27
abr 15

Algoritmos, días de cambios

El pasado martes Google cambió su algoritmo. Nada nuevo -es algo que hace periódicamente para dar más “sentido” a los resultados de búsqueda- si no fuera porque esta vez se trata de una de las modificiaciones más importantes en la historia de la empresa y que tiene como objetivo adaptarse mejor al creciente tráfico en los dispositivos móviles.

Las webs se han visto obligadas a adaptarse a una “visión más amable” en las pantallas de los smartphones -no así las aplicaciones- para no perder posiciones en el ranking e, incluso, desaparecer de la primera página de resultados donde se genera el 70% del tráfico. La idea es sencilla: las webs han de actualizarse lo más rápido posible o, directamente, perderán negocio.

Caer a la segunda o tercera página es lo mismo que pasar a un tráfico de poco más del 5,5% del que genera el primer buscador de internet. El impacto, muy significativo, podría llevar a la desaparición de facto de muchas webs (y su actividad económica por medio de publicidad y suscripciones, por ejemplo).

Los de Mountain View han explicado que actualizar el algoritmo tiene solo como objetivo adaptarse a las tendencias de los usuarios que cada vez más usan los dispositivos móviles para realizar las búsquedas y que discriminan aquellas páginas que no son de fácil lectura en sus pantallas. Datos de un estudio de la BBC concluyen que el número de usuarios únicos que visionan las noticias en sus smartphones ha crecido un 15% en 2014. Mientras, el tráfico de lectores que acceden al mismo contenido desde ordenadores ha bajado un 17%.

Las modificaciones de 2011 (llamada Panda) y 2012 (Penguin) fueron el primer paso para este salto a las pequeñas pantallas. Sin embargo, esta última variación del algoritmo puede sacudir los cimientos del sector si hacemos caso a un estudio de Fortune que concluye que webs tan relevantes como The Washington Post o The Daily Mail no han cambiado su formato.

Facebook cambia para volver a sus raíces

Google no es el único gigante de internet que ha cambiado su algoritmo para adaptarse a los nuevos usos de sus clientes. Facebook, la red social con más usuarios de la red ha decidido dar un paso atrás y volver a una fórmula anterior para ordenar los contenidos que aparecen la sección de noticias de cada uno de nosotros.

El nuevo orden tomará como referencia la intensidad con la que nos relacionamos con cada perfil, persona popular o marca. La idea es que los contenidos de cada usuario esté ordenado a su medida en función de sus gustos e intereses y no por presión de los anunciantes. De facto, los usuarios que sean más activos en la red serán los que más noten los cambios.

De facto, los contenidos con más comentarios serán los que tengan preferencia respecto a los que solo tengan “me gusta”. Teclear una frase requiere más implicación que clicar sobre la famosa mano con el pulgar hacia arriba. Hasta ahora el célebre icono tenía más repercusión que los comentarios.

Con 1.400 millones de cuentas activas, la empresa de Mark Zuckerberg tiene potencial más que suficiente para saber cómo adaptarse a las demandas de sus usuarios y, sobre todo, a marcar tendencia sobre cómo mostrar la información relevante en internet. Por ejemplo, hasta ahora nadie podía visualizar dos actualizaciones de estado de un perfil de forma consecutiva. Sin embargo, el algoritmo ahora entenderá que si estamos muy vinculados a una persona, celebridad o marca, nos interesará saber qué hace en cada momento muy por encima de la de otro perfil con la que casi no tenemos contacto.

De este modo, para aquellos que usen la red como una fuente de información -aquellos que son especialmente activos con webs de medios generalistas y especializados- seguirán recibiéndola solo que ahora como principal fuente de datos respecto a perfiles de otras personas. Precisamente por eso los anunciantes no deberán tener miedo a perder fuerza respecto a las visitas orgánicas (aquellos que los seguidores de una marca hacen a los perfiles o actualizaciones de estado de un producto o servicio de un modo voluntario) ya que seguirán teniendo repercusión entre aquellos más “marquistas”.


26
abr 15

HTC One M9, ¿a la altura de lo que se espera de él?

¿Por qué a pesar de sus buenos equipos HTC sufre tanto en su cuenta de resultados? ¿Es cuestión del marketing equivocado o de la gran presión de sus rivales? ¿Por qué los taiwaneses no consiguen escalar frente a sus rivales coreanos y ven como la distancia con los chinos se acorta si sus dispositivos están sin duda en la cúspide de la calidad? Todas estas son preguntas que se llevan dando durante tiempo en la cúpula directiva de la empresa y que pueden resumirse con solo tres palabras: HTC One M9.

Aunque la respuesta pueda parecer compleja con el paso de las líneas veréis que es mucho más sencillo de lo que parece. Desde el nacimiento de esta familia de producto -va ya por la tercera generación- HTC se ha preocupado de lanzar modelos top en cuando a hardware y con un diseño que, aunque a nosotros nos pueda parecer anodino, contaban con una calidad exquisita.

El One M9, por ejemplo, cuenta con un panel IPS de 5 pulgadas y 441 ppp de resolución en el que se ven las aplicaciones de forma suave y fluida gracias a toda la potencia del procesador Qualcomm Snapdragon 810 y sus 3 GB de RAM. El software, además, es la potente versión Android 5 con la capa HTC Sense 7.0 que le sirve para diferenciarse aún más de sus rivales.

Las cámaras son de 20 mp y 4 mp (con tecnología ultrapíxel) y la batería no extraíble tiene una capacidad de 2.840 mAh. No es la mejor de los androides pero tampoco es la peor. Incluso su exagerado precio de 849€ en la tienda de la empresa se puede “mejorar” hasta los 749€ en Amazon y pronto, como ha ocurrido otros años, bajará a poco más de 600€.

¿Dónde está entonces el problema? Empecemos por el diseño. Una cosa es que si algo funciona no lo toques y otra es que sea prácticamente idéntico al modelo al que sustituye. Hasta ahora esta estrategia podría tener sentido. Sony era el único rival con acabados premium y su diseño era bien distinto. Sin embargo, la llegada de los nuevos Galaxy S6 que apuestan por el aluminio y el cristal y disponibles en más colores pueden hacer mucho daño a un modelo que corre el riesgo de quedarse obsoleto incluso en su caja.

El problema, probablemente, sea que HTC ha dado con un diseño que quiere convertir en un tótem pero no caiga en que frenará a aquellos que quiera renovar de verdad su terminal en busca de algo fresco. Al final es probable que provoquen más “estampida” entre sus clientes que atraer a otros que llevan años prefiriendo un Galaxy o una manzana. Además, sorprendentemente, el HTC rompe con una de las tradiciones de los últimos equipos que corren con Google y desaprovecha gran parte de su superficie frontal sin emplearla como pantalla. Eso lo coloca en una situación comprometida frente a sus competidores. Os dejamos la imagen de Xataka al respecto: con menos tamaño Samsung tiene mucho más panel.

Y precisamente la pantalla sigue siendo uno de sus puntos fuertes. En vez de decantarse por resolución QHD que hubiera minado notablemente el rendimiento del terminal (seguro que esperarán a lanzar una versión “S” más potente que ponga de nuevo al dispositivo por encima de sus rivales) siguen con el panel IPS de 5 pulgadas y con colores naturales que tan bueno nos ha parecido siempre. Por cierto, al igual que la lente de la cámara, cuenta con protección Gorilla Glass 4, algo que agradecerán sobremanera todos los que usen estos terminales sin funda.

Es una pena porque los acabados de su cuerpo unibody son excepcionales y sus colores son bastante diferenciados respecto a los de sus rivales. Además, mantener en el chasis la ranura de expansión nos parece un punto fuerte ya que son muchos los clientes de Android que no entienden el giro de Samsung respecto a esta posibilidad.

Manejando aplicaciones y juegos de todo tipo veremos que el terminal es muy fluido y rápido. No le cuesta trabajar con los gráficos -de nuevo la clave está en el Full HD bien trabajado- gracias a la GPU Adreno 430 y a los 3 GB RAM DDR4 que lo convierten en un dispositivo en el que la multitarea parece no comerse ningún recurso.

En cuanto al software, la capa Sense 7.0 es más ligera y personalizable que en versiones anteriores y hace una buena dupla con Android 5.0.2 -la versión preinstalada que pudimos probar- lo que le permite diferenciarse de los Galaxy y compañía.

Entonces, ¿qué le falla a este equipo para no estar entre los favoritos de los clientes? El M9 es netamente superior al M8 pero no saber reflejarlo. No es llamativo ni ha supuesto una revolución como sí lo han sido los Galaxy S6 o Nexus S. El LG G4 y el Xperia Z4 parece que serán también continuistas sin embargo, el mercado ha demostrado que cada cierto tiempo necesita algo que sacuda los preceptos más allá de chips y frías cifras. Sobre el papel y con él en la mano es un equipo sobresaliente. Pero nos tememos que su imagen y la percepción que los clientes potenciales tienen de la empresa penalizan demasiado a una empresa que necesita ya un golpe de efecto para ganar clientes y a sus rivales.


25
abr 15

Sony Xperia Z4, ¿falta la versión definitiva?

Prácticamente ningún fabricante suele colocar el lanzamiento de su smartphone de referencia cercano al del iPhone de Apple. El motivo, más allá del rendimiento o las ventas, es que cuando los focos de los medios y los clientes se centran en un producto de los de la manzana los demás quedan irremediablemente en la sombra.

Sin embargo, esta norma no se aplica con los primeras espada de los fabricantes que emplean Android como su sistema operativo de referencia. Así, si el primero en llegar fue el Nexus 6 y poco después le siguió el HTC One M9 y Samsung Galaxy S6, ahora le toca el turno a los LG G4 y al modelo que nos ocupa hoy, el Xperia Z4 de Sony.

Así, aunque el anuncio haya llegado casi por sorpresa, hace pocos días se presentó el modelo que está llamado a sustituir al sensacional Xperia Z3 al menos en Japón (parece que en pocas semanas llegará un modelo para el resto del mundo aunque este ya debería darnos pistas de cómo será la nueva bestia de Sony).

Sobre el papel, el nuevo terminal mantiene las 5,2 pulgadas de diagonal de pantalla y resolución Full HD que se moverá con gran facilidad gracias al potentísimo chip Qualcomm Snapdragon 810 que ya incorporan sus rivales más potentes. Junto a este procesador trabajarán 3 GB de RAM y 32 MB de capacidad de almacenamiento ampliables mediante ranura de expansión hasta 128 GB.

¿Es esto suficiente para llamarlo Z4 en vez de Z3 Neo? Si seguimos analizando el hardware vemos que se mantiene el mismo sensor de 20,7 píxeles y gran calidad aunque esta vez incorpora un sistema de enfoque con detección de fase que mejora la velocidad y permitirá “perseguir” elementos en movimiento.

El Sony Exmor RS IMX230 cuenta con un tamaño 1/2,4″ y permite realizar grabaciones hasta en formato 4K y Full HD hasta 60 fotogramas por segundo. En definitiva una evolución excepcional del actual sensor del Z3 pero -sinceramente- tampoco nos parece un factor determinante a la hora de hablar de una mejora neta del smartphone. La cámara frontal, por cierto, tiene un sensor de 5,1 mp y estabilizador óptico que garantizan videollamadas y “selfies” de primera.

¿Qué hay del resto del hardware? El conjunto es más delgado (6.9 mm frente a los 7,3 del Z3) y pesa 144 gramos, 8 menos que la edición anterior. Aún así, hay espacio para una batería de 2.930 mAh que aunque es más pequeña que en el Z3 promete más autonomía gracias a la mejor gestión de los recursos del 810.

Disponible en cuatro colores -blanco, negro, cobre y verde agua- sigue manteniendo el certificado IP65/8 que lo acredita como resistente al agua y al polvo. En definitiva, sigue siendo un modelo notable que hereda las virtudes de su predecesor y mejora muy poco lo mejorable. Esperaremos a la versión “internacional” para ver si el verdadero Z4 puede seguir siendo una alternativa realmente premium al iPhone.


24
abr 15

Chevrolet-FNR, salto de siglo

A lo largo de las últimas semanas (sobre todo desde el CES de Las Vegas y el Salón del Automóvil de Ginebra) hemos visto que la mayoría de los fabricantes han vuelto a apostar por los concept car radicales. Modelos que mucho más allá de mostrar la evolución de un producto que ya está en el mercado o de anunciar un lenguaje de diseño, dan rienda suelta a los diseñadores e ingenieros para que dejen volar su imaginación aprovechando lo mejor de la tecnología de cada fabricante.

No obstante, hasta ahora habían sido las marcas premium las que habían apostado por unificar las nuevas alternativas de movilidad con la conducción autónoma y dotar al conjunto de un envoltorio digno del siglo XXII. El Mercedes F015 dejó boquiabiertos a propios y extraños por su enorme carga tecnológica y por su completa reinterpretación del automóvil. Ahora, en cambio es Chevrolet -máximo exponente del coche como herramienta democrática- quien ha dado un salto cualitativo enorme con su FNR.

Presentado en el Salón de Shanghai hace pocos días, la criatura tiene como padres el Pan Asia Technical Automotive Center (PATAC) y General Motors. Basado en una cápsula que se abre de forma vertical para mejorar la ergonomía del habitáculo y el acceso de los pasajeros aprovecha avances como la iluminación láser y un sistema de carga inalámbrico ultrarrápido para sus baterías.

Al tratarse de un coche autónomo incorpora multitud de sensores y radares que le permiten interpretar tanto el tráfico como el medio que le rodea para poder circular sin ninguna persona al volante. Por si esto fuera poco, el acceso al funcionamiento del vehículo se lleva a cabo mediante reconocimiento del iris y todo su control se lleva a cabo mediante gestos y voz. De facto, mientras circulamos, los asientos delanteros y traseros están enfrentados para hacer el viaje más ameno.

Como todo automóvil conceptual el fabricante no ha dado datos sobre su autonomía, mecánica o rendimiento. Se trata de un gran estudio en el que el cristal y las pantallas adaptables ganan relevancia. El habitáculo se hace más cómodo y la forma supera al fondo. Eso sí, resulta muy difícil no pensar en un Transformer cuando vemos cómo se abre, como se iluminan -literalmente- sus llantas o como se configura su salpicadero. Una delicia.


23
abr 15

Protección de datos, cómo la violamos a menudo

La privacidad y la protección de datos son, probablemente, dos de los campos más afectados por la revolución digital durante los últimos años. Así, hace unos días El Confidencial publicaba un genial reportaje en el que explicaba como, por desconocimiento o por desinterés muchas veces las empresas vulneran la Ley y, aunque involuntariamente, realizan una actividad punible contra el afectado.

Vayamos por partes, en el Estado existe una Agencia Española de Protección de Datos creada en 1993 y que es el organismo público encargado de velar por el cumplimiento de la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal que data de 1999 y que muestra un especial interés en la protección de los Derechos Fundamentales de las Personas Físicas, especialmente su honor, intimidad y privacidad personal y familiar.

Sin embargo, como hemos dicho, multitud de empresas, bancos y marcas violan esta normativa en prácticas tan habituales como conectar con alguien a través de una red social o enviar incorrectamente un correo electrónico.

¿Usan bien Twitter?

Es habitual que una empresa siga a un usuario a través de Twitter. Cuando esto ocurre se dan dos escenarios. El primero es que esa persona aparece en la lista de “Siguiendo” de la red social. La segunda es que se le notifica que la compañía existe (y eso incluye su logo, su sitio web, etc. cuando no incorporan ofertas a su biografía).

Alberto G. Luna, periodistas de El Confidencial explica que preguntando a juristas la mayoría concluyen en que esto redunda en dos tipos de infracciones: una de la LOPD y otra de la Ley de Servicios de la Propiedad de la Información ya que se trata de actividades comerciales no consentidas. Léase, Spam.

¿Y cómo deberían actuar entonces las empresas? Primero, para poder seguir a un usuario, deberían conseguir el consentimiento informado del mismo, algo regulado en el artículo 5 de la LOPD. Por su parte, para poder publicar el nombre del usuario en su lista de seguidores deben cumplir la regulación sobre la “comunicación de datos a terceros” que aparece regulado en el artículo 11 de la misma normativa.

¿Por qué tanto cuidado? El ejemplo que ponen es esclarecedor. Imaginemos que nos ponen en una lista de un grupo de personas afín a un partido político con el que no queremos que nos relacionen o identifiquen. La verdad es que es complicado que consigamos desvincularnos a posteriori si la relación adquiere cierta relevancia pública.

Las empresas tan solo puede seguir a los usuarios que ya las sigan, aquellos que lo autoricen expresamente o mantengan o hayan mantenido una relación comercial con ella y se les haya notificado que van a ser seguidos y no hayan mostrado su desaprobación en el plazo de 30 días posterior a esa notificación.

¿Cuál es el problema con los correos electrónicos?

El caso aquí es igual de habitual y de fácil de subsanar. Según el artículo 44.3.k de la LOPD “la comunicación o cesión de datos de carácter personal sin contar con la legitimación para ello en los términos previstos es esta Ley y sus disposiciones reglamentarias de desarrollo” son una infracción grave.

El caso práctico consiste en enviar un email a varios destinatarios sin utilizar la copia oculta. Esta infracción serán sancionadas con multas de entre 40.001 y 300.000 euros, aunque en caso de denuncia -improbable- la AEPD suele ser permisiva y baja el grado pues entiende que la infracción no es continuada, que no afecta a mucha gente y que el infractor acepta su culpabilidad.

Ya ha habido casos de multas en este sentido como una de 3.000€ a una inmobiliaria que felicitó la Navidad a todos sus contactos -revelando a terceros los datos de sus otros clientes- y a UGT con 2.000€. Esta práctica es considerada lesiva porque expone los datos de los destinatarios para que sean recopilados por terceros y puedan ser usados para otros fines sin su consentimiento.