Atutxa, Knorr y Bilbao hicieron lo correcto

La primera que compartió la noticia en Twitter fue Izaskun Bilbao, la sucesora de Juan Mari Atutxa en la presidencia del parlamento vasco: según Estrasburgo, el ex consejero de Interior, Knörr y Bilbao no tuvieron un juicio justo cuando fueron condenados por no disolver el grupo parlamentario Sozialista Abertzaleak tras la ilegalización de Batasuna. Y aunque no creo ya que nadie se sonroje en la justicia española, por lo menos, los tres han recibido su reparación moral. Bienvenida sea.

Euskadi, hiperconectado

Es la noticia del territorio en los periódicos de hoy: un cable va a conectar Sopela con Virginia Beach en un proyecto de Microsoft y Facebook para que los usuarios de sus herramientas en el sur de Europa puedan hacerlo en mejores condiciones técnicas. La historia es estupenda para quienes seguimos dejándonos sorprender por la tecnología, pero esta no es una anécdota ni una noticia “friki”: es importante reconocer los pasos adelante, darlos y acompañar a quien prepara el camino.

El nivel

El debate sobre la moción de censura de Pablo Iglesias, para Pablo Iglesias y por Pablo Iglesias me aburrió ayer sobremanera. Irene Montero empezó haciendo bueno a Rajoy (y si Ramón Espinar no ha escuchado otros discursos en el Congreso el problema es suyo), e Iglesias terminó haciendo de sí mismo la versión extendida del cuñado de izquierdas. Hasta los tuits fueron a menos con el paso de las horas y las ideas machacadas. Un ejercicio de autoescucha absolutamente prescindible.

Ánimo, Yeray

La noticia de que Yeray Álvarez va a tener que someterse a quimioterapia para seguir tratándose de su cáncer sacudió ayer al mundo del fútbol, del deporte, y, por supuesto, a Bilbao. Las muestras de afecto y apoyo llegaron desde orillas cercanas como la Real Sociedad a otras más lejanas (Sevilla, Alcorcón…). Pero los más emocionantes, sin duda, fueron los mensajes de sus propios compañeros, como Iñaki Williams, cuyo carisma se percibe incluso a través de Twitter.

Un sueldo más que digno

Siempre que puedo insisto en que uno de los colectivos profesionales más infravalorados en Euskadi es el de los fotógrafos. En los periódicos, revistas, estudios e incluso en las galerías de arte hay personas que hacen maravillas con sus cámaras y un ordenador (o cubetas y ampliadoras), y muchos de ellos pasarán razonable envidia con los sueldos que leemos en Photolari: 650 dólares por jornada en la CNN o National Geographic, o 450 en The New York Times, entre otros.

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