Grafeno, el futuro ha llegado

El pasado viernes 10 de diciembre dos físicos de la Universidad de Manchester -Andre Geim y Konstantin Novoselov- acudieron a Estocolmo a recoger el Premio Nobel por haber conseguido extraer láminas de grafeno. Este material, del que cada vez oímos hablar un poco más y que, casi seguro, en unos diez años será la nueva base de toda la tecnología, es considerado por los expertos el mayor descubrimiento de la ciencia aplicada desde que se desarrolló la tecnología del silicio. La pregunta inmediata es, ¿qué es el grafeno? y, sobre todo, ¿por qué es tan importante?

Si buscamos en wikipedia al respecto del material, encontramos que se trata de una estructura laminar plana de un átomo de grosor. Está compuesto por átomos de carbono que forman un entramado con forma de panal de abeja. Por todo ello sabemos que el preciado grafeno se encuentra abundantemente en la naturaleza: el interior de un lapicero es un buen ejemplo.

Pero el interés científico por este material no es nuevo. Ya en 1930 se describieron sus características físicas y no fue hasta 1994 cuando se cambió su nombre de “monoplaca de grafito” a grafeno. Sus características, tan interesantes para los estudiosos son las siguientes:

  • Alta conductividad térmica y eléctrica, esto hace que consuma menos electricidad para una misma tarea que el silicio. La razón es que se calienta menos que cualquier otra sustancia al conducir los electrones. Ello hace que los científicos empiecen a hablar ya de la era del grafeno del mismo modo en el que el silicio supuso superar y mejorar con un éxito sin precedentes la anterior era del plástico.
  • Alta elasticidad y dureza. Tiene una resistencia 200 veces superior al acero e impenetrabilidad superior a la del diamante. Su secreto reside en que está formado por unos paquetes de átomos tan compactos que ni siquiera los átomos de helio -los más ligeros de la naturaleza- pueden colarse en su “panal de abeja”.
  • Además, es más ligero y flexible que otro material que maravillo hace años al mundo: la fibra de carbono.

Todo ello le otorga una gran capacidad de desarrollo, a lo que hay que sumar que puede combinarse con una gran cantidad de materiales para formar compuestos diferentes con diferentes cualidades. Como veis, estas pequeñas placas transparentes superan, en teoría, las características del geek más soñador de una película de ciencia ficción.

Aplicación en el mundo real. El desarrollo científico y tecnológico

No obstante, muchas tecnologías descubiertas se han deshinchado posteriormente. Así que decidí buscar si este descubrimiento tenía, realmente, aplicación en nuestro día a día. Todas sus características invitaban a pensar que sería un componente perfecto para el desarrollo de circuitos -del mismo modo que el silicio al que tan fácilmente “supera”-.

En diciembre de 2008 IBM anunció que había creado transistores con una velocidad de transmisión de frecuencia de hasta 100 megaherzios, muy superior a cualquiera desarrollado hoy día sobre silicio. De hecho, ordenadores hiperpotentes luchan ahora por tener procesadores de 8 o 61 gigaherzios. Su potencia en grafeno podría multiplicarse fácilmente. Su precio no. La única complicación de laminación desde el grafito es obtener el grosor adecuado de cada placa de grafeno para cada utilidad.

Algunos científicos como el físico holandés Walt De Heer considera que el grafeno, precisamente por estas dificultades, nunca será sustituto del silicio, sino complemento. Del mismo modo que los “aviones y los barcos se complementas. Los aviones nunca sustituirán a los barcos”.

Grandes posibilidades de desarrollo

La repercusión de este Premio Nobel de física ha sido tal que ha llegado, incluso, a los medios de comunicación generalistas. Así, estos han publicado las posibilidades más espectaculares que se barajan para esta panacea de la naturaleza.

A los chips de ordenador ultrarrápidos se le suman chalecos antibalas del grosor de una camisa, aviones más ligeros e, incluso, pantallas transparentes y enrollables para los dispositivos electrónicos. La multinacional surcoreana Samsung -de la que ya hablamos en otro post- ha llegado a poner fecha a este último avance: a lo largo de 2011 comercializará estas maravillas.

Geim, uno de los premiados, afirmaba hace poco en una entrevista que “a menudo la imaginación corre más deprisa que la razón”, “pero en el casodel grafeno sí que hay humo detrás del fuego”. La razón para tanto optimismo es que “mientras que un nuevo material tarde entre 15 y 16 años en pasar del ámbito académico al industrial y, después, otros diez para ser producido en serie”, el grafeno “ha pasado en cinco años al ámbito industrial”.

Fácil de obtener

Según los científicos holandés y británico premiados, el descubrimiento se consiguió tras unas pintas de cerveza. Cogieron un poco de celo y un lapicero. Rasparon el lapicero para que se soltaran pequeñas placas de grafito de la mina del lápiz y, posteriormente, pegaron y despegaron el celo sobre la hoja y el descubrimiento había llegado. Microscópicas fibras de grafeno millones de veces más delgadas que una folio de papel estaban pegadas al celo.

Curiosamente, no han patentado el grafeno. Ni su método de obtención. Todo lo contrario, cedieron algunas de las fibras obtenidas a colegas para que investigaran sus posibilidades. Muchas veces la ciencia nos demuestra que el hombre funciona. Yo voy a hacer el “experimento” en mi casa ahora mismo. Os animo a que hagáis lo mismo y participéis de un futuro prometedor… y no tan lejano.

iPod nano, el pequeño se hace grande

He tenido el placer de tener en mis manos el último iPod nano. La sexta generación, que se presentó el 1 de septiembre de este mismo año, ha sufrido un cambio de diseño y concepto que ha conseguido acercarle más que nunca a las comodidades de su hermano mayor -el flamante Touch- tomando el peso del otro pequeño de la familia Apple, el Shuffle.

Las cifras de ventas lo colocan como el gran referente de entrada a la familia Apple que desbancó a los Walk Man de Sony -yo mismo accedí a ella con el Nano de cuarta generación-. Descubramos ahora en qué ha cambiado este pequeño.

El cambio más significativo se aprecia a simple vista. Ha reducido su tamaño a la mitad -46% menos de superficie y 42% menos de peso- perdiendo su característica ruleta desde la que se controlaban todos los menús. Para sustituirla recibe la famosa pantalla multitáctil de la marca. Ésta tiene una resolución de 240×240 píxeles en sus 1,5 pulgadas de tamaño.

Además, en su interior habita una batería de polímero de litio que aumenta su autonomía hasta las 24 horas de reproducción ininterrumpida -según Apple-, aunque ya he podido comprobar en persona que es muy superior a la de las anteriores generaciones. Por último, su físico admite mediante el cable adaptador, conectarse a cualquier entrada USB 2.0.

En cuanto a prestaciones, sigue añadiendo el indispensable sintonizador de radio FM y suma el podómetro para unir a la aplicación compartida con Nike -antes había que pagar 19,90€ para integrarlo en la ranura del cargador mientras hacíamos deporte-, así como el novedoso VoiceOver, que no sólo te permite ver descripciones de las canciones -previo iTunes-, sino que te diga el nombre de la canción cuando lo solicites.

La capacidad de su memoria flash sigue entre los 8 y los 16 GB y la tasa de reproducción de sus cascos en un maravilloso abanico de entre 20 y 20.000 Hz y una impedancia de 32 Ohm, lo que unido a su interior de neodimio da una resolución de audio similar a la de auriculares de gama media alta de mucho más precio.

La guinda a todo esto, el indispensable y absolutamente necesario iTunes que en su versión 10.0 riza el rizo y optimiza su sistema de descarga de canciones -unido a un aumento sustancial de la biblioteca con adquisiciones como The Beatles-. Si buscáis un reproductor ligero, resistente -el mío tiene ya dos años-, con buena autonomía, diseño atrevido, pantalla táctil, un interfaz sencillo y personalizable y un calidad de sonido superior os recomiendo, sin duda, este iPod Nano. Os costará 159€ -en la página web podéis hasta gravarle una frase- pero será un inversión inmejorable.

Apps para smartphones

Las cifras no engañan. La venta de aplicaciones (apps) para el iPhone han superado ya los 150.000 millones de dólares. A finales de este año los expertos calculan que habrá más de 300.000 para este dispositivo y sus hermanos iPad y iPod Touch. Curiosamente, una encuesta hecha recientemente por el programa “Consumidores” de ETB concluía que, a pesar de que las ventas de smartphones ha aumentado un 25% este año, la gente no aprovecha todo su potencial ya que, muchas veces, desconoce como usarlos.

Aquí va una lista de algunas sorprendentes -por su utilidad- que podemos implementar a nuestros teléfonos y dispositivos móviles:

  • Google Maps: el navegador por excelencia. Es gratuito, no hay que pagar por sus actualizaciones a diferencia de los navegadores clásicos -Tom Tom es la referencia- y funciona incluso con teléfonos sin antena GPS gracias a su aplicación “Mi ubicación”.
  • Skype: otra gratuita. Permite llamar de un móvil a otro -siempre que ambos tengan la aplicación- sin pagar. Si el receptor no la tiene descargada se puede llamar con una tarifa reducida. Una lacra para las empresas de telefonía.
  • Sincronizadores de cuentas de correo: el punto fuerte de los dispositivos con correo “Push” (BlackBerry y iPhone) ya que permite sincronizar en el dispositivo todas las cuentas de correo que tengamos y recibir y enviar mails en tiempo real.
  • Whatsapp: chat de intercambio instantáneo de mensajería -más rápido que los sms y, sobre todo, gratis- sin necesidad de contar los caractéres y sin la demora de los sms.
  • Bump: espectacular por uso y forma. Si se chocan dos terminales que lo tengan se traspasan los archivos -fotos, contactos, música- que se desee en un instante.
  • Barcode scanner: o RedLaser. Permiten escanear códigos de barras y nos dan información sobre esos productos o servicios si están activados en su base de datos o en Internet.
  • Pixelmatrist: detecta si hay algún píxel muerto en la pantalla y lo repara. Cuesta 2,99€.
  • Soundhound: identifica la música que hay en un ascensor, bar o en la radio. Luego sólo tendrás que bajártela -pagando, eso sí-.
  • Trapster: también gratuita, se apoya en la antena GPS del smartphone o en su ubicación vía web para, legalmente, avisarnos de todos los radares fijos y móviles en la carretera.
  • Flight Control: es un juego que consiste en controlar aviones en un aeropuerto para que ninguno se caiga. Es gratuito, no tiene más utilidad que descargar la ira con los controladores de estas épocas, eso sí, sin sus sueldos.

Ahora sólo queda que las descarguemos rápido y aprovechemos mejor nuestro teléfono.

Redes sociales, fuentes de dinero

La misma semana que el cofundador de Facebook, [Enlace roto.], se unía al grupo de multimillonarios estadounidenses que donará parte de su fortuna (más de 7.000 millones de dólares) en vida para que la aprovechen ONGs e investigadores; y que Dick Costolo, consejero delegado de Twitter, hablara de las expectativas de que su red llegara en breve hasta los 1.000 millones de fans, Publico sacaba hoy a la luz un estudio que afirma que hay una relación del 87% entre el contenido de los mensajes en su red y los movimientos de la Bolsa. Pero, ¿cómo pueden adivinar el futuro sus usuarios?

El secreto de esta red reside en su inmediatez. Funciona como la mensajería móvil clásica -un máximo de 140 caracteres- sólo que con más celeridad. Por ello, la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, ha realizado un estudio sobre la capacidad de las redes sociales para predecir los movimientos de la economía.

El equipo de Johan Bollen -director del estudio- partió de que el estado de ánimo influye en las decisiones humanas. “Cualquier conocedor de la Bolsa sabe que indicadores como la confianza de los consumidores o el sentimiento de los empresarios son capaces de mover cualquier indicador a pesar de que se refieren a estudios realizados en semanas anteriores”, afirma.

Los de Michigan analizaron 9,7 millones de mensajes de 2,7 millones de tuiteros entre febrero y diciembre de 2008 (fecha en la que eclosiona la crisis) y cruzaron frases como “yo me siento” o “yo creo” con “alegría” o “pánico”, por ejemplo. El resultado es esclarecedor: sus resultados coincidían en un 87,6% con la evolución del índice Dow Jones. Así, aunque este estudio tenga problemas como su antigüedad o que estudiaron todos los tweets por separado, expertos de Indra y la Universidad Carlos III de Madrid han recogido el guante para crear una red social para financieros llamada Sonar II.

Salvador Aguilar, responsable del proyecto, explica que la idea es “conectar un modelo de predicción de mercados con la información sensible que influye en las Bolsas, procedente de fuentes como institutos de estadística o análisis de expertos y además unirlo a una red social en la que los usuarios incluyan sus comentarios”.

Web 3.0


Pero para que esto pueda funcionar correctamente necesitan una herramienta que, a día de hoy, sólo tiene Google. La web 3.0 o web semántica. Aquella en la que todas las palabras que escribimos están etiquetadas y que el ordenador es capaz de reconocer y relacionar con otros contenidos -por eso cuando en Gmail escribimos frío aparece un anuncio de calefactores-, explica Fernando Guldris economista del proyecto Sonar II.

Las redes sociales parecen haber dado un nuevo paso, ya no sólo crean dinero para sus fundadores gracias a sus visitas y a su publicidad, sino que son capaces de adivinar dónde están las fuentes del dinero para sus usuarios.

LCD o plasma, he aquí la cuestión

No hace mucho acudía a una tienda de tecnología -no daré nombres- y pude oír a dos dependientes que el consumo de televisiones se ha disparado gracias a la crisis. Al parecer, “se ven tan bien que se ha convertido en un sustituto del cine”, le argüía uno al otro. La verdad, no pondré en duda si las cifras de ventas les dan o no la razón -no nos interesa-, sino en la pregunta que, al parecer le hacen casi todos los clientes: ¿LCD o plasma? Intentemos averiguar cuál es la respuesta “buena”, si es que la hay.

Liquid Crystal Display y Plasma Display Panel

LCD es el acrónimo inglés de Pantalla de Cristal Líquido. Se trata de una pantalla delgada y plana formada por un determinado número de píxels monocromos o en color. Un píxel es la menor unidad homogénea en color que forma parte de una imagen digital ya sea esta una fotografía, un fotograma de vídeo o un gráfico.

Así, este conjunto de píxels que forman la pantalla se colocan delante de una fuente emisora de luz o, simplemente, de una superficie reflectora para iluminarla.

Por el contrario, una pantalla de plasma es un tipo de pantalla de gran formato (de 37 a 70 pulgadas) que consta de celdas diminutas situadas entre dos paneles de cristal que contienen una mezcla de los gases nobles neón y xenón. De este modo, el gas de estas celdas se convierte en plasma eléctricamente lo que hace que esta sustancia fosforescente resultante emita luz.

Estas pantallas se caracterizan por dos cosas: su gran luminosidad (más de 1000 lux) y su grandes emisiones de calor (muchas veces incrementado por su formato de gran tamaño). Además, frente a los LCD clásicos encontramos una mayor luminancia muy baja a nivel de negros, lo que hace que el color negro resultante sea más adecuado para el visionado de películas.

Sin embargo, todas estas características pueden provocar el efecto de “pantalla quemada” en los plasmas que no sean modernos -ojo con las ofertas de las grandes superficies-. Esto es, cuando una imagen se queda estática durante mucho tiempo en una pantalla hecha en base fósforo -hoy en día menos que al principio- pueden quedar restos de esta imagen marcados durante un tiempo sobre las imágenes nuevas.

Las pantallas LCD sufren, en ocasiones, de lo que se denomina “píxels atascados o muertos”, es decir, algunos de los transmisores de cada diodo píxel parpadea o no funciona correctamente. Normalmente, los fabricantes, aceptan el estándar ISO 13406-2 que permite un máximo de 11 píxels muertos por pantalla. Algo prácticamente invisible al ojo humano.

Sin embargo, frente a las carencias que demostraron los primeros paneles LCD frente a los “plasmas”, los investigadores desarrollaron, para ganar calidad de imagen, los paneles LED. En estos, para que cada unidad brille más o menos dinámicamente -la tasa de refresco medida en herzios es la encargada de evitar la molesta “estela” de las imágenes-, se desarrolló la Dynamic Pixel Technology, en la que se dispone de píxels y subpíxels formados íntegramente por LEDs rojos, azules y verdes. Esto hace que se puedan obtener, mezclándolos, más de 16 millones de colores.

Su nitidez -en los paneles “indoor” con menos brillo y más definición- es muy superior a la de cualquier LCD convencional. Además, su disposición en forma de matriz, hace que sean especialmente tolerantes con el estándar Full HD (1920×1080 píxels, esto es, 2.073.600 píxels por imagen).

En resumen

Los paneles de plasma tienen un mayor ángulo de visión, colores más naturales -no está retroiluminados- y un menor efecto estela -los LED más potentes rondan los 200 herzios de tasa de refresco, hay plasmas de hasta 600-. Todo ello hace que sean más tolerantes con las tasas de refresco necesarias para reproducir 3D. Además, para los que nos preocupa el medio ambiente, no contienen mercurio en su fabricación. Para los que nos preocupa el bolsillo, el coste de producción de paneles por encima de las 42 pulgadas de diagonal es más barato, lo que repercute directamente en su precio final.

Por el contrario, las pantallas LCD consumen hasta un 30% menos de electricidad para funcionar, su coste es más bajo y las nuevas pantallas LED igualan el número de colores de los plasmas. A esto hay que unirle una menos probabilidad del efecto pantalla quemada y que los LED de última generación cumplen todos los requisitos medioambientales.

Por eso os recomiendo que os planteéis cuántas pulgadas queréis, qué uso le vais a dar -3D, videojuegos, imágenes de alta resolución- que distancia tenéis hasta vuestra pantalla -no sólo por la relación distancia pulgadas, sino también por el calor que emiten- y, la más importante: cuánto estáis dispuesto a gastaros.