iOS 9, sus novedades una a una

Ha recibido críticas por su continuismo y por la falta de novedades rompedoras. Sin embargo, el cambio en la plataforma móvil de Apple ha sido más que considerable gracias a la implementación de nuevas funcionalidades y a la mejora integral de algunas de las más célebres del universo de la manzana. Ahora, con más tiempo desde su presentación en el WWDC os desgranamos las novedades que los californianos han preparado para los iPhone y iPad.

  • Siri y Spotlight, comunícate con iOS. El asistente de voz más célebre del mercado da un paso adelante para comenzar a aprender del usuario y ser más proactivo. Proponernos posibilidades para mejorar la experiencia de uso. Por su parte, el buscador del sistema también se vuelve más potente para permitir más acciones que antes y, sobre todo, para aumentar el catálogo de respuestas.

  • Nueva gestión de las aplicaciones. Desde la operabilidad entre aplicaciones -Notas es la que más gana al poder “nutrirse” de casi cualquier otra app para añadir contenidos- hasta el empleo de Deep links (una de las demandas más exigidas por los desarrolladores). La multiventana, el modo Picture in Picture para ver un vídeo mientras tenemos otra aplicación abierta o los teclados QuickType para facilitar la introducción de datos son solo algunas de las mejoras más evidentes y necesarias de esta edición de iOS.

  • Aprendiendo de lo que le rodea. Un iPhone ha de ser paradigma de movilidad. Y para eso ha de facilitarnos nuestro día a día con un sistema de mapas que -por fin- esté a la altura. Añade buscador de líneas de transporte público, tiendas, restaurantes, etc. La unión con Car Play es ya total y permite que muchas de las funcionalidades del terminal pasen al coche. Y todo ello con una autonomía de hasta tres horas más que con iOS 8 gracias a una mejor gestión de recursos. ¿Podrá el iPhone 6S por fin pasar todo un día lejos del enchufe sea cual sea su uso?

  • Más ligero. Apple siempre ha defendido que con una buena gestión de iCloud, los 16 GB de su configuración más básica de los iDevices era más que suficiente. Sin embargo, iOS 8 ocupaba nada más y nada menos que 4,6 GB. iOS 9 se queda en unos escasos 1,3 GB que no solo garantizan más espacio, sino también más velocidad del conjunto. Además, la llegada de una app nativa de iCloud hará mucho más fácil gestionar esos 5 GB adicionales que tan complicados se le hacen a algunos usuarios.

  • Ajustes. Ya no solo es más sencillo encontrar los parámetros que queremos personalizar sino que también disfrutaremos de más ajustes para que el iPhone sea aún más un dispositivo a medida. La vibración, las notificaciones, la accesibilidad, la seguridad -será más sencillo blindar nuestro teléfono con nuevos sistemas de seguridad (un PIN de 6 cifras en vez de 4, por ejemplo)-, el modo ahorro, la calidad de la imagen de la pantalla, los contactos en los email, etc.

  • Más libertad para los desarrolladores. Desde la tipografía hasta las opciones de gestión de los sensores del terminal. Todo queda en mano de los desarrolladores para explotar mucho más las posibilidades de iPhone y iPad. Todo para poner en un aprieto a aquellos que no saben si decantarse por Android (totalmente maleable) o iOS (más seguro y estable). Sobre todo si tenemos en cuenta que además de la experiencia de uso, los de Cupertino han puesto la tilde en mejorar Metal para que la fluidez de las aplicaciones -incluidos juegos- de un gran salto.

Android M, sus claves

Como explicábamos ayer, el I/O 2015 de Google ha sido la conferencia de software por excelencia. Y en ella no podía faltar la piedra angular de la empresa: la sexta edición de Android conocida, por ahora como M (¿Muffin?). Así, aunque el despegue de Lollipop está siendo muy lento, Google parece decidida a realizar mejoras continuas y versiones más refinadas de su sistema operativo móvil cada año.

Sea un acierto o no (con la política de los fabricantes parece que aumentará más la fragmentación en un momento en el que Windows 10 quiere unificarlo todo y Apple alardea de que casi todos corren ya con iOS 8 antes de la llegada en otoño de la novena versión) por lo visto en el Moscone Center “M” será un refinamiento del actual L.

La estabilidad, la fluidez, la autonomía y la mejora de la experiencia de usuario son la clave. No un nuevo diseño o una revolución que pueda dejar atrás a millones de clientes de los 4.000 modelos compatibles con el robot verde.

Uno de los puntos más atacados a Google es la falta de seguridad en algunas de sus aplicaciones -casi todas desarrolladas por terceros. Precisamente por eso, Sundar Pichai explicó que se implementarán nuevos permisos para acceder por parte de los programas a los dispositivos justo cuando se necesiten. No durante la instalación. Si WhatsApp, por ejemplo, quiere acceder a la cámara nos lo pedirá cuando saquemos la foto. Y de aceptar, el permiso quedará guardado. Así no se olvidará todo en las letras del contrato (sí, contrato) que aceptamos con cada descarga.

De este modo, todos los permisos quedarán clasificados en ocho categorías y no será necesario aceptar las ocho: ubicación, cámara, micrófono, contactos, teléfono, SMS, calendario y sensores. Esto permitirá un nivel de personalización dentro de las aplicaciones no conocido hasta ahora. Ya no habrá excusas: cada uno cederá la privacidad que desee.

Y hablando de personalización, Chrome ha dado un salto más al permitir una navegación por pestañas totalmente única y vinculada a las aplicaciones. El ejemplo en la conferencia fue con Pinterest. Navegar con Chrome permite pasar del programa a la app sin que varíe el entorno, la tipografía o el diseño. Todo al servicio de un usuario que no quiere sufrir saltos en su experiencia. Esto, además, permite que la entrada con contraseñas, autorrellenado, etc. no se duplique y nos haga perder tiempo y batería.

Es similar a lo que Google ha llamado el Intent System de Android. Las aplicaciones se enlazan unas con otras. La primera vez que queramos hacer una acción el sistema operativo nos dará varias acciones para elegir y una vez hecho, lo aprende y enlaza la app en la que estamos con la siguiente hasta crear un ecosistema fluido y rápido, personalizado y adaptado a nuestras preferencias.

Esto, además, permite que unas aplicaciones verifiquen a otras y, de nuevo, volvemos a la velocidad, estabilidad y fluidez sin perder seguridad ni tiempo. Agilizar el proceso de apertura permite ganar eficiencia y, de nuevo, autonomía.

Y repetimos autonomía y batería porque el soporte para USB-C y conseguir exprimir al máximo la batería son objetivos prioritarios. El primero porque se antoja como una llave maestra a medio plazo en el hardware. ¿Por fin un puerto universal? El segundo porque la eficiencia energética ha pasado de ser una demanda a ser una necesidad de tipo ético. Queremos ahorrar energía o, al menos, aprovechar mejor la que tenemos.

Aquí entran en juego los sensores de movimiento, conocer las pautas de uso -horarios- de cada cliente del smartphone o tableta y caer en un reposo más profundo del que despertar igual de rápido que ahora. Cada mAh debe ser garantía de rendimiento.

Por último dos mejoras vinculadas entre sí. La primera es Android Pay que pretende quitarnos objetos de encima (la cartera) y permitir realizar pagos sencillos y seguros desde el smartphone. La conectividad NFC hace tiempo que es un estándar en estos equipos. La Host Card Emulation permitirá un nivel de seguridad altísimo. Como, además, Android es una plataforma abierta “cualquiera podrá aprovecharse del sistema” (parece que una vez más Apple descorcha el mercado y Android viene después gratis a quedárselo).

Para los más escépticos sobre la seguridad de los pagos móviles Google ha garantizado implementar y mejorar todas las APIs de lecturas de huellas. Aplicaciones que mejoren los procesos de autenticación que nos blinden en caso de pérdida o robo más allá que un código PIN y, sobre todo, que hagan que los usuarios ganen confianza a la hora de dar el salto a estas formas de pago.

“Leves” retoques para seguir siendo uno de los sistemas operativos de referencia en cuanto a capacidades y, sin duda, el más extendido del universo móvil.

Monitorizo, tu aliado en Amazon

A nadie le cabe duda de que Amazon es la gran tienda de internet. Un portal en el que es casi imposible no encontrar lo que deseemos o necesitemos sea lo que sea. Sin embargo, a pesar de la buena estructura de su web somos muchos los usuarios que nos perdemos en su inmensa oferta y nos cuesta discernir cuál es la mejor de las opciones o saber si realmente estamos encontrando el mejor precio posible.

Precisamente para solventar ese problema Alex Santolaya y Oscar Cervero han creado Monitorizo una herramienta que nace con el fin de facilitar datos históricos de precios de todos los productos catalogados en Amazon España y permitir al usuario revisarlos y configurar avisos de bajadas de precio con el fin de poder comprar en el mejor momento ahorrando dinero.

Para facilitarle la experiencia al comprador, el sistema muestra un gráfico de evolución del precio del producto de modo que pueda saber si realmente es un buen momento para realizar el desembolso. El sistema se nutre del trabajo de los robots de Monitorizo que revisan constantemente el precio de los productos y los facilitan en tiempo real.

Además, para aquellos que estén a la caza de una buena compra, Monitorizo permite filtrar por tipos de producto y, a medio plazo el objetivo será implantarlo sobre toda la base de datos de productos de Amazon en los que se adjunta una descripción de cada una de las ofertas.

Con un interfaz sencillo y un sistema de uso muy intuitivo, Monitorizo se nos antoja como una herramienta francamente útil en un momento de gran crecimiento del comercio electrónico y en el que los compradores online debemos aprender a discernir las mejores ofertas en un escenario con más alternativas que nunca.

A continuación os dejamos un vídeo en el que los propios desarrolladores explican la sencillez de su herramienta. ¿Listos para comprar?

 

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Windows, el truco de crecer con iOS y Android

El BUILD 2015 ha servido para descubrir las novedades de Windows 10 (muchas ya las desvelamos hace semanas pero faltaba darles la “forma” definitiva) y sobre todo, para descubrir que Microsoft de la mano de Satya Nadella se muestra como una empresa mucho más ambiciosa: no solo quiere remontar la desventaja que tiene con Google y Apple en el mercado móvil, sino que quiere convertir su debilidad en su mejor arma y ser de nuevo la referencia en la era de la integración digital.

Como ya hemos dicho otra veces, Windows 8.1 fue una mejora integral y necesaria respecto a las ediciones anteriores del sistema operativo. Sin embargo, su lenta entrada en el universo smartphone y tablet así como su escasa difusión entre los fabricantes lo hizo poco atractivo para los desarrolladores y esto se tradujo en una falta de aplicaciones en su tienda que convertía buenos terminales en smartphones poco interesantes para el público.

Lanzar una aplicación tiene un coste y hacerlo en diferentes plataformas hace que muchas empresas -la mayoría con poco músculo financiero- se piensen muy mucho en qué tiendas de aplicaciones lanzarlas. Android e iOS son indispensables. La primera por volumen y la segunda porque reparte más ingresos entre los desarrolladores. Windows Phone, BlackBerry OS, Ubuntu y compañía siguen siendo un coto privado para las apps con más presencia. Las indispensables.

¿Cómo revertir la situación? Aprovechando las horas que los desarrolladores han invertido en los otros dos sistemas operativos de referencia y permitiendo la migración de apps de forma fácil a la tienda de Microsoft. En principio no será necesario tener un desarrollador específico para el sistema operativo de los de Redmond… aunque esto suponga una bajada de calidad en el programa.

Sin embargo, esto no es lo más llamativo, si nos centramos en una de las promesas de Microsoft a la hora de hablar de sus bondades sobre Windows 10, la más llamativa es que es un sistema operativo único para todas las pantallas. Esto haría que una aplicación pensada para el iPhone pudiera llegar a la pantalla de tu PC sin esfuerzo. ¿Cómo es posible?

Dos palabras son clave para entender el sistema: Islandwood y Astoria. La primera se refiere a la herramienta que permite la conversión de las apps pensadas para el ecosistema Apple hasta el universo Windows. Un compilador de Objective-C para Visual Studio (el entorno de desarrollador más importante de Microsoft Windows) se conforma con unas pocas líneas de código para obrar la magia.

Si el desarrollador es un poco hábil podrá, de hecho, adaptar el programa a las diferentes pantallas e incluir funcionalidades como Cortana y Tiles de Xbox. De hecho, en la conferencia de desarrolladores de Microsoft se pudo ver el resultado de migrar con estas herramientas el famoso Candy Crash hasta Windows. ¿El problema? Que no hubo ninguna mención a Swift el nuevo lenguaje de programación sobre el que Apple seguirá creciendo.

Astoria es la otra herramienta solo que su funcionamiento difiere. En este caso no es necesario un compilador de código. Se trata de una máquina virtual que hace que cualquier aplicación del robot verde funcione en Windows 10. Añadiendo una capa basada en Android Open Source Project Microsoft ha conseguido que las aplicaciones móviles se ejecuten sin problema. La duda es si solo se podrán bajar aplicaciones desde la store o si cualquiera puede lanzar como apk una aplicación Android a la tienda para luego descargarla en un smartphone o tablet.

De darse el segundo caso será interesante ver cómo funcionan las aplicaciones portadas directamente sin el toque que Google suele dar a los programas para sus androides. Los criterios de calidad que establezca Microsoft será fundamental para que los usuarios se atrevan a dar el salto o, directamente, sigan prefiriendo la versión original a la calcada.

Llamadas WhatsApp, ¿qué harán las operadoras?

Si a principios de abril hablábamos del terremoto que había provocado la liberación de las llamadas VoIP de la aplicación WhatsApp (aunque no lo entendíamos muy bien) ahora llega el momento de averiguar qué tienen planeado hacer al respecto las mayores damnificadas si esta opción tiene éxito (y creemos que si bien ésta no tiene por qué ser la opción que cambie el mercado, sí creemos que las VoIP son el futuro).

Es cierto que WhatsApp tiene un factor determinante para ser la fuerza tractora del cambio: la app multiplataforma tiene 700 millones de usuarios y es, junto a su matriz Facebook, una de las pocas que si gana calidad de audio y aligera la demanda de datos, puede convertirse en el nuevo de estándar de llamadas entre usuarios. La cifra es muy superior a la de Viber o Skype -los otros grandes servicios multiplataforma- y eso precisamente le da su gran ventaja frente a las operadoras.

La cada vez mayor implantación de las redes públicas en los espacios públicos y las iniciativas como Euskaltel WiFi -posible gracias a su extensa red de fibra óptica en su mercado de referencia- supone que los clientes tendrán que sacrificar cada vez menos datos para realizar sus llamadas y ahorrarse minutos de su factura. Aunque esto, teniendo en cuenta el continuo incremento de capacidad de cada tarifa no parece un problema que no se vaya a solucionar a medio plazo.

¿Qué opciones les queda entonces a las operadoras para que las llamadas no se conviertan en los nuevos SMS? Pensamos que podría haber dos opciones. La más natural sería que, del mismo modo que ocurrió con los SMS cuando llegó la “versión escrita” de WhatsApp, las operadoras comiencen a incluir gratis más minutos en cada tarifa. Incluso, podrían llegar a regalarlos como ocurre a día de hoy con los mensajes cortos.

La segunda, más que para mitigar la pérdida de ingresos, sería potenciar la VoIP para atraer a nuevos usuarios permitiéndoles usarlos dentro de su tarifa de datos contratados como, por ejemplo, ha hecho ya Yoigo. ¿Qué ocurriría entonces? Pues que probablemente la creación de diferentes escalas dentro de las tarifas de los usuarios acabaría provocando que para minimizar costes fueran las aplicaciones las que tuvieran que monetizar sus llamadas de dos formas: o bien mediante publicidad -y WhatsApp sigue rezando que nunca la tendrá- o bien cobrando por las llamadas. Se da la vuelta a la tortilla.

Pero hay que tener en cuenta que las llamadas clásicas dan una sutil ventaja a las operadoras al ser realmente universales. No es necesario que el receptor tenga una aplicación para poder llamarle. No es necesario tener una red WiFi a mano o activados los servicios VoIP. Solo se necesita cobertura (para las llamadas mediante una app también).

Si hacemos caso a los estudios que han llevado a cabo empresas como Cisco Systems, en solo tres años, los minutos de llamadas por WiFi (solo por WiFi) ya superarán al total de llamadas realizadas por las redes tradicionales.

Por último, las llamadas clásicas siempre estarán al margen de la polémica de la neutralidad en la red. ¿Qué nos garantiza si esta se rompe las operadoras no vayan a cortarnos una llamada para priorizar otro servicio? Empieza la partida de ajedrez.