Bilbo VR, Bilbao como nunca la habías visto antes

Nadie duda del potencial de Bilbao como referencia turística en el arco atlántico europeo. Una ciudad reinventada en la que la industria pesada ha dejado paso a hoteles de cinco estrellas, museos de renombre internacional, edificios de alto valor arquitectónico, restaurantes de primer orden y actividades lúdicas y deportivas que atraen cada año a millones de turistas que quieren empaparse de lo mejor que ofrece la Villa.

Historia, tradición, innovación, cultura, gastronomía y naturaleza ofrecen un cóctel ganador que hace que el sector esté en un periodo de pujanza histórica. Y, como ocurre con la reconversión de la capital, el turismo también quiere llevar la vanguardia por bandera como factor diferencial respecto a lo que ofrecen otros destinos.

En este contexto, la cooperativa tecnológica Binary Soul ha desarrollado con el apoyo de la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao una aplicación móvil de realidad virtual que permite experimentar con los lugares más emblemáticos de la Villa como si se estuviera in situ.

Con tan solo un smartphone (es compatible con iOS y Android) y unas gafas cardboard (es compatible con otros dispositivos VR pero estos se caracterizan por su bajo coste, perfectas para turistas) se puede acceder a una docena de emplazamientos imprescindibles: la Plaza Nueva, la Catedral de Santiago, el Mercado de la Ribera, el Teatro Arriaga, la Alhóndiga, San Mamés, el Palacio Euskalduna, el palacio de la Diputación Foral de Bizkaia, la Gran Vía, los museos Marítimo y Guggenheim, el puente Zubi Zuri y el Ayuntamiento.

Por cierto, para los que no quieran cargarse con un dispositivo más (las gafas), la aplicación implementa un formato táctil igual de eficaz y con una calidad de imágenes sobresaliente que hará las delicias de aquellos que quieran conocer más el entorno.

Cada uno de los puntos contará con al menos dos fotografías en 360 grados que permitirán visualizar el emplazamiento por fuera desde varios puntos de vista y el interior de aquellos lugares en los que esté permitido. Además, algunos tendrán una visión diurna y otra nocturna del panorama.

Por supuesto, todos los puntos de interés tendrán adjunta información en inglés, castellano y euskara y con el paso del tiempo irá implementando nuevos emplazamientos de interés turístico, histórico y cultural que quieran sumarse a este catálogo.

La aplicación, ya disponible en las tiendas de aplicaciones para iPhone y Android, tendrá uno de sus momentos estrella durante la próxima Aste Nagusia 2017 en la que Iberdrola tendrá preparadas gafas VR personalizadas en su stand en colaboración con Bilbao Gozatu 360º. Además, varios comercios locales ayudarán a presentar rutas gastronómicas y culturales más desconocidas para los visitantes. En definitiva, una experiencia única para que propios y extraños veamos nuestra ciudad como nunca antes.

Bilbao y Santander, unidas por la cultura y la tecnología

Los pasados 19 y 20 de octubre las ciudades de Santander y Bilbao fueron testigo, respectivamente, de unas jornadas profesionales de intercambio de experiencias en las que se analizaba el papel de las nuevas tecnologías en el horizonte del patrimonio cultural. Dos días que buscaban la actualización y reciclaje de los principales actores que están viviendo una transformación digital y que intercambiaron buenas prácticas del día a día en ambas villas.

Financiadas gracias al programa de ayudas “Bilbao-Santander Tan Cerca 2016” promovidas por el Ayuntamiento de Bilbao y la Fundación Santander Creativa las jornadas versaron alrededor del debate sobre “Tecnología y patrimonio cultural, ¿amor o matrimonio de conveniencia?”.

La jornada de Bilbao, a la que asistimos, tuvo como sede el Euskal Museoa de Bilbao y fue inaugurada por Iñaki López de Aguileta, director del Área de Cultura del Ayuntamiento. Por su parte, Manel Miró i Alaix, director del Área de Interpretación del Patrimonio y Contenidos Digitales de Stoa y Araceli Corbo, responsable de la Biblioteca y el Centro de Documentación del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León MUSAC, trataron “la comunicación del patrimonio en el tiempo de las apps” y las “experiencias reales en el uso de la tecnología aplicada en el ámbito de los museos”.

Dejaron patente la alta estima que las herramientas tecnológicas tienen en el ámbito cultural ya que son la clave para acercar la cultura (y los formatos más tradicionales de cultura) a las nuevas generaciones. Ambos coincidieron en que estos nuevos soportes son y serán clave para contar historias, para entretener y formar.

Es por ello que mostraron el papel que poco a poco van adquiriendo las aplicaciones móviles a la hora de mejorar la experiencia de los visitantes de los museo y subrayaron el rol que la realidad aumentada y la gamificación en el sector.

Amanda Díaz-Ubierna, responsable de la compañía Amanda Pola; María Elena Riaño, profesora del área de Didáctica de la Expresión Musical en la Facultad de Educación de la Universidad de Cantabria; y Laurent Brunel, fundador de FabLad Santander y artista digital también recalcaron la importancia de la transversalidad entre nuevas tecnologías y cultura son absolutamente fundamentales para que todas las disciplinas sobrevivan, crezcan y se expandan en la sociedad.

En definitiva, las jornadas fueron el punto de encuentro perfecto entre profesionales del sector, estudiantes del ámbito de gestión y comunicación del patrimonio cultural con desarrolladores de aplicaciones, videojuegos y otros formatos digitales.

Noticia recomendada por Binary Soul

Etxanobe, experiencia 2.0

Hay establecimientos hosteleros que destacan por su excelente carta gastronómica; otros lo hacen por su ubicación o por la fama de su equipo de cocina. Otros lo hacen por su carácter vanguardista o bien por saber respetar las tradiciones de su región. Sin embargo, son muy pocos los que lo hacen por tener todos estos ingredientes y saber sacarles siempre el máximo partido. El ejemplo más claro en Bilbao es, a buen seguro, el Restaurante Etxanobe, sito en el Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna Jauregia y capitaneado por Fernando Canales.

Una de las claves del éxito del restaurante es su filosofía innovadora y su apertura de miras para abrazar siempre nuevas tecnologías que sirvan para reformular por completo las relaciones cliente-hostelero. El mejor ejemplo es su carta interactiva presentada en un iPad. Una forma de que una velada alrededor de una buena mesa se convierta en una experiencia 2.0 con el sello de la casa.

Si en otros establecimientos el comensal se dedica a escoger un plato -en el mejor de los casos asesorado por un maître que le aconsejará en función de sus gustos-, en Etxanobe el cliente puede ver fotos del plato que le ofrecen, saber más sobre el mismo en una completa descripción en varios idiomas e incluso ver vídeos de producción propia sobre cómo se lleva a cabo la elaboración del mismo.

Un ejercicio de transparencia poco frecuente que apoyándose en nuevos soportes (aunque la noticia os llega ahora está en práctica desde 2010) permite a cualquier visitante entrar en una de las cocinas más famosas de la Villa.

Pero como el iPad es una herramienta que permite mucho más que mostrar vídeos, fotos y textos, y acceder a un restaurante de este calado es mucho más que una comida o cena, la aplicación permite también que cualquier cliente pueda compartir sus opiniones sobre la experiencia vía redes sociales (Twitter y Facebook) así como por email en tiempo real.

Y mientras espera a que le lleguen los platos podrá consultar noticias relacionadas con el restaurante y su universo gastronómico. En definitiva, una forma excepcional de llevar algo tan consolidado como una visita gastronómica al universo 2.0. ¿Se os ocurre algún lugar mejor para celebrar ese día especial del que queremos guardar un gran recuerdo?

Noticia recomendada por Binary Soul

Bilbao, ejemplo de evolución

Pocas veces es posible disfrutar en una misma noche de un clima espectacular (sorprendente para ser Bilbao), un marco incomparable (cualquiera que haya disfrutado del Guggenheim a puerta cerrada me entenderá), una cena sobresaliente -el Guggie son más que obras de arte- y unos compañeros de mesa de renombre. Ayer yo tuve la suerte de que las estrellas se alinearan (Innobasque mediante) y poder compartir plato y conversación con una buena colección de gurús de las tecnologías limpias -y de hacia dónde va nuestra pequeña pelota azul-.

A pesar del riesgo de convertirme en un eco de la famosa Mirilla de El Correo, merecen la pena destacar las maravillosas explicaciones sobre el cambio climático de Stephan Dolezalek (uno de los fundadores del CleanTech Group que ha hecho posible que Bilbao esté estos días en el centro del universo tecnológico) y sus argumentos por los que las tecnologías limpias no deben ser sólo un fin, sino una herramienta para hacer un mundo mejor.

No tuvo tampoco desperdicio el cariño que mostró continuamente Richard Youngman -Director para Europa y Asia del grupo- hacia Bilbao y los organizadores de, según él, “la mejor edición en años del foro europeo”; ni las lecciones de Filipe Barros sobre cómo Brasil está apuntalando su crecimiento -al que todos coincidimos en definir como “revolución silenciosa”- en tecnologías sostenibles sin olvidar nunca los derechos sociales y los retos de futuro de una potencia que mira con ambición su futuro sin olvidarse de los logros de la era Lula-Roussef.

El director de proyectos de la Secretaría Estatal para la Ciencia, la Tecnología y la Educación nos explicó a sus compañeros de mesa los entresijos de un país que mira a China como socio comercial, a Europa como ejemplo social y a Estados Unidos como meta económica. Pueden parecer muchos lugares a los que mirar, pero 400 millones de ojos dan para mucho.

Uno de mis compañeros favoritos fue Assaf Barnea. Tanto él como Stephan me mostraron los entresijos del deporte universitario americano -Assaf ganó un anillo de la NCAA contra la poderosa Georgetown de Dikembe Mutombo y Alonzo Mourning- y Stephan fue olimpista frustrado por el boicot de Estados Unidos a Moscú 80. Además, ambos son ejemplo de cómo un deportista puede reciclarse gracias a la formación hacia un sector tan especializado como la tecnología. Barnea, que fue premiado como uno de los personajes más relevantes del año para el CleanTech Group, es el CEO de Kinrot Ventures uno de los principales inversores en tecnologías relacionadas con el agua en todo el mundo.

En la mesa también estuvo Andreas Stubelius, director de proyectos de la Agencia Sueca de Energía y encargado de coger el relevo del CleanTech Forum para Suecia. Sus palabras antes de subir a recoger el testigo fueron sencillas: “que difícil nos lo habéis puesto”. Tanto Javier Sotil de la Corporación Mondragón como un servidor no paramos de explicar a nuestros agradecidos visitantes las peculiaridades que hacen de Bilbao y Euskadi un lugar único. Les encantó nuestra preservación de la lengua. Les sorprendió la regeneración de la ciudad -algunas de las caras cuando vieron qué había antes donde ahora están el Euskalduna, la Torre Iberdrola y el Guggenheim fueron todo un poema- y les maravilló el museo, la comida y la excelente organización que Innobasque ha traído a este evento.

Kai Engelhardt, miembro de Venture Capital o Luis Aguirre-Torres (CEO de GreenMomentun Inc, una de las estrellas del forum) redondearon una mesa en la que hubo premiados, anécdotas, chistes, buena comida, mejores consejos y un sentimiento de agradecimiento a todos los miembros de la Agencia Vasca de Innovación que con su esfuerzo -y el de los del CleanTech Group- han convertido la de ayer en una noche memorable, el CleanTech Forum de Bilbao en un evento que tardarán mucho tiempo en olvidar los que estuvimos y a la innovación y las tecnologías limpias en una referencia y una forma de entender los negocios y la vida.

Gracias Blanca, Ohiana, Aitziber, Leire, Alaitz, Luis y compañía. Se me quedan muchos en el tintero pero, seguro, habéis hecho del forum una experiencia irrepetible además de mostrarnos qué Bilbao podemos hacer y que ninguna ciudad como nuestro Botxo para mostrar lo que el esfuerzo y el saber hacer pueden transformar.

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Cleantech Forum, algo más que tecnologías limpias

No será este otro post más con datos o citas sobre el evento que nos ocupa la bitácora estos días -con salvedades marcadas por la actualidad más exigente del frenético mundo tecnológico- sino uno sobre reflexiones personales de este periodista (para quien le interesen). Es habitual desde hace demasiados meses entrar en las webs de los medios más destacados y coleccionar toda clase de malas noticias -sobre todo económicas-.

Cifras de paro mareantes, crecimientos negativos, índices bursátiles e industriales por los suelos (aunque creíamos que no nos afectaban, la realidad nos ha enseñado con creces que nos afecta todo, sobre todo lo que no entendemos), expectativas a corto y medio plazo pésimas, todo ello aliñado con la desidia de los políticos (cuando no con casos de corrupción flagrantes). Sin embargo, siempre había una sección en los medios -relativamente nueva- en la que hablaban de cierta bonanza. Donde la depresión y la crisis parecía tener el acceso vetado: la tecnología.

Así, aunque la cara amable y accesible de la tecnología es esa que nos permite jugar al Angry Birds mientras esperamos el transporte público o comentar los estados de nuestros amigos en las redes sociales, hay un mundo mucho más complejo detrás de esa palabra que nos parece tan moderna y que es tan antigua como la evolución del propio Ser Humano.

Frente a las cifras grotescas de beneficios de las grandes de Silicon Valley (muchos bloggers nos emocionábamos con los resultados de Apple y el crecimiento de Google) hay un ejército de personas en todo el mundo -también aquí en Euskadi- que se deja la piel a diario para que lo que nos parece ciencia ficción reservada al futuro más lejano ocurra cada día y haga nuestro mundo más cómodo. Emprendendores e innovadores que ponen sobre la mesa sus ideas para que nuestros coches consuman menos, para que nuestros hijos puedan disfrutar de un mundo medio verde (todavía tengo mis dudas de que algún día vuelva a ser casi verde), porque cada vez dependamos menos de los combustibles fósiles o para que incluso la ropa que vestimos sea más responsable con el planeta.

Este día y medio que llevo disfrutando en Euskalduna del CleanTech Forum (gracias a Innobasque y a Onda Vasca, por cierto) he podido descubrir gran parte de este esfuerzo. De esa investigación y desarrollo del que tanto se cansan de hablar los contertulios y que tan poca ayuda institucional suele recibir (con honrosas excepciones, por supuesto). Un foro donde muchos vienen a enseñarnos que por mucho que arrecie la tormenta, siempre hay esperanza para sacar un beneficio de ella (reconvertirnos en sujetos más eficientes y adaptables, por ejemplo) que, por estos lares, probablemente, traduzcan como energía de las olas y eólica offshore.

Es complicado no dejarse llevar por cierto optimismo cuando expertos de medio mundo vienen a tu casa a decirte que, aunque parezca que no hay esperanza de solucionar el entuerto financiero, la hay. Se está trabajando bien. Se está invirtiendo bien y, sobre todo, se puede ser ejemplo para los demás. El primer día nos contaban que Europa tiene varios países que, seguro, serán vivero de empresas e innovación los próximos años. Euskadi parece tener parte de esa receta: muchas empresas pequeñas y dinámicas llenas de emprendedores y con una capa social bien formada. La tradición de empresarios atrevidos e ingenieros soñadores puede ser la clave para afrontar el futuro con garantías.

Frente a la crisis que muchos alimentan (vende periódicos y hace que la publicidad de los telediarios sea cara porque el miedo vende) como un ejercicio de irresponsabilidad -no hay que ocultar la realidad pero por mucho que la agravemos y la repitamos no va a desaparecer- muchos en Euskalduna se han molestado en demostrarnos con datos y con argumentos que hay que mirar al futuro por muy duro que sea el presente.

Me quedo con su visión global. Por su modo de entender la globalización mucho más allá de fabricar barato en un país en vías de desarrollo y ocultar los beneficios en una sociedad al otro lado del mundo. Me quedo con una visión de encontrar soluciones a nivel global a los problemas que nos acucian en este lado del planeta. Con su visión de que la economía no es la suma de departamentos estancos y de que sectores que parecen sentenciados -la automoción- pueden ser motor económico para otros. Me quedo con su visión global de responsabilidad social: el modelo no es crecer por crecer para enriquecerse cueste lo que cueste. El modelo es crecer correctamente sin cargarnos ecosistemas y apoyándonos en cimientos sólidos que nos sujeten frente a próximas crisis (las habrá, tantas como periodos de bonanza donde se nos olvidará a la mayoría que es una crisis).

Me tranquiliza oír a grandes empresas como E.ON, Iberdrola, Repsol o Siemens saben hacia dónde quieren ir y que, por primera vez en décadas de capitalismo, la obtención de beneficios meramente económicos no es su único objetivo.

Sinceramente creo que este CleanTech Forum es todo un éxito por su concepto. Es la primera vez que un evento de este calado se celebra en el sur de Europa. Que nos hayan escogido a nosotros como su sede tiene que hacernos reflexionar sobre nuestro presente. Hay un modo mejor de crecer. Igual que cuando educamos a un hijo queremos que sea mejores que nosotros, es hora de que instituciones como Innobasque eduque a los nuevos emprendedores para que no caigamos en errores del pasado y del presente.

De momento, el CleanTech Now del viernes se me antoja como una oportunidad excelente de que TODOS (basta con acercarse por la Alhóndiga) disfrutemos de lo mismo que yo estoy disfrutando ahora. De un poco de esperanza que va más allá de las palabras bonitas y se plasma en hechos. Hoy he aprendido que el futuro está aquí y que podemos seguir hablando de él o practicarlo. Los aquí presentes han decido practicarlo. Espero que no sean los únicos.

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