Zorionak, Handia!

La Cultura vasca está de enhorabuena: la película más importante del año en Euskadi optará a 13 premios Goya dentro de unos meses. Una gala, por cierto, que guioniza otro vasco, apunten este dato. Esas 13 nominaciones a una película en euskera, que aborda cuestiones globales pero con raíces, son un reconocimiento al trabajo y, lo que me parece más importante: a la capacidad de pensar en grande. Y no busco el juego de palabras fácil: esa valentía tiene mucho mérito.

Dudo de que haya muerto por su bandera

No entiendo a quienes compran y venden el relato ese de que un simpatizante de la Falange (la propia organización ha emitido un comunicado reconociéndolo) ha muerto por lucir la bandera española. No. Ha muerto como resultado de un ataque de descerebrados de extrema izquierda a uno de extrema derecha que llevaba unos tirantes rojo y gualda para confirmarnos una estética determinada. Y quien participe en la construcción de la mentira tendrá que apechugar.

Menos postureo, por favor

Llamar a las cosas por su nombre y abandonar las poses se va a convertir en una urgencia, o eso espero, porque sumarse a discursos como el del párrafo anterior o a los que señalan ahora a Pérez Reverte (que cada año me cae peor) como un impulsor del bullyng, no lo duden, benefician a los malos: a los falangistas o a los acosadores que ven que las denuncias reales de difuminan entre las falsas. A 2018 le pido que buscar acomodo en la corriente bonista deje de ser tendencia en Internet.

Otro ejemplo

Sigo en la misma línea: Trump se ha apoyado en esa gente que no entiende esa necesidad de cumplir con todas las buenas intenciones en fondo, forma y recursos, y que solo quiere que le resuelvan lo suyo de un modo sencillo. Así se aupó hasta la Casa Blanca desde la que ahora “resuelve” cuestiones políticas complejas con gestos cuyas consecuencias no le importan, como reconocer que Jersualem es la capital de Israel. Supongo que pensará que lo que pase después se arregla fácilmente con balas.

No al plural, sí a la coma

Me alivia que en Internet podamos recurrir a cuentas en Twitter como la de Fundeu o páginas que nos resuelven las dudas ortográficas. Y se lo dice uno que, cuando se lee al día siguiente, se descubre faltas gramaticales. Pero en algunas cosas avanzo: he podido confirmar que, efectivamente, a los acrónimos no se les añade ninguna “s” cuando van en plural, o que la coma entre la frase y el vocativo es necesaria siempre. Dos errores que se han divulgado, precisamente, en Internet.

El Parlament

Como siempre, les seré sincero: no tengo ni idea de si lo que pasó ayer en el Parlament es lo que tiene que pasar cuando un país decide independizarse o si hay otro modo de hacer las cosas. No tengo ni idea de si lo que sucedió, demasiado embrollado para parecer histórico, animará a la ciudadanía a votar, a votar “sí” o a votar “no”. No tengo ni idea, en definitiva, de si es necesario, pero sí estoy seguro de que no es emocionante ni vibrante, y me parece una mala señal.

El poder

Tampoco tengo nada claro que el uso que ha hecho Inés Arrimadas de la insensatez injustificable de una usuaria de Facebook que le deseaba una violación múltiple, sea el correcto. Partimos de una base compartida: ninguna incitación a la violencia es defendible, y que se trate de una violación solo tiene que ver con que Arrimadas sea mujer. Pero el uso político de ese pantallazo me genera preguntas que no soy capaz o no me atrevo a responder.

La memoria

Si leen habitualmente esta columna ya sabrán que Pablo Echenique me parece el político más sobrevalorado del momento. Su anuncio de que se retiraba ahora del parlamento aragonés me llamó la atención dada su propia historia (ya lo había hecho antes del europeo), pero se lo traigo a la columna porque el usuario Pastrana en Twitter ha recuperado una intervención de Pablo Iglesias en la que calificaba de “estafa” este tipo de retiradas, claro, cuando las hacían otros.

El valor

No consigo recordar a quién le leí una frase que me he repetido muchas veces, por ejemplo, al comenzar a escribir esta columna: “Esta crisis viene generada, en parte, por no dar valor a quien lo tiene y no quitárselo a quien no lo tiene”, venía a decir la cita. Hoy quiero mostrarles a alguien con valor: Ognen Čemerski, el linguista macedonio que ha fallecido a los 42 años, famoso en su país por haber dedicado 12 años a traducir a su lengua, sin términos marinos, Moby Dick.

El talento

En la misma línea, me encanta descubrir creaciones extraordinarias made in Euskadi, artísticas o técnicas. Saber que formo parte de un país en el que contamos con personas llenas de talento me parece un privilegio. Cuando, además, se trata de buenos amigos me emociono. La película Handia promete ser una cinta fuera de lo común. De momento, ayer descubrimos el cartel basado en una fotografía de David Herranz de esas que conmueven. ¡Cuánta “grandeza”!