AWE 2017, el sector se consolida como actor social y económico

Entre el pasado 31 de mayo y 2 de junio el Centro de Convenciones de Santa Clara, en California, ha sido la sede de la octava edición de la Augmented World Expo, el mayor evento de realidad aumentada y virtual, bajo el lema “Superpowers to change the World”.

La idea es que estas nuevas tecnologías son poderosas herramientas para dirigir el crecimiento económico, democratizar la salud y la educación, promover la sostenibilidad así como potenciar la colaboración entre diferentes entes sociales.

El evento recibió durante los tres días de conferencias y dos de exposiciones más de 5.000 visitantes en sus más de 9.000 metros cuadrados en los que estuvieron presentes 250 conferenciantes y 200 entes relacionados con RA y RV.

Como es habitual en eventos de este calado, hubo un espacio específico para que las start ups pudieran ponerse en contacto con socios estratégicos así como clientes potenciales y ganar eco en la prensa tanto especializada como generalista.

Las empresas demostraron un especial interés en adquirir nuevos software y hardware para aprovechar el potencial de estas herramientas para incrementar su presencia en diferentes nichos de mercado, aumentar la productividad de sus plantillas (vía capacitación) así como su eficiencia y la seguridad de sus entornos de trabajo.

Respecto a la edición de 2016 destacó el papel de los inversores que mostraron un especial interés en fortalecer las redes de colaboración intermepresarial de cara a crear un potente tejido de innovación en un sector que se antoja estratégico a medio plazo.

Del mismo modo, hubo una mayor presencia de medios de comunicación generalistas a la hora de dar cobertura a un evento hasta ahora reservado a sectores muy especializados pero que cada vez gana más papel gracias a su potencial en sectores cotidianos (como hemos dicho antes, industria, educación, salud, etc.).

Entre los conferenciantes destacó el papel de Tish Shute de Huawei; Zvi Greenstein, de NVIDIA; Jared Finder, de Google; Jürgen Lumera, de Bosch; Cristophe Croteau, de Intel; Damon Hernandez, de Samsung; Angela McIntyre, de Gartner; Paul Davies, de Boeing o Tim Leland de Qualcomm.

La Feria, sin duda, sirvió para pulsar el estado de un sector que parece haberse despojado por completo de sus complejos de tecnología para juegos o geeks y se ve ya como una herramienta clave en el desarrollo de multitud de nichos centrales en la reconversión digital que están viviendo tanto la sociedad como la economía.

Hannover Messe, Europa saca músculo

Desde el 24 hasta el 28 de abril Hannover será la capital mundial de la industria gracias a una nueva edición de la imprescindible Hannover Messe. La feria, la más importante del sector en todo el mundo, atraerá a más de 6.000 expositores y más de 200.000 visitantes en sus cinco días de duración y mostrará el músculo de la industria continental, en plena reconversión para volver a ocupar el lugar puntero de mercado mundial.

La edición de este año, celebra el 70 aniversario de la que el gobierno militar británico celebró por primera vez en un edificio de una fábrica en Laatzen con intención de potenciar el avance económico de la región (especialmente de Baja Sajonia) después de la Segunda Guerra Mundial.

Centrada en la robótica y la Industria 4.0, la convención se centrará en la aplicación de nuevas tecnologías en busca de la automatización, la eficiencia y las herramientas para el incremento de competitividad por parte de los fabricantes. Una forma imprescindible de acercarse a los grandes retos de la economía mundial -de la europea en particular- y a las posibles soluciones que la revolución tecnológica pone a su alcance para superarlos.

Una vez más, las pequeñas empresas y las start ups tendrán un papel destacado. Sus aportaciones para  agilizar la renovación de los sistemas de producción se antojan estratégicas y es por ello que tanto los organizadores como los representantes de las empresas tractoras buscarán sinergias para garantizar su subsistencia en el tejido empresarial y, sobre todo, para la mejora del sector.

Destaca dentro del programa el papel de los ponentes de las diferentes charlas, coloquios y debates. Venidos de todos los rincones del planeta, el grupo estará formado por empresarios, investigadores, políticos y otros agentes sociales que expondrán sus puntos de vista sobre el devenir de la industria así como sus demandas para mejorar la relación entre producción y sociedad.

SPRI, la Universidad de Mondragón, un stand centrado en mostrar las virtudes del plan Basque Industry 4.0, la Universidad del País Vasco (EHU), Tecnalia, Binary Soul, el Basque Energy Cluster, varias lecturas sobre el papel de la industria vasca en el continente o IK4 son algunos de actores que participarán de un evento estratégico para consolidar nuestro territorio dentro de la Unión Europea, principal motor industrial en el planeta.

Los proyectos de virtualización y capacitación; la implementación de nuevos sistemas productivos, una mejor gestión energética, así como la consolidación de nuevas empresas son la carta de presentación de Euskadi en el mejor y más grande escaparate industrial mundial.

Bizkaia, por la innovación y el emprendimiento

Hay varios conceptos que se han convertido en un mantra durante los últimos tiempos. Probablemente competitividad sea el que más destaque. Inicialmente la crisis financiera, después la presión sobre sectores como la industria y los servicios -gracias a la revolución 4.0 de la primera sobre todo- y la necesidad de innovar a causa de la fuerte competencia de otros rincones del planeta, han hecho que todos: empresas y regiones, busquen la tan ansiada competitividad.

Euskadi ha sido siempre una región puntera en sectores estratégicos: industria y nuevas tecnologías siempre han ido de la mano para conseguir ubicarnos en el mapa junto a Baja Sajonia, Baviera, Renania, Lombardía, Alsacia, etc.

El secreto ha sido siempre la creación de un entramado de empresas de todos los tamaños y sectores que repartan la riqueza y el tejido entre todas las zonas de nuestro territorio. Para ello, además del espíritu emprendedor y disruptivo de de los ciudadanos también hace falta el apoyo institucional a través de sociedades como Beaz, una sociedad pública de la Diputación Foral de Bizkaia que tiene como objetivo apoyar a las empresas y a los emprendedores a la hora de crear nuevos proyectos, de innovar y de internacionalizarse.

Como hemos dicho, crear un tejido empresarial innovador y sólido es siempre sinónimo de creación de empleo cualificado lo que redunda habitualmente en un desarrollo social sostenido. Un círculo que se retroalimenta gracias a las incubadoras de proyectos y los programas de metoring y colaboración interempresarial.

La primera cuenta ya con un centenar de empresas que han generado 465 empleos y que durante 2015 facturaron más de 21,5 millones de euros. Las seis incubadoras de Bizkaia (BIC BizkaiaBIC Bizkaia EzkerraldeaDesign KabiDeusto KabiKBi Digital y Zitek) son “un lugar idóneo para compartir y cooperar con otras empresas y proyectos, para aprovechar sinergias, conocimientos y recibir formación”, según el diputado de desarrollo económico y territorial, Imanol Pradales.

Su impacto en el tejido empresarial y económico permite acelerar proyectos y conectarlos lo que en poco tiempo acaba derivando en nuevas oportunidades de negocio innovadoras. Precisamente por eso, el ente ha puesto en marcha una nueva iniciativa llamada “Estrategia Comarcal” que, con el apoyo de ORKESTRA-Instituto Vasco de Competitividad con el fin de dar a conocer todas las iniciativas del territorio para fomentar la generación de empleo mediante la identificación de nuevas oportunidades empresariales.

En este marco destaca la labor de Seed Capital Bizkaia, una sociedad foral adscrita al Departamento de Promoción Económica de la Diputación Foral y creada en 1989 al amparo del Programa Comunitario de Promoción de Seed Capital en Europa con el fin de financiar el desarrollo de proyectos empresariales innovadores.

De esta forma, con una estructura de una sociedad gestora y cuatro fondos de inversión (entre ellos un de microfinanciación), su papel es crucial a la hora de alimentar la creación y consolidación de nuevos proyectos.

En definitiva, un entramado absolutamente imprescindible a la hora de entender cómo funciona nuestro motor de emprendimiento y desarrollo, una de las claves de nuestro presente y nuestro futuro económico y social.

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Impulsando, cuando las Pymes son el motor económico

Hay algo que tienen en común el sector TIC y la economía estatal: en ambas el papel de las pymes es central. Empresas pequeñas con espíritu emprendedor y, sobre todo, agilidad para adaptarse que si se combinan con estructuras mayores –grandes empresas tecnológicas– resultan en un entramado empresarial (colaborativo) sólido.

Si atendemos a las cifras la economía vasca es, sin duda, una “economía pyme”. El último informe del Ministerio de Industria y Turismo arroja que el 94,52% de las empresas en Euskadi son “microempresas”  (de 0 a 9 asalariados) y, de éstas, el 50,52% son compañías sin asalariados. En Bizkaia, por referirnos a nuestro entorno más cercano, el 99,82% de las 77.474 empresas son pymes y en ciudades como Bilbao suponen el 99,7% del tejido empresarial.

Por eso, tienen tanta relevancia iniciativas como el Movimiento Impulsando Pymes que tienen como objetivo acercar a las pequeñas y medianas empresas a las grandes corporaciones para que éstas les presten asesoramiento y les muestren nuevos puntos de vista a la hora de plantear su negocio. Además, conocedores de la especial casuística de estas pequeñas empresas, Movimiento está dividido a su vez en varios “ecosistemas” que buscan potenciar diferentes áreas de negocio.

El Ecosistema Impulsando Pymes Digital busca consolidar la relación entre las diferentes entidades empresariales en el entorno digital y abrir nuevos mercados 2.0 a todo tipo de compañías. Marketplace busca dotar de herramientas de nueva generación -a precios realmente competitivos- a todos los miembros de la comunidad y Revolution Tour es la suma de diferentes eventos con el objetivo de acercar al mayor número de personas posible a ideas revolucionarias sobre los cuatro pilares de la economía: persona, empleabilidad, producto/servicio y ventas/márketing.

En este marco, hace solo dos días el Palacio de Congresos Euskalduna de Bilbao -“referente de innovación y desarrollo de negocio” de este perfil empresas según los organizadores- fue la sede del nuevo encuentro del movimiento Impulsando pymes en el que Beaz y Bilbao Ekintza fueron los anfitriones de 18 grandes corporaciones nacionales e internacionales y un centenar de pequeñas compañías.

En el encuentro destacados representantes de grandes empresas como Endesa, Ecoembes, Axa, Ikea o Vodafone que ofrecieron una experiencia de networking y charlas a todos los participantes. Al fin y al cabo, las pymes son centrales a la hora de fortalecer el entramado empresarial vasco ya que tienen una gran capacidad de transformación de las ideas de negocio y este tipo de reuniones son fundamentales para construir estrategias conjuntas que contribuyen a generar negocio y, a medio plazo, empleo y riqueza.

La guinda de la jornada en el Palacio de Congresos la puso la entrega de premios en la que se hizo entrega del Premio a la Sostenibilidad y Eficiencia Energética a NEGARRE, un fabricante bizkaitarra de sistemas para la evacuación de productos de combustión. El galardón, entregado por José Luis Martínez -responsable territorial de Empresas Nuevos Mercados de Endesa- reconoce la labor de la firma para mejorar su actividad económica minimizando su impacto ambiental.

Noticia recomendada por Binary Soul

Innovación digital, la tarea pendiente de las empresas estatales

Más allá del debate sobre si el Estado -y buena parte de Europa- están viviendo la tan ansiada recuperación económica, los retos que vivirá el continente durante las próximas décadas (un giro del polo de poder económico y político de occidente a oriente) hace que, según la consultora KPMG, las empresas de la región tengan cinco prioridades estratégicas ineludibles: la transformación digital, incrementar la regulación de la misma, estimular la innovación, el crecimiento inorgánico y la internacionalización y, por último, incrementar la ciberseguridad.

Las tensiones geopolíticas, la debilidad de los países emergentes, la inestabilidad en China, etc. son factores que hacen más necesario que nunca aprovechar la coyuntura para definir una estrategia clara que incremente su competitividad por la vía de incrementar su valor añadido -no el del ahorro de costes, batalla perdida de antemano, por suerte-.

Este incremento de valor tiene el sello de la transformación digital como condición sine qua non ya que permite enriquecer los procesos productivos y, sobre todo, aprovechar todos los datos que se generan en los mismos (el valor de los Big Data). Los sistemas de gestión de información,  así como la implantación de análisis de operativas para su mejora permitirán a medio plazo crear estructuras empresariales más eficientes y capaces gracias a las TICs.

Si bien es cierto que para la empresa holandesa para que esta mejora se desarrolle correctamente será necesario una mayor regulación de esta digitalización tanto en la legislación estatal como en el ámbito internacional. La sostenibilidad, la transparencia y el gobierno corporativo entran en una nueva era que requiere de nuevas leyes y normas que las potencien y protejan de posibles desviaciones corruptas del sistema.

Precisamente porque esa gestión de los datos de la que hablábamos antes será mucho más susceptible de ser manipulada. Algo que no se puede permitir puesto que la información que llega a inversores y consumidores es crucial a la hora de permitir el correcto desarrollo tanto de los mercados como de sus agentes.

Sin embargo, una vez más, la innovación se presenta como eje con el que consolidar un antes y un después diferenciado respecto a la crisis. La llegada de nuevos actores globales exige que las empresas muten más rápido en nuevas versiones de sí mismas, que busque sinergias y un factor diferencial respecto a sus rivales.

La diversificación geográfica de todas las empresas en busca de nuevos mercados hace que innovar sea fundamental para conquistar nuevos negocios y para “defenderse de las invasiones” de los agentes externos. Y con la innovación llega por supuesto la ciberseguridad para protegerla. Crear un entramado que permita que todo el sistema digital de la compañía esté a salvo de posibles ataques ha de ser una obligación mucho más realista que la solución de la mayoría de las empresas -que como mucho ponen a un responsable de este ámbito en su plantilla-.

En definitiva, una necesidad de evolucionar nuestra economía a un nivel mucho más competitivo y rico que genere a la sociedad un beneficio global en forma de puestos de trabajo de calidad y más estables.