HomePod, Apple entra de lleno en la música doméstica

Hace tiempo Amazon entró en los hogares con su altavoz inteligente que escucha a sus compañeros de piso y les solventa sus demandas. Poco tiempo después Google hizo lo propio con otro sistema pensado para emplear todo el potencial de la inteligencia artificial de los de Mountain View para hacernos la vida más fácil.

Ahora le ha llegado el turno a Apple que siempre ha mostrado un enorme interés en crear un ecosistema completo y que tiene en Siri una de sus mejores bazas. Sin embargo, a diferencia de Echo o Home, el HomePod de Apple está pensado también para hacerse oír gracias a un sistema de audio mucho más desarrollado que el de sus competidores. La empresa, de hecho, lo compara con el Sonos PLAY 3 gracias a su diseño con 7 tweeters con control direccional, un woofer y un chip A8 que optimiza las frecuencias y el sonido en función de las dimensiones de la habitación en la que se encuentre.

Con un cuerpo cilíndrico achatado en aluminio recubierto de una fina tela, el sonido es “muy bueno” según Mashable gracias a un sistema envolvente que aprende del espacio en el que se encuentra. En su diseño destaca sobremanera su pantalla superior en la que se puede “ver” el espectro de Siri cuando habla.

El sonido es fuerte, nítido y enriquecedor. Engadget, de hecho, va un paso más allá y habla de que si HomePod es como escuchar un CD, Echo es como sintonizar una radio AM. Business Insider dijo que el sonido era mucho más completo que en el propio Sonos PLAY 3.

Además, contar con Siri hace que podamos obtener información sobre lo que escuchamos y tener un control completo sobre Apple Music y, de paso, poder tener acceso a otras posibilidades del asistente virtual de Apple. Por eso su precio es mucho más alto que el de Echo o Home (cuesta unos 350 dólares frente a los poco más de 100 y 179 de los otros dos, respectivamente) y por eso su peso también lo es -no hace mucho un experto en audio me dijo que en los altavoces el peso es de las pocas cosas que siguen teniendo una relación directa con el resultado final).

La empresa de Cupertino ha querido entrar de lleno en el mercado de altavoces inalámbricos añadiendo toda su experiencia en el desarrollo de chips (el A8 le permite saber dónde están las paredes y retocar la direccionalidad del sonido), su enorme cartera de canciones -Apple Music tiene ya 40 millones-, su gran cantidad de clientes -27 millones de suscriptores de pago- y, sobre todo, ha querido hacerlo en un momento en el que sus rivales directos se pegan por un pastel de 3.600 millones de dólares al año.

Ha hecho algo diferente por calidad (es cierto que como siempre los graves están sobrepotenciados pero es parte del ADN de la casa, igual que la música), por diseño, no por precio -el Sonos cuesta 300 dólares- y, sobre todo, porque Siri le da un margen de desarrollo que ninguno de sus rivales tiene (Amazon y Google suenan mucho peor y los fabricantes de altavoces no tienen asistentes virtuales). Habrá que ver cuál es su recibimiento.

WWDC 2017, todas las novedades

La semana pasada tuvo lugar una nueva conferencia de desarrolladores de Apple en el que la empresa de Cupertino mostró parte de sus novedades en sectores estratégicos antes del verano -la reunión de septiembre adelanta los productos estrella de la campaña de Navidad, sus nuevos iPhone-. A continuación, os desgranaremos todas las novedades del evento, aunque antes queremos mostraros la conferencia en números.

Estos, como es habitual, volvieron a mostrarse inconmensurables: la App Store  cuenta con 500 millones de usuarios semanales que han instalado -desde su nacimiento- 180.000 millones de programas. Actualmente, el ecosistema de la manzana cuenta con 16 millones de desarrolladores que han recibido de la empresa más de 70.000 millones de dólares. Apple Music, una de las últimas en llegar, cuenta con 27 millones de suscriptores de pago y 40 millones de canciones en catálogo.

Respecto a iOS, el sistema operativo estrella de la casa -hay novedades en los cuatro que conforman el ecosistema-, está disponible en su última versión en el 86% de los equipos compatibles con un 96% de satisfacción por parte de los usuarios. Ahora sí, llega el turno de las novedades en software y hardware.

  • iOS 11. Aunque 2017 es el año del décimo aniversario del iPhone, es el iPad el gran beneficiario de las novedades de la última edición de la plataforma. En primer lugar porque la línea que separa el universo móvil de los ordenadores Apple empieza a difuminarse por completo. El mejor ejemplo lo vemos con la aplicación “Archivos”, una gigantesca evolución de iCloud que, por fin, permite la llegada del Finder a iOS. Además, el Dock, una seña de identidad de los equipos de sobremesa y portátiles de la casa llega para incrementar la productividad en las tabletas. La multitarea también mejora al permitir trabajar con varias apps en pantalla con una disposición personalizable (se pueden traspasar archivos de unas a otras con tan solo arrastrarlos). El Apple Pencil se vuelve más rápido y natural, el teclado QuickType gana eficacia y la realidad aumentada entra de golpe para todos los equipos de la mano de la herramienta ARTKit. Por supuesto, en la era de las imágenes las fotografías siguen ganando funcionalidades -y también la facilidad para socializarlas-. Por si esto fuera poco, Siri gana potencial (idiomas), permite trabajar con varias lenguas a la vez e incluso puede convertirse en tu DJ. Los desarrolladores de aplicaciones tendrán más acceso a su código para que esté más presente que nunca en el ecosistema. El centro de control se rediseña para dar un acceso mayor a todas las especificaciones del dispositivo y las apps nativas de Mensajes o Mapas se mejoran y ganan utilidades.
  • App Store. Uno de los pilares del éxito de Apple (sobre todo financiero) es su potente tienda de aplicaciones. Precisamente por eso los de Tim Cook se han decidido a rediseñarla por completo para evitar que los usuarios se pierdan en su inmenso catálogo y, sobre todo, para que la tienda aprenda de las preferencias y necesidades de cada cliente para ofrecerle lo que más se adapte a él en cada momento (de una forma literal pues la oferta varía diariamente). Además, un equipo de expertos canalizarán lo que ellos consideran un éxito inminente para que llegue a todos los usuarios de iOS: ideas, trucos, historias del desarrollo de programas, listas, la “app del día”, un buscador más capaz, incluso la presentación de cada app será más intuitiva, directa y sencilla.
  • iPad Pro. Por fin llega un nuevo modelo con una nueva pantalla Retina rediseñada, un nuevo chip más potente y más tamaño de panel. El equipo tiene más brillo (600 nits) y color (gama cromática P3), una tasa de refresco mucho más alta (120 Hz) y una reflectividad de tan solo el 1,8%. Además, gracias a la reducción de los marcos, el resultado es que la superficie acristalada gana un 20% respecto al anterior de 9,7″. El procesador A10X Fusion de 6 núcleos permite trabajar con contenidos 4K y 3D; emplea el sistema ISP para el procesamiento de señal de Apple que aprende para un mejor procesamiento de las imágenes y tiene hasta 10 horas de autonomía. Lo mejor es que el peso sigue por debajo de los 500 gramos, las cámaras mejoran hasta los 12 y 7 Mp -posterior y delantera- y el Touch ID gana en seguridad y velocidad (el doble).
  • macOS High Sierra. Como hemos dicho antes, las fronteras entre el Mac y los iDevices son cada vez más finas gracias al empeño de la empresa por unificar su ecosistema y experiencia de usuario. El Apple File System, un nuevo sistema de archivos con arquitectura avanzada de 64 bits optimizado para equipos Flash que cuenta con cifrado integrado, protección frente a caídas del sistema, un sistema más sencillo de copias de seguridad y un sistema de duplicado de archivos inmediato. También se estrena un nuevo formato de almacenamiento de vídeo que busca minimizar su espacio -incrementado exponencialmente gracias a la grabación en formato 4K) denominado HEVC; una nueva generación de Metal que permite una gran mejora de la calidad visual así como compatibilidad con entornos de realidad virtual. Las aplicaciones nativas como Safari o Fotos cambian completamente “por dentro” para incrementar su velocidad y estabilidad -en el caso de la primera también la privacidad de quien navega-. FaceTime, Spotlight, Notas, Siri, etc. también se integran más y ganan mejoras para que el Mac y el iPhone estén más cerca que nunca.
  • iMac & iMac Pro. El Mac por excelencia se actualiza para demostrar que la empresa sigue preocupándose por los ordenadores y que considera el iMac el centro de su “universo”. Por eso la nueva generación sigue siendo el todo en uno de referencia en el mercado. Entre otras cosas porque cuenta con modelos de hasta 27 pulgadas, pantalla 5K, 8 GB de VRAM dedicada, almacenamiento SSD y Fusion Drive procesadores con velocidades de hasta 4,7 GHz, nuevos paneles Retina rediseñados con hasta 1.000 millones de colores, conectividad con puertos Thunderbolt 3… todo ello dentro de una carcasa que llega a tener en los bordes solo 5 mm de grosor. Por si todo esto fuera poco, nace el iMac Pro, el ordenador más potente jamás creado por la empresa. Una bestia con procesadores de hasta ¡18 núcleos!, hasta 42 MB de caché, velocidades pico de 4,5 GHz, tecnología de renderizado Hyper-Threading, GPU Radeon Pro Vega que genera un flujo de hasta 22 teraflops de semiprecisión, hasta 128 GB de RAM y un ancho de banda de memoria de hasta 400 GB/s, 4 TB de flash, etc. Incluso los altavoces gozan de una resolución de audio nunca vista hasta la fecha en la empresa. Una obra de arte de la ingeniería que se disparará por encima de los 5.000€.
  • MacBook, MacBook Air & MacBook Pro. Los portátiles de la casa también reciben actualizaciones. El MacBook, equipo de acceso lleva tiempo siendo acosado por rivales que dicen ser más capaces e igual de ligeros. Sin embargo, el pequeño ha mejorado sus procesadores, potenciado su almacenamiento SSD, mantenido su peso y optimizado su batería para, además, sacar lo mejor de la nueva generación de paneles Retina. Los MacBook Air, un hito en su nicho de mercado también viven mejoras en autonomía y rendimiento sin subir su precio. Probablemente sea su último año en el mercado pero su condición de equipo de acceso ha hecho que Tim Cook le dé un año más de vida. Por último, el MacBook Pro modifica algunos de sus precios -el básico sin Touch Bar baja su precio- para conseguir reactivar el departamento de portátiles de la multinacional.
  • watchOS 4. Aunque muchos llevan hablando del fracaso del Apple Watch porque la empresa no publica sus resultados de ventas, Apple sigue apostando por mejorar su sistema operativo y, sobre todo, por dar funcionalidades a un periférico cada vez más independiente del iPhone. El enfoque hacia la vida activa y la salud queda patente en la cuarta versión de la plataforma gracias a nuevos modos de entreno (por ejemplo, intervalos o un sistema de medición de la natación en piscina aún más exacto), retos mensuales, una gestión de la actividad mucho más personalizado e incluso desarrollo de listas de reproducción en función de la hora del día, nuestra tarea -incluido el deporte que hagamos- o el volumen según el ruido exterior. Por supuesto, mejoran sus tareas como asistente diario, sus capacidades para gestionar nuestra agenda o guiarnos mediante mapas o la interrelación con Siri.
  • tvOS 11. El sistema operativo del Apple TV también se actualiza para recibir nuevos “invitados” en la plataforma -como Amazon Prime-. La apertura a desarrolladores externos ha permitido que los contenidos y las aplicaciones crezcan exponencialmente y, aunque no ha habido información de una nueva generación ni de la llegada de contenidos 4K, la empresa no cierra las puertas de cara a la reunión de septiembre (la que anuncia los productos de la campaña de Navidad).

Uber, Apple amenazó con expulsarla de la App Store

Hay empresas que parecen abonadas al escándalo, aunque, sorprendentemente, consiguen parecer inmunes al mismo. Probablemente Uber sea el mejor exponente de este perfil de compañías gracias a las declaraciones y actuaciones de su polémico CEO y fundador, Travis Kalanick, así como por las declaraciones de ex trabajadores, denuncias de la competencia y demandas por prácticas poco éticas.

El último capítulo ha tenido como protagonista un rival con el que pocas start ups se atreverían a meterse: Apple. Según hizo público The New York Times hace unos días, los ingenieros de la empresa de vehículos encontraron una forma de espiar los hábitos de los usuarios de iPhone incluso si estos habían eliminado del dispositivo la aplicación de Uber.

Los de Cupertino se dieron cuenta y Tim Cook se reunió con Kalanick en diciembre de 2015 para advertirle de que o cesaban la práctica o estarían fuera de la App Store lo que les alejaría de 1.000 millones de usuarios potenciales. Kalanick no tuvo más remedio que ceder a la presión pues esa posibilidad hubiera supuesto un golpe probablemente mortal a la empresa.

Al parecer la historia no llegó más lejos… hasta que el medio neoyorquino la ha sacado a la luz para sumarse a la ola de escándalos que se suman a los de acoso por parte de ex trabajadoras, de mal trato del CEO a sus chóferes y, por supuesto, su eterna guerra con los taxis. La principal diferencia es que, por primera vez, el escándalo afecta directamente a sus usuarios.

Los ingenieros de Uber pusieron en marcha una práctica conocida como fingerprinting según la cual se asigna un código digital a cada terminal de modo que se podía rastrear el mismo aunque se eliminara la aplicación o incluso se reseteara a “modo fábrica” el iPhone. Esto es algo que está expresamente prohibido por Apple que no permite que ningún desarrollador lleve a cabo esta actividad en ninguna de sus aplicaciones.

Para que Apple no se diera cuenta, Kalanick pidió que emplearan una técnica llamada Geofencing alrededor de la sede de Cupertino. Esto hacía que los terminales ubicados en ese área -donde están los ingenieros encargados de revisar las apps- no fueran afectados por el fingerprinting y no descubrieran el problema.

Uber se ha apresurado a hacer público un comunicado en el que dice no haber hecho nada ilegal y que ha implementado el fingerprinting con el fin de prevenir un uso fraudulento de su aplicación: evitar que se pudiera instalar en terminales robados o que se pueda realizar un viaje muy caro con una tarjeta robada para, posteriormente borrar todos los datos del teléfono y no dejar rastro de la actividad delictiva.

Lo más llamativo es que en el comunicado no explican si han dejado de llevar esto a cabo a pesar de la prohibición explícita de Apple. Ellos consideran que solo potencian la seguridad de los clientes y evitan que se puedan realizar robos o transacciones ilegales.

Con el último escándalo sobre la evasión de impuestos todavía caliente, este parece una piedra más en el camino de una empresa que está abriendo demasiados frentes de batalla como para permanecer inmune a todos ellos.

Apple Watch, dos meses con el Series 2

Para los amantes de los relojes el salto a los smartwatches es complicado. En el pasado he podido disfrutar de modelos automáticos y de cuarzo. Modelos de gama baja, media y alta y también de otros con gran carga tecnológica a pesar de ser modestos. He probado varios tipos de pulsómetros -también de diversas capacidades y calidades- y de relojes deportivos (del tipo FitBit). Incluso tenía personas cercanas que disfrutan de un Apple Watch de primera generación así como de otros dispositivos con otros entornos operativos.

Sin embargo, durante mucho tiempo me pregunté si realmente valía la pena realizar un desembolso considerable por una extensión del teléfono móvil… que seguía dependiendo en gran medida del mismo. Fue entonces cuando cayó en mi muñeca durante un periodo de tiempo bastante corto un Apple Watch Series 2. De golpe ganaba autonomía respecto al iPhone, permitía disfrutar del deporte sin restricciones -gracias al GPS, a su resistencia al agua y al enorme crecimiento de las aplicaciones especializadas en este campo, así como una gran mejora en la propia aplicación de watchOS para entrenar.

Guiado por una buena oferta del distribuidor y por las ganas de cerrar el ecosistema, me lancé a comprar el modelo de 42 mm con caja de aluminio gris. ¿Lo usaría lo suficiente? ¿Dependería demasiado del cargador? ¿Tendría un uso diario que hiciera que mereciera la pena? La respuesta dos meses después es contundente: sí. Una vez que se prueba un smartwatch con esta capacidad es muy complicado dar un paso atrás hacia los equipos analógicos. Por mucho lujo que nos regalen.

El Apple Watch es, sobre todo, versátil. Un accesorio tan inteligente como quieres que sea: permite tener “complicaciones” (esferas) de todo tipo para todo tipo de ocasión. La facilidad para cambiar sus resistentes correas lo hace totalmente adaptable sea cual sea el evento al que nos enfrentemos -da igual algo protocolario o un triatlón- y su estética aunque diferenciadora (un reloj cuadrado) cuenta con la esencia minimalista y elegante de cualquier equipo de los de Cupertino.

Más allá de permitirnos no tener que sacar el iPhone para nada del bolsillo (desde la gestión de aplicaciones de música, llamadas, Siri, recordatorios, agenda, mensajería, redes sociales hasta la cámara de fotos, entrenamientos deportivos, el tiempo, noticias, mapas, datos o pagar) el Apple Watch saca lo mejor de sí mismo cuando hacemos deporte.

No solo por la cantidad de disciplinas registradas y que entablan una relación perfecta con Salud, sino por su sencillez, la rapidez con la que ejecuta cualquier comando y la fiabilidad de sus medidores (la del GPS y la del pulsómetro sorprenden cuando se comparan con otros equipos, sobre el papel, más especializados).

Si a esto le sumamos el gran desarrollo que han vivido las aplicaciones dedicadas a la monitorización del sueño, por ejemplo, nos encontramos con un compañero perfecto para las 24 horas del día. Incluido sin por un pequeño descuido nos acompaña a la ducha. No es difícil que él mismo expulse el agua -aunque en ningún caso es recomendable ducharse con él- y su autonomía es sobresaliente. Incluyendo entrenamientos de 2 horas en el gimnasio doy fe de que su batería nos acompaña durante dos días sin descanso.

El factor diferencial, sin duda, es la gran mejora que ha vivido en los últimos tiempos watchOS. Es cierto que muchos dirán que para enfrentarse a una Spartan Race es mejor un Garmin Fenix. O que para un evento protocolario destaca más un Rolex Daytona. Sin embargo, dudo que estas sean actividades que hagamos a diario, dudo aún más que con su pertinente funda y la correa adecuada no vaya a soportar los rigores del barro y que, en el acabado de cerámica llame menos la atención que el reloj más deseado de los suizos.

Y es aquí donde se hace fuerte el reloj de la manzana (donde los de Samsung o LG, por ejemplo) han fracasado. Su diseño no lo hace una pieza solo para geeks. Hace la vida mucho más sencilla. Permite usarlo sin problema en cualquier escenario y todo lo que hace lo hace notablemente bien. Sobre todo si decidimos trabajar con las aplicaciones nativas de Apple. Asimismo, la facilidad para usarlos con otros dispositivos de terceros mediante Bluetooth es sorprendente. Enlazarlo con unos auriculares JayBird Freedom Sprint es un juego de niños. Conectarse a una WiFi ya memorizada por iCloud es automático. Compartir desde la muñeca es algo natural.

Una compra mucho más que recomendable salvo que se tenga una cara y abultada colección de relojes clásicos pues me temo que, como me pasó a mi, estos quedarán irremediablemente obsoletos cuando veamos que todos los demás solo dan la hora.

Hangouts, el enésimo proyecto fallido de Google

Google es, sin duda, una empresa diferente a todas las demás. Tiene un enorme potencial innovador y ningún miedo al sistema de prueba y error a la hora de poner en marcha nuevos servicios y plataformas. Eso le ha permitido dominar internet y otros mercados pero también le ha provocado sonoros fracasos.

Los sectores que más se le resisten, con mucha diferencia, son los de las redes sociales y la mensajería instantánea. Así, desde que intentó sin suerte que Talk fuera una aplicación preinstalada en todos los equipos Android, ha ido dando bandazos viendo como WhatsApp, Facebook o Telegram se han impuesto a sus servicios sin problema.

Ahora, Hangouts, su “penúltimo” servicio de mensajería parece condenado a desaparecer. A pesar de sus interesantes opciones -aprendieron bastante de Talk y quisieron crear algo que fuera mucho más adelantado a sus rivales- como las llamadas y videollamadas varios meses antes que su competencia, que la cuenta de usuario estuviera ligada a la cuenta de correo y no el teléfono hizo que muchas personas desconfiaran.

Google, incluso, integró los SMS en la aplicación. La idea era una única fuente de comunicación para el usuario pero, por desgracia, solo consiguió un caos en el que muchos nos sabían si se hablaba a través de internet o por el sistema clásico de principios de siglo.

La falta de apoyo por parte de los usuarios hizo que en el último Google I/O los de Mountain View lanzaran dos nuevas apps: Allo para la mensajería y Duo para las llamadas. Todo indica que debería estar integradas, sin embargo, la empresa del buscador triplicó las opciones y lo complicó todo aún más.

Ninguna de las dos ha tenido la repercusión que se esperaba de ellas. No vienen por defecto en los nuevos Android y no están destacadas en Google Play. Pero parece que, aún así, están abocadas a ser el futuro de la mensajería de Google. Porque Hangouts ya no soporta SMS y porque en el sector empresarial se ha dividido en Meet para videoconferencias y Chat para mensajería.

En definitiva, una herramienta que solo parece interesante para la filial corporativa G Suite de Alphabet y que debería dejar paso en un futuro cercano a Allo y Duo. El problema, sin embargo, es que con un mercado maduro en el que los usuarios parecen aplaudir la integración de servicios (Facebook Messenger, WhatsApp, iMessage y compañía), los continuos cambios de nombre y funcionalidades de cada app solo sirven para perder potencial frente a competidores mucho más maduros.

La duda que nos surge es que si, finalmente, Allo y Duo acaban integrándose, todo el trabajo que han andado con Hangouts y que ahora inexplicablemente desmontan, volverá a repetirse. Lo más seguro es que sigan intentando repetir la estrategia de la empresa de Zuckerberg o de Apple aunque no sepan si atinar hacia una herramienta o una red social. Un negocio millonario está en juego.