10
may 15

Monitorizo, tu aliado en Amazon

A nadie le cabe duda de que Amazon es la gran tienda de internet. Un portal en el que es casi imposible no encontrar lo que deseemos o necesitemos sea lo que sea. Sin embargo, a pesar de la buena estructura de su web somos muchos los usuarios que nos perdemos en su inmensa oferta y nos cuesta discernir cuál es la mejor de las opciones o saber si realmente estamos encontrando el mejor precio posible.

Precisamente para solventar ese problema Alex Santolaya y Oscar Cervero han creado Monitorizo una herramienta que nace con el fin de facilitar datos históricos de precios de todos los productos catalogados en Amazon España y permitir al usuario revisarlos y configurar avisos de bajadas de precio con el fin de poder comprar en el mejor momento ahorrando dinero.

Para facilitarle la experiencia al comprador, el sistema muestra un gráfico de evolución del precio del producto de modo que pueda saber si realmente es un buen momento para realizar el desembolso. El sistema se nutre del trabajo de los robots de Monitorizo que revisan constantemente el precio de los productos y los facilitan en tiempo real.

Además, para aquellos que estén a la caza de una buena compra, Monitorizo permite filtrar por tipos de producto y, a medio plazo el objetivo será implantarlo sobre toda la base de datos de productos de Amazon en los que se adjunta una descripción de cada una de las ofertas.

Con un interfaz sencillo y un sistema de uso muy intuitivo, Monitorizo se nos antoja como una herramienta francamente útil en un momento de gran crecimiento del comercio electrónico y en el que los compradores online debemos aprender a discernir las mejores ofertas en un escenario con más alternativas que nunca.

A continuación os dejamos un vídeo en el que los propios desarrolladores explican la sencillez de su herramienta. ¿Listos para comprar?

 

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04
may 15

Windows, el truco de crecer con iOS y Android

El BUILD 2015 ha servido para descubrir las novedades de Windows 10 (muchas ya las desvelamos hace semanas pero faltaba darles la “forma” definitiva) y sobre todo, para descubrir que Microsoft de la mano de Satya Nadella se muestra como una empresa mucho más ambiciosa: no solo quiere remontar la desventaja que tiene con Google y Apple en el mercado móvil, sino que quiere convertir su debilidad en su mejor arma y ser de nuevo la referencia en la era de la integración digital.

Como ya hemos dicho otra veces, Windows 8.1 fue una mejora integral y necesaria respecto a las ediciones anteriores del sistema operativo. Sin embargo, su lenta entrada en el universo smartphone y tablet así como su escasa difusión entre los fabricantes lo hizo poco atractivo para los desarrolladores y esto se tradujo en una falta de aplicaciones en su tienda que convertía buenos terminales en smartphones poco interesantes para el público.

Lanzar una aplicación tiene un coste y hacerlo en diferentes plataformas hace que muchas empresas -la mayoría con poco músculo financiero- se piensen muy mucho en qué tiendas de aplicaciones lanzarlas. Android e iOS son indispensables. La primera por volumen y la segunda porque reparte más ingresos entre los desarrolladores. Windows Phone, BlackBerry OS, Ubuntu y compañía siguen siendo un coto privado para las apps con más presencia. Las indispensables.

¿Cómo revertir la situación? Aprovechando las horas que los desarrolladores han invertido en los otros dos sistemas operativos de referencia y permitiendo la migración de apps de forma fácil a la tienda de Microsoft. En principio no será necesario tener un desarrollador específico para el sistema operativo de los de Redmond… aunque esto suponga una bajada de calidad en el programa.

Sin embargo, esto no es lo más llamativo, si nos centramos en una de las promesas de Microsoft a la hora de hablar de sus bondades sobre Windows 10, la más llamativa es que es un sistema operativo único para todas las pantallas. Esto haría que una aplicación pensada para el iPhone pudiera llegar a la pantalla de tu PC sin esfuerzo. ¿Cómo es posible?

Dos palabras son clave para entender el sistema: Islandwood y Astoria. La primera se refiere a la herramienta que permite la conversión de las apps pensadas para el ecosistema Apple hasta el universo Windows. Un compilador de Objective-C para Visual Studio (el entorno de desarrollador más importante de Microsoft Windows) se conforma con unas pocas líneas de código para obrar la magia.

Si el desarrollador es un poco hábil podrá, de hecho, adaptar el programa a las diferentes pantallas e incluir funcionalidades como Cortana y Tiles de Xbox. De hecho, en la conferencia de desarrolladores de Microsoft se pudo ver el resultado de migrar con estas herramientas el famoso Candy Crash hasta Windows. ¿El problema? Que no hubo ninguna mención a Swift el nuevo lenguaje de programación sobre el que Apple seguirá creciendo.

Astoria es la otra herramienta solo que su funcionamiento difiere. En este caso no es necesario un compilador de código. Se trata de una máquina virtual que hace que cualquier aplicación del robot verde funcione en Windows 10. Añadiendo una capa basada en Android Open Source Project Microsoft ha conseguido que las aplicaciones móviles se ejecuten sin problema. La duda es si solo se podrán bajar aplicaciones desde la store o si cualquiera puede lanzar como apk una aplicación Android a la tienda para luego descargarla en un smartphone o tablet.

De darse el segundo caso será interesante ver cómo funcionan las aplicaciones portadas directamente sin el toque que Google suele dar a los programas para sus androides. Los criterios de calidad que establezca Microsoft será fundamental para que los usuarios se atrevan a dar el salto o, directamente, sigan prefiriendo la versión original a la calcada.


17
abr 15

Llamadas WhatsApp, ¿qué harán las operadoras?

Si a principios de abril hablábamos del terremoto que había provocado la liberación de las llamadas VoIP de la aplicación WhatsApp (aunque no lo entendíamos muy bien) ahora llega el momento de averiguar qué tienen planeado hacer al respecto las mayores damnificadas si esta opción tiene éxito (y creemos que si bien ésta no tiene por qué ser la opción que cambie el mercado, sí creemos que las VoIP son el futuro).

Es cierto que WhatsApp tiene un factor determinante para ser la fuerza tractora del cambio: la app multiplataforma tiene 700 millones de usuarios y es, junto a su matriz Facebook, una de las pocas que si gana calidad de audio y aligera la demanda de datos, puede convertirse en el nuevo de estándar de llamadas entre usuarios. La cifra es muy superior a la de Viber o Skype -los otros grandes servicios multiplataforma- y eso precisamente le da su gran ventaja frente a las operadoras.

La cada vez mayor implantación de las redes públicas en los espacios públicos y las iniciativas como Euskaltel WiFi -posible gracias a su extensa red de fibra óptica en su mercado de referencia- supone que los clientes tendrán que sacrificar cada vez menos datos para realizar sus llamadas y ahorrarse minutos de su factura. Aunque esto, teniendo en cuenta el continuo incremento de capacidad de cada tarifa no parece un problema que no se vaya a solucionar a medio plazo.

¿Qué opciones les queda entonces a las operadoras para que las llamadas no se conviertan en los nuevos SMS? Pensamos que podría haber dos opciones. La más natural sería que, del mismo modo que ocurrió con los SMS cuando llegó la “versión escrita” de WhatsApp, las operadoras comiencen a incluir gratis más minutos en cada tarifa. Incluso, podrían llegar a regalarlos como ocurre a día de hoy con los mensajes cortos.

La segunda, más que para mitigar la pérdida de ingresos, sería potenciar la VoIP para atraer a nuevos usuarios permitiéndoles usarlos dentro de su tarifa de datos contratados como, por ejemplo, ha hecho ya Yoigo. ¿Qué ocurriría entonces? Pues que probablemente la creación de diferentes escalas dentro de las tarifas de los usuarios acabaría provocando que para minimizar costes fueran las aplicaciones las que tuvieran que monetizar sus llamadas de dos formas: o bien mediante publicidad -y WhatsApp sigue rezando que nunca la tendrá- o bien cobrando por las llamadas. Se da la vuelta a la tortilla.

Pero hay que tener en cuenta que las llamadas clásicas dan una sutil ventaja a las operadoras al ser realmente universales. No es necesario que el receptor tenga una aplicación para poder llamarle. No es necesario tener una red WiFi a mano o activados los servicios VoIP. Solo se necesita cobertura (para las llamadas mediante una app también).

Si hacemos caso a los estudios que han llevado a cabo empresas como Cisco Systems, en solo tres años, los minutos de llamadas por WiFi (solo por WiFi) ya superarán al total de llamadas realizadas por las redes tradicionales.

Por último, las llamadas clásicas siempre estarán al margen de la polémica de la neutralidad en la red. ¿Qué nos garantiza si esta se rompe las operadoras no vayan a cortarnos una llamada para priorizar otro servicio? Empieza la partida de ajedrez.


14
feb 15

Google Ventures, de tu ciudad al espacio

Probablemente, para el gran público, es la división menos famosa de Google. La empresa de Android, Chrome, Maps, YouTube o el célebre buscador guarda, por encima de los tesoros más comerciales un departamento que se encarga de decidir en qué se invierte gran parte de sus milmillonarias ganancias. Se trata de Ventures y es la responsable de que la empresa de Mountain View tenga inversiones en Uber (unos 230 millones de euros), Nest, Cloudera, Medium, Slack o Foundation Medicine.

Todas ellas empresas que no podrían haberse desarrollado sin el dinero del buscador pero que tienen sobre sí una espada de Damocles. Este dinero puede hacer que Google acabe adquiriéndolas (como ocurrió con YouTube) o, peor aún, que su modelo de negocio llame la atención a los de Larry Page y que decidan crear su propia empresa. Y esto parece ser lo que ha ocurrido con la [Enlace roto.].

Recientemente, David Drummond, vicepresidente de desarrollo corporativo de Google y miembro del consejo directivo de Uber anunció a sus compañeros en la polémica empresa que su principal inversor podría estar barajando la posibilidad de crear su propio sistema que facilite “compartir” coches en viajes.

En el Salón del Automóvil de Detroit, Chris Urmson, uno de los encargados de movilidad autónoma de Google, ya dejó claro que estaban muy interesados en modelos en los que un mismo vehículo pudiera recoger a varios usuarios y dejarlos en sus domicilios minimizando gastos. Si a esto le unimos que Ventures invirtió 966 millones de dólares recientemente en comprar Waze y que a pesar de las polémicas generadas tanto por la conducción autónoma como por la posible entrada de Silicon Valley en la automoción parece que los de Larry Page están decididos a cambiar el modo en el que entendemos el automóvil y los viajes.

En un momento en el que Uber ha entendido que debe transmitir una imagen más apaciguada, que si quiere crecer ha de llegar a acuerdos con multitud de gobiernos así como aprender de la competencia el movimiento de Google podría suponerle un fuerte varapalo. No sólo por la pérdida de un importante aliado sino por la carga tecnológica que tiene Google en la aplicación (Google Maps está absolutamente optimizado dentro de la herramienta). Por eso no se descarta un movimiento que le acerque a Apple (un rival con aún más músculo financiero que Google y una aplicación de mapas por fin a la altura) o MapQuest, una pequeña isla en el océano que necesita de aliados tanto como Uber.

SpaceX, Elon Musk es el nuevo aliado

Otra de las noticias que ha saltado a la luz durante los últimos días es la entrada de Google (y Fidelity) en la última ronda de inversión de SpaceX, el proyecto más ambicioso de Elon Musk, cofundador de Tesla, entre otras.

SpaceX es una de las empresas “de moda” en Estados Unidos gracias a su contrato con la NASA, tiene entre manos uno de los proyectos que más han interesado a Google en los últimos tiempos: una red de satélites de bajo coste que permitan llevar internet a 3.000 millones de usuarios y que (más allá de la función filantrópica) multiplicarían el número de clientes potenciales de los de Mountain View.

La empresa de Musk ha estimado que poner en marcha el proyecto requerirá de cinco años de trabajo y una inversión de unos 10.000 millones de dólares (con el dinero de Fidelity y Google ha conseguido un buen empujón a costa de perder un 20% de la empresa) y no sabemos hasta qué punto supondrán un avance frente a otros proyectos similares que la propia empresa del buscador tiene en marcha, como un sistema de globos aerostáticos que darían cobertura a grandes zonas del planeta.

El proyecto de Musk, mucho más complejo, permitiría, eso sí, colocar los satélites a 1.200 kms de altura con lo que podrían sortear cualquier accidente geográfico y conseguir una cobertura mucho más estable, potente e independiente que cualquier otro proyecto planteado hasta la fecha.

Se abre por lo tanto una interesante “carrera aeronáutica” entre Facebook, Google, SpaceX y Richard Branson (que ha llegado a un acuerdo con Qualcomm para este mismo propósito) para llegar a esos dos tercios de la población que están asiduamente fuera de la red.


31
ene 15

Whatsapp, Facebook lo introduce en el PC

Whatsapp es, seguramente, la aplicación de los récords. Tiene 700 millones de usuarios -lo que lo convierte en el sistema de mensajería instantánea más exitoso del mundo y en el dominador absoluto en Occidente-, está disponible en 32 idiomas y para cuatro sistemas operativos, tiene sólo seis años de vida y, “nacida de la nada” fue comprada por Facebook por 19.000 millones de años hace poco más de un año.

Después de reponerse a la moda Line (Messi incluido) o a la crisis de Telegram cuando fue comprada por los de Zuckerberg y saltó a la luz el caso de espionaje masivo de Silicon Valley, parecía que lo único que podría frenar la expansión de la aplicación era no ofrecer tanto como sus rivales. Y estar en el ordenador de sobremesa era una de esas “taras” que muchos le achacaban. Además, los problemas con el bloqueo a usuarios que empleaban Whatsapp Plus (una suerte de versión pirata con utilidades que no tenía la original) ha hecho que la empresa tenga que lanzar su versión para PC… de una forma un poco especial.

Hace poco más de una semana que se supo que Whatsapp llegaba a los ordenadores y esto creó mucha expectación. Para los que esperaban un programa o un servicio en la nube que conectara nuestras conversaciones a los que tenemos en el teléfono al estilo iMessage ha sido toda una decepción. Primero porque es sólo un servicio web y segundo porque no tiene capacidad para almacenar las conversaciones.

Dicen que la filosofía es la misma con la que comenzaron en los teléfonos… lo malo es que de eso hace ya más de un lustro y que incluso sus versiones “no legales” ya lo hacen. El programa entabla conexión con nuestro smartphone y se convierte en una segunda pantalla para convertirse en una alternativa al terminal… y nada más.

Emplea tecnología WebRTC y sólo es compatible con Chrome (sí, es el navegador más demandando pero ni siquiera es el mayoritario) con lo que si tenemos un dispositivo Android, Windows o BlackBerry tendremos que instalarlo y colocarlo como navegador por defecto y si tenemos un iPhone… sencillamente nos quedamos al margen.

Por lo demás, su instalación es sencilla y sólo requiere un par de pasos para llegar a un interfaz que nos recuerda poderosamente a Facebook Messenger y que, para hacer muy poco, nos exige demasiado: acceso a nuestros contactos (aunque sean de GMail o estén de Dropbox, por ejemplo) para “ofrecernos un mundo entero”. Nos tememos que es aquí donde ha podido empezar el problema con los de la manzana, nada dados a que terceros puedan acceder a “su” información.

En definitiva, una primera intentona que, sabemos, traerá muchas más opciones en el futuro pero que de entrada deja fuera a un 40% de los usuarios de la versión inicial y que ofrece muy poco a los demás. Una oportunidad perdida que, por el momento, se pueden permitir de sobra.