2013, año PlayStation

Sony ha aprendido mucho en el último lustro. En sólo cinco años ha pasado de ser la principal empresa mundial de electrónica de consumo ha intentar abandonar las pérdidas y recuperar su prestigio. Samsung la ha ganado prácticamente en todo: en televisores, teléfonos, cámaras de fotos… La competencia, incluso, le ha salido en mercados que hasta ahora eran coto privado de los nipones como es el caso de la Xbox y las consolas de alta gama. Sin embargo, los tokiotas también han aprendido varias cosas de sus rivales: a crear expectación y, sobre todo, a que es mejor hacer 5 cosas muy bien que 50 sólo bien.

 

La fotografía con la que abrimos nuestro post de hoy es la única información que tenemos sobre cómo será la PlayStation 4. La consola de referencia durante años muta ahora a un centro multimedia y de ocio doméstico sin precedentes en el mercado que, además, se verá reforzada gracias a un ecosistema PlayStation Network muy mejorado y “periféricos” como los smartphones y las tabletas de la familia Xperia, así como las nuevas pantallas Bravia.

 

Pero centrémonos de nuevo en la PS4. En un negocio (el tecnológico en general) en el que el ciclo de vida de los productos es cada vez más corto, los gestores nipones han aguantado 7 largos años para lanzar una nueva generación de consolas. El motivo es sencillo, tanto ellos como Microsoft -que lleva 8 años comercializando la Xbox 360- no sólo han amortizado al máximo el producto, sino que querían asegurarse de que la nueva generación es un revulsivo lo suficientemente importante para resucitar a la empresa y, sobre todo, para ganarle el terreno a los juegos de los dispositivos móviles.

 

La PS y todo lo que la rodea es uno de los tres pilares sobre los que se sustentan los ingresos -y el reconocimiento- de la multinacional japonesa. En la presentación en Nueva York del producto (aunque no se vio ni una sola imagen de la consola), Andrew House, CEO de Sony Computer Entertainment, reconoció que “es el consumidor el que nos está cambiando a nosotros. Demandaba una nueva plataforma. Por eso el salón ya no es el centro de la PlayStation, es el jugador”.

 

Este golpe de timón que potencia la conectividad entre los diferentes dispositivos de la casa no sólo tiene como objetivo satisfacer las necesidades de movilidad de los usuarios, sino reforzar las demás familias de productos relacionadas con la PS4 gracias al tirón de la consola. Vincular la televisión, las tabletas y los smartphones a la experiencia de uso -del mismo modo que los contenidos de iPad, iPod, iMac, MacBook y iPhone están unificados en Apple- debería servir para quitarle ventas a Samsung y, de paso, reforzar la unión con Android frente a la amenaza Nokia-Windows-Xbox.

 

Pero este guiño es también un aviso a los desarrolladores de videojuegos. Los más de 5 años de vida útil de una consola servían para desarrollar juegos de una gran calidad a la altura de su gran precio. Ahora las plataformas gratuitas le quitan cuota de mercado a Nintendo, Microsoft y Sony y hace que grandes empresas como Ubisoft o EA se centren tanto en los nuevos formatos como en su relación con las tres majors de los videojuegos.

 

Las cifras no mienten: Sony comercializó 150 millones de PS2. La PS3 con un periodo de vida más largo y con un hardware netamente superior se ha tenido que conformar con “sólo” 80 millones de unidades vendidas. A todo esto hay que añadirle un reto. Ya no basta con darle calidad al cliente, hay que hacerlo a un precio competitivo (incluso gratis). Muchos nos preguntamos si podemos perder calidad de juego (gráficos o extras) a cambio de ahorrarnos muchos euros. El FIFA, por ejemplo, se descarga más para iOS o Android que para las consolas. La razón es sencilla: mientras que en estos dispositivos ronda los 6€, para la PS3 o la Xbox supera los 60.

 

Los rivales también preparan su nueva generación. Nintendo está sufriendo para vender las nuevas Wii U y Microsoft, consciente de esto, anunciará en junio una nueva generación de Xbox que también quede vinculada a los dispositivos que equipen cualquier versión en el mercado de Windows 8. Todos ellos comercializarán sus “estrellas” casi a pérdidas. El dinero viene de los juegos. Cuando esta estrategia se trunca porque los juegos dan pocos o ningún ingreso, hay que replantearse todo el negocio.

 

La palabra de moda es “integración” y para ello no han escatimado en hardware: 8 gigas de memoria de trabajo y un nuevo mando a distancia que, además, no hará falta utilizar si contamos con algún dispositivo de la casa. No es nuevo: hay muchos otros androides que hacen lo mismo y la Xbox ya se controla desde otros equipos con Windows Phone pero las utilidades que prometen serán muy superiores.

 

“Nada se interpondrá entre el usuario y el placer de jugar”, explicó House. La plataforma está pensada para transferir juegos de la PS4 a la Vita o a las tabletas. Los juegos serán sociales (requisito indispensable para cualquier cosa que se comercialice a día de hoy) y todo será más natural e intuitivo. El problema es que tanto Microsoft como Sony están expectantes ante los rumores de que Apple lanzará este otoño un dispositivo que “revolucionará la forma de consumir contenido audiovisual de cualquier tipo”. El propio House reconoció que si esto es verdad, requerirá replantearse todo de nuevo.

 

Para que el cliente se anime a reciclar su arsenal de gadgets domésticos a partir de los pocos que le queden de Sony en casa, House también avisó de la importancia que tendrá la reciente adquisición de Gaikai, la plataforma de juegos en streaming. Tendrá retrocompatibilidad con las PS1, 2 y 3 y sólo nos exigirá una conexión de 6 Mbps, el problema vendrá en países como España donde la velocidad de subida es muy baja (penosa) y nos limitará las posibilidades sociales.

 

 

Ouya, de locura a realidad


La PlayStation tendrá que compartir notoriedad este año con Ouya. Lo que al principio parecía una simple locura temporal pasó a convertirse en un proyecto de financiación colectiva y ahora en la primera consola totalmente operativa con Android. Su precio es de inmejorable: en Estados Unidos costará 99 dólares e incluso tendrá un stand en la prestigiosa feria E3 de Los Ángeles.

 

El catálogo de juegos con el que se lancé llegará a los 480 títulos lo que convierte a este dispositivo “indie” en toda una lección para otros equipos como la 3DS o la Vita que nacieron huérfanos de juegos y que lo han pagado con ventas desastrosas. Otra novedad es que todos ellos se comercializarán por internet: no habrá cartuchos ni discos ni ningún soporte físico. Además, serán free to play, es decir, completamente gratuitos. Sólo se pagará por los extras, herramientas, complementos o demás añadidos que harán que cada experiencia de usuario sea única.

 

Una idea que puede revolucionar el mundo de las consolas, que debe hacer recapacitar a Nintendo, Sony y Microsoft y, sobre todo, que cuenta con uno de los mejores nombres comerciales que recordamos en esta bitácora. ¡Qué ganas de empezar a jugar!

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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