15
abr 14

ZTE Blade 2, más que gama media

 

Como ya hemos dicho otras veces, con un mercado de smartphones premium saturado la batalla por un puesto de privilegio entre los fabricantes de telefonía se juega en los modelos de gama media y baja. Sin embargo, la gama media ya no es la misma que hace dos o tres años. A estos modelos no se les exige un rendimiento como a los Galaxy S, Xperia Z o iPhone, pero sí las mismas capacidades y, lo más importante, un precio mucho más accesible.

 

Y es precisamente aquí donde se juega la fidelización de millones de clientes de países emergentes (y mercados maduros en crisis) que, quizás algún día darán el salto a un top (donde los fabricantes sacan márgenes asombrosos con cada terminal) pero que, a buen seguro, están buscando una compañía que les otorgue productos a su medida y que no abandonarán en una buena temporada.

 

Este es el punto fuerte de los fabricantes chinos capaces muchos de ellos de ofrecer terminales de gama media con precios de gama baja. El último ejemplo es el de ZTE, tercer fabricante de teléfonos  inteligentes y el que más rápido crece -no tardará en superar a Apple y tiene en su punto de mira a Samsung- que ha puesto sobre la mesa el nuevo Blade L2.

 

El dispositivo, que ya está disponible en The Phone House y Media Markt, cuesta tan sólo 149€ pero ofrece un hardware sorprendente: una cámara posterior de 8 Mp y una frontal de 1 que incluyen modo HDR (algo que ha puesto de moda Apple que sirve para atenuar las escenas con demasiado contraste y que adelanta el disparo de una foto cuando detecta una sonrisa); un procesador de cuatro núcleos -que mueve sobradamente cualquier versión de Android, de fábrica 4.2 pero actualizable a 4.4- acompañado de 1 GB de RAM y 4 de almacenamiento ampliables con una microSD.

 

Por tamaño, su diagonal de 5 pulgadas lo coloca a la altura de los gigantes de la categoría (en junio llegarán los phablet de la casa) y sus 2.000 mAh de batería nos permiten una buena autonomía. Además, un acuerdo con Gameloft hace que venga con tres juegos que, si no son lo mejor del mercado, son entretenidos: The Ultimate Spiderman, Littlets Pet Shop y Kingdoms & Lords.

 

Para los que se les quede corto por periféricos, tranquilos, Jia Wei, responsable de los equipos de la casa ha anunciado la pronta llegada de un smartwatch compatible con el Blade L2 así como la posibilidad de conseguirlo gratis con algunos operadores. Por cierto, España es el primer mercado en el que se comercializa. Algo está pasando entre los smartphones.


13
abr 14

Smartphones que vienen, ¿hacia dónde evolucionarán?

 

 

El mercado de terminales inteligentes está absolutamente saturado. Salvo algún lanzamiento novedoso, no hay un salto adelante entre los dispositivos de movilidad por excelencia. Las baterías sólo optimizan su rendimiento por el aumento del tamaño de los equipos (más tamaño, más batería pero no más autonomía ya que tienen más sensores y capacidades). La mayoría son extremadamente finos, bastante ligeros, cuentan con buenos acabados y comienzan a ser resistentes al agua, el polvo o los golpes -ligeros golpes-.

 

En cualquier caso parece que lo “fundamental”, lo que hacen, no nos deparará muchas sorpresas. Sólo pequeñas modificaciones en función de demandas puntuales de los clientes (el deporte, ahora, está de moda). Por eso nos centramos en las novedades que traerán los nuevos lanzamientos en los que las marcas ya están trabajando.

 

 

  • Mejoras en el sonido: el gran talón de Aquiles. En un momento en el que los vídeos y las fotos son Full HD y las pantallas tienen una calidad notable, el nuevo reto es mejorar el audio. Insertar amplificadores de pequeñas dimensiones -y que consuman poca energía-, nuevos softwares de optimización del sonido y auriculares remozados y de mayor calidad serán la diferencia entre los premium y la gama media durante 2015. Las grandes marcas ya buscan acuerdos con Bose, Sennheiser o Bowers&Wilkins.
  • Cristal de zafiro para los paneles: una vez más la tecnología se fija en la artesanía. Este material, empleado desde hace décadas por los grandes relojeros suizos pasará a formar parte de nuestros teléfonos. Mucho más resistente que el vidrio, será una de las grandes apuestas de Apple para su iPhone 6. La duda que nos surge es qué ocurrirá con el Gorilla Glass y cómo se adaptará a un mercado en el que, hasta ahora, no tenía rivales.
  • Pantallas con más resolución: el salto hacia el 2K es inevitable. A día de hoy la similitud de rendimiento de los paneles de Sony, Samsung, HTC, LG, Nokia y Apple es tal que alguno no tardará en realizar el movimiento. Será un mero (y caro) ejercicio de marketing que, sin contenidos específicos no tendrá ningún sentido. Sin embargo con todo ya inventado serán estas cosas los que acercarán a los geeks y sibaritas. El ojo humano puede discernir un máximo de 530 píxeles por pulgada… ¿qué pasará cuando se supere la cifra? ¿Tiene sentido hacerlo?
  • Lucha por la fotografía: si las pantallas llegan a resoluciones límite, las cámaras deberán adaptarse. Y eso podría ser el fin de una buena parte del negocio de cámaras domésticas. Sumergibles, con flashes LED, FullHD, la guerra de los sensores y estabilizadores ópticos está servida y aquí parece que Nokia y Sony tendrán mucho que decir.
  • Autonomía: y cuando todo esto se cumpla habrá que conseguir baterías que den el do de pecho en cualquier situación. No nos valdrá con ocho o diez horas de rendimiento. Los cargadores universales (esperemos que la UE consiga meter en vereda a todos los fabricantes), los sistemas de inducción y una mejor optimización del rendimiento de los equipos vía software serán fundamentales, pero también la creación de una nueva generación de baterías con nuevos materiales que nos permitan tener el móvil trabajando más tiempo.
  • Peso: los smartphones de hace un lustro eran más ligeros, pesados… y hacían muchas menos cosas. Sin embargo, en plena carrera por diagonales cada vez mayores, será fundamental controlar la tara de los terminales. Deben caber en un bolsillo y no ser un problema cuando los sujetemos. No deben ser tabletas.
  • Fabricación responsable: cada vez más consumidores de todo tipo de productos en todo el mundo exigen que los procesos de fabricación sean responsables con el medio ambiente y con los trabajadores. Incluso los materiales que se necesitan para el ensamblaje han de estar “limpios”. Poco a poco Silicon Valley también tendrá que rendir cuentas.
¿Qué mejorarías vosotros en la nueva generación de terminales?

 


11
abr 14

Windows XP, réquiem por el último éxito

 

 

Corría el 25 de octubre de 2001. Microsoft, aún dominador de todos los sectores informáticos -la relevancia de internet todavía era minúscula en muchas zonas del planeta y la movilidad no tenía que ver con tecnología- lanzaba su nueva versión del sistema operativo Windows. El apellido, XP, respondía a “experience” toda una declaración de intenciones sobre las capacidades del nuevo entorno.

 

Durante más de una década -casi 13 años, un récord para una plataforma de este tipo- llegó a 500 millones de ordenadores en todo el planeta. Fue el primero construido en arquitectura de 32 y 64 bits y el encargado de sustituir a Windows 2000. El pasado martes, Windows XP, oficialmente, caducó. Con una cuota media en el mundo del 31,4% de los PCs (tanto profesionales como en hogares), la empresa de Satya Nadella cumplió su anuncio y dejará de dar soporte al programa. Adiós a las actualizaciones, a la reparación de agujeros o a los parches de seguridad o antivirus.

 

No se crearán softwares que permitan acceder a nuevos periféricos (teclados, ratones, impresoras, etc.) ni tampoco ningún tipo de guiño más allá de mantener la web Security Essentials hasta julio de 2015. Tiempo en el que todos los usuarios de XP podrán seguir la recomendación de Microsoft y migrar su PC a Windows 8. Para facilitarlo, los de Redmond han creado la página “Te dejo en buenas manos” que facilitará la transición.

 

Puede parecer nimio pero, si tenemos en cuenta que con el comienzo del nuevo siglo Microsoft anunció que el soporte para sistemas operativos será de diez años, entendemos que el esfuerzo que está llevando a cabo (más de 3 años de más para la plataforma y 4 para la seguridad) es un guiño para evitar que la migración no se haga a la competencia. Windows 8 no ha conseguido enganchar a los clientes y la amenaza de los dispositivos móviles, donde su cuota es meramente presencial es un riesgo que puede suponer millones de dólares en licencias.

 

La empresa explica que el motivo de no continuar desarrollando la plataforma es casi una obligación. XP nació en 2001 cuando sólo el 10% de la población estaba online. Ahora es casi el 77% y ni las necesidades son las mismas, ni las capacidades de XP para satisfacerlas son las apropiadas. Continuar parcheando sistemáticamente el sistema operativo sólo hace que los ordenadores sean más vulnerables y que su rendimiento y productividad estén anclados en el pasado.

 

Sin embargo, muchos usuarios no están dispuestos a abandonar tan fácilmente el último entorno operativo de Microsoft que estuvo a la altura de su competencia. Algunos tan ilustres como las Administraciones británicas u holandesas han pagado a Microsoft 7 millones de euros para tener asistencia en XP durante un año más.

 

De momento se recomienda la descarga de todas las actualizaciones disponibles y, respecto a los programas, acudir a las webs de cada empresa y hacer lo propio con el fin de mantener el ordenador más a salvo de malware. Además, activar todas las alertas antivirus y dejarlo como mucho para jugar a títulos antiguos, plataformas ofimáticas básicas y aprender programación. Ni siquiera navegar por internet puesto que sólo Google ha avisado de que mantendrá su Chrome actualizado hasta 2015 -ni siquiera Explorer lo estará-.

 

Este movimiento debería hacer despegar las ventas de ordenadores (los requisitos mínimos para Windows 8 son muy exigentes para casi cualquier equipo que trabajara con XP), lo que ha animado a muchos fabricantes y minoristas ha poner en marcha una suerte de “plan Renove”. La duda que nos asalta es si no será el empujón definitivo para que muchos usuarios abandonen el equipo de sobremesa y se quede con una tableta (probablemente Android).


09
abr 14

Coltán, la maldición de África

 

África es, sin duda, un continente rico en recursos. A lo largo de la Historia las grandes potencias han pugnado por controlar los tesoros africanos. El caso más extremo, probablemente, se dio durante el siglo XIX cuando los europeos se repartieron casi a su antojo millones de kilómetros cuadrados y explotaron a sus habitantes mientras exhibían sus imperios al resto del mundo. Sin embargo, la salida abrupta de los colonizadores (que hicieron un nulo esfuerzo por ayudar a sus antiguos ciudadanos) no supuso una mejora para la población.

 

Estadounidenses o chinos han mostrado que su voraz apetito energético (así como otras materias primas) no tenía escrúpulos a la hora de financiar bandos en guerras. Las multinacionales -no sólo tecnológicas- utilizan África como un supermercado donde conseguir recursos estratégicos a la vez que lo convierten en el vertedero del planeta. Es el caso de la columbita-tantalita, más popular como coltán, un mineral óxido que ha pasado de ser (por su escasez) una reliquia mineralógica a un material sin el que no se entendería la revolución móvil y que es clave en la financiación de la Segunda Guerra del Congo, conflicto en el que han fallecido ya más de seis millones de personas.

 

El coltán está compuesto por columbita y tantalita dos óxidos que, especialmente por su proporción de tantalio convierten a este mineral en un excelente condensador electrolítico. Esto hace que sea uno de los componentes más empleados en multitud de dispositivos electrónicos. Es cierto que su uso está en decadencia -existen otros condensadores que han demostrado ser más baratos y eficientes como los condensadores cerámicos o los sólidos de aluminio, si bien, su uso masivo y el reparto de las reservas en el planeta han sido definitivos para sustentar un conflicto armado.

 

La República Democrática del Congo tiene el 80% de las reservas (otro 10% se encuentra en Brasil, un 5% en Sierra Leona y el resto está repartido en pequeñas regiones del planeta) lo que, unido a que durante dos décadas ha sido considerado un recurso no renovable altamente estratégico ha derivado en toda una estructura militar para controlar su extracción y venta desde 1998.

 

Según informes de Naciones Unidas, el Ejército Patriótico Ruandés controla las reservas en el país, gestiona su paso a Ruanda donde es procesado y su venta a empresarios y clientes occidentales principalmente de Estados Unidos, Alemania, Países Bajos, Bélgica y Kazajistán.

 

Otro de los países que han recibido ayuda (militar y económica) desde Occidente para continuar con este expolio de recursos -y de vidas- es Uganda. Acuerdos de apoyo desde Washington (la compañía American Mineral Fields, donde George Bush “padre” tiene enormes intereses económicos) han permitido a estos países condonar parte de su deuda externa, multiplicar su tráfico de minerales y fortalecerse en una cruenta guerra con dos bandos claros: Ruanda, Uganda y Burundi -que han recibido dinero de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial- y Angola, Namibia, Zimbabue, Chad y las milicias hutu y Mai Mai.

 

 

Ahora que esta demanda es más pública que nunca (y que existen alternativas que las empresas nos hacen pasar por éticas cuando realmente sólo las hacen ganar más dinero) numerosos organismos internacionales piden que los compradores de minerales de la región exijan certificados de origen del coltán. Su extracción es arcaica y se da en condiciones de semiesclavitud.

 

En cualquier caso, somos los consumidores finales los que tenemos en nuestras manos la consecución de un cambio en su origen si nos ceñimos a productores que sí respetan las condiciones mínimas para los trabajadores que crean todos los componentes de nuestros dispositivos. Un ejemplo es el Fairphone. Otra opción es aminorar nuestra tasa de renovación de los dispositivos (parece que Apple y Samsung por fin empiezan a notar fatiga). En cualquier caso, el consumo responsable es una obligación en la era de la comunicación. No tenemos excusa.


07
abr 14

Galaxy Tab 4, cerrando el círculo

 

Si hace poco Samsung presentó las versiones PRO de las tablets Galaxy Tab y Galaxy Note, ahora los coreanos han remozado su primer dispositivo de esta familia con un lavado de cara que la vuelve a colocar entre las más interesantes del mercado. La nueva Galaxy Tab 4, que se construye en 10, 8 y 7 pulgadas -las mismas que su antecesora- demuestra el interés del gigante asiático de desprenderse definitivamente del prurito de fabricante barato.

 

Las tres configuraciones comparten panel. Su resolución es de 1.280×800 píxeles (recordemos que son equipos de la gama media) lo que hace que el ratio de píxeles por pulgada -su calidad de imagen- sea ostensiblemente superior en los equipos de menor tamaño. En este caso, toda una novedad ya que en la tercera generación la tableta de 7 pulgadas sólo tenía una resolución de 1.024×600.

 

En cuanto al hardware también ha habido una mejora evidente. Se pasa de un chip de dos núcleos a un quad core a 1,2 GHz que las coloca como unas de las tablets con mejor rendimiento del mercado en su gama. Todas cuenta con 1,5 GHz de RAM y una capacidad máxima de almacenamiento de 16 GB ampliable mediante una ranura de expansión para tarjetas MicroSD. En el caso de la más pequeña, hay una configuración de 8 GB que la convierte en un dispositivo francamente accesible por precio.

 

Respecto a la batería, ocurre justo lo contrario que con la densidad de píxeles. Un mayor tamaño permite alojar una pila de mayor capacidad siendo en el caso de la de 10,1 una de 6.800 mAh y en el de la de 8 de sólo 4.450. No hay datos respecto a la de 7 pero seguro que superará holgadamente los 4.000 mAh.

 

Si nos centramos en los sensores de las cámaras, también serán los mismos en los tres formatos. Una frontal de 1,3 Mp y una trasera de 3. Parece que la fotografía todavía no consigue abrirse hueco entre los fabricantes -aquí también tiene mucho que ver la contención del precio final y el peso-. Es cierto que casi cualquier propietario de una tableta tendrá también un smartphone con el que podrá sacar fotografías mucho más que notables, pero también que hay cada vez un mayor número de usuarios que no se explican porqué los sensores siguen tan estancados desde hace cuatro años.

 

Otro de los factores importantes es el peso. La más pequeña se queda en sólo 276 gramos, la mediana en 320 y la grande en 487 gramos. No son malos datos para terminales de gama media pero parece que la serie Tab tiene un serio problema para seguir el ritmo de algunos productos de la competencia (y no necesariamente con una manzana en su carcasa).

 

Aunque todavía no hay precios oficiales, sabemos que llegará a las tiendas sólo con WiFi y con WiFi y conexión LTE. En cuanto a colores, volverán a apostar por el blanco y el negro. En resumen, una muy buena opción como tableta de acceso al universo Android.