05
jun 13

Apple, una mala noticia tras otra

Cualquiera que se detenga un momento a analizar la evolución de las ventas de iPhone y Samsung Galaxy durante los últimos trimestres se dará cuenta de que la situación sobre el papel de Apple es relativamente cómoda. Su teléfono sigue siendo el más vendido del mercado y su legión de fans permiten a los de la manzana conseguir buenas ventas incluso con terminales como el 4S (mucho más que suficiente para el uso diario de cualquiera pero con un precio bastante alto en relación a lo que ofrece la competencia).

 

Su situación en el mercado de tabletas es, todavía si cabe, mejor. El iPad no sólo es la estrella en las tiendas, sino que su sistema operativo iOS todavía está luchando por el liderato -que perderá inevitablemente frente a Android en pocas semanas-. ¿Por qué entonces el futuro de Apple aparece con tantas nubes?

 

Más allá de la evolución de sus acciones (que no siempre reflejan completamente el estado de una compañía y a veces están marcadas por pura especulación) o de la obvia pérdida de protagonismo de los de la manzana en el mercado (uno sólo ha de competir contra Google, Samsung, Sony, LG, HTC, etc.), la empresa ahora liderada por Tim Cook parece haber perdido la patina de perfección e inviolabilidad que tenía durante la segunda época del malogrado Steve Jobs.

 

Muestra de ello es la chapucera filtración de rumores sobre los nuevos dispositivos -una cosa es dejarse en un bar el definitivo para que se levante expectación unas pocas horas antes de la presentación y otra cosa es que todos los proveedores vayan aireando los trapos sucios de la firma-; el error de lanzar Apple Maps cuando no estaba a la altura de los productos y el sistema operativo de la empresa; la publicidad que por primera vez deja de referirse a sus dispositivos para atacar a los de la competencia o, lo peor de todo, la sensación de decepción de sus últimos equipos. Frente a la maravilla que nos pareció el iPhone 4 o el iPad 2, el iPhone 5 fue sólo un facelift -permitidme la licencia del mundo del motor- y el iPad 3-4 una treta comercial para ganar más dinero sin casi nada a cambio.

 

Hasta los Mac, netamente superiores a los PC con Windows están empezando a caer en el olvido por culpa de la era postPC que la propia empresa creó. Sólo un Windows 8 francamente enrevesado y el hartazgo de los clientes a un binomio (buenas especificaciones-mal sistema operativo) permite que sus ventas sigan mejor que la media del mercado.

 

 

Revés en los tribunales

 

Pero esa pérdida de peso específico ante la pujanza de Samsung y Google (sobre todo de la primera) no sólo se plasma en estos análisis (mi satisfacción con los productos de Apple que uso a diario me hace menos imparcial de lo que debería) sino también en los juzgados. Durante meses Samsung veía como única esperanza ganar a Apple en los tribunales fuera de Estados Unidos. No lo consiguió siempre -en Europa se blinda mucho más la propiedad intelectual que el interés del cliente- pero ahora la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos se ha posicionado a su favor y ha prohibido la importación a este país los iPhone 4 y algunos modelos de iPad.

 

Es cierto que Apple no lo notará en las ventas. El grueso reside en los últimos dispositivos y en la generación inmediatamente anterior gracias a sus precios más accesibles. Sin embargo, Apple ha dejado de ser vista como la innovadora y Samsung como la empresa que sólo sabe copiarla. El cuerpo a cuerpo que propugnó Steve Jobs en 2007 ante la amenaza que veía en Google y los coreanos parece que se está volviendo en su contra.

 

Apple gana más dinero que nadie en los mercados en los que está presente. Es sinónimo de calidad pero ya no lo es de exclusividad. Algunos rivales con nada que perder, como Sony, se atreven a disputarle el título de mejor constructor con equipos como el Xperia Z. Samsung, además, ha conseguido fidelizar a sus clientes gracias a agresivas campañas publicitarias (su omnipresencia en Londres 2012 fue sencillamente fantástica) como la presentación del S4 en Times Square y productos que ya nada tienen que ver con los primeros Galaxy.

 

Es cierto que algunos tienen problemas de capacidad (sí, Samsung tendrá que “capar” algunos de sus programas por defecto que casi nadie usa porque restan mucha capacidad de almacenamiento a los S4), que su tacto no es el mejor y que su precio ni siquiera es el más bajo pero ofrecen dispositivos de primera con un funcionamiento de primera.

 

Si a eso le unimos que recientemente ha caído el último bastión de Apple: la inviolabilidad de su sistema. Todo parecen malas noticias. Es cierto que iOS es más estable que Android. Es más rápido y también más uniforme. Su menor cuota de mercado y lanzar a la vez actualizaciones y equipos permite tener un ecosistema teóricamente mejor. Pero la publicación de un grupo de hackers del modo de infectar los equipos iOS sólo modificando su cargador -alegal al no plegarse a la norma de unificarlos para todos los dispositivos del mercado con la excusa de la seguridad- no le ha venido nada bien a la casa.

 

Junio parece un mes fundamental para Apple. En pocos días llegará iOS 7. Se le espera con una cara nueva y, sobre todo, con funciones que dejen atrás la duda de si es mejor iOS o Android. También un iPhone 5S que de pistas del revolucionario iPhone 6 que nos prometen en breve. Sinceramente, en su situación actual, Apple debería adelantarlo.


23
abr 13

Galaxy S3 vs Galaxy S4, ¿merece la pena el cambio?

Por fin hemos podido probar en profundidad un Galaxy S4. No han sido más que unas pocas horas en el CleanTech Forum de Bilbao de la semana pasada -tenéis toda la información en nuestra web-, pero han sido suficientes para deshojar la margarita de si merece la pena abandonar el S3 y pasarse al nuevo titán del universo Android.

 

La duda es bastante lógica. Hasta ahora los cambios entre generación de Galaxy S solían ser evidentes. Pero del mismo modo que Apple frenó su capacidad innovadora con el iPhone 5 (desde aquí esperamos algo realmente novedoso en junio), los coreanos no se la han jugado demasiado con su nuevo terminal. El S3 ha sido todo un éxito de ventas (durante unos días se comercializó más que el iPhone) y su salto respecto al S2 es más que obvio y recomendable.

 

Si a eso le unimos que Samsung ha prometido que gran parte de las novedades del S4 estarán pronto disponibles con la próxima actualización del software del S3, las novedades objetivas se quedan en una pantalla más grande, un procesador ligeramente más rápido -el del S3 ya es fulgurante- un poco más de autonomía -ganar pulgadas de superficie suele venir con más batería de regalo- y una cámara ligeramente mejor.

 

Aún así, desde aquí nos gustaría darle un tirón de orejas a los asiáticos. El sistema S Health presentado y prometido hace más de un año todavía no está en ningún dispositivo de la casa. Lo mismo ocurre con el sistema de recarga inalámbrica (sólo los Lumia lo llevan de serie). Es cierto que hay alguno en el mercado compatible. Pero también lo es que ninguno es de Samsung.

 

El resumen es sencillo. El Galaxy S4 no demuestra una ventaja operativa evidente en el uso cotidiano -ninguno de nosotros saca el 100% de ningún smartphone nunca- ni tampoco una velocidad superior o una pantalla mejor (sobrepasados ciertos píxeles por pulgada ninguna lo hace). Es por ello que si eres usuarios de un S3 te recomendamos que esperes a las actualizaciones prometidas para tener un “Galaxy S 3,75″.

 

Algo más complicado es el caso de si quieres acceder a la familia Galaxy. ¿Merece la pena pagar por la novedad o adquirimos mejor el S3?. En este caso, sin duda, recomendamos comprar el más moderno. Aunque el anterior bajará de precio de forma notable en las próximas semanas hasta eliminar el stock disponible -la propia Samsung ha indicado que la demanda del S3 se ha cuadriplicado desde que se presentó el nuevo modelo-, la vida útil que esperamos del nuevo modelo será netamente superior. Ya sabemos cómo se la gastan los responsables de Android y los coreanos en cuanto a actualizaciones. No tardarán mucho en olvidarse de la exitosa versión que una vez derrocó al iPhone.

 

Asimismo, somos muchos los que no tenemos claro por qué Samsung cargó el S3 de sensores “fantasma”. Este hardware hizo que los analistas apostaran por una buena colección de accesorios y programas relacionados con el deporte y la salud al margen de Android. Nada más lejos de la realidad. Además, cuantas más opciones sin usar… más probabilidad de fallos. Con el S4 parecen haber decidido ahorrarse problemas… y construcción.

 

 

Ligeramente mejor que el S3… ¿qué hay de los rivales?


Del mismo modo que cada generación de iPhone se enfrenta a rivales cada vez más capacitados, la posición de liderazgo de Samsung en el mercado hace que sea inevitable comparar el S4 con otros androides del mercado.

 

Los dos dispositivos más similares que encontraremos en las tiendas son el Xperia Z de Sony y el inminente HTC One. Mientras que el nipón tiene mejor cámara, un acabado más robusto y resistente y un interfaz mucho más trabajado y diferenciado, el S4 tiene más autonomía (poca más), un procesador mucho más rápido -y eso que el Xperia “vuela”- y una ergonomía ligeramente menos trabajada.

 

En cuanto al taiwanés, el One cuenta con una construcción casi al nivel del iPhone, una cámara que estrena los “ultrapíxeles” de la casa -ocupan menos megas y se procesan mejor las imágenes- así como una ergonomía mucho más trabajada. El S4, por su parte, se impone de nuevo en cuanto a potencia y autonomía.


18
mar 13

Galaxy Camera, fotografía social

La fotografía es, para mi, uno de mis puntos más débiles. Es cierto que me encanta. Es cierto que adoro las exposiciones fotográficas y que disfruto mucho más viendo fotografías que observando pinturas o esculturas. El motivo -dentro de mi cabeza- es bien sencillo: nos permite disfrutar de la realidad con un punto de vista analítico y, como cualquier otro lenguaje, está llena de recovecos y trucos que hacen que tanto el fotógrafo como el que observa puedan disfrutar de cierta complicidad. En mi día a día suelo sacar alguna que otra. No muy artísticas -las musas han cerrado esa puerta para mi- pero sí de gran valor para mi. La fotografía, sin duda, es para mi la más social de las artes: no sólo se socializa al “sacar” la imagen, sino al compartirla con otras personas allegadas o no.

 

Es también uno de los pocos artes -me vuelvo a tomar la licencia de dar mi opinión- con un marcado carácter informativo. Muchas imágenes sacadas con smartphones y, seguramente, con nulo carácter artístico, han servido para denunciar situaciones que sin la inmediatez del binomio fotografía-internet habrían pasado desapercibidas. Precisamente por eso los smartphones (que han mejorado mucho sus cámaras respecto a sus predecesores no inteligentes) se han comido el terreno de las cámaras más sencillas. Aquellas dedicadas a las vacaciones, recuerdos, o al periodista social que siempre llevaba una encima para captar la tendencia o la noticia en cualquier lugar.

 

Si a esa inmediatez (vía 3G o LTE) le sumamos una gran facilidad de uso (sacar el terminal, apuntar y compartir) podemos entender el éxito de la resurrección de la fotografía como medio social y la “muerte” de las compactas. Sin embargo, muchos se resistían a abandonarlas por su objetiva mejor calidad óptica basada en mejores sensores y ópticas mucho más trabajadas entre otras cosas porque el espacio no es tan “criminal” como en los teléfonos inteligentes.

 

Precisamente en ese hueco de mercado es donde el primer fabricante mundial de teléfonos (inteligentes o no) ha decidido ubicar su cámara compacta. Tan útil como poco convencional. La Galaxy Camera podría parecer un smartphone que no llama por teléfono completamente enfocado a la imagen. No lo es. Se trata de una cámara compacta con todas las virtudes de estas que permite tirar buenas fotografías, editarlas y, gracias a su total compatibilidad con la mayoría de las aplicaciones del universo Android- compartirlas y “jugar con ellas” en las redes sociales.

 

Su conexión 3G y WiFi permite multiplicar las posibilidades de la cámara. Desde pasarlas al ordenador para hacer trabajos más “completos” hasta colgar en Instagram imágenes impensables desde cualquier smartphone, Galaxy o no. Además, la enorme pantalla de 4,8 pulgadas y una batería notable -es cierto que podría ser mucho mejor, pero la edición en una pantalla de esa calidad e internet pasan su inexorable peaje a la autonomía- tenemos la mejor cámara del mercado en términos de edición y “sociabilización” de contenidos.

 

Su embrión es la Samsung WB850. Esto se traduce en buenas fotografías gracias a su sensor BSI CMOS de 16 Mp, un objetivo 23-481 mm con estabilizador de imagen y una sensibilidad 100-3.200 ISO. Para aumentar su versatilidad, el sistema operativo está optimizado para trabajar sin problemas con vídeo Full HD 1.080p a 30 fps. También destaca su zoom 21x. Poco más. Su menú no está pensado para personalizar al máximo cada toma. Samsung tampoco lo pretende. No se busca una calidad extrema. La mayoría de los usuarios no somos capaces de percibir errores o distorsiones en las imágenes. Sólo buscamos el componente sentimental y divertirnos con la imagen y para eso, los filtros de la Camera son insuperables.

 

Es cierto que su factura de 499€ puede parecer excesiva. Por ese precio tendremos, seguro, muchas cámaras muchísimo mejores. ¿Por qué merece la pena? Si eres un fotógrafo social, de esos que quiere compartir en las redes sociales o con su familia sus momentos -y los de los suyos- recordar fácilmente un viaje o una ceremonia, editarla y disfrutarla desde el segundo uno… Ésta es tu cámara. Por cierto, en ese caso eres un Instagramer aunque no lo sepas. Felicidades, la mayoría lo somos.


15
mar 13

Galaxy S4, desafío perfecto

Samsung se jugaba mucho más que el orgullo cuando planteó la presentación de su nuevo Galaxy S. Es cierto que los coreanos son los líderes en el mercado de teléfonos móviles y smartphones. Pero también es cierto que ni son los que más dinero ganan con este negocio (Apple multiplica sus beneficios con menos modelos), ni consiguen quitarse de encima el prurito de “segundones” en cuanto a innovación. Las campañas de marketing de la manzana son tremendamente efectivas lo que minimiza los más de 12.000 millones de dólares anuales que invierten en publicidad los asiáticos -más que Apple, HP, Dell, Microsoft y Coca-Cola juntos-.

 

La clave de todo esto es conquistar Estados Unidos. La “guarida” de los de la manzana sigue siendo un coto privado que, además, les priva de tener la triple corona: el teléfono más vendido del planeta. Precisamente por eso, Samsung escogió Times Square y el Radio City Music Hall para presentar su nuevo modelo. Todo ello aderezado con unos cuantos vídeos colgados días antes en YouTube para “calentar” el ambiente.

 

Que el Galaxy S4 ha ganado relevancia en el mercado frente a sus antecesores es obvio. Sólo hay que ver los rumores que se han levantado a su alrededor los últimos días -también los que ha filtrado la propia empresa-. Si algo han aprendido en Corea de Apple es que para que un producto esté en boca de todos hay que crear expectación. El cómo sobre el qué.

 

Ante las buenas ventas del S3, Samsung ha decidido seguir con la línea de diseño del anterior -veremos si esto levanta tantas críticas como provocó el 5 respecto al 4S de Apple- y, en la mano, el nuevo smartphone sólo se diferencia por una pantalla ligeramente mayor (sube hasta las 5 pulgadas) y por ser un poco más fino. Todo lo demás, por fuera, sigue igual, incluido el plástico de la carcasa que, si bien sirve para diferenciarlo de los HTC, Sony y compañía, también le da un toque de teléfono barato impropio del precio que habrá que pagar por el. Incluso la pantalla, que estrena Gorilla Glass 3 parece tener mejor aspecto que la parte trasera del dispositivo -aunque esperaremos a tenerlo en la mano para confirmar lo que el vídeo y las imágenes nos dicen-.

 

Pero, por suerte para todos, lo importante en estos equipos suele estar dentro. Y aquí si que cambian las cosas. Empezando por el sistema operativo que ahora es el 4.2.2 Jelly Bean que funciona a las mil maravillas gracias a los 2 GB de RAM y, sobre todo, al procesador de 8 núcleos a 1,6 Ghz (aunque habrá un “Mini” con un quadcore a 1,9 Ghz). La cámara de 13 mpx es también una buena forma de decirle a otros rivales Android que no se han olvidado de ellos (Sony Xperia Z). Si a esto le unimos los 441 ppp de resolución del panel SuperAMOLED, tendremos imágenes espectaculares en un formato inmejorable.

 

Su mejora, sin embargo, viene por la función Dual Camera que permite que las dos cámaras funcionen a la vez y que podamos combinar sus fotografías en 8 configuraciones diferentes.

 

En su estrategia de seguir mostrándonos sus smartphones como medios del uso diario y no como fin, Samsung se ha esforzado en mejorar el reconocimiento de los ojos en el funcionamiento del S4. Así, la pantalla sigue encendida mientras la miramos y guarda la orientación correcta dependiendo de la zona de la pantalla donde clavamos la vista. Además, pausa un vídeo cuando giramos la cabeza y desplaza el navegador y los emails arriba y abajo cuando estamos leyendo. Si funciona bien será un gran paso adelante.

 

También el tacto tiene un espacio preferente en la relación usuario-terminal. De este modo, cuando acercamos el dedo a la pantalla -no hace falta tocarla- se amplia el contenido que queramos, desde una imagen previsualizada hasta un texto en el navegador. Si a eso le unimos el Air Gesture (novedoso sistema que permite responder una llamada o cambiar de canción con sólo mover el Galaxy) estamos ante un terminal más intuitivo que nunca.

 

Todas estas novedades, según explicó JK Shin, presidente de desarrollo tecnológico de Samsung, son reflejo de las “necesidades que les han hecho llegar nuestros clientes en todo el mundo”, a lo que sumó que su empresa nunca “dejará de buscar la innovación concebida por la gente”.

 

El modelo estará disponible en las tiendas de todo el mundo a finales de abril y es una muestra de lo que han aprendido sobre el know how de Apple sus socios. Usar el patio de recreo de los californianos para su presentación ha conseguido que, durante unos días, todo el sector hablara de las supuestas mejoras que tendría el nuevo terminal. Un lección bien aprendida de que el marketing bien enfocado no sólo subraya la imagen global de una empresa, sino que dispara las ventas potenciales de sus productos. Blackberry, HTC o Sony deberían aprender algo de esto: sus equipos son sobresalientes, sus campañas mediocres.

 

La duda surge ahora sobre cómo responderán los de Cupertino al S4. Si se cumplen los pronósticos, en menos de medio año deberíamos tener la presentación de la evolución del iPhone 5 y, si bien es cierto que las ventas del terminal están siendo de lo más exitoso, también es que la mayoría de los inversores consideran que Apple está “demasiado sola” en su guerra contra Google (Android), Samsung (patentes) y compañía.

 

Las dos empresas han entrado en un periodo de tensa calma donde han empezado a hacer públicos comentarios sobre que es más importante invertir en los departamentos de I+D+i que en los jurídicos. No se entendería el éxito de Samsung sin la inspiración que tuvo en Apple. Ni tampoco se entendería el éxito de Apple sin los componentes extraordinarios que durante años le han fabricado los coreanos. Parecen condenadas a coexistir y buen ejemplo de ello es que las presentaciones de sus modelos estrella siempre se llevan a cabo con varios meses de separación -lo que evita cualquier comparación directa y objetiva entre dispositivos, seis meses en este mercado son mucho tiempo-.

 

La mirada ahora se vuelve a Cupertino donde todos esperan que se lance un terminal más grande que el iPhone 5 que permita competir cara a cara con los terminales más grandes. Lo único que tranquiliza a los inversores es que los de Tim Cook tienen en cartera 137.000 millones de dólares listos para invertir: más que la capitalización bursátil de Samsung. De momento, desde Seúl les han dado bastante en qué pensar.


31
dic 12

Lo mejor de 2012

Un año más vamos a señalar cuáles han sido los mejores gadgets del año para los que hacemos esta bitácora. Esperamos vuestras opiniones.

 

 

  • Mejor televisor: el primero de los muchos premios que va a acumular Samsung este año viene de la mano de su serie E8000. ¿El motivo? Su dispositivo que permite actualizarla durante un lustro, el genial panel con la mejor imagen del mercado, las aplicaciones ex profeso para sus Smart TVs y un 3D que sus rivales no son capaces de igualar -las gafas activas son parte de su secreto inconfesable-. Todo ello siendo más baratas que algunas de sus rivales más directas, como las Bravia y las Philips. La hegemonía coreana no corre peligro.
  • Mejor equipo de sonido: por primera vez el premio no va a recaer en un modelo en concreto, sino en una familia de productos. Nos referimos a los Yamaha YSP, las barras de sonido frontales que con un precio realmente contenido y sin necesidad de llenar una habitación de cables nos permiten disfrutar de las películas casi como en el cine. Todo un desafío para aquellos que quieran abandonar el estéreo y no quieran gastarse mucho. Bien por los japoneses.
  • Mejor ordenador: en el año en el que Intel intentó que compraramos sus ultrabooks Microsoft la chafó con su enrevesado Windows 8. ¿El resultado? Los Mac de Apple crecen a un ritmo de un 15% anual mientras que las ventas de PCs bajan un 5% en todo el mundo. En la era post PC lo que triunfa es un ordenador que no parece un ordenador y en eso el MacBook Air es el mejor. Ligero, rápido, capaz y con un hardware maravilloso. Además, no es el más caro de su clase. Otro mito de la manzana que se cae.
  • Mejor cámara de fotos: el premio se va a la cámara Samsung Galaxy Camera. Es cierto que las hay mucho mejores, aunque por mucho más precio. Si tenemos en cuenta que la mayoría utilizamos la cámara como un modo de coleccionar recuerdos, en este caso, el premio es para un pequeño dispositivo con una resolución maravillosa que nos permite disfrutar de toda la conectividad de un smartphone sin pedirnos mucho dinero y, sobre todo, sin complicarnos la vida por su tamaño. Las hay mejores, sí, pero no más divertidas.
  • Mejor tablet: Samsung Galaxy Note 10.1 II. Por una vez desbancamos al iPad no porque no sea el mejor, sino por su falta de originalidad. Es verdad que es complicado mejorar un producto redondo, pero los coreanos nos han demostrado que es posible diferenciarse de los demás (Android) con un diseño fresco, un interfaz diferente y, sobre todo, con aplicaciones que la competencia no dispone.
  • Mejor smartphone: en esta ocasión la familia Galaxy se queda a las puertas. Es cierto que el Galaxy SIII goza de una pantalla genial y un hardware envidiable. Y también es cierto que está por detrás del iPhone 5. Sin embargo, el galardón se lo va a llevar otro Android. En este caso el Nexus 4. Es, sin duda, el androide más potente -por su condición de equipo hecho a medida- y su precio libre es absolutamente imbatible. El rival más serio para el iPhone que, esperemos que en su versión 5S nos sorprenda más. Lo sabremos en 2013.