Huawei Mate 9, asalto al trono

Mate 9_Champagne Gold Front & Back

El pasado jueves 3 de noviembre la ciudad alemana de Múnich fue testigo de un evento poco habitual: Huawei, uno de los mayores fabricantes mundiales de dispositivos móviles (además de una de las empresas de referencias en electrónica de consumo, redes, etc.) presentaba una nueva familia de smartphones de alta gama, los Mate 9.

Si os estáis preguntando el motivo para escoger Alemania como epicentro de esta presentación -un fabricante chino que compite con un coreano y un estadounidense podría haber escogido otros emplazamientos- la respuesta podría estar en su colaboración con Porsche. Sí, el legendario fabricante de deportivos de Stuttgart, en uno de los modelos de esta nueva gama de productos.

Casual o no, el desastre de Samsung con el Galaxy Note 7 y las menores ventas de Apple en el sector (aunque aún no hay cifras oficiales del iPhone 7, éste ha sido el peor año de la empresa de la manzana en casi dos décadas) ha creado el espacio perfecto en el mercado de phablets para un nuevo actor. Y el Mate 9 parece decidido a aprovecharlo. En su interior trabaja un procesador Kirin 960, implementa la tecnología SuperCharge y, sobre todo, cuenta con una muy mejorada experiencia de uso gracias a su capa de personalización sobre Android.

Richard Yu, CEO de la empresa, explicó a los asistentes que cuando comenzó el desarrollo de Mate se plantearon “cómo mejorar todos y cada uno de los aspectos que componen la experiencia de uso de un smartphone”. Y gracias a su experiencia en el sector concluyeron que la velocidad, funcionalidad, un uso intuitivo y un buen diseño son los cuatro pilares que garantizan el éxito de un producto. El objetivo era innovar tanto en hardware como en software.

Mate 9_Group

 

Características premium

Como hemos dicho antes, Huawei ha posicionado su nuevo producto como un producto que va dirigido a competir contra los iPhone 7 Plus y Pixel XL y a quedarse con todos los usuarios posibles del defenestrado Galaxy Note 7.

En su interior trabaja el procesador Kirin 960, la versión más potente de chips desarrollados por la propia empresa y equipados con el algoritmo machine learning de Huawei. El chipset es el primero del mercado en aunar una CPU de 8 núcleos basada en ARM Cortex-A73 y A53 y una GPU Mali G71, también de 8 núcleos. Esto, además de convertirlo en el SoC multinúcleo de mayor rendimiento del mercado, reduce su consumo energético un 15% respecto a generaciones anteriores, incrementando su rendimiento gráfico un 180% y aumentando la autonomía del conjunto un 40%.

Mate 9_Battery

Además, Kirin 960 ha sido diseñado para aprovechar al máximo el nuevo estándar gráfico Vulkan, estrenado con Android 7 y que promete mejorar el rendimiento gráfico un 400%. En definitiva, el conjunto está pensado para garantizar un rendimiento sobresaliente incluso con un uso continuado de más de 18 meses.

En el interior de los Mate 9 trabaja una batería de alta densidad de 4.000 mAh y una nueva tecnología llamada SuperCharge que busca poder utilizar el dispositivo sin interrupciones durante dos días. Esto se consigue gracias a una mejor gestión energética mientras se juega (gasta un 20% menos) o mientras se realizan llamadas por CDMA (hasta un 40% menos).

Mate 9_Charge

Así mismo, el sistema de carga rápida permite que con solo 10 minutos en la corriente se acumule suficiente capacidad como para ver dos películas enteras. En 20 minutos se consigue autonomía suficiente para todo un día. Y aquí es donde le han dado un repaso -al menos en teoría- al problema de Samsung con las baterías y de Apple con la autonomía: los nuevos modelos incluyen el conector Super Safe 5 que permite monitorizar el voltaje, corriente y temperatura en tiempo real para evitar problemas de seguridad y multiplicar la vida útil del conjunto.

Mate 9_Lens

Para seguir mejorando uno de los puntos débiles de otros productos de la gama, han pedido ayuda a Leica para desarrollar una nueva cámara de doble lente. Un nuevo módulo de cámaras que ahora incluye un sensor RGB de 12 Mp y lente f/2,2 y otro monocromo de 20 Mp y lente f/2,2 así como un nuevo software que, gracias a algoritmos mejorados, permite una mejor fusión de las imágenes.

De esta forma, el primero se encarga de capturar imágenes con la mayor fidelidad posible mientras que la segunda se encarga de los detalles más pequeños. El conjunto se aprovecha de la estabilización óptica de las lentes duales y el software utiliza el sistema de selección de píxeles para crear fotografías sobresalientes en escenarios nocturnos o con poca luminosidad. Por cierto, el zoom híbrido y el autoenfoque 4-1 mediante sistema láser y detección de fase por medición de la profundidad y el contraste permiten imágenes de altísima calidad sea cual sea el modo en el que las captemos.

EMUI 5.0, toda la potencia Android sin sentirse como un Android

Sin duda, para nosotros, uno de los handicaps de Android es la dificultad que tienen los fabricantes para diferenciar sus productos entre sí. Mismo componentes, diseños similares y funcionamiento prácticamente idéntico. Huawei ha desarrollado -precisamente para evitar esto- EMUI que llega a una nueva versión, la quinta, que suma a Android 7 parte de la experiencia de usuario Linux (estética y agilidad).

Además, el software aprende patrones de uso de cada uno de nosotros haciendo que las aplicaciones prioritarias para cada usuario reciban acceso preferente a los recursos del sistema. Eso permite minimizar los impactos negativos de uso que suelen sufrir los dispositivos tecnológicos con el paso del tiempo -degradación y mayor peso de las actualizaciones de software-. Por cierto, según Huawei, EMIU 5.0 permite acceder al 50% de las funciones del terminal con solo dos toques y al 90% con solo tres.

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En cuanto al exterior, cuenta con la estética de la serie Mate a la que suma una pantalla Full HD de 5,9 pulgadas sobre un chasis monocasco de aluminio. Para el ensamblaje son necesarios más de 50 pasos que incluyen un fresado CNC para mejorar el tacto y hace que mejore la percepción de la gama de colores.

Por si esto fuera poco, la colaboración con Porsche ha resultado en el Porsche Design Huawei Mate 9 con pantalla AMOLED curva de 5,5 pulgadas además de un exterior exclusivo en color Graphite Black, con 6GB de RAM (la versión “normal” cuenta con 4 GB) y 256 GB de capacidad de almacenamiento (por 64 del Mate 9).

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El precio de ambas versiones es de 699€ para el Mate 9 y de 1395€ para edición mejorada junto con el fabricante alemán.

Huawei Fit, muévete

Huawei-Fit

Otra de las sorpresas del día fue la presentación de Huawei Fit, un reloj fitness con monitor de ritmo cardiaco, pasos, seguimiento del sueño y soporte para diferentes actividades deportivas gracias a programas de entrenamiento para running así como un entrenador en tiempo real. Después de los entrenamientos el Fit muestra los niveles de VO2 máximos, los tiempos de recuperación, los resultados y las comparaciones con los objetivos de cada deportista.

Se trata del primer wearable que ha conseguido el certificado TÜV-WT de precisión y fiabilidad. Disponible en Titanium Grey y Moonlight Silver por 149€ aún no tiene fecha de lanzamiento en nuestro mercado.

Bkool Smart Pro, una nueva forma de entender los rodillos

Aunque, por motivos personales, haya descubierto hace muy poco el ciclismo he de dar la razón a todos aquellos que me dijeron que es muy fácil enamorarse de las dos ruedas. La posibilidad de cubrir grandes distancias más fácilmente que con el running, la sensación de velocidad, de una carretera solitaria por la mañana o de una senda o un camino un día de verano es completamente inigualable. Sin embargo, la llegada de épocas más duras y las obligaciones del día a día hace que muchos no podamos disfrutarlo tanto como nos gustaría y por eso existen los rodillos.

En la era de la realidad virtual, los simuladores y las pantallas con definiciones ultra realistas Bkool quiere ser lo más parecido a la comodidad del deporte “doméstico” y de las sensaciones al aire libre del ciclismo de toda la vida.

Es por ello que podemos decir que el Smart Pro reúne los mejores ingredientes de dos mundos: por un lado cuenta con una enorme red social de ciclistas que compiten entre ellos; un sobresaliente simulador que nos pondrá por delante retos legendarios, un sistema de conectividad de última generación entre el rodillo, la app y el soporte (un ordenador o un smartphone) y la mejor experiencia de la gamificación.

Si comenzamos por el propio equipo, lo mejor, sin duda, es la facilidad para montarse y desmontarse. Está a prueba de un neófito como yo. Un rodillo no es un instrumento que se pueda tener desplegado de continuo en una casa por el espacio que ocupa. El Bkool es francamente sencillo de montar y desmontar lo que facilita su uso y no nos exige demasiado tiempo por usarlo.

Pesa 12 kilos (una cifra mejor que la media) y se ajusta a la rueda trasera con un sistema de cierre rápido que viene incluido. Los brazos del equipo se pueden ajustar en altura y longitud y es muy estable lo que permite que podamos ponernos de pie sobre la bicicleta sin problema. Solo hemos de tener cuidado de no colocar la rueda demasiado baja para evitar un ruido de rozamiento molesto -uno de los poco peros que tiene un equipo que como rodillo es correcto-.

Una vez hecho esto bastará con enchufar el rodillo a la corriente -para disfrutar del simulador- y abrir la aplicación. Deberemos tenerla descargada y tener en cuenta que es algo pesada por todo lo que nos ofrece lo que nos exige un smartphone con bastante capacidad o, directamente, pasarla a un ordenador.

Cuando abrimos el programa tenemos un enorme abanico de pruebas a nuestra disposición tanto en pista como en ruta. Si queremos más, por 10 euros al mes podremos disfrutar de visualizaciones a través de Google Street View y un simulador al estilo del Pro Cycling Manager. Existe una versión gratuita con visualización 2D y alguna función menos de pedaleo.

Aún así, en ambos casos el rodillo adaptará la dureza a la orografía de la prueba que hayamos elegido. Las pendientes se notan mucho. Y esto hace que los ejercicios duro sean realmente fructíferos para mejorar en nuestra casa de cara a disfrutar más adelante al aire libre. Por si esto fuera poco, nuestro punto de vista en la pantalla se adecua a nuestra inclinación.

Los circuitos por los que rodar son innumerables: desde el de Río 2016 hasta cumbres míticas de las grandes vueltas europeas o preciosas calles de Holanda, el país europeo con más bicis por habitante. Podremos subir un puerto con un 12% de desnivel y probarnos como un rodador o sprintar en la pista.

Y en tiempo real sabremos las calorías quemadas, los vatios generados, la velocidad y si llevamos un pulsómetro, nuestra frecuencia y VOx así como el desnivel por el que nos desplazamos. Y, como si de un Strava virtual se tratara, permite que compitamos y compartamos la carretera de continuo con otros ciclistas que estén conectados en ese momento y disfrutando de unas pedaladas.

¿Merece por lo tanto gastarse unos 500€ en un rodillo? Sin duda, la novedad del simulador hace que sea mucho más atractivo que otros rodillos sin embargo la sensación sigue siendo igual de monótona y, obviamente, carece de determinadas sensaciones que tiene la bicicleta de verdad como son el viento o los giros en curva así como las irregularidades del suelo.

A su favor, poder pedalear y competir con amigos, disfrutar de sensaciones poco habituales como enfrentarse a una pared de un puerto de categoría especial o sentir lo que siente un profesional en una contrarreloj (aunque a veces sea más una carrera multitudinaria).

Lo que sí está claro es que pone la semilla de hacia dónde irán los demás rodillos de gama media y alta del mercado: una nueva forma de disfrutar de la bicicleta cuando el tiempo o los elementos no nos lo permiten. Tiene mucho camino por recorrer para ser un simulador de élite pero está muy por encima de cualquier otro comercializado hasta la fecha. Eso sí, una inversión tan alta solo merece la pena si se va a utilizar de forma intensiva.

Apple Watch Series 2, apuesta por el deporte

Mucho se ha hecho de rogar la nueva versión del Apple Watch. El primer modelo -como ocurre casi siempre que la empresa de la manzana lanza un dispositivo desde hace 15 años- ha dominado sin demasiado problema el mercado pero como cualquier producto “pionero” en un catálogo tenía mucho margen de mejora.

Para quienes buscaban un reloj deportivo se quedaba corto por su falta de GPS, su excesiva dependencia del iPhone y por su escasa resistencia al agua -por ejemplo-. Para quienes buscaban un equipo que les mantuviera conectados y les introdujera en el mercado de relojes 2.0 podía ser demasiado caro. Todo ello y la inestabilidad del mercado -los relojes inteligentes tienen tantos defensores como detractores pero los clientes, en general, ni siquiera se preocupan por estos dispostivos en muchos mercados estratégicos- ha hecho que Apple quisiera marcar una estrategia clara para su nueva versión.

Cuando se tiene una base de datos de más de 1.000 millones de equipos móviles conectados es fácil saber los gustos del mercado. Sobre todo cuando este es tan fiel con una empresa -los consumidores de iOS se pasan menos a Android que los del robot verde a la plataforma de la manzana; la tasa de satisfacción de los usuarios es mayor y la fidelidad a los productos y al ecosistema es el más alto en casi todos los mercados- como ocurre en el caso de Apple. Por eso era fácil saber hacia dónde iría la apuesta: el deporte.

El diseño se mantiene: la misma forma y los mismos tamaños (38 y 42 mm). Las cajas se construyen ahora en aluminio (dorado, oro rosa, plata o gris), acero y cerámica -al más puro estilo de los relojes de lujo clásicos) por lo que desaparece la caja de oro y oro rosa. Hermés gana peso en la colaboración generando más accesorios de diseño e incluso una correa deportiva naranja para los que aunen el lujo a todas las actividades de su vida.

La pantalla AMOLED recibe mejoras. Se mantiene el motor táctil, la resolución y el tamaño pero se potencia el brillo para mejorar el visionado de contenidos bajo la luz del sol. Era un defecto del anterior modelo que no permitía usarlo correctamente en exteriores sobre todo si se usaba con unas gafas de sol polarizadas.

Después de la apuesta de iOS por la salud y el deporte, ha llegado el momento de aplicarlo al reloj. La apuesta más evidente es la inclusión del ansiado sensor GPS. Por fin nos podemos dejar el teléfono en casa para hacer deporte. Si queremos llevar música basta con dejar en modo offline una lista de reproducción y sacar unos auriculares bluetooth, escoger nuestra app y comenzar a registrar el entrenamiento. Aunque este sea acuático, porque al igual que el nuevo iPhone el equipo recibe el certificado IP67 que nos permitirá sumergirlo hasta 50 metros y gracias a sus sensores incluso podrá registrar nuestros entrenamientos bajo el agua.

Es de suponer que los ingenieros han incrementado la autonomía al implementar el GPS y al abrir la puerta de escuchar música mientras hacemos deporte -antes también existía pero ya que llevamos el iPhone tiene más sentido “tirar” de la pila grande-.

Uno de los guiños viene sin duda por medio del nuevo chip. Se trata del S2 Dual Core que no solo prometen que es un 50% más rápido sino que permite gestionar mejor la energía que necesita el reloj y la pantalla con más nits.

Todo ello se ha redondeado con la creación de un Apple Watch Nike+. Hasta ahora sabíamos de la estrecha colaboración entre ambas multinacionales americanas desde la era de los iPod. También que hace unos meses los de Oregón habían cerrado su proyecto Nike Watch y que parte de los ingenieros habían pasado a formar parte de la plantilla encargada del Apple Watch en Cupertino. Ahora todo esto toma forma en un modelo con un diseño específico y con ciertos atajos en el software para disfrutar de la renovada aplicación de Nike para el running. También valdrá para otros deportes pero se ha pensado específicamente para hacer la vida más fácil a los corredores.

El modelo de Nike, por cierto, será el de acceso con un precio de 439 euros (la primera versión baja a 339), ambos en su versión de 38 mm. A partir de ahí las posibilidades de personalización suben hasta el modelo con caja cerámica y cristal de zafiro que cuesta 1.469€. El reloj es ahora más atractivo por sus funciones y desaparecen las versiones más excéntricas que disparaban su precio por encima de los 18.000€.

La duda que nos surge es si un deportista que quiera un reloj de monitorización resisntente (caja de acero y zafiro, por ejemplo) se decantará por un equipo que supera los 700€ o preferirá la experiencia de otros fabricantes como Garmin y su Fenix 3 HR Zarfiro. En cualaquier caso, para el deportista medio que disfruta de ir conectado y que quiere vivir la experiencia de un reloj inteligente desde la oferta de aplicaciones y la estabilidad de la plataforma Apple es un muy buena opción por un precio, como es habitual, ligeramente elevado (aunque mucho más racional que hasta ahora).

Fitbit, en el equilibrio está el secreto del éxito

Puede que, en ventas, éste no haya sido el año de los wearables, pero sin duda, 2016 sí están siendo el año en el que estos dispositivos están cambiando las reglas. Desde casos tan cotidianos como las pulseras cuantificadoras hasta productos más “famosos” como el Apple Watch o promesas tan interesantes e innovadoras como el Project Jacquard de Google y Levi’s. Aún así, cuando hablamos de dispositivos de monitorización de la actividad y de wearables el mercado sigue teniendo un líder indiscutible: Fitbit y lo es gracias al productos como el último que hemos podido probar: el Blaze.

Curiosamente, como tal, el Blaze no es un smartwatch al uso. Más bien se trata de un módulo con funciones inteligentes y pantalla táctil a color que se encastra dentro de un marco de acero cepillado ultraligero con correa. Esto le otorga un diseño muy diferenciado a sus rivales ya que nos permite jugar fácilmente con las correas y los fondos de pantalla para darle una imagen más o menos vestida. Es, en definitiva, un Fitness Watch.

Si nos adentramos dentro del módulo nos encontramos un hardware de lo más interesante: destaca el rendimiento de la pantalla táctil de 16 colores y 1,25 pulgadas. Tras ella trabajan un acelerómetro de tres ejes, un monitor de ritmo cardíaco óptico, un altímetro, un sensor de luz ambiental y un motor de vibración. La memoria es capaz de almacenar datos de 7 días completos, los resúmenes totales de los últimos 30 y los datos del ritmo cardiaco segundo a segundo de los entrenamientos y cada cinco durante la actividad cotidiano. Además, a pesar de su ligereza todavía cabe un Bluetooth 4.0 con seis metros de alcance y una batería de polímero de litio que nos da una autonomía real de cinco días.

Como está pensado para entrenar y una vida activa, el Blaze es resistente a la lluvia, las salpicaduras y el sudor y como las correas son muy fácilmente intercambiables podemos optar por las de polímero para los entrenamientos y las de piel cuando queramos un conjunto más formal.

Volviendo a la módulo, el panel táctil OLED está flanqueado por un botón de retroceso a la izquierda y dos de navegación a la derecha. La pantalla, para ahorrar energía solo se enciende al tocarla, al pulsar un botón o al elevar la muñeca (hemos de reconocer que al principio nos costó hacernos a este movimiento ya que tendíamos a girarla como en otros equipos que hemos probado). Esta opción, por cierto, no es configurable.

El sensor de la parte trasera es el del Charge HR aunque un poco más grande para mejorar la fiabilidad -ya buena en el Charge- de los datos. Eso le da un grosor un poco mayor al Blaze pero el marco está tan bien trabajado que no da impresión de ser más grande que cualquier otro modelo del mercado.

Presentado ya el Blaze llega la hora de encenderlo (y aquí es donde se ve por qué Fitbit es el líder del mercado). Compatible con más de 200 modelos con iOS, Android y Windows Phone, el Blaze trabaja con la aplicación de la empresa que permite una completa monitorización de nuestra actividad (y descanso) en tiempo real.

A diferencia de otros productos que hemos probado antes, el software permite personalizar la pantalla y algunos parámetros del funcionamiento del Blaze de una forma rápida e intuitiva. Con solo tocar el panel, el modo “Pop” nos permite conocer la distancia, pulsaciones y calorías de una forma rápida y colorida. Algo que rivales como Garmin, Suunto o Polar (mucho más especializados) no consiguen.

El modo “Zona”, (perfecto para entrenamientos como correr) cambia su fondo de pantalla en función de nuestro rango de pulsaciones. “Flare” nos muestra de una forma muy gráfica (y sofisticada) nuestra actividad hora a hora del día y “Original” se convierte en la opción perfecta para monitorizarnos en un ambiente más sobrio.

Es cierto que los que quieran algo más “smartwatch” echarán de menos más opciones de personalización pero todo en él es nítido, sencillo y rápido. Desde la pantalla principal accederemos siempre al menú que nos permite realizar configuraciones sobre las notificaciones o el control de la música, por ejemplo. También accederemos a avisos de Whatsapp, SMS, email y del calendario.

La parte activa destaca por la posibilidad de seguir y personalizar entrenamientos. La nueva aplicación se llama FitStar y nos permite realizar rutinas sencillas para mantenernos en forma. Con una presentación muy gráfica y descriptiva y el sistema de premios y competición de la enorme comunidad FitBit el éxito parece seguro.

Por cierto, existe una versión del programa para ordenador, smartphone y tablet que la hacen mucho más interesante para aquellos que quieran iniciarse en el fitness o simplemente “moverse”. Por último, como el reloj también está pensado para analizar la calidad de nuestro descanso, tiene la función de alarma y de temporizador.

Desde la aplicación podremos realizar otros ajustes como que se aproveche del GPS del smartphone para poder dar una información más exacta de nuestra actividad o la alarma silenciosa -que nos sorprende que no se pueda configurar desde el propio Blaze-.

Una vez lo usamos el Blaze nos sorprende muy gratamente. El pulsómetro casi no tiene desviaciones cuando lo comparamos con otros sistemas de banda de Polar (1-2 ppm) solo hemos notado diferencias cuando hemos superado las 160 ppm cuando la desviación puede subir hasta las 5 o 6; a la hora de calcular las distancias (usando como referencia un smartphone con GPS) la desviación es de unos 15 pasos por cada 10.000; la monitorización del sueño es muy precisa (contabiliza perfectamente cuando nos despertamos y alteramos sin error) y a la hora de activarse automáticamente en función del deporte que hacemos -podemos ponerlo “a mano”- no falla.

Conclusiones

En definitiva nos encontramos ante un equipo sobresaliente para aquel que quiere un buen monitor de actividad y descanso, con un diseño personalizable y con un buen puñado de opciones como notificaciones. Puede que se quede corto para un deportista “pro” (la minoría) o para quien busque un reloj inteligente lleno de aplicaciones y funcionalidades -que no siempre se usan-.

Sin embargo, el Blaze suple esas carencias con una aplicación y una comunidad imbatible (el mejor ejemplo de que la gamificación funciona en cualquier apartado de nuestra vida diaria), un precio razonable (229€), una calidad de construcción notable, un software estable e intuitivo y una promesa de ir mejorando las funciones a lo largo de los próximos meses.

New Balance, salto al 3D

Hace medio año que presentábamos las Adidas Futurecraft 3D como la adopción de la casa del Boost de la impresión 3D para la confección de las zapatillas más personalizadas de la historia. Casi un modelo único hecho para cada deportista.

En esta ocasión hemos de hablar de un futuro que lleva en las tiendas desde hace ocho días. Desde el 15 de abril New Balance ha comenzado la comercialización de su primer modelo con la mediasuela y la suela imprimidas en 3D como una edición limitada de las Zante llamada Generate.

Solo 44 afortunados podrán disfrutar de este hito tecnológico -el número se ha escogido porque hace justo 44 años que Jim Davis presidente de la empresa adquirió NB- por un precio de 400 dólares. Por cierto, solo se podían adquirir a través de la web y en el New Balance Experience Store de Boston (ciudad de la sede de la firma).

New Balance no es nueva en el uso de esta tecnología pues desde hace más o menos un lustro la han empleado para crear el calzado a medida de sus atletas. Además, su condición de fabricante y minorista le ha permitido pulsar mejor las necesidades de sus clientes y las demandas del mercado a la hora de seleccionar el modelo con el que llevar a cabo esta primera incursión el las zapatillas 3D para el gran público.

La empresa de Massachusetts ha contado con la ayuda de la empresa especializada 3D Systems para desarrollar un elastómero llamado DuraForm Flex TPU que responde como pocos a la demanda de rebote, agilidad, agarre y torsión de la pisada de los corredores.

La idea era crear una mediasuela con un equilibrio óptimo entre flexibilidad, resistencia, peso y durabilidad. De esta forma, la estructura de panal de abeja (recuerda a un Boost sin rellenar) se muestra perfecta por reunir todas estas condiciones sin penalizar el peso del conjunto. La construcción cuenta con una sintetización selectiva del material por láser (SLS) que convierten el material en polvo en sólidas secciones transversales que al superponerse capa a capa consiguen una solidez impensable hasta la fecha.

Como el upper no podía ser menos, para las Zante Generate han utilizado la misma arquitectura que con las Zante v2: un formato botín construido con una malla en la parte intermedia para permitir un apoyo más flexible y suave. Una vez creadas las dos partes ambas se unen en la fábrica de Lawrence de New Balance para conseguir un conjunto totalmente novedoso que puede marcar un antes y un después en la forma en la que se construye el calzado.