Whole Foods, la compra más cara en la historia de Amazon

El pasado viernes saltaba una de las noticias más controvertidas de los últimos meses -al menos en el sector tecnológico-: Amazon, la empresa que quiere cambiar la forma en la que consumimos, anunciaba la adquisición de Whole Foods por 13.700 millones de euros. Los de Jeff Bezos entran por la puerta grande al mercado de distribución estadounidense al hacerse con una plataforma que cuenta con 450 tiendas y tiene su seña de identidad en los productos orgánicos.

La operación supera con creces la más grande hasta la fecha (que era de 1.000 millones por una compañía no cotizada) y supone valorar cada título de Whole Foods en 42 dólares -que abonará en efectivo-. En el anuncio Jeff Bezos explicaba que la minorista es una empresa que sus clientes “aman”, motivo por el cual ambas seguirán cotizando por separado y se mantendrán sus marcas bien diferenciadas.

Este movimiento supone agitar por completo el sector en Estados Unidos. En un momento en el que los medios estaban volcados con el desembarco de Lidl en el país y su compatriota Aldi, propietaria de Trader Joe’s, la dupla Amazon-Whole Foods supone crear un gigante con presencia en 42 estados y, sobre todo, una plataforma logística incomparable. En definitiva, se van a cambiar las normas de redistribución de alimentos.

Y esto se ha reflejado en una apreciación de ambas empresas un 27% (Whole Foods) y Amazon (un 3%) y en la caída de los principales competidores: Supervalue se dejó un 16%, Korger un 15%, Target un 11% y Dollar General un 6%. Si tenemos en cuenta que hasta ahora Amazon estaba pugnando en el mercado de bajo coste con Walmart, la nueva empresa cubrirá casi todos los segmentos de mercado.

Los analistas, tanto del sector minorista como del tecnológico, dan una enorme importancia a la operación y la equiparan a la fusión de TimeWarner y AOL puesto que el conjunto del mercado mueve cada año 800.000 millones de dólares. El impacto, sin embargo, se prevé que sea mayor puesto que por el momento la relación de de las distribuidoras con internet era el indispensable y por el enorme músculo financiero que ya cambió el negocio de las librerías y las tiendas de electrónica.

Ahora que este mercado que suele ser pionero en la entrada de nuevas tecnologías será mirado con lupa en otros países ya que parece una evolución natural en cuanto al modelo de negocio y, sobre todo, en el posicionamiento en el mercado de Amazon, que adquiere centros de distribución estratégicos en zonas poblacionales de renta media-alta.

La presencia de Whole Foods por todo el territorio crea además una potente red de distribución para los de Jeff Bezos de cara a entrar de una forma más sólida en el mercado de parafarmacias o la expansión de Fresh (su línea de comida fresca). Además, se da por hecho que todo el catálogo de la empresa adquirida pasará a estar disponible en Amazon Echo (el altavoz inteligente) y por supuesto dentro de las habilidades de Alexa.

Además, la firma cuenta con un perfil de cliente especialmente fiel: personas que buscan una alimentación sana y responsable. Cerca a la alimentación orgánica y vegetariana y que entienden esto como un modo de vida. Asimismo, tiene líneas de productos responsables dedicadas a personas alérgicas y cubre un nicho de mercado cada vez más al alza en un país con graves problemas de salud alimentaria.

Google y Amazon, nuevo campo de batalla

Dos de las empresas que mejor ejemplifican el crecimiento de las tecnológicas en el siglo XXI pretenden expandir sus negocios más allá de sus objetivos fundacionales. Google quiere entrar en la distribución al por menor… y Amazon en el negocio de internet y dispositivos móviles. La batalla acaba de empezar.


Amazon, en el punto de mira de Google…

Llevamos semanas hablando de todos los servicios que está cerrando Google con el fin de centralizar y estandarizar su oferta alrededor de Google Plus, su nueva red social. Es por ello que desde aquí aplaudimos el nuevo paso que los de Larry Page han decidido dar para que la empresa del buscador siga siendo la más importante de la red: un servicio que permitirá a los internautas pedir un determinado producto a una tienda desde el buscador y que será entregado en el domicilio en el plazo de un día por la propia Google. En el punto de mira está, en este caso, Amazon.

Pero los de Jeff Bezos no son sólo el objetivo, sino también la fuente de inspiración. Con el servicio de pago Amazon Premium (cuesta 79 dólares anuales) la “librería” digital garantiza una entrega a domicilio en un máximo de 48 horas durante todo el año en todos los pedidos que se hagan. Además, desde 2007 opera en los alrededores de Seattle la división AmazonFresh que se encarga del reparto de comestibles.

Dentro de la estrategia de los californianos tendrá un rol fundamental Google Wallet, el servicio de pago a través del teléfono móvil y que se espera que incorpore publicidad y anuncios de comercios cercanos en sus próximas actualizaciones. De este modo, según ha publicado The Wall Street Journal, la empresa no necesitaría almacenes ni un sistema de producción propios ya que tan sólo se encargaría de la distribución de los productos de terceras empresas y establecimientos.

El proyecto, que de momento sólo está en fase de desarrollo, nacería al principio sólo en ciertas ciudades de Estados Unidos. Probablemente San Francisco y Nueva York donde Google ya tiene disponible Google Offers, un servicio de descuentos y cupones -un formato muy extendido en Estados Unidos- que todavía parece no tener éxito. De no cuajar esta alternativa, Google también trabaja con otra posibilidad basada en ofrecer listas de establecimientos de calidad y con un servicio de entrega garantizado. En cualquier caso, parece que su apuesta por el comercio local -que supondrá el 25% del total de los ingresos por publicidad de internet en 2015- es algo más que una jugada arriesgada.

… y Google, en el de Amazon


Si los de Larry Page tienen el mercado minorista -prácticamente coto privado de Amazon en algunos países-, la multinacional liderada por Jeff Bezos no quiere dejar pasar su oportunidad de entrar en el lucrativo mercado de los dispositivos móviles.

Precisamente la semana pasada se presentó en Madrid la versión en castellano del dispositivo de lectura electrónico más vendido del mundo: el Kindle de Amazon. Dentro de su estrategia en el mercado estatal -uno de los más interesantes por su repercusión en Latinoamérica- se ha tenido en cuenta el precio de sus competidores más directos (FnacBookTagus de La Casa del Libro) por lo que se ha fijado una tarifa de 99€ para su eBook.

Tras la apertura de su tienda electrónica hace menos de tres meses los californianos esperan que la campaña navideña les ayude para afianzar su posición en el mercado estatal, si bien, Gordon Willoughby -director de Kindle para Europa- no hizo ninguna referencia a ningún acuerdo con las editoriales, los distribuidores ni el número de puestos de trabajo que supondrá su entrada en el mercado.

Las cifras de su catálogo, por el momento, impresionan: más de 900.000 títulos entre todas las lenguas, 22.000 best sellers en castellano y más de 1.000 libros en euskera, gallego y catalán. Además, uno de los puntos fuertes de Kindle es su acceso gratuito a más de un millar de obras históricas de la literatura hispana y que al tener más de 70 años de antigüedad ya no están sujetas a derechos de autor. Cervantes, Rosalía de Castro, Vargas Llosa, etc… en un formato hecho específicamente por Amazon para su libro electrónico.

Como contrapartida, Willoughby explicó que Amazon no podrá aprovecharse de su agresiva política de precios para sus contenidos digitales como hace en Estados Unidos puesto que la legislación estatal coloca un precio fijo para cada uno de los libros. Por otro lado, el director de Kindle dijo que su gran ventaja es su mayor catálogo y los acuerdos para disponer de libros en exclusiva, así como un entorno operativo único diseñado para “crear una experiencia única” en cada cliente. ¿Lo mejor? Todavía falta Kindle Fire.