Posts Tagged: aplicaciones


23
may 13

Beaz, el éxito en Bizkaia

Juan Diego de Beaz nos ha mostrado cinco startups de éxito que tienen su sede en Bizkaia:

Tapquo: especializada en el desarrollo de webs multidispositivo, desde tablets hasta smartphones u ordenadores -incluso smartTVs-. Son las llamadas aplicaciones en movilidad porque siguen a las personas allá donde están. La clave reside en crear una plataforma compatible con todos los sistemas operativos (sus lenguajes) para que los desarrolladores puedan crear los servicios muy fácilmente. El hecho diferencial de Tapquo reside en su situación de vanguardia en el desarrollo de aplicaciones en lenguaje HTML5. Según Diego, la “magia” reside en su trabajo en equipo.

Todo ello ha hecho que algunos de sus servicios sean utilizados por decenas de miles de desarrolladores en Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania. Su modo de entender las aplicaciones como un modo de mejorar el bienestar (mediante apps sanitarias) garantiza su futuro.

Ludei: es una plataforma tecnológica que desarrolla juegos móviles. De nuevo, su sistema los hace compatibles con todos los sistemas operativos lo que les permite minimizar los costos de desarrollo de los títulos -fundamental para su competitividad-. Para seguir en vanguardia han creado una oficina en San Francisco. Nacida de Ideateca, su experiencia en juegos como iBasket es todo un garante para la compatibilidad entre plataformas. Su punto fuerte, según el representante foral, es la audacia. Saber encontrar necesidades y el modo de como satisfacerlas.

iTrain Global: pone en contacto formadores con empresas que necesitan mano de obra especializada. Su aplicación se ha lanzado simultáneamente en doce países y permite que profesionales de más de diez años de las empresas que forman parte de su red sean accesibles para cualquiera que necesite su formación. Así, cada uno de esos profesionales cualificados se convierten en formadores de lujo gracias a las clases presenciales.

La clave de su éxito -está muy respetada en los mercados en los que está presente- es la transparencia y el bajo precio de las formaciones. Traer a un profesional para una jornada de formación cuesta 1.000€. Da igual cuanta gente asista. El resultado es contundente: en cuatro meses acumulan más de 10.000 trainers que han impartido más de 2.500 cursos. Todo está accesible en un click. Una forma genial de democratizar el conocimiento.

Practice your music: su software para practicar música permite un conocimiento social. Su valor añadido es que además de escuchar música se tiene acceso a las partituras y, además, permite tocar con otras personas o con el software (escogiendo el instrumento). Su tremendo éxito reside en que es un app ideada por músicos (también técnicos de sonido) para músicos. Ya cuentan con más de 7.000 usuarios y ha sido como galardonada como una de las tres mejores aplicaciones desarrolladas para Windows en Europa en 2013.

TicketBis: la última empresa permite la compraventa de entradas para espectáculos a última hora. TicketBis garantiza la compra, la venta, el pago y la entrega en casa de la entrada. Incluso con un seguro. La startup ha demostrado una enorme capacidad de expansión gracias a un equipo inversor que le ha dado un gran acceso a otros mercados. Desde su nacimiento en 2009 su crecimiento ha sido exponencial. Contrata a 120 personas y en 2012 facturaron 12 millones de euros. Una cifra que esperan duplicar este año gracias a su implantación en Asia y Australia.

Un buen ejemplo de cómo las nuevas tecnologías nos permiten acceder a nuevos modelos de negocio. Como dijo Einstein -parafraseado por Juan Diego- en momentos de crisis la imaginación tiene un papel de lo más relevante.


23
may 13

Ideo, aplicaciones que “no dan asco”

Tener a Doug Salomon (ex de Apple) hablando de aplicaciones es todo un privilegio. Que te explique cómo distinguir una aplicación decente de una que “da asco” (“sucks”) es una maravilla. No por el interfaz. No sólo porque a veces se cuelgue o por su precio. La clave es para qué sirve y su espíritu.

Su experiencia le ha hecho conocer de primera mano miles de aplicaciones. Precisamente por eso ha dejado claro que en cinco pasos podemos crear una aplicación “que no da asco”. El primer factor determinante es saber qué quiere y qué necesita realmente la gente. No lo que el desarrollador considera, lo que realmente necesita.

Su mejor ejemplo es la diferencia entre una app Appl y una app Microsoft. La primera es simple y sencilla. La segunda está llena de posibilidades… Que nadie ha pedido y probablemente nadie use. La clave es el esfuerzo de cada compañía por entender a las personas (no a las estadísticas sobre personas). No entender a las personas puede tener frutos como el “cambio” de Altavista. La simplicidad de Google se llevó por delante la complejidad del primer gran buscador.

El segundo paso es hablar el mismo idioma que la gente. No literalmente. Consiste en hacerse entender. Qué el usuario se sienta identificado. Que entienda sencillamente para qué es la aplicación, cómo funciona. Que el metalenguaje funcione para que el programa sea interesante y, sobre todo, útil. La filosofía de que lo importante no es el dispositivo, lo importante es lo que las personas hacemos con el dispositivo.

Da igual lo avanzada que sea la tecnología. Comunicarnos como humanos es lo que marcará la diferencia entre una aplicación exitosa de una que “da asco”. Para conseguirlo Salomon recomendó como tercer paso hacer siempre prototipos de la aplicación. Eso creará un feedback constante entre el desarrollador y las personas que le rodean. Esto, llevado a cabo desde el primer momento, dará como resultado un programa cercano, fácil de utilizar y, sobre todo, exitoso. “Hay que fracasar tempranamente y a menudo para conseguir el éxito desde el principio”, resumió.

La cuarta clave consiste en eliminar todos los obstáculos que se interponen en el camino de los usuarios. Si una app tiene un uso complicado el cliente acabará por abandonarla. Hay que ponerse en la piel del cliente potencial para saber qué sensaciones tendrá como usuario. Un ejemplo: un 35% de los compradores potenciales de páginas web se echan atrás cuando para conseguir información de un producto se les pide el número de tarjeta de crédito. Los obstáculos crean desconfianza.

La quinta recomendación consiste en buscar la información fuera de nuestro área de confort. Observar el mundo nos permitirá tener una perspectiva diferente del programa que se está desarrollando. Todo esto es aplicable a cualquier negocio. Pensar diferente nos dará una imagen más completa de nuestro lienzo, de nuestro negocio.

A última hora Salomon nos recomendó un sexto consejo: cualquier producto si es divertido es más atractivo. Su mejor ejemplo, la “basura” del primer escritorio de Macintosh. Crecía cuando tirábamos archivos y hacía un ruido cuando la vaciábamos. Ahora es un clásico. En 1980 fue una revolución en un mundo de pantallas en blanco y negro y sin iconos. Lo divertido nos hace la vida más sencilla, más cuesta abajo por lo que nos atrae.


4
may 13

AppStore, a por los 50.000 millones

Cualquiera que entre a la página web de Apple en Estados Unidos encontrará un enorme contador que se mueve exageradamente rápido. Busca un número redondo que marca un nuevo hito de la empresa californiana, de la tecnología móvil y, sobre todo, que buscar marcar diferencias con su gran competidora: Google.

 

El objetivo es alcanzar lo antes posible los 50.000 millones de descargas. Una cifra que llega mucho más rápido de lo esperado (los 25.000 millones de aplicaciones descargadas llegaron en menos de cinco años desde la apertura de la AppStore; el doble sólo ha tardado 14 meses) y que parecía impensable a pesar del buen arranque que tuvo la tienda de programas para iPod Touch y iPhone de Apple. El primer millardo tardó un año. El joven de 13 años Connor Mulcahey fue el “agraciado” en redondear la cifra.

 

Los 10.000 millones se sobrepasaron en enero de 2011 y los 25.000 en marzo de 2012. Lejos quedan lo hitos de los 6 millones de iPhone vendidos del primer modelo -sólo iPhone, sin letras, el original, el que cambió la telefonía para siempre, ese cuyo soporte acabó el 1 de mayo y que ya es “vintage” para Apple- y los primeros momentos cuando llegar a las 50.000 aplicaciones en cartera parecía un esfuerzo titánico.

 

Ahora hay más de 850.000 sólo en el universo Apple (Google espera superar el millón en su PlayStore antes de acabar el año) y de ellas, 350.000 son para iPad, una tableta nacida a finales de 2010 y que muchos decían que era sólo un iPod grande que nunca tendría éxito. Apple, como siempre, ha anunciado que premiará con 10.000 dólares a quien redondee la cifra y que le dará 500 dólares a los 50 siguientes como “premio de consolación” -creedme que acertar el momento es imposible por la velocidad del contador-. El último premio se quedó en China -y casi seguro que este también- que es ya el primer mercado mundial de descargas de aplicaciones.

 

Ninguna de las estadísticas que os pueda dar serán seguras por el constante cambio de este mercado: se descargan unas 19 millones al día: 550 millones al mes. Pero la continua venta de dispositivos iOS -aunque Android crezca a un ritmo imparable, Apple también sigue vendiendo más que nunca- y la llegada continua de nuevas apps hace que muchos apuesten porque la barrera se superará antes del día 15. Por cierto, hay algo que sí que no cambia, la aplicación gratuita más descargada sigue siendo Facebook y la de pago, Angry Birds.

 

 

Blackberry y el fin de las tabletas


Y mientras Apple sigue de celebración por mantener al menos un producto lejos de las garras de Android -Google Play genera menos ingresos, menos descargas y tiene menos programas, de momento- el CEO de Blackberry anuncia que el liderazgo de su empresa está cerca.

 

Según Thorsten Heins, “en cinco años ya no habrá ningún motivo para tener una tableta, tal vez una gran pantalla en el espacio de trabajo, pero una tableta como la conocemos ahora, no”. Para el directivo de los canadienses el motivo es que las tabletas no son un buen “modelo de negocio”.

 

Una de las primeras decisiones de Heins al frente de los de Waterloo fue retirar del mercado su PlayBook, una tableta de la que sólo se comercializaron 150.000 unidades y que supuso unas pérdidas de 400 millones de dólares -y casi la supervivencia- a Blackberry.

 

Para Heins la clave del mercado reside en ser diferentes y fiables. El mejor ejemplo, sin duda, es la llegada de los dos nuevos smarpthones de la casa: uno con teclado táctil y otro con teclado físico. En general el mercado de tabletas -según Heins- está lleno de imitadores y eso hará que Blackberry, como mucho en 5 años, sea, de nuevo, el líder absoluto del mercado de dispositivos móviles. “Ganando toda la cuota de mercado que nos sea posible sin imitar a nadie”.

 

Parece que las cifras de 2013 no indican nada al germano candiense: su empresa ha caído por debajo del 5% de cuota de mercado mientras que Samsung supera ya el 35%. Además, los beneficios que le reporta el iPad a Apple son mayores que la facturación total de su empresa. Si tiene razón es todo un visionario que sabe algo que el resto del mundo desconoce. En cualquier caso, el visto bueno del Pentágono para que el Departamento de Defensa compre dispositivos Blackberry y Samsung denota que algo está cambiando en la empresa canadiense.


29
abr 13

App Store, el último bastión de Apple

El dominio de Google en la era de los dispositivos móviles parece, por ahora, incontestable. Los dispositivos equipados con Android triplica al de los que corren con iOS. Sin embargo, la App Store, la tienda de aplicaciones para iPhone, iPad y iPod, tiene una ventaja cada vez mayor sobre Play Store de Google.

 

850.000 programas -de los que 350.000 son sólo para las tabletas de la casa- tienen gran parte de la culpa. Desde su creación en 2007 se ha descargado más de 45.000 millones de aplicaciones y la cifra crece exponencialmente. 800 descargas por segundo: más de 70 millones al día. Todo esto ha hecho que Apple tenga en su App Store un negocio imprescindible para entender su éxito. Gracias a las aplicaciones gratuitas o a aquellas que cuestan menos de un dólar -la gran mayoría- ha hecho que en sólo un año los de Cupertino hayan repartido 7.000 millones de dólares entre los desarrolladores -el 30% se lo queda la propia Apple-.

 

Una de las razones para el enorme -y desproporcionado en relación al volumen de dispositivos- éxito  de la App Store tiene que ver con su implantación en 155 países. Eso ha permitido a los desarrolladores acceder a un mercado sin precedentes hasta ahora para los programadores (sólo Microsoft y su Windows llegaban tan lejos): las posibilidades de adaptación a cada país y mercado son enormes. Las probabilidades de éxito, por lo tanto, se multiplican.

 

Así mismo, la evolución de las propias aplicaciones ha hecho que los smartphones carezcan de sentido sin ellas. Lo que al principio eran meros intermediarios con las páginas web de referencia ahora buscan dar una información más equilibrada y diferenciada. Cruzan datos, tienen factores de personalización, buscan el entretenimiento y la utilidad… y todo por poco dinero.

 

Apple, además, siempre ha procurado minimizar el impacto de la publicidad en sus programas. Así, es relativamente complicado encontrar algo más que un enlace publicitario en los programas de pago -no así en las gratuitas que casi siempre se sustentan en la publicidad-.

 

No obstante, no todo es placidez en este aspecto para Apple. Aunque la distancia con la tienda de Google es todavía enorme -y o se mantiene o se amplia- la llegada de la Amazon AppStore al universo Android es una gran amenaza para su negocio. De momento, los desarrolladores, en su gran mayoría comienzan sus programas en la plataforma para iOS y de ahí dan el salto a Android, Windows, etc… la duda es cuánto tiempo seguirá esta tendencia si tenemos en cuenta que el peso relativo de los equipos de Apple es cada vez menor en el mercado. La respuesta parece estar en los beneficios. Los usuarios de iPhone y iPad gastan mucho más por dispositivo que los titulares de un equipo Android (curioso cuando los terminales cuestan lo mismo, probablemente tenga que ver con la cultura del todo-gratis de Google).

 

Por contra, los desarrolladores que se decantan por la plataforma de Apple saben que dependen de muchos más factores que en la de Google. Los tiempos para que la aplicación sea revisada y aprobada son más lentos que en Android por el mero hecho de que Google permite lanzar directamente la aplicación. Sólo si recibe quejas de los usuarios será revisada y, en caso de ser necesario, retirada.

 

El proceso requiere que todo, absolutamente todo, pase por el filtro de Cupertino y eso hace que en muchas ocasiones no entiendan el contexto de algo que se ha pensado para la otra punta del mundo. Como contrapartida, es muy poco habitual que una aplicación llegue a la tienda sin funcionar correctamente y sin unos mínimos -en otras plataformas serían máximos- de seguridad.

 

En cuanto a la facturación, el éxito reside en la necesidad de introducir una tarjeta de crédito a la hora de desarrollar el ID de Apple. Muy pocos usuarios vuelven a entrar en sus datos a posteriori para retirarla. Así, con un sólo click y una verificación se ha realizado el micropago. En este caso sí que todo es más rápido que en la tienda de Google. Precisamente por todo esto: por el negocio de los micropagos y el control absoluto de Apple sobre “su” negocio, AppGratis ha sido fulminada. Este programa llevaba unos dos años ofreciendo durante 24 horas aplicaciones normalmente de pago por 0 euros. Para Apple esto es montar un negocio paralelo al suyo y esto no es posible.

 

Aún así, los retos a los que se enfrentan las dos grandes tiendas de aplicaciones son los mismos. Y destaca uno sobre manera: la visibilidad de sus productos. Es muy complicado encontrar a la primera lo que se desea salvo que se sepa el nombre del programa. En las listas de las más descargadas o las que discriminan por temática raras veces se visualizan más de los 50 primeros que se configuran por defecto. Eso hace que las demás caigan en un implacable olvido y una invisibilidad absoluta para el cliente potencial. Muchos desarrolladores se preguntan por qué ocurre en Google -una empresa que tiene su principal negocio en un buscador- y por qué Apple cambió algo que funcionaba -la actualización de octubre ha hecho más opaca la AppStore-.

 

Dentro de poco veremos que las descargas de aplicaciones en dispositivos Android superará a la de Apple. Sin embargo, el volumen de negocio no. La relación sigue siendo 2,6 veces mayor para Apple. Probablemente tenga que ver cómo han educado a los clientes: del todo gratis al todo de pago. Probablemente aquí también juegue un papel determinante la fragmentación. Los propietarios de los smartphones Android más antiguos tienen problemas con las apps que requieren más potencia de procesador o más pulgadas de pantalla. En cualquier caso, la App Store es, sin duda, el último bastión de Apple.


16
abr 13

Aplicaciones, ¿sólo nos gustan las gratuitas?

Cualquiera que se acerque a la pantalla del “top de aplicaciones” de la tienda de Apple encontrará que entre las más exitosas aparecen casi todas las que son gratuitas -lo mismo ocurre con otras tiendas-. Sin embargo, lo que antes era un desierto para las aplicaciones que exigían un micropago, empieza a ser un lugar donde obtener un buen beneficio.

 

Lo que hace unos meses se mostraba como una ventaja indispensable a la hora de adquirir un smartphone (tener una buena colección de aplicaciones gratuitas) ahora ha mutado en tener un abanico de lo más completo de estos microprogramas. Precisamente por eso las renovadas plataformas de BlackBerry y Microsoft luchan contrarreloj por acercarse a las enormes cifras de aplicaciones de Apple y Google -que ya superan las 750.000-. Descargarse aplicaciones ya es un básico indispensable para cualquiera que tenga un terminal inteligente.

 

Un estudio llevado a cabo por la startup especializada en el desarrollo de apps para todas las plataformas InQBarna concluye que los juegos, las relacionadas con la salud y las educativas son las aplicaciones por las que más “a gusto” pagan los usuarios.

 

El cambio de estrategia de Whatsapp -por el que sus clientes tenían que pagar 0,89€ cada año- supuso todo un revuelo en la red e hizo que muchos vaticinaran su caída frente a otras alternativas que prometían la gratuidad perpetua. Nada más lejos de la realidad: Whatsapp crece lo mismo que antes y sigue siendo un programa indispensable incluso en nuestro vocabulario diario.

 

Los clientes respondieron a InQBarna que estaban dispuestos a pagar por cualquier programa que les hiciera la vida más fácil: desde los juegos que nos entretienen en las salas de espera o en los trayectos al trabajo; el avisador de radares que nos puede ahorrar unos cuantos euros en una multa (me temo que esta es la razón de la descarga muy por encima de aumentar nuestra seguridad al volante) o aplicaciones como Free Music Download Pro que nos permiten descargar música gratis en el iphone sin necesidad de pasar por el ordenador.

 

Sin embargo, según explica Nacho Sánchez, socio fundador de la empresa, en Expansión el modelo Freemium empieza a convertirse en el patrón en el negocio. Aplicaciones gratuitas en las que sólo se paga si se quiere acceder a contenidos exclusivos o a un determinado nivel de operatividad. En el universo Apple Clash of Clans o Candy Crush se llevan la palma. En la PlayStore de Google el récord es para Whatsapp y otro juego, Top Eleven.

 

Asimismo, Sánchez nos refleja otra de las conclusiones más importantes del estudio: las aplicaciones de salud comienzan a estar entre las favoritas de los usuarios sea cual sea su precio. Desde programas que funcionan de pulsómetros hasta comunidades de afectados por una misma dolencia. Aplicaciones para dejar de fumar, para ayudarnos a controlar nuestra dieta o que nos estimulan para practicar nuestro deporte favorito.

 

Porque precisamente el vínculo entre deporte y tecnología parece estar más consolidado que nunca. Las aplicaciones para practicar running (ya no corremos, hacemos running), esquí o escalada sacan lo mejor de la capacidad de los smartphones. Ponen en funcionamiento el GPS, el acelerómetro, el giroscopio, la conectividad con las redes sociales, los reproductores musicales y casi cualquier cosa que nos anime a superarnos. La estrella en el universo Apple es Full Fitness (cuesta 1,79€) y, en algunos mercados, destaca Spyglass (algo más cara, 3,59€) que añade brújula militar, giroscópica, mapas, seguimiento GPS, velocímetro y todo lo necesario para practicar casi cualquier actividad al aire libre sin perdernos ningún dato -ni nosotros mismos-.

 

El último mercado -por ahora- que sigue indemne al precio de los programas es el infantil. Los padres no tienen reparo en poner a sus chicos frente al smartphone o tableta para que completen su formación mediante aplicaciones que estimulan su creatividad y les ayudan a aprender jugando. Entretener a los más pequeños con contenidos didácticos en cualquier lugar y en cualquier momento -con el único freno de la autonomía del dispositivo-  no sólo es una ventaja económica frente a los juegos físicos (o libros) sino que les permiten gestionar mejor su educación (en cuanto a horas de ocio sedentario).

 

En cualquier caso, parece que una vez que hemos aprendido a gastarnos el dinero en estos dispositivos (aunque nos parezcan caros es mucho más barato un iPhone o un Galaxy que sumar un GPS y sus actualizaciones, un mp5, un teléfono convencional y una cámara de fotos, sin tener en cuenta más aplicaciones) ahora hemos aprendido a gestionar los micropagos que, muchas veces, nos sirven para ganar calidad de vida: mejor que el dinero, sin duda.