La portada de El País nos trae hoy una portada preocupante, 42 premios Nobel y 5 medallas Fields han pedido en una carta abierta a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea que no abandonen la inversión en Investigación y Desarrollo y que se centren en minimizar la fuga de cerebros en la partida que en breve negociarán para cubrir el gasto científico en el periodo 2014-2020. Transformar el conocimiento en innovación, concluyen, es el único modo de dar a Europa una ventaja competitiva.
La misiva comienza por una frase que los políticos han empleado reiteradas veces desde 2008: toda crisis es una oportunidad. En todas las facetas, incluidas las decisiones relacionadas con los diferentes campos científicos. A principios del siglo los dirigentes continentales se pusieron como meta que para 2010 Europa fuera “el área basada en el conocimiento más dinámica” del planeta en 2010. En 2013 esta noble causa es un rotundo fracaso.
En un continente acuciado por la falta de recursos -dependencia del petróleo árabe, ruso y americano; del gas natural siberiano y africano- y de una alarmante falta de competitividad frente a Asia, la innovación y el conocimiento científico y técnico son la llave para que Europa vuelva a convertirse en un referente en formas de fabricación, en productos a crear y en eficiencia energética. Además, la larga tradición social del Viejo Mundo debe ser aprovechada para generar nuevas formas sociales cada vez más justas y confortables para todos.
En un momento en el que la esperanza de vida ha aumentado como en ninguna otra región del mundo y donde las enfermedades y el cuidado de nuestros mayores supone nuevos retos -no sólo médicos, sino sociales y económicos, la ciencia y la formación son fundamentales para estructurar nuestra sociedad.
Europa ha sido y es un continente a la vanguardia en muchos campos científicos. Aprovechar este conocimiento y convertirlo en innovación, en nuevas áreas económicas y de dependencia económica son el único modo de subrayar el futuro del continente en un mundo donde los polos de desarrollo han cambiado irremediablemente y donde avanzar despacio es sinónimo de retroceder.
Precisamente por eso es absolutamente necesario cambiar la actual inercia según la cual perdemos a nuestros mejores científicos que ven en Estados Unidos y Asia oasis donde sus posibilidades se multiplican. Es momento de invertir para evitar esta fuga y convertir a Europa en el lugar de destino de los científicos extranjeros aprovechando que gracias a la globalización, la ciencia tiene menos fronteras que nunca -si es que alguna vez las ha tenido-.
Minimizar la inversión en la investigación de excelencia, esa que hace que todos nuestros ámbitos se desarrollen mejor y más rápido, dejaría a nuestra sociedad huérfana de científicos justo en el momento en el que más los necesitamos. Ver la lenta recuperación de Europa a esta enorme crisis y ver como se reponen otras regiones del planeta mucho más dinámicas e innovadoras ha de ser un ejemplo obvio y clave para apostar por nosotros y nuestros científicos.
Por eso hemos de seguir confiando en organismos como el Consejo Europeo de Investigación que gracias a su apoyo a los científicos en cualquier punto de la Unión, sea cual sea su origen, sea cual sea su investigación -su campo- ha conseguido una reputación incuestionable en un periodo de tiempo bastante corto. Utilizar mejor nuestros recursos económicos y científicos se ha demostrado como una inversión valiosa por su retorno en la sociedad, las empresas y la ciencia europeas.
Es cierto que los recursos geológicos o naturales de Europa no son tan exuberantes como los de otras regiones del planeta, pero también es cierto que nuestros recursos humanos son de tal calidad -y lo han demostrado a lo largo de muchos siglos de nuestra gran historia- que nos pueden devolver en poco tiempo el primer puesto. Precisamente aprovechar nuestro carácter híbrido de inversiones públicas y privadas nos debe colocar por delante de regiones donde el mecenazgo privado y de las empresas se puede presentar como un recurso más inestable en época de crisis. Esperemos que cuando negocien estos días 22 y 23 los presupuestos de la UE para el sexenio recuerden que invertir no es gastar.
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