23
ago 14

Euskadi, tierra de grandes PYMES

Es probable que no hayamos oído hablar de ellas pero son el espejo en el que se miran muchas potencias económicas. Aquí las llamamos campeonas de nicho, en Alemania, donde también forman parte de su poderoso tejido productivo y están bastante extendidas, las llaman campeonas ocultas. Se trata de pequeñas y medianas empresas (PYMES) que lideran el mercado mundial y que son parte indispensable del éxito económico -y muchas veces social- de las regiones más allá de las grandes multinacionales.

En Euskadi hasta 58 empresas cumplen con los “requisitos” para formar parte de este selecto grupo: las exportaciones representan más del 50% de la facturación de la compañía y sus productos o servicios llegan, al menos, a 30 mercados. Además, se dedican a un producto específico y su cuota en ese nicho es de más del 10% mundial. La diferencia a otras regiones es que aquí, además de llevar varias décadas en funcionamiento, son empresas cooperativas o familiares. Sí, ese mismo modelo de compañía que ahora demonizan desde los grandes centros de poder a raíz de la caída de una de ellas pero que sigue siendo la seña de identidad de la economía más dinámica del Estado.

Si tenemos en cuenta la relación entre empresas que líderes y habitantes, el ratio es de 27,5 por cada millón de vascos… un dato que sólo supera la región de Hamburgo en Alemania y “coloca, según Xabier Garmendia -ex viceconsejero de Industria del Gobierno Vasco- en una entrevista en El Diario Norte, a estas empresas en un lugar privilegiado en el contexto mundial”.

Este potente tejido empresarial tiene también como rasgo distintivo la variedad de su producción: desde piezas para automoción -uno de los grandes motores económicos mundiales- hasta cerraduras metálicas pasando por cadenas navales o pulverizadores sanitarios. Todos productos indispensables en nuestro día a día que forman parte de productos de empresas “estrella” pero que están formados por piezas “made in Euskadi” en empresas pequeñas.

La lista es enorme y algunas de ellas son verdaderos ejemplos en todo el mundo. Como bien indican en el periódico, son nombres de referencia: Betapack (tapones de plástico) en Irun; Copreci (componentes para cocinas) en Aretxabaleta; Egamaster y sus herramientas manuales para uso industrial desde Gasteiz; Goizper, líder mundial en la fabricación de pulverizadores fitosanitarios desde Antzuola; Ingeteam con un 30% de la cuota mundial en la construcción de inversores para energía fotovoltáica; JMA (sí, probablemente tus llaves lleven grabado su logo), líder destacado en llaves y cerraduras automáticas y metálicas desde su fábrica de Arrasate… o, si levantas el capó de tu coche, los inyectores de su motor diésel probablemente los haya diseñado Microdeco en Ermua.

Si nos centramos en las tres referencias entramos en nombres que son orgullo en todo el planeta. Vicinay, desde Bilbao, tiene el 100% del mercado mundial de cadenas grandes para barcos y el 53% del total de cadenas para industria naval y offshore.

Orkli, en Ordizia, es dominadora absoluta en la seguridad termoeléctrica gracias a sus termopares de seguridad para cocinas de gas: evitan accidentes y fugas. Por último, Ona Electroerosión, de Durango fue la primera empresa del planeta en fabricar maquinaria para la preparación de superficies que requieren de un ajuste especial. Hoy son líderes mundiales y su tecnología una referencia en las principales industrias en todos los rincones del planeta.

Pequeñas empresas que si no están ajenas a la feroz crisis económica sí han sido capaces de capearla y salir reforzadas de ella. Seguramente la salida a una crisis que pensamos que no tiene salida y un modelo a seguir para hacer de nuestro pequeño país un referente tecnológico, industrial, económico y social en todo el mundo.


17
ago 14

Empleo, la rebelión de las máquinas

El pasado viernes ETB2 nos regaló con un nuevo fascículo del que es, para mi, uno de los mejores programas de análisis de actualidad del momento: “Por fin viernes“. En él, además de analizar la situación económica actual en el Viejo Continente -por mucho que nos odiemos o amemos los europeos estamos abocados a entendernos en lo económico y en lo social- destacó la incidencia de la revolución tecnológica en el empleo.

Navegando e indagando hemos conseguido dar con el estudio llevado a cabo por Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne mentado por el economista Santiago Niño Becerra y que sentencia a gran parte de los trabajadores de hasta 702 profesiones a ser sustituidos por un equivalente tecnológico.

Lejos de entablar debate económico (de determinadas personas sea cual sea su ideología sólo podemos aprender) con cualquiera de los contertulios, nos centraremos en la vertiente tecnológica y los empleos que más nos han llamado la atención.

  • Ingeniero químico: tienen un 2% de riesgo de ser sustituidos por robots. Es cierto que su trabajo es de riesgo por los materiales con los que han de trabajar y también que en muchas fases del sistema productivo ya los han sustituido máquinas, sin embargo, los conocimientos de estos profesionales y la dificultad de dárselos -por ahora- a un robot, los ponen a salvo a medio plazo.
  • Editor y periodista: sorprendentemente, una de las profesiones con más paro en nuestro país es una de las menos afectadas. ¿El motivo? Aunque la tecnología se ha llevado ya por delante buena parte de los profesionales (cualquiera con un smartphone es capaz de sacar una imagen, redactar la noticia y colgarla) el primer paso que es la generación de información está todavía a salvo de la inteligencia artificial. Su riesgo es de un 6%.
  • Bomberos: una de las profesiones más respetadas en nuestra sociedad es también una de las que más ayuda necesita de la tecnología. Un robot permitirá el acceso a emplazamientos difíciles o de extremo riesgo sin que peligren vidas humanas. La injerencia tecnológica afectará al 17% de los empleos.
  • Técnicos de salud: uno de los puntos más polémicos del estudio afecta a este importante eslabón de la cadena sanitaria. Hasta ahora los soportes tecnológicos son imprescindibles en el diagnóstico y en la terapéutica. Los robots no podrán sustituir por completo sus conocimientos pero si permitirán que hagan falta menos. Por desgracia, el índice de impacto es del 40%.
  • Economistas: su trabajo consiste en analizar mediante datos coyunturas. La mayoría saben analizar por qué han pasado las cosas y sólo los mejores (y los más valientes) se atreven a aventurar hacia dónde van economía y sociedad (siempre están ligadas). ¿Alguien mejor que un potente ordenador para analizar números? Hasta un 43% de sus trabajos desaparecerá.
  • Pilotos comerciales: si ahora aplaudimos por los coches autónomos… no es nada nuevo en la aviación. Hasta ahora son imprescindibles porque ciertas maniobras son críticas pero la industria busca aviones completamente autónomos que aprovechen la inteligencia artificial para minimizar los fallos humanosHasta un 55% de los empleos podrían desaparecer.
  • Operarios: la tecnificación de las cadenas de montaje así como las mejoras en la producción por mecanizado han provocado la desaparición de millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Sólo hay que ver cómo se fabrica un coche. Sólo los trabajadores más especializados mantendrán su empleo ya que el impacto llegará al 65% de los puestos.
  • Agentes y vendedores inmobiliarios: más allá de las burbujas inmobiliarias que han azotado medio planeta, cada vez hay más webs y servicios automáticos que ponen en contacto vendedores y compradores o arrendadores e inquilinos. En las zonas más urbanizadas podrían perderse hasta el 86% de los empleos.
  • Minoristas: las grandes cadenas buscan sistemas automáticos de control del stock, cajas automáticas y autoservicio y la omniprensente venta online. En las pequeñas las ayudas técnicas permitirán que el propietario pueda subsistir sólo. El impacto en las zonas más urbanas y tiendas menos especializadas afectará hasta el 92% de los empleos.
  • Contables y auditiores: la existencia de softwares cada vez más potentes y precisos y capaces de cruzar datos para diagnosticar empresas hace que estas dos profesiones estén prácticamente condenadas. Sólo quedarán supervisores, el otro 94% de los trabajos desaparecerá.
  • Teleoperadores: Siri, Sherpa y compañía han conseguido son el mejor ejemplo de lo que los robots pueden hacer. Hasta el 99% de los empleos desaparecerán.
Como siempre, es necesario contextualizar los datos. Las zonas urbanas y más tecnificadas serán las que más sufran el impacto. Algunos empleos de alta especialización -editores, minoristas, operarios, etc.- mantendrán sin riesgo su trabajo por el valor añadido que un humano puede dar sobre una máquina. Así mismo, los tempos de estos cambios serán diferentes en cada sector.
En cualquier caso, es el reto de nuestro tiempo del mismo modo que la máquina de vapor y la primera revolución industrial cambiaron por completo la sociedad, la economía y el trabajo (y no necesariamente en ese orden). ¿Cómo nos adaptaremos? Eso, seguro, no lo dirá ningún robot.

 


14
jul 14

Comercio electrónico, despegue continuado

Parece que ni la mala situación de la economía estatal, ni el mal momento que vive el comercio minorista en nuestras calles está siendo óbice para que el comercio electrónico siga su escalada de ventas. Durante el tercer trimestre de 2013, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, las ventas por internet batieron un nuevo récord y crecieron un 21,7% respecto al mismo periodo de 2012.

Durante esos tres meses se registraron 46,5 millones de operaciones, un 26,3% más, de las que la mayoría (casi un 11%) se centraron en la compra de música, libros, periódicos y papelería, muy por delante de viajes (casi un 7%) y de venta de publicidad, un 6,4%.

Por facturación, las cifras cambian. Los viajes facturaron cerca de 635 millones de euros, casi un 20% del total, seguido de lejos por el transporte aéreo (391 millones y un 12%), el marketing directo (164 millones y un 5%) y el transporte terrestre de viajeros (148 millones, un 4,5%).

Sin embargo, fue la compra venta de ropa la que tuvo un mayor crecimiento: si el volumen de negocio creció un 3,5%, sus ingresos netos se dispararon casi un 50% lo que permite a los grandes del sector (Inditex, Privalia y Amazon) posicionarse como competidores muy serios de las tradicionales tiendas físicas. No obstante, los minoristas parecen haber sabido responder a este nuevo reto ya que las compras destinadas a ser recogidas en comercios asociados crecieron un 60% lo que permite salvar la maldita última milla y ganar compradores potenciales a las tiendas.

En Euskadi, según el Eustat, más del 21% de las empresas vascas ya realiza operaciones de compraventa en internet. Si analizamos las empresas por su tamaño y nos centramos en aquellas con más de 10 trabajadores, éstas acaparan el 81% de las compraventas virtuales. Destaca Bizkaia donde se realizaron casi el 36% de todas las transacciones electrónicas y fue el herrialde donde se llevó a cabo el 51% de la facturación en 2013.


05
nov 13

Disrupción innovadora, el cambio de ciclo tecnológico

 

 

Ayer [Enlace roto.] nos regaló uno de los mejores reportajes en tiempo sobre la vida de las empresas tecnológicas: su nacimiento, desarrollo, éxito y caída se da en un periodo mucho más corto que el de cualquier otra compañía. Sobre todo si las comparamos con las empresas industriales “clásicas”. Una factura que ya se ha llevado por delante a varias líderes como las divisiones móviles de Nokia, Motorola -los dos primeros gigantes del sector móvil-; ha herido de muerte a BlackBerry o HTC y, en un sector más amplio, está debilitando seriamente a corporaciones como Hewlett Packard.

 

Ramón Muñoz compara la situación de gigantes -que en muchos casos llegaron a ser las empresas con mayor bursátil del mundo- frente a titanes industriales del siglo pasado (y finales del XIX) entre las que no faltan General Electric, Daimler AG, Thyssen o Boeing. Compañías que llevan décadas labrándose una reputación gracias a productos indispensables y de calidad y que son sinónimos de savoir faire.

 

Las compañías de Silicon Valley y sus equivalentes del resto del mundo gozan de ascensos tan meteóricos como sus caídas. Nokia hace sólo seis años comercializaba uno de cada dos teléfonos móviles en el planeta. Su valor en Bolsa la convertía en la mayor europea al cotizar por encima de los 200.000 millones de euros. Nadie, ni siquiera Motorola, la creadora del concepto de teléfono móvil, podía hacer frente a la división móvil de un gigante que suponía el 20% del PIB finés y que tenía en su historial productos como el 1100, el producto más vendido de la historia hasta la fecha.

 

En ese momento Apple -una empresa que pugnaba por ser la sombra de lo que fue en la primera mitad de los ’80- presentaba el iPhone. Steve Ballmer anunciaba que será un fracaso sin precedentes ya que aunque “valía 500 dólares no valía para nada”. No permitía trabajar con él “porque no tenía teclado” y ni siquiera se podían enviar mensajes. En el último año fiscal -los de Cupertino lo cerraron en septiembre- Apple vendió 150 millones de iPhone, récord absoluto para la empresa y para un modelo en el sector.

 

Ahora Microsoft pugna por introducir Windows, dominador absoluto de los sistemas operativos para equipos de sobremesa desde hace más de veinte años, en el mercado comprando Nokia por 5.440 millones de euros y la empresa fundada por Steve Jobs es la más valiosa del parqué.

 

Pero lo más interesante es que la resurrección de Apple gracias a iTunes, el iPod y el terminal táctil que cambió el mercado (el primero lo lanzó HTC) también da síntomas de estrés. La competencia tardó casi una década en hacer frente al iPod -y, de facto, nunca lo consiguió-; un lustro en quitarle más de la mitad del mercado al iPhone y tres años al iPad. La presión de las asiáticas -creednos, los coreanos no son el mayor problema de Occidente- y la presión de Google hace que el beneficio de Apple se frene (aunque sea estratosférico) y, aunque a diferencia de otras tecnológicas ha sido capaz de crear un ejército de fieles, Wall Street lleva meses preguntándose si la muerte de Steve Jobs no es la única que se va a llorar en Cupertino.

 

La clave de todo esto, como bien explica el periodista, es la innovación disruptiva. Una empresa no lanza nada que marque un antes y un después en el mercado por sus características. No nos ofrecen un medio de transporte más eficiente. Tampoco cubren una necesidad básica (como General Electric y el alumbrado). Ni siquiera cubren una necesidad real. Tan sólo trastocan nuestras costumbres. De facto no hay una gran diferencia entre un MP3 y un iPod. Ni siquiera entre un SMS y un WhatsApp (ahora que las operadoras los regalan). Pero su entrada en el mercado lo revolucionó por completo.

 

El proceso es el siguiente: una start up (o una empresa cualquiera) lanza un producto o servicio que cambia los hábitos de millones de consumidores. Comienza a ganar tamaño gracias a nuevas innovaciones. Se convierte en líder del mercado. Se relaja y comienza a innovar más despacio. Otra start up lanza una variante del mismo producto o servicio y el líder intocable cae por no saber responder a la novedad.

 

No es diferente al proceso que sufre cualquier otro mercado (el automovilístico es un gran ejemplo de  estas modas) salvo en los lapsos de tiempo en los que esto ocurre. Hewlett Packard, líder mundial en la fabricación “clásica” de ordenadores ya no está entre las 500 empresas cotizadas más grandes del mundo. El motivo es sencillo. Su mercado se ha derrumbado y no ha sabido entrar en ningún otro mercado alternativo con éxito. Un nuevo modelo de negocio, las tabletas, ha reemplazado a otro preexistente, los ordenadores  (portátiles o no). Esto permite el nacimiento de nuevos líderes y la caída de los ya existentes.

 

Empíricamente, Muñoz nos menta a Richard N. Foster, un analista que ha reformulado la teoría de la destrucción creativa de Joseph Schumpeter y que ha comprobado que mientras que en los años 50 una empresa tardaba unos 61 años en abandonar el índice S&P500 -el que se refiere a las mayores 500 compañías cotizadas de Estados Unidos-, en los ’80 la cifra se redujo a 25 años. Ahora, la media está en 18 años. Si nos ceñimos a la última década, el 75% de las corporaciones que forman parte de este selecto grupo han sido reemplazadas. Son muy pocos los gigantes tecnológicos que llevan más de una década en este club sin sobresaltos: Apple, AT&T, Yahoo! e Intel. Y, menos el buscador, todos nacieron antes de 1980. Como curiosidad, sólo una empresa permanece en la lista desde que se creo en 1926: General Electric, un titán con más de 300.000 empleados, 120 años de vida, presente en más de 100 países que es la sexta empresa más grande de Estados Unidos según Fortune, la decimocuarta más rentable que cosecha beneficios anuales de más de 15.000 millones de dólares al año y tiene activos por más de 750.000 millones. Inabarcable.

 

Sólo hay una receta para hacer frente a este efecto devastador de la disrupción innovadora: innovar. Continuamente. No dejarse llevar por el éxito de la firma en su negocio tradicional y ser muy activo a la hora de prever lo que ocurre en el mercado (y a ras de suelo, lejos del éxito de los rascacielos de Wall Street o la City).

 

Ahora mismo Apple parece lejos de una caída abrupta como la que vivió en los ’80 y que casi la llevo a desaparecer en los ’90. Pero es cierto que necesita de un nuevo golpe de efecto (en forma de televisión, reloj, un equipo que redefina su gama) que mantenga su estatus y su identidad. Y eso que los de Tim Cook parecen ser los únicos que se están aprovechando en California de lo que Nassim Taleb ha definido como “envejecimiento inverso”: cuanto más dure una tecnología, más probabilidades tiene de durar más aún. Una vez pasada cierta barrera (Apple y Google parecen estar en el buen camino) más se demuestra a los consumidores y a la propia empresa que la innovación, los buenos productos y la supervivencia está en su ADN. En resumen, un reportaje mucho más que recomendable.


17
abr 13

Segunda jornada del CleanTech Forum, del proyecto a la realidad

La segunda jornada del Foro de Tecnologías Limpias de Bilbao se ha mostrado tan madrugador como intenso desde la primera ponencia. Desde las 9 de la mañana algunos de los pesos pesados del programa nos han desvelado los retos y oportunidades del negocio: cómo desbloquear la inversión (y el crecimiento del sector) mediante alianzas y proyectos así como mediante la reconversión de multitud de sujetos económicos.

El primero en tomar la palabra ha sido Chris Douglass, responsable para Europa de Autodesk (autodesk.com/cleantech) quien ha mostrado las oportunidades de crecimiento de una de las firmas que más activas se han mostrado en la búsqueda de oportunidades en las tecnologías limpias.

La empresa de software con sede en San Rafael (Silicon Valley) se presentó como todo un ejemplo de adaptación a nuevos escenarios. Así, la creadora del famoso AutoCAD, -herramienta indispensable para arquitectos, ingenieros y diseñadores industriales- mostró su compromiso como uno de los soportes de referencia para la creación de proyectos limpios de cualquier sector económico. Desde aquí nos gustaría resaltar el programa Autodesk Clean Tech Partner que permite a cualquier startup acceder a licencias de software del software CAD 3D por 50$ (su precio de mercado supera holgadamente los 120.000).

El empleo de este tipo de programas de diseño redunda en un enorme ahorro para cualquier proyecto ya que permite crear prototipos y simuladores que mostrarán todas las virtudes y deficiencias de un modelo sin necesidad de fabricarlo y probarlo físicamente. En un momento en el que el ahorro de costes es algo más que una recomendación, Autodesk ha encontrado en las tecnologías limpias un escenario inmejorable donde ganar clientes y, sobre todo, donde labrarse un nombre como empresa comprometida con los emprendedores y el desarrollo sostenible.

Posteriormente Richard Youngman, Director para Europa y Asia del Cleantech Group, nos presentó la “tercera ola” de las CleanTechs. Así, en un discurso optimista -pero bastante realista- explicó al auditorio el modo en el que se tienen que tender puentes entre los principales centros de innovación (destacó el papel de Europa con siete países entre los mejores viveros para la creación de nuevas empresas en el área de innovación durante los próximos 5 o 10 años) y las regiones que disfrutarán de un crecimiento económico más acentuado y sostenido en el mismo periodo (Asia y Latinoamérica destacan sobremanera en este aspecto).

En un panorama en el que multitud de sectores económicos sufren estancamiento (al menos dentro de la Unión), las tecnologías limpias se muestran como un soporte sobre el que apoyar el crecimiento económico -no sólo como un mercado en sí mismo, sino mediante las sinergías que pueden reportar a otras industrias como la automoción-. No obstante, Youngman dejó claro que el temido efecto burbuja que parece condenar a todos los mercados boyantes desde hace unas décadas no afectará a las tecnologías limpias. Su evolución es mucho más sostenida y “relajada” que el de otros nichos (la comparación con las puntocom de finales de los ’90 demostró que la evolución no es ni parecida). Además, el ciclo de adopción de las nuevas tecnologías “verdes” no ha hecho más que empezar en los mercados más importantes.

Sólo a partir de 2010 las tecnologías limpias han conseguido estabilizar la balanza entre los inversores -y consumidores- primerizos en este mercado y los inversores maduros. Así, el ejemplo más relevante es el lento proceso de adopción que la industria energética clásica (gasistas y petroleras) ha estado viviendo hasta llegar a las cleantechs. Por otra parte, los nodos de colaboración entre las diferentes empresas relacionadas con el sector (o que tienen algo que aportar o ganar con él) está viviendo una evolución rápida pero aún lejana a la de otras industrias como la biotecnología y la farmacéutica.

El Doctor Urban Keussen, vicepresidente senior de tecnología e innovación de E.ON para el Sur de Europa se encargó de analizar dónde innovar, cómo hacerlo y, sobre todo, con quién. Después de presentar la compañía (uno de los gigantes europeos de la energía con más de 30 millones de clientes, 78.000 empleados y unos ingresos que superan los 90.000 millones de euros), Keussen explicó que la relación con los consumidores ha cambiado desde hace unos años en el sector. Frente al paradigma “la empresa genera y el cliente sólo consume” se presenta una relación de interdependecia entre las diferentes formas de generación y unos clientes que tienen más claro qué tipos de energía quieren consumir y, sobre todo, gracias a un mercado liberalizado, unos clientes que pueden elegir a quién consumir su energía.

Las energías renovables, el almacenamiento limpio de energía, la flexibilidad a la hora de crear los mix energéticos de cada región y cada empresa así como la implantación (en un futuro mucho más cercano de lo que pensamos) de los hogares inteligentes así como de redes inteligentes (de consumo y de generación) tendrán una incidencia definitiva en la consecución de una mayor eficiencia energética.

Asimismo, Keussen mostró que una de las mejores herramientas de crecimiento para empresas como E.ON consiste en compartir su know-how y su enorme red de innovación a inversores y otras empresas interesadas en desarrollar sus propios proyectos limpios. En palabras del Doctor, E.ON está buscado el modo en el que cambiar completamente el mercado de modo que pueda convertirse en un negocio mucho más sostenible desde la generación hasta el consumo final.

Xabier Viteri, CEO de Iberdrola Renovables, explicó al auditorio la apuesta que la empresa vasca está llevando a cabo en la instalación de sistemas de generación limpios en todo el mundo. Así, la potencia instalada de energía eólica o solar se ha multiplicado por tres en menos de una década y la dependencia de la matriz (Iberdrola) de combustibles fósiles y no renovables ha disminuido enormemente lo que la ha ayudado a convertirla en una de las empresas energéticas con un modelo más sostenibles.

Viteri también reflejó el enorme reto que supone para las empresas del sector la enorme crisis económica (financiera y de crédito) que está azotando Europa y que está ralentizando el paso de las energías clásicas (y más contaminantes) a las limpias que, aunque a largo plazo suponen un enorme ahorro en los costes de generación y por lo tanto en el precio final, requieren una inversión inicial considerable. El mejor ejemplo: la energía eólica está a punto de ser tan rentable en cuanto a costes de generación como las energías clásicas gracias a la amortización que permite un proceso de implantación mucho más dilatado en el tiempo.

Sin embargo, no es oro todo lo que reduce. La generación de energía eólica offshore se encuentra en una dura encrucijada: o consigue reducir costes drásticamente (ahora ronda la imposible cifra de 120€/mVh) o los grandes consorcios deberán considerarla un tipo de energía no rentable.

Asimismo, otras industrias relacionadas con la microgeneración, los sistemas de almacenamiento de tecnología y, sobre todo, las grandes condumidoras -Viteri destacó el papel del coche eléctrico y del transporte como clave para potenciar el desarrollo de las tecnologías limpias- serán definitivas mediante la creación de “redes inteligentes”.

El máximo resonsable de Iberdrola Renovables tampoco se olvidó del papel de la inversión en el desarrollo del sector de las tecnologías limpias: desde la “descarbonización” (el abandono de los finitos combustibles fósiles), la apuesta por otras fuentes energéticas (como el gas de pizarra) así como una mayor flexibilidad tanto de las empresas como de las instituciones (a las que demandó una mayor implicación) serán determinantes en la llegada a la eficiencia energética.

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