Móviles, ¿cómo afectan a nuestro cerebro?

Desde la eclosión de los smartphones a finales de la década pasada y su invasión de casi cualquier aspecto de nuestra vida privada y pública (somos muchos los que creemos que han roto las barreras entre ambas), se ha generado un enconado debate sobre cuál es el efecto que tienen sobre nuestro cerebro. Más allá de debates sobre el electromagnetismo o la dependencia que sufrimos respecto a sus utilidades, cada vez son más los investigadores que buscan saber cómo nos afecta en nuestras funciones cognitivas.

Así, uno de los últimos -y más polémicos- estudios en salir a la luz es el de la Escuela de Negocios McCombs, de la universidad de Texas en Austin, recogido por la revista Journal of the Association for Consumer Research y que reza que “tener el móvil delante nos hace menos inteligentes. Incluso si está apagado”.

Para llegar a esta conclusión los investigadores realizaron varios experimentos con 800 usuarios de smartphones con el fin de controlar cómo se desenvolvían realizando determinadas tareas cuando estaba el móvil cerca, incluso si este estaba apagado.

Uno de los más llamativos consistió en pedir a los participantes que se sentaran frente a un ordenador a realizar una tarea que requería bastante concentración. La idea era medir la mejor capacidad cognitiva de los mismos, esto es, su capacidad para procesar y almacenar datos en su cerebro en un momento concreto. Antes de empezar todos los participantes debían poner en silencio su teléfono ya fuera sobre el escritorio, en su bolsillo, en otra habitación o en su bolso.

Los resultados fueron claros: todos aquellos que dejaron el terminal en otra habitación superaron con creces a quienes los mantuvieron cerca. Sobre todo a aquellos que lo dejaron en su escritorio boca abajo. Esto sugiere que la presencia de nuestro dispositivo móvil cerca disminuye nuestra capacidad cognitiva puesto que aunque su mente no esté pensando conscientemente en el smartphone sí utiliza una pequeña parte de sus recursos en prestarle atención.

El estudio demostró un resultado lineal según el cual cuanto más cerca estaba el terminal del sujeto menos atención mostraba (menos capacidad cognitiva) sobre la tarea que se le había encomendado. El hecho de que el terminal estuviera cerca era suficiente puesto que todos los usuarios lo tenían en silencio y algunos incluso decidieron apagarlo.

De esta forma, la necesidad de “obligarnos” a no pensar en las notificaciones que nos pudieran estar llegando hace que se dé una suerte de “fuga” de nuestra capacidad cognitiva y que no podamos concentrarnos como deberíamos en las tareas que tenemos delante. Sin duda algo a tener en cuenta a la hora de estudiar y trabajar y una forma muy representativa de saber cómo estos pequeños -y útiles en muchas ocasiones- dispositivos nos limitan nuestras capacidades durante muchas horas al día.

IBM y LG, tecnología del siglo XXII

Hay días en los que la Humanidad nos da sorpresas de lo que es capaz de hacer. En mitad de noticias sobre guerras, enfermedades, accidentes y otras desgracias, algunas hablan sobre el futuro. Un futuro prometedor. El pasado día 18 los medios se hicieron eco de dos nuevas que, hasta hace poco, parecían impensables. Aquí las tenéis.

IBM crea un chip que funciona como el cerebro humano


La mejor herramienta del ser humano, la que ha permitido su desarrollo y su dominio sobre las demás especies es, a su vez, la más desconocida por la biología: el cerebro. Después de muchos años de estudio, sin embargo, IBM ha conseguido crear un chip que funciona del mismo modo que las comunicaciones neuronales lo que le permite un gran ahorro de energía y un considerable aumento de velocidad en la ejecución de operaciones.

Para su desarrollo, los ingenieros de la multinacional americana han estudiado los procesos de percepción, acción y demás procesos cognitivos del órgano para imitar el modo en el que actúa independiente con cada uno de los sensores electrónicos. De este modo, según el comunicado de IBM,  sus primeros chips neurosinápticos recrean la relación entre las neuronas y los sistemas biológicos –sinapsis– gracias a “avanzados logaritmos” y “circuitos de silicio”.

La pregunta ahora es ¿qué aplicación tiene esto en nuestra tecnología? Desde IBM explican que las nuevas computadoras cognitivas sean capaces de aprender mediante la experiencia, encontrar correlaciones entre procesos e, incluso, formular hipótesis del mismo modo que lo hace el cerebro humano. En el proceso han tomado parte los conocimientos de la compañía en nanociencia, neurociencia y supercomputación.

Acabadas las fases 0 y 1 del proyecto -la creación de los chips y la puesta en pruebas de los dos prototipos, respectivamente- el objetivo final del mismo es el de crear un sistema que no sólo analice la información compleja de diferentes sensores a la vez -algo que ya hacen las supercomputadoras- sino que también se “reprograme dinámicamente” a medida que interactúa con su entorno.

Las cifras de los prototipos son, al menos, espectaculares: cada uno funciona con 256 “neuronas” y mientras que uno de ellos incorpora 262.144 sinapsis programables, otro tiene 65.536 sinapsis de aprendizaje. Las pruebas hechas hasta el momento le han valido a IBM para demostrar aplicaciones básicas de navegación, reconocimiento de patrones, visión artificial y, la más sorprendente, memoria asociativa. Las aplicaciones de este descubrimiento parecen, sin duda, prometedoras. ¿Será el primer paso para crear inteligencia artificial?

LG crea el disco óptico indestructible


El segundo anuncio parece menos importante pero, en nuestro día a día seguro será más cercano. LG y Millenniata han creado un disco óptico -actualmente el sistema más extendido para el almacenamiento de información de modo masivo- indestructible.

El disco, que se comercializará desde el próximo mes de octubre se presenta como un descubrimiento que protege el sistema contra su principal punto débil: la fragilidad de estos dispositivos suele traducirse en la pérdida de los contenidos si resultan dañados. De este modo, el M-Disc -como lo han llamado- denota una mayor resistencia que se traduce en unas condiciones de uso prácticamente extremas.

Para su lectura no será necesario más que una actualización del firmware del lector, si bien para grabarlos -no permite la regrabación de momento- será necesario contar con una nueva máquina que se adapte a las condiciones del dispositivo, que guarda las características minerales de una piedra. La capacidad del disco es la de un DVD, aunque garantizan que en breve se conseguirá la de un BluRay. Lo malo, de momento, es su discreta velocidad de grabación: 15 minutos para 4,7 gigas. Algún fallo tenía que tener. Por cierto, si queréis impresionaros con sus cualidades físicas no os perdáis el vídeo de presentación en Youtube.