Exergames, ¿la unión perfecta de cuerpo y mente?

 

Son, sin duda, dos de las industrias más pujantes en la actualidad: la de la salud (todo lo que rodea a los hábitos saludables: nutrición, deporte, actividades al aire libre, gimnasios, etc.) y la de la digitalización (hacer “inteligentes” los objetos y casi cualquier apartado de nuestro día a día: desde el sueño hasta los deportes). Es por ello que cada vez son más los que se preguntan por qué no implementar los videojuegos en los gimnasios: ¿teoría gamer o una nueva forma de desarrollo personal?

Está claro (y probado) que la práctica deportiva es fundamental para el desarrollo cognitivo. Dicho de otra forma: hacer deporte nos hace pensar más y mejor. ¿Tiene entonces sentido llevar un paso más allá esta relación y hacer que se puedan practicar tareas física e intelectualmente exigentes? Ya hay un modelo inicial: los videojuegos físicamente activos o exergames.

Frente a los típicos juegos de ordenador (o consola) pensados para pasar el rato, los exergames ofrecen que hagamos ejercicio mientras realizamos actividades cognitivas. Por eso hay expertos que consideran estos juegos como una terapia óptima con personas que sufren problemas cognitivos así como una forma de potenciar nuestra propia capacidad intelectual.

La Universidad de Manchester, según explicaban hace unas semanas en Xataka, ha analizado un conjunto de 17 estudios que aglutinan datos de 926 que jugaron con estos ejercicios. Los resultados son contundentes: mejoraron su capacidad cognitiva significativamente y lo hicieron más que con otras actividades o deportes.

En el conjunto “mejora física más mejora intelectual” la práctica en juegos deportivos en plataformas como Wii, Kinect o Move son más efectivos que la bicicleta estática o un step. Esto hace que nos planteemos si existe la posibilidad de que los gimnasios y centros deportivos decidan implementar este tipo de actividades entre su oferta. Ya hay opciones de spinning virtual así como salidas en grupo en ciclismo 2.0. ¿Sería más eficiente si se plantearan como un juego de carreras ciclistas en el que además del cuerpo hay que aplicar una estrategia para ganar a los compañeros de sesión?

Es cierto que es pronto para saber si estas mejoras afectan a todos los usuarios por igual pero a buen seguro algunas actividades como el remo, la propia bicicleta estática, la cinta de correr o la elíptica podrían ser más efectivas en buena parte del público si aplicáramos también la Mens Sana a nuestro momento “físico”.

De momento ya hemos visto pruebas sofisticadas como Euskal Herriko Pilota Birtuala, el juego desarrollado por Binary Soul que recrea un partido de pelota (o un entrenamiento) y que nos permite mejorar las sensaciones respecto a un simulador clásico así como acercarnos a uno de nuestros deportes más famosos. Parece que esperan tiempos de cambio también en nuestros deportes, gimnasios y hobbies favoritos.

FX Interactive, el adiós más doloroso

Hay una generación de gamers que se enganchó gracias a juegos deportivos sencillos. Simuladores donde los gráficos no eran lo más importante sino vivir el deporte como lo hacían los profesionales. Sentir un equipo con todas las consecuencias: buenas al ganar -su desarrollo- y malas al perder (el posible despido).

El PC Fútbol, nacido de los informáticos de Dinamic Multimedia a la par que se desarrollaba la profesionalización (y masificación) del balompié en el Estado es, para muchos, el juego de fútbol. Sin embargo, después de que FX Interactive, uno de los grandes estudios estatales y caído en desgracia los últimos años, no haya podido afrontar la deuda de 54.702 con un antiguo empleado parece haber muerto para siempre.

El estudio lleva varias sentencias, como acredita el BOE, que le han condenado al pago de diferentes cuotas por la situación de parálisis mal gestionada que vivieron a finales de 2014 y que en vez de haberse solventado con un concurso de acreedores simplemente se alargó en el tiempo hasta que la empresa no fue capaz de generar los ingresos mínimos para cubrir deudas que no paraban de crecer.

De malas maneras la dirección de la empresa decidió un despido fulgurante de parte de la plantilla sin contar con que ésta -con razón- litigaría por las mensualidades adeudadas. Ese fue el momento de inflexión.

Ni siquiera la reformulación del juego que fue un tótem durante más de una década (y que se debería relanzar en 2018 bajo el nombre de Football Club Simulator) puede hacer pensar que FX Interactive saldrá airoso de una deuda de 1,1 millones de euros (pagos no atendidos e incidencias judiciales por más de 840.000 euros y embargos por más de 250.000).

FX Interactive nace como heredera de Dinamic Multimedia después del despido de los hermanos Ruiz quienes se unieron a Ignacio Gómez como socio capitalista y se llevaron consigo su creación: el PC Fútbol.

Su posicionamiento fue el de un estudio que desarrollaba juegos asequibles y que adaptaba éxitos de estudios extranjeros a nuestro mercado. Imperivm es, probablemente uno de los mejores ejemplos. Pero la crisis financiera de 2008, el desarrollo de plataformas como Steam, la crisis de ventas de los PC en favor de otros soportes donde no estaban (smartphones, tabletas o consolas) y la falta de títulos propios condenó a una empresa que en su momento álgido llegó a facturar más de 12 millones de euros.

En 2014, su año más duro la cifra se contrajo hasta el millón de euros. Ahora, a pesar de una última vía de contratación para relanzar títulos, la esperanza parece perdida y el PC Fútbol con el que aprendimos a ser managers durante los años 90 parece un buen recuerdo de una época muy lejana.

Kipchoge, el debate tecnológico se reabre

El pasado sábado el circuito de Monza fue el escenario de una verdadera proeza. El campeón olímpico de maratón, Eliud Kipchoge corrió los 42.195 en 2:00:25 segundos una cifra que no solo pulveriza el mejor registro hasta la fecha sino que muestra que puede que bajar de las dos horas no esté “tan lejos” (cualquiera que haga deporte sabe lo complicado que es arañar un solo segundo al crono cuando se habla de récords ya sean personales o mundiales) y, sobre todo, que reabre el debate sobre el dopaje tecnológico.

Si ya antes de que Nike y Adidas, los dos grandes fabricantes mundiales de material deportivo, se propusieran rebajar el tiempo de las dos horas ya había muchos que hablaban de lo inhumano de las cifras de los deportistas gracias a sus ayudas -nutricionistas, fisios, condiciones específicas de entrenamientos, ayuda técnica para el desarrollo de material, avituallamientos personalizados, etc.- cuando la empresa estadounidense explicó cómo abordaría el reto muchos lo tildaron de una falsa maratón.

Nos explicamos: Kipchoge, que tenía su mejor marca en 2:03:06, la segunda mejor de la historia, estaría flanqueado por Lelisa Desisa (especialista en la distancia) y Zersenay Tadese, actual récord del mundo de media maratón. Por si esto fuera poco, el escenario elegido para el reto era el “templo de la velocidad”, una parte llana del circuito de Monza.

La prueba comenzaría antes del alba para que se dieran las mejores condiciones de humedad y temperatura posibles. El grupo sería escoltado por varias liebres que en todo momento correría en posición de cabeza de flecha (1-2-3) para mejorar el viento y un poco delante iría un Tesla a una velocidad constante de poco más de 21 kms/h para marcar el ritmo -y según muchos cortar el viento, aunque nadie ha dicho si la turbulencia del vehículo es positiva o negativa sobre todo con viento lateral-fontal-.

En el excelente blog Vitonica además de una entrada de lo más detalla nos muestran con este GIF cómo se dieron los relevos y la estructura del grupo que, por cierto, contó con la compañía de médicos, expertos en biometría, nutricionistas, etc. El ritmo infernal (cada parcial de 5 kms se hizo en tiempos que oscilaron entre los 14:07 y 14:17 hasta el kilómetro 35) hizo que tanto Desisa como Tadese abandonaran la comitiva antes de llegar siquiera a la media maratón.

En el último relevo el cansancio hizo mella sobre la máquina keniata y la cifra mágica se escapaba por solo 25 segundos. Por supuesto fueron muchos los que aplaudieron la decisión de la IAAF de no aceptar la marca como un registro oficial y que hablaron descaradamente de dopaje tecnológico (algunos incluso soltaron perlas sobre pruebas antidoping, algo ilógico teniendo en cuenta que no se trata de una competición oficial sino de un “experimento”).

Parte de la culpa la tienen las zapatillas que utilizó el sábado el atleta: se trata de las Nike Zoom Vaporfly 4% que cuentan con una pequeña placa de fibra de carbono que permite un retorno de energía muy superior a los actuales estándares (el Boost de Adidas, por ejemplo, que también se ha remozado en las Adizero Sub2 y ahora se llama Boost light). Aumenta, según la empresa, el rendimiento del atleta un 4% al demandar menos esfuerzo y devolver menos energía.

El diseño de las zapatillas, además, es más aerodinámico -importante cuando se habla de batir récords- y mucho más ligero de lo habitual. La guinda para un diseño de carrera controlado -¿hay algo más predecible, sobre el papel, que un circuito?- y ayudado por casi 30 liebres, además de asistido por todo tipo de especialistas.

¿Significa esto que nos han engañado? Más allá de una enorme y cara operación de marketing (se han gastado más de 30 millones de dólares en poner en marca la carrera), nos vuelve a demostrar la enorme capacidad del hombre de batir sus marcas. Por mucho que haya gente que reniegue de la marca, lo conseguido por Kipchoge es sobrehumano. Con o sin un coche delante. Con o sin liebres. Con o sin zapatillas específicas.

Muchos dicen que se pierde la esencia de la carrera porque estaba pensado para que solo él lo lograra. ¿No hay liebres en las maratones? ¿No hay gregarios en las carreras ciclistas? Muchos dicen que se ha perdido la esencia de correr en solitario. ¿Alguien lo hace? Otros alegan que el circuito no es homologable. ¿Por qué una marca en Berlín es válida cuando su trazado lo hace más accesible que el de otras ciudades como Londres?

Algunos especialistas dicen que se salta parte del legendario de la prueba: bien, de Maratón a Atenas no hay 42,195 kilómetros. Ni siquiera 42 -los 195 metros extras se añadieron en unos Juegos en Londres para acercar la meta hasta el palacio donde esperaba la Reina de Inglaterra. Además, si queremos preservar el espíritu, ¿por qué no correr todos con sandalias de cuero?

El deporte, como casi todo, es cuestión de evolución. Nike no ha mentido a nadie. El objetivo de la empresa en ningún momento ha sido batir el récord del mundo de maratón. La IAAF dejó claro que solo se homologaría en una de sus carreras. Nike prometió intentar bajar de las dos horas en la distancia. Y casi lo han conseguido.

Del mismo modo que existe doble moral en el ciclismo -me temo que no todos los ciclistas cuentan con la misma bicicleta como para poder igualar las condiciones de todos- y se dan por hecho que las diferencias son casi “sanas” en otros deportes (presupuestos en fútbol y baloncesto, motores y diseños en deportes de motor, por hablar de las disciplinas más populares), volvemos a un debate que se abrió hace tiempo con los polémicos bañadores de Speedo que ayudaron a pulverizar registros.

Desde aquí lanzo una pregunta: ¿dónde se encuentra la línea entre la evolución del material deportivo y el dopaje tecnológico? Sobre todo cuando ese dopaje está al alcance de todos.

Apple Watch, dos meses con el Series 2

Para los amantes de los relojes el salto a los smartwatches es complicado. En el pasado he podido disfrutar de modelos automáticos y de cuarzo. Modelos de gama baja, media y alta y también de otros con gran carga tecnológica a pesar de ser modestos. He probado varios tipos de pulsómetros -también de diversas capacidades y calidades- y de relojes deportivos (del tipo FitBit). Incluso tenía personas cercanas que disfrutan de un Apple Watch de primera generación así como de otros dispositivos con otros entornos operativos.

Sin embargo, durante mucho tiempo me pregunté si realmente valía la pena realizar un desembolso considerable por una extensión del teléfono móvil… que seguía dependiendo en gran medida del mismo. Fue entonces cuando cayó en mi muñeca durante un periodo de tiempo bastante corto un Apple Watch Series 2. De golpe ganaba autonomía respecto al iPhone, permitía disfrutar del deporte sin restricciones -gracias al GPS, a su resistencia al agua y al enorme crecimiento de las aplicaciones especializadas en este campo, así como una gran mejora en la propia aplicación de watchOS para entrenar.

Guiado por una buena oferta del distribuidor y por las ganas de cerrar el ecosistema, me lancé a comprar el modelo de 42 mm con caja de aluminio gris. ¿Lo usaría lo suficiente? ¿Dependería demasiado del cargador? ¿Tendría un uso diario que hiciera que mereciera la pena? La respuesta dos meses después es contundente: sí. Una vez que se prueba un smartwatch con esta capacidad es muy complicado dar un paso atrás hacia los equipos analógicos. Por mucho lujo que nos regalen.

El Apple Watch es, sobre todo, versátil. Un accesorio tan inteligente como quieres que sea: permite tener “complicaciones” (esferas) de todo tipo para todo tipo de ocasión. La facilidad para cambiar sus resistentes correas lo hace totalmente adaptable sea cual sea el evento al que nos enfrentemos -da igual algo protocolario o un triatlón- y su estética aunque diferenciadora (un reloj cuadrado) cuenta con la esencia minimalista y elegante de cualquier equipo de los de Cupertino.

Más allá de permitirnos no tener que sacar el iPhone para nada del bolsillo (desde la gestión de aplicaciones de música, llamadas, Siri, recordatorios, agenda, mensajería, redes sociales hasta la cámara de fotos, entrenamientos deportivos, el tiempo, noticias, mapas, datos o pagar) el Apple Watch saca lo mejor de sí mismo cuando hacemos deporte.

No solo por la cantidad de disciplinas registradas y que entablan una relación perfecta con Salud, sino por su sencillez, la rapidez con la que ejecuta cualquier comando y la fiabilidad de sus medidores (la del GPS y la del pulsómetro sorprenden cuando se comparan con otros equipos, sobre el papel, más especializados).

Si a esto le sumamos el gran desarrollo que han vivido las aplicaciones dedicadas a la monitorización del sueño, por ejemplo, nos encontramos con un compañero perfecto para las 24 horas del día. Incluido sin por un pequeño descuido nos acompaña a la ducha. No es difícil que él mismo expulse el agua -aunque en ningún caso es recomendable ducharse con él- y su autonomía es sobresaliente. Incluyendo entrenamientos de 2 horas en el gimnasio doy fe de que su batería nos acompaña durante dos días sin descanso.

El factor diferencial, sin duda, es la gran mejora que ha vivido en los últimos tiempos watchOS. Es cierto que muchos dirán que para enfrentarse a una Spartan Race es mejor un Garmin Fenix. O que para un evento protocolario destaca más un Rolex Daytona. Sin embargo, dudo que estas sean actividades que hagamos a diario, dudo aún más que con su pertinente funda y la correa adecuada no vaya a soportar los rigores del barro y que, en el acabado de cerámica llame menos la atención que el reloj más deseado de los suizos.

Y es aquí donde se hace fuerte el reloj de la manzana (donde los de Samsung o LG, por ejemplo) han fracasado. Su diseño no lo hace una pieza solo para geeks. Hace la vida mucho más sencilla. Permite usarlo sin problema en cualquier escenario y todo lo que hace lo hace notablemente bien. Sobre todo si decidimos trabajar con las aplicaciones nativas de Apple. Asimismo, la facilidad para usarlos con otros dispositivos de terceros mediante Bluetooth es sorprendente. Enlazarlo con unos auriculares JayBird Freedom Sprint es un juego de niños. Conectarse a una WiFi ya memorizada por iCloud es automático. Compartir desde la muñeca es algo natural.

Una compra mucho más que recomendable salvo que se tenga una cara y abultada colección de relojes clásicos pues me temo que, como me pasó a mi, estos quedarán irremediablemente obsoletos cuando veamos que todos los demás solo dan la hora.

Huawei Mate 9, asalto al trono

Mate 9_Champagne Gold Front & Back

El pasado jueves 3 de noviembre la ciudad alemana de Múnich fue testigo de un evento poco habitual: Huawei, uno de los mayores fabricantes mundiales de dispositivos móviles (además de una de las empresas de referencias en electrónica de consumo, redes, etc.) presentaba una nueva familia de smartphones de alta gama, los Mate 9.

Si os estáis preguntando el motivo para escoger Alemania como epicentro de esta presentación -un fabricante chino que compite con un coreano y un estadounidense podría haber escogido otros emplazamientos- la respuesta podría estar en su colaboración con Porsche. Sí, el legendario fabricante de deportivos de Stuttgart, en uno de los modelos de esta nueva gama de productos.

Casual o no, el desastre de Samsung con el Galaxy Note 7 y las menores ventas de Apple en el sector (aunque aún no hay cifras oficiales del iPhone 7, éste ha sido el peor año de la empresa de la manzana en casi dos décadas) ha creado el espacio perfecto en el mercado de phablets para un nuevo actor. Y el Mate 9 parece decidido a aprovecharlo. En su interior trabaja un procesador Kirin 960, implementa la tecnología SuperCharge y, sobre todo, cuenta con una muy mejorada experiencia de uso gracias a su capa de personalización sobre Android.

Richard Yu, CEO de la empresa, explicó a los asistentes que cuando comenzó el desarrollo de Mate se plantearon “cómo mejorar todos y cada uno de los aspectos que componen la experiencia de uso de un smartphone”. Y gracias a su experiencia en el sector concluyeron que la velocidad, funcionalidad, un uso intuitivo y un buen diseño son los cuatro pilares que garantizan el éxito de un producto. El objetivo era innovar tanto en hardware como en software.

Mate 9_Group

 

Características premium

Como hemos dicho antes, Huawei ha posicionado su nuevo producto como un producto que va dirigido a competir contra los iPhone 7 Plus y Pixel XL y a quedarse con todos los usuarios posibles del defenestrado Galaxy Note 7.

En su interior trabaja el procesador Kirin 960, la versión más potente de chips desarrollados por la propia empresa y equipados con el algoritmo machine learning de Huawei. El chipset es el primero del mercado en aunar una CPU de 8 núcleos basada en ARM Cortex-A73 y A53 y una GPU Mali G71, también de 8 núcleos. Esto, además de convertirlo en el SoC multinúcleo de mayor rendimiento del mercado, reduce su consumo energético un 15% respecto a generaciones anteriores, incrementando su rendimiento gráfico un 180% y aumentando la autonomía del conjunto un 40%.

Mate 9_Battery

Además, Kirin 960 ha sido diseñado para aprovechar al máximo el nuevo estándar gráfico Vulkan, estrenado con Android 7 y que promete mejorar el rendimiento gráfico un 400%. En definitiva, el conjunto está pensado para garantizar un rendimiento sobresaliente incluso con un uso continuado de más de 18 meses.

En el interior de los Mate 9 trabaja una batería de alta densidad de 4.000 mAh y una nueva tecnología llamada SuperCharge que busca poder utilizar el dispositivo sin interrupciones durante dos días. Esto se consigue gracias a una mejor gestión energética mientras se juega (gasta un 20% menos) o mientras se realizan llamadas por CDMA (hasta un 40% menos).

Mate 9_Charge

Así mismo, el sistema de carga rápida permite que con solo 10 minutos en la corriente se acumule suficiente capacidad como para ver dos películas enteras. En 20 minutos se consigue autonomía suficiente para todo un día. Y aquí es donde le han dado un repaso -al menos en teoría- al problema de Samsung con las baterías y de Apple con la autonomía: los nuevos modelos incluyen el conector Super Safe 5 que permite monitorizar el voltaje, corriente y temperatura en tiempo real para evitar problemas de seguridad y multiplicar la vida útil del conjunto.

Mate 9_Lens

Para seguir mejorando uno de los puntos débiles de otros productos de la gama, han pedido ayuda a Leica para desarrollar una nueva cámara de doble lente. Un nuevo módulo de cámaras que ahora incluye un sensor RGB de 12 Mp y lente f/2,2 y otro monocromo de 20 Mp y lente f/2,2 así como un nuevo software que, gracias a algoritmos mejorados, permite una mejor fusión de las imágenes.

De esta forma, el primero se encarga de capturar imágenes con la mayor fidelidad posible mientras que la segunda se encarga de los detalles más pequeños. El conjunto se aprovecha de la estabilización óptica de las lentes duales y el software utiliza el sistema de selección de píxeles para crear fotografías sobresalientes en escenarios nocturnos o con poca luminosidad. Por cierto, el zoom híbrido y el autoenfoque 4-1 mediante sistema láser y detección de fase por medición de la profundidad y el contraste permiten imágenes de altísima calidad sea cual sea el modo en el que las captemos.

EMUI 5.0, toda la potencia Android sin sentirse como un Android

Sin duda, para nosotros, uno de los handicaps de Android es la dificultad que tienen los fabricantes para diferenciar sus productos entre sí. Mismo componentes, diseños similares y funcionamiento prácticamente idéntico. Huawei ha desarrollado -precisamente para evitar esto- EMUI que llega a una nueva versión, la quinta, que suma a Android 7 parte de la experiencia de usuario Linux (estética y agilidad).

Además, el software aprende patrones de uso de cada uno de nosotros haciendo que las aplicaciones prioritarias para cada usuario reciban acceso preferente a los recursos del sistema. Eso permite minimizar los impactos negativos de uso que suelen sufrir los dispositivos tecnológicos con el paso del tiempo -degradación y mayor peso de las actualizaciones de software-. Por cierto, según Huawei, EMIU 5.0 permite acceder al 50% de las funciones del terminal con solo dos toques y al 90% con solo tres.

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En cuanto al exterior, cuenta con la estética de la serie Mate a la que suma una pantalla Full HD de 5,9 pulgadas sobre un chasis monocasco de aluminio. Para el ensamblaje son necesarios más de 50 pasos que incluyen un fresado CNC para mejorar el tacto y hace que mejore la percepción de la gama de colores.

Por si esto fuera poco, la colaboración con Porsche ha resultado en el Porsche Design Huawei Mate 9 con pantalla AMOLED curva de 5,5 pulgadas además de un exterior exclusivo en color Graphite Black, con 6GB de RAM (la versión “normal” cuenta con 4 GB) y 256 GB de capacidad de almacenamiento (por 64 del Mate 9).

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El precio de ambas versiones es de 699€ para el Mate 9 y de 1395€ para edición mejorada junto con el fabricante alemán.

Huawei Fit, muévete

Huawei-Fit

Otra de las sorpresas del día fue la presentación de Huawei Fit, un reloj fitness con monitor de ritmo cardiaco, pasos, seguimiento del sueño y soporte para diferentes actividades deportivas gracias a programas de entrenamiento para running así como un entrenador en tiempo real. Después de los entrenamientos el Fit muestra los niveles de VO2 máximos, los tiempos de recuperación, los resultados y las comparaciones con los objetivos de cada deportista.

Se trata del primer wearable que ha conseguido el certificado TÜV-WT de precisión y fiabilidad. Disponible en Titanium Grey y Moonlight Silver por 149€ aún no tiene fecha de lanzamiento en nuestro mercado.