01
abr 14

iPhone 6, comienza su producción

 

La presión sobre Apple es gigantesca. Es cierto que el iPhone 5S bate en todo a su predecesor (el 5 dejó con un sabor de boca agridulce a los mercados que tienen la acción por debajo de los 600 dólares desde noviembre de 2012) y también que, pese a las críticas iniciales, la conversión a iOS7 ha sido todo un éxito, sin embargo, todo el mundo espera que Cook cumpla su promesa de lanzar “productos revolucionarios” a lo largo de este año.

 

Con una cuota de mercado que se hace cada vez más pequeña -el crecimiento de los fabricantes asiáticos es directamente proporcional al de Google y al del tamaño de las pantallas de los dispositivos Android- y con una caja llena después de años cosechando récords de beneficios y ventas, todo el mundo espera un iPhone 6 revolucionario respecto a sus antecesores (tamaño y prestaciones) que dé un golpe en la mesa y vuelva a resucitar el ecosistema.

 

De momento, la inercia de otros años suponía la llegada del iPhone 6 -aunque sea el noveno- en septiembre, sin embargo, el crecimiento de la competencia y la necesidad de tener terminales en casi todos los rangos de tamaño (no precio, Apple no dejará de ser premium) podría adelantar su llegada a las tiendas a agosto.

 

Y si eso es cierto (los rumores vienen de fuentes bastante fiables como Apple Insider) se confirmaría que se está empezando a fabricar a marchas forzadas en las fábricas de las japonesas Japan Display y Sharp y de la surcoreana LG. Cada vez queda menos de China y también de los componentes Samsung, su gran rival.

 

La llegada de nuevas patentes como la de doble sensor fotográfico (uno para el brillo y otro para el color) permitiría crear un terminal todavía más fino y ligero -está claro que la carrera de Apple no es el tamaño, es el diseño-. La duda que nos surge es que, según esas fuentes, se están construyendo paneles en dos tamaños 5,5 y 4,7 lo que dejaría al iPhone 6 (¿habrá un 6 Air y un 6 Mini?) lo que dejaría la gama de Apple estructurada en diferentes tamaños y potencias y, del mismo modo que ocurre con los iPad y los portátiles, dejaría cubierto casi todo el mercado. Por cierto, todos los paneles contarán con la nueva tecnología Retina que podría ser la más cercana a la resolución 2K del mercado… y estarían construidos con cristal de Zafiro (como reza otra patente de la casa, la Olephobic Coating on Sapphire).

 

En cualquier caso, lo que para unos será el adiós definitivo a una de las doctrinas de Steve Jobs y la adaptación a las necesidades del mercado, para otros será el motivo definitivo para atreverse con los equipos de la manzana. Si a eso le unimos que los precios de Samsung hace mucho tiempo que dejaron de ser competitivos (sus terminales son los que gozan del hardware más potente del mercado), parece que la batalla por los smartphones premium se replantea por completo. Eso sí, esta misma semana Apple ha anunciado que ha roto la barrera de los 500 millones de iPhones vendidos… y parece que queda cuerda para rato.


30
mar 14

Office, por fin en el iPad

 

El relevo de Steve Ballmer como CEO de Microsoft, Satya Nadella, ha dejado claro que tiene la intención de dejar la empresa de Windows patas arriba. El hombre que se encargó durante años de crear y desarrollar la nube de Microsoft ya habló el día de su presentación del reto que supone la inserción en el universo móvil para una empresa que domina con mano el mercado de sobremesa… un mercado que se apaga.

 

En una conferencia en San Francisco esta semana Nadella habló de la importancia de los estándares de los usuarios y cómo han evolucionado durante la última década. El ocio y el negocio se han mezclado y todos los usuarios -sea cual sea su plataforma favorita- tienen en común una demanda, la movilidad.

 

A la comodidad de llevar nuestra vida personal en el bolsillo se suma el aumento de productividad de poder tener la oficina en cualquier lugar. Además, el negocio de los desarrolladores ha permitido crear todo un universo anexo a tabletas y smartphones. Todo ello se ha resumido en una enorme demanda de las empresas -y sus responsables informáticos- para que las grandes de Silicon Valley cubran las necesidades de sus millones de clientes.

 

Por eso, por fin, Nadella ha anunciado la llegada de Office al iPad. Si somos justos, este éxito está mejor en el haber de Ballmer -una app de este calado no se desarrolla en tres semanas- aunque también está en su debe haber tardado más de un lustro en estar en dispositivos móviles.

 

WordExcel y Power Point son absolutamente compatibles con sus versiones de sobremesa -tanto para Windows como para OS X- y aunque tienen interfaces específicos -lo mismo ocurre con la versión para Mac- son absolutamente reconocibles para los usuarios de PC. Ciertas funciones como el reflow del texto cuando se mueve una imagen, por cierto, no son descartables para futuras (y evidentes) versiones para Android o Windows 8.1.

 

De la presentación, por cierto, nos quedamos con algunas “habilidades” de Power Point, que permiten enfatizar aspectos de las diapositivas o simular un puntero láser tocando la pantalla del iPad.

 

 

¿Merece la pena?

 

La suite de Microsoft tendrá formato freemium. Será gratuita para el visionado de archivos que importemos al iPad pero, en caso de querer editarlos, tendremos que comprar una versión específica de Office 365 con un coste de mantenimiento de 10 euros al mes. (¿Se quedará Apple con el 30% del precio como en las demás aplicaciones?)

 

Puede que para una empresa no sea un gran desembolso pero sí nos parece una cifra bastante alta para un particular que puede disfrutar de iWork gratis y que es totalmente compatible con PCs. Cierto es que requiere un proceso de aprendizaje y que se echan en falta algunas funciones respecto a Office -a cambio añade otras- pero, para un usuario que necesite utilizarlo de forma puntual o que no necesite capacidades de profesional en su programa, es mucho más que suficiente.


20
mar 14

Android Wear, Google se pone guapo

 

 

Cuando todo el mundo está hablando sobre el sentido de los Galaxy Gear, el futuro (ahora absolutamente confirmado por las circunstancias) del iWatch de Apple o los wearables de Nike, Adidas, Fitbit, Pebble, etc., Google ha querido dar un golpe de efecto al mercado presentando su adaptación específica de Android para este tipo de dispositivos.

 

Así, el mismo día que se han hecho públicso el Moto 360 y el LG G Watch (tendremos que seguir de cerca la familia G de los coreanos), la empresa de Mountain View ha demostrado que su plataforma es perfectamente adaptable a cualquier dispositivo, incluido los codiciados relojes inteligentes.

 

Desarrollado a partir de la versión 4.2.2 -Kit Kat-, su interfaz está pensado para ser totalmente táctil y para permitirnos llegar a gran cantidad de información útil con sólo acariciar el panel y, lo que es mejor, modificar esa información en función del contexto en el que nos encontremos.

 

En cuanto a especificaciones, está pensado para trabajar con relojes redondos con una resolución de 320×320 o cuadrados de 280×280 y exige un hardware mínimo que incluya un chip de 2 núcleos, 512 MB de RAM, 4GB de memoria interna, Bluetooth de última generación (4.0 para conectarse al terminal) y varios sensores internos que, aunque nos parezcan básicos en un smartphone, son difíciles de incluir en un dispositivo de pulsera.

 

De momento, los de Mountain View han explicado que se trata de una versión inicial de un sistema operativo con unas “grandes posibilidades de mejora” por lo que, aunque ahora funcione simplemente como un mero “notificador” y permita hacer acciones muy restringidas por voz, se espera que a medio plazo (unos dos años) pueda llegar a ser casi un sustituto de la plataforma para tabletas y smartphones.

 

Pero por ahora, tendremos que “conformarnos” con un sistema de notificaciones sincronizado entre dispositivos y un conjunto de tarjetas contextuales que nos dará información sobre lo que nos rodea. Recopilar información a partir de sensores y ejecutar actividades más complejas son el objetivo de un entorno cada vez más completo que está pensado para llegar a más dispositivos (la duda es si quedará espacio para la “patina” que cada fabricante suele añadir sobre Android).

 

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18
mar 14

Vodafone compra ONO, ¿qué pasara con Euskaltel?

 

Corría el año 1998 cuando el sector de las telecomunicaciones se liberalizó. Decenas de compañías de mayor o menor tamaño entraron a formar parte de un negocio millonario que durante más de setenta años había estado en manos de la Compañía Telefónica Nacional de España. La precursora de la actual cuarta “teleco” mundial dejaba (la obligaban a dejar) el camino libre para una competencia que se atomizó rápidamente pero que la quitó millones de clientes en su mercado doméstico.

 

Sin embargo, en sólo 16 años el negocio de las telecomunicaciones -mucho más moderno y complejo- vuelve a vivir un momento de concentración después de que Vodafone (rival británico y segundo del mundo) anunciara la compra de ONO, uno de los operadores de cable con más potencial del mercado.

 

Entre Movistar (Telefónica), Vodafone y la francesa Orange controlan el 90% del mercado móvil y la banda ancha por ingresos y cerca de un 75% de los clientes del mercado estatal. Es cierto que la rentabilidad del negocio está en sus horas más bajas. Que las cifras de clientes no paran de decrecer para estos gigantes que ven cómo los operadores virtuales, con muchas mejores tarifas, les quitan ingresos usando sus propias redes… y que las agresivas ofertas sólo indican que la tendencia se acentuará, pero también que España sigue siendo uno de los mercados más interesantes de Europa por su población (47 millones) y por su alta penetración (52 millones de líneas a pesar de haber perdido 1 millón en 2013).

 

 

Los motivos de la compra

 

A finales de 2013 Vodafone se deshizo de su filial en Estados Unidos, Verizon. Eso dejó a los ingleses con una doble coyuntura: la necesidad de apuntalar su segunda posición para ganar tamaño frente a los gigantes asiáticos… y mucho dinero en caja para realizar inversiones y seguir con una posición de ventaja en el mercado europeo.

 

Del mismo modo que hace semanas anunció la compra de la alemana Kabel, en Londres se decidió que 7.200 millones de euros era un buen precio para una empresa que permitiría pasar del 7,5% del mercado de banda ancha (953.000 clientes) al 21% (2,64 millones) y la posibilidad de llegar a un máximo de 13 millones. Además, Ono cuenta con una de las infraestructuras más grandes y modernas de Europa. 45.000 kms de cable en 13 provincias -esta puede ser otra de las claves del mercado- y una gran presencia en Madrid y Barcelona, cotos casi privados de Movistar.

 

Todo ello, además, libera en parte a Vodafone de su acuerdo con Orange para ampliar de modo conjunto sus potencia de fibra óptica. Lo que debía llegar a ser una colaboración hasta 2018 se quedará en el mínimo garantizado hasta 2015. Los ingleses ya tienen los deberes hechos y, además, adquieren una operadora respetada y con un potencial de crecimiento enorme. Ni siquiera sus 3.300 millones de euros de deuda parecen un problema para un operador que acumula ganancias milmillonarias en todo el mundo.

 

 

¿Qué ocurrirá con el resto de operadores?

 

Ahora la duda es qué ocurrirá con el resto de operadores. Hasta que Vodafone se decidió a hacerse con ONO se daba por hecho una posible unión con R (operador de cable en Galicia), Telecable (Asturias) y Euskaltel que permitiera llegar al nuevo actor a 16 de las 17 comunidades. Todos ellos tienen como punto en común que están en manos de fondos de inversión extranjeros (que raras veces pasan más de 6 o 7 años en el accionariado), a excepción de Euskaltel que todavía tiene un 49% de sus títulos en manos del banco vasco Kutxabank -aunque por normativa deberá deshacerse de más cuota-.

 

Orange se queda en una situación de desventaja con los otros dos grandes. Es cierto que es el único junto a Movistar que opera en todo el Estado y que tiene buenas relaciones con los anteriores, a los que alquila su cobertura. Pero también que Jazztel y Yoigo son otras dos opciones suculentas.

 

La concentración de estos operadores (lo más probable es que de aquí a cinco años sólo queden esos tres) cumpliría los deseos de las grandes corporaciones de ser cada vez más grandes y poder hacer frente a los gigantes estadounidenses y chinos con garantías. Pero también tendrá trabas por parte de una Comisión Europea que ve en la fragmentación la gran ventaja para los consumidores. A nuestro favor, al tratarse de un mercado maduro, las portabilidades seguirán siendo la llave para tarifas más ventajosas.

 

En lo que nos toca más de cerca, la desinversión de Kutxabank, la entrada de terceros y su excesiva exposición al mercado doméstico (que, eso sí, domina con bastante solvencia al tener casi un millón de clientes) lo hace una pieza indispensable para jugar en un tablero mucho más grande. ¿Cuánto tardará en ser comprada? ¿Quién lo hará? Apostamos por Orange… si Vodafone se cansa de gastar.


11
mar 14

Amazon, de internet a la tienda de tu esquina

 

Amazon, la empresa que cambio nuestro modo de comprar (al menos por internet) pasa por un momento clave en su corta historia. La empresa de Jeff Bezos vende más que nunca pero, a diferencia de otras tecnológicas, no consigue un beneficio acorde a su tamaño y expansión. Ni los envíos fulgurantes ni ser un almacén sólo equiparable a la información que atesora Google permiten que los de Seattle puedan respirar tranquilos frente a unos inversores que siempre le piden más.

 

Precisamente por eso, mientras analizan modos más eficientes de vender más y más rápido Amazon ha estrenado un sistema que permite que nuestros pedidos lleguen a las tiendas más cercanas. El programa, que ha tenido éxito en otros países, llega ahora a nuestro mercado de la mano de 1.200 establecimientos asociados que se concentran, sobre todo, en Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao.

 

Todas estas tiendas (“de paso y de barrio”, en boca de la propia empresa) tienen como objetivo hacer más fácil el punto más crucial de un envío, la “última milla”. Ése que causa casi todos los problemas y la pérdida de clientes a todas las tiendas online.

 

Desde las ausencias en el domicilio a los problemas que ponen muchas empresas a las entregas en el centro de trabajo, la entrega en tiendas supone una ventaja competitiva en cuanto a horarios. Las tiendas físicas, normalmente, están más tiempo disponibles que las empresas de reparto, con un horario menos flexible entre semana e inexistente los fines de semana (el 25% de los establecimientos contratados por Amazon abre los domingos).

 

Según los informes de los de Bezos, los resultados obtenidos en Reino Unido, Alemania y Francia han hecho que el sistema les parezca el más óptimo para apuntalar su negocio en el Estado. A la pregunta de si implantarán también el sistema de taquillas (que lleva en esos mismo países 15 años), Xavier Garambois -vicepresidente de ventas de Amazon Europa- considera que tiene dos problemas para nuestro ámbito: “sólo es eficaz en zonas con mucha afluencia como estaciones de tren” y “genera un gran problema de seguridad” lo que unido a un tamaño de mercado más humilde que en los otros tres países, de momento no se vea como una solución a corto plazo.

 

En cuanto a las condiciones de reparto (respecto a un domicilio o centro de trabajo) no variarán: será gratis para los premium y costará 2,99€ por envío para el resto de clientes. Además, los plazos también serán los mismos, de 3 a 5 días excepto para los citados VIP o los envíos express.

 

¿Qué ganan las tiendas? Ningún establecimiento recibirá nada por ser “buzón” de Amazon, su beneficio llega porque una mayor afluencia de personas aumenta considerablemente las posibilidades de que éstas se conviertan en clientes una vez dentro del negocio. Además, como para la entrega del paquete no es necesario personarse (basta con enviar a alguien con un documento que lo identifique) el abanico de posibles compradores se multiplica.

 

El sistema ha sido positivo para ambas partes en otros países y ya hay más empresas que se plantean las entregas de este tipo en establecimientos de terceros. Por cierto, escoger la tienda es muy sencillo. En el momento de escoger el punto de entrega podemos pinchar en un mapa en el que aparecen las tiendas más cercanas. Amazon se vuelve offline… y parece que no sólo gana ella.