Atelier Etxanobe, nueva referencia gastronómica y tecnológica en Bilbao

Hace unas semanas Bilbao recibió una noticia gastronómica que sacudió los cimientos del sector. Fernando Canales y Mikel Población anunciaban que su andadura con el restaurante Etxanobe en el emblemático Palacio Euskalduna llegaba a su fin para trasladarse al centro de la villa.

El objetivo era conseguir crear un nuevo concepto gastronómico más propio de una experiencia vital que cambiara por completo la idea de restaurante que tenemos en la capital. El lugar elegido, Juan de Ajuriaguerra, 8. Una idea dividida en dos espacio, Atelier y La Despensa, que sería la herramienta definitiva para convertir la cocina y la gastronomía en el fin y no en el medio.

El nuevo emplazamiento contaba para su experiencia Atelier con el soporte tecnológico de Binary Soul. Hasta ahora ya habíamos colaborado con anterioridad mediante una aplicación interactiva que permitía a los clientes tener una visión más completa de la propuesta gastronómica del restaurante.

Sin embargo, el nuevo proyecto de dos de los chefs vascos más vanguardistas e implicados con las nuevas tecnologías requería dar un paso más allá en los medios y los contenidos. El reto era doble: aportar algo al comensal y mejorar el funcionamiento de un restaurante que ya era un reloj suizo.

La primera parte del mismo se ha solucionado gracias a la tecnología Sony Experience Touch que permite mostrar una carta interactiva sobre la mesa. Podemos ver cada plato que vamos a disfrutar y, sobre todo, consultar contenidos interactivos multimedia. Conocer todo el proceso relacionado con cada propuesta. Mostrar al cliente final toda la locura gastronómica que es seña de identidad de la cocina vasca. Desde cómo se consigue la materia prima hasta como se trata y todo el proceso que hay en la cocina.

Una vez más se unen tecnología y gastronomía para mostrarnos la intrahistoria de una de las señas de identidad de nuestra cultura y nuestra ciudad. Se unen para ir un paso más allá para crear una experiencia culinaria incomparable, de primer nivel y, sobre todo, con contexto y significado que sirve para sumar y convertir Atelier Etxanobe en una de las referencias del sector en la ciudad y en toda Euskadi.

Pero la tecnología debe servir para mucho más que para hacer las cosas más llamativas o sensoriales. La tecnología debe ser también una herramienta para crear procesos más eficaces y eficientes. De esta forma, gracias al empleo de smartwatches y tabletas para comunicar a los camareros con la cocina los primeros saben qué plato está listo en qué momento y para que mesa es, del mismo modo que las comandas se convierten en contenidos digitales que permiten a la cocina gestionar mejor los tiempos. Esto permite no solo ahorrar viajes a los primeros, sino que las obras de arte (permitidme la licencia) que se confeccionan entre fogones lleguen completamente inalteradas a los comensales -temperatura, emplatado, cocción, etc.-.

El último ejemplo de cómo un sector tradicional puede convertirse con “pequeños” guiños en una referencia de vanguardia, técnica, eficiencia y gestión gracias al empleo de nuevas tecnologías. Todo un reto que marca un hito entre los restauradores y que vuelve a colocar a Bilbao a la cabeza gracias a la unión de dos proyectos locales, Atelier Etxanobe y Binary Soul, que dan lo mejor de sí para perpetuar su colaboración.

Santiago Córdoba

Commercial Manager de Binary Soul

CES 2018, progresa adecuadamente

 

Como anunciamos hace unos días, entre el pasado 9 y 12 de enero ha tenido lugar la Feria de electrónica de consumo de Las Vegas, la más importante del sector (junto al IFA de Berlín) y, probablemente, la más capaz de mostrarnos cuáles son las tendencias de la tecnología de uso diario siempre y cuando seamos capaces de quitar de encima toda la parte de espectáculo y show y las peleas de las empresas por demostrar “quién puede más” aunque sea en objetos con utilidad discutida.

Por eso podemos decir que este último CES ha sido diferente respecto a los anteriores. Durante mucho tiempo se ha pedido a las grandes empresas de hardware y software que hicieran una tecnología más responsable. Una que fuera realmente democrática (fácil de usar y apta para todos los compradores) además de ser inclusiva. Esto, sin duda, supone un enorme reto para compañías acostumbradas a jugar con enormes márgenes de beneficio y, sobre todo, para el techo de cristal de las mujeres en Silicon Valley -creemos que es difícil desarrollar productos que incluyan a las mujeres cuando estas desaparecen del proceso productivo o de los eslabones de toma de decisiones-.

El primer paso que hemos podido ver es la consolidación en las relaciones humano-máquina. Google y Amazon son el máximo exponente. Quieren que hablemos con sus dispositivos, con sus inteligencias artificiales. Que los usemos para gestionar mejor nuestros hogares, que nos ayuden a tomar decisiones de compra (lo cuál requiere una profunda reflexión sobre la imparcialidad de los mediadores) y que les enseñemos a entender los contextos para que sean mejores -el papel de los usuarios finales en el machine learning es crítico-.

Google Assistant ya habla español y ha sido la gran estrella del evento. Del mismo modo que Alexa se llevó todos los cumplidos el año pasado, el servicio de Alphabet es ahora la llave maestra a multitud de equipos, entre ellos los altavoces con pantalla táctil que implementan las capacidades de búsqueda de la plataforma. Con conectarlos a la red eléctrica (y al WiFi) nos permiten comunicarnos, ver contenidos, consultar noticias, buscar podcasts, etc. adecuándose a cada usuario porque sí, distingue voces. Una vez más, algunos alegarán que perdemos intimidad. Una vez más, otros pensarán que ganamos comodidad. No se puede tener todo.

El ausente ha sido Apple. Nunca participa en este evento. Pero de haberlo hecho, el HomePod aún no está listo para llegar al mercado. Lo han retrasado para hacerlo mejor. El motivo es sencillo: no pueden permitirse un fallo como con Mapas o titubear como con Apple Music. El que se lleve esta partida (Siri fue la pionera pero sus rivales son tan buenos como ella) entrará a nuestros hogares.

La otra batalla será la de los coches. La industria del motor está en una encrucijada: perseguida por protectores del medio ambiente, denostada por jóvenes que no acaban de ver el atractivo de gastarse 20.000€, intereses financieros y altas facturas de seguro, impuestos y mantenimiento, frente a servicios de consumo bajo demanda como Uber o las soluciones de carsharing.

Las marcas, por ahora, han entrado en el CES donde han pasado de un 10% de la superficie hace un lustro al 23% este mismo año. Apple quiere entrar en los coches para cerrar el ecosistema amparándose en la teórica mayor capacidad adquisitiva de sus compradores. Alphabet quiere convertir su propuesta en el estándar de la misma forma que ha ocurrido con Android. Mientras los fabricantes clásicos buscan aliados y otros, como Tesla, buscan su propia solución.

El tercer pilar de esta reconversión hacia dispositivos que aporten algo a nuestro día a día, que marquen la diferencia, son los wearables. El Apple Watch sigue siendo la referencia con las ventas disparadas gracias a su giro hacia la salud, el deporte y una mejor simbiosis entre iOS y watchOS. Android no acaba de dar con la tecla y eso ha permitido la supervivencia de Polar o Fitbit gracias a soluciones gamificadas que buscan incentivar que el usuario final se mueva. Xiaomi y Huawei tienen sus propuesta aunque parece que, como en otros sectores del universo deportivo, la marca sigue siendo un factor decisivo a la hora de adquirir un producto.

Pero además del factor deportivo, también está en cuenta la salud. Y hay un mercado enorme e interesante para todas las empresa: Europa. Su capacidad adquisitiva es mayor que en otras regiones del planeta. Su pirámide poblacional está claramente envejecida y su demanda de servicios de salud se incrementará exponencialmente en los próximos años. Por eso soluciones como robots asistentes parecen hechos a medida para este mercado. Permiten recordar medicaciones, monitorizar (mediante relojes inteligentes) al paciente, realizar vídeos sobre usos y costumbres y comunicar directamente al paciente con el médico o con emergencias. También vemos un esfuerzo de las empresas por acercar tecnologías con marcado carácter social a las personas con discapacidades. Por fin parecen tomar nota de que las soluciones tecnológicas no son ganar dinero sino mejorar la vida. La tecnología como herramienta no como fin.

Intel y LG también han creado soluciones que buscan facilitar la vida a aquellos que viven solos (muchos más de los que pensamos) creando robots que nos escuchan y nos entretienen. Algunos de ellos han derivado en soluciones para la hospitalidad en centros como hoteles.

Otra de las notas que ha dejado el CES vino de la mano de Gary Shapiro, organizador del evento quien reconoció delante de la Secretaria de Transporte de Estados Unidos que, si bien su país había sido líder en innovación cada vez son más las naciones que “progresan y aportan al progreso común” en clara referencia a las innovaciones que llegan desde Asia y otros rincones del planeta.

El evento cerró sus puertas con más de 160.000 visitantes. Una cifra espectacular a pesar de que quienes pudieron acudir en persona hablaron de menos saturaciones que otras veces. Solo el 20% fueron mujeres -sigue habiendo una brecha aunque está avanza lentamente hacia la igualdad de asistentes si lo comparamos con años anteriores-. El otro problema fue el de siempre: la mayoría de los lanzamientos no tenían fecha. Progresan adecuadamente pero aún les queda un buen trecho.

CES 2018, las claves para entender este año


Un año más el Consumers Electronics Show de Las Vegas supone el pistoletazo de salida del año “tecnológico”. Después de la competida campaña navideña (en la que las grandes empresas de electrónica hacen caja) la primera y principal feria del año nos indica cuáles son las tendencias que hemos de esperar a corto y medio plazo. Estas son las claves para entender el evento.

2018 será el año de los hogares inteligentes. No tanto por la llegada de la domótica a las viviendas -su coste es aún elevado debido a las inversiones que puede suponer en edificios antiguos- sino por la entrada de los asistentes virtuales. Si el año pasado fue el de Alexa, este año el foco recae sobre Google Assistant (los de Mountain View vuelven a Nevada), Bixby de Samsung y Siri de Apple.

Precisamente el retorno de Google supone una inyección a muchos de sus socios (LG o Sony ya han anunciado equipos multimedia inteligentes compatibles con su plataforma) así como un espaldarazo a un nuevo perfil de eventos que empieza a quitarle protagonismo incluso a los Salones del Automóvil.

Y es que en solo dos días, desde que el CES cierre las puertas, el NAIAS de Detroit abrirá las suyas en un momento clave en la reconversión de la industria del motor. Los coches autónomos y las fuentes de energía sostenibles serán los protagonistas en ambos eventos. La duda es cuál de los dos ganará la batalla a la hora de presentar los avances más trascendentes en el negocio de las cuatro ruedas.

También es un momento clave en el negocio de los televisores. Este año hay mundial de fútbol y, al igual que los años “olímpicos” hay una subida importante en las ventas de estos dispositivos. Si bien parece que el mercado ha desechado las tecnologías 3D y las pantallas curvas, el 4K se ha convertido en un estándar consolidado y la duda queda entre los sistemas OLED y LCD. O, lo que es lo mismo, LG contra Samsung.

No menos importante es todo lo que ha rodeado a los contenidos. Cuando aún no ha pasado la sorpresa por la compra de 21st Century Fox por parte de The Walt Disney Company y aún no se sabe cómo acabará la fusión de AT&T y Time Warner a causa del complejo entramado legal por el que está pasando, se empieza a notar la tensión legal que rodea a la neutralidad en la red (o la falta de la misma) en Estados Unidos. De cómo se resuelva esto dependerá el futuro de muchos mercados: el de los contenidos en streaming, el de las empresas de telecomunicaciones y el de los distribuidores de internet.

Y es que estos últimos están en plena conversión hacia el 5G. Aunque su implantación no despegará hasta 2019 y no será hasta Tokyo 2020 cuando el gran público podrá ver su potencial, este CES ya ha demostrado las virtudes del LTE Gigabyte y del 5G inalámbrico para hogares. Es cierto que muy pocos equipos son compatibles (el Galaxy Note 8 es de los pocos que se nos ocurre), pero también que puede ser el primer pilar de las ciudades inteligentes.

Precisamente preparar para esta nueva generación a los dispositivos móviles hace que el evento haya sido el escenario perfecto para la presentación de las novedades de Energous y Powercast en materia de carga inalámbrica de dispositivos -parece que ninguna empresa consigue dar un salto de calidad en la autonomía de las baterías– y también para comprobar el estado de salud de Intel después del escándalo de la seguridad de sus chips y de comprobar que, mientras, Qualcomm y Nvidia siguen con su carrera por desarrollar chips “móviles” cada vez más capaces.

Y es que el mercado PC y tablet ha demostrado en la cita, una vez más, que está cada vez más cerca de unificarse (para el gran público), con prestaciones que se igualan, una autonomía y movilidad cada vez mayores y, sobre todo, una nueva forma de uso cada vez más similar. Incluso entre profesionales.

Sobre todo si tenemos en cuenta el ritmo al que crecen las ventas y se diversifican los nuevos dispositivos wearable. Los equipos de Fitbit, Garmin y Apple son cada vez más fiables para la monitorización de la salud y esto ha provocado la llegada de todo un arsenal de periféricos para todo tipo de usuario. Casi todo es susceptible de llevar un chip y tanto el CES como lo que vendrá durante los últimos meses buscará hacernos la vida más sencilla (y segura).

Por último, este parece el año del todo o nada de las realidades aumentada y virtual. Las herramientas ARKit de Apple y ARCore de Google, el hardware MagicLeap, la división Oculus de Facebook, así como los nuevos proyectos de HTC, Intel y HP indican que es algo más que una moda pasajera. ¿Se adaptará a la mayoría de usuarios? ¿Se quedará como una herramienta profesional o como una excentricidad incomprendida para geeks? En la Feria han apostado fuerte, pero no siempre aciertan.

Noticia recomendada por Binary Soul

Premios 2017, lo mejor de la Caverna

Un año más, y ya van ocho, decidimos cuáles han sido los productos y servicios tecnológicos del año. Aquellos que han sido innovadores, disruptores o que marcarán un antes y un después por su utilidad o su impacto en el mercado. Os presentamos a los mejores de la clase en este 2017.

  • Mejor smartphone premium. Este año 2017 pasará a los anales por ser el año del iPhone X. Del dispositivo que homenajeó al equipo que llevó a Apple a otro nivel. La nueva vara de medir a los demás smartphones por precio, por procesador, por pantalla, por interacción, por tecnología y porque es el primer iPhone lanzado como una suerte de edición especial. En definitiva, el smartphone del año (y también entre los premium).

  • Mejor smartphone de gama media. Es una de las marcas que más está creciendo en todos los mercados gracias a su sobresaliente relación calidad precio (otra cosa es la originalidad de sus diseños). Y el mejor ejemplo es el Xiaomi Mi A1. Un equipo que hace poco sería un súper premium a un precio muy contenido. Potente, ligero, con buen hardware y un software fluido por muy pocos euros a cambio.

  • Mejor phablet. En un mercado en el que la pantalla es un factor definitivo, Samsung sigue siendo la referencia (el iPhone 8 Plus siempre debió ser el iPhone X). Por eso, a pesar del fallo garrafal que fue el Galaxy Note 7, el nuevo Note 8 es el mejor phablet del mercado. Es potente, sutil, rápido, tiene una pantalla excepcional, muy buena autonomía y es muy versátil. El rival natural del X de Apple (no por tamaño, sí por precio) es una apuesta segura para quien quiera un equipo de estas características.

  • Mejor tableta. Aunque ni siquiera sea el más potente dentro del catálogo de su empresa, nuestro ganador es el iPad 2017. Es al iPad Pro lo que el iPhone SE a los iPhone 8. El heredero directo de los iPad Air al precio de los iPad Mini. El empujón que necesitaba la familia de tabletas de la manzana para volver a liderar el mercado. Sin duda, la mejor relación calidad-precio del mercado y la compra más sensata que se puede hacer este año en cuanto a tecnología.

  • Mejor smartwatch. Es el gran dominador del mercado. De hecho, casi ningún otro rival le ha sobrevivido y las estadísticas no oficiales (hechas por consultoras, la empresa no da cifras) dicen que se comercializan unos 13 millones cada año. Se trata del Apple Watch que desde que ha apostado por el deporte, ha escalado sus precios (Serie 1 y Serie 3) y se ha hecho pareja de los AirPods ha reforzado una posición que ya era incontestable. Y con watchOS 4 la distancia con sus rivales es aún mayor.

  • Mejor cuantificador deportivo. Aunque un smartwatch es suficiente para cuantificar el 99% del ejercicio que hace un deportista medio, hay usuarios que necesitan algo más. Materiales más resistentes, más cantidad de información o más tradición en su muñeca. Los americanos de Garmin llevan años haciendo un gran trabajo con su familia Fénix y la última edición, la 5X es con diferencia la mejor hasta la fecha. Todas las virtudes de sus predecesores con un software mejorado y sensores mucho más capaces. Su presencia sigue estando a la altura de los mejores relojes tradicionales. ¿Qué más se puede pedir?

  • Mejores auriculares. Como casi todo producto nuevo que lanza Apple, recibieron críticas por su precio, por su diseño, por su sonido y hasta porque su caja se puede resbalar de las manos. Sin embargo, cualquiera que los prueba, que los sincroniza con otro equipo (si es de Apple sorprende, si no, es sobresaliente) y que usa un asistente de voz con ellos, sencillamente, entiende que son los mejores inalámbricos del año. Puede que otros sean más baratos. Que tengan un sonido ligeramente superior -no se nota cuando se usa una plataforma en streaming- o que su diseño sea más pequeño pero ninguno aúna las cualidades de los AirPods. Los wearables del año con diferencia.

  • Mejor televisión. Cuando parecía indicar que LG podría quitarle el trono gracias a la tecnología OLED, Samsung ha explotado al máximo su tecnología QLED. Tiene una resolución, un color -sobre todo el negro- y un contraste a la altura de sus rivales. Su diseño enamora, su calidad de imagen sorprende y su precio sigue siendo competitivo. De entre todos ellos destaca el modelo Q8. La tercera iteración de la tecnología Quantum Dot se acerca como nunca a las mejores OLED y las supera al no sufrir el fatídico desgaste de píxeles de las primeras. La referencia (aunque seguida muy de cerca por las nuevas Sony Bravia OLED).

  • Mejor consola. En el año de las faraónicas renovaciones de las PS4 y Xbox 360 el premio se ha ido a la Nintendo Switch. Este híbrido entre consola portátil y equipo de sobremesa. La heredera natural de la Wii original por su enorme impacto en el mercado -listas de espera que han durado semanas más allá de los fallos de abastecimiento que sufrieron los nipones por culpa de Apple- y la originalidad de los Joy-Con puede que no se acerque en potencia bruta, diseño o capacidades a sus rivales de Sony o Microsoft pero su aire humano (no busca la perfección) y sus juegos exclusivos la han convertido en la referencia de este pasado año.

  • Mejor plataforma de contenidos. Con Netflix creando contenido a toda máquina, HBO incrementando su catálogo, Apple Music comenzando a hacer sus pinitos en el universo multimedia, Sky TV desembarcando en el mercado y Hulu como una amenaza en el horizonte (sobre todo después de la compra de Fox por parte de Disney) parece que no hay espacio para nadie más. Nadie, excepto Amazon Prime. A pesar de que se avecina una subida (importante de precios), nadie ofrece más por menos: contenidos exclusivos -y de calidad-, envíos gratuitos de compras en internet, música (no pertenece como tal pero el descuento es importante), almacenamiento gratis en la nube, descuentos para Twitch y las ventajas de Amazon Familia. Por ahora por menos de 20 euros al año. ¿Quién da más?

  • Mejor dispositivo de sonido. Un equipo doméstico de menos de 2 kilos, inalámbrico, compatible con Alexa, Google Assistant (este a partir de 2018), que permite controlar plataformas en streaming (Amazon Music, Spotify, Apple Music, Deezer y radios online), conexión WiFi, controles táctiles, que implementa dos amplificadores  y solo cuesta 224€ parece imposible de batir. Se llama Sonos One y es una nueva forma de disfrutar la música.

  • Mejor cámara de fotos. Si hiciéramos una encuesta sobre las mejores cámaras del año habría un importante debate entre Canon y Nikon. No obstante, nuestra favorita este año es la sobresaliente Sony A9. Un modelos sin espejo de ópticas intercambiables que no ha parado de copar titulares en la prensa especializada gracias a que compite de tú a tú con las mejores reflex del mercado. Su sensor full frame de 24 Mp, un nuevo captor más potente y rápido, un tamaño compacto y un peso ligero hacen de ella la mejor heredera posible de todo el know how que adquirió la casa con la A7. Una de las sorpresas agradables de este año.

  • Mejor accesorio informático.  Aunque todavía no están a la venta, las Microsoft Hololens deberían llegar en su formato definitivo (una tercera generación “virtual”) este 2018. Un equipo que promete revolucionar por completo la forma en la que nos relacionamos con los equipos informáticos. Sobre todo con los domésticos o de sobremesa. Los desarrolladores parecen haber hecho su trabajo. Microsoft ha puesto su granito de arroz con un software más afinado y un hardware más potente. Ahora solo queda que  la magia llegue a nosotros.

  • Mejor tecnología en un coche. Hablar de híbridos, por mucho que le pese a sus rivales, era hablar de Toyota. Y decimos era porque, a pesar de los esfuerzos de europeos (Volvo a la cabeza) y otros nipones (Honda, por ejemplo), la primera alternativa real a la empresa que creó el Prius ha llegado de Corea. Se trata del Hyundai IONIQ híbrido enchufable. Un modelo con un diseño que recuerda a los Prius más llevaderos y que bajo su chapa tiene una cantidad enorme de tecnología. Con un precio de 26.000€ (aplicados descuentos y restadas las ayudas de la tarifa inicial), es un modelo ágil, bien acabado, tecnológico, práctico -por el espacio interior, por ejemplo- y con una conducción agradable.

  • Mejor inciativa de movilidad. A pesar de que nos encantan los coches y conducir, en esta esquina de internet somos conscientes de que la movilidad ha de cambiar por completo. No vale con electrificar coches, es necesario compartirlos. Usarlos menos y usarlos mejor cuando sea inevitable. Por eso nos quedamos con la iniciativa de MOIA. Con sede en Berlín y campo de pruebas en Hamburgo, esta filial del Grupo VAG (recién adquirida) da soluciones de movilidad de lo más práctico con modelos eléctricos de gran capacidad. Esto le permite tener precios atractivos y descongestionar un área altamente motorizada. Esperemos que la opción llegue pronto a nuestro mercado.

  • Mejor ordenador de sobremesa. No ha habido casi opciones. El iMac 2017 sigue siendo la referencia del mercado. El iMac Pro, a la vista de sus especificaciones, es un problema para toda su competencia. Y esta vez no solo por software. Su hardware, aunque vale su peso en oro, es, sencillamente, abrumador. Da igual su configuración. Apple ha apostado a un formato que controla como nadie y le ha añadido toda su experiencia adquirida en su anterior Mac Pro. Un equipo que causa deseo con solo mentarlo.

  • Mejor portátil. Aunque hay opciones casi igual de válidas, la tecnología Touch Bar -adictiva gracias a su practicidad una vez se prueba- ha decantado la balanza hacia el MacBook Pro Touch Bar. Es potente, rápido, versátil, ligero y añade algo que la competencia no tiene. Su autonomía sigue siendo una referencia y la calidad de materiales es incomparable. Su precio, su única tara. Aún así, sigue siendo el mejor portátil del mercado.

  • Mejor convertible. Y si nadie “tose” a los equipos de Apple, nadie es capaz de hacer un convertible mejor que Microsoft. Surface Pro es la referencia por su potencia como portátil y su versatilidad como tableta. Y gran parte de la gloria se la lleva gracias al enorme potencial de Windows 10 como sistema operativo multiplataforma. Sin duda, un equipo imprescindible para aquellos que no sepan si escoger una tableta o un portátil.

 

Resumen 2017, los gazapos tecnológicos

A falta de pocos días para terminar 2017 es momento de recapitular. Los grandes avances de 2017, los dispositivos e ideas que han puesto cimientos para un 2018 aún más fascinante y, por qué no, los grandes errores de la industria que nos han demostrado que una novedad o algo “smart” o 2.0 no necesariamente tiene que suponer un avance o una mejora sobre lo establecido.

El mercado smartphone lleva siendo una década el catalizador de lo que supone una sociedad móvil y digitalizada. Ha transformado el modo en el que nos comunicamos entre nosotros y también mercados como el de la música, los juegos, el deporte o la imagen. Sin embargo, es un negocio dominado por cada vez menos agentes donde es muy difícil hacerse un hueco sin importar el nombre del creador de una determinada empresa o iniciativa. Por eso uno de los fracasos más sonados del año lleva la firma, ni más ni menos, que de Andy Rubin, padre de Android, el sistema operativo más utilizado en el mundo.

Su Essential Phone (en la foto que abre el post) era un phablet de 5,71 pulgadas y un diseño sobresaliente que apostaba por el diseño modular. Una idea muy interesante para crear terminales ajustándose a las necesidades de los usuarios que ya probaron en el pasado sin éxito Motorola, LG o Google. Los 699 dólares que pedía por terminal (objetivamente muy poco comparado con los iPhone X o el Galaxy Note) era demasiado para un producto sin pedigrí y con problemas en su cámara. El mercado volvió a rechazar los equipos modulares y el terminal llamado a revolucionar el mercado solo comercializó 50.000 unidades. Ahora cuesta 499 dólares (se pueden encontrar ofertas por menos precio) y, sobre todo, ha enseñado una lección a una empresa que no se rinde y que volverá a mostrar un nuevo modelo en 2018.

El error, sin embargo, tiene también nombres más conocidos para el gran público. Como las Spectacles de Snapchat. Unas gafas que permitían grabar vídeos cortos para colgar en la red social gracias a una pequeña cámara colocada en la montura. Una buena campaña de marketing (o más bien, una masiva) permitieron que tuvieran mucha visibilidad al principio pero las cuentas finales arrojan que solo un 1% de los usuarios de la red las han adquirido o usado. Puede que el precio de 129 dólares haya sido excesivo.

Pero si hablamos de precios disparatados, el primer premio se lo lleva Juicero, un exprimidor conectado a internet (sí, habéis leído bien, no es una errata) con un precio de 700 dólares compuesto por más de 400 piezas y recubierto de aluminio de alta calidad que obtenía zumo de unas bolsas que emulaban a las cápsulas de Nespresso, solo que cada una de ellas costaba 7 dólares. Algo llamativo para bolsas de jugo de frutas concentrado que se podían exprimir con las manos. Lo más llamativo es que 17 inversores le dieron más de 118 millones de dólares. Google y Sopas Campbell estaban entre ellos. A principios de año el precio bajó a 350 dólares y en septiembre la empresa cerró. Un ejemplo de la burbuja que existe en parte de Silicon Valley.

El año ha tenido otros momentos sonrojantes para grandes empresas como Apple (y su lío de software por culpa de un iOS 11 pensado solo para el potente chip A11 Bionic que comenzó friendo las baterías de cualquier dispositivo con procesador A9 o anterior), los continuos hackeos de Yahoo! (más de 3.000 millones de cuentas afectadas desde 2013) o la discreta entrada de SkyTV en el mercado estatal de streaming (como apuntan en El Confidencial, no es solo su catálogo, sino lo a destiempo que se ha hecho la llegada a la oferta).