Ramón, decídete (y no me hagas quedar mal)

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Ya he expresado en esta columna mi sorpresa ante la presión que algunos medios metían a Ramón Espinar para que dejara su puesto de senador o de parlamentario en Madrid, después de convertirse en secretario general de Podemos en Madrid, como le exigen sus propios estatutos. Estaba convencido de que Espinar los cumpliría aunque solo fuese por el que dirán. Pero resulta que no: está preparando una defensa para acumular sus cargos. De la casta se nace, está claro.

La clave está en el “maricón”

Llevamos ya varios días viendo el cruce de palabras entre Koke y Cristiano Ronaldo. El primero le llama: “Maricón”. Y el segundo le responde: “Sí, pero con pasta, cabrón”. A partir de la foto del encontronazo y del diálogo, que quedó grabado, hemos visto chistes y comentarios sobre la prepotencia de Ronaldo. Pero por fin he leído la noticia que esperaba (y me sorprende haberlo hecho en OK Diario): una asociación que defiende los intereses del colectivo LGTB ha denunciado la homofobia (evidente) del insulto del jugador del Atlético de Madrid.

¿Todos llevamos un dictador en nuestro interior?

La cita completa es: “Todos llevamos en nuestro interior a un revolucionario y a un dictador”, y creo que tengo que rendirme a la verdad que encierra porque, repasando mi timeline de Twitter a diario, tardo poco en ver esas contradicciones. Uno de los últimos casos: en Weloversize, una publicación supuestamente revolucionaria, dictan que la moda de llevar camisetas de grupos no está bien, y que solo los fans de Metallica, por ejemplo, pueden lucir esa camiseta. Otro debate tonto bien abierto.

Sobre la autocensura de Facebook

Estoy bastante de acuerdo con Josean del Moral: en su blog de Alianzo recela de la autocensura que se vaya a imponer Facebook, que pretende controlar la difusión de noticias falsas en su red. La decisión la toman después de que les acusen de haber favorecido la victoria de Trump dejando que se difundieran mensajes directos pero no verdaderos que le interesaban. Del Moral se queja con razón de que muchos se piensan que la gente es tonta. Yo añado: ¿de verdad alguien cree que Trump ha ganado por Facebook?

Hemos hablado poco de Barron Trump

Sigo con el presidente de EE.UU., más concretamente, con el menor de sus cinco hijos, el que ha tenido con su tercera esposa, Melania Knavs. Creo que en Euskadi hemos hablado poco de Barron Trump (estoy seguro de que en EE.UU. lo han hecho mucho), un niño de diez años que en las fotos llama la atención. En Libertad Digital han dado algunas pinceladas: viste por decisión propia con corbatas, se enorgullece de haber despedido a trabajadoras, juega al golf con su padre, y se unta una loción de caviar antes de acostarse como su madre.

¿Cuál es el mensaje?

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La noticia se ha visto en todos los rincones de Internet: Donald Trump renunciará a los 400.000 dólares anuales que le corresponden como presidente de EE.UU. y percibirá un sueldo simbólico de un dólar. ¿Cuál es el mensaje que queda? ¿Que es generoso? ¿Que es más barato que gobiernen los ricos? ¿De verdad creen que un hombre de negocios como él no va a acabar sacando partido con los contactos y situaciones que va a conocer? Les recuerdo que un buen sueldo a un representante político garantiza que todos podamos llegar a serlo.

El timo a Borrell

Josep Borrell ha denunciado que le han estafado 150.000 euros en una web de inversiones. Y en este caso, ¿cuál es el mensaje? ¿Que Borrell tenía 150.000 euritos para mover con cierta alegría y, por lo tanto, unos cuantos euros más que no arriesgar? ¿Que Borrell no ha sido capaz de distinguir lo que en El Confidencial califican como “un chiringuito financiero” de una agencia seria de inversiones? ¿Que Borrell es un tipo ambicioso dispuesto a colocar dinero en terceros para hacer inversiones aún en más allá?

¡Dejad que Ramón elija libremente!

Me parece desproporcionada la presión de Tania Sánchez para que Ramón Espinar renuncie a su acta de senador o de parlamentario en Madrid, ya que por estatutos en Podemos solo se pueden acumular dos cargos y ha sido elegido secretario general del partido en Madrid. Doy por hecho que lo hará, pero, vaya, en cualquier otro partido Espinar parecería de la casta con dos puestazos, al mando del órgano interno de un partido… y beneficiándose de inversión pública otorgada a dedo.

¿Qué buscan las cuentas que solo buscan el “clic”?

El fotoperiodista Miguel Morenatti, muy activo en sus redes sociales en las que comparte imágenes espectaculares, se quejaba ayer en Twitter de que la cuenta @FotosPerfectas_ había cogido una fotografía suya, había cortado por la parte de la firma y la había difundido sin atribuirla obteniendo, rápidamente 400 retuits. ¿Por qué hacen eso? Para alcanzar los más de 700.000 seguidores (aprovechándose del trabajo ajeno) que luego “venden” para colocar publicidad como un tuit más.

Esperaremos a conocer los límites

Me parece bien que Facebook y Twitter se comprometan a no ganar dinero con la publicidad de contenidos falsos o capciosos. Pero al mismo tiempo me preocupa cómo establecerán los límites: ¿qué son “noticias falsas”? ¿Las de la web satírica El Mundo Today, por ejemplo? Si te cuelan una información falsa (y ningún medio está libre de tragarse un sapo) y la publicas como noticia, ¿te meten en una lista negra? ¿Todo lo que perjudique a poderosos como Trump (de ahí viene la decisión) será tomado como “noticia falsa” hasta que se demuestre lo contrario?

Esteban responde a Iglesias

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Y lo hizo de un modo que éste era capaz de entender: por medio de las redes sociales. El diputado del PNV lanzó un tuit con un enlace a su página de Facebook, en la que explicaba, como conocedor del tema, qué significa la Cruz de San Andrés en el nacionalismo vasco, y cómo la alusión de Pablo Iglesias a la Cruz de Borgoña, monárquica, era errónea. Básicamente, la primera la adopta el nacionalismo por la batalla en el día del santo, siempre de color verde (la carlista y monárquica es roja).

Pero a Pablo nada le fastidia un tuit

Antes de la explicación de Esteban, Iglesias se había anticipado y se había dado la razón por si acaso, cogiendo fotos en color sepia de la Fundación Sabino Arana y diciendo lo que ya había dicho. Después de la aclaración del diputado del PNV… Iglesias no dijo nada. ¡Cómo iba a reconocer su error! ¡Pero si él nunca se equivoca! Quien se atreve a explicarnos el presente como si fuéramos tontos, ¿por qué no iba a explicarnos también el pasado a los vascos?

La bandera de Chimo Bayo

No me cae mal Chimo Bayo, un tipo que supo brillar en una época y un territorio de oscuridad. El paso del tiempo, además, le ha presentado como un tipo capaz de reconocer sus excesos, con ganas de poner en valor sus éxitos (y hace bien), y sobre todo capaz de evolucionar. Pero de ahí a colocarle como un referente cultural, y que “la ruta del bakalao” quiera presentarse como cultura, me parece un exceso. Curiosamente, durante una entrevista para la promoción de su libro, pide una nueva bandera para España: una metáfora de estos días.

¿Y ahora, qué?

En el PSOE tienen que empezar a ver la luz después de unas semanas tan trágicas. Es importante que lo haga, por fin, pero también es importante saber quién será el que levante la persiana que acabe con la oscuridad. Me sorprendo con algunos nombres: Borrell, Patxi López… Parece que la propuesta de Luis Arroyo en InfoLIbre de un nombre alternativo a los de Pedro Sánchez o Susana Díaz es la más plausible hoy, pero para al Congreso definitivo apostaría por ellos.

La primera, de cerveza

Lo confieso: he estado tentado a intentar hacer algún chiste con el hecho de que el primer envío que ha hecho un camión robotizado, es decir, sin conductor, sea de cerveza. Pero lo cierto es que me ha dado pena: es una lástima que otras marcas y, sobre todo, algunas ONG no hayan estado más atentas para ubicar su mensaje en ese medio porque esos 160 kilómetros sin conductor y esas 51.000 latas de cerveza son el primero paso de una larga carrera.

Todo vale para el convento

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En Podemos tienen claro que la guerra abierta en el seno del PSOE les tiene que beneficiar. Como sea. Lo que no han calculado bien es que esta sed de sangre no les reporta nada bueno. Pero eso da igual lo importante es que del PSOE que resistió al sorpasso no queden ni las ruinas. Fueron varios los que se dieron cuenta en Twitter de cómo Carolina Bescansa y el community manager de Podemos habían sublimado la incoherencia, definiendo “el origen de la crisis del PSOE” y asegurando, solo tres minutos después, que no les corresponde “analizar las causas”. ¡Aplausos!

La curiosa empatía hacia el perdedor

Una persona muy inteligente me sorprendía la semana pasada, cuando estallaba la bomba socialista, dividiendo la guerra interna del PSOE en bandos: el de los buenos y el de los malos. “¿Y quiénes son los buenos?”, le pregunté extrañado. “Los de Pedro, ¿no?”, me respondió. Y todavía me quedé más sorprendido. Jorge Puente, uno de esos “tipos duros” de Twitter, sentenciaba el viernes: “Pedro Sánchez, que ayer era tonto, hoy os cae bien por perdedor. Eso sí que es españolazo”. Y creo que cierra el asunto mejor que nadie.

El nuevo PSOE: ni de derechas ni de izquierdas

Así será el PSOE de Susana Díaz: ni de derechas ni de izquierdas. Porque ser socialista “es luchar por la igualdad”. A quien yo vi el tuit de Susana Díaz lo tenía muy claro: “Si resucitase Pablo Iglesias, el vuestro digo, que el otro está vivo, os molía a palos a todos”. Y no le falta razón: aunque la parte más aburrida de ese debate esté superado no le toca al PSOE bajar la bandera de la izquierda, no por lo menos en este momento. Y si lo hace, además para permitir que el PP siga gobernando España sin igualdad, no puede airearlo de esa manera.

Lapitz, para quitarse el sombrero

Cuando Patxi López alcanzó la lehendakaritza aupado por Antonio Basagoiti, y Alberto Surio llegó a la dirección general de EITB, Xabier Lapitz tuvo que abandonar Radio Euskadi pese a ser el líder de su franja. Esta semana, cuando el PSOE ha estallado en mil pedazos, el periodista escribía esto en su muro de Facebook: “Hoy toca respeto y ánimo a la militancia socialista que hace uno días pegaba carteles, participaba en mesas, contaba votos… Gentes de un partido centenario que se encuentran con esto”. No hace falta añadir nada más.

Pues yo sí me lo esperaba

Vamos dejando hueco a otras historias, que bastantes son en el PSOE para ocuparse de sus asuntos (y estarán deseando que les dejemos hacerlo con tranquilidad). Así que les hablo de fútbol, pero de su peor cara: en Inglaterra ha estallado un escándalo porque los entrenadores se dejaban comprar por los agentes de jugadores, y hacían fichajes por interés económico propio, y no por el del equipo o el club. Yo me lo esperaba, sinceramente, en la inglesa pero también en otras ligas. En el fútbol, lo peor es el negocio y lo mejor sigue siendo el deporte.

Pongamos que hablo de Madrid

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Les voy a contar una historia de un amigo, experto en el manejo de las redes sociales (en Euskadi, nos conocemos casi todos). Es un tipo listo, o eso parece cuando hablas con él, sobre todo de estas cosas. Su vida personal se sostiene milagrosamente, pero todos los que nos dedicamos a la comunicación en Internet dejamos ese flanco un poco descuidado. Somos irremediablemente frikis. Con todo, el mayor defecto de mi amigo es, seguramente, que no es un buen vendedor: hace muchas cosas, no las hace mal, pero siempre da la sensación de que alguien se ha comido su queso.

Pegado a su Mac, mi amigo se dedica a la comunicación política en Internet, en Madrid. Hace unos meses, en la anterior campaña, la de la repetición de las generales, cometió un error. Estaba cansado, con la sensación de haberse pasado seis meses trabajando sin parar. Mi amigo, como casi todos los que se dedican a la comunicación política, ha fracasado: no ha conseguido trasladar a la ciudadanía el valor de su trabajo, ni el de los diputados honrados (por supuesto que los hay sinvergüenzas, todos lo sabemos). Como cronista de la actualidad política, me incluyo en este “repaso”: no hemos sabido trasladar el mito del líder, no hemos sabido hacer visible ese halo, no hemos sabido vestir a los reyes que, aun con un montón de trajes encima, hoy se sienten desnudos.

Mi amigo lleva trabajando en comunicación política on-line antes de que existiera “la nueva política”. De hecho, durante una fase muy breve, la nueva política eran ellos, los de Twitter y los de Facebook, los de Linkedin y Last FM (¡menudo dinosaurio es mi amigo!). Luego llegaron Pablo Iglesias y “la casta”, y todo cambió. Sobre todo en Madrid. Y a la segunda, después de aguantar el tirón en las apoteósicas europeas y las fulgurantes municipales y autonómicas, para Podemos, se equivocó. Su error fue básico: hizo una tontería por culpa de un tonto y, claro, el tonto le ganó a tonto. Si les cuento la tontería descubrirán quién es mi amigo, porque su error fue trending topic. Y ya saben que un periodista nunca revela sus fuentes ni deja pasar una bandeja de croquetas gratis.

Pero mi amigo aprendió una lección (y hasta aquí quería conducirles yo): no sobrevalorar al rival. Cuando me dijo esto, en el bar del Congreso, tomando dos gintónics que nos costaron medio céntimo de euro, los dos, le interrumpí: “Será ‘no subestimar’, ¿no, viejo amigo?”. “No, Iker –me respondió–, lo que he aprendido es que no hay que sobrevalorarles”. Mi amigo se dio cuenta durante aquella difícil mañana, mientras no dejaban de aparecer nuevas notificaciones con replies con vejaciones hacia él y retuits a esas vejaciones, que un amateur puede dar una lección a un profesional excepcionalmente, pero no en todo momento y en todas las materias. Que “especialmente los de Podemos, Iker –continuó–, a los de Ciudadanos se les ve venir desde la derecha y con el brazo derecho en alto –mi amigo es rojo, muy rojo–, se comportan en Internet como no quisiera que se comportara ninguno de los míos”. Según él, la comunicación de los canales oficiales es bastante tradicional y sorprendentemente pobre (la cuenta verificada de Podemos Euskadi le da la razón), y son los ‘soldados’ –él usó esa palabra– las que meten el ruido y actúan acatando órdenes masivas en momentos concretos, logrando trending topics e intentando amedrentar a políticos y trabajadores, “pero no piensan, Iker, ¡joder, no piensan! ¿Te das cuenta de lo que te estoy diciendo?”. Y ahí, según mi amigo, está su mayor debilidad: “Piensan tan poco que no se dan cuenta de que esa carencia acabará con ellos. Y lo hará, Iker, lo hará. Podemos se diluirá como un azucarillo. Y yo seguiré aquí”.

Sé que a mi amigo no va a gustarle esta columna.