vetado por Podemos que quiere imponer a la segunda.

Pero, ¿quién veta aquí?

La situación, generada por Podemos, evidentemente ha dado pie al comentario porque, ¿quién veta aquí? ¿Podemos a Errejón o la SER a Montero, a la que no dejaron acceder a la tertulia de “Hora 25” porque, simplemente, no la habían invitado? Por supuesto, patalean, pero al propio Pablo Iglesias se le ha vuelto en contra un vídeo en el que explicaba que, para sus tertulias (esas que patrocina la televisión iraní) elige él a los contertulios y pasa de las sugerencias de los partidos.

Errejón sale bien. El resto, no

Íñigo Errejón salió bien de la bola de nieve que engordaba y engordaba Podemos. Y salió, además, pronto con este tuit: “Podemos puede elegir sus portavoces. He aprendido mucho en ‘Hora 25’. Un placer participar cuando toque. Hoy lo importante es otra cosa”, en referencia a los nuevos casos de corrupción en el PP. Pero sobre la mala situación de los de Rajoy ya hemos hablado y volveremos a hablar. Hoy es el día de señalar, como el periodista Antonio Maestre hacía en Twitter, el grave error comunicativo de Podemos. Uno más.

Cuánto paga YouTube

En Vozpópuli han respondido, en parte, a una de las grandes preguntas de Internet: cuánto paga YouTube a los “creadores de contenido”. Al parecer, no demasiado: entre 20 céntimos y 3 euros por cada mil reproducciones de vídeo, en el caso de los autores de canales para niños. El negocio está en el contacto con las marcas, que sí abonan entre 200 y 300 € por un par de horas de presencia en estos canales, llegando incluso a miles de euros en el caso de los más “top”.

El Newcastle asciende

Vuelvo a mis inicios, cuando comentaba el fútbol internacional en Radio Nervión junto a mis admirados Miguel Ángel Puente e Iker Fernández, y les hablo ahora del ascenso del Newcastle a la Premier League. Un club que en Bilbao cae bien por aquella eliminatoria contra el Athletic, y que actualmente está entrenado por Rafa Benítez, que llegó al final de la temporada 2015-2016 para salvarlo, no lo logró, se quedó para reflotarlo, y lo ha conseguido. Estas historias de empeño, de clubes que renacen, son las del fútbol de verdad.

La más grande

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No le tembló el pulso para convocar a los medios a la misma hora a la que Rajoy daba una rueda de prensa desde Brasil, y enmudeció a quienes vivimos de la política, de ejercerla y de contarla, durante los tres minutos que nos mantuvimos pegados a la tele. En ese tiempo Esperanza Aguirre dimitió de su último cargo (concejala) porque Ignacio González le engañó. Pero no se trata del último capítulo, la política con menos miedo del panorama español no abandona.

Si lo saben lo entiendo aún menos

Sigo en Twitter, donde Pablo Casado reclamaba justamente: “Una inmensa mayoría de cargos del PP son honestos y se dejan la piel en su trabajo, muchas veces sin cobrar”. Si lo saben, ¿cómo explican lo que llevamos años leyendo? ¿Cómo explican a esos cargos honestos lo del de desvío de dinero para enriquecimiento personal o financiación del propio partido? ¿Cómo explican a quienes no cobran lo de los sobres que repartía Bárcenas? ¿Cómo pueden mirarles a la cara?

El mal favor de Zapatero a Díaz

José Luis Rodríguez Zapatero acaba de echar un capote de mala manera a Susana Díaz, a la que, según el ex presidente español, critican en Catalunya por ser mujer y andaluza. Dicho de otro modo: mejor que no la critiquemos en ningún caso no vayan a pensar que lo hacemos porque es mujer y andaluza y, claro, ya sabemos que en esta época la discriminación por género u origen es imperdonable. Pero peor es la tutela insoportable y la pureza indiscutible e impuesta.

La tontería magnífica

A “Eterno Primavera” le siguen casi 50.000 usuarios en Twitter capaz de ver sin atragantarse como esta estrella anónima del medio se cisca en represaliados, exiliados e incluso asesinados: “El PSOE de Felipe González se entiende tan bien con el PP porque los crearon los mismos y están a sueldo de los mismos”, suelta el indocumentado, tirando por tierra la historia de un partido socialista cuya actualidad será impropia de su pasado, pero con un recorrido que merece respeto.

Menos fiable que Nicolás Maduro

No se me ocurre un personaje político menos de fiar hoy que Nicolás Maduro, el único capaz de superar a Donald Trump, que se empeña en mostrarse al mundo como un mono con dos pistolas. El presidente venezolano aparece en un vídeo jugando al baseball con normalidad y asegurando a la comunidad internacional que los disturbios que sufre su país cada día son falsos. Además de su insinceridad, su capacidad para pasar del dolor de su pueblo es indignante.

Ahora, Zaplana

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En el PP tienen un problema. Un problema que, además, salpica y universaliza el color marrón porque las noticias sobre España en el mundo estos días son sobre la investigación por corrupción en el seno del partido en el gobierno. Y porque cualquiera que se acerque al PP acaba igualmente manchado, bien para negociar unos presupuestos, bien para articular una ley incluso necesaria. Ayer, a la hora en la que escribía estas líneas, era Zaplana el gran nombre propio del PP para mal.

Pero no todo vale

En el gran pozo de lodo que parece ser la “Operación Lezo” que ha provocado las detenciones de estos días de personas vinculadas al PP, también sobresale una empresa: Indra, concesionaria de la gestión de las elecciones. Eso ha dado pie a Garzón, Rufián y Espinar, entre otros, a poner en duda los resultados. Pero como bien les recordaba Marcelino Madrigal en Twitter: ni IU, ni ERC, ni Podemos pusieron una sola reclamación. Sembrar ahora dudas es tirar piedras contra el tejado de la democracia, de la que viven.

Las ideas hay que tenerlas claras

Evidentemente, tengo que hablarles de las elecciones en Francia, donde han pasado a la segunda vuelta Marine Le Pen y Emmanuel Macron. Ante la disyuntiva, Jean-Luc Mélenchon, la opción de Podemos en la primera, tiene que preguntar a las bases, ¡toma ya! El diputado socialista Ignacio Urquizu lo expresaba perfectamente: “Hay una parte de la izquierda que sigue sin entender nada. Ni Hillary era igual que Trump ni Macron es lo mismo que Le Pen”.

Patxi López, tan cerca, tan lejos

Según El Independiente, si Susana Díaz gana las primarias socialistas el ex lehendakari pondría proa a Bruselas donde, con el beneplácito de la andaluza, podría comandar un equipo en el que encontraría a fines como Elena Valenciano o José Blanco que, además, ya se han posicionado con Díaz. En la misma pieza insisten en que el equipo de campaña de López asegura que esta vez es cierto que no hay acuerdo, pero también recuerdan que el vasco no ha criticado a su rival, mejor colocada.

No, no tienes derecho a tener razón

El tuit de Pedro Duque: “Se puede decir que la Tierra es plana porque hay libertad de expresión, pero ningún derecho ampara tener razón”, no se acota solo en el caso de la reciente tesis doctoral que ha querido probar que no vivimos en una esfera achatada por los polos. Twitter es así: la libertad de expresión y de elección, para algunos, conlleva el derecho a tener razón solo porque ejercen esas libertades con insistencia. Pero me temo que, otra vez, está en lo cierto el astronauta.