19
abr 14

Google, liberándose de Samsung

 

 

Son dos titanes tecnológicos que dominan sus mercados con una claridad insultante. Samsung es el primer fabricante mundial de electrónica de consumo. Desde televisiones hasta smartphones pasando por tabletas. Google no sólo es la dominadora de la publicidad y las búsquedas en internet sino que casi todos sus servicios (Maps, Mail, etc.) crecen en número de usuarios al abrigo de Android, su exitosa respuestas a iOS y el sistema operativo más extendido del planeta.

 

Sin embargo, desde hace meses ambas compañías empiezan a preguntarse el motivo de su éxito en el sector móvil, el que marcará el ritmo de los ingresos y los beneficios de las grandes tecnológicas durante, al menos, el próximo lustro. ¿Samsung ha crecido a niveles impensables gracias a Android o la plataforma de Google es la referencia gracias a los millones de usuarios que llegaron a ella a través de los terminales otrora baratos de los coreanos?

 

En cualquier caso, parece que las antaño aliadas quieren tener un plan B. Google potencia cada vez más los Nexus y Chromebook al amparo de otros fabricantes más “dóciles” (a causa de su tamaño en el mercado) y Samsung sigue tanteando sistemas operativos alternativos a Android y aumentando la patina de personalización en cada nueva generación de Galaxy.

 

La compra de Motorola (para su posterior venta a Lenovo) dejó claro que los de Mountain View siguen buscando la tecla para triunfar en el mercado del hardware. Es cierto que el motivo de la compra fueron las patentes, pero también resucitar otro fabricante Android que atomice la oferta por la parte del hardware. A más constructores mayor dependencia del único proveedor de software. Lección aprendida de Microsoft durante décadas.

 

Después de los exitosos Moto X y Moto G -aunque no lideran las listas de ventas han conseguido que se vuelvan a ver Motorolas por la calle- la empresa ahora controlada por el primer fabricante de ordenadores lanza el Moto E, un terminal de acceso con pantalla de poco más de 4 pulgadas y alta definición, procesador de doble núcleo y 1 GB de RAM. Podría parecer poco pero la nueva versión KitKat permite que los fabricantes necesiten menos hardware para conseguir un rendimiento óptimo y esto redunda en una tarifa que no debería superar los 200€.

 

Pero los fabricantes chinos (ZTE o Xiami son un buen ejemplo) no sólo quieren quedarse con la parte barata del pastel de Samsung. OnePlus tiene ya preparado su primer equipo, el One, que con un precio que no superará los 400 euros pretende lanzar un dispositivo que da a los coreanos en el centro de su estrategia: gana al Galaxy S5 en casi todas las especificaciones técnicas: más RAM, pantalla más grande y de mejor resolución, mejor sensor y lente para la cámara (aunque menos Mp), más autonomía, más capacidad de almacenamiento… y de personalización ya que su software será una versión Android de CyanogenMod.

 

Y todo ello cuando los rumores hablan de la inminente renovación de la familia de tabletas Nexus y de la posibilidad de un lanzamiento del un nuevo Nexus 6 adelantado casi al iPhone 6 para minimizar su impacto en el mercado.  ¿Conseguirá Google liberarse del éxito de su socio? Parece que lo está intentado por todos los medios.


07
abr 14

Galaxy Tab 4, cerrando el círculo

 

Si hace poco Samsung presentó las versiones PRO de las tablets Galaxy Tab y Galaxy Note, ahora los coreanos han remozado su primer dispositivo de esta familia con un lavado de cara que la vuelve a colocar entre las más interesantes del mercado. La nueva Galaxy Tab 4, que se construye en 10, 8 y 7 pulgadas -las mismas que su antecesora- demuestra el interés del gigante asiático de desprenderse definitivamente del prurito de fabricante barato.

 

Las tres configuraciones comparten panel. Su resolución es de 1.280×800 píxeles (recordemos que son equipos de la gama media) lo que hace que el ratio de píxeles por pulgada -su calidad de imagen- sea ostensiblemente superior en los equipos de menor tamaño. En este caso, toda una novedad ya que en la tercera generación la tableta de 7 pulgadas sólo tenía una resolución de 1.024×600.

 

En cuanto al hardware también ha habido una mejora evidente. Se pasa de un chip de dos núcleos a un quad core a 1,2 GHz que las coloca como unas de las tablets con mejor rendimiento del mercado en su gama. Todas cuenta con 1,5 GHz de RAM y una capacidad máxima de almacenamiento de 16 GB ampliable mediante una ranura de expansión para tarjetas MicroSD. En el caso de la más pequeña, hay una configuración de 8 GB que la convierte en un dispositivo francamente accesible por precio.

 

Respecto a la batería, ocurre justo lo contrario que con la densidad de píxeles. Un mayor tamaño permite alojar una pila de mayor capacidad siendo en el caso de la de 10,1 una de 6.800 mAh y en el de la de 8 de sólo 4.450. No hay datos respecto a la de 7 pero seguro que superará holgadamente los 4.000 mAh.

 

Si nos centramos en los sensores de las cámaras, también serán los mismos en los tres formatos. Una frontal de 1,3 Mp y una trasera de 3. Parece que la fotografía todavía no consigue abrirse hueco entre los fabricantes -aquí también tiene mucho que ver la contención del precio final y el peso-. Es cierto que casi cualquier propietario de una tableta tendrá también un smartphone con el que podrá sacar fotografías mucho más que notables, pero también que hay cada vez un mayor número de usuarios que no se explican porqué los sensores siguen tan estancados desde hace cuatro años.

 

Otro de los factores importantes es el peso. La más pequeña se queda en sólo 276 gramos, la mediana en 320 y la grande en 487 gramos. No son malos datos para terminales de gama media pero parece que la serie Tab tiene un serio problema para seguir el ritmo de algunos productos de la competencia (y no necesariamente con una manzana en su carcasa).

 

Aunque todavía no hay precios oficiales, sabemos que llegará a las tiendas sólo con WiFi y con WiFi y conexión LTE. En cuanto a colores, volverán a apostar por el blanco y el negro. En resumen, una muy buena opción como tableta de acceso al universo Android.


05
abr 14

Samsung Galaxy S5, ¿merece la pena cambiar?

 

 

El viernes 11 es el gran día. El Samsung Galaxy S5, el terminal llamado a confirmar el dominio de Samsung en el mercado móvil y a apuntalar el lenguaje de diseño de los coreanos, llega a las tiendas. Su diseño no difiere mucho del Galaxy S4, sólo un pequeño detalle en el bisel y su parte posterior que la toma prestada del Galaxy Note 3. Un símil de cuero que estará disponible en cuatro tonos (blanco, azul, negro y dorado) y que además de darle un toque algo más premium, lo diferencia de toda la competencia.

 

En cuanto a su aspecto, si no nos decidimos por un color o, sencillamente, no nos gusta ninguno, la carcasa trasera se puede cambiar y, de paso, podremos cambiar también la batería. Es cierto que la autonomía es notable, pero también que si llevamos una batería de recambio encima, nunca nos quedaremos tirados. También podremos insertar una tarjeta MicroSD de hasta 128 GB para ampliar los 16 de serie. Con ello -y con la nube- tendremos mucha más capacidad de la que necesita un usuario (medio o avanzado) en un móvil a día de hoy.

 

Precisamente por todo lo anterior, debemos buscar las diferencias con su predecesor para saber si merece la pena dar el salto generacional. A simple vista el procesador del nuevo S5 es más potente que el del su predecesor. Ambos son quad core pero el nuevo corre a 2,5 GHz por los 1,9 del S4. Sin embargo, la solvencia que lleva demostrando el del S4 hace que no sea un dato definitivo. Además, la RAM sigue siendo de 2 GB -curioso que no la hayan aumentado a pesar de que hay terminales Samsung en el mercado con 3-. Lo mismo ocurre con la batería. Ha “crecido” 200 mAh, pero si tenemos en cuenta que hay más sensores -los mentaremos después- y que la pantalla ha crecido (no la densidad de píxeles por pulgada), el rendimiento es el mismo.

 

¿Dónde reside entonces la verdadera diferencia? En las cámaras, por ejemplo. La frontal pasa de 13 a 16 Mp y, lo que es mejor, permite crear contenidos en formato 4K. Pero, como todo, esto también tiene una doble cara: los archivos tienen un tamaño considerable (de aquí tanta capacidad disponible) y, se necesita un editor de imágenes de altura (y aquí pincha frente a iMovie).

 

Donde sí mejora netamente, es en la gestión de permisos. Determinados archivos como vídeos, fotos o archivos seleccionados (de texto, por ejemplo) sólo son accesibles con clave. Si no se tiene… ni siquiera aparecen. Otro software que ha mejorado es el “modo infantil”, el interfaz cambia por completo y ganan relevancia programas de aprendizaje o dibujo. Además, en general, la capa que Samsung le ha dado a Android 4.4 hace que las reminiscencias al entorno de Google sean las mínimas exigidas por los de Mountain View. Otra forma de diferenciarse de la competencia… y de perder dependencia del buscador.

 

Otra de las batallas que tenía que afrontar el nuevo Galaxy S5 era la de los sensores de salud. El iPhone es su gran rival en esta faceta. El terminal permite monitorizar al usuario. Desde la ingesta de alimentos al consumo de calorías. Además, mediante accesorios como el Gear Fit (cuesta 199€) se miden las pulsaciones, se analizan todos los movimientos e, incluso, se pueden gestionar llamadas y notificaciones sin necesidad de usar el terminal. Su precio es algo exagerado -comparado con las FitBit o Jawbone- pero, a cambio, es sumergible y ligera.

 

No sabemos si merece la pena si lo comparamos con los nuevos Gear 2 y Gear Pro que ganan independencia respecto al primero y que, en el caso del Pro, además de añadir cámara de fotos, permite escuchar música y monitorizar un entrenamiento… sin necesidad de llevar el S5 encima (se agradece si tenemos en cuenta su diagonal de 5,1 pulgadas). Valen menos de 250€… y funcionan con Tizen (otra vez se separan de Android y su sistema Wear).

 

Su precio, 699€, se verá reducido en algunas operadoras como Movistar que lo dejará en 599€ (libre). Una cifra respetable que se reducirá drásticamente si el propietario de un S4 o S3 son los suficientemente hábiles revendiendo su terminal.

 

Como conclusión, la migración a este terminal más moderno puede merecer la pena desde el S3 (la ventaja de hardware es evidente aunque no se notará salvo que se sea un usuario avanzado y exigente) o desde el S4 siempre y cuando los accesorios que rodean al smartphone sean una prioridad para el comprador y se les quiera dar un uso conjunto.


28
feb 14

Galaxy S5 y Xperia Z2, el riesgo de mejorar lo bueno

 

 

Si hay algo que siempre se le ha achacado a Apple es su conservadurismo a la hora de renovar ciertos dispositivos (sobre todo desde que falleció Steve Jobs). El iPhone 5, que debería haber sido una revolución para muchos se quedó en un 4S “estirado” y el 5S, aunque supera en todo al anterior y es una de las referencias del mercado… mantuvo el diseño casi inalterado.

 

Para los detractores de la empresa de la manzana Samsung es un ejemplo por su enorme variedad de dispositivos, por su trabajo multiplataforma y porque, normalmente, se arriesga más cuando de lanzar un nuevo terminal se trata. Es por ello que las expectativas que había generado el Galaxy 5S antes de su presentación eran enormes.

 

Lo mismo le ocurre a Sony con su Xperia Z2. El tope de gama de los japoneses fue una revolución en cuanto a acabados y prestaciones. Al menos si lo comparamos con sus predecesores de Sony Ericsson. Una de las pocas alternativas que aunaba toda la potencia de Android con los acabados y el diseño de Apple. Tampoco es tarea sencilla, entonces, remozar por completo un modelo sobre el que pivotará la reconstrucción de Sony. En cualquier caso, esta semana ha sido clave para ambos fabricantes por eso analizamos si habrán conseguido mejorar lo que ya era bueno… y no dejarse parte de su prestigio por el camino.

 

 

Xperia Z2, por ahora el mejor de Sony

 

 

Cuando Sony se decidió a hacerse con la otra mitad de su alianza con Ericsson dejó claras sus intenciones a medio y largo plazo. Aunque el negocio móvil sólo es rentable para dos fabricantes (Apple y Samsung), todos los demás saben que deben estar en un negocio sobre la que orbitará la electrónica de consumo de los próximos años.

 

A diferencia de otros fabricantes Sony es el que, probablemente, pueda ofrecer un ecosistema más completo (aunque haya abandonado la fabricación de sus Vaio). El acceso puede ser tanto la sobresaliente PS4 como cualquiera de sus terminales. Y el final, su excelente gama de televisores 4K. Es por eso que el nuevo smartphone tope de gama tiene la mejor cámara del mercado. Un maravilla con una resolución de 20 Mpx que permite grabar 4K/Ultra High Definition.

 

El resto de las características son pura armonía. Se ha optado por un procesador Qualcomm Snapdragon 801 a 2,3 GHz y se le ha acompañado de 3 GB de RAM y una capacidad de almacenamiento de 16 GB (no hay más opciones) ampliables con tarjetas microSD y, cómo no, la nube. La pantalla, por cierto, aumenta su tamaño hasta las 5,2 pulgadas sin aumentar la superficie del terminal gracias a un chasis más ligero y delgado que permite un marco sorprendentemente fino y elegante.

 

Todo ello, por supuesto, con la resistencia al polvo y al agua que son firma de la casa para la gama Z. Sobre el problema de autonomía que acechaba a algunos Android de generaciones anteriores, los ingenieros nipones han decido combinar el sobresaliente modo Stamina de ahorro de energía con una batería de 3.200 mAh. ¿El resultado? 158 gramos y un grosor de 8,2 milímetros.

 

Respecto al panel, emplea las tecnologías TriLuminos y X-Reality así como el sistema Live Colors LED lo que, sobre el papel, colocan también al terminal en esta faceta como la referencia del mercado. Sí sorprende que no se hayan decidido por la resolución 2K -que es perfectamente aplicable en cualquier pantalla de más de 5 pulgadas de diagonal- y se han “conformado” con una FullHD.

 

Sí han echado el resto con el audio: la tecnología S-Force Front Surround y el sistema de cancelación de ruido hace que los auriculares que acompañan al Xperia Z2 sean de los mejores del mercado (no del mercado de smartphones, sino del mercado). Una genialidad que, no sabemos, si compartirá también los colores morado, blanco y negro, con el terminal.

 

 

Samsung Galaxy S5, puro músculo

 

 

 

 

Parece que en el código genético de Samsung está grabado a fuego el lema “lo hacemos porque se puede”. Es cierto que las novedades son casi nulas: sigue abundando el plástico, se sigue la misma línea de diseño y el formato XXL… con la salvedad de que ahora resiste al agua y que incorpora (¡sorpresa!) un sensor biométrico. A favor de los coreanos, era muy difícil mejorar un S4 que, por hardware, le sacaba un par de años a muchos de sus rivales.

 

En nuestra opinión, mantener un diseño continuista es positivo por varios motivos: minimizas la obsolescencia estética de modelos anteriores (que puede que el propietario tenga sólo desde hace semanas y por los que pagó varios cientos de euros) y da identidad a la familia de productos. Una estrategia que, gracias a que siguen otros fabricantes como Apple, Sony, etc. permite distinguir los gustos de diseñadores y clientes y ofrecen una seña de identidad a un mercado que, por sistemas operativos, podría ser demasiado homogéneo.

 

Lo malo es que este diseño no da la sensación de equipo premium como ocurre con otros terminales del mercado y hace que para muchos, no merezca la pena pagar tanto por un equipo que es sobresaliente pero que no lo parece a simple vista. A cambio, el S5 goza de la protección IP67 frente a los elementos que (aunque se traduce en una molesta tapa para el puerto microUSB 3.0), debería multiplicar su vida útil.

 

Es hora pues, de analizar su interior, y es aquí donde nos quedamos un poco fríos. El referente del mercado no incorpora tampoco la tecnología 2K (curioso que ninguno de los dos fabricantes de referencia de este tipo de paneles junto a LG apuesten por ello) y ni siquiera vemos un salto en el procesador (cuatro núcleos a 2,5 GHz) o la RAM 2GB. A simple vista da la sensación de que Samsung apuesta como top de su catálogo por el Galaxy Note.

 

La batería también flojea respecto a otros rivales Android: 2.800 mAh es, sobre el papel, menos de lo que necesita un dispositivo de este tamaño (5,1 pulgadas de diagonal) pero aseguran que la nueva gestión de energía asegura 10 horas de navegación 4G y hasta 12 de reproducción de vídeo.

 

En cuanto a software, la “capa” que Samsung incorpora a Android, una de las más completas y que más sensores requiere, trae esta vez una aplicación de lo más útil. Se llama Download Booster y permite vincular WiFi y LTE para las más pesadas.

 

Respecto a la cámara, sería la mejor del mercado con sus 16 Mpx y sus múltiples funciones (incluida la grabación 4K/UHD que ya estrenó el Note 3) si no fuera por la obra maestra que ha presentado Sony en el MWC de Barcelona. Lo mismo ocurre con el pequeño sensor que incorpora el dispositivo al lado del flash y que se trata de un fiable pulsómetro que trabaja con luz. Una maravilla… que lleva tiempo en iOS y que es una buena herramienta de seguimiento.

 

Estamos ansiosos a que llegue el 11 de abril para probar el primer dispositivo que incorporará (con permiso del Nexus 5) Android 4.4.2.


14
feb 14

Samsung Galaxy Note 10.1, ¿la tableta Android de referencia?

 

En La Caverna nos hemos propuesto dar con la mejor tableta grande del mercado. Y no se nos ha ocurrido mejor idea que pasar unos cuantos días a pleno rendimiento con un dispositivo de referencia de cada plataforma (nos saltamos el Kindle Fire HD por no ser una plataforma diferenciada por derecho propio). Así que nos hemos sumergido en el Galaxy Note 10.1, la Android con mejores ventas (con permiso del Nexus 10); la HP Omni 10 y el iPad Air.

 

Las tres se caracterizan por tener un hardware a la última, un sistema operativo de última generación y características que las hacen mejores que sus compañeros de entorno. Hoy analizamos el producto de Samsung, un modelo que nació a la sombra del Galaxy Tab (lo sigue estando en cuanto a ventas pero no en cuanto a hardware) pero que con el tiempo se ha convertido en un referente para los que buscan ocio y negocio en un mismo dispositivo y no acaban de encontrarse a gusto con iOS.

 

La edición 2014 del Galaxy Note tiene un único objetivo en mente: entrar en el nicho de los dispositivos de alta gama. Las ventas de Samsung están disparadas -al igual que las de Android- en todas las gamas de precio excepto una. Los dispositivos de prestigio siguen siendo sinónimo de Apple. En todos los mercados sin excepción.

 

Todos los equipos presentados por los fabricantes en el mismo tamaño que un iDevice se hunden en las listas de ventas. Precisamente por eso los Tab tienen unas ventas espectaculares y los Note… intentan arañar mercado al iPad.

 

Cuando analizamos la versión anterior del Note 10.1 nos quedamos estupefactos por su diferencia frente a la competencia y por lo bien que hacía las cosas. Sólo le faltaban algunos detalles para ser realmente premium. La pantalla (su resolución) y algunos acabados eran su único talón de Aquiles. Pero, si algo diferencia a Samsung de sus rivales es su capacidad para escuchar, aceptar y solucionar las críticas (constructivas). Y por eso, el Note 2014 tiene una pantalla más propia de sus sobresalientes televisiones LED que de un tablet. Un panel WXGA 2.560×1.600 que nos deja atónitos cuando reproducimos contenidos multimedia.

 

Si le sumamos su procesador octa core, sus 3 GB de RAM y unas dimensiones relativamente compactas (menos de 8 mm de grosor y 574 gramos de peso) estamos ante un modelo que no envidia en nada a los Air o Xperia Z.

 

En cuanto a acabados, el modelo mejora en todo. La característica sensación a plástico barato de muchos de los modelos coreanos (empezando por sus Galaxy S y siguiendo por sus tabletas) es mucho menor. A la altura del phablet Note 3. Toda una buena noticia para un equipo que no podía excusarse en el precio para justificar este error (desde 619 la versión WiFi y desde 749€ la versión LTE). Sólo nos llama poderosamente la atención que el máximo exponente de los puertos en los equipos -los proAndroid y proWindows defienden que los iPad no tienen puertos USB o HDMI- hayan incorporado un USB 2.0 en vez de uno de tercera generación. La diferencia de velocidad cuando cargamos algo respecto al resto del funcionamiento de la tableta es abismal. Todo un referente en el maldito tecnoestrés.

 

Volviendo a los acabados, los remates en polipiel, hace que se nos olvide el empleo masivo de plásticos (policarbonatos que dirían en Corea) y que el conjunto adquiera un toque business muy apropiado y acorde al sobresaliente Stylus. El marco de metal, por cierto, subraya la sensación de un equipo en el que, por primera vez, han hecho caso a los diseñadores. La potencia no lo es todo y, en cierto rango de precios, es necesario aportar estilo y personalidad sea cual sea el producto que estamos comercializando.

 

Un modelo que está pensado como una inversión. Incorpora la última tecnología en conectividad, soportará un buen puñado de nuevas versiones de Android y goza de una pantalla que tardará mucho en quedarse obsoleta. Además, por terminaciones, debe ser resistente y, por precio, un modelo que no se quede obsoleto en menos de 2 o 3 años.

 

 

Los peros

 

Todo no pueden ser loas al equipo. Su batería de 7 horas reales es, quizás, su punto más débil. Nos preguntamos cuál sería el rendimiento en este aspecto si se hubiera implementado el SoC Samsung Exynos que incorpora la versión WiFi y que, aunque nos da menos rendimiento bruto es mucho menos frugal en cuanto a consumo de energía.

 

La cámara, un punto fuerte de sus rivales de Sony o Nokia -no tanto de Apple hasta esta última generación- es más que suficiente en la toma de imágenes de día pero, como le ocurre a otros equipos de la casa, se le atragantan, y mucho, las fotos con ausencia de luz -no sólo de noche-.

 

En cualquier caso, si la edición 2015 consigue reducir su peso (es menor que el de otros rivales, pero si quieren ser premium tendrán que seguir la estela del Air), minimizar el marco respecto a la pantalla,  y se centran en crear aplicaciones diferenciadas a otros Android, como sí ha hecho Sony o la propia coreana en sus smartphones, estaremos, por fin, ante un dispositivo mejor que el de la propia Google y digno de luchar por el último nicho de mercado con los de Cupertino. Una buena compra, en cualquier caso.