Apps para smartphones

Las cifras no engañan. La venta de aplicaciones (apps) para el iPhone han superado ya los 150.000 millones de dólares. A finales de este año los expertos calculan que habrá más de 300.000 para este dispositivo y sus hermanos iPad y iPod Touch. Curiosamente, una encuesta hecha recientemente por el programa “Consumidores” de ETB concluía que, a pesar de que las ventas de smartphones ha aumentado un 25% este año, la gente no aprovecha todo su potencial ya que, muchas veces, desconoce como usarlos.

Aquí va una lista de algunas sorprendentes -por su utilidad- que podemos implementar a nuestros teléfonos y dispositivos móviles:

  • Google Maps: el navegador por excelencia. Es gratuito, no hay que pagar por sus actualizaciones a diferencia de los navegadores clásicos -Tom Tom es la referencia- y funciona incluso con teléfonos sin antena GPS gracias a su aplicación “Mi ubicación”.
  • Skype: otra gratuita. Permite llamar de un móvil a otro -siempre que ambos tengan la aplicación- sin pagar. Si el receptor no la tiene descargada se puede llamar con una tarifa reducida. Una lacra para las empresas de telefonía.
  • Sincronizadores de cuentas de correo: el punto fuerte de los dispositivos con correo “Push” (BlackBerry y iPhone) ya que permite sincronizar en el dispositivo todas las cuentas de correo que tengamos y recibir y enviar mails en tiempo real.
  • Whatsapp: chat de intercambio instantáneo de mensajería -más rápido que los sms y, sobre todo, gratis- sin necesidad de contar los caractéres y sin la demora de los sms.
  • Bump: espectacular por uso y forma. Si se chocan dos terminales que lo tengan se traspasan los archivos -fotos, contactos, música- que se desee en un instante.
  • Barcode scanner: o RedLaser. Permiten escanear códigos de barras y nos dan información sobre esos productos o servicios si están activados en su base de datos o en Internet.
  • Pixelmatrist: detecta si hay algún píxel muerto en la pantalla y lo repara. Cuesta 2,99€.
  • Soundhound: identifica la música que hay en un ascensor, bar o en la radio. Luego sólo tendrás que bajártela -pagando, eso sí-.
  • Trapster: también gratuita, se apoya en la antena GPS del smartphone o en su ubicación vía web para, legalmente, avisarnos de todos los radares fijos y móviles en la carretera.
  • Flight Control: es un juego que consiste en controlar aviones en un aeropuerto para que ninguno se caiga. Es gratuito, no tiene más utilidad que descargar la ira con los controladores de estas épocas, eso sí, sin sus sueldos.

Ahora sólo queda que las descarguemos rápido y aprovechemos mejor nuestro teléfono.

Redes sociales, fuentes de dinero

La misma semana que el cofundador de Facebook, [Enlace roto.], se unía al grupo de multimillonarios estadounidenses que donará parte de su fortuna (más de 7.000 millones de dólares) en vida para que la aprovechen ONGs e investigadores; y que Dick Costolo, consejero delegado de Twitter, hablara de las expectativas de que su red llegara en breve hasta los 1.000 millones de fans, Publico sacaba hoy a la luz un estudio que afirma que hay una relación del 87% entre el contenido de los mensajes en su red y los movimientos de la Bolsa. Pero, ¿cómo pueden adivinar el futuro sus usuarios?

El secreto de esta red reside en su inmediatez. Funciona como la mensajería móvil clásica -un máximo de 140 caracteres- sólo que con más celeridad. Por ello, la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, ha realizado un estudio sobre la capacidad de las redes sociales para predecir los movimientos de la economía.

El equipo de Johan Bollen -director del estudio- partió de que el estado de ánimo influye en las decisiones humanas. “Cualquier conocedor de la Bolsa sabe que indicadores como la confianza de los consumidores o el sentimiento de los empresarios son capaces de mover cualquier indicador a pesar de que se refieren a estudios realizados en semanas anteriores”, afirma.

Los de Michigan analizaron 9,7 millones de mensajes de 2,7 millones de tuiteros entre febrero y diciembre de 2008 (fecha en la que eclosiona la crisis) y cruzaron frases como “yo me siento” o “yo creo” con “alegría” o “pánico”, por ejemplo. El resultado es esclarecedor: sus resultados coincidían en un 87,6% con la evolución del índice Dow Jones. Así, aunque este estudio tenga problemas como su antigüedad o que estudiaron todos los tweets por separado, expertos de Indra y la Universidad Carlos III de Madrid han recogido el guante para crear una red social para financieros llamada Sonar II.

Salvador Aguilar, responsable del proyecto, explica que la idea es “conectar un modelo de predicción de mercados con la información sensible que influye en las Bolsas, procedente de fuentes como institutos de estadística o análisis de expertos y además unirlo a una red social en la que los usuarios incluyan sus comentarios”.

Web 3.0


Pero para que esto pueda funcionar correctamente necesitan una herramienta que, a día de hoy, sólo tiene Google. La web 3.0 o web semántica. Aquella en la que todas las palabras que escribimos están etiquetadas y que el ordenador es capaz de reconocer y relacionar con otros contenidos -por eso cuando en Gmail escribimos frío aparece un anuncio de calefactores-, explica Fernando Guldris economista del proyecto Sonar II.

Las redes sociales parecen haber dado un nuevo paso, ya no sólo crean dinero para sus fundadores gracias a sus visitas y a su publicidad, sino que son capaces de adivinar dónde están las fuentes del dinero para sus usuarios.

LCD o plasma, he aquí la cuestión

No hace mucho acudía a una tienda de tecnología -no daré nombres- y pude oír a dos dependientes que el consumo de televisiones se ha disparado gracias a la crisis. Al parecer, “se ven tan bien que se ha convertido en un sustituto del cine”, le argüía uno al otro. La verdad, no pondré en duda si las cifras de ventas les dan o no la razón -no nos interesa-, sino en la pregunta que, al parecer le hacen casi todos los clientes: ¿LCD o plasma? Intentemos averiguar cuál es la respuesta “buena”, si es que la hay.

Liquid Crystal Display y Plasma Display Panel

LCD es el acrónimo inglés de Pantalla de Cristal Líquido. Se trata de una pantalla delgada y plana formada por un determinado número de píxels monocromos o en color. Un píxel es la menor unidad homogénea en color que forma parte de una imagen digital ya sea esta una fotografía, un fotograma de vídeo o un gráfico.

Así, este conjunto de píxels que forman la pantalla se colocan delante de una fuente emisora de luz o, simplemente, de una superficie reflectora para iluminarla.

Por el contrario, una pantalla de plasma es un tipo de pantalla de gran formato (de 37 a 70 pulgadas) que consta de celdas diminutas situadas entre dos paneles de cristal que contienen una mezcla de los gases nobles neón y xenón. De este modo, el gas de estas celdas se convierte en plasma eléctricamente lo que hace que esta sustancia fosforescente resultante emita luz.

Estas pantallas se caracterizan por dos cosas: su gran luminosidad (más de 1000 lux) y su grandes emisiones de calor (muchas veces incrementado por su formato de gran tamaño). Además, frente a los LCD clásicos encontramos una mayor luminancia muy baja a nivel de negros, lo que hace que el color negro resultante sea más adecuado para el visionado de películas.

Sin embargo, todas estas características pueden provocar el efecto de “pantalla quemada” en los plasmas que no sean modernos -ojo con las ofertas de las grandes superficies-. Esto es, cuando una imagen se queda estática durante mucho tiempo en una pantalla hecha en base fósforo -hoy en día menos que al principio- pueden quedar restos de esta imagen marcados durante un tiempo sobre las imágenes nuevas.

Las pantallas LCD sufren, en ocasiones, de lo que se denomina “píxels atascados o muertos”, es decir, algunos de los transmisores de cada diodo píxel parpadea o no funciona correctamente. Normalmente, los fabricantes, aceptan el estándar ISO 13406-2 que permite un máximo de 11 píxels muertos por pantalla. Algo prácticamente invisible al ojo humano.

Sin embargo, frente a las carencias que demostraron los primeros paneles LCD frente a los “plasmas”, los investigadores desarrollaron, para ganar calidad de imagen, los paneles LED. En estos, para que cada unidad brille más o menos dinámicamente -la tasa de refresco medida en herzios es la encargada de evitar la molesta “estela” de las imágenes-, se desarrolló la Dynamic Pixel Technology, en la que se dispone de píxels y subpíxels formados íntegramente por LEDs rojos, azules y verdes. Esto hace que se puedan obtener, mezclándolos, más de 16 millones de colores.

Su nitidez -en los paneles “indoor” con menos brillo y más definición- es muy superior a la de cualquier LCD convencional. Además, su disposición en forma de matriz, hace que sean especialmente tolerantes con el estándar Full HD (1920×1080 píxels, esto es, 2.073.600 píxels por imagen).

En resumen

Los paneles de plasma tienen un mayor ángulo de visión, colores más naturales -no está retroiluminados- y un menor efecto estela -los LED más potentes rondan los 200 herzios de tasa de refresco, hay plasmas de hasta 600-. Todo ello hace que sean más tolerantes con las tasas de refresco necesarias para reproducir 3D. Además, para los que nos preocupa el medio ambiente, no contienen mercurio en su fabricación. Para los que nos preocupa el bolsillo, el coste de producción de paneles por encima de las 42 pulgadas de diagonal es más barato, lo que repercute directamente en su precio final.

Por el contrario, las pantallas LCD consumen hasta un 30% menos de electricidad para funcionar, su coste es más bajo y las nuevas pantallas LED igualan el número de colores de los plasmas. A esto hay que unirle una menos probabilidad del efecto pantalla quemada y que los LED de última generación cumplen todos los requisitos medioambientales.

Por eso os recomiendo que os planteéis cuántas pulgadas queréis, qué uso le vais a dar -3D, videojuegos, imágenes de alta resolución- que distancia tenéis hasta vuestra pantalla -no sólo por la relación distancia pulgadas, sino también por el calor que emiten- y, la más importante: cuánto estáis dispuesto a gastaros.