Nokia 8, un retorno prometedor

A finales de 2016 se anunció la vuelta de Nokia. Una empresa antaño dominadora del mercado móvil que cayó en desgracia por una serie de malas decisiones y que fue finiquitada por sus patentes de malas formas de la mano de Microsoft. Su vuelta vino de la mano del Nokia 6, un gama media-alta que dejó frío a muchos; se consolidó con los Nokia 3 y 5 presentados en el pasado MWC y ahora se rubrica con el Nokia 8, un modelo llamado a plantar cara a los tótem del universo Android.

Un modelo que debe respetar algunas tradiciones de las anteriores generaciones (sí, apuesta por la fotografía y las ópticas Carl Zeiss) pero que tiene mucho trabajo para destacar en un mercado saturado y, sobre todo, para no caer en los errores de los antiguos Lumia que pusieron los últimos clavos en el ataúd de los finlandeses.

Como era de esperar -rumores mediante- en su interior trabaja el potente Qualcomm Snapdragon 835 que ya encontramos en otros modelos de la competencia como los Galaxy S 8 de Samsung. Le acompañan 4 GB de RAM y 64 de almacenamiento ampliables mediante microSD. Todo ello debería ser más que suficiente para mover muy rápido Android 7.1.1. Sobre todo porque los “lapones” han apostado por no poner ninguna capa de personalización sobre el sistema operativo.

La conectividad es sobresaliente: USB 3.1, minijack, WiFi de doble banda, LTE Cat 9 y sistema de carga rápida Qualcomm 3.0. Algo que, de antemano, parece necesario por los escasos 3090 mAh de la batería. Y decimos escasos porque tendrán que alimentar una pantalla QHD.

Como decíamos antes, para la óptica ha apostado por trabajar con Carl Zeiss. Aunque por primera vez lo hacen con una doble lente, estándar casi obligatorio en los gama alta desde hace unos meses. Se trata de la suma de un sensor RGB de 13 Mp con uno monocromo de 12 Mp. El primero cuenta con estabilizador óptico, una apertura f/2.0, un ángulo de visión de 76,9 grados, enfoque con detección de fase y flash de doble tono.

Para dar un toque diferente a las posibilidades multimedia estrenan los vídeos Dual Sight: se graba a la vez con la cámara delantera y trasera. El resultado, un vídeo partido en dos mitades simultáneas con puntos de vista enfrentados recibe el nombre Boothie. Todo ello con un sistema de audio envolvente gracias al empleo de tres micrófonos.

La cámara delantera tiene una resolución de 13 Mp con una apertura f/2.0 enfoque con detección de fase y flash mediante la pantalla. Todo encajado en un chasis de aluminio unibody con unos marcos prominentes -no se han sumado a la moda sin marcos iniciada por LG-  y una pantalla con una diagonal de 5,3 pulgadas. El conjunto, por cierto, tiene unas medidas bastante contenidas.

El panel QHD tiene un brillo de 700 nits y una protección Gorilla Glass 5 con terminación 2.5D que deberían garantizar mucha resistencia al cristal. La estructura del smartphone le ha otorgado el certificado IP54 de resistencia a salpicaduras pero no a inmersiones.

La única incógnita que queda es el precio de este nuevo equipo. Hasta ahora la empresa se ha caracterizado por precios contenidos en su nueva etapa. Ya no son los líderes y el precio hay que “ganárselo” al igual que los clientes. Los rumores indican que la cifra no debería superar por mucho los 500 euros. Eso lo haría francamente atractivo gracias a su apuesta multimedia y a un Android limpio. La duda es si será capaz de romper los pruritos del mercado.

Por el momento echamos de menos un certificado IP68, certificados Dolby 6 -similares a los que tuvieron algunos Lumia- o carga inalámbrica: añadidos de los tope de gama Android que por presión de un mercado saturado están bajando de precio.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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