Trabajo 4.0, ¿qué profesiones vienen?

Hace pocos días cayó en mis manos un sobresaliente reportaje de Sergio parra para Muy Interesante (una de mis revistas de cabecera) en la que analizaba en profundidad el cambio inminente en el mercado laboral. Oficios que hoy día son indispensables desaparecerán (un 47% en las próximas dos décadas), los restantes cambiarán radicalmente. Todo un reto social -tanto como lo fue la revolución industrial en sus dos versiones.

Aún así, no ha de cundir el pánico porque, como ocurrió con anterioridad, también se consolidarán y aparecerán nuevos empleos. Profesiones adaptadas a las nuevas demandas sociales que tendrán un denominador común: la formación continua como soporte a la digitalización.

Para dar un ejemplo “palpable” de este cambio que ya ha empezado toma cifras del mercado estadounidense: la suma de los beneficios de todos los comercios, cadenas de restaurantes y supermercados de la lista Fortune 500, dice Parra, es menor a los beneficios de Apple. El truco está que mientras que los padres del iPhone solo tienen a 76.000 personas en plantilla, las demás empresas reúnen una fuerza de trabajo de 5,6 millones de empleados.

Parra realiza un sobresaliente análisis de cómo serán nuestros entornos sociales y laborales para afirmar que los diez trabajos más demandados serán estos:

  1. Creador de realidad virtual y aumentada. En menos de una década, en 2025, millones de personas pasarán horas todos los días trabajando, aprendiendo y jugando en entornos de realidad virtual cada vez más inmersivos. Serán necesarios miles de personas que creen esa realidad alternativa y gestionen sus contenidos.
  2. Prosumidor. El híbrido entre productor y consumidor gracias a que el desarrollo tecnológico permite un coste marginal cero (da igual crear una o un millón de unidades de un producto digital o un servicio). Esto, unido a las redes sociales ya  las plataformas digitales hará que aquellos más hábiles y que mejor detecten necesidades se impongan sin necesidad de una gran estructura empresarial tras de sí.
  3. Humanista digital. Aunque solo un 10% de los estudiantes se centran en las Artes y las Humanidades, si estos se forman en tecnología tendrán una nueva oportunidad de alcanzar el éxito profesional. La transversalidad de la educación cristalizará en profesionales que ayuden al desarrollo de una inteligencia artificial completa así como al desarrollo de proyectos de comunicación hombre-máquina.
  4. Periodista 3.0. Aunque la llegada de las TIC hizo que el periodismo pasara por una mala época (al menos los periodistas que ya sufríamos de superpoblación y de una ingerencia sin límites) y aunque se sepa que en 2030 el 90% de los contenidos se crearán de forma autónoma mediante algoritmos, también hay estudios que indican que serán necesarios coordinadores de contenidos. Sobre todo en niveles más cotidianos (locales y regionales) que permitan dar orden y sentido al enorme flujo de información creado por blogueros, corresponsales, etc.
  5. Tecnojurista. Un mundo digitalizado, robotizado y con máquinas autónomas necesita de nuevas leyes y abogados y jueces que las interpreten. Las relaciones sociales han cambiado pero también lo harán la forma en la que nos relacionamos con las máquinas. Además, los derechos digitales adquirirán aún más relevancia.
  6. Científico de datos. IBM afirma que cada día en la Tierra se generan 2,5 trillones de bytes. Eso significa que los datos son la materia prima más abundante en el planeta. Bucear en esa información y conseguir que nos diga algo coherente y valioso se antoja una tarea titánica que requerirá de altos conocimientos de interpretación y de gestión de los mismos. Una profesión indispensable.
  7. Asistente sanitario de la tercera edad. Relacionado o no con la tecnología, la industrialización o la riqueza, el envejecimiento de la población viene de la mano de ésta (probablemente las mejoras científicas y técnicas derivadas de las anteriores sí que tengan algo que ver). Eso deja claro que cuidar a la tercera edad es una salida profesional que será muy demandada.
  8. Impresor 3D. Si alguien pensaba que la revolución digital iba a dejar en el paro al papel y a los impresores estaba equivocado (sobre todo en lo que se refiere a los segundos). La diferencia es que el desarrollo exponencial de nuevos materiales y técnicas ha hecho que las rotativas se hayan cambiado por impresoras de órganos experimentales, de casas, de coches, de calzado o de casi cualquier cosa que se pueda producir. Y eso que estamos solo al comienzo de esta tecnología.
  9. Planificador de identidad digital. La globalización y la digitalización traen consigo, sin duda, una mayor exposición de las personas (físicas y jurídicas) a través de esa enorme ventana que es internet. Diseñar un perfil adecuado que transmita lo que queremos que vean los demás y, sobre todo, una imagen real de nosotros mismos es una tarea que requerirá de verdaderos profesionales y estrategas cualificados.
  10. Ingeniero en robótica. La premisa es tan rotunda como “sencilla”: si un robot va a quitarte el puesto de trabajo, adelántate y sé tú quien construya ese robot. Especializarse en el diseño de robots (y en menor medida en su software) se antoja una profesión que tiene garantizada su vida durante las próximas décadas. Luego veremos que ocurre con la inteligencia artificial.

Publicado por

Gaizka Manero López

Nacido en 1982 en Portugalete, Bizkaia, soy doctor en “Periodismo, Comunicación y Memoria en la era digital” por la Universidad del País Vasco.

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