Week Break Design muestra los secretos del diseño del automóvil

El automóvil es uno de esos bienes que, a pesar de estar siempre en el disparadero, nos resultan imprescindibles. Pocos objetos han definido tanto un siglo como éste el XX. Son la materialización de la libertad, del transporte, de la globalización y, en muchos casos, llegan incluso a demostrar una “personalidad” impropia de un objeto.

Porque el diseño de un coche, su alma que dirían los Jeremy Clarkson y compañía, reside en su concepto, en su idea, en su diseño, en las texturas y sensaciones que transmite. Mucho más que una cosa, un coche tiene personalidad en su interior y su exterior y por ello es tan importante el trabajo del equipo de diseño. De hecho, es muy probable que casi todos los amantes del motor hayamos soñado alguna vez con diseñar uno, con aportarle nuestro toque lo haga único.

Además, cada vez que nos hemos enfrentado a un proceso de compra, de forma intuitiva e involuntaria, la estética y la percepción de esas sensaciones (del modelo y de la marca) son parámetros decisivos a la hora de elegir entre un automóvil u otro. La diferencia entre un éxito o un fracaso millonario.

El Automotive Intelligence Center-AIC puso en marcha el pasado día 3 de febrero en su centro de Boroa una nueva iniciativa dentro de su AIC Campus llamada Week Break Design con el fin de acercar las actividades del Concept Design a todas aquellas personas con inquietudes en este área. Una forma de enseñarle a los aficionados (y a cualquiera que se acercara) la forma en la que un fabricante aborda el enorme proyecto de diseñar un modelo de cero o rediseñar uno que ya está en el mercado.

Porque el diseño de un vehículo va mucho más allá del diseño de los grandes trazos externos: cada pieza, cada componente, cada material tiene un impacto directo en la imagen de marca así como en las funcionalidades existentes y potenciales de cada coche. De esta forma, el proceso de diseño y conceptualización trabaja mano a mano con la ingeniería. Se llega al todo desde la parte y cada parte es indispensable para el todo.

Porque a la hora de llevar a cabo un proyecto de tanto calado como desarrollar un coche todo cuenta. Recientemente SEAT publicaba un informe en el que explicaba que, de media, pasan cuatro años desde que se plantea el coche hasta que se ensambla el primero en la fábrica.

Al principio del proceso hacen falta más de 1.000 esbozos y se emplean más de 5.000 kilos de arcilla para hacer los primeros modelos clay: las maquetas del producto en tres dimensiones. Una vez que se definen las formas, llega el momento de elegir el color para su presentación. Lo habitual es tardar unos tres años. En la planta de Martorell, por ejemplo, se emplean más de 6,4 millones de litros de pintura al año: suficiente para pintar un centenar de veces la Torre Eiffel.

En todo ese tiempo se realizan más de 55.000 simulaciones anuales con el único fin de garantizar la seguridad y el confort dentro de los vehículos. Esto incluyen más de 400 test olfativos y táctiles anuales para asegurar que el interior del vehículo no resulta desagradable para los usuarios.

Pero es no es todo: antes de salir a la venta, medio centenar de ingenieros testan los prototipos. Recorren más de 1,2 millones de kilómetros al año en desiertos y carreteras heladas para saber cuál es el comportamiento del vehículo en cada escenario.

Solo entonces es cuando el fabricante da luz verde al modelo y se reprograman hasta 2.000 robots encargados de ensamblar las más de 3.000 piezas que lleva un modelo medio. Son solo las cifras del fabricante más exitoso de nuestro mercado el último año, pero el proceso se repite en cada rincón del planeta.

Por eso, en el Week Break Design se mostró la importante de la evolución de las formas, los componentes y los materiales en la historia del automóvil y mediante la metodología Learning by Doing los asistentes pudieron comprender y compartir las diferentes fases de cada proyecto: desde concepto inicial hasta los testeos pasando por las fases de preproducción y producción.

Pudieron comprender las difíciles exigencias de los compradores y los complejos (y necesarios) requerimientos técnicos a los que las autoridades someten cada modelo. La forma en la que el diseño de cada generación de un modelo refleja una evolución morfológica ligada a los movimientos sociales y a la evolución de la tecnología.  Las claves del éxito en las delicadas estrategias de reemplazo y actualización en cada ciclo comercial de un automóvil, el papel fundamental de los muchas veces incomprendidos show cars además de mostrar las claves de los empleos y las carreras con futuro en un mercado en un momento fundamental en su historia.

En definitiva, la semilla perfecta para hacer que la potente industria automotriz vasca siga siendo una referencia europea y uno de los motores económicos y sociales de nuestra región.

Santiago Córdoba

Commercial Manager en Binary Soul

ASF, la industria automotriz vasca da un salto adelante

A pesar de todo el debate que rodea al sector del motor (futuro del automóvil como bien en propiedad, impacto medioambiental en nuestras costumbres de movilidad, sostenibilidad de las actuales tecnologías) y a la industria 4.0 (desaparición de puestos de trabajo y su obligatoriedad para seguir siendo competitivos), ésta sigue siendo uno de los pulmones de la economía continental -especialmente en las regiones más industrializadas- no solo por el peso específico de los fabricantes sino también por toda la industria auxiliar sino también por todos los sectores satélites (aseguradoras, financiaciones, autoescuelas, energéticas, etc.) que arrastra.

En Euskadi además de contar con empresas altamente cualificadas en sectores como los componentes, hemos realizado desde hace tiempo una importante inversión para seguir estando en la vanguardia tecnológica. El know how raras veces es sustituible por costes (como los laborales) más bajos. Uno de los mejores ejemplos, sin duda, es el Automotive Intelligence Center -AIC-. Sito en Boroa, es un centro único de generación de valor para el sector basado en la innovación abierta y la cooperación interempresarial. Una misma orientación al mercado que busca integrar conocimiento, tecnología y desarrollo industrial en una misma estructura.

El pasado 26 de enero el AIC puso en marcha en Amorebieta (Bizkaia) el primer centro de competencia de fabricación avanzada denominado ASF-Automotive Smart Factory en colaboración con la ingeniería Sisteplant. Esta última, con sede en Bilbao, es una especialista en el desarrollo de soluciones basándose en las más avanzadas tecnologías de la información y fabricación.

ASF ha sido concebido para “dar un servicio integral de acompañamiento a la industria del automóvil europea en la implantación de la fabricación del futuro”. De esta forma, ASF acompaña a cada empresa en el recorrido de transformación adecuándose a las necesidades particulares de cada caso: desde el desarrollo de estrategias personalizadas pasando por el análisis y la medición del impacto que supone la implantación de dichas estrategias y finalizando con la implantación de las mismas en la propia fábrica.

Así, podemos entender la ASF como un proyecto con dos partes relacionadas pero diferenciadas. La parte “física” que cuenta con equipamiento de última tecnología como robótica avanzada y sistemas de verificación en línea; y la parte intangible (Manufacturing Intelligence) que implementa un sistema inteligente de fabricación que monitoriza y gestiona los procesos en tiempo real para garantizar la ausencia de defectos a través del control de los mismo además de permitir una trazabilidad unitaria con implantación del relativa a cada parte.

Por eso una de las apuestas de ASF es el Big Data; la monitorización activa del estado de los equipos; la gestión inteligente de los procesos; los sistemas avanzados de comunicación máquina a máquina; la simulación de procesos y sistemas de control; la gestión digital de calidad; la interacción hombre-máquina y los nuevos métodos de formación y capacitación.

Durante la presentación de la ASF, Unai Rementería, Diputado General de Bizkaia, subrayó el posicionamiento del AIC como “uno de los grandes polos de generación de valor y conocimiento para el sector de la automoción, clave en Bizkaia”.

El ente foral, altamente comprometido con el sector, siempre ha apostado fuertemente por el AIC y ha invertido 500.000€ en el centro ASF. Y esa es una de las claves para que el AIC  “pueda seguir el ritmo del sector de la automoción para continuar siendo pionero a nivel mundial” algo para lo que, recordó, es necesario “innovar y cooperar”.

Durante 2016 las 300 empresas que forman parte del sector vasco de la automoción facturaron 16.400 millones de euros (un 9,7% más que en 2015) lo que las convierte en parte estratégica de la estructura industrial y económica de Euskadi. Cuentan con 263 plantas en 29 países, exportan el 90% de su producción y trabajan con los principales fabricantes en todo el mundo.

Santiago Córdoba

Commercial Manager de Binary Soul

Beaz, el éxito en Bizkaia

Juan Diego de Beaz nos ha mostrado cinco startups de éxito que tienen su sede en Bizkaia:

Tapquo: especializada en el desarrollo de webs multidispositivo, desde tablets hasta smartphones u ordenadores -incluso smartTVs-. Son las llamadas aplicaciones en movilidad porque siguen a las personas allá donde están. La clave reside en crear una plataforma compatible con todos los sistemas operativos (sus lenguajes) para que los desarrolladores puedan crear los servicios muy fácilmente. El hecho diferencial de Tapquo reside en su situación de vanguardia en el desarrollo de aplicaciones en lenguaje HTML5. Según Diego, la “magia” reside en su trabajo en equipo.

Todo ello ha hecho que algunos de sus servicios sean utilizados por decenas de miles de desarrolladores en Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania. Su modo de entender las aplicaciones como un modo de mejorar el bienestar (mediante apps sanitarias) garantiza su futuro.

Ludei: es una plataforma tecnológica que desarrolla juegos móviles. De nuevo, su sistema los hace compatibles con todos los sistemas operativos lo que les permite minimizar los costos de desarrollo de los títulos -fundamental para su competitividad-. Para seguir en vanguardia han creado una oficina en San Francisco. Nacida de Ideateca, su experiencia en juegos como iBasket es todo un garante para la compatibilidad entre plataformas. Su punto fuerte, según el representante foral, es la audacia. Saber encontrar necesidades y el modo de como satisfacerlas.

iTrain Global: pone en contacto formadores con empresas que necesitan mano de obra especializada. Su aplicación se ha lanzado simultáneamente en doce países y permite que profesionales de más de diez años de las empresas que forman parte de su red sean accesibles para cualquiera que necesite su formación. Así, cada uno de esos profesionales cualificados se convierten en formadores de lujo gracias a las clases presenciales.

La clave de su éxito -está muy respetada en los mercados en los que está presente- es la transparencia y el bajo precio de las formaciones. Traer a un profesional para una jornada de formación cuesta 1.000€. Da igual cuanta gente asista. El resultado es contundente: en cuatro meses acumulan más de 10.000 trainers que han impartido más de 2.500 cursos. Todo está accesible en un click. Una forma genial de democratizar el conocimiento.

Practice your music: su software para practicar música permite un conocimiento social. Su valor añadido es que además de escuchar música se tiene acceso a las partituras y, además, permite tocar con otras personas o con el software (escogiendo el instrumento). Su tremendo éxito reside en que es un app ideada por músicos (también técnicos de sonido) para músicos. Ya cuentan con más de 7.000 usuarios y ha sido como galardonada como una de las tres mejores aplicaciones desarrolladas para Windows en Europa en 2013.

TicketBis: la última empresa permite la compraventa de entradas para espectáculos a última hora. TicketBis garantiza la compra, la venta, el pago y la entrega en casa de la entrada. Incluso con un seguro. La startup ha demostrado una enorme capacidad de expansión gracias a un equipo inversor que le ha dado un gran acceso a otros mercados. Desde su nacimiento en 2009 su crecimiento ha sido exponencial. Contrata a 120 personas y en 2012 facturaron 12 millones de euros. Una cifra que esperan duplicar este año gracias a su implantación en Asia y Australia.

Un buen ejemplo de cómo las nuevas tecnologías nos permiten acceder a nuevos modelos de negocio. Como dijo Einstein -parafraseado por Juan Diego- en momentos de crisis la imaginación tiene un papel de lo más relevante.

Bizkaia, apuesta por la automoción

Fue el pasado 4 de noviembre en Amorebieta. El Diputado General, José Luis Bilbao, anunció el comienzo inmediato de la tercera fase del Automotive Intelligence Center cuya sede estará en el cercano municipio de Boroa y que supondrá una inversión de 15 millones de euros para crear un centro de desarrollo del sector clave en Europa.

El edificio, que estará completamente operativo en 2016 cuenta ya con un primer inquilino de lujo, el Grupo Volkswagen, líder continental del sector, tercer fabricante del mundo -por detrás de la japonesa Toyota y la estadounidense General Motors- y que tiene como objetivo el primer puesto en 2018.

El consorcio germano se ha hecho con un laboratorio del I+D+i de 2.500 metros cuadrados y se une a otros gigantes que ya han decidido formar parte de este proyecto de innovación e investigación sin precedentes en el Estado como la propia Toyota, Mercedes -Grupo Daimler- o la italiana Fiat.

Polo de innovación


La clave para el éxito que está teniendo el desarrollo del AIC es doble. Por un lado la fuerte inversión pública llevada a cabo tanto por la Unión Europea como por la Diputación Foral de Bizkaia -que con esta tercera fase suman ya un desembolso de 77 millones de euros- así como el atractivo de la creación de un polo de innovación de esta potente industria. (Ya vimos cuando estudiamos las TICs la importancia de la creación de clusters o polos de I+D+i).

El AIC se autodefine como “un centro único de generación de valor para el sector de la automoción basado en un concepto de innovación abierta donde las empresas pueden mejorar su competitividad por medio de la cooperación”. Así, bajo la “orientación del mercado”, integran conocimiento técnico, tecnología y desarrollo industrial.

Es por ello que se ponen como objetivo la creación de ese valor en tres vertientes diferentes: por un lado la personal, con la formación de mejores profesionales del sector; la de procesos, liderando tecnologías más avanzadas -en este punto la sinergias entre las diferentes entidades será un factor clave-; y, por último, en la producción: donde se cubrirá todo el ciclo de desarrollo de los vehículos.

En la presentación del AIC -que según José Luis Bilbao nace como concepto después de una reunión con responsables del sector en Alemania hace unos meses- se explicó que el mismo se focaliza en la integración de todas las estructuras necesarias -tanto locales como internacionales- para el desarrollo de esta industria en el territorio y en la creación de actividades independientes compatibles con la automoción.

Buen ejemplo de ello es la buena aceptación que está teniendo el proyecto entre la potente industria complementaria local: desde Tenneco, fabricante de los reputados amortiguadores Monroe, hasta Inauxa, consorcio de la industria auxiliar alavesa con sede en Amurrio y que se ha convertido en uno de los principales valedores de la inversión necesaria para llevar a cabo el proyecto.

Desde Volkswagen hablaron de la oportunidad única para reforzar el entramado industrial bizkaitarra, así como un forma de crear valor en el continente en una industria cada vez más globalizada y con una mayor compentencia externa tanto en los procesos de producción como en los de concepción y desarrollo de los productos. Ha nacido nuestro particular Silicon Valley.