Pongamos que hablo de Madrid

2016-09-15_181424

Les voy a contar una historia de un amigo, experto en el manejo de las redes sociales (en Euskadi, nos conocemos casi todos). Es un tipo listo, o eso parece cuando hablas con él, sobre todo de estas cosas. Su vida personal se sostiene milagrosamente, pero todos los que nos dedicamos a la comunicación en Internet dejamos ese flanco un poco descuidado. Somos irremediablemente frikis. Con todo, el mayor defecto de mi amigo es, seguramente, que no es un buen vendedor: hace muchas cosas, no las hace mal, pero siempre da la sensación de que alguien se ha comido su queso.

Pegado a su Mac, mi amigo se dedica a la comunicación política en Internet, en Madrid. Hace unos meses, en la anterior campaña, la de la repetición de las generales, cometió un error. Estaba cansado, con la sensación de haberse pasado seis meses trabajando sin parar. Mi amigo, como casi todos los que se dedican a la comunicación política, ha fracasado: no ha conseguido trasladar a la ciudadanía el valor de su trabajo, ni el de los diputados honrados (por supuesto que los hay sinvergüenzas, todos lo sabemos). Como cronista de la actualidad política, me incluyo en este “repaso”: no hemos sabido trasladar el mito del líder, no hemos sabido hacer visible ese halo, no hemos sabido vestir a los reyes que, aun con un montón de trajes encima, hoy se sienten desnudos.

Mi amigo lleva trabajando en comunicación política on-line antes de que existiera “la nueva política”. De hecho, durante una fase muy breve, la nueva política eran ellos, los de Twitter y los de Facebook, los de Linkedin y Last FM (¡menudo dinosaurio es mi amigo!). Luego llegaron Pablo Iglesias y “la casta”, y todo cambió. Sobre todo en Madrid. Y a la segunda, después de aguantar el tirón en las apoteósicas europeas y las fulgurantes municipales y autonómicas, para Podemos, se equivocó. Su error fue básico: hizo una tontería por culpa de un tonto y, claro, el tonto le ganó a tonto. Si les cuento la tontería descubrirán quién es mi amigo, porque su error fue trending topic. Y ya saben que un periodista nunca revela sus fuentes ni deja pasar una bandeja de croquetas gratis.

Pero mi amigo aprendió una lección (y hasta aquí quería conducirles yo): no sobrevalorar al rival. Cuando me dijo esto, en el bar del Congreso, tomando dos gintónics que nos costaron medio céntimo de euro, los dos, le interrumpí: “Será ‘no subestimar’, ¿no, viejo amigo?”. “No, Iker –me respondió–, lo que he aprendido es que no hay que sobrevalorarles”. Mi amigo se dio cuenta durante aquella difícil mañana, mientras no dejaban de aparecer nuevas notificaciones con replies con vejaciones hacia él y retuits a esas vejaciones, que un amateur puede dar una lección a un profesional excepcionalmente, pero no en todo momento y en todas las materias. Que “especialmente los de Podemos, Iker –continuó–, a los de Ciudadanos se les ve venir desde la derecha y con el brazo derecho en alto –mi amigo es rojo, muy rojo–, se comportan en Internet como no quisiera que se comportara ninguno de los míos”. Según él, la comunicación de los canales oficiales es bastante tradicional y sorprendentemente pobre (la cuenta verificada de Podemos Euskadi le da la razón), y son los ‘soldados’ –él usó esa palabra– las que meten el ruido y actúan acatando órdenes masivas en momentos concretos, logrando trending topics e intentando amedrentar a políticos y trabajadores, “pero no piensan, Iker, ¡joder, no piensan! ¿Te das cuenta de lo que te estoy diciendo?”. Y ahí, según mi amigo, está su mayor debilidad: “Piensan tan poco que no se dan cuenta de que esa carencia acabará con ellos. Y lo hará, Iker, lo hará. Podemos se diluirá como un azucarillo. Y yo seguiré aquí”.

Sé que a mi amigo no va a gustarle esta columna.

La respuesta era Facebook

2016-09-10_143539

He colaborado con Begoña Beristain en Onda Vasca durante seis años y medio. Primero por la tarde, después por la mañana. Primero en la pequeña emisora de la calle Cristo, que también tenía su encanto, más tarde en la más moderna de Aita Lojendio. Primero con una sección de tecnología y entrevistas, después con una tertulia sobre Internet y redes sociales, y finalmente con una versión radiofónica del Bogando por la red. Esta temporada, los cambios en la programación de la emisora y en la vital del que les escribe, ha hecho que, de inicio, no podamos continuar con nuestro idilio en los micrófonos. Mientras duró, en Navidad intentábamos montar un gran encuentro con todos los contertulios y colaboradores de ese año, y jugábamos a hacer predicciones en las que, a la pregunta de qué herramienta no acabará el año que iba a empezar, respondí en varias ocasiones: “Facebook”. Cansado de hacer el ridículo, acepté que “Facebook” era la respuesta a otra cuestión: la de Mark Zuckerberg es la red social con más penetración y capilaridad en Euskadi, en España y puede que en el mundo. Al final, dejé de buscar la piedra azul para tropezar con ella como un mal actor. Reconozco desde aquí que Igor San Román lo vio claro antes que muchos (incluido yo, claro): Facebook es “la gran red social” y cualquier trabajo de marketing on-line empieza por ahí.

Y por fin, les hablo de política: después del inútil 26-J nos sorprendimos con un reportaje en El Mundo sobre cómo en el PP explicaban la mejora de sus resultados, en parte, con un trabajo específico en Facebook firmado por una importante empresa estadounidense. Mucho más discretamente, el PSOE también realizó un trabajo en redes sociales digitales, sobre todo en Facebook, para alcanzar los nichos que disputaba con Podemos y asegurárselos.

Los nuevos partidos que apostaron por Twitter encontraron justo lo que ofrece Twitter: un fogonazo de fama y una caída lenta pero irremediable. Los viejos que apostaron por Facebook, los del bipartidismo, siguen apostados en la alternancia. En Euskadi los patrones son similares: Bildu apostó por Twitter cuando nació sumando a todos los que se veían fuera de la moqueta, y el PNV se mantuvo en Facebook y en el liderazgo del país.

Pero Arnaldo Otegi es toda una estrella en Facebook con más de 70.000 seguidores. Sin embargo, consigue impacto en los medios gracias a Twitter donde, curiosamente, solo tiene unos “pocos” más: 76.000. Que tenga una cifra similar en ambas redes es significativo (la izquierda tradicional, como la derecha tradicional, sí responde a los toques de corneta), y el porcentaje de seguidores de fuera de Euskadi, seguramente, sea el mayor junto con el de Alfonso Alonso. El del PP mantiene la página en Facebook que usaba como ministro (lo que explica sus 9.000 seguidores). Idoia Mendia tiene casi 5.000: muy buena cifra para ella. Iñigo Urkullu, con su Facebook de reciente creación por la campaña, 800 (casi 10.000 tiene en el oficial como lehendakari), y la meliflua Pili Zabala, menos de 700, a los que habla de Pablo Iglesias. Cada loco, con su tema.

“Instagram va a pasar”

2016-09-09_145128

La cita no es mía. Lo dijo en Bilbao una de las personas que más mando en plaza tienen en Facebook a nivel mundial, en una reunión cerrada que pudimos mantener. Ya han pasado casi cuatro años de aquella afirmación hecha con contundencia por Miss Facebook: entonces, su empresa acababa de comprar Instagram por una milmillonada (literalmente), y todos sabíamos que la aplicación de fotografía tenía un enorme potencial y que la de Mark Zuckerberg es una empresa experta en sacar rendimiento de la comunicación on-line. Hoy, Instagram es una de las tres grandes aplicaciones y nadie lo discute: Instagram “está pasando”.

Y en esta campaña, por supuesto, Instagram está muy presente aunque no lo note usted, acostumbrado a estas alturas a manejarse con soltura en Facebook y Twitter. Pero es que usted lee el periódico. Y aquí, sí, los caminos se separan: quienes miran Instagram compulsivamente no ojean relajadamente el papel entintado con un café. No por el momento.

¿Para qué sirve Instagram? Para subir fotos. ¿Y para eso no están Facebook y Twitter? Sí, pero en Instagram puedes poner un filtro (lo que me parece la sublimación de la metáfora política). ¿Y eso no puedes hacerlo también en Facebook y Twitter? Sí, gracias a Instagram. Y en Instagram, además, lo haces mejor.

Hablando de hacerlo mejor que otros: ningún partido vasco usa bien Instagram. Tenía que decirlo. En mi opinión, no lo usa bien ni Barack Obama. Así soy yo de exigente. Aunque los gestores de la identidad digital del presidente estadounidenses son los que más se acercan a la perfección: casi no se dejan llevar por la tentación de fotografiar “lo que ve el político”. Pero sí que hay alguna foto de esas que muestran el punto de vista del titular de la cuenta. Un error.

En Instagram lo que más nos gusta es la comida grasa, pero lo que mejor funciona es la dieta. Y lo que peor, las ensaladas. Me explico. Instagram está lleno de fotos de comida, sobre todo, hamburguesas. Pero los “instagramers” con más seguidores y mejor valorados son los más lineales, los que machacan su mejor idea. Y el mayor error es tener una cuenta como una ensaladilla rusa, en la que lo mismo pones una foto de ti sacada con un equipo profesional de 6.000 euros, que una castaña que has sacado sin luz con tu smartphone. Todo bañado en mayonesa.

El fotógrafo de Obama, Pete Souza, tiene un Instagram para hacerle un marco, con las fotos que saca con su móvil de los actos. Es mejor que el Instagram del propio Obama. ¿Y en Euskadi? EAJ-PNV ha empezado a usar las “stories”, la última funcionalidad de la herramienta: vídeos cortos que se ven solo durante 24 horas. En Bildu son un poco caóticos (solo un poco más que los demás). El PP parece que exhibe fotos “birladas” de sitios de terceros. Y Podemos merece una línea aparte: ¿cuál es su última foto en Instagram, de hace seis semanas? De Pablo Iglesias con el Rey de España. Gracias, Internet.

“¡Ay con la nueva política!”

20160826_nueva

El lamento viene de Mikel Arana, que se ha visto fuera de las listas de Unidos Podemos al Parlamento Vasco, según él mismo explica en Twitter, por el “derecho a veto” en la “confección de las listas electorales”. El de Izquierda Unida, si no recuerdo mal, el único de todos los que iban en la candidatura con experiencia en la Cámara, sí había sido designado por su formación, pero la coalición lo ha rechazado. Mal comienzo para quienes nos aseguraban, sobre el papel, el respeto a las decisiones ajenas.

Cambiar la fecha para que todo siga igual

Los digitales insisten: el PSOE está buscando la manera de cambiar la ley electoral para reducir la duración de las campañas y que, en vez del 25 de diciembre, votemos por tercera vez para elegir diputados y senadores, el 18. Si es cierto, estaríamos viendo cometer a los socialistas un error mayúsculo, ya que estarían demostrando que no entienden nada. Que no entienden que la gente no quiere votar en Navidad… pero tampoco antes o después. Simplemente, no quiere votar otra vez para que casi todo siga igual.

Mensajes contradictorios

Mientras en el PSOE le dan vueltas a la fecha de las terceras elecciones generales, como si eso realmente importara, su secretario general se ha vuelto a coger vacaciones. En este caso, ha sido fotografiado en Ibiza. Cuando en los digitales y en Twitter empezó a moverse su foto, con gorra y gafas de sol caladas, en Mojacar, sinceramente, me pareció un asalto a su intimidad. Sí, quien se ha comido dos elecciones consecutivas tiene derecho al descanso. Pero en esta ocasión el mensaje es otro: dobles vacaciones, en un destino llamativo, luciendo cuerpos… Mientras los demás nos tememos lo peor políticamente hablando. Saquen sus conclusiones.

Facebook dice que se equivocó

Facebook considera un error haber eliminado la actualización de Willy Toledo en la que llamaba “gusano” y “pobre hombre” a Orlando Ortega, así como haberle suspendido la cuenta durante un mes. La cuenta y el post ya han sido restituidos. En este caso, como en el de la eliminación, Facebook es soberano y, como soporte privado en el que colocar contenido que es, admite o elimina el que le da la gana. Guillermo Toledo no me cae bien, pero lo que ha sucedido con su opinión en Facebook sirve para que recordemos qué es Facebook.

Pulseras identificativas para menores en la Aste Nagusia

Cuando vi que la Policía Municipal de Bilbao me había mencionado en un tuit me sobresalté… Hasta que leí el contenido: la cuenta en Twitter del cuerpo policial estaba dando a conocer que en Txikigune, la del Ayuntamiento y las comisarías móviles que tienen dispuestas por la ciudad están repartiendo 20.000 pulseras identificativas para los más pequeños (y sus aitas y sus amas) en esta Aste Nagusia. Un buen uso de la cuenta en Twitter de la Policía.

Nadie guarda luto a Cospedal

20160824_cospedal

Parece que el éxito político de María Dolores de Cospedal, que llegó a presidir un gobierno autonómico y a ser la mujer fuerte en el PP, con tanta capacidad de decisión que fue la que movió la silla a Luis Bárcenas, “el cabrón”, va a ser tan importante como rápido su declive. En cuanto se da la vuelta, quienes la aplaudían se desdicen y, como en Castilla-La Mancha, los diputados reclaman ahora unos sueldos atrasados que ella eliminó como medida populista. Eliminación que acompañó, como recuerdan en El Plural, con recolocaciones bien remuneradas.

¿Cuánto se cobra por medalla?

Es una buena pregunta que en El Confidencial han respondido: ¿cuánto cobra un deportista (en este caso, de una federación española) por cada medalla? “Si bien es cierto que la cuantía de los premios permanece congelada desde Pekín 2008, a consecuencia de la crisis, desde el COE y el CSD se ha estipulado una recompensa de 94.000 € por cada oro, de 48.000 por cada plata y de 30.000 por cada bronce en lo que a disciplinas individuales se refiere. Por su parte, la prima para las modalidades que se disputan en pareja será de 75.000 €, si se suben a lo más alto del podio, de 37.000 €, para los que se queden en el segundo, y de 25.000 para los que no pasen del tercer peldaño (…) Los componentes de cada equipo se llevarán 50.000, 29.000 o 18.000 euros por cada presea e integrante”.

El Santander, blanco de las críticas

Uno de los presentadores de “late show” más importante en EE.UU. (hay unos cuantos con ese “reconocimiento”) ha sido noticia en España… Por ridiculizar la política de captación de clientes del Banco Santander en EE.UU.: “Oliver puso a Santander como ejemplo de gran banco que estaba creciendo en Estados Unidos a costa de conceder préstamos tóxicos, con altos tipos de interés a personas que en un alto porcentaje no se lo pueden permitir”. En Vozpópuli también recuerdan que “la entidad presidida por Ana Botín ha visto cómo en los últimos meses suspendía los test de estrés de la Reserva Federal (por tercer año seguido) y se veía obligada por problemas con los auditores a retrasar hasta tres veces la publicación de sus cuentas”.

Facebook castiga a Willy Toledo

Ayer les hablábamos de cómo el actor Guillermo Toledo había llamado “gusano” y “pobre hombre” al atleta cubano, nacionalizado español, Orlando Ortega. Toledo, muy amigo de la dictadura de los Castro, ya había usado con anterioridad sus redes sociales para atizar a quien él y el régimen consideran traidores, y para señalarnos desde el castrismo cuáles son las verdaderas dictaduras. Pero esta vez Facebook ha reaccionado y le ha quitado el acceso a su cuenta durante un mes. Pobre del que pille Toledo y le cuente sus ideas al oído durante este tiempo…

¡Lo que ha avanzado la tecnología en 20 años!

Toda la tecnología que necesitó Pixar en 1995 para “renderizar” (el último paso que necesita un vídeo creado o editado en un ordenador) Toy Story es la mitad que la que hoy lleva un “simple” iPhone. Parece una locura, pero es cierto. Esta vez en Microsiervos se han fijado en la de la animación, pero hay más comparaciones sorprendentes, como que en casi cualquier móvil hay más capacidad para procesar datos que la que tenía la nave espacial con la que Neil Armstrong pisó la Luna.