Fintech, llega el relevo a la banca tradicional

Los datos son concluyentes: según un estudio de PricewaterhouseCoopers (PwC) las fintech, start ups que están aprovechando las nuevas tecnologías para innovar en el sector financiero, podrían quedarse a medio plazo con el 25% del sector. Si atendemos a las cifras de las propias empresas, el trozo de pastel podría ser hasta de un tercio.

El empuje disruptivo de las start ups, además, viene acompañado del empuje de los gigantes tecnológicos: Apple, Google, Samsung y compañía quieren su trozo de negocio y tienen los medios -y el capital suficiente- para romper un negocio que durante demasiado tiempo ha estado protegido de agentes externos.

Una regulación que hacía casi imposible entrar y una imagen de entidades fiables hacían poco o nada apetecible el sector para terceros. Sin embargo, la liberalización del sector, la creación de nuevos nichos, nuevas formas de consumir y relacionarnos con las empresas así como la falta de fiabilidad que han demostrado durante la crisis han dejado la puerta de acceso abierta de par en par.

De este modo, los pagos con dispositivos móviles son solo el primer paso para que los clientes se vayan acostumbrando a que hay nuevos actores. Si a eso le unimos que en muchos mercados -por ejemplo el estatal- los bancos han tardado una eternidad en adoptar nuevas tecnologías y acercarse a las nuevas generaciones, la semilla podemos darla por plantada.

En otros mercados más maduros -tecnológicamente- y con una tradición bancaria más consolidada como el Reino Unido, las entidades de crédito tienen que intentar seguir el ritmo de las fintech. Uno de los ejemplos más llamativos es el de Santander UK que desde hace semanas colabora con Kabbage para ofrecer créditos a través de la plataforma.

Muchos analistas coinciden en que el peligro de las fintechs es controlable. Al fin y al cabo, aunque aún no se hayan puesto al día en un modelo que ni comprenden ni creen que subsista a medio plazo, tienen dinero más que suficiente para comprarlas y adoptar sus innovaciones. No obstante, el problema viene cuando la tecnológica es más grande que ellos. Y aquí es donde Apple, Samsung, Google, PayPal y compañía tienen un papel determinante.

Apple Pay ha obtenido un éxito enorme en Estados Unidos y su desembarco en Europa ha sido incluso mejor de lo esperado por las entidades bancarias. Este mismo año debería llegar a nuestro mercado. Lo mismo ocurre con Samsung Pay. Aunque se trata de una forma de cambiar el formato de las tarjetas de crédito, una difusión de los dispositivos móviles tan grande puede hacer “pagar peaje” a las entidades bancarias por entrar en los smartphones.

Es cierto que en muchos casos no se utiliza la aplicación más que dos o tres veces, pero también lo es que el cambio de relación con las entidades bancarias y con las tecnológicas ha cambiado. Hay estudios que indican que los menores de 20 años no pisarán una sucursal bancaria más de media docena de veces en su vida.

La movilidad laboral -que potencia el alquiler-, la decisión de no tener coche hasta más tarde e incluso los distintos hábitos de consumo harán cerrar miles de oficinas a medio plazo (BBVA las estima en más de 2.000 en una década) y cambiará por completo lo que queremos de los bancos y lo que los bancos nos pueden ofrecer.

En definitiva, la llegada de los equipos 2.0, una nueva lista de prioridades (usar o viajar por encima de acumular) y una relación mucho más distante con los bancos que con las tecnológicas harán a buen seguro que nuestro dinero cambie de formato y que las entidades financieras se vean obligadas a saltar del siglo XIX al siglo XXI.

Project Nightonomy, Ford sigue imparable hacia la conducción autónoma

Si hablamos de coche autónomo -y por muy reiterativo que suene es una de las tendencias más importantes en la industria del motor- hay varios nombres ineludibles: Google, Tesla, Toyota y Ford. Todos ellos han puesto en marcha proyectos para que sus coches no necesiten de un conductor para moverse desde puntos de vista muy diferentes y aunque las dos primeras parecen ser las más avanzadas -por su cobertura en los medios-.

Sin embargo, parece que son las dos segundas las que pueden conseguir algo más relevante por su enorme volumen de ventas y, sobre todo, por su dilatada experiencia sobre el asfalto. Es eso precisamente lo que ha hecho que la empresa de Detroit haya puesto en marcha una nueva fase en la que estudiará la viabilidad de su modelo en una de las fases más complicadas de la conducción “humana”: la noche.

Ford quiere demostrar que ha conseguido llegar al nivel cuatro de autonomía -ese en el que el vehículo no solo conduce solo sino que lo hace mejor que si fuera dirigido por un humano- incluso en condiciones de oscuridad absoluta. El Project Nightonomy, que lleva en marcha cuatro meses, se aprovecha de la evolución técnica de todos los modelos puestos en la carretera hasta ahora.

De esta forma, los Mondeo-Fusion cuentan con una nueva generación de radares, sistemas LIDAR, cámaras y mapas. Destacan sobre todos los segundos capaces de medir distancias mediante láseres lo que les permite ser mucho más fiable que las cámaras en condiciones de baja o nula visibilidad.

En la primera fase del proyecto, llevada a cabo en Arizona, los modelos han circulado en ausencia de obstáculos y personas para comprobar que todos los procesos de navegación son sólidos y fiables. Como se puede ver en el vídeo que incluimos en la entrada, los coches circulan con las luces apagadas.

Los sistemas LIDAR desarrollados junto a Veladyne permiten trabajar en rangos de distancia de hasta 200 metros (Ultra Puck). De este modo, queda patente la capacidad de Ford para construir un sistema autónomo inteligente capaz de elegir entre el soporte más adecuado a cada condición de la vía (en conducción sobre nieve da un uso secundario a los láseres para guiarse preferentemente con cámaras y mapas.

Gamificación, una herramienta indispensable para el desarrollo social

Hace unas semanas ya hablamos de la importancia de la gamificación como una herramienta clave para consolidar la transición digital. Una forma eficaz de acercar la revolución web a la sociedad y de que las TICs no sean vistas como un elemento extraño o ajeno a nosotros. De hecho, los Serious Games se antojan como una instrumento indispensable para la formación en campos tan diversos como la industria, la medicina o la propia educación.

Gamificación y urbanismo

De este modo, cada vez surgen más noticias del impacto que tiene la gamificación en áreas sociales tan críticas como la medicina o el urbanismo. La más reciente tiene que ver con Estocolmo que, como se hace eco la web especializada Gamasutra, ha utilizado el juego Cities: Skylines para encontrar nuevas soluciones de movilidad.

Como se explica en el documental My Urban Playground, la capital sueca ha aprovechado la enorme comunidad de jugadores para encontrar respuesta a las demandas de movilidad sostenible de sus ciudadanos. Una forma de hacer que la población aporte su granito de arena a la evolución del área metropolitana y de absorber conocimientos de miles de personas que aportan soluciones en base a su experiencia diaria (entre ellos, a buen seguro, una gran cantidad de arquitectos y urbanistas).

Imagen de previsualización de YouTube

Además, vemos otros ejemplos como el proyecto de tudiscoverykids.com para concienciar a los más pequeños en la creación de ciudades sostenibles (les enseñan a consumir responsablemente agua y energía así como las ventajas del transporte colectivo y la necesidad de reciclar y reutilizar) o la propuesta de Electronic Arts, SimCity Creator, en el que nos muestran cómo usar los Serious Games en todo tipo de entornos (familia o enseñanza, por ejemplo) para aprender a gestionar eficientemente los recursos disponibles. Primero en nuestra ciudad virtual y después en nuestro día a día.

Gamificación y autismo, tendiendo puentes

Además de todo esto, la gamificación también se nos antoja como un soporte fundamental en áreas como la medicina. Uno de los casos más llamativos es Camp Discovery. Se trata de una aplicación gratuita que ofrece a los niños juegos educativos basados en la experiencia adquirida por el prestigioso centro durante dos décadas.

El juego ayuda a los niños a explorar nuevos conceptos a través de herramientas que apuestan por la consolidación de conceptos fundamentales para desarrollar sus facultades sociales: las emociones, los números, los colores, etc.

Mediante pequeños mini-juegos se consigue que el niño aprenda sin sentirse presionado, manteniendo activa su participación y, lo más importante, sin necesidad de una supervisión parental obligatoria de modo que se siente más “libre”.

Gamificación y educación, una forma de potenciar la cultura

Mucho más cerca hemos podido ver ejemplos de Serious Games que buscan potenciar el desarrollo social y cultural de diferentes comunidades. Euskal Herriko Pilota Birtuala es un ejemplo de cómo las nuevas tecnologías y los videojuegos pueden acercar la tradición a nuevos sectores sociales mucho más implicados con las TICs.

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El empleo de nuevas tecnologías y Serious Games también ha dado soluciones tan innovadoras como Bekintest, un sistema interactivo con Kinect desarrollado para Bilbao Ekintza que permite transformar los cuestionarios de orientación personal en una experiencia interactiva que redunde en una solución más eficaz para definir los perfiles laborales de quienes responden.

Noticia recomendada por Binary Soul

Cifrado en WhatsApp, en qué consiste y qué protege

La era de la conectividad, las redes sociales y los dispositivos móviles es también la era de la privacidad. Cada vez son más las personas que se preguntan si tiene sentido disfrutar de todas estas comodidades (para algunos nos hacen esclavos de la propia sociedad) si a cambio hemos de pagar cediendo una parcela tan importante como nuestra privacidad.

La pelea entre Apple y el FBI por ceder un acceso a su sistema operativo y poder revisar los contenidos del smartphone de un terrorista son solo el penúltimo capítulo de escándalos de espionaje, filtraciones de información y ataques a la privacidad de los individuos. Por eso las plataformas de referencia en comunicación han decidido tomar cartas en el asunto.

Hace pocos días que los mil millones de usuarios comenzaron a recibir un mensaje en sus chats como el que abre el post de hoy. La aplicación de mensajería más popular del planeta propiedad de Facebook decidía cifrar las conversaciones de sus usuarios (llamadas y mensajes) para que nadie que no formara parte de las mismas pudiera acceder a sus contenidos.

El cifrado parece ser la última barrera para que propios (autoridades) y extraños (hackers) puedan acceder libremente a nuestras vidas cuando les plazca. Pero, ¿en qué consiste el cifrado para ser tan eficaz? Básicamente se trata de crear una clave temporal que solo puede descifrar el smartphone del receptor. Cuando escribimos algo el contenido sale de nuestro smartphone hasta los servidores de WhatsApp ya encriptado y allí se rebota hasta el destinatario. De esta forma nadie, ni siquiera WhatsApp, puede acceder al contenido de la mensajería.

Con este cifrado las conversaciones se vuelven más parecidas a las que mantenemos en persona: nadie excepto los interlocutores cara a cara pueden saber el contenido de una charla. Esto también hace más seguras a las llamadas que se hagan a través de la aplicación ya que garantizan que “ni las autoridades ni hackers ni organizaciones criminales podrán pinchar” las mismas.

La idea de la empresa ahora propiedad de Mark Zuckerberg es restablecer la confianza con los usuarios que después de algunos escándalos de filtraciones quedó muy dañada. El sistema, que ya lo emplean otras plataformas de mensajería puede ser el espaldarazo definitivo para colocar a la famosa plataforma de mensajería como la referencia de un mercado en el que cada vez quedan menos alternativas importantes y las seguras son muchas veces nichos minoritarios.

¿Qué no protege WhatsApp?

Sin embargo, como en todo contrato hay letra pequeña. La web Livemint advertía que la plataforma “puede retener la fecha y el sello de tiempo de la información asociada a los mensajes entregados con éxito y los números de teléfono que intervienen en los mensajes así como cualquier otra información que WhatsApp esté legalmente obligado a recoger”.

De esta forma, aunque el contenido sea privado, los números de teléfono y las horas y fechas de los mensajes sí se almacenarán en los servidores de la empresa para que las autoridades puedan obtenerlos cuando los necesiten.

Además, son varios los medios que han acudido a expertos para saber si, realmente, nuestra mensajería está protegida de los temidos hackers. Y la respuesta es la esperada: por mucho que lo garantice la empresa, los mensajes pueden caer en manos de terceros siempre que estos infecten nuestro smartphone con un troyano. WhatsApp no puede hacer nada contra esto. “Solo” puede protegernos del pirateo directo mediante WiFi y redes 3G y 4G.

Facua vs Movistar, la batalla legal da un giro inesperado

La guerra entre Facua y Telefónica iniciada a raíz de la subida de precios unilateral que la segunda aplicó a su plan Fusión acaba de vivir un sorprendente golpe de timón. El titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Iruña ha estimado la demanda presentada por un cliente y ha anulado la subida de precio unilateral del paquete de servicios al entender que la operadora modificó sin justificación el contrato ofertado gracias a su gancho “para siempre”.

La sentencia, aunque es recurrible -algo que ocurrirá-, establece además que Telefónica deberá abonar al demandante las cantidades cobradas de más así como los intereses pertinentes. En su argumentario el magistrado explica que la subida de precios carece de justificación y que no hay ningún tipo de indicio de que el cliente diera el beneplácito para la subida de la tarifa o demandara más servicios a la empresa.

“La renovación es predicable que no se presume nunca” -al modificarse el contrato por cualquiera de las partes es fundamental que ambas vuelvan a ponerse de acuerdo y lo hagan voluntariamente y por escrito- “y el pago del nuevo precio no lo presupone”, concluye.

Curiosamente, lo que la operadora entendía como una relación vitalicia fueran cuales fueran las condiciones -para siempre- el juez lo ha entendido como el cliente. Lo único para siempre es el precio de 60,397€ mensuales. La nueva tarifa comenzó en octubre de 2012 cuando el demandante llamó al 1004 para sustituir su plan Duo por el de Movistar Fusión y Fusión Línea Adicional por los que siempre había abonado -respectivamente- 49,90€ y 20,00€.

A partir de julio de 2015, empero, la tarifa se incrementó a pesar de que el precio había sido contratado para siempre. En ese momento el cliente solicitó la nulidad de la subida, el abono del incremento a lo largo de los meses y el bloqueo a futuras subidas de la factura que rompieran las condiciones comerciales de la relación contractual.

Movistar alegó que el cliente era consciente por la cláusula 12 de su contrato de que podrían darse subidas y, además, desde mayo de 2015 fue avisado de la modificación contractual y de las posibilidades de darse de baja de no estar de acuerdo con la nueva tarifa. Sin embargo, el magistrado ha entendido los motivos del cliente para no hacerlo pues contaba con un contrato “indefinido de precio fijo” con unos servicios mínimos garantizados.

Además, el juez no ha encontrado prueba definitiva de unas “mejoras tecnológicas o técnicas”. Esto es motivo suficiente para que el cliente pueda exigir el abono de las diferencias de tarifa con intereses puesto que “el contrato no puede quedar al arbitrio de una parte”. Esta sentencia sienta un importante precedente en la batalla legal que Facua y la teleco que están enfrentadas en los juzgados por este mismo motivo y en el que la primera representa a más de 4.000 afectados.