Binary Soul, volcados con la industria del futuro

La llegada de la cuarta revolución industrial (o segunda revolución tecnológica para algunos) está permitiendo que se vuelvan a repartir las cartas en el tablero internacional. El empleo de TICs y herramientas como la realidad virtual y la realidad aumentada así como su nueva forma de relacionarnos con las máquinas está permitiendo que surjan nuevos actores económicos. En definitiva, la competencia se ha multiplicado y esto se traduce en una gran oportunidad para los emprendedores y en un reto para las empresas consolidadas.

En ese escenario eventos como MetalMadrid y Basque Industry 4.0 de Innobasque tienen especial relevancia para testar el nivel de la evolución de nuestro sector industrial y comprobar la salud de las sinergias que surgen cuando empresas consolidadas y start ups colaboran.

Uno de los ejemplos más llamativos lo veremos de la mano de Iraupen y Binary Soul. La primera es una de las principales empresas vascas de importación y maquinaria industrial -herramientas de corte-  y una de las referencias del mercado por su capacidad de innovación y por su servicio integral de soluciones de mecanizado: no solo se encargan de ofrecer un servicio a medida de cada necesidad, sino que se encargan del asesoramiento del cliente durante toda su relación comercial gracias a su servicio de ingeniería y su asesoría técnica.

La segunda es una start up de referencia especializada en desarrollar herramientas tecnológicas (software y hardware) que cubran las necesidades de cualquier empresa sea cual sea su sector -industria, comercio, turismo, sector público, etc.-.

De su colaboración (así como con Soom Studio, encargada del diseño de la app) ha surgido la aplicación Vívelo para dispositivos móviles (tanto iOS como Android) que permite a sus usuarios conocer el catálogo de productos de Iraupen. Se pueden ver, girar y hacer zoom en diferentes modelos 3D de las herramientas, ver vídeos y PDF informativos y pedir que la empresa se ponga en contacto con ellos.

Además, el programa cuenta con un apartado de realidad virtual y otro de realidad aumentada. El primero permite una visita virtual por el LAB de Iraupen. Para llegar a más dispositivos, hay dos opciones de visualización: a través de la pantalla táctil en smartphones y tabletas y, como un extra, con un sencillo sistema de realidad virtual para todos aquellos terminales compatibles. Durante MetalMadrid, los asistentes podrán disfrutar de la experiencia gracias a unas gafas cardboard personalizadas.

Por su parte, la funcionalidad de Realidad Aumentada permitirá escanear patrones para mostrar el modelo 3D de cada producto de Iraupen.

También contará con un Calculador que permitirá calcular de manera rápida y sencilla la rugosidad, dureza, tolerancia y datos de corte.

De esta forma, la aplicación de Binary Soul para Iraupen es una forma espectacular y con un funcionamiento fluido de mostrar el catálogo y el trabajo de una de las empresas de referencia en el sector de máquina-herramienta en Euskadi.

La tecnológica vasca también estará presente en el evento de Industria 4.0 de la Agencia Vasca de Innovación con su proyecto de capacitación. Uno de los más interesantes que se han llevado a cabo en los últimos tiempos gracias a sus grandes posibilidades para la formación así como herramienta de simulación de procesos y mantenimiento.

Enjugando diferentes soluciones de software (gracias a su know how como desarrolladores) y gamificación, así como de hardware y cloud computing, presentan una solución integral a las empresas industriales independiente de la naturaleza del proceso -personalizables para cada empresa cliente-, práctico (no necesita de paradas en la fabricación ya que gracias a los sistemas de virtualización, los operarios acceden al sistema productivo desde que ya están completamente formados), multilenguaje, práctico y seguro.

La propuesta es además completamente personalizable y configurable en cualquier momento para las empresas sin ningún sobrecoste. Como se apoya en metodologías didácticas contrastadas, cada usuario dispondrá de sus propios procesos personalizados por operaciones pasando primero por la parte teórica y después por la práctica (donde volvemos al mundo virtual) hasta llegar a unos resultados contrastables y cuantificables.

Instagram, el verdadero cambio que Mark Zuckerberg estaba buscando

Si hay algo que controle el equipo de trabajo de Mark Zuckerberg es la forma de implementar cambios en sus servicios (redes sociales). Casi cualquier novedad que ocurra en algo que afecta a miles de millones de personas siempre está rodeado de polémica. Desde los cambios más importantes (los que afectan a la privacidad o los contenidos) hasta los más nimios, aquellos referidos a la forma de la propia red social.

Hace unas pocas semanas, la filial fotográfica de Facebook (hace mucho tiempo que dejó de ser un ente independiente y fresco) decidió cambiar su lenguaje de diseño. La idea era acabar con la imagen “vintage” por una más juvenil (la amenaza de Snapchat es enorme entre la nueva generación de usuarios) y quedar más cerca del estilo de las aplicaciones de fotografías más habituales: las de Android y el sistema operativo de Apple.

El icono solo era la rúbrica del paso del diseño apoyado en el skeumorfismo al minimalismo de los nuevos entornos operativos. Las cifras exigían un cambio: cada día se comparten 80 millones de fotos y vídeos en Instagram y los ven más de 400 millones de usuarios. Y su enorme tamaño -mayor que Twitter- ha pervertido por completo la red. Ahora es un enorme escenario en el que las celebrities comparten sus vivencias, se enzarzan entre ellas y comienzan campañas de todo tipo (sobre todo publicitarias).

Unificar la imagen a Facebook y, por qué no, a iOS y Android tiene un objetivo claro: hacerlo una parte indispensable de su uso. Eso sí, la idea fue vendida muy acertadamente como “una representación de la variedad de expresión de la comunidad” en la que “el contenido es lo primordial.

Como hemos dicho, corrieron ríos de tinta (digital) al respecto. Millones de usuarios clamaban la pérdida de identidad de la aplicación. El espíritu retro que nos hacía vivir los primeros años de las apps, de los smartphones, de las redes sociales menos masificadas desaparecía en medio de un diseño propio de Ikea.

Curiosamente, el debate sobre el verdadero cambio de Instagram había desaparecido. Durante las semanas anteriores millones de personas nos quejamos de la intención de la red social de alterar las prioridades de los contenidos: iba a desaparecer el orden cronológico para potenciar el feed algorítmico.

Y como ocurrió con otros debates anteriores referidos a Facebook o al propio Instagram, todo se acalló y casi todo el mundo acató (muchos hemos abandonado ambas redes). Lo que empezó siendo una prueba porque “millones de personas se perdían contenidos interesantes” o “perdían la oportunidad de fomentar los likes y los feeds” ya se está implantando. Ahora será un algoritmo el que elija qué vemos primero.

Como siempre, durante las primeras semanas será posible volver al “feed” anterior. Pero a buen seguro, pasado ese tiempo de cortesía, los famosetes de turno, las marcas publicitarias -las que dan de comer a la empresa- y los influencers serán los que aparezcan primero. Y si no tenemos un poco de mano en la configuración, los contenidos de la gente que realmente está en nuestro entorno caerá a las últimas posiciones.

Ahora nos perdermos el 70% del contenido de nuestros feeds según la empresa. El nuevo sistema nos priorizará pero, ¿hará lo propio con el resto de la red? ¿Seguirá siendo social para con los nuestros o eso se queda para los grupos de Whatsapp? En palabras de los representantes de Instagram, para seguir llegando a nuestros contactos solo tendremos que “esforzarnos un poco en crear contenido interesante”. ¿Ese es una foto con nuestras sobrinas o es una foto de nuestras zapatillas de running -por supuesto bien etiquetada para que se vea la marca-?

Una jugada maestra que nos llevará a nuestra esfera privada, el smartphone y la tablet, todo aquello que Google no puede lanzarnos gracias a los AdBlocks. Una forma voluntaria de recibir publicidad, seleccionada mediante nuestros gustos y todo lo que Zuckerberg y compañía sabe de nosotros. Lo de las fotos con amigos y familiares es solo una excusa.

Fitbit, en el equilibrio está el secreto del éxito

Puede que, en ventas, éste no haya sido el año de los wearables, pero sin duda, 2016 sí están siendo el año en el que estos dispositivos están cambiando las reglas. Desde casos tan cotidianos como las pulseras cuantificadoras hasta productos más “famosos” como el Apple Watch o promesas tan interesantes e innovadoras como el Project Jacquard de Google y Levi’s. Aún así, cuando hablamos de dispositivos de monitorización de la actividad y de wearables el mercado sigue teniendo un líder indiscutible: Fitbit y lo es gracias al productos como el último que hemos podido probar: el Blaze.

Curiosamente, como tal, el Blaze no es un smartwatch al uso. Más bien se trata de un módulo con funciones inteligentes y pantalla táctil a color que se encastra dentro de un marco de acero cepillado ultraligero con correa. Esto le otorga un diseño muy diferenciado a sus rivales ya que nos permite jugar fácilmente con las correas y los fondos de pantalla para darle una imagen más o menos vestida. Es, en definitiva, un Fitness Watch.

Si nos adentramos dentro del módulo nos encontramos un hardware de lo más interesante: destaca el rendimiento de la pantalla táctil de 16 colores y 1,25 pulgadas. Tras ella trabajan un acelerómetro de tres ejes, un monitor de ritmo cardíaco óptico, un altímetro, un sensor de luz ambiental y un motor de vibración. La memoria es capaz de almacenar datos de 7 días completos, los resúmenes totales de los últimos 30 y los datos del ritmo cardiaco segundo a segundo de los entrenamientos y cada cinco durante la actividad cotidiano. Además, a pesar de su ligereza todavía cabe un Bluetooth 4.0 con seis metros de alcance y una batería de polímero de litio que nos da una autonomía real de cinco días.

Como está pensado para entrenar y una vida activa, el Blaze es resistente a la lluvia, las salpicaduras y el sudor y como las correas son muy fácilmente intercambiables podemos optar por las de polímero para los entrenamientos y las de piel cuando queramos un conjunto más formal.

Volviendo a la módulo, el panel táctil OLED está flanqueado por un botón de retroceso a la izquierda y dos de navegación a la derecha. La pantalla, para ahorrar energía solo se enciende al tocarla, al pulsar un botón o al elevar la muñeca (hemos de reconocer que al principio nos costó hacernos a este movimiento ya que tendíamos a girarla como en otros equipos que hemos probado). Esta opción, por cierto, no es configurable.

El sensor de la parte trasera es el del Charge HR aunque un poco más grande para mejorar la fiabilidad -ya buena en el Charge- de los datos. Eso le da un grosor un poco mayor al Blaze pero el marco está tan bien trabajado que no da impresión de ser más grande que cualquier otro modelo del mercado.

Presentado ya el Blaze llega la hora de encenderlo (y aquí es donde se ve por qué Fitbit es el líder del mercado). Compatible con más de 200 modelos con iOS, Android y Windows Phone, el Blaze trabaja con la aplicación de la empresa que permite una completa monitorización de nuestra actividad (y descanso) en tiempo real.

A diferencia de otros productos que hemos probado antes, el software permite personalizar la pantalla y algunos parámetros del funcionamiento del Blaze de una forma rápida e intuitiva. Con solo tocar el panel, el modo “Pop” nos permite conocer la distancia, pulsaciones y calorías de una forma rápida y colorida. Algo que rivales como Garmin, Suunto o Polar (mucho más especializados) no consiguen.

El modo “Zona”, (perfecto para entrenamientos como correr) cambia su fondo de pantalla en función de nuestro rango de pulsaciones. “Flare” nos muestra de una forma muy gráfica (y sofisticada) nuestra actividad hora a hora del día y “Original” se convierte en la opción perfecta para monitorizarnos en un ambiente más sobrio.

Es cierto que los que quieran algo más “smartwatch” echarán de menos más opciones de personalización pero todo en él es nítido, sencillo y rápido. Desde la pantalla principal accederemos siempre al menú que nos permite realizar configuraciones sobre las notificaciones o el control de la música, por ejemplo. También accederemos a avisos de Whatsapp, SMS, email y del calendario.

La parte activa destaca por la posibilidad de seguir y personalizar entrenamientos. La nueva aplicación se llama FitStar y nos permite realizar rutinas sencillas para mantenernos en forma. Con una presentación muy gráfica y descriptiva y el sistema de premios y competición de la enorme comunidad FitBit el éxito parece seguro.

Por cierto, existe una versión del programa para ordenador, smartphone y tablet que la hacen mucho más interesante para aquellos que quieran iniciarse en el fitness o simplemente “moverse”. Por último, como el reloj también está pensado para analizar la calidad de nuestro descanso, tiene la función de alarma y de temporizador.

Desde la aplicación podremos realizar otros ajustes como que se aproveche del GPS del smartphone para poder dar una información más exacta de nuestra actividad o la alarma silenciosa -que nos sorprende que no se pueda configurar desde el propio Blaze-.

Una vez lo usamos el Blaze nos sorprende muy gratamente. El pulsómetro casi no tiene desviaciones cuando lo comparamos con otros sistemas de banda de Polar (1-2 ppm) solo hemos notado diferencias cuando hemos superado las 160 ppm cuando la desviación puede subir hasta las 5 o 6; a la hora de calcular las distancias (usando como referencia un smartphone con GPS) la desviación es de unos 15 pasos por cada 10.000; la monitorización del sueño es muy precisa (contabiliza perfectamente cuando nos despertamos y alteramos sin error) y a la hora de activarse automáticamente en función del deporte que hacemos -podemos ponerlo “a mano”- no falla.

Conclusiones

En definitiva nos encontramos ante un equipo sobresaliente para aquel que quiere un buen monitor de actividad y descanso, con un diseño personalizable y con un buen puñado de opciones como notificaciones. Puede que se quede corto para un deportista “pro” (la minoría) o para quien busque un reloj inteligente lleno de aplicaciones y funcionalidades -que no siempre se usan-.

Sin embargo, el Blaze suple esas carencias con una aplicación y una comunidad imbatible (el mejor ejemplo de que la gamificación funciona en cualquier apartado de nuestra vida diaria), un precio razonable (229€), una calidad de construcción notable, un software estable e intuitivo y una promesa de ir mejorando las funciones a lo largo de los próximos meses.

Facebook, en busca de independizarse de Android

Hace unos años, allá por 2013, se publicó que cerca del 20% de los usuarios que tenía Facebook utilizaban un equipo Android para conectarse. 200 millones de personas accedían al universo de Mark Zuckerberg a través de la plataforma de Google. Es cierto que el porcentaje era casi el mismo si hablábamos de iOS, sin embargo, había una diferencia crucial: Google siempre ha querido ser rival en el mundo de las redes sociales y los de Mountain View, además, ven a Facebook como su gran enemigo a la hora de repartirse el pastel de la publicidad en internet.

Con el tiempo Android ha seguido creciendo -al mayor ritmo que Facebook- y la cifra ahora se estima en cerca del 40% (unos 550 millones de personas) que primero pasan por la tienda de aplicaciones Google Play y que entienden su conexión con el mundo digital a través de su smartphone androide.

Demasiada dependencia de un rival, para muchos analistas -e inversores-. Esto ha hecho que, según publica The Information y se hace eco Gizmodo, la empresa de Palo Alto se haya puesto manos a la obra para desarrollar un “plan de contingencia” frente a Google. Una forma de que Facebook siga funcionando en el sistema operativo móvil más extendido del mundo sin necesidad de depender de la tienda de aplicaciones y, en definitiva, de su gran rival.

Aunque el ecosistema de Google es teóricamente abierto, todas las aplicaciones y programas compatibles con la plataforma han de seguir las directrices de los de Larry Page. Amazon, otro de los rivales en el negocio online, tiene incluso una tienda de aplicaciones que es totalmente compatible con Android aunque, al incumplir los requisitos de los de Mountain View requiere primero descargar un archivo apk, abrirlo con un gestor de ficheros y utilizar el instalador de Android… Sin duda una traba que frena a muchos usuarios.

Facebook quiere algo parecido. Que no le haga depender de Google Play para la instalación ni para las notificaciones push. Que le permitan evitar las comisiones y trabas que la plataforma de Google pone sobre los pagos en aplicaciones de terceros (un enorme negocio) y que permita una relación red social-cliente al margen de los servidores del gigante del buscador.

Después del fallido launcher Facebook Home que pretendía convertir todo el equipo Android en la imagen de Facebook (y ser la semilla de un futuro sistema operativo de la red social para equipos móviles) la empresa de Mark Zuckerberg se ha centrado en crear una alternativa a la aplicación clásica que le dé independencia. La respuesta lógica a la pregunta que muchos nos hicimos cuando el CEO pidió a todos sus ingenieros que abandonaran sus iPhone para comprender mejor la experiencia de su red social en Android.

La duda que nos queda es cómo responderá Google a un movimiento que puede hacer que otras empresas queden tentadas de sortear Google Play y hacerse un hueco en uno de los miles de millones de equipos que corren con Android en todo el planeta.

Etxanobe, experiencia 2.0

Hay establecimientos hosteleros que destacan por su excelente carta gastronómica; otros lo hacen por su ubicación o por la fama de su equipo de cocina. Otros lo hacen por su carácter vanguardista o bien por saber respetar las tradiciones de su región. Sin embargo, son muy pocos los que lo hacen por tener todos estos ingredientes y saber sacarles siempre el máximo partido. El ejemplo más claro en Bilbao es, a buen seguro, el Restaurante Etxanobe, sito en el Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna Jauregia y capitaneado por Fernando Canales.

Una de las claves del éxito del restaurante es su filosofía innovadora y su apertura de miras para abrazar siempre nuevas tecnologías que sirvan para reformular por completo las relaciones cliente-hostelero. El mejor ejemplo es su carta interactiva presentada en un iPad. Una forma de que una velada alrededor de una buena mesa se convierta en una experiencia 2.0 con el sello de la casa.

Si en otros establecimientos el comensal se dedica a escoger un plato -en el mejor de los casos asesorado por un maître que le aconsejará en función de sus gustos-, en Etxanobe el cliente puede ver fotos del plato que le ofrecen, saber más sobre el mismo en una completa descripción en varios idiomas e incluso ver vídeos de producción propia sobre cómo se lleva a cabo la elaboración del mismo.

Un ejercicio de transparencia poco frecuente que apoyándose en nuevos soportes (aunque la noticia os llega ahora está en práctica desde 2010) permite a cualquier visitante entrar en una de las cocinas más famosas de la Villa.

Pero como el iPad es una herramienta que permite mucho más que mostrar vídeos, fotos y textos, y acceder a un restaurante de este calado es mucho más que una comida o cena, la aplicación permite también que cualquier cliente pueda compartir sus opiniones sobre la experiencia vía redes sociales (Twitter y Facebook) así como por email en tiempo real.

Y mientras espera a que le lleguen los platos podrá consultar noticias relacionadas con el restaurante y su universo gastronómico. En definitiva, una forma excepcional de llevar algo tan consolidado como una visita gastronómica al universo 2.0. ¿Se os ocurre algún lugar mejor para celebrar ese día especial del que queremos guardar un gran recuerdo?

Noticia recomendada por Binary Soul