Impulsando PYMES, potenciando el tejido empresarial

El pasado 8 de marzo la Alhóndiga fue testigo del primer encuentro Impulsando PYMES de este 2017. El evento, nacido en 2011, se ha convertido en la referencia en cuanto a la difusión de conocimiento empresarial, innovación, así como de know how en ámbitos como las nuevas tecnologías -y sus posibilidades para crear nuevas oportunidades de negocio-.

En un escenario en el que las PYMES representan el 99,88% de la demografía empresarial estatal y en las que el sector servicios (más del 57%) y el comercio (el 24%) son los sectores más importantes, es necesario conseguir sinergias entre ellas y, sobre todo, crear plataformas que las conviertan en entes competitivos frente al proceso de concentración empresarial que se está viviendo en otros países.

Las pequeñas y medianas empresas suponen el 66% del empleo en el Estado y también son la principal fuente de proveedores de las denominadas “empresas tractoras” lo que deja claro su papel como elemento crítico no solo como motor para la recuperación económica sino como principal baza de la economía.

De este modo, propuestas como la de Impulsando en la que se permite la creación de redes entre diferentes empresas de todos los sectores gracias a su potente networking se antojan mucho más que recomendables para que cada firma pueda ir ganando “músculo” y tejiendo una red de contactos crítica.

Los números son francamente interesantes: más de 20.000 participantes en 67 ciudades y un eco de más de 5.000 apariciones en todo tipo de medios de comunicación tanto especializados como generalistas.

El apoyo de las grandes empresas

Como hemos dicho, las pequeñas y medianas empresas son una parte fundamental del tejido productivo y el empleo en el Estado. Además, también son importantes proveedores de las grandes compañías que necesitan de la agilidad y capacidad de innovación de las más pequeñas.

Por eso la iniciativa Impulsando PYMES cuenta con el apoyo de tres grandes compañías dentro de su plataforma. Se trata de Endesa, Vodafone y Mercedes Benz que premian, respectivamente, la sostenibilidad y eficiencia energética; la capacidad de transformación digital; y la innovación en materia de movilidad.

Un claro reflejo de que, en pleno auge de la globalización, la capacidad de cambiar el entorno sigue siendo la gran baza de este perfil de pequeñas compañías. Además, Santander, AXA, Ecoembes, JCDecaux o GoFit son otras de las empresas impulsoras que buscan mantener un ecosistema tan diferenciado como el estatal y de potenciar la economía colaborativa entre grandes y pequeñas compañías.

Noticia recomendada por Binary Soul

Huawei P10, otra forma de captar el mundo

Fue, sin duda, una de las estrellas del pasado Mobile World Congress de Barcelona. Un dispositivo que subrayaba que muchos fabricantes chinos han dejado atrás la apuesta de los precios y se han volcado con las especificaciones y el marketing de los premium para asaltar los mercados maduros. Un ejemplo refrendado en un evento simultáneo en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y Bilbao.

La apuesta con la familia P de Huawei se centra alrededor del rendimiento y tiene un público objetivo: aquellos que quieren crear con sus smartphones. Sobre el papel, el P10, nuevo buque insignia de Huawei, se aprovecha de la alianza con la alemana Leica que ha desarrollado una nueva versión de su cámara dual centrada en mejorar la calidad de las imágenes tomadas en modo retrato. La cámara frontal, del mismo fabricante, también ha recibido mejoras que se complementan con un nuevo software para la gestión de imágenes. La duda que nos surge es si, en un uso diario, es tan buena como dicen.

Una cámara mejor de lo esperado


Aprovechando la inclusión de Bilbao en la presentación del modelo para el mercado estatal hemos podido probar el nuevo terminal. Las especificaciones son espectaculares: pantalla Full HD de 5,1 pulgadas, 3200 mAh de batería con sistema de carga rápida, 4 GB de RAM y 64 de almacenamiento, procesador de 8 núcleos, conector USB Type-C, cámara frontal de 8 Mp y trasera de 20+12 Mp.

El software es Android 7 con la capa de personalización EMUI 5.1 y cuenta con un sistema pensado para sacar lo mejor de la creación de Leica. La cámara dual cuenta con un sensor monocromo de 20 Mp y uno RGB de 12 Mp que fusionan sus capturas para dar mejores matices y profundidad a las imágenes.

Por si fuera poco, el P10 incorpora un sistema de detección facial 3D con 190 nodos que trabaja con un algortimo propio creado para diferenciar entre decenas de tonos de piel y de formas faciales para lograr iluminar mejor la fotografía y dar sensación de haber trabajado en un estudio. Además, un nuevo algoritmo de profundidad busca dar tridimensionalidad y un extra de realismo a las capturas. Se trata de plasmar con un móvil el efecto bokeh imposible de lograr con cámaras simples.

Las pruebas que pudimos hacer con los terminales en la mano -también pudimos disfrutar de la versión P10 Plus- refrendaron el mimo con el que los ingenieros (tanto de Huawei como de Leica) han trabajado para crear una cámara muy por encima de lo esperado -que no era poco-. La luz de las imágenes, la definición de las formas y la sensación de profundidad está entre las mejores del mercado y se antoja muchísimo más que suficiente para aquellos que quieran plasmar sus momentos sin necesitar un dispositivo específico para ello.

A la espera de lo que pueda hacer Samsung con su inminente Galaxy S8, el terminal se coloca como el mejor Android a la hora de captar la realidad con las cámaras. Todo un reto de cara a próximos lanzamientos de la competencia… y de la propia casa china.

Darknet, ¿por qué es tan difícil atacarla?

Es muy habitual la metáfora en la que internet se representa como un iceberg: el usuario medio tan solo conoce la punta. Una porción menor al 10% en la que se encuentra la parte indexada de la red. Aquello a lo que Google, Yahoo!, Bing y compañía llegan. Bajo el mar se encuentra lo que muchos denominan Deep Web. El resto del iceberg, el no comercial y no indexado. Y más abajo aún de esa enorme masa de datos se encuentra Darknet.

Podríamos definirlo como un conjunto de tecnologías y redes superpuestas que tienen como fin proteger el anonimato de sus usuarios. El peaje por esta oscuridad es que puede que tengan que conectarse a un servidor privado o cumplir unos requisitos específicos como tener instalado un software determinado.

De facto esto hace que los buscadores “tradicionales” no puedan rastrear sus contenidos y, además, tanto el origen como el destino de los datos permanece oculto. Todo el proceso de la red es invisible. Esto hace que sea el emplazamiento perfecto para contenidos de seguridad, datos de administraciones, etc. Pero también permite que se lleven a cabo en este espacio operaciones ilícitas. En cualquier caso, todo atisbo de ciberataque es prácticamente inútil puesto que se trata de una zona de la red “impenetrable”.

¿Por qué? Al fin y al cabo, sobre el papel, si sabemos “dónde está” deberíamos poder atacarla -si así quisiéramos-. Un estudio publicado en la revista Physical Review E ha averiguado que Darknet es capaz de autoprotegerse y corregir por sí misma agresiones de forma espontánea. En él Manlio De Domenico y Alex Arenas, del Departamento de Ingeniería Informática y Matemáticas de la Universidad Rovira y Virgili y Tarragona concluyen que la clave está en su “particular topología más descentralizada que el resto de la red”.

Para poder constatar esto los autores de la investigación crearon un modelo que explica cómo se transmite la información en la Darknet y descubrieron que no emplea una distribución homogénea de conexiones sino que se va encriptando en distintas capas.

Una vez hecho esto simularon tres tipos de ataques: dirigidos contra un nodo en concreto; contra varios de forma aleatoria y otros diseñados para provocar una cascada de fallos y propagarse por la red (el modelo). El resultado es que concluyeron que para atacar Darknet es necesario atacar cuatro veces más sus nodos que los del resto de internet. Y esto tan solo provocaba ciertas perturbaciones. Además, su propia estructura permite solucionar de forma autónoma los problemas y neutralizar los fallos en cascada.

Esto hace que, a pesar de que se considere más ineficiente que la red superficial -la información emplea algoritmos criptográficos más complejos y va de nodo en nodo aleatoriamente en vez de directamente al destinatario- haya una pequeña base de fieles que hayan construido una zona libre informativa en la que están apartados del resto de la red. Con todo lo bueno y todo lo malo que esto trae.

Sorgina, de Euskadi al mundo (vía Steam)

¿Te gustaría que un juego vasco diera el salto internacional? Vota aquí por él en Steam Greenlight

El negocio de los videojuegos tiene muchas características que lo diferencia de otras industrias como la música o el cine (tiene un dependencia casi nula del star system) pero, como cualquier plataforma de ocio tiene en común con éstas su carácter universal y un potencial enorme para que un producto crezca sea cual sea su origen.

Además, su desarrollo de la mano de las tecnologías digitales y la explosión móvil ha hecho que haya aprovechado como ninguna otra industria las posibilidades de expansión de la era de internet y las redes sociales. El mejor ejemplo, sin duda, es Steam, una plataforma de distribución y gestión de derechos digitales, comunicaciones y servicios multijugador creada por Valve Corporation que permite poner al mismo nivel a los grandes estudios y a los desarrolladores independientes.

Con un fondo de más de 7.300 títulos y 142 millones de cuentas, ha llegado a tener picos de hasta 12,3 millones de jugadores de forma simultánea. En definitiva, un escaparate inmejorable en el que un producto modesto se puede convertir en un éxito (un título viable) gracias a las posibilidades de captar jugadores de cualquier rincón del planeta.

En ese contexto, el estudio bilbaíno Binary Soul ha lanzado su juego estrella, Sorginen Kondaira, en Steam Greenlight donde, en solo pocos días, ha conseguido buenos comentarios y un buen recibimiento por parte del público. ¿Sus atractivos? Como siempre, su forma de plasmar curiosidades sobre la mitología vasca y un formato sencillo perfecto para los pequeños y realmente adictivo para los no tan pequeños.

Por supuesto, estar en un escenario tan llamativo requiere por parte de los desarrolladores ciertos esfuerzos. Léase, el inglés es lingua franca casi obligatoria para llegar a mercados como el asiático. De esta forma, esta versión de las aventuras de la joven bruja pasa a llamarse Sorgina, A Tale of Witches con el fin de acceder a un mercado mucho mayor y dar eco a uno de los juegos vascos más interesantes de los últimos tiempos.

Binary Soul, además, se muestra ambicioso con el acceso a Steam Greenlight: de conseguirlo, podrían añadir nuevos escenarios así como pequeños enemigos a los que enfrentarse en cada nivel (los gaizkines) y una gran “batalla” contra Gaueko a modo de climax de la aventura. En definitiva, una forma de dar más profundidad a la historia y, sobre todo, de convertirlo en el punto de partida de una aventura prometedora.

Greenlight es, probablemente la opción más democrática del mundo de los videojuegos ya que cada usuario -darse de alta no lleva más de un par de minutos y no tiene coste alguno- permite votar para que se sumen al catálogo juegos que resultan interesantes para la audiencia. Merece la pena invertir ese tiempo y ese click para que propuestas como Sorgina: A Tale of Witches reciba apoyo y pueda dar el salto a Steam.

En cualquier caso, desde aquí os invitamos a votar a favor de la entrada de la bruja en la gran plataforma para gamers. Nos esperan unas cuantas sorpresas y, sobre todo, podremos ayudar a expandir la mitología y la cultura vasca por todo el mundo.

Tim Berners-Lee, preocupado por la evolución de internet

Este fin de semana tuvo varias efemérides. Ayer, por ejemplo, se cumplían 70 años del nacimiento del primer Ferrari. Y este mismo fin de semana hacía 28 de la propuesta de Tim Berners-Lee de una red global. Así, el británico aprovechó el aniversario para publicar una carta abierta en la que mostraba sus sensaciones sobre el estado de la web y sus retos.

En el artículo Berners-Lee se muestra muy preocupado por tres tendencias que cree que necesitan combatirse con urgencia: el más importante, la difusión indiscriminada de noticias falsas. Lo más importante, es que el británico apunta a quiénes deben realizar más esfuerzos por mitigar este problema. Google y Facebook han de liderar la lucha por mucha presión que tengan de los usuarios.

El problema reside en que, mediante los algoritmos, los grandes de internet priorizan el contenido sobre el que creen que vamos a hacer click. No importa que este sea cierto o falso. Esto hace que sea demasiado fácil hacer que los contenidos desinformativos se conviertan en virales en la red. Al fin y al cabo “a través de la ciencia de datos y de los ejércitos de bots, aquellos con malas intenciones pueden engañar al sistema para difundir información errónea y obtener beneficios financieros o políticos”, sentencia.

Berners-Lee también apunta a los usuarios que somos los que debemos hacer presión para que las grandes tecnológicas no cesen en su empeño de controlar la veracidad de los contenidos así como de evitar que se creen “órganos centrales que decidan que es verdad y qué no”. Por eso es importante que los algoritmos sean públicos y transparentes y que la sociedad sea consciente y pueda ejercer de forma natural su poder regulador.

En segundo lugar muestra su preocupación por la pérdida del control sobre nuestros datos personales mediante largos y confusos “términos y condiciones de uso” que se han de aceptarse a la hora de registrarse y acceder de forma gratuita a algunas webs y servicios. Si a esto le sumamos, como reveló hace pocos días WikiLeaks, que los Gobiernos están realizando recopilaciones masivas de datos sin permiso de los particulares, nos encontramos con la libertad de expresión seriamente dañada así como evita que la red sea un espacio libre independientemente de nuestro sexo, religión o procedencia.

Relacionado con los anteriores, el tercer problema es la falta de transparencia de las campañas políticas en internet. Al acceder a nuestros datos -como hemos visto en el segundo punto- los políticos pueden lanzar varios mensajes a cada usuarios -la desinformación del primer ítem- de una forma poco ética pero tremendamente eficaz a la hora de conseguir votos: a cada uno le dicen lo que quieren oír.

¿Hay alguna solución a estos problemas? Básicamente “devolverle a la gente el control de sus datos”. Crear un sistema justo de micropagos que no bloquee a la gente el acceso a los servicios y que nos libere de la publicidad, crear legislación para las campañas políticas y la desinformación y tribunales supranacionales contra los abusos de las administraciones. Nada de esto será rápido pero es la única forma de proteger un mundo digital cada vez más hibridado con el real.