Wattio, gestión inteligente de Donostia al MWC

 

Wattio es, probablemente, uno de los mejores ejemplos de que para encontrar la revolución 3.0, esa que convierte nuestros hogares en lugares inteligentes, sostenibles y respetuosos con el medio, no es necesario irse a la costa del Pacífico, a un laboratorio de alta tecnología en Asia o a un paraje idílico en el Norte de Europa.

La empresa donostiarra presentó hace solo unos días en el Mobile World Congress de Barcelona sus nuevos avances en hogar inteligente aplicados al sector energético y de la seguridad gracias a los proyectos que ha desarrollado con Gas Natural Fenosa y la aseguradora Generali.

En palabras de Patxi Echeveste, fundador de la empresa, en la presentación: “con los productos y servicios del hogar conectado, las aseguradoras, compañías energéticas y las operadoras de telefonía modifican su modelo de negocio con sus clientes, al establecer una relación más directa y transparente”.

Los nuevos sistemas permiten que el cliente pueda tener información sobre el consumo de energía en tiempo real, así como los niveles de CO2, lo que les permite conocer su huella ambiental y reducir su factura. La empresa ha trabajado bajo la máxima de que “la energía más limpia es la que no se consume”.

El proyecto queda consolidado si atendemos al último Índice de Eficiencia Energética en el Hogar llevado a cabo por la Fundación Gas Natural Fenosa, que concluye que las viviendas en España tienen un potencial de ahorro del 27,4%. Es por ello que las soluciones ofrecidas por el Internet de las Cosas (IoT) resultan cruciales ya que permiten tener el hogar y su consumo bajo control y ahorrar consumo energético -y factura-.

Además, el sistema implementa un sistema de alarma anti-intrusión en una misma aplicación móvil lo que hace que se simplifique el uso de los sistemas inteligentes de la casa. Esa aplicación forma parte de un equipo de control del hogar al que se está conectado al 100% y permite una personalización conforme a las necesidades de cada usuario. Desde encender la calefacción hasta apagar una lámpara y ver en tiempo real el consumo, recibir alertas de aperturas de puertas y movimiento y acceder a grabaciones de vídeo para saber si alguien ha accedido al domicilio.

Su presentación en el stand organizado por la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Informaicón y la Agenda Digital fue uno de los más aplaudidos y tuvo un gran éxito ya que contó con la colaboración de más de 60 empresas que pudieron ampliar sus contactos y demostraron la complementariedad de las nuevas tecnologías a la hora de llevar la revolución digital a nuestro hogar.

Wattio, centrada desde su nacimiento en convertir casa convencionales en hogares inteligentes, ha tenido a lo largo del último año varios acuerdos con compañías internacionales como Esprinet, un gigante con más de 600 empresas en su cartera y más de 40.000 clientes en Italia. En definitiva, un ejemplo de cómo las buenas ideas, por medio de la tecnología, puede llegar a cualquier rincón del planeta sea cual sea su origen.

Audi 2015, sutiles diferencias

El mercado premium es uno de los más activos de la industria automovilística. Durante las crisis sus cifras siguieron creciendo mientras el resto de nichos se derrumbaban (a excepción de los SUV) y la competencia entre las marcas de referencia -muy a pesar de americanos y nipones el dominio está en manos de las alemanas Audi, BMW y Mercedes- llegó a todas las categorías de producto.

Pero renovar un producto de estas características es muy complicado. El lengua de diseño debe estar en continua evolución sin dejar obsoleta a las versiones que ya circulan por las carreteras pero dando saltos sobre las mejoras de la competencia. Lo contrario puede ser fatal para fidelizar a los propietarios y enganchar a los clientes potenciales. Sabedora de ello Audi ha decidido retocar su A4 con sutiles diferencias que, sumadas, dan un modelo mucho más fresco y competitivo.

Después de que Jaguar nos dejara atónitos con el XE le llega el turno a el rey de su segmento. El A4 se presentará antes de que Mercedes y BMW renueven sus Clase C y Serie 3 en 2016 y 2017. Cómo no, el Salón de Frankfurt de septiembre será el escenario elegido para su puesta de largo antes de su comercialización.

Más allá de un diseño mucho más sofisticado, este A4 será el primero en construirse a partir de la plataforma modular longitudinal MLB que ya ha estrenado el enorme Q7. Esto le traerá una ostensible rebaja en su peso y eso se traduce en más agilidad y eficiencia. El objetivo es desbancar a la Serie 3, referencia del mercado y para ello estrenará un nuevo sistema de suspensiones con amortiguadores variables -el Allroad incorporará una suspensión neumática- que harán la dupla perfecta con la nueva generación de la tracción total Quattro.

El A4 también será el primero modelo que apostará solo por las cajas de cambio de doble embrague S-Tronic dejando de lado las Multitronic de variador continuo. Por supuesto, las manuales también verán optimizadas las fricciones para mejorar el confort de marcha y el rendimiento del conjunto.

A diferencia de BMW, Audi no colocará bajo el capó ningún tricilíndrico. Bajará la cilindrada de sus tetracilíndricos que tendrán como acceso los 1.4 de gasolina y los 1.6 diésel, ambos turboalimentados. Por cierto, habrá híbridos eléctrico-gasolina y eléctrico-diésel… y se da por hecho que será el primer eQuattro de la casa de los aros.

Q5 TDI Ultra, sorprendente

El Q5, uno de los modelos más exitosos de la empresa de Ingolstadt y uno de los líderes del mercado de SUV medios -premium o no- también recibe mejoras. Esta vez en forma de una versión 2.0 TDI Ultra, denominación reservada para los modelos más eficientes. El modelo, de tracción delantera y equipado con el bloque de 150 caballos del Grupo VAG anuncia un consumo oficial de 4,9 litros y unas emisiones de 129 gramos por kilómetro.

Equipado con neumáticos de baja resistencia a la rodadura, podrá personalizarse con las versiones S Line (deportiva) y Offroad (que incrementa sus posibilidades como todocamino). Con un precio que parte de los 38.000€ es un modelo que, por su coeficiente aerodinámico, altura y peso, demuestra perfectamente -aunque la cifra real de consumo será 1,5 litros mayor fácilmente- la evolución que están viviendo las mecánicas turbodiesel del primer fabricante europeo.

Volvo FlyWheel Tech, de nuevo por delante

Hubo una época, no demasiado lejana, en la que Volvo era un referente tecnológico a la altura de Mercedes y BMW. Sus diseños no eran tan refinados como los de Daimler ni su leyenda en los circuitos tan dorada como la de los bávaros. Sin embargo, sus sistemas de seguridad así como la durabilidad de los motores la colocaban por delante de otros fabricantes germanos como Audi o de grupos automovilísticos como Renault, Lancia o Rover.

 

Sin embargo, la bajada de ventas en los años ’90 que se tradujo en la compra por parte del Grupo Ford (que en 1999 pagó cerca de 6.500 millones de dólares para incorporarla en el Premier Automotive Group junto con Jaguar, Aston Martin y Land Rover) acabó siendo letal para la casa sueca. En vez de un trasvase tecnológico de Göteborg a Detroit el paso fue el inverso y mercados que tradicionalmente le habían sido favorables -sobre todo Estados Unidos- pasaron a ver los modelos emblemáticos de la casa como Fords refinados.

 

El nuevo propietario del primer fabricante sueco de coches, la corporación china Geely Automotive, ha seguido, no obstante, el ejemplo de Tata con Jaguar y Land Rover y además de sanear la maltrecha economía de los nórdicos ha puesto capital para que los departamentos de I+D+i y diseño de la empresa den lo mejor de sí mismos. Además, todas las fábricas en continente europeo tienen aseguradas -por escrito- su supervivencia y desde Hangzhou aseguran que la única influencia oriental en la empresa será la creación de algunas fábricas de componentes y de ensamblaje en China para optimizar la penetración en esa zona de Asia.

 

Pero volvamos a lo que nos ha traído hasta aquí. Hace pocos días el fabricante sueco ha presentado una versión definitiva del FlyWheel Tech, un dispositivo KERS (Kinetic Energy Recovery System o sistema de recuperación de energía cinética) similar al que equipan los Formula 1 totalmente adaptado a modelos de calle en cuanto a costes de producción como en eficacia -la energía que genera un Formula 1 en las frenadas es inmensamente mayor que el de cualquier coche de calle lo que requiere un sistema mucho más sensible-.

 

Siguiendo el ejemplo de la competición reina, el dispositivo almacena la energía cinética que se genera en los momentos de frenada y deceleración para utilizarla como un complemento de fuerza al motor de combustión. Además, los ingenieros de Volvo explicaron que su sistema FlyWheel Tech añade a esta opción inicial otra más ecológica: en situaciones en la que el motor está apagado -en un atasco gracias al Stop&Go- el coche se puede mover sólo con la energía almacenada.

 

Ubicado en el eje trasero, en situaciones de frenado el disco interno puede girar hasta a un máximo de 60.000 revoluciones por minuto -el motor de un Formula 1 suele hacerlo a unas 18.000 y un Bugatti Veyron tiene el corte de inyección programado a unas 7.000 rpm- lo que le permite acumular una enorme cantidad de energía para mover el eje trasero del vehículo de modo independiente en cuanto el conductor pisa el acelerador.

 

La casa ha explicado que sus pruebas realizadas en tráfico urbano -donde dicen más se incidirá el sistema en el consumo- ha resultado en un ahorro de combustible de más del 25% tanto en modelos con motor diésel como de gasolina.

 

Heredero del sistema que a principios de los años ’80 equipo el Volvo 260, el actual FlyWheel Tech está construido íntegramente en fibra de carbono lo que redunda en un menor peso y una mayor resistencia a las fricciones. Su tamaño es, además, ostensiblemente menor, 20 centímetros menos que el original. Volvo rueda de nuevo por delante.