Facebook, de nuevo multada por su gestión de los datos de los usuarios

La noticia ha llenado muchos titulares hoy: la Agencia Española de Protección de Datos ha impuesto una multa de 1,2 millones de euros a Facebook por vulnerar la normativa sobre protección de datos de particulares ya que la empresa “recopila, almacena y utiliza datos de los usuarios para fines publicitarios sin haber obtenido autorización expresa para ello previamente”.

La empresa, en un escueto comunicado, ha respondido que “discrepan respetuosamente” de la decisión de la AEPD y que, por tanto, “recurrirán la sanción”. La clave de su defensa es que son los propios usuarios los que voluntariamente la información que quieren añadir en su perfil y compartir con otros. Además, esos mismos contenidos no se emplean para mostrar publicidad específica.

Desde el argumentario de la Agencia, la red social ha recopilado esa información sobre su ideología, sexo, credo religioso o gustos personales sin que se haya dado un consentimiento inequívoco. Esto hace que considere que ha cometido dos infracciones graves y una muy grave por las que ha sido multado con 300.000 y 600.000 euros respectivamente.

Lo más grave para la empresa es que según el estudio llevado a cabo por la AEPD -y que se podría extrapolar a otros mercados de la UE- es que la compañía estadounidense no informa de manera exhaustiva de los datos que va a recoger y la forma en la que van a ser utilizado con la salvedad de ciertos ejemplos residuales. Además, la política de privacidad que, según Facebook de forma voluntaria, aceptan los usuarios está llena de generalidades y expresiones poco claras que dificultan la compresión por parte del usuario (aunque se detenga a leerlas con cuidado).

Asimismo, los usuarios no son informados del empleo de cookies cada vez que navegan por una web en la que pueden pinchar en un “me gusta”. De esta forma, con ese sencillo click, su información pasa a estar compilada por la empresa y se acepta de forma implícita su posterior uso, probablemente, con fines comerciales.

De este modo, el legislador también reseña que los datos de los usuarios no son eliminados cuando dejan de ser útiles para el fin por el que se recopilaron ni tampoco cuando un usuario solicita su eliminación definitiva. Lo más llamativo es que, desde que un usuario solicita eliminar su cuenta -y con ello todos los datos personales que Facebook ha recopilado- estos siguen siendo tratados durante al menos 17 meses con fines que el usuario ya no desea.

Facebook se ha defendido explicando que cumplen completamente la Ley de Protección de Datos de Irlanda, país en el que tiene centralizadas todas sus operaciones continentales y que ya está trabajando con las agencias de ambos estados miembros (España e Irlanda) para poder subsanar estos problemas.

Android, más datos por favor

 

Cualquiera que haya visto la tendencia de las tarifas planas los últimos años habrá descubierto que el crecimiento de la oferta de datos móviles es directamente proporcional a la oferta de voz. Cada vez demandamos más capacidad de datos frente al uso original de los teléfonos: hablar. Recientes encuestas llevadas a cabo por la consultora Alekstra en el Norte de Europa concluyeron que los que más se quejaban de lo “corta” que se quedaban sus tarifas eran quienes utilizaban un dispositivo con Android.

 

Sin embargo, en el fulgurante universo tecnológico, muchas de las sensaciones y afirmaciones no tienen ningún fundamento. Este no ha sido el caso. Un estudio llevado a cabo por Ericsson revela que, efectivamente, los usuarios de la plataforma de Google son los que más datos móviles consumen. La media son, nada más y nada menos, que 2,2 Gigas al mes. Bastante más que los 1,5 GB de media de los propietarios de un iPhone y muy lejos de los poco más de 1,3 GB de los usuarios de un Windows Phone.

 

En principio, esto debería tener como origen un uso más intensivo de las aplicaciones -o un mayor número de aplicaciones- en los equipos del robot verde. Pero, una vez más, nada más lejos de la realidad. De media, los usuarios de iOS son los que más aplicaciones descargan y los que más programas usan. ¿A qué se debe entonces?

 

El estudio refleja que la media varía muy mucho en función de la versión de Android instalada en el equipo. El gran talón de Aquiles del sistema operativo más implantado en el parque móvil es sangrante en este caso (incluso en los requisitos de software que exige a los fabricantes). De hecho, la mala gestión del cierre de aplicaciones de las primeras versiones de los sistemas operativos (ocurría lo mismo con iOS pero sólo un 15% de los aparatos trabajan con una versión diferente a la 7) son la primera causa de descarga de datos, aunque sea “involuntaria”.

 

Otro de los puntos flacos de Android en este aspecto es el tamaño de sus pantallas -precisamente lo que Google vende como punto fuerte-. A más pantalla más demanda y descarga de datos. Si tenemos en cuenta la importancia del fenómeno phablet en el mercado androide y que hasta hace bien poco los iPhone tenían 3,5 pulgadas de pantalla, encontramos otra de las diferencias.

 

Por último, el informe concluye que la tendencia aumentará en 2014 algo que ya anunciaba recientemente Chetan Sharma, consultor de telecomunicaciones que decía que el consumo mensual medio en mercados como el estadounidense se disparará hasta los 4GB.

IBM, el resurgir de los Blue Chips

Durante años la fortaleza o debilidad de los títulos de IBM fue un fiel reflejo de lo que pasaba en Wall Street y en la economía americana. La centenaria empresa que conmocionó el mundo cuando decidió deshacerse de su división de hardware cuando era el primer fabricante mundial para centrarse en la consultoría no sólo es una de las que mejor ha superado la crisis financiera que nos azota desde 2008, sino que se ha convertido en el gran motor que tira de la Bolsa estadounidense.

 

Si tomamos como referencia el máximo histórico que marcó el parqué en octubre de 2007, los Blue Chips valen ahora más del doble. Si analizamos las razones por las que el Dow Jones ha conseguido remontar desde el pozo en el cayó en 2009 para situarse en niveles previos a la crisis veremos que el gigante azul ha aportado -en solitario- 942 puntos a esa subida con una apreciación del 150%.

 

La clave para este comportamiento inquebrantable lo dio hace poco Ginni Rometty, su CEO: “los datos son el nuevo recurso natural”. Ellos, sin duda, son los que mejor los explotan. En un momento en el que las grandes tecnológicas han hecho que gran parte de la economía -y de nuestra vida diaria- gire en torno a smartphones, tabletas, portátiles… y las redes sociales e internet se muestran como escenarios determinantes para el desarrollo del mercado publicitario y el comercio, la gestión de los datos (los famosos Big Data y Small Data) se muestra como una ventaja competitiva determinante para las empresas que se dediquen a ello.

 

Es cierto que IBM no es la única empresa que se dedica a ello. Oracle, SAP, Cisco Systems y HP también están en un negocio que, de momento, crece a un ritmo extraordinario. Cada vez hay más datos y éstos se multiplican más rápidamente. La clave para el excelente comportamiento de IBM reside en el mantra que abanderó Thomas J. Watson -su fundador- y que Rometty lleva hasta la última consecuencia: “no hay que ser conformista, hay que arriesgar”. En 2012, la facturación se disparó hasta los 104.500 millones de dólares y los beneficios superaron los 16.000 millones.

 

Como bien explica Sandro Pozzi en su reportaje en El País, IBM ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos creando nuevos mercados. No basta con adaptarse a ellos. En ocasiones hay que generar nuevos espacios donde ser el líder y generar riqueza. La fecha tope para la reestructuración de la empresa era 2015. Sin embargo, el éxito ha llegado mucho antes. Ofrecer servicios integrados a otras compañías es algo que todavía está en pleno desarrollo y que, seguro, les permitirá crecer aún más.

 

IBM vuelve a ser una empresa respetada por todos. Su marca es la segunda más valiosa del informe de Interbrand y los que anunciaron su suicidio por vender su división de hardware ven ahora que es el único gigante que aguanta el ritmo de las nuevas empresas tecnológicas -como Google- mientras otros dinosaurios intentan quitarse la “grasa” que no les permite avanzar con los tiempos -léase, HP-.

 

Un buen ejemplo de esta estrategia es la supercomputadora Watson que, según la CEO, estrena la “tercera era tecnológica”. En la primera los ordenadores enumeraban. En la segunda, la actual, los dispositivos ejecutan órdenes. Watson es la primera de una nueva generación que aprende de su entorno mediante el análisis de datos que se le facilitan gracias a lo que es capaz de tomar decisiones discriminando varias opciones.

 

Sus vías de crecimiento son inusitadas. IBM acaba de retocar sus previsiones de facturación para el área de análisis de datos. De los 5.000 millones de dólares que predijo (y superó en 2010) a los más de 20.000 millones que presupone en 2015. Si tenemos en cuenta que los 16.000 millones los ha superado con tres años de antelación todo parece posible. Incluso que entre en el accionariado de Twitter una herramienta muy útil pero muy mal gestionada que, de momento, sólo acumula pérdidas astronómicas.

 

La colaboración hombre-máquina para el análisis de los Big Data ha pasado de verse como una amenaza a tratarse como una oportunidad. En la campaña presidencial de Obama se analizaron 66.000 datos diarios para saber cuál era el modo más optimo de mover personas y capitales. Dell que se ha especializado en servidores -y empieza a deshacer su negocio de hardware- busca nuevas formas de invertir su dinero en el análisis de datos y busca clientes en la Administración: desde la gestión del tráfico rodado hasta la gestión de llamadas de emergencias o políticas contra el crimen.

 

El valor ya no es lo que sabemos de algo. Ni siquiera lo que generamos. El valor reside en lo que compartimos, enriquecemos y volvemos a enriquecer. Las grandes tecnológicas comienzan a fijarse en las redes sociales como una nueva vía de explotación de datos. Seguro que IBM volverá a estar ahí la primera. Seguro que Watson también.