MOIA, la nueva movilidad que necesitamos

La sociedad se encuentra en una encrucijada en cuanto a movilidad. Aunque para muchos esto se solucione (equivocadamente) con la conversión de los sistemas de transporte a otros que consuman energías limpias, la continua demanda de recursos del parque de movilidad unido al enorme crecimiento de la población hace que esto sea insuficiente.

Por poner un ejemplo práctico, hace unos meses el Ministerio Británico de Energía y Cambio Climático expuso en un informe que en una década la demanda energética de los dispositivos conectados al internet de las cosas será la misma que la que consume actualmente el país. Además, si todo el parque móvil se convierte a la electricidad, hará falta “otro Reino Unido energético” para satisfacer la demanda. El reto es, por tanto, saber de dónde sacar otros dos países para que nada quede desconectado o sin posibilidades de movilidad.

Por si esto fuera poco, hay otros estudios que muestran que la construcción de vehículos eléctricos de forma masiva tendría un gran impacto ambiental por la demanda de determinados materiales (mucho más allá de las polémicas “tierras raras” que ya se están desterrando de los procesos de fabricación y los productos finales) así como el problema de la gestión de los residuos de las baterías, por ejemplo.

Es por ello que la conjunción de vehículos “limpios”, sistemas de conducción autónoma y TIC debe redundar en el desarrollo del car sharing. Al fin y al cabo, el coche medio está aparcado y apagado alrededor del 95% de su vida. ¿Tiene sentido entonces seguir con la tradición inducida del coche en propiedad? La respuesta se vuelve más clara cuando vemos el ritmo al que crece la población urbana mundial y los problemas de contaminación que sufren las ciudades más “motorizadas”.

En Alemania (país europeo del automóvil por excelencia) han empezado a surgir iniciativas de lo más interesante. Algunas de ellas de manos de fabricantes como Volkswagen -que lleva meses en una profunda campaña por limpiar su imagen después del dieselgate– que con la ayuda de MOIA, una startup berlinesa que han adquirido recientemente, han lanzado un modelo de furgoneta basada en la Crafter, y que hereda alguna característica del concept Sedric, completamente eléctrica, autónoma y con capacidad para hasta 6 pasajeros.

Según las especificaciones que publicitan en su web, el vehículo tiene una autonomía real de 300 kilómetros con los seis pasajeros y su equipaje y gracias al sistema de carga rápida en solo 30 minutos consigue “llenar” el 80% de sus baterías.

En el interior de la furgoneta hay puertos USB para cada pasajero, conexión WiFi o luces de lectura para los clientes que accederán al servicio a través de una aplicación en la que se podrá ver si hay un vehículo cercano y calcular el coste del trayecto antes de realizarlo.

El programa de car sharing de Volkswagen (pensado para competir con Uber o Lyft) estará operativo en la ciudad de Hamburgo a finales de 2018 con 200 furgonetas. La idea de MOIA es afrontar los problemas más habituales de las ciudades: el tráfico (la media de pasajeros por vehículo raras veces llega a dos con lo que de media cada furgoneta quitará otros dos coches de las calles), el espacio, la polución (son eléctricos).

La iniciativa se suma a otras como Ha:Mo, de Toyota en Tokyo y Grenoble; Enjoy, de FIAT en Italia; Emov, de PSA en Francia; o Car2Go de Smart. Un cambio de inercia en la industria del motor que comienza a ver cómo la era de los servicios frente a la propiedad también llega a su negocio.

Durangoko Azoka, espacio cultural y digital

Un año más la Durangoko Azoka ha sido el epicentro de la cultura vasca durante la primera semana de diciembre. Un escenario perfecto en el que durante cinco días en el que la creatividad, la historia, la tradición y las nuevas tecnologías han ido de la mano para subrayarnos en un entorno cada vez más gloablizado y mostrarnos al mundo como una cultura de vanguardia.

Con más de 110.000 visitantes, la 52 edición de la Azoka volvió a estar dividida en varios espacios (ocho) temáticos entre los que destacó de nuevo Kabi@, un entorno volcado con la digitalización que bajo el lema “ha pasado de ser a actuar” ha buscado señalar la importancia de la comunidad.

La “plaza digital” contó el primer día con una “Gamer Gela” y con el exitoso “Game Erauntsia” en el que los videojuegos vascos volvieron a tener un lugar de privilegio para mostrar al público -pequeños y mayores- que hay vida más allá de los grandes estudios internacionales y que cultura y nuevas tecnologías pueden y deben ir de la mano.

El jueves 7 se cedió el testigo a las aplicaciones y los teléfonos móviles con iniciativas como AppInventor que permitieron conocer más de cerca el trabajo necesario para desarrollar estos pequeños programas que nos hacen la vida mucho más fácil. También hubo tiempo para hablar de ciberseguridad con talleres en los que se trató la privacidad y la gestión de la seguridad en nuestro entorno.

El viernes 8 le llegó el turno a Wikipedia. La gran herramienta de conocimiento online desde principios de este siglo supone un enorme reto en cuanto a la creación y gestión de contenidos. Precisamente por eso se presentaron charlas en las que se animó a los asistentes a aprender a hacerlo y a poner en valor el enorme trabajo de todos aquellos que hacen posible (con sus errores y virtudes) la gran plataforma online para la democratización del conocimiento.

Con el comienzo del fin de semana, el espacio Kabi@ se centró en la comunidad de contenidos vascos en la red centrándose especialmente en bloggers, operadores, cooperativas y la revolución digital en materia editorial. Una oportunidad, esta última, que permite dar una difusión mucho mayor a las culturas “minoritarias” gracias a la globalización que permite internet.

El domingo, último día de la Plaza Digital tuvo un papel especialmente relevante el análisis de la situación de la mujer en la tecnología. Una temática cada vez más presente en las mesas redondas y que se centra, sobre todo, en la importancia de dotar a los avances técnicos y a los contenidos del punto de vista femenino, así como de aprovechar la enorme capacidad de las nuevas generaciones como se ha hecho en otras disciplinas.

En definitiva, una cita ineludible en el calendario para aquellos que disfrutamos de la cultura, defendemos la nuestra como un elemento diferenciador y entendemos las nuevas tecnologías como la herramienta indispensable para expandirla y democratizarla.

Noticia recomendada por Binary Soul

5G, comienza el despliegue de la sociedad 3.0

La próxima década se antoja revolucionaria en lo que refiere a la tecnología: coches autónomos, Big Data, Blockchain, inteligencia artificial, drones, internet de las cosas, Industria 4.0, etc. Y todo ello tiene en común el 5G. El ancho de banda de telefonía móvil que permitirá la transmisión de datos a ultra alta velocidad y que permitirá la conversión del mundo digital a una sociedad digital.

Aunque llevamos tiempo oyendo hablar de ello parece que por fin esta tecnología llegará a nuestro mercado en los próximos meses. El problema es que hasta que los usuarios podamos disfrutar de todas sus virtudes pasarán al menos tres años si, burocracia, lobbys y políticos poco ambiciosos no lo retrasan. Para ello el Ministerio de Industria ha puesto en marcha el Plan Nacional 5G en el que nos jugamos no volver a quedarnos retrasados frente a otras regiones del planeta.

Sin embargo, antes de comenzar a hablar de plazos, comencemos explicando por qué el 5G es tan importante. Se trata de la quinta iteración en cuanto a comunicaciones móviles. El 1G, lanzado en los años 80 (sin ese nombre, por cierto), fue el lanzamiento de la tecnología móvil. El 2G llegó de la mano de los SMS y el abandono de la tecnología analógica. El 3G permitió la navegación por internet desde los móviles. El 4G amplió estas posibilidades y supuso la semilla del IoT que se irrigó con el LTE.

El 5G promete velocidades hasta 100 veces superiores a las actuales. Actualmente el 4G, de media, mueve 40 megabits por segundo. En picos puede alcanzar (LTE) hasta un gigabit siempre y cuando no haya interferencias WiFi, de edificios, etc. Las pruebas más recientes de 5G ofrecen hasta 10 gigas por segundo con 100 dispositivos conectados a la vez. Además, lo consigue con una latencia muy baja (el tiempo de espera en la respuesta), lo que lo hace imprescindible para tecnologías como el coche autónomo o para el control remoto de robots ya que permite desarrollar a distancia IA que controle dispositivos o incluso tomar el control de los mismos sin esa inteligencia.

Y todo ello con una demanda energética ínfima gracias al desarrollo de sensores que pueden tener hasta 10 años de vida sin necesidad de realizar mantenimientos en sus baterías. El pistoletazo de salida a todo esto será en 2020 de la mano de Corea del Sur y Japón -que aprovechará sus Juegos Olímpicos de Tokyo para demostrar al mundo la capacidad de esta tecnología en la que es una referencia-.

En Europa la fecha de salida es la misma: en ese momento “una gran ciudad de cada Estado” deberá tener cobertura 5G y, si tenemos en cuenta que hay un gran evento deportivo como la Eurocopa que se celebrará por todo el continente, hay quienes creen que las sedes serán las ciudades elegidas. Una buena noticia porque Bilbao está entre esas sedes, por cierto.

El Ministerio de Industria ya ha presentado su hoja de ruta a Bruselas -solo por detrás de Reino Unido y Alemania- con la que pretende iniciar el reparto de frecuencias a partir de este mismo mes de enero. Hay cuatro: la de 26 GHz con mucha capacidad y poco alcance y que se destinará a zonas con alta densidad de conexiones; las de 3,6 y 1,5 GHz que son las que se licitarán en enero ya que son las cruciales para crear smart cities; la de 700 MHz, con mucha menos capacidad que la primera pero mucha más cobertura y que tiene como problema que es la ocupada por la TDT, que deberá abandonarla y reordenarse.

En verano de 2020 los operadores de todo el continente deberían estar usando esa banda si nos fijamos en la hoja de ruta de Bruselas, será la que antes debería llegar a los usuarios ya que ofrecerá como mínimo 100 megas y es la que mejor cobertura tiene. En 2018 comenzará con el despliegue de un programa piloto del que no se sabe prácticamente nada pero que los analistas creen que será para la sanidad, la automoción, la industria y la agricultura inteligente. En cualquier caso, esperemos que los intereses de unos pocos no hagan que el Estado se quede atrás en una revolución digital que se antoja imprescindible.

BIAAF, cuando la sostenibilidad ya no es una opción

Hoy nos vamos a acercar a un mundo que, de antemano, puede parecer muy alejado de la temática de un blog llamado “La Caverna Cibernética”. Es cierto que más de una vez hemos tenido contenidos relacionados con la moda pero siempre han estado más focalizados en los wearables o en prendas inteligentes (incluso avances en la fabricación con aditivos o equipos técnicos). Sin embargo, la semana pasada tuvo lugar en Bilbao un evento que ha llamado nuestra atención: una charla de Carry Somers sobre el futuro de esta industria -y cualquier contenido que incluya las palabras futuro e industria nos resulta de lo más interesante- en el Azkuna Zentroa de la Villa.

Los puntos centrales que se trataron en la charla no divergieron demasiado de los que se podría haber dado en cualquier evento relacionado con cualquier otra industria: sostenibilidad y retos a corto, medio y largo plazo tanto del sistema de producción como de la logística y distribución. Es decir, el impacto de la actividad en el medio y en la sociedad.

El evento, organizado por la plataforma BIAAF (Bilbao International Art & Fashion) reunió a más de 200 asistentes que tenían especial interés en conocer los planteamientos del movimiento global Fashion Revolution.

Del análisis de problemas a su conversión en retos y oportunidades

La primera parte de la charla de Somers se centró en la problemática que caracteriza a la industria de la moda (y que, por desgracia, muchas veces llega a la portada de los medios): desde la contaminación generada por las fábricas textiles hasta los métodos de trabajo pasando por la responsabilidad en cuanto a la sostenibilidad. De facto, la propia gestión de residuos se antoja uno de los mayores retos sociales en Europa y otros puntos del planeta. Aunque resulte difícil de creer, los desechos textiles son la “estrella” de los vertederos en el Viejo Continente. Y su gestión es un reto logístico y de sostenibilidad.

Su movimiento Fashion Revolution trabaja desde 2013 en dos objetivos a los que ya se han enfrentado antes otras industrias: un proceso de producción más transparente (sostenibilidad, origen de los recursos, cumplimiento de requisitos ambientales en la logística, gestión de los excesos de producción, economía circular para una mayor eficiencia de los materiales, innovación en las materias primas) y un proceso productivo respetuoso con los trabajadores (¿por qué la automatización no puede ser la solución a la degradación de las condiciones laborales de los trabajadores cuando la demanda de bienes crece exponencialmente?).

Con la ayuda de Orsola Castro, cofundadora de las marcas de upcycling From Somewhere y Reclaim To Wear, así como de la periodista Lucy Siegle, autora de “Ethical and green living” la iniciativa está presente en 66 países y busca integrar diseñadores, marcas, distribuidores, medios de comunicación, productores y otros agentes que transformen y actualicen la industria de la moda.

Aunque el cambio parezca lento tiene como positivo que es una iniciativa que está ocurriendo de forma endógena. Buen ejemplo es la propuesta del British Council, “Programa de Moda Sostenible”, que se llevará a cabo en tres años y que buscan incentivar el intercambio de buenas prácticas entre los creadores de moda europeos. Además, gracias a la colaboración con diferentes academias británicas se creará una plataforma de networking que permitirá a los diseñadores crear sus proyectos sostenibles para que sean descubiertos por las grandes marcas y que éstas puedan dar difusión a los primeros.

En Reino Unido existe ya una gran experiencia en la colaboración entre el sector textil y los agentes que buscan la sostenibilidad gracias a centros de investigación como el Centre for Sustainable Fashion, el Designer-Manufacturer Innovation Support Centre y el Textile Futures Research Center.

¿Y si la solución viniera de la Industria 4.0?

Desde aquí no negamos en absoluto la importancia del papel de figuras como Emma Watson, Vivienne Westwood, Safia Minney u otras diseñadoras y agentes del negocio que están volcando sus esfuerzos en una moda diferente.

Sin embargo, el tamaño de la industria de la moda con corporaciones gigantescas con facturaciones millonarias (Inditex supera los 21.000 millones de euros); presencia en casi todos los mercados (H&M tiene más de 4.500 tiendas); y crecimientos exponenciales (los beneficios de Uniqlo han crecido un 40% este año) hace que el las propuesta de todas esas figuras requieran de un calado mucho mayor para que el cambio -sabemos que es imparable- llegue a tiempo.

Hace tiempo que muchos sectores comenzaron un lento proceso de relocalización. Lejos de guiarse por un sentimiento patriótico, la mayoría lo hicieron durante la crisis por la presión de sus mercados locales y, sobre todo, por el creciente coste de la logística y el incremento de los costes de producción en los mercados asiáticos.

Además, los procesos de automatización hacen menos relevante el lugar en el que se emplaza la producción y suelen permitir una gestión más eficiente de las materias primas. Asimismo, en este apartado ocupa un lugar destacado la legislación referente al origen de estos materiales, su sostenibilidad, tratamiento y la gestión de los residuos. Controlar toda la cadena de materias primas desde su origen hasta el final de su vida útil (economía circular o upcycling) se antoja fundamental y, por qué no, una ventaja competitiva cuando se trata de miles de toneladas en vertederos por todo Occidente.

Finalmente, si sumamos a todo ello una inversión en la creación de nuevos materiales -tejidos- más inteligentes que sean más duraderos, fáciles de manipular (antes de la fabricación, durante la misma y en el momento de la reutilización) y sostenibles, tendremos ya la receta de una nueva industria textil. Una industria de la moda 4.0.

Y es que cualquier amante de la moda reconocerá que no hay una revolución en la misma más allá de la “democratización” de las tendencias de la mano de las grandes corporaciones textiles. Es por ello que desde aquí aplaudimos iniciativas como las que pudimos ver hace unos días en la Alhóndiga pero también esperamos que esas “presiones por el cambio” lleguen más allá de las buenas intenciones y gestos y pidan un esfuerzo de todos los agentes para cubrir las necesidades de una industria que ha sufrido una lenta evolución desde el siglo XIX para entrar de lleno en el siglo XXI.

GoogleDocs, estreno de su nueva seguridad con polémica

En la era de la digitalización y la nube la mayor amenaza parecen ser los hackers. Con la trama rusa tocando las puertas de la Casa Blanca y cada vez más casos de espionaje industrial y suplantaciones de identidad, Google, la empresa de internet por excelencia, ha echado toda la carne en el asador para protegernos.

Su última inciativa, denominada “Sistema de Protección Avanzada” busca blindar nuestro correo, nuestra cuenta en la nube (Drive) y las cuentas de YouTube. Además, pone especial énfasis en los perfiles más conflictivos: políticos, gobernantes, activistas y periodistas. Aquellos que pueden sufrir ataques por gestionar información “crítica”.

Sin embargo, aunque parezca una broma de Halloween, la empresa de Mountain View ha conseguido durante unas horas, justo lo contrario. Y es que durante las primeras horas del pasado día 31 de octubre cientos de personas vieron bloqueado su acceso a sus documentos de Drive así como la entrada a sus cuentas. El problema, según un comunicado de la propia Google es que “al cambiar unas líneas en el código, por error, se marcó como abusivo a un pequeño porcentaje de perfiles en GoogleDocs”.

El error, que solo duró unas horas -suponemos que complicadas para las personas afectadas- ocurrió como resultado de ese refuerzo en la seguridad que la empresa quiere implementar en todos sus servicios e hizo que muchos profesionales se preguntaran de quién es lo que se almacena en GoogleDocs. El problema es que si Google fue capaz de catalogar como abusivo algún contenido es porque lo escaneó y, de ser así, la información confidencial -relacionada con trabajos, por ejemplo- demostró no serlo tanto.

Google, aunque no ha entrado a valorar esto, explica que tan solo está buscando un sistema de seguridad híbrido (hardware-software) más sencillo y eficiente. En este caso, más allá de la doble identificación vía SMS, se requerirá contar con una pequeña llave USB que se conectará al dispositivo cuando sea requerida y que nos permitirá autentificarnos como usuarios “legítimos”. Probablemente algunos ya os estaréis preguntando qué ocurre cuando el acceso se quiere hacer desde un móvil: existe un pequeño dispositivo similar a un llavero que se conecta vía bluetooth.

La empresa advierte que esta otra capa de seguridad no sirve si el acceso se da desde un servidor de correo externo como Outlook para los PC o Mail en iOS. Además, contará con un sistema para recuperar la cuenta en caso de que alguno de los usuarios -o, de nuevo con polémica, la propia IA- detecte que hay una intrusión. No hay respuesta acerca de qué ocurre en caso de perder una de estas llaves puesto que, al ser un formato en pruebas, aún no hay sistema de respaldo.

Pretenden evitar casos como el de John Podesta, miembro de la campaña de Hillary Clinton, que dio por bueno un intento de entrada a su cuenta y acabó destapando los mails privados que se utilizó para atacar a la ex Primera Dama. Las llaves, por cierto, ya están disponibles en Amazon a un precio de 25 dólares cada una.