Uber, Apple amenazó con expulsarla de la App Store

Hay empresas que parecen abonadas al escándalo, aunque, sorprendentemente, consiguen parecer inmunes al mismo. Probablemente Uber sea el mejor exponente de este perfil de compañías gracias a las declaraciones y actuaciones de su polémico CEO y fundador, Travis Kalanick, así como por las declaraciones de ex trabajadores, denuncias de la competencia y demandas por prácticas poco éticas.

El último capítulo ha tenido como protagonista un rival con el que pocas start ups se atreverían a meterse: Apple. Según hizo público The New York Times hace unos días, los ingenieros de la empresa de vehículos encontraron una forma de espiar los hábitos de los usuarios de iPhone incluso si estos habían eliminado del dispositivo la aplicación de Uber.

Los de Cupertino se dieron cuenta y Tim Cook se reunió con Kalanick en diciembre de 2015 para advertirle de que o cesaban la práctica o estarían fuera de la App Store lo que les alejaría de 1.000 millones de usuarios potenciales. Kalanick no tuvo más remedio que ceder a la presión pues esa posibilidad hubiera supuesto un golpe probablemente mortal a la empresa.

Al parecer la historia no llegó más lejos… hasta que el medio neoyorquino la ha sacado a la luz para sumarse a la ola de escándalos que se suman a los de acoso por parte de ex trabajadoras, de mal trato del CEO a sus chóferes y, por supuesto, su eterna guerra con los taxis. La principal diferencia es que, por primera vez, el escándalo afecta directamente a sus usuarios.

Los ingenieros de Uber pusieron en marcha una práctica conocida como fingerprinting según la cual se asigna un código digital a cada terminal de modo que se podía rastrear el mismo aunque se eliminara la aplicación o incluso se reseteara a “modo fábrica” el iPhone. Esto es algo que está expresamente prohibido por Apple que no permite que ningún desarrollador lleve a cabo esta actividad en ninguna de sus aplicaciones.

Para que Apple no se diera cuenta, Kalanick pidió que emplearan una técnica llamada Geofencing alrededor de la sede de Cupertino. Esto hacía que los terminales ubicados en ese área -donde están los ingenieros encargados de revisar las apps- no fueran afectados por el fingerprinting y no descubrieran el problema.

Uber se ha apresurado a hacer público un comunicado en el que dice no haber hecho nada ilegal y que ha implementado el fingerprinting con el fin de prevenir un uso fraudulento de su aplicación: evitar que se pudiera instalar en terminales robados o que se pueda realizar un viaje muy caro con una tarjeta robada para, posteriormente borrar todos los datos del teléfono y no dejar rastro de la actividad delictiva.

Lo más llamativo es que en el comunicado no explican si han dejado de llevar esto a cabo a pesar de la prohibición explícita de Apple. Ellos consideran que solo potencian la seguridad de los clientes y evitan que se puedan realizar robos o transacciones ilegales.

Con el último escándalo sobre la evasión de impuestos todavía caliente, este parece una piedra más en el camino de una empresa que está abriendo demasiados frentes de batalla como para permanecer inmune a todos ellos.

Hannover Messe, escaparate inmejorable para la industria vasca 4.0

Durante la última semana Hannover ha sido el centro industrial mundial gracias a su famosa feria. En ella regiones, empresas e instituciones han presentado sus planes estratégicos así como sus novedades y servicios para preparase ante el desafío que supone la nueva reconversión industrial.

La capital de Baja Sajonia ha sido testigo de las novedades presentadas en áreas como la automoción, ingeniería electrónica y ambiental, la eficiencia energética o la subcontratación industrial. De esta forma, en el pabellón 8 se pudo disfrutar del stand Basque Industry 4.0, con más de 100 metros cuadrados que incluían un espacio para reuniones y presentaciones así como una sala virtual.

Si bien, la estrategia de Fabricación Avanzada fue la gran estrella del evento, hubo espacio para presentar también los proyectos más importantes que se están desarrollando en las Universidades, centros de Formación Profesional, Centros Tecnológicos, asociaciones cluster, empresas del ámbito 4.0 apoyados en diferentes soportes como la realidad virtual, la realidad aumentada, conferencias, etc.

Para la delegación vasca uno de los días más importantes fue el de la jornada para empresas alemanas en la que la Consejera Arantxa Tapia compartió espacio con Emilio Titos, director de Mercedes-Benz España, el principal inversor alemán en nuestro territorio. Además, se desarrolló una mesa redonda con Ulrich Mehlmann (PMG Holding Polmetasa), Valentín Guisasola (Grupo Schaeffler) y Thays Zapatero (Siemens) representantes de tres de los inversores germanos que más tiempo llevan en nuestro entramado económico.

Asimismo, bien con stands propios o bien en los de sus cluster, hasta 26 empresas formaron parte del evento en el que mostraron su saber hacer en materias tan diversas como Big Data (IK4-Ikerlan y Tecnalia); computación visual (Vicomtech); digitalización (Innovae-AgLa4D) o serious games aplicacos a la industria (Ludus y Binary Soul).

La Hannover Messe fue, sin duda, la piedra de toque para la plataforma que el Grupo de Pilotaje ha puesto en marcha con el propósito de poner en manos de las empresas vascas los recursos prioritarios para ser competitivos en el escenario internacional.

De la mano de SPRI, los clusteres y la Red Vasca de Ciencia y Tecnología nuestro ecosistema de innovación se ha podido mostrar como una de las referencias continentales y, sin duda, ha mostrado que cuenta con un futuro de lo más prometedor.

Tesla, ¿burbuja o milagro?

La noticia saltó hace algo más de una semana: Tesla, el famoso fabricante de modelos eléctricos y semiautónomos de lujo, alcanzaba una capitalización bursátil superior al de General Motors y Ford convirtiéndose en el constructor estadounidense más valioso para los inversores. Una compañía pequeña -más adelante compararemos sus cifras- que adelanta en poco tiempo a dos fabricantes centenarios con una enorme implantación en todo el planeta y que durante décadas han representado el savoir faire de Detroit.

Precisamente por ello son cada vez más los que hablan de que el milagro de Tesla es más bien una enorme burbuja que, si no se gestiona correctamente puede retrasar durante años el necesario vehículo eléctrico.

A favor del fabricante del Model 3 está su experiencia superando a rivales teóricamente mejor posicionados que él en mercado. Fisker, por ejemplo, parecía llamada a abanderar la revolución limpia pero ni consiguió implantarse en el mercado ni tampoco una base de clientes (y fans) tan amplia como la de Tesla.

Los que acusan a la empresa de perder millones de dólares trimestre tras trimestre pueden ser respondidos que la empresa desarrolla modelos de alto valor añadido y que su filosofía está mucho más cerca del de una start up (siempre lanzando productos y servicios en beta) que de la de un fabricante convencional. El sistema autopilot se lleva gran parte de los recursos, así como la construcción de las fábricas de baterías, el sistema de supercargadores y el desarrollo de nuevos modelos sin plataformas previas.

Finalmente, gran parte de los inversores consideran que Tesla no es solo un fabricante de coches. O al menos, no quiere ser solo eso. La adquisición (muy criticada) de SolarCity, dejó claro que la empresa quiere reformular la gestión energética de los hogares y cómo surtimos de energía nuestra vida: desde la vivienda hasta el transporte.

La empresa liderada por Elon Musk ha adquirido cierto halo de mito similar al de otras tecnológicas de Silicon Valley. Especialmente Apple. De este modo, para millones de consumidores parece el único fabricante de coches eléctricos cuando realmente no es así. De hecho, si durante 2016 los californianos comercializaron 76.000 unidades de sus dos modelos, la Alianza Renault-Nissan vendió 94.000 con los accesibles Renault Zoe y Nissan Leaf a la cabeza.

¿Significa esto que es el único fabricante de modelos eléctricos de alta gama? Tampoco. BMW por ejemplo tiene el i3 -si bien es cierto que es más pequeño-, Daimler, Ford, Mitsubishi, General Motors o PSA también tienen otros modelos aunque no han puesto demasiado interés en su desarrollo y, sobre todo, no tienen aún el grado de autonomía -tanto distancia como autopilotaje- de sus dos modelos.

Sin embargo, lo más preocupante es el balance de la empresa. A pesar de su implantación en el mercado, del valor de su marca, de la cotización de su acción y de sus expectativas de crecimiento, Tesla es una máquina de perder dinero mientras que sus dos rivales estadounidenses, saneados después de la crisis que sufrieron a finales de la anterior década, se muestran como dos empresas con un alto ratio de beneficio por vehículo vendido.

Si a esto le sumamos que Tesla ya no está sola en el mercado (start ups como Faraday y Lucid se antojan como rivales igual de viables en cuanto a sostenibilidad y autonomía y mucho más apetecibles para ser potenciadas por un constructor tradicional por su menor deuda y su dimensión más reducida) la inversión en la empresa de Palo Alto ya no parece tan segura.

Es por ello que podemos considerar que Tesla es una burbuja tan solo si lo miramos como un fabricante de automóviles eléctricos y no como una empresa de servicios de energía limpia. Del mismo modo que Steve Jobs consiguió hacer que el mercado dejara de ver Apple Computer como una empresa de ordenador y la reformuló como Apple: una empresa que ofrece un ecosistema tecnológico.

Lo único que es seguro es que, con burbuja o sin ella, Tesla era el fabricante que el mercado necesitaba para que los constructores tradicionales se dieran cuenta de que existe otra forma de hacer las cosas y para que los consumidores entendieran que un modelo de movilidad sostenible es posible independientemente de lo que las automovilísticas y las energéticas quieran o tengan planeado para seguir lucrándose a costa de nuestra comodidad y el planeta.

Apple Watch, dos meses con el Series 2

Para los amantes de los relojes el salto a los smartwatches es complicado. En el pasado he podido disfrutar de modelos automáticos y de cuarzo. Modelos de gama baja, media y alta y también de otros con gran carga tecnológica a pesar de ser modestos. He probado varios tipos de pulsómetros -también de diversas capacidades y calidades- y de relojes deportivos (del tipo FitBit). Incluso tenía personas cercanas que disfrutan de un Apple Watch de primera generación así como de otros dispositivos con otros entornos operativos.

Sin embargo, durante mucho tiempo me pregunté si realmente valía la pena realizar un desembolso considerable por una extensión del teléfono móvil… que seguía dependiendo en gran medida del mismo. Fue entonces cuando cayó en mi muñeca durante un periodo de tiempo bastante corto un Apple Watch Series 2. De golpe ganaba autonomía respecto al iPhone, permitía disfrutar del deporte sin restricciones -gracias al GPS, a su resistencia al agua y al enorme crecimiento de las aplicaciones especializadas en este campo, así como una gran mejora en la propia aplicación de watchOS para entrenar.

Guiado por una buena oferta del distribuidor y por las ganas de cerrar el ecosistema, me lancé a comprar el modelo de 42 mm con caja de aluminio gris. ¿Lo usaría lo suficiente? ¿Dependería demasiado del cargador? ¿Tendría un uso diario que hiciera que mereciera la pena? La respuesta dos meses después es contundente: sí. Una vez que se prueba un smartwatch con esta capacidad es muy complicado dar un paso atrás hacia los equipos analógicos. Por mucho lujo que nos regalen.

El Apple Watch es, sobre todo, versátil. Un accesorio tan inteligente como quieres que sea: permite tener “complicaciones” (esferas) de todo tipo para todo tipo de ocasión. La facilidad para cambiar sus resistentes correas lo hace totalmente adaptable sea cual sea el evento al que nos enfrentemos -da igual algo protocolario o un triatlón- y su estética aunque diferenciadora (un reloj cuadrado) cuenta con la esencia minimalista y elegante de cualquier equipo de los de Cupertino.

Más allá de permitirnos no tener que sacar el iPhone para nada del bolsillo (desde la gestión de aplicaciones de música, llamadas, Siri, recordatorios, agenda, mensajería, redes sociales hasta la cámara de fotos, entrenamientos deportivos, el tiempo, noticias, mapas, datos o pagar) el Apple Watch saca lo mejor de sí mismo cuando hacemos deporte.

No solo por la cantidad de disciplinas registradas y que entablan una relación perfecta con Salud, sino por su sencillez, la rapidez con la que ejecuta cualquier comando y la fiabilidad de sus medidores (la del GPS y la del pulsómetro sorprenden cuando se comparan con otros equipos, sobre el papel, más especializados).

Si a esto le sumamos el gran desarrollo que han vivido las aplicaciones dedicadas a la monitorización del sueño, por ejemplo, nos encontramos con un compañero perfecto para las 24 horas del día. Incluido sin por un pequeño descuido nos acompaña a la ducha. No es difícil que él mismo expulse el agua -aunque en ningún caso es recomendable ducharse con él- y su autonomía es sobresaliente. Incluyendo entrenamientos de 2 horas en el gimnasio doy fe de que su batería nos acompaña durante dos días sin descanso.

El factor diferencial, sin duda, es la gran mejora que ha vivido en los últimos tiempos watchOS. Es cierto que muchos dirán que para enfrentarse a una Spartan Race es mejor un Garmin Fenix. O que para un evento protocolario destaca más un Rolex Daytona. Sin embargo, dudo que estas sean actividades que hagamos a diario, dudo aún más que con su pertinente funda y la correa adecuada no vaya a soportar los rigores del barro y que, en el acabado de cerámica llame menos la atención que el reloj más deseado de los suizos.

Y es aquí donde se hace fuerte el reloj de la manzana (donde los de Samsung o LG, por ejemplo) han fracasado. Su diseño no lo hace una pieza solo para geeks. Hace la vida mucho más sencilla. Permite usarlo sin problema en cualquier escenario y todo lo que hace lo hace notablemente bien. Sobre todo si decidimos trabajar con las aplicaciones nativas de Apple. Asimismo, la facilidad para usarlos con otros dispositivos de terceros mediante Bluetooth es sorprendente. Enlazarlo con unos auriculares JayBird Freedom Sprint es un juego de niños. Conectarse a una WiFi ya memorizada por iCloud es automático. Compartir desde la muñeca es algo natural.

Una compra mucho más que recomendable salvo que se tenga una cara y abultada colección de relojes clásicos pues me temo que, como me pasó a mi, estos quedarán irremediablemente obsoletos cuando veamos que todos los demás solo dan la hora.

Hannover Messe, Europa saca músculo

Desde el 24 hasta el 28 de abril Hannover será la capital mundial de la industria gracias a una nueva edición de la imprescindible Hannover Messe. La feria, la más importante del sector en todo el mundo, atraerá a más de 6.000 expositores y más de 200.000 visitantes en sus cinco días de duración y mostrará el músculo de la industria continental, en plena reconversión para volver a ocupar el lugar puntero de mercado mundial.

La edición de este año, celebra el 70 aniversario de la que el gobierno militar británico celebró por primera vez en un edificio de una fábrica en Laatzen con intención de potenciar el avance económico de la región (especialmente de Baja Sajonia) después de la Segunda Guerra Mundial.

Centrada en la robótica y la Industria 4.0, la convención se centrará en la aplicación de nuevas tecnologías en busca de la automatización, la eficiencia y las herramientas para el incremento de competitividad por parte de los fabricantes. Una forma imprescindible de acercarse a los grandes retos de la economía mundial -de la europea en particular- y a las posibles soluciones que la revolución tecnológica pone a su alcance para superarlos.

Una vez más, las pequeñas empresas y las start ups tendrán un papel destacado. Sus aportaciones para  agilizar la renovación de los sistemas de producción se antojan estratégicas y es por ello que tanto los organizadores como los representantes de las empresas tractoras buscarán sinergias para garantizar su subsistencia en el tejido empresarial y, sobre todo, para la mejora del sector.

Destaca dentro del programa el papel de los ponentes de las diferentes charlas, coloquios y debates. Venidos de todos los rincones del planeta, el grupo estará formado por empresarios, investigadores, políticos y otros agentes sociales que expondrán sus puntos de vista sobre el devenir de la industria así como sus demandas para mejorar la relación entre producción y sociedad.

SPRI, la Universidad de Mondragón, un stand centrado en mostrar las virtudes del plan Basque Industry 4.0, la Universidad del País Vasco (EHU), Tecnalia, Binary Soul, el Basque Energy Cluster, varias lecturas sobre el papel de la industria vasca en el continente o IK4 son algunos de actores que participarán de un evento estratégico para consolidar nuestro territorio dentro de la Unión Europea, principal motor industrial en el planeta.

Los proyectos de virtualización y capacitación; la implementación de nuevos sistemas productivos, una mejor gestión energética, así como la consolidación de nuevas empresas son la carta de presentación de Euskadi en el mejor y más grande escaparate industrial mundial.