17
abr 15

Llamadas WhatsApp, ¿qué harán las operadoras?

Si a principios de abril hablábamos del terremoto que había provocado la liberación de las llamadas VoIP de la aplicación WhatsApp (aunque no lo entendíamos muy bien) ahora llega el momento de averiguar qué tienen planeado hacer al respecto las mayores damnificadas si esta opción tiene éxito (y creemos que si bien ésta no tiene por qué ser la opción que cambie el mercado, sí creemos que las VoIP son el futuro).

Es cierto que WhatsApp tiene un factor determinante para ser la fuerza tractora del cambio: la app multiplataforma tiene 700 millones de usuarios y es, junto a su matriz Facebook, una de las pocas que si gana calidad de audio y aligera la demanda de datos, puede convertirse en el nuevo de estándar de llamadas entre usuarios. La cifra es muy superior a la de Viber o Skype -los otros grandes servicios multiplataforma- y eso precisamente le da su gran ventaja frente a las operadoras.

La cada vez mayor implantación de las redes públicas en los espacios públicos y las iniciativas como Euskaltel WiFi -posible gracias a su extensa red de fibra óptica en su mercado de referencia- supone que los clientes tendrán que sacrificar cada vez menos datos para realizar sus llamadas y ahorrarse minutos de su factura. Aunque esto, teniendo en cuenta el continuo incremento de capacidad de cada tarifa no parece un problema que no se vaya a solucionar a medio plazo.

¿Qué opciones les queda entonces a las operadoras para que las llamadas no se conviertan en los nuevos SMS? Pensamos que podría haber dos opciones. La más natural sería que, del mismo modo que ocurrió con los SMS cuando llegó la “versión escrita” de WhatsApp, las operadoras comiencen a incluir gratis más minutos en cada tarifa. Incluso, podrían llegar a regalarlos como ocurre a día de hoy con los mensajes cortos.

La segunda, más que para mitigar la pérdida de ingresos, sería potenciar la VoIP para atraer a nuevos usuarios permitiéndoles usarlos dentro de su tarifa de datos contratados como, por ejemplo, ha hecho ya Yoigo. ¿Qué ocurriría entonces? Pues que probablemente la creación de diferentes escalas dentro de las tarifas de los usuarios acabaría provocando que para minimizar costes fueran las aplicaciones las que tuvieran que monetizar sus llamadas de dos formas: o bien mediante publicidad -y WhatsApp sigue rezando que nunca la tendrá- o bien cobrando por las llamadas. Se da la vuelta a la tortilla.

Pero hay que tener en cuenta que las llamadas clásicas dan una sutil ventaja a las operadoras al ser realmente universales. No es necesario que el receptor tenga una aplicación para poder llamarle. No es necesario tener una red WiFi a mano o activados los servicios VoIP. Solo se necesita cobertura (para las llamadas mediante una app también).

Si hacemos caso a los estudios que han llevado a cabo empresas como Cisco Systems, en solo tres años, los minutos de llamadas por WiFi (solo por WiFi) ya superarán al total de llamadas realizadas por las redes tradicionales.

Por último, las llamadas clásicas siempre estarán al margen de la polémica de la neutralidad en la red. ¿Qué nos garantiza si esta se rompe las operadoras no vayan a cortarnos una llamada para priorizar otro servicio? Empieza la partida de ajedrez.


14
feb 15

Google Ventures, de tu ciudad al espacio

Probablemente, para el gran público, es la división menos famosa de Google. La empresa de Android, Chrome, Maps, YouTube o el célebre buscador guarda, por encima de los tesoros más comerciales un departamento que se encarga de decidir en qué se invierte gran parte de sus milmillonarias ganancias. Se trata de Ventures y es la responsable de que la empresa de Mountain View tenga inversiones en Uber (unos 230 millones de euros), Nest, Cloudera, Medium, Slack o Foundation Medicine.

Todas ellas empresas que no podrían haberse desarrollado sin el dinero del buscador pero que tienen sobre sí una espada de Damocles. Este dinero puede hacer que Google acabe adquiriéndolas (como ocurrió con YouTube) o, peor aún, que su modelo de negocio llame la atención a los de Larry Page y que decidan crear su propia empresa. Y esto parece ser lo que ha ocurrido con la [Enlace roto.].

Recientemente, David Drummond, vicepresidente de desarrollo corporativo de Google y miembro del consejo directivo de Uber anunció a sus compañeros en la polémica empresa que su principal inversor podría estar barajando la posibilidad de crear su propio sistema que facilite “compartir” coches en viajes.

En el Salón del Automóvil de Detroit, Chris Urmson, uno de los encargados de movilidad autónoma de Google, ya dejó claro que estaban muy interesados en modelos en los que un mismo vehículo pudiera recoger a varios usuarios y dejarlos en sus domicilios minimizando gastos. Si a esto le unimos que Ventures invirtió 966 millones de dólares recientemente en comprar Waze y que a pesar de las polémicas generadas tanto por la conducción autónoma como por la posible entrada de Silicon Valley en la automoción parece que los de Larry Page están decididos a cambiar el modo en el que entendemos el automóvil y los viajes.

En un momento en el que Uber ha entendido que debe transmitir una imagen más apaciguada, que si quiere crecer ha de llegar a acuerdos con multitud de gobiernos así como aprender de la competencia el movimiento de Google podría suponerle un fuerte varapalo. No sólo por la pérdida de un importante aliado sino por la carga tecnológica que tiene Google en la aplicación (Google Maps está absolutamente optimizado dentro de la herramienta). Por eso no se descarta un movimiento que le acerque a Apple (un rival con aún más músculo financiero que Google y una aplicación de mapas por fin a la altura) o MapQuest, una pequeña isla en el océano que necesita de aliados tanto como Uber.

SpaceX, Elon Musk es el nuevo aliado

Otra de las noticias que ha saltado a la luz durante los últimos días es la entrada de Google (y Fidelity) en la última ronda de inversión de SpaceX, el proyecto más ambicioso de Elon Musk, cofundador de Tesla, entre otras.

SpaceX es una de las empresas “de moda” en Estados Unidos gracias a su contrato con la NASA, tiene entre manos uno de los proyectos que más han interesado a Google en los últimos tiempos: una red de satélites de bajo coste que permitan llevar internet a 3.000 millones de usuarios y que (más allá de la función filantrópica) multiplicarían el número de clientes potenciales de los de Mountain View.

La empresa de Musk ha estimado que poner en marcha el proyecto requerirá de cinco años de trabajo y una inversión de unos 10.000 millones de dólares (con el dinero de Fidelity y Google ha conseguido un buen empujón a costa de perder un 20% de la empresa) y no sabemos hasta qué punto supondrán un avance frente a otros proyectos similares que la propia empresa del buscador tiene en marcha, como un sistema de globos aerostáticos que darían cobertura a grandes zonas del planeta.

El proyecto de Musk, mucho más complejo, permitiría, eso sí, colocar los satélites a 1.200 kms de altura con lo que podrían sortear cualquier accidente geográfico y conseguir una cobertura mucho más estable, potente e independiente que cualquier otro proyecto planteado hasta la fecha.

Se abre por lo tanto una interesante “carrera aeronáutica” entre Facebook, Google, SpaceX y Richard Branson (que ha llegado a un acuerdo con Qualcomm para este mismo propósito) para llegar a esos dos tercios de la población que están asiduamente fuera de la red.


31
ene 15

Whatsapp, Facebook lo introduce en el PC

Whatsapp es, seguramente, la aplicación de los récords. Tiene 700 millones de usuarios -lo que lo convierte en el sistema de mensajería instantánea más exitoso del mundo y en el dominador absoluto en Occidente-, está disponible en 32 idiomas y para cuatro sistemas operativos, tiene sólo seis años de vida y, “nacida de la nada” fue comprada por Facebook por 19.000 millones de años hace poco más de un año.

Después de reponerse a la moda Line (Messi incluido) o a la crisis de Telegram cuando fue comprada por los de Zuckerberg y saltó a la luz el caso de espionaje masivo de Silicon Valley, parecía que lo único que podría frenar la expansión de la aplicación era no ofrecer tanto como sus rivales. Y estar en el ordenador de sobremesa era una de esas “taras” que muchos le achacaban. Además, los problemas con el bloqueo a usuarios que empleaban Whatsapp Plus (una suerte de versión pirata con utilidades que no tenía la original) ha hecho que la empresa tenga que lanzar su versión para PC… de una forma un poco especial.

Hace poco más de una semana que se supo que Whatsapp llegaba a los ordenadores y esto creó mucha expectación. Para los que esperaban un programa o un servicio en la nube que conectara nuestras conversaciones a los que tenemos en el teléfono al estilo iMessage ha sido toda una decepción. Primero porque es sólo un servicio web y segundo porque no tiene capacidad para almacenar las conversaciones.

Dicen que la filosofía es la misma con la que comenzaron en los teléfonos… lo malo es que de eso hace ya más de un lustro y que incluso sus versiones “no legales” ya lo hacen. El programa entabla conexión con nuestro smartphone y se convierte en una segunda pantalla para convertirse en una alternativa al terminal… y nada más.

Emplea tecnología WebRTC y sólo es compatible con Chrome (sí, es el navegador más demandando pero ni siquiera es el mayoritario) con lo que si tenemos un dispositivo Android, Windows o BlackBerry tendremos que instalarlo y colocarlo como navegador por defecto y si tenemos un iPhone… sencillamente nos quedamos al margen.

Por lo demás, su instalación es sencilla y sólo requiere un par de pasos para llegar a un interfaz que nos recuerda poderosamente a Facebook Messenger y que, para hacer muy poco, nos exige demasiado: acceso a nuestros contactos (aunque sean de GMail o estén de Dropbox, por ejemplo) para “ofrecernos un mundo entero”. Nos tememos que es aquí donde ha podido empezar el problema con los de la manzana, nada dados a que terceros puedan acceder a “su” información.

En definitiva, una primera intentona que, sabemos, traerá muchas más opciones en el futuro pero que de entrada deja fuera a un 40% de los usuarios de la versión inicial y que ofrece muy poco a los demás. Una oportunidad perdida que, por el momento, se pueden permitir de sobra.


29
ene 15

Office 2016, la referencia cambia de década

Si Windows 10, la última versión del sistema operativo más extendido del planeta, tiene como seña de identidad su condición de multiplataforma y multidispositivo, la suite ofimática por excelencia no podía ser menos. Así, durante la presentación se pudieron ver novedades de Office para Windows 10 (ayer desgranamos algunas de sus características para smartphones y tabletas) y también de Office 2016, llamada a volver a marcar diferencias entre profesionales y a reconquistar a millones de usuarios que migraron a Google Docs y soluciones gratuitas.

La empresa liderada por Nadella ha sabido dosificar sus novedades durante la semana y frente a un realista y actualizado Windows 10 ha sabido presentar una cápsula de futuro en forma de las Hololens y volver a ponerse serio con Office 2016. Han tocado todos los sectores en los que han sido y son referencia y lo han aderezado con ese sentido del espectáculo que parecía haberse quedado sólo para Cupertino y Mountain View.

Office 2016 es el primer software creado bajo la premisa de “aplicaciones universales”, léase, programas optimizados y que se ejecutarán igual en cualquier dispositivo sea PC, tablet o smartphone que equipe Windows 10. Esto no sólo supondrá un aumento considerable de la productividad de la plataforma sino que minimizará la curva de aprendizaje de los usuarios.

Formado por Word, Excel, Power Point, OneNote y Outlook, Microsoft también ha anunciado que existirá una versión del programa “sólo instalable en local” -en general la mayoría de los usuarios se decantarán por su versión potenciada con SkyDrive- aunque ésta no será compatible con versiones anteriores a Windows 10 y perderá su optimización para trabajar con pantallas táctiles (también las de los ordenadores). La duda que nos surge ahora es qué pasará con Office 365 (y las cuotas que pagaron sus clientes) puesto que la versión unificada será soportada por todos las versiones a partir de Windows 7.

Os dejamos con algunas capturas de pantalla que durante la presentación dedicaron a los usuarios del programa de prueba Insider que permitirá utilizar Office 2016 en la Technical Preview de Windows 10 y las especificaciones de cada programa.

El punto fuerte de Word será su carácter colaborativo. Se podrán marcar y revisar partes de un documento para reenviárselo al interlocutor. Además, se puede configurar como un elemento de sólo lectura para facilitar el trabajo del receptor al perder botones. Bing, por su parte, interactuará automáticamente si se desea con el contenido del archivo para darnos de forma automática enlaces a contenidos relacionados con el texto y las imágenes.

Excel se ha optimizado sobremanera para que al trabajar sobre gráficas y celdas el usuario no “eche de menos ni el teclado ni el ratón”. Era la gran tara de las versiones anteriores pero ahora nos permitirá realizar modificaciones y generar hipervínculos y fórmulas en nuestras propias páginas con un sólo toque a partir de documentos de terceros.

Por su parte, Power Point añade mejoras en la previsualización y tomar notas en tiempo real sobre las diapositivas para permitir que la audiencia pueda centrarse más fácilmente en los puntos que queramos destacar. Respecto a OneNote, deja de ser una simple libreta para convertirse en un tablón de recordatorios y tareas pendientes y poder compartirlas con todos nuestros dispositivos y los de terceros (con sólo pedírselo, por ejemplo, a Cortana).

Por último, el cliente de correo Outlook recibe un interfaz similar al de Word y añade multitud de herramientas como poder añadir archivos o partes de ellos (gráficas, tablas, imágenes, viñetas), trabajar y señalar puntos de emails recibidos y reenviarlos además de implementar Calendar para facilitar la organización de nuestra agenda.

En resumen, una herramienta potentísima que ha dado el salto de 2007 a 2016. Estaremos encantados de probarla.


21
ene 15

Spartan, la revolución de Microsoft

Noviembre de 2004, la Fundación Mozilla lanza su navegador Firefox con el fin de hacer mella en el dominio absoluto de Internet Explorer y de demostrar a los usuarios que hay formas mucho más rápidas y eficaces de acceder a internet. En aquel mes las cifras daban al programa de Windows un 91% de la cuota de mercado. IE 6 era la personificación de un mercado que se atisbaba importante pero no milmillonario.

Sin embargo, la guerra de guerrillas de Firefox tuvo un resultado inesperado: el lanzamiento de Google de Chrome, un navegador que en poco tiempo superó al de Mozilla y poco después hizo lo propio con Explorer para ser ahora la referencia. Aunque en los últimos tiempos los de Redmond han lanzado actualizaciones y versiones notables de su explorer parece que el daño es irreversible y no encuentran el modo de remontar las cifras por lo que llevan tiempo barajando un cambio drástico.

Y es entonces cuando lo que comenzó como un supuesto nombre en clave de la nueva actualización de Explorer para Windows 10 gana protagonismo hasta convertirse en el nuevo navegador por defecto del sistema operativo llamado a cambiar la imagen anquilosada que tenemos de Microsoft y sus programas.

Aunque según los expertos mantendrá tanto el motor JavaScript (Chakra) como el de renderizado (parece que será Trident y no WebKit como apuntaban algunos rumores) -lo que lo convertiría en una profunda actualización del actual IE- cambiará por completo su imagen y una gran cantidad de funcionalidades… para acercarse a las últimas versiones de Firefox y de Chrome.

No obstante, algunos analistas apuntan a que los posibles problemas que pudieran dar muchos desarrollos web pensados para Internet Explorer podría hacer que Microsoft lanzara por defecto Windows 10 con una versión muy poco remozada de IE y Spartan por defecto de modo que durante los meses de transición los usuarios no tuvieran problemas para el visionado o la interacción con ningún contenido.

Aún así, nosotros nos planteamos que si se mantienen los dos principales pilares de IE (los motores) el problema podría darse con un planteamiento integral a nivel interno de Windows 10 para trabajar con el nuevo navegador. De su ligereza dependerá en buena medida el funcionamiento de toda la plataforma -el navegador es con diferencia la herramienta más empleada por la mayoría de los usuarios- y tener a mano Internet Explorer 11 permitiría una transición más suave para la propia Microsoft.

Hoy mismo Microsft presentará la versión preliminar de Windows 10 y en ella se esperan funcionalidades como Continuum o Cortana (que también estarán en Spartan) y que no sólo debería permitir a Windows hacer frente a otros servicios sino que debería permitir la integración total de todos los programas en un ecosistema multidispositivo.

De momento, sólo se sabe seguro que este nuevo programa será también una aplicación multiplataforma y que llegará a iOS y Android con el fin de acercar a aquellos clientes que abandonaron el universo Microsoft todas las mejoras que los de Redmond han desarrollado en los últimos años. En los próximos días veremos hasta donde llega esta puesta a punto de los de Satya Nadella.