Solid Virtual, redefiniendo la VR para Industria 4.0

La industria, por definición, siempre ha aplicado las tecnologías más avanzadas en cada área para llevar a cabo de forma más eficaz (y muchas veces eficiente) su tarea como transformadora de nuestro entorno. Sin embargo, durante mucho tiempo su recurso más valioso -el humano- no fue tenido en cuenta como tal y las empresas acabaron cayendo en la trampa de los salarios más competitivos en vez de potenciar los trabajadores más capaces.

La llegada de la última crisis unida a la globalización -en muchos casos mera deslocalización para optimizar costes- hizo que muchas de las economías que tradicionalmente parecían casi inmunes a los desmanes del sector financiero gracias a su potente industria sufrieran un importante ajuste y se preguntaran cómo evitar una nueva recaída en caso de una nueva crisis. La solución parecía sencilla: volver a potenciar el sector industrial. Sin embargo, el problema radicaba en cómo volver a ganar competitividad en un negocio controlado por los gastos de explotación.

Las portadas de los medios se llenaron de titulares que hablaban de grandes estrategias en Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, como todas las revoluciones (esta parecía programada), el cambio llegaría de la suma de pequeños detalles. La tan ansiada Industria 4.0 estaba a la vuelta de la esquina gracias a la suma de muchas tecnologías en su momento óptimo que permitirían dar un salto adelante a la productividad y a la calidad del producto final.

Formación y capacitación, la clave para marcar la diferencia

Mientras que la mayoría de las propuestas se centraban en la automatización de los procesos de producción y en la conversión a modelos que se nutrieran del big datablockchain, e inteligencia artificial, una gran parte del sector, guiado por las start up y pequeñas empresas tecnológicas coincidieron en que uno de los pilares debía ser volver a potenciar el recurso más valioso de las empresas: sus trabajadores.

Y era aquí donde la formación y la capacitación de los trabajadores para adaptarse a las nuevas tecnologías, a las demandas del mercado y, sobre todo, para estandarizar procesos productivos complejos adquiería un papel relevante. El reto, sin duda, era encontrar una tecnología que permitiera todo esto con una curva de aprendizaje prácticamente inexistente (un uso intuitivo y un aprendizaje que nos resulte familiar) y con unos costes de implantación contenidos.

La respuesta, como hemos dicho antes, vendría de la mano de una tecnología preexistente que gracias a la inversión en otros campos estaba en su punto óptimo para comenzar a ser explotada: la realidad virtual. Como ya sabemos, ésta consiste en generar un entorno de escenas u objetos de apariencia real en la que nos sumergimos gracias a un dispositivo (unas gafas o un casco). Centrada inicialmente en el ocio digital -videojuegos- pronto comenzó a tener otras aplicaciones gracias a la constante mejora de su rendimiento. La industria tenía una potente herramienta, el reto ahora era saber cómo utilizarla.

Solid Virtual, reinventando la VR para el sector industrial

Durante mucho tiempo la VR estaba dividida entre la inmersiva (en la que por medio de los dispositivos que antes hemos comentado un individuo entraba en un nuevo entorno) y la no inmersiva, en la que el empleo de herramientas informáticas, normalmente en línea, permitían que varios sujetos compartieran un entorno que no existía a través de un ordenador.

Las trabas técnicas, incluso hacían prácticamente imposible hacer que los avatares de los profesionales entrasen dentro de los simuladores sin perder calidad de imagen, la conexión entre los participantes o, directamente, un sistema de comunicación tan esencial como la voz.

Sin embargo, hace poco tuve la suerte de visitar el laboratorio que Solid Virtual tiene en Santurtzi y descubrí que el salto tecnológico que ha dado esta empresa en el campo de la VR es, sencillamente, espectacular. En muy poco tiempo han conseguido aunar un entorno virtual, un entorno interactivo, una calidad de imagen propia de un cine de última generación, una experiencia auditiva notable y, además, pueden gestionar contenidos externos dentro de la simulación.

Con solo dos mandos (uno por mano para poder interactuar con lo que nos rodea), las pertinentes gafas VR y unos auriculares con una buena cancelación de ruido entramos dentro de una fábrica -como la que vemos en las imágenes- en las que un formador (en este caso una persona de la propia Solid Virtual) nos enseña cómo trabajar con una válvula.

Uno de los momentos más espectaculares, por cierto, se da casi al principio cuando Gaizka (en este caso el técnico de la empresa que nos acompañó en la formación) nos mostró un vídeo dentro del entorno virtual.

Las ventajas de su sistema son que permite el trabajo en línea de varias personas a la vez en distintas partes del mundo en tiempo real: basta con una conexión a internet y el equipo del que hemos hablado. Su realidad virtual está tan avanzada que permite movernos dentro del entorno sin lags en la imagen o en el audio y sin el tan temido mareo que otros sistemas que hemos probado han provocado. Las cosas “ahí dentro” simplemente surgen de una forma natural.

En definitiva, la empresa ha desarrollado un sistema que permite realizar cualquier tipo de formación de un modo natural, sencillo e intuitivo en un entorno seguro -tanto en el campo de prevención de riesgos laborales como en el de inversión en instalaciones- y eficaz. Una apuesta en la que las tecnologías se emplean como herramientas definitivas para escalar hacia la industria 4.0 y, sobre todo, que coloca al recurso más valioso, el humano, en el centro del conocimiento.

Para todos aquellos que queráis disfrutar de esta tecnología, el próximo miércoles 22 de noviembre, Solid Virtual estará presente en el Bind 4.0 que se celebrará en el Kursaal de Donostia.

Bilbao Tech Week 17, la tecnología como medio de desarrollo

La semana pasada, entre el martes y el viernes Bilbao celebró su Tech Week, un evento que busca colocar a la capital como centro tecnológico y digital en el contexto nacional e internacional y presentar a la Villa como un hub ineludible en campos tan diversos como la medicina o el marketing.

De esta forma, con la sala Multibox de EiTB como mejor escenario posible, la reunión impulsada por BEAZ, SPRI y Bilbao Ekintza y apoyada por Ve Interactive, Innolab Bilbao y Binima Digital Products se dividió en cuatro jornadas con temáticas diferenciadas que sirvieron para que tanto los asistentes como los medios comprobaran la importancia de la digitalización en todos los campos de la sociedad y la economía.

El primer día fue el turno de la medicina. Durante la jornada se trataron campos como la regeneración de tejidos y de órganos de la mano de David Rodríguez (director de producto y calidad en Osteophoenix SL); la interacción hombre-máquina a través del eye-tracking (ponencia impartida por Marie Macharackova); la evolución del hardware y el software en dispositivos médicos (con Jon Mabe de Ik4 Tekniker) así como las soluciones interactivas para los pacientes crónicos (expuesto por Julio Álvarez).

La jornada se cerró con una interesante mesa redonda en la que el tema abordado fue la salud 2.0 (Health 2.0 Basque) en la que se analizó el papel de los dispositivos móviles y la computación en la nube como aliados para una mejor gestión sanitaria tanto para usuarios como para Instituciones. El taller de la tarde puso énfasis en el desarrollo de nuevas herramientas digitales a partir de la plataforma bizkaia.network.

La segunda jornada trató sobre Blockchain desde el punto de vista de un desarrollador (ponencia de Iván González de Plain Concepts); el diseño de espacios de confianza (por Jesús Cao de Flow) así como sus aplicaciones en el tejido empresarial (análisis llevado a cabo por Óscar Lage de Tecnalia). Arantza Marqués García, de IBM, llevó a cabo la reflexión sobre el potencial de este análisis de datos para optimizar la producción industrial mientras que la mesa redonda abordó las criptomonedas, su uso y su posición dentro o fuera del marco legal.

Por la tarde llegó el turno de IBM Watson Developer Cloud y su potencial como herramienta para el desarrollo de servicios congnitivos para una nueva generación de aplicaciones apoyadas en la inteligencia artificial.

El tercer día estuvo centrada en las start ups: desde el empleo de analítica avanzada para mejorar las organizaciones (propuesto por Iñaki Pertusa de Decidata) así como herramientas para identificar oportunidades de negocio (de la mano de Josu Rodrigo de We Are Testers) así como la evolución de las pequeñas empresas y su adaptación a nuevas tecnologías -Borja Cembrero de Naiz Fit- o la experiencia de Quifa con una interesante ponencia titulada “de la idea a la store”.

El debate de la mesa redonda giró en torno a la facilidad de emprender en Euskadi y las facilidades y obstáculos a la hora de poner en marcha una iniciativa empresarial. El taller presentó UX Garaje de VE Interactive.

Finalmente, el viernes la BTW se centró en el marketing digital. En esta jornada se desarrolló el mismo desde la perspectiva de un Growth Hacker por parte de Juan de la Herrán; las estrategias digitales en las que deben invertir las empresas (con la colaboración de Rubén Molina Ortego de VE Global) así como una análisis de la transformación del marketing gracias a la tecnología (con la experiencia de Miren Elosegui de Hispavista).

Miriam Peláez y Daniel Peris de Pickaso explicaron las posibilidades inmensas de  los negocios móviles e Iñaki García de Lin3s analizaron las diferentes estrategias de marketing digital y su sentido en cada escenario. La mesa redonda analizó la relación entre el marketing digital y las agencias de marketing convencionales así como la supervivencia de las segundas sin tener en cuenta el primero.

En definitiva, una semana en la que Bilbao se presentó como una ciudad digital en el presente para consolidar los retos tecnológicos del futuro.

iPhone X, un día con “el” iPhone

Por fin llegó el día. El iPhone X, aunque fuera solo durante unas horas, por fin llegaba a nuestras manos. A priori solo sabíamos lo que se había hablado de él en otros medios (que no es poco), lo que Apple nos había vendido y lo que miles de expertos foreros debatían sobre un terminal que venía precedido por su polémico diseño y su estratosférico precio (más adelante veremos si es para tanto).

El modelo se planteó como el terminal que tenía que homenajear el décimo aniversario del terminal que redefinió por completo el mercado de teléfonos móviles, la forma en la que las TICs entraban en nuestras vidas y la posición de su empresa en el mercado. Tenía que mantener la esencia de una saga de dispositivos que han batido récords generación tras generación y a la vez sorprender a un público cada vez más exigente gracias al empuje de la competencia.

Por eso, cuando lo sujetamos, tenemos sentimientos encontrados: por un lado nos recuerda poderosamente al iPhone 3G. Por otro falta el botón Home, la seña de identidad de la empresa durante años. Desaparecen los marcos pero aparece el polémico notch (que, seamos sinceros, es mucho más llamativa y “molesta” en las fotos que en su uso diario). El primer impacto es positivo: todo pantalla, con un muy buen agarre gracias a su cubierta trasera de cristal y más ligero de lo esperado. 5’8 pulgadas de pantalla en un tamaño de un iPhone 6-7-8.  Es puro minimalismo y, sinceramente, apagado y en su versión negra, es una obra de arte. Da sensación de ser, por fin, el iPhone que siempre soñaron Steve Jobs y sus seguidores.

Antes de explicar nuestras sensaciones de uso hablaremos de las especificaciones. Como no hay mucho que decir que no se haya publicado ya las repasaremos rápidamente: pantalla OLED Super Retina HD; 5,8″ de diagonal con una resolución de 2.436×1.125 o, lo que es lo mismo, 458 ppp; chip A11 Bionic con coprocesador M11 de seis núcleos (2 monsoon y 4 mistral); GPU de Apple con tres núcleos; 3 GB de RAM; nuestra unidad 256 GB de almacenamiento; cámaras traseras de 12 y 12 Mp con gran angular y teleobjetivo f/1.8 y f/2.4 respectivamente y doble OIS, zoom óptico, grabación 4K y flash 4 LED; cámara iSight de 7 Mp con Retina Flash y apertura f/2.2; resistente al agua; certificado IP67; batería de 2.716 mAh, Bluetooth 5.0; NFC de solo lectura; 3D Touch, etc. Todo ello con un peso de 178 gramos y un grosor de 7,7 milímetros.

En definitiva: el iPhone más potente hasta la fecha y mejor equipado para hacer frente a sus rivales. Sin embargo, a pesar de datos tan notables como una relación frontal/pantalla del 82,9% o cualquier otro relacionado con el rendimiento, la empresa de Cupertino siempre nos ha demostrado que lo importante no es qué hacen, sino cómo lo hacen.

Face ID, ¿sí o no?

Lo primero que había que probar era el Face ID. ¿Es fácil de configurar? ¿Es tan seguro como prometen? ¿Tiene sentido abandonar el Touch ID, referencia en el mercado por su rendimiento, por un nuevo sistema en el que otros fabricantes han fallado una y otra vez? Pongámonos manos a la obra. Configurarlo no lleva más de 2 minutos -hay que hacerlo dos veces y requiere girar la cabeza como nos indica la pantalla para que el sistema endógeno del iPhone -la información no va a ningún servidor externo- nos reconozca. Después… funciona. Lo probamos hasta la extenuación con otras personas, con nosotros, haciendo muescas y “entorpeciendo” el reconocimiento. Y aún así, a una velocidad fulgurante, nos reconocía cuando debía y nos protegía cuando no éramos nosotros los que intentaban entrar en el teléfono.

En cuanto se prueba su funcionamiento, sencillamente, el notch deja de ser un problema. Sobre todo porque son cada vez más los desarrolladores que están adecuando sus apps para que sea parte del diseño. La seguridad que desprende viene rubricada también por la seguridad que nos proporciona el agarre de la superficie de cristal que, además, la empresa promete ser totalmente resistente a muescas. Eso no lo comprobamos pero, ciertamente, (y huellas al margen) da sensación de ser tan duro como cualquier otro equipo metálico.

Lo siguiente que llama la atención es la pantalla. La primera OLED y por encima del Full HD de la casa en un iPhone. La resolución por encima de este rango no suele ser necesaria (por la propia diagonal del panel), si bien es cierto que se agradece la nitidez y el brillo de equipos como los Galaxy S. En esta ocasión Apple se ha puesto en manos de su “enemigo” favorito y, precisamente, los coreanos son los encargados de un cristal con un contraste sobresaliente, un brillo y una temperatura excelentes y un ajuste automático que funciona como nunca para regalarnos unas imágenes con una fuerza nunca vistas antes en un iPhone (y en casi ningún smartphone). Da igual la condición lumínica, siempre se ve bien y con nitidez sin necesidad de perder información o tener que estar jugando continuamente con los ajustes.

Por cierto, la fluidez a la hora de acariciar la pantalla para navegar por el software sigue siendo la mejor del mercado. Todo funciona al más mínimo roce y el lag que iOS 11 ha provocado en terminales de generaciones anteriores no tiene presencia en un terminal pensado por y para este software (¿o es al revés?).

 

Cuando nos contaban que el sistema TrueDepth se encargaba de escanear 30.000 puntos de la cara en milisegundos para potenciar el desbloqueo nos resultaba una cifra que solo se decía para vender más unidades. Cuando comprobamos cómo funciona y las posibilidades que tiene (FaceTime, por ejemplo) entendemos no solo el notch sino también el precio del terminal.

Sobre todo porque el reconocimiento facial no es solo la llave para entrar en el iPhone X, es la llave para entrar en todo el ecosistema: Apple Pay, Music, App Store, iTunes, etc. Es la llave más segura del mercado (gemelos idénticos al margen) y eso tiene un precio.

A11 Bionic, el mejor procesador móvil del mercado hasta la fecha

Y no solo hablamos de los benchmarks en los que da un rendimiento monocore superior a algunos Intel i7 y algunos MacBook. Tampoco hablamos de las pruebas en las que, literalmente, barre a cualquier otro equipo con procesadores Exynos, Kirin o Qualcomm. Hablamos de uso normal y corriente. Es el primero con seis núcleos y en el que participan redes neuronales. El primero con 3 GB de RAM y el primero con un coprocesador de movimiento y una GPU que podrían trabajar perfectamente en un ordenador de sobremesa.

Una vez más la jugada de software-hardware permite que la desaparición de los botones físicos redunde en una apertura y cierre de aplicaciones sin demora. De forma inmediata responde a nuestros gestos. Lo mismo ocurre con la multitarea. La edición de vídeo, el streaming o cualquier programa que requiera de una tarjeta gráfica potente son, sencillamente, un juego de niños. Sin importar que otros programas estén trabajando “por detrás” en la multitarea. El motivo son esos núcleos que son hasta un 70% que en el chip anterior y que, además de requerir menos energía, son capaces de gestionar mejor su uso y aprender de nuestras costumbres (volvemos a la IA). Por cierto, la cubierta de cristal acumula menos calor que la de aluminio lo que mejora el manejo respecto a otros productos de la casa.

iOS 11 saca lo mejor de sí en este dispositivo en el que desde la posición de las opciones hasta los movimientos nativos que debemos aprender cobran sentido. La curva de aprendizaje es casi inexistente y todo está donde debería estar (algo que Android aún no ha conseguido para aquellos que lo probamos de cero).

Puede que muchos se hayan quedado en los animojis (que, por cierto, son adictivos) pero hay que entender que detrás de estos iconos parlanchines hay una gran tecnología detrás que hace que todo fluya correctamente, que todo funcione a la primera y que pone las bases a una nueva forma de intearctuar con el ecosistema. Porque como explicaba esta misma semana Johnny Ive, el iPhone X irá mutando y añadiendo mejoras gracias a su poderoso hardware y a las posibilidades del software pensado para evolucionar gracias a los desarrollos de terceros, a la experiencia adquirida por Apple gracias a los usuarios y, sobre todo, a la Inteligencia Artificial y un Siri cada vez más presente y potente.

Porque esas son las claves más allá de unas cámaras espectaculares, de una pantalla sobresaliente, de un software fluido o de un chasis más propio de una joya que de un dispositivo tecnológico. El iPhone X es el homenaje al primer iPhone y también el iPhone que siempre tuvo en mente Jobs. Es la primera baldosa en un nuevo camino pero también los cimientos de lo que la empresa desarrollará a partir de ahora. Un antes y un después en el que todo cambia para que casi nada cambie. En definitiva, el iPhone X es “el” iPhone. Y tenerlo cuesta hasta el último céntimo porque, seamos realistas, hace mucho que los premium superaron la barrera de los 1.000€. Al fin y al cabo son el hardware de una nueva generación del mismo modo que los coches lo fueron de las precedentes.

BIME Pro, Bizkaia como centro de la innovación

Un año más, el BEC fue el escenario de uno de los festivales más interesantes de la escena europea: el BIME. En él, además de grandes grupos musicales se pudo disfrutar de unas jornadas denominadas BIME Pro volcadas con la innovación y las nuevas tecnologías. Tres días donde lo mejor del ocio y el negocio se unen para seguir siendo referencia internacional.

De entre toda la oferta de actividades y meetings destacó sobre manera Startup Summit en el que la industria creativa, musical y digital se dan cita con los asistentes para mostrar, no solo sus novedades, sino las tendencias que les deparan en los próximos años.

Aletxu Echevarría (director y fundador de The Blackout Project), Aritz Hernández (socio fundador y director general de Grupo Campus), Eduardo Ronzano (de Tempow) y Eneko Knörr (cofundador de Aquratio) fueron los Business Angels en un evento al que acudieron más de 80 start ups (más de 60 internacionales) y otros 80 inversores.

De entre todas ellas destacaron sobre manera las propuestas de Be Helpie, centrada en el social networking; Brandtrack, dedicada a la comunicación; Backbinder y Wayra, relacionadas con la música; NFC Sound, volcada en las tecnologías B2B o Warm, especializada en música y medios.

El papel de los speed meetings así como las charlas relacionadas con las industrias creativas o los tipos de inversores (captación o el tipo que mejor se adapta a cada modelo de negocio de las start ups) demostraron que el evento sigue siendo un referente a la hora de potenciar nuevas ideas y consolidar los proyectos disruptivos.

Los ponentes de este año fueron Ana Ormaechea (fundadora de Cuonda and the tablet army), Daniel Romy (de Media Digital Ventures), Oriol Juncosa (cofundador de Encomenda VC) y Guillermo Arregui -CEO y cofundador de Emprendiza-.

El país invitado al evento fueron los Países Bajos que, además de ser una potencia europea en cuanto a industria musical (son el quinto mercado por delante de otros países como España, mucho más poblada) cuenta con un gran tejido de pequeñas empresas innovadoras y un gran apoyo institucional en campos como la cultura, el ocio y la digitalización.

En resumen, el BIME Pro volvió a ser un punto de encuentro ineludible para aquellos que quieren hacer las cosas de otra forma. Aquellos que quieren crear proyectos alternativos con fondo social y aquellos que quieren invertir y potenciar esas ideas más allá de los cánones establecidos sin, por ello, dejar de buscar un buen retorno. Nos quedamos con ganas de más, aunque ya falta menos para la edición de 2018.

GoogleDocs, estreno de su nueva seguridad con polémica

En la era de la digitalización y la nube la mayor amenaza parecen ser los hackers. Con la trama rusa tocando las puertas de la Casa Blanca y cada vez más casos de espionaje industrial y suplantaciones de identidad, Google, la empresa de internet por excelencia, ha echado toda la carne en el asador para protegernos.

Su última inciativa, denominada “Sistema de Protección Avanzada” busca blindar nuestro correo, nuestra cuenta en la nube (Drive) y las cuentas de YouTube. Además, pone especial énfasis en los perfiles más conflictivos: políticos, gobernantes, activistas y periodistas. Aquellos que pueden sufrir ataques por gestionar información “crítica”.

Sin embargo, aunque parezca una broma de Halloween, la empresa de Mountain View ha conseguido durante unas horas, justo lo contrario. Y es que durante las primeras horas del pasado día 31 de octubre cientos de personas vieron bloqueado su acceso a sus documentos de Drive así como la entrada a sus cuentas. El problema, según un comunicado de la propia Google es que “al cambiar unas líneas en el código, por error, se marcó como abusivo a un pequeño porcentaje de perfiles en GoogleDocs”.

El error, que solo duró unas horas -suponemos que complicadas para las personas afectadas- ocurrió como resultado de ese refuerzo en la seguridad que la empresa quiere implementar en todos sus servicios e hizo que muchos profesionales se preguntaran de quién es lo que se almacena en GoogleDocs. El problema es que si Google fue capaz de catalogar como abusivo algún contenido es porque lo escaneó y, de ser así, la información confidencial -relacionada con trabajos, por ejemplo- demostró no serlo tanto.

Google, aunque no ha entrado a valorar esto, explica que tan solo está buscando un sistema de seguridad híbrido (hardware-software) más sencillo y eficiente. En este caso, más allá de la doble identificación vía SMS, se requerirá contar con una pequeña llave USB que se conectará al dispositivo cuando sea requerida y que nos permitirá autentificarnos como usuarios “legítimos”. Probablemente algunos ya os estaréis preguntando qué ocurre cuando el acceso se quiere hacer desde un móvil: existe un pequeño dispositivo similar a un llavero que se conecta vía bluetooth.

La empresa advierte que esta otra capa de seguridad no sirve si el acceso se da desde un servidor de correo externo como Outlook para los PC o Mail en iOS. Además, contará con un sistema para recuperar la cuenta en caso de que alguno de los usuarios -o, de nuevo con polémica, la propia IA- detecte que hay una intrusión. No hay respuesta acerca de qué ocurre en caso de perder una de estas llaves puesto que, al ser un formato en pruebas, aún no hay sistema de respaldo.

Pretenden evitar casos como el de John Podesta, miembro de la campaña de Hillary Clinton, que dio por bueno un intento de entrada a su cuenta y acabó destapando los mails privados que se utilizó para atacar a la ex Primera Dama. Las llaves, por cierto, ya están disponibles en Amazon a un precio de 25 dólares cada una.