HP Envy 13, potencia a lo grande en un cuerpo pequeño

Sobre el papel el HP Envy 13 es solo un ultraportátil más: no tiene pantalla táctil o resolución 4K, ni siquiera es convertible en tablet. Es solo lo que pretende, un ordenador portátil “puro”. Uno que por especificaciones promete un buen rendimiento y que por precio es francamente atractivo.

En su interior trabaja un procesador Intel Core i7-7500U de la familia Kaby Lake con un Intel HD Graphics 620 y 8 GB de RAM LPDDR3 y un disco duro en estado sólido de 512 GB. Todo ello aderezado con un panel IPS de 13,3 pulgadas y resolución Full HD, una batería de 53,6 Wh, conectividad Bluetooth 4.2 y WiFi 802.11ac. En resumen, un conjunto equilibrado, potente y rápido que no dejará a ningún usuario con las ganas de más potencia.

El dispositivo cuenta con varios puertos USB-C y USB-A, además de una ranura de expansión que permite complementar el equipo con cualquier periférico que necesitemos.

El diseño es otro de los apartados reseñables. La calidad percibida es notable. Su estampa exterior es afilada y diferente. Algo que muchos valorarán a la hora de gastarse los 1.200€ que la casa pide por él pero que otros no notarán tan agradable cuando haya que cargarlo. Es cierto que sus 1.350 gramos es un buen peso, pero los bordes son menos biselados de lo que nos gustaría (o de lo que estamos acostumbrados).

El panel también cuenta con un diseño peculiar. Si bien sus marcos superior e inferior son generosos (por la webcam y el logo), los laterales son mínimos. Eso da una sensación de pantalla panorámica elegante cuando está apagado pero claustrofóbica cuando está encendido (al final 13,3 no son muchas pulgadas de diagonal). Además, el panel sufre de un mal que puede ser muy molesto en un portátil: la pantalla refleja demasiado. Incluso a máximo brillo parece estar algo apagada y eso es algo muy importante para un equipo que estará bastante tiempo en la calle o en lugares no pensados específicamente para trabajar.

Los altavoces en la parte superior del teclado cuenta con un rendimiento a la altura de lo que se puede esperar de Bang&Olufsen: mucho mejor que la mayoría de rivales y con un diseño de lo más agradable y vanguardista. No es excepcional, pero es muy bueno.

El teclado también tiene su toque con una columna de teclas rápidas a la derecha del Enter que, si bien requiere un proceso de adaptación, pueden ser útiles para los amantes de los atajos del teclado. Nosotros hubiéramos optado por un mayor contraste entre las teclas y los colores de las carcasas -oro rosa o gris- para hacerlo más intuitivo y sencillo de utilizar en exteriores- pero es francamente cómodo de utilizar.

El touchpad “sufre” el mismo diseño que la pantalla: muy bien el la línea horizontal pero algo escaso en la vertical. Es más que suficiente para navegar pero aquellos que estén acostumbrados a formatos más cuadrados notarán que le faltan milímetros.

En cuanto al funcionamiento de su chip, GPU y disco duro, nada que objetar. Es muy rápido, todo en él es fluido (Windows 10 incluido) y promete estar en vanguardia durante bastantes meses gracias a un conjunto equilibrado.

Como hemos dicho, un portátil que ofrece mucha potencia en poco espacio y peso y que se queda a un paso del sobresaliente por culpa de su mala adaptación al entorno (siendo justos la batería es muy buena y esto solo afecta al teclado y a la pantalla). Un modelo recomendable para aquellos que no quieran gastarse mucho en un equipo muy bien dotado y que vaya a pasar mucho tiempo en la oficina, universidad, etc.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en "Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital" por la Universidad del País Vasco.

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