21
feb 15

Clima, ¿podemos jugar a ser dioses?

Siempre hemos defendido la tecnología como el conjunto de conocimientos técnicos que permiten crear bienes y servicios que facilitan la adaptación al medio para satisfacer las necesidades (y deseos) humanos. Sin embargo, la incapacidad que está mostrando nuestra especie de para ponerse de acuerdo en salvar el planeta de las agresiones a las que le sometemos está haciendo que muchos científicos se planteen cambiar la relación que tenemos con él y la tecnología. Como explicaban perfectamente en un reportaje en El País el pasado 8 de febrero, son muchos los que hablan de un plan B: emplear los conocimientos de ingenieros, climatólogos y científicos para cambiar y enfriar la temperatura del planeta.

La geoingeniería es la herramienta que se propone para conseguir lo que la política y el sentido común no ha conseguido: si no rebajamos las emisiones para facilitar un enfriamiento del clima estaremos condenados a la extinción (nuestra tecnología aeroespacial avanza mucho más despacio que nuestra capacidad de destrucción).

Las propuestas habidas hasta la fecha han sido muchas y muy variadas: desde un sistema de espejos que refractara la luz solar hasta sistemas de captura de CO2 para relajar la presión del efecto invernadero sobre la atmósfera. La situación para muchos científicos ya es irreversible y si la temperatura aumenta de media 2 grados antes del final del siglo (algunos estudios hablan de que ocurrirá antes de 2050) será necesario tomar medidas drásticas.

Fertilizar el suelo, limpiar el océano y rebajar las radiaciones solares son el único modo alternativo para detener el atroz avance que la industrialización irresponsable ha hecho sobre la temperatura. Universidades como el Instituto Carnegie de Washington hablan de la necesidad de pasar de modelos de ordenador a pruebas prácticas para estar preparados “si los políticos fallan” (pocas veces no lo han hecho en esta materia, la economía manda).

La gestión de la radiación puede comenzar haciéndose de una forma poco agresiva, como pintando edificios y tejados de blanco para minimizar el impacto de la radiación de la superficie o conseguir que las carreteras (una buena cantidad de millones de kilómetros cuadrados en todo el planeta, sobre todo las áreas más urbanizadas y agresivas con el medio) reflejen la radiación. Pero, si esto no es suficiente, todos los ojos se fijan en las nubes.

Mientras unos científicos abogan por convertirlas en “espejos” que reflejen al sol, otros hablan de hacerlas más permeables para que el calor pueda escapar del planeta. Ya ha habido proyectos para hacer pequeños experimentos, como SPICE (Inyección Estratosférica de Partículas para la Ingeniería Climática) que pretendía lanzar un globo aerostático que mediante aerosoles de dióxido de azufre en las capas altas de la atmósfera haría más refractantes las nubes.

Ahora la comunidad científica pide crear un marco legal que les permita actuar a pequeña escala para cotejar los datos de la realidad con los de sus simulaciones en laboratorio. Es necesario para saber exactamente cómo afecta la acción humana sobre el viento, la lluvia o la capa de Ozono (el proyecto SCoPEx de Harvard estudia esto mismo).

Otros proyectos han ido mucho más lejos. Buscan colocar gigantes espejos en el Punto de Lagrange L1 a 1,5 millones de kilómetros de La Tierra, donde la gravedad del planeta y del sol se anulan. Eso permitiría una estacionalidad necesaria para que estas “pequeñas sombras” ayudaran a rebajar la incidencia de la estrella sobre la temperatura del planeta. Estos “parasoles” del tamaño de 1,4 veces España ubicados para proteger cada hemisferio pueden parecer descabellados, pero la posibilidad física de hacerlo así como su supuesta nula incidencia en otros factores como la capa de Ozono o la meteorología los hacen muy atractivos para la comunidad científica.

¿Cuál es entonces el problema? El mismo que nos ha llevado hasta aquí: el dinero. El proyecto costaría cerca del 1,5% del PIB mundial. Y si no rebajar la producción está por encima de no matarnos, no parece que se vayan a conseguir fácilmente esos fondos para proteger el planeta. Habrá que explicar a los dirigentes -en sus términos- que el impacto de un cambio climático irreversible sería de, al menos, el 5% del PIB planetario.

De nuevo, os dejamos con un [Enlace roto.] con los pros y los contras de la geoingeniería. ¿Hará nuestra irresponsabilidad que tengamos que jugar a ser dioses?


05
feb 15

Terminales modulares, ¿el futuro de la industria móvil?

Las cifras de ventas de smartphones siguen siendo espectaculares. En los últimos tres meses, y solo mentando a los dos líderes del mercado, Apple ha comercializado unos 75 millones de iphone y Samsung unos 90 millones de terminales. Solo dos empresas que venden 21 teléfonos por segundo. Sin embargo, a pesar de la oferta existente en el mercado (los coreanos tienen un catálogo con más de 20 modelos, lo mismo que Sony, LG, HTC, Xiaomi y compañía) es prácticamente imposible que nadie encuentre un terminal realmente adaptado a sus necesidades.

La solución de la mayoría de los fabricantes es “tirar hacia arriba” y entrar en una batalla de cifras: núcleos, velocidad de procesado, resolución de la cámara o pulgadas de pantalla. No obstante, el uso que cada uno de nosotros (y somos 7.000 millones) es completamente diferente. Incluso en el tiempo -los adolescentes juegan más, los veinteañeros queman las redes sociales, los padres de familia usan más la cámara, los profesionales tiran de suites ofimáticas, etc.-.

Esto genera varios problemas. Por un lado, la obsolescencia (programada o no) que hace que los consumidores estemos en un bucle de renovación de terminales que no podemos permitirnos (el problema no es sólo económico, sino de recursos naturales). Por otro, el enorme esfuerzo económico al que se ven sometidos los fabricantes (sólo Apple y Samsung tienen beneficios en un mercado multimillonario).

Proyecto Ara

¿Os imagináis poder escoger los componentes de un smartphone como se hacía hace no mucho con los ordenadores clónicos? Decidir cuál es la potencia de procesado que queremos, la capacidad de la batería, la potencia gráfica o la resolución de pantalla que realmente necesitamos ajustándonos a lo que queremos y podemos gastar y, sobre todo, a lo que realmente utilizamos. Pues no hace falta que lo imaginéis como un imposible… El proyecto Ara de Google, diseñado por la empresa Phonebloks está cobrando cada vez más fuerza y subraya que, también en este sector, conceptos de economía circular y sostenible son posibles.

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

Durante el pasado mes de enero, en Singapur y San Francisco tuvo lugar la conferencia para desarrolladores de este proyecto y en él se pudo ver un nuevo concepto de tecnología personal. Por un lado porque podremos gestionar y modificar nuestros dispositivos en función de nuestras necesidades (si usamos mucho la cámara y queremos una mejor, sólo tendremos que cambiar esa parte del smartphone, por ejemplo). Por otro, porque este tipo de diseño permitirá convertir el dispositivo en el centro de gestión de multitud de periféricos añadiéndole o quitándole funciones (un pulsómetro o una cámara con funciones específicas).

Es cierto que en el pasado ya ha habido propuestas similares (en El País nos recuerdan a la empresa israelí Modu Mobile) que a pesar de sus excepcionales diseños y características del hardware cayeron por la pésima experiencia del usuario. Y es precisamente donde la entrada de Google se convierte en algo crucial. Ninguna otra empresa (quizá ahora Microsoft) tiene tanta experiencia en crear un entorno operativo que funcione con una gran variedad de componentes y dispositivos. Y su implicación y la de sus desarrolladores pueden ser el espaldarazo definitivo para que la responsabilidad entre tanto en las empresas como en los hogares.

El proyecto ya ha comenzado a funcionar como piloto en Puerto Rico (es una población pequeña bastante homogénea y con una enorme implantación de las nuevas tecnologías) y la acogida está siendo sorprendente. No sólo por la funcionalidad y por la variedad de componentes que se han puesto a disposición de los consumidores (Toshiba ha llevado tres cámaras que van desde una básica de 5Mp hasta una de 13 con un sistema de cámara lenta cuasi profesional) sino por la forma en la que se han propuesto los puntos de venta y pruebas. Camiones que emulan a los food truck con los que demuestran que escoger un módulo y cambiarlo por uno que ya tenemos (y por el que nos pagan al dejarlo en la tienda) es sencillo y tremendamente rápido.

¿Y cómo podemos personalizar el teléfono si empezamos de cero? Pues la carcasa que escojamos -o diseñemos- la tendremos disponible en muy poco tiempo gracias a impresoras 3D que emplean diferentes elastómeros para hacerlas completamente personalizables, resistentes y compatibles entre sí. La placa inicial cuesta 50 dólares y el precio se queda en lo que queramos gastar. La clave, como siempre, es el sentido común. Esperemos que el proyecto de pronto el salto a todos los mercados.


19
nov 14

ZTE-Euskaltel, alianza en Bizkaia

ZTE, una de las multinacionales chinas con más presencia y mayor crecimiento en el negocio de las TICs ha llegado a un acuerdo con Euskaltel que redundará en la instalación de su sede para el Sur de Europa en Euskadi. La alianza, con una duración mínima de diez años, permitirá a los asiáticos acceder al sistema de redes de alta velocidad de la empresa dirigida por Alberto García Erauskin (el acuerdo también implica la cesión de 133 trabajadores encargados de la gestión de dicha red) y varios proyectos entre los que destaca uno inminente para migrar la red a IP por cinco millones de euros.

La alianza, hecha pública el pasado lunes en la sede de Euskaltel en el Parque Tecnológico de Zamudio, vincula la empresa vasca con un gigante presente en 160 países, más de 80.000 empleados -los 133 cedidos mantendrán las condiciones laborales y salariales que tenían en Euskaltel- y un beneficio neto en el último trimestre de 130 millones de euros, un 225% más que el mismo periodo del año anterior.

Este trato no sólo garantiza la independencia de Euskaltel (así como su viabilidad) durante la próxima década, sino que le dota de un aliado estratégico que le permitirá modernizar su red y mejorar su gama de servicios a sus clientes. La tecnología que aporta ZTE (Erauskin subrayó que el acuerdo trae más ventajas en este campo que en económico) permitirá modernizar la gestión de las redes, dotándolas de una mayor capacidad con menor coste de mantenimiento.

Estratégicamente, el acuerdo no sólo debería apuntalar el empleo en la empresa -y en las dependientes de Euskalet- sino que, según el CEO vasco, tendrá un “efecto tractor” en la economía vasca y servirá para fomentar el empleo cualificado en el territorio.

Xiao Ming, CEO de ZTE en Europa y Jia Yunpeng explicaron que contar con la estructura de Euskaltel les permitirá dar servicio más eficiente a sus clientes -no sólo trabajará con Euskaltel- del Sur de Europa de una forma mucho más efectiva y ya ha anunciado proyectos con operadores como Jazztel para el que han contratado a diez personas.

Si se toma como referencia -así lo hicieron los mandatarios chinos- al centro que la empresa tiene en Alemania, desde su implantación ha requerido la contratación de más de 1.000 ingenieros, ha aumentado considerablemente la penetración de la empresa en la región norte del continente y, además, ha permitido un crecimiento exponencial de las operadoras de la zona.

La implantación de la sede garantiza, en palabras de Ming, “poder dar el servicio adecuado a todos los clientes de la región desde Euskadi durante al menos una década”. La cesión de un edificio en el Parque Tecnológico de Zamudio se une a la reciente externalización del equipo de mantenimiento de sistemas a GFI.

Proyecto IP

 

La migración a una red VoIP permitirá mejorar ostensiblemente los servicios de la operadora vasca a sus clientes. Desde la implantación de mejores tecnologías por voz y mayor cantidad de servicios multimedia (por la mayor capacidad de la red) en cualquiera de las forma de acceso a la red de internet: tanto móvil como fija.

Además, la optimización de los costes de despligue de la nueva red permitirá a la operadora acceder a poblaciones y zonas de ciudades a las que ahora por su alto coste tenía mucho más complicado llegar. Fernando Ojeda, director de Euskaltel, también anunció que a principios de 2015 Euskaltel alcanzará un acuerdo para desplegar la cobertura 4G (uno de sus talones de Aquiles frente a la competencia) en base a su propia licencia LT -es decir, independiente de su acuerdo con Orange-.

Ojeda explicó que, si bien ZTE no era “la opción más barata” sí es el perfil más parecido a Euskaltel ya que les permite acceder a una economía de escala hasta ahora impensable para la empresa. Las otras opciones fueron la sueca Ericsson y la también china Huawei aunque ninguna de ellas ofrecía tantas posibilidades como ZTE.

Finalmente, ambos directivos subrayaron que la llegada de nuevas alianzas no supondrá en ningún caso la externalización de trabajadores o servicios ya que Euskaltel ha cerrado su ciclo de dos años en los que puso en marcha un “necesario proceso de transformación” para asegurar su viabilidad e independencia.

Por su parte, los responsables de la multinacional explicaron que la estructura de la Euskaltel y el tejido productivo vasco con una alta colaboración público-privado fueron fundamentales a la hora de escoger Euskaltel como su socio estratégico.


23
ago 14

Euskadi, tierra de grandes PYMES

Es probable que no hayamos oído hablar de ellas pero son el espejo en el que se miran muchas potencias económicas. Aquí las llamamos campeonas de nicho, en Alemania, donde también forman parte de su poderoso tejido productivo y están bastante extendidas, las llaman campeonas ocultas. Se trata de pequeñas y medianas empresas (PYMES) que lideran el mercado mundial y que son parte indispensable del éxito económico -y muchas veces social- de las regiones más allá de las grandes multinacionales.

En Euskadi hasta 58 empresas cumplen con los “requisitos” para formar parte de este selecto grupo: las exportaciones representan más del 50% de la facturación de la compañía y sus productos o servicios llegan, al menos, a 30 mercados. Además, se dedican a un producto específico y su cuota en ese nicho es de más del 10% mundial. La diferencia a otras regiones es que aquí, además de llevar varias décadas en funcionamiento, son empresas cooperativas o familiares. Sí, ese mismo modelo de compañía que ahora demonizan desde los grandes centros de poder a raíz de la caída de una de ellas pero que sigue siendo la seña de identidad de la economía más dinámica del Estado.

Si tenemos en cuenta la relación entre empresas que líderes y habitantes, el ratio es de 27,5 por cada millón de vascos… un dato que sólo supera la región de Hamburgo en Alemania y “coloca, según Xabier Garmendia -ex viceconsejero de Industria del Gobierno Vasco- en una entrevista en El Diario Norte, a estas empresas en un lugar privilegiado en el contexto mundial”.

Este potente tejido empresarial tiene también como rasgo distintivo la variedad de su producción: desde piezas para automoción -uno de los grandes motores económicos mundiales- hasta cerraduras metálicas pasando por cadenas navales o pulverizadores sanitarios. Todos productos indispensables en nuestro día a día que forman parte de productos de empresas “estrella” pero que están formados por piezas “made in Euskadi” en empresas pequeñas.

La lista es enorme y algunas de ellas son verdaderos ejemplos en todo el mundo. Como bien indican en el periódico, son nombres de referencia: Betapack (tapones de plástico) en Irun; Copreci (componentes para cocinas) en Aretxabaleta; Egamaster y sus herramientas manuales para uso industrial desde Gasteiz; Goizper, líder mundial en la fabricación de pulverizadores fitosanitarios desde Antzuola; Ingeteam con un 30% de la cuota mundial en la construcción de inversores para energía fotovoltáica; JMA (sí, probablemente tus llaves lleven grabado su logo), líder destacado en llaves y cerraduras automáticas y metálicas desde su fábrica de Arrasate… o, si levantas el capó de tu coche, los inyectores de su motor diésel probablemente los haya diseñado Microdeco en Ermua.

Si nos centramos en las tres referencias entramos en nombres que son orgullo en todo el planeta. Vicinay, desde Bilbao, tiene el 100% del mercado mundial de cadenas grandes para barcos y el 53% del total de cadenas para industria naval y offshore.

Orkli, en Ordizia, es dominadora absoluta en la seguridad termoeléctrica gracias a sus termopares de seguridad para cocinas de gas: evitan accidentes y fugas. Por último, Ona Electroerosión, de Durango fue la primera empresa del planeta en fabricar maquinaria para la preparación de superficies que requieren de un ajuste especial. Hoy son líderes mundiales y su tecnología una referencia en las principales industrias en todos los rincones del planeta.

Pequeñas empresas que si no están ajenas a la feroz crisis económica sí han sido capaces de capearla y salir reforzadas de ella. Seguramente la salida a una crisis que pensamos que no tiene salida y un modelo a seguir para hacer de nuestro pequeño país un referente tecnológico, industrial, económico y social en todo el mundo.


17
ago 14

Empleo, la rebelión de las máquinas

El pasado viernes ETB2 nos regaló con un nuevo fascículo del que es, para mi, uno de los mejores programas de análisis de actualidad del momento: “Por fin viernes“. En él, además de analizar la situación económica actual en el Viejo Continente -por mucho que nos odiemos o amemos los europeos estamos abocados a entendernos en lo económico y en lo social- destacó la incidencia de la revolución tecnológica en el empleo.

Navegando e indagando hemos conseguido dar con el estudio llevado a cabo por Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne mentado por el economista Santiago Niño Becerra y que sentencia a gran parte de los trabajadores de hasta 702 profesiones a ser sustituidos por un equivalente tecnológico.

Lejos de entablar debate económico (de determinadas personas sea cual sea su ideología sólo podemos aprender) con cualquiera de los contertulios, nos centraremos en la vertiente tecnológica y los empleos que más nos han llamado la atención.

  • Ingeniero químico: tienen un 2% de riesgo de ser sustituidos por robots. Es cierto que su trabajo es de riesgo por los materiales con los que han de trabajar y también que en muchas fases del sistema productivo ya los han sustituido máquinas, sin embargo, los conocimientos de estos profesionales y la dificultad de dárselos -por ahora- a un robot, los ponen a salvo a medio plazo.
  • Editor y periodista: sorprendentemente, una de las profesiones con más paro en nuestro país es una de las menos afectadas. ¿El motivo? Aunque la tecnología se ha llevado ya por delante buena parte de los profesionales (cualquiera con un smartphone es capaz de sacar una imagen, redactar la noticia y colgarla) el primer paso que es la generación de información está todavía a salvo de la inteligencia artificial. Su riesgo es de un 6%.
  • Bomberos: una de las profesiones más respetadas en nuestra sociedad es también una de las que más ayuda necesita de la tecnología. Un robot permitirá el acceso a emplazamientos difíciles o de extremo riesgo sin que peligren vidas humanas. La injerencia tecnológica afectará al 17% de los empleos.
  • Técnicos de salud: uno de los puntos más polémicos del estudio afecta a este importante eslabón de la cadena sanitaria. Hasta ahora los soportes tecnológicos son imprescindibles en el diagnóstico y en la terapéutica. Los robots no podrán sustituir por completo sus conocimientos pero si permitirán que hagan falta menos. Por desgracia, el índice de impacto es del 40%.
  • Economistas: su trabajo consiste en analizar mediante datos coyunturas. La mayoría saben analizar por qué han pasado las cosas y sólo los mejores (y los más valientes) se atreven a aventurar hacia dónde van economía y sociedad (siempre están ligadas). ¿Alguien mejor que un potente ordenador para analizar números? Hasta un 43% de sus trabajos desaparecerá.
  • Pilotos comerciales: si ahora aplaudimos por los coches autónomos… no es nada nuevo en la aviación. Hasta ahora son imprescindibles porque ciertas maniobras son críticas pero la industria busca aviones completamente autónomos que aprovechen la inteligencia artificial para minimizar los fallos humanosHasta un 55% de los empleos podrían desaparecer.
  • Operarios: la tecnificación de las cadenas de montaje así como las mejoras en la producción por mecanizado han provocado la desaparición de millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Sólo hay que ver cómo se fabrica un coche. Sólo los trabajadores más especializados mantendrán su empleo ya que el impacto llegará al 65% de los puestos.
  • Agentes y vendedores inmobiliarios: más allá de las burbujas inmobiliarias que han azotado medio planeta, cada vez hay más webs y servicios automáticos que ponen en contacto vendedores y compradores o arrendadores e inquilinos. En las zonas más urbanizadas podrían perderse hasta el 86% de los empleos.
  • Minoristas: las grandes cadenas buscan sistemas automáticos de control del stock, cajas automáticas y autoservicio y la omniprensente venta online. En las pequeñas las ayudas técnicas permitirán que el propietario pueda subsistir sólo. El impacto en las zonas más urbanas y tiendas menos especializadas afectará hasta el 92% de los empleos.
  • Contables y auditiores: la existencia de softwares cada vez más potentes y precisos y capaces de cruzar datos para diagnosticar empresas hace que estas dos profesiones estén prácticamente condenadas. Sólo quedarán supervisores, el otro 94% de los trabajos desaparecerá.
  • Teleoperadores: Siri, Sherpa y compañía han conseguido son el mejor ejemplo de lo que los robots pueden hacer. Hasta el 99% de los empleos desaparecerán.
Como siempre, es necesario contextualizar los datos. Las zonas urbanas y más tecnificadas serán las que más sufran el impacto. Algunos empleos de alta especialización -editores, minoristas, operarios, etc.- mantendrán sin riesgo su trabajo por el valor añadido que un humano puede dar sobre una máquina. Así mismo, los tempos de estos cambios serán diferentes en cada sector.
En cualquier caso, es el reto de nuestro tiempo del mismo modo que la máquina de vapor y la primera revolución industrial cambiaron por completo la sociedad, la economía y el trabajo (y no necesariamente en ese orden). ¿Cómo nos adaptaremos? Eso, seguro, no lo dirá ningún robot.