Tesla Model 3, por fin se ensambla la primera unidad

El Tesla Model 3 es un vehículo prácticamente único en su especie. Es cierto que no es el único eléctrico del mercado. Y que ni siquiera es el que tiene mejores prestaciones o un precio más competitivo. Tampoco tiene nada reseñable en su tecnología (en teoría es una versión más pequeña que el Model S) ni aporta algo rompedor al diseño de vehículos. Sin embargo, desde su presentación está rompiendo moldes.

Primero porque tuvo más en común con la de un nuevo smartphone que con la de un coche: la inspiración de Silicon Valley, el espíritu tecnológico de la compañía y toda la parafernalia que suele acompañar a Elon Musk alimenta una comunicación rompedora con el resto de la industria.

Ahora, después de un año de espera, de recolectar las señales de compra de miles de personas en todo el mundo y de multitud de incógnitas sobre si se podrían cumplir los plazos, la primera unidad se ha mostrado al público. Como Musk prometió, se entregará a su dueño el 28 de julio y es la primera de 30 que saldrán de la línea de montaje durante este julio.

El modelo, clave para conseguir el suficiente músculo financiero para convertirse en un productor a gran escala, tendrá un ritmo de producción creciente: en agosto se ensamblarán 100 unidades, en septiembre 1.500 y en diciembre 20.000.

Con un precio de salida de 35.000 dólares -que puede aumentar considerablemente con diferentes packs energéticos u opciones de diseño- el primer comprador fue Ira Ehrenpreis, miembro del consejo de administración de la empresa quien, según se ha sabido, se lo ha cedido a Musk por su 46 cumpleaños.

Los datos de esta redondeada berlina media son una autonomía media de 346 kilómetros, una aceleración de 0 a 100 en unos 6 segundos y capacidad para cinco adultos cómodamente. Como el sistema de propulsión no requiere de un motor “clásico”, cuenta con dos maleteros, uno bajo el capó y otro en la parte trasera.

En cuanto al software, fundamental en los modelos de la casa, contará con la última versión del Autopilot que permite un alto nivel de conducción autónoma -aunque la compañía sigue pidiendo que el conductor no se desentienda del volante y que lo tenga en cuenta como un asistente muy avanzado-.

Las primeras unidades se entregarán en la Costa Oeste de Estados Unidos según lo previsto lo que ha tranquilizado a los más de 500.000 compradores que ya han depositado 1.000 dólares para garantizarse la reserva de una de las unidades. 150.000, por cierto, se llevaron a cabo durante la primera semana después de la presentación.

Móviles, ¿cómo afectan a nuestro cerebro?

Desde la eclosión de los smartphones a finales de la década pasada y su invasión de casi cualquier aspecto de nuestra vida privada y pública (somos muchos los que creemos que han roto las barreras entre ambas), se ha generado un enconado debate sobre cuál es el efecto que tienen sobre nuestro cerebro. Más allá de debates sobre el electromagnetismo o la dependencia que sufrimos respecto a sus utilidades, cada vez son más los investigadores que buscan saber cómo nos afecta en nuestras funciones cognitivas.

Así, uno de los últimos -y más polémicos- estudios en salir a la luz es el de la Escuela de Negocios McCombs, de la universidad de Texas en Austin, recogido por la revista Journal of the Association for Consumer Research y que reza que “tener el móvil delante nos hace menos inteligentes. Incluso si está apagado”.

Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron varios experimentos con 800 usuarios de smartphones con el fin de controlar cómo se desenvolvían realizando determinadas tareas cuando estaba el móvil cerca, incluso si este estaba apagado.

Uno de los más llamativos consistió en pedir a los participantes que se sentaran frente a un ordenador a realizar una tarea que requería bastante concentración. La idea era medir la mejor capacidad cognitiva de los mismos, esto es, su capacidad para procesar y almacenar datos en su cerebro en un momento concreto. Antes de empezar todos los participantes debían poner en silencio su teléfono ya fuera sobre el escritorio, en su bolsillo, en otra habitación o en su bolso.

Los resultados fueron claros: todos aquellos que dejaron el terminal en otra habitación superaron con creces a quienes los mantuvieron cerca. Sobre todo a aquellos que lo dejaron en su escritorio boca abajo. Esto sugiere que la presencia de nuestro dispositivo móvil cerca disminuye nuestra capacidad cognitiva puesto que aunque su mente no esté pensando conscientemente en el smartphone sí utiliza una pequeña parte de sus recursos en prestarle atención.

El estudio demostró un resultado lineal según el cual cuanto más cerca estaba el terminal del sujeto menos atención mostraba (menos capacidad cognitiva) sobre la tarea que se le había encomendado. El hecho de que el terminal estuviera cerca era suficiente puesto que todos los usuarios lo tenían en silencio y algunos incluso decidieron apagarlo.

De esta forma, la necesidad de “obligarnos” a no pensar en las notificaciones que nos pudieran estar llegando hace que se dé una suerte de “fuga” de nuestra capacidad cognitiva y que no podamos concentrarnos como deberíamos en las tareas que tenemos delante. Sin duda algo a tener en cuenta a la hora de estudiar y trabajar y una forma muy representativa de saber cómo estos pequeños -y útiles en muchas ocasiones- dispositivos nos limitan nuestras capacidades durante muchas horas al día.

Gamelab Barcelona 2017, mucho más que ocio digital

Un año más ha tenido lugar el Gamelab de Barcelona, uno de los principales eventos europeos para pulsar el estado de la industria del ocio digital y los videojuegos así como de todas las tecnologías que lo rodean y que están influenciando irremediablemente otros sectores como la educación, los medios de comunicación o la salud.

De esta forma, entre los días 28 y 30 de junio la capital catalana se convirtió en el centro de un negocio que está en constante cambio y que comienza a tener retos mucho más importantes que los técnicos: las nuevas formas de contar historias, el desarrollo y consolidación de un ecosistema para los eSports (y cómo evitar que mueran de éxito antes de consolidarse), la influencia de la publicidad en el negocio -y si realmente reporta un beneficio económico a largo plazo-, así como la adaptación al incipiente mundo móvil.

Así, en un momento en el que la expansión del negocio es constante -pero como ocurre en todos los sectores económicos no será definitiva- son cada vez más las voces que piden analizar el espectro de los no-jugadores para saber por qué no lo hacen y, sobre todo, si hay alguna forma de acercarlos a este tipo de ocio.

Por supuesto, también se abordaron retos como la adaptación de herramientas como la realidad virtual (decimos reto porque mientras que para muchos es una oportunidad de negocio, para otros es necesario saber cómo hacer que sea algo apto para el gran público) así como su uso en centros de ocio y en el sector comercial.

Todo ello fue abordado por gurús del sector como Richard Garriott, uno de los creadores más influyentes del sector; Fumito Ueda, Director creativo de GenDesign; Miko Kodisoja, cofundador de SuperCell; o Raphael Colantonio, cofundador de Arkane Studios.

Artistas, creadores, guionistas, diseñadores, innovadores y emprendedores que buscaron contar a los asistentes sus experiencias y problemas cuando arrancaron sus proyectos y también sus inquietudes sobre un negocio en constante cambio y expansión que afronta un momento crítico a la hora de expandirse a otros sectores y, sobre todo, abordar a la sociedad en general.

Uno de los espacios más aplaudidos por el público fue el Indiehub en el que pudieron conocer hasta 44 estudios independientes que mostraron sus últimas creaciones en la convención y que además fueron votadas por el público para los premios X Premios Nacionales del Videojuego. Divididos en 10 categorías, fueron los grandes protagonistas de la Hotel Hesperia Tower estos tres días.

Tequila fue el protagonista principal gracias a RiMe y también destacaron las nominaciones de Rel3vo con Baboon; Kaia con Dynasty Feud y Dedalus de Vertical Robot en las categorías de mejor juego de consola, mejor debut y mejor diseño.

Fundada en 2005, Gamelab es una organización sin ánimo de lucro que busca crear eventos en los que profesionales, académicos, investigadores, inversores, empresarios y otros actores del mundo del entretenimiento digital se den cita para compartir ideas y potenciar proyectos que puedan cambiar el sector.

Baterías en estado sólido, ¿la evolución que esperábamos?

Probablemente, si hiciéramos una encuesta sobre qué mejorar en nuestros smartphones, da igual en qué lugar del mundo, una de las primeras respuestas sería siempre la autonomía del dispositivo. Es cierto que durante los últimos años las prestaciones de los equipos móviles han mejorado exponencialmente mientras que sus horas lejos del enchufe se han mantenido (lo que denota una gran mejora relativa) sin embargo, son muchos los que siguen echando en falta no depender de un cargador casi a diario.

La solución a corto plazo, para muchos, pasa por las baterías en estado sólido. Una alternativa a las  clásicas de ion-litio (y sus tecnologías derivadas como las de polímero de litio) ya que parten de preceptos radicalmente diferentes. Por ejemplo, no necesitan de un líquido que permita transmitir los iones de los polos positivos a los negativos con lo que el espacio de las celdas de almacenamiento de energía se minimiza.

En su lugar, esta nueva generación de “pilas” como las que están desarrollando Samsung o LG se sirven de un metal de litio que les permite aumentar su densidad. De hecho, algunas compañías están empleando diferentes capas y densidades para minimizar las posibles fracturas y, no solo hacer las más seguras y resistentes, sino más capaces energéticamente. Es el caso de Applied Materials.

Los prototipos que han construido llegan a picos de eficiencia en las que cuentan con una densidad hasta un 95% mayor que sus equivalentes “líquidas”. Esto significa contar con casi el doble de autonomía sin necesidad de modificar el tamaño de los dispositivos. En el caso de los dos fabricantes coreanos de referencia significa que sus smartphones premium superarían los 6.000 mAh de capacidad.

Las ventajas según los investigadores van, no obstante, mucho más allá de una mayor densidad energética. Su estructura, por ejemplo, hace que se calienten mucho menos lo que redunda en una menor transferencia de calor a los demás componentes del equipo lo que hace que éste trabaje de una forma más eficiente y que la vida útil de sus partes sea mucho mayor.

Otra de las ventajas es que el tiempo de recarga de las nuevas baterías es casi seis veces menor que el de una batería normal. Volvamos a hacer cuentas. Si en un Samsung Galaxy S8 tardamos unos 60 minutos en lograr el 100% de capacidad, en un Galaxy S8 con una batería sólida de 6.000 mAh tardaríamos 20 minutos en llegar al tope.

Esto sin tener en cuenta que los sistemas de carga rápida como Quick Charge, Super VOOC o Dash Charge prometen ser capaces de duplicar sus tasas de transferencia de energía en dos años (el tiempo en que se estima que llegarán los nuevos formatos al mercado). A esto hemos de sumarle que el drenaje pasivo (la pérdida de energía de las baterías aunque un dispositivo no esté siendo usado o incluso esté apagado) se minimiza.

Por si esto fuera poco, las baterías de metal litio, al sufrir menos desgaste térmico y de exposición a los ciclos de carga y descarga en el tiempo prometen una vida útil hasta cinco veces superior a una clásica. De este modo, si una batería convencional solo empieza a notar problemas a partir del tercer año (en condiciones normales) estamos hablando de “pilas” que podrían superar holgadamente la vida de un terminal -no creemos que desaparezca la obsolescencia programada-. La vida útil de un smartphone podría llegar sin problemas a los 10 años gracias al menor desgaste -de nuevo volvemos a la temperatura- de sus componentes.

Por cierto, el último as en la manga de los fabricantes es que no han de fabricarse exclusivamente con litio. Hay modelos que se han construido con mangnesio o partes de silicio que permiten eliminar el litio de la ecuación lo que es una muy buena noticia para el medio ambiente.

Sobre el papel la adaptación debería ser rápida ya que todo son ventajas. Una vez más el mercado (y la legislación) dictará qué ocurre con una de las partes más polémicas de nuestros aparatos electrónicos.

Geeks, ¿por qué les gusta la tecnología?

Durante mucho tiempo hemos hablado de nuestras capacidades para superar asignaturas del currículo de humanidades (letras) o de ciencias. Algo que, simplemente, dependía de nuestra vocación y gustos así como de ciertas capacidades cuyo origen era desconocido. Lo mismo ocurría con los geeks, personas apasionadas por la tecnología y la ciencia más allá de todo el marketing que, a día de hoy, la envuelve.

Sin embargo, un estudio llevado a cabo por el King’s College de Londres sugiere que los padres de hijos mayores son más inteligentes, se centran más en sus intereses y se preocupan menos por encajar en la sociedad valores asociados, tradicionalmente, a los geeks.

El estudio, publicado en la revista Translational Psychiatry añade que los niños de padres mayores suelen tener ciertas ventajas en relación a la educación y al desarrollo laboral posterior (estudios anteriores solo reseñaban un mayor riesgo de autismo o esquizofrenia).

La muestra del estudio (en el que también participó la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai en Estados Unidos) recogió datos de 15.000 pares de gemelos dentro del Twins Early Development Study (TEDS). Cuando los niños cumplieron 12 años llevaron a cabo un test basado en un “índice geek“. Los datos arrojaron que mientras que los hijos de padres de entre 25 y 34 años obtenían una puntuación media de 39,6, aquellos cuyos padres tenían entre 35 y 44 años sacaron 41 puntos. Para los padres de 50 años el dato se disparaba hasta 47.

El índice aumenta 1,5 puntos por cada 5 años de edad de los progenitores. Los datos se refrendaron del mismo modo en indicadores como la situación económica de los padres, la tasa de desempleo o las calificaciones. Especialmente en áreas como la ciencia, la tecnología, las matemáticas o la ingeniería.

Los miembros del equipo que han llevado a cabo el estudio consideran que, normalmente, una mayor edad en los padres es sinónimo de una mayor estabilidad laboral y, por lo tanto, económica lo que se podría traducir en mejores colegios y mayor facilidad de acceso a entornos culturales enriquecedores para los niños.

Curiosamente, el estudio también arroja que esta relación entre la edad del padre y lo geek que es su descendencia se acentúa mucho más en los niños que en las niñas donde la variación del índice es, en muchos casos, nula.