30
mar 14

Office, por fin en el iPad

 

El relevo de Steve Ballmer como CEO de Microsoft, Satya Nadella, ha dejado claro que tiene la intención de dejar la empresa de Windows patas arriba. El hombre que se encargó durante años de crear y desarrollar la nube de Microsoft ya habló el día de su presentación del reto que supone la inserción en el universo móvil para una empresa que domina con mano el mercado de sobremesa… un mercado que se apaga.

 

En una conferencia en San Francisco esta semana Nadella habló de la importancia de los estándares de los usuarios y cómo han evolucionado durante la última década. El ocio y el negocio se han mezclado y todos los usuarios -sea cual sea su plataforma favorita- tienen en común una demanda, la movilidad.

 

A la comodidad de llevar nuestra vida personal en el bolsillo se suma el aumento de productividad de poder tener la oficina en cualquier lugar. Además, el negocio de los desarrolladores ha permitido crear todo un universo anexo a tabletas y smartphones. Todo ello se ha resumido en una enorme demanda de las empresas -y sus responsables informáticos- para que las grandes de Silicon Valley cubran las necesidades de sus millones de clientes.

 

Por eso, por fin, Nadella ha anunciado la llegada de Office al iPad. Si somos justos, este éxito está mejor en el haber de Ballmer -una app de este calado no se desarrolla en tres semanas- aunque también está en su debe haber tardado más de un lustro en estar en dispositivos móviles.

 

WordExcel y Power Point son absolutamente compatibles con sus versiones de sobremesa -tanto para Windows como para OS X- y aunque tienen interfaces específicos -lo mismo ocurre con la versión para Mac- son absolutamente reconocibles para los usuarios de PC. Ciertas funciones como el reflow del texto cuando se mueve una imagen, por cierto, no son descartables para futuras (y evidentes) versiones para Android o Windows 8.1.

 

De la presentación, por cierto, nos quedamos con algunas “habilidades” de Power Point, que permiten enfatizar aspectos de las diapositivas o simular un puntero láser tocando la pantalla del iPad.

 

 

¿Merece la pena?

 

La suite de Microsoft tendrá formato freemium. Será gratuita para el visionado de archivos que importemos al iPad pero, en caso de querer editarlos, tendremos que comprar una versión específica de Office 365 con un coste de mantenimiento de 10 euros al mes. (¿Se quedará Apple con el 30% del precio como en las demás aplicaciones?)

 

Puede que para una empresa no sea un gran desembolso pero sí nos parece una cifra bastante alta para un particular que puede disfrutar de iWork gratis y que es totalmente compatible con PCs. Cierto es que requiere un proceso de aprendizaje y que se echan en falta algunas funciones respecto a Office -a cambio añade otras- pero, para un usuario que necesite utilizarlo de forma puntual o que no necesite capacidades de profesional en su programa, es mucho más que suficiente.


20
mar 14

Android Wear, Google se pone guapo

 

 

Cuando todo el mundo está hablando sobre el sentido de los Galaxy Gear, el futuro (ahora absolutamente confirmado por las circunstancias) del iWatch de Apple o los wearables de Nike, Adidas, Fitbit, Pebble, etc., Google ha querido dar un golpe de efecto al mercado presentando su adaptación específica de Android para este tipo de dispositivos.

 

Así, el mismo día que se han hecho públicso el Moto 360 y el LG G Watch (tendremos que seguir de cerca la familia G de los coreanos), la empresa de Mountain View ha demostrado que su plataforma es perfectamente adaptable a cualquier dispositivo, incluido los codiciados relojes inteligentes.

 

Desarrollado a partir de la versión 4.2.2 -Kit Kat-, su interfaz está pensado para ser totalmente táctil y para permitirnos llegar a gran cantidad de información útil con sólo acariciar el panel y, lo que es mejor, modificar esa información en función del contexto en el que nos encontremos.

 

En cuanto a especificaciones, está pensado para trabajar con relojes redondos con una resolución de 320×320 o cuadrados de 280×280 y exige un hardware mínimo que incluya un chip de 2 núcleos, 512 MB de RAM, 4GB de memoria interna, Bluetooth de última generación (4.0 para conectarse al terminal) y varios sensores internos que, aunque nos parezcan básicos en un smartphone, son difíciles de incluir en un dispositivo de pulsera.

 

De momento, los de Mountain View han explicado que se trata de una versión inicial de un sistema operativo con unas “grandes posibilidades de mejora” por lo que, aunque ahora funcione simplemente como un mero “notificador” y permita hacer acciones muy restringidas por voz, se espera que a medio plazo (unos dos años) pueda llegar a ser casi un sustituto de la plataforma para tabletas y smartphones.

 

Pero por ahora, tendremos que “conformarnos” con un sistema de notificaciones sincronizado entre dispositivos y un conjunto de tarjetas contextuales que nos dará información sobre lo que nos rodea. Recopilar información a partir de sensores y ejecutar actividades más complejas son el objetivo de un entorno cada vez más completo que está pensado para llegar a más dispositivos (la duda es si quedará espacio para la “patina” que cada fabricante suele añadir sobre Android).

 

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18
mar 14

Vodafone compra ONO, ¿qué pasara con Euskaltel?

 

Corría el año 1998 cuando el sector de las telecomunicaciones se liberalizó. Decenas de compañías de mayor o menor tamaño entraron a formar parte de un negocio millonario que durante más de setenta años había estado en manos de la Compañía Telefónica Nacional de España. La precursora de la actual cuarta “teleco” mundial dejaba (la obligaban a dejar) el camino libre para una competencia que se atomizó rápidamente pero que la quitó millones de clientes en su mercado doméstico.

 

Sin embargo, en sólo 16 años el negocio de las telecomunicaciones -mucho más moderno y complejo- vuelve a vivir un momento de concentración después de que Vodafone (rival británico y segundo del mundo) anunciara la compra de ONO, uno de los operadores de cable con más potencial del mercado.

 

Entre Movistar (Telefónica), Vodafone y la francesa Orange controlan el 90% del mercado móvil y la banda ancha por ingresos y cerca de un 75% de los clientes del mercado estatal. Es cierto que la rentabilidad del negocio está en sus horas más bajas. Que las cifras de clientes no paran de decrecer para estos gigantes que ven cómo los operadores virtuales, con muchas mejores tarifas, les quitan ingresos usando sus propias redes… y que las agresivas ofertas sólo indican que la tendencia se acentuará, pero también que España sigue siendo uno de los mercados más interesantes de Europa por su población (47 millones) y por su alta penetración (52 millones de líneas a pesar de haber perdido 1 millón en 2013).

 

 

Los motivos de la compra

 

A finales de 2013 Vodafone se deshizo de su filial en Estados Unidos, Verizon. Eso dejó a los ingleses con una doble coyuntura: la necesidad de apuntalar su segunda posición para ganar tamaño frente a los gigantes asiáticos… y mucho dinero en caja para realizar inversiones y seguir con una posición de ventaja en el mercado europeo.

 

Del mismo modo que hace semanas anunció la compra de la alemana Kabel, en Londres se decidió que 7.200 millones de euros era un buen precio para una empresa que permitiría pasar del 7,5% del mercado de banda ancha (953.000 clientes) al 21% (2,64 millones) y la posibilidad de llegar a un máximo de 13 millones. Además, Ono cuenta con una de las infraestructuras más grandes y modernas de Europa. 45.000 kms de cable en 13 provincias -esta puede ser otra de las claves del mercado- y una gran presencia en Madrid y Barcelona, cotos casi privados de Movistar.

 

Todo ello, además, libera en parte a Vodafone de su acuerdo con Orange para ampliar de modo conjunto sus potencia de fibra óptica. Lo que debía llegar a ser una colaboración hasta 2018 se quedará en el mínimo garantizado hasta 2015. Los ingleses ya tienen los deberes hechos y, además, adquieren una operadora respetada y con un potencial de crecimiento enorme. Ni siquiera sus 3.300 millones de euros de deuda parecen un problema para un operador que acumula ganancias milmillonarias en todo el mundo.

 

 

¿Qué ocurrirá con el resto de operadores?

 

Ahora la duda es qué ocurrirá con el resto de operadores. Hasta que Vodafone se decidió a hacerse con ONO se daba por hecho una posible unión con R (operador de cable en Galicia), Telecable (Asturias) y Euskaltel que permitiera llegar al nuevo actor a 16 de las 17 comunidades. Todos ellos tienen como punto en común que están en manos de fondos de inversión extranjeros (que raras veces pasan más de 6 o 7 años en el accionariado), a excepción de Euskaltel que todavía tiene un 49% de sus títulos en manos del banco vasco Kutxabank -aunque por normativa deberá deshacerse de más cuota-.

 

Orange se queda en una situación de desventaja con los otros dos grandes. Es cierto que es el único junto a Movistar que opera en todo el Estado y que tiene buenas relaciones con los anteriores, a los que alquila su cobertura. Pero también que Jazztel y Yoigo son otras dos opciones suculentas.

 

La concentración de estos operadores (lo más probable es que de aquí a cinco años sólo queden esos tres) cumpliría los deseos de las grandes corporaciones de ser cada vez más grandes y poder hacer frente a los gigantes estadounidenses y chinos con garantías. Pero también tendrá trabas por parte de una Comisión Europea que ve en la fragmentación la gran ventaja para los consumidores. A nuestro favor, al tratarse de un mercado maduro, las portabilidades seguirán siendo la llave para tarifas más ventajosas.

 

En lo que nos toca más de cerca, la desinversión de Kutxabank, la entrada de terceros y su excesiva exposición al mercado doméstico (que, eso sí, domina con bastante solvencia al tener casi un millón de clientes) lo hace una pieza indispensable para jugar en un tablero mucho más grande. ¿Cuánto tardará en ser comprada? ¿Quién lo hará? Apostamos por Orange… si Vodafone se cansa de gastar.


11
mar 14

Amazon, de internet a la tienda de tu esquina

 

Amazon, la empresa que cambio nuestro modo de comprar (al menos por internet) pasa por un momento clave en su corta historia. La empresa de Jeff Bezos vende más que nunca pero, a diferencia de otras tecnológicas, no consigue un beneficio acorde a su tamaño y expansión. Ni los envíos fulgurantes ni ser un almacén sólo equiparable a la información que atesora Google permiten que los de Seattle puedan respirar tranquilos frente a unos inversores que siempre le piden más.

 

Precisamente por eso, mientras analizan modos más eficientes de vender más y más rápido Amazon ha estrenado un sistema que permite que nuestros pedidos lleguen a las tiendas más cercanas. El programa, que ha tenido éxito en otros países, llega ahora a nuestro mercado de la mano de 1.200 establecimientos asociados que se concentran, sobre todo, en Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao.

 

Todas estas tiendas (“de paso y de barrio”, en boca de la propia empresa) tienen como objetivo hacer más fácil el punto más crucial de un envío, la “última milla”. Ése que causa casi todos los problemas y la pérdida de clientes a todas las tiendas online.

 

Desde las ausencias en el domicilio a los problemas que ponen muchas empresas a las entregas en el centro de trabajo, la entrega en tiendas supone una ventaja competitiva en cuanto a horarios. Las tiendas físicas, normalmente, están más tiempo disponibles que las empresas de reparto, con un horario menos flexible entre semana e inexistente los fines de semana (el 25% de los establecimientos contratados por Amazon abre los domingos).

 

Según los informes de los de Bezos, los resultados obtenidos en Reino Unido, Alemania y Francia han hecho que el sistema les parezca el más óptimo para apuntalar su negocio en el Estado. A la pregunta de si implantarán también el sistema de taquillas (que lleva en esos mismo países 15 años), Xavier Garambois -vicepresidente de ventas de Amazon Europa- considera que tiene dos problemas para nuestro ámbito: “sólo es eficaz en zonas con mucha afluencia como estaciones de tren” y “genera un gran problema de seguridad” lo que unido a un tamaño de mercado más humilde que en los otros tres países, de momento no se vea como una solución a corto plazo.

 

En cuanto a las condiciones de reparto (respecto a un domicilio o centro de trabajo) no variarán: será gratis para los premium y costará 2,99€ por envío para el resto de clientes. Además, los plazos también serán los mismos, de 3 a 5 días excepto para los citados VIP o los envíos express.

 

¿Qué ganan las tiendas? Ningún establecimiento recibirá nada por ser “buzón” de Amazon, su beneficio llega porque una mayor afluencia de personas aumenta considerablemente las posibilidades de que éstas se conviertan en clientes una vez dentro del negocio. Además, como para la entrega del paquete no es necesario personarse (basta con enviar a alguien con un documento que lo identifique) el abanico de posibles compradores se multiplica.

 

El sistema ha sido positivo para ambas partes en otros países y ya hay más empresas que se plantean las entregas de este tipo en establecimientos de terceros. Por cierto, escoger la tienda es muy sencillo. En el momento de escoger el punto de entrega podemos pinchar en un mapa en el que aparecen las tiendas más cercanas. Amazon se vuelve offline… y parece que no sólo gana ella.


06
mar 14

CarPlay, la respuesta de Apple

 

 

Si el CES de Las Vegas fue el lugar idóneo para que Google presentara el modo en el que piensa entrar en los coches (al menos en los Audi), el Salón del Automóvil de Ginebra -uno de los más relevantes del calendario- ha sido el escogido por Apple para presentar su CarPlay o, lo que es lo mismo, la versión definitiva de lo que Honda llamó hace meses iOS in the car.

 

CarPlay (sin ninguna “i” delante, suponemos que para evitar problemas con ciertos fabricantes) es el resultado de varios años de trabajo entre la empresa de Cupertino y Ferrari, Mercedes y Volvo y de la colaboración estrecha con BMW, Ford, General Motors, Honda, Hyundai, Jaguar, Land Rover, KIA, Mitsubishi, Nissan-Renault, PSA Peugeot-Citroën, Subaru, Suzuki y Toyota para que los usuarios de un iPhone tengan un sistema de infotainment totalmente reconocible e intuitivo que les sirva para convertir su coche en una prolongación de su terminal.

 

El entorno integrado -como lo denominan en Cupertino- permite realizar llamadas, utilizar Apple Maps, escuchar música y gestionar mensajes mediante la pantalla táctil y Siri, el asistente de voz de la casa. Para los que les parezcan pocas (lo son teniendo en cuenta que el catálogo de apps para iOS supera holgadamente las 750.000), calma, la empresa de Tim Cook dijo que ya está dando soporte a terceros como Spotify y iHeart Radio para que puedan entrar de lleno en nuestros habitáculos.

 

Los modelos que incorporen CarPlay contarán en el volante con un botón específico para comunicarnos con Siri lo que nos permite un acceso de garantías al sistema multimedia que nos proponen. De momento está disponible sólo para aquellos iPhone que soportan iOS 7 y cuentan con el conector Lightning (5, 5C y 5S), aunque se da por hecho que en breve llegarán adaptadores para los otros cables de conexión y puede que incluso para hacer compatibles a otros dispositivos.

 

De momento, entre los grandes del sector sólo hay una ausencia destacada, el Grupo Volkswagen que, mediante Audi, ya anunció que su estrategia a corto plazo es realizar una simbiosis entre sus sistemas de ocio y conectividad abordo y Android. Una apuesta arriesgada (la mayoría de los fabricantes antes mentados están barajando ofrecer un entorno compatible con ambos ecosistemas) para un gigante que pretende ser el líder mundial en 2018.