Perspective, IA para plantar cara a los trolls

Pocos países han aupado más internet que Estados Unidos. Su penetración en la sociedad, en las costumbres de los ciudadanos, es enorme. Por una parte, Silicon Valley y sus empresas retroalimentan la digitalización de una sociedad en parte menos temerosa que otras a las nuevas tecnologías. Por otra, la regulación permite la creación de nuevos modelos de negocio sin la supervisión de otras áreas económicas. Sin embargo, ser el conejillo de indias tiene un precio: un estudio del Instituto de Investigación Data Society sobre acoso y abuso en internet revela que casi la mitad de los usuarios estadounidenses ha sufrido acoso; que tres cuartas partes ha sido testigo de ese acoso y que tres de cada diez se autocensuran a la hora de opinar por miedo a las consecuencias.

Google, el ojo que todo lo ve en internet ha decidido tomar medidas en el asunto -igual que prometió combatir las noticias falsas que tantas consecuencias han tenido en 2016- y lanzó el pasado jueves Perspective. Se trata de una herramienta de inteligencia artificial diseñada para identificar los comentarios tóxicos de los “trolls” de la red para eliminarlos y excluir a esos usuarios de la conversación.

Jigsaw, la filial de Alphabet que ha desarrollado el software y que antes respondía al nombre de Google Ideas, busca que en internet “se puedan volver a entablar conversaciones y debates interesantes”. Un código abierto -buscan potenciar a todas las plataformas en la red- que busca hacer de internet un entorno más seguro. Cualquier editor o desarrollador de contenido podrá usarlo para controlar qué se puede decir y qué no en su web.

Además, Perspective se ha creado con varios niveles de exigencia para que cada titular de una web pueda decidir qué hacer con la información que recibe: se pueden marcar los comentarios para que se moderen uno a uno y que se decida si entran o no en la conversación; que la propia persona que escribe los comentarios pueda ver en tiempo real el nivel de “toxicidad” de su reseña o que se clasifiquen de forma automática los comentarios en base a ese mismo criterio.

Su funcionamiento es sencillo en teoría. Un conjunto de personas han clasificado comentarios que consideran tóxicos porque incluyen faltas de respeto, insultos, amenazas o palabras malsonantes. Después, la IA se ha encargado de analizar de forma autónoma miles de comentarios en la red y, para saber si son tóxicos o no los ha comparado con los de su base de datos. Un entrenamiento con el que Perspective ha ganado capacidad ante palabras y frases. El último paso fue su lanzamiento a la web para que sea empleado por quien quiera. Además, cuanto más se implante más aprenderá.

Su mejor baza es el machine learning de Google que tiene la capacidad de analizar datos y crea patrones a partir de los mismos. Cuanto más se usa más aprende. Y en esta fase de aprendizaje serán tan importante los moderadores como los propios usuarios que podrán enseñarle al sistema qué es un comentario tóxico y qué no.

Aunque de momento solo esta disponible en inglés, la empresa ha explicado que pronto estará disponible en otros idiomas. Será fundamental la colaboración de editores y plataformas de otros países (no angloparlantes) para que se pueda crear un modelo efectivo como ocurrió en su momento con el inglés y el medio The New York Times, que ya tiene un equipo humano que se encarga de moderar los 11.000 comentarios diarios de su web. Eso ha provocado que solo se pueda comentar en el 10% de los artículos de su web. Perspective, gracias a su algoritmo permitirá que su trabajo sea más eficaz y sencillo.

Aunque hay empresas como Twitter y Mozilla que tienen en marcha iniciativas similares, la de Google -por potencial y herramientas- parece la más capaz de sobrevivir y de convertirse en estándar en internet.

Amazon Chime, Skype y Hangouts tienen un nuevo rival

Aunque para la mayoría de nosotros Amazon sea la gran tienda de internet (o de la era 2.0), uno de los departamentos más exitosos de la empresa de Jeff Bezos es, Amazon Web Services, proveedor de infraestructuras en la nube. Su negocio no para de crecer y, vinculado a su matriz, consolida la facturación y los beneficios de la empresa de Seattle.

Ahora acaba de lanzar Chime, un servicio de mensajería dirigido al ámbito empresarial que tiene en su punto de mira los servicios de Microsoft y Google. Su punto fuerte es su carácter de todo en uno: cuenta con salas de chat, llamadas VoIP, conferencias… y gestión de las reuniones virtuales en su servicio multiplataforma compatible con Windows, macOS, iOS y Android.

Con un Hangouts redirigiéndose hacia los negocios después de no cuajar entre el público generalista y un Skype for Business con una sólida reputación pero con quejas de los usuarios por su complejidad de uso, Amazon Chime pretende apuntalar todo el conjunto de servicios web de Amazon en el pujante sector de los negocios.

Además, el sistema está planteado como un servicio escalable. La versión gratuita permite chats de dos usuarios y videollamadas -perfecto para pequeñas empresas con pocos centros de trabajo-; existe una intermedia llamada Plus con un coste de 2,50 dólares al mes por usuario que añade la opción de compartir pantalla y control remoto de equipos. Perfecto para el desarrollo de TICs. Por último, la versión Pro, cuesta 15 dólares al mes por usuario y permite gestionar y crear reuniones en tiempo real, asistir de forma remota a reuniones mediante llamadas VoIP y videoconferencias; crear salas de chat con imágenes en las que trabajar con contenidos en simultáneamente.

Como curiosidad, se podrá silenciar a alguno de los usuarios para evitar que su ruido de fondo distraiga a los demás miembros de la reunión. Éste recibe una notificación y, cuando quiera hablar, podrá volver a tener voz.  También se podrá saber quién forma parte y quién está viendo la conferencia y compartir los escritorios (he aquí su potencial multiplataforma) para compartir con los demás el proyecto en el que trabajamos.

Lo mejor es que Chime promete un uso muy intuitivo con una interfaz sencilla: a la izquierda  tendremos los contenidos de los demás chats. En la parte superior estarán los accesos directos a las opciones clave.

En definitiva, una propuesta que quiere aunar lo mejor de propuestas ya existentes como Slack, HipChat o los antes nombrados de Google y Microsoft. ¿Cuál se impondrá?

Essential, la nueva joya de Andy Rubin

El universo de la tecnología móvil parece dividido en dos mundos. El primero el de Apple, el del creador del universo de aplicaciones y del concepto de smartphone tal y como conocemos hoy día. El segundo es el de Android. La democratización del primer concepto mediante el enorme músculo de Google y sus herramientas. El primero es totalmente identificable con el célebre Steve Jobs (para lo bueno y lo malo). El segundo, aunque muchos no lo sepan, también. El padre del robot verde es Andy Rubin y ahora vuelve para intentar cambiarlo todo.

Rubin no viene solo. Se ha rodeado de un equipo de ingenieros muy reputados en Silicon Valley y con experiencia tanto en Apple como en Google para desarrollar un smartphone del que aún no se sabe casi nada (los que lo han visto dicen que es un gama alta con un hardware superior al del último iPhone) y que promete ser diferente en casi todo.

Coincidiendo con el décimo aniversario del lanzamiento del iPhone, Rubin parece decidido en adelantarse al pionero en el lanzamiento de un phablet de gran formato sin marco. ¿Qué consigue esto y por qué es tan codiciado por todos los fabricantes? Porque se deja de malgastar espacio en el frontal del terminal -la parte más crítica- e incrementa las posibilidades de interacción con el dispositivo. Además, si se le suma un sensor de presión tipo Force Touch la experiencia puede ser inmejorable.

Los rumores también dicen que el resto de materiales del terminal serían más propios de la alta relojería como una cubierta trasera de cerámica estilo Apple Watch o Rolex. Lo dudoso de esto es el enorme esfuerzo que exige a la empresa para con su ensamblador puesto que requeriría una línea de producción dedicada con máquinas CNC. Alta tecnología que hace demasiado caro cualquier producto… y lo deja casi sin margen de beneficio.

Por supuesto, contaría con un sistema de inteligencia artificial -que parece ya indispensable en cualquier plataforma gracias a Siri, Cortana o Google Talk- así con una novedosa cámara con tecnología 360º gracias a un accesorio tipo Gear 360 de Samsung.

Todo esto se alimentaría gracias a un sistema de carga inalámbrico de última generación. Rumores que demuestran que hay ganas de algo rompedor en el mercado y, sobre todo, que la gente está dispuesta a pagar una cifra “racional” por ello: unos 650 dólares en Estados Unidos.

A nosotros, rumores imposibles al margen nos surgen dos dudas. ¿Rubin se decantaría por Android para su Essential o buscaría el lanzamiento de una plataforma alternativa basada en el robot verde al más puro estilo Xiaomi? ¿Cuál será la dependencia del terminal de tecnología de terceros (especialmente Samsung)?

Esperemos que todo esto se cristalice y que sirva para catalizar el lanzamiento de los nuevos iPhone, Pixel, Galaxy S y compañía. Y esperemos que consigan encontrar hueco en un mercado en el que cada vez menos marcas tienen más presencia.

Web Summit, ¿hacia dónde va el mundo de la tecnología?

Web Summit, es, sin duda, el evento tecnológico del año a este lado del Atlántico. Creado en Irlanda por Paddy Cosgrave, este año ha sido el primero en celebrarse fuera de sus fronteras y la experiencia en Lisboa ha sido todo un éxito. Durante las cuatro jornadas (del 7 al 10 de noviembre), 663 oradores -políticos, periodistas especializados, CEOs y 200 start ups- congregaron a 53.000 personas -más del doble de otras ediciones- para dejarnos pistas del futuro del sector a corto y medio plazo.

De todas ellas nosotros nos quedamos con estas cinco que parecen dispuestas a cambiar el mundo: cómo nos interrelacionamos, cómo trabajamos y hacia dónde va nuestra estructura social.

La más importante es la conectividad. El motivo es sencillo: sin ella no hay desarrollo. Según Mike Schroepfer, jefe de tecnología de Facebook, es nuestra “electricidad” y el pilar del desarrollo social junto con la inteligencia artificial y la realidad virtual. Las cifras parecen darle la razón. En 1996 solo el 1% de la sociedad estaba ligada -que no conectada- a internet. En 2006 la cifra creció (y la población absoluta también) hasta el 17,6% de la humanidad. Ahora, el 46% de los 7.400 millones de habitantes nos conectamos asiduamente a la red.

El objetivo de su empresa y de Google es alcanzar el 100% lo antes posible. La única solución posible es con sistemas sostenibles y baratos como son el dron Aquila (con la envergadura de un Boeing, 42 metros de ala a ala, pero solo 500 kilos de peso y el consumo de un microondas) o los globos que propone Google. Las pruebas este verano con un modelo a escala 1:5 de Aquila han sido satisfactorios para Facebook ya que sus sistemas láser para enviar señal funcionan correctamente.

La segunda clave es la inteligencia artificial. La idea es que una vez conectados los dispositivos estos han de ser más inteligentes. Gran parte de las start ups presentes en el evento buscaban capital para este propósito: detectar el cansancio de los trabajadores, incrementar la seguridad en el transporte y el hogar o gestionar más eficientemente los recursos. Conseguir que los robots hagan muchos de nuestros trabajos con un alto nivel de empatía y ser capaces de entender nuestro lenguaje no verbal y nuestro idioma.

Una vez más, tanto Facebook como Google están implicados en su desarrollo. Desde sistemas de traducción simultánea hasta entendimiento de órdenes de voz (que en el caso del segundo han pasado del 70 al 90% en solo seis años). No solo importan los datos, también la inteligencia emocional. Ese es el gran reto para que las máquinas sean mucho más útiles en todos los campos.

Y aquí será fundamental la comunicación no escrita. Los asistentes como Siri o Google Now ganan peso en las búsquedas día tras día. Además, cada vez se abren hueco más rápidamente las búsquedas por imagen. La empresa de Mountain View espera que en 2020 la mitad de las búsquedas en Android se hagan de estas dos formas. En el propio Summit se hablo del salto de la generación Millennial a la Z: de distribuir contenido a generarlo. De usar dos pantallas a usar cinco. Del texto al vídeo y la voz.

Ese salto también se traducirá en un cambio de la era de la acumulación a la era de los servicios. Los primeros afectados serán los bancos a los que las Fintech se les quedarán cortas. Propuestas como Square permite a los comercios tener formas de pago sin comisiones para ellos; TransferWise permite prestarse divisas en tiempo real; crecen las opciones de crowdfunding y crowdlending así como monedas virtuales que han demostrado ser más resistentes que la libra en el Brexit o el dólar con el efecto Trump.

Pero el bancario no será la única estructura decimonónica que se verá afectada: la automoción vive sus propios problemas. Si la generación Millennial ya no corre a sacarse el carnet (en una mezcla de movilidad reducida, imposibilidad de acceder a créditos, dificultad para mantener el coche y una mayor responsabilidad medioambiental), la Z ha aprendido a compartir servicios de terceros como Uber. Google, Tesla, Ford, General Motors y compañía se preparan para crear flotas de coches autónomos y eléctricos bajo demanda para que los ciudadanos vuelvan a tomar las calles (no esa franja lateral anexa a los edificios para no molestar a los coches).

A esto se suman los continuos problemas de la industria tradicional para ganarse la confianza de los consumidores con casos como el dieselgate o el nuevo escándalo de las emisiones de Audi y el enorme interés de las grandes tecnológicas -las nuevas empresas de referencia para esta generación- que están echando el resto para entrar dentro de los coches. El último ejemplo, la compra de Harman por parte de Samsung. Como anexo, la venta de bicicletas, asistidas o no, sigue disparada en todo Occidente.

Por si os quedáis con las ganas de asistir a la próxima edición, se espera que acudan unas 70.000 personas y, de momento, todas las entradas que han salido a la venta por 300 euros ya se han vendido. Sin embargo, prometen más cantidad (y más baratas) así como otra cobertura excepcional vía web.

Chromecast Ultra, VR y Home, las otras novedades de Google

Si hay algo que Google ha dejado siempre claro a sus competidores es que el móvil es solo uno de sus mercados y que ellos buscan un ecosistema mucho mayor en el que todos sus servicios completen un gran puzzle potenciados por su inteligencia artificial. Hace unos días los medios centraron el foco en los nuevos Pixel pero hubo otras novedades igual de relevantes y, sobre todo, igual de útiles a la hora de convertir en inteligentes nuestros hogares.

Chromecast es uno de sus productos estrella y ha recibido una importante actualización: ahora es capaz de enviar contenido 4K, HDR10 y Dolby Vision a nuestras pantallas y, en caso de que estas no sean compatibles, se encarga de optimizar al máximo el color y la calidad de imagen. El Ultra es hasta 1,8 veces más rápido a la hora de enviar vídeo. Además, incorpora un puerto Ethernet para aquellos que no disfruten de una experiencia WiFi satisfactoria. Su precio, por cierto, sube hasta los 79€.

Compatible con iOS, Windows y, por supuesto, Chrome y Android, Chromecast hará muy buena pareja con otra de las novedades que presentaron los de Sundar Pichai: Home.

Siguiendo con su intención de estar en nuestros hogares, y apoyados por las mejoras de Google Assistant (que cada vez es más diferente entre usuarios gracias a su capacidad para contextualizar), han lanzado su propia versión de Amazon Echo, uno de los productos más exitosos de la empresa de Jeff Bezos.

La idea es que solo con la voz se pueda controlar el ecosistema Google: desde el termostato hasta poner alarmas, pedir ver algo en la televisión, pedir un taxi, escuchar música o mandar un mensaje -colaboran con ella MyTaxi, Pandora y WhatsApp-. La misma inteligencia artificial que ha hecho dar un salto enorme a Fotos y que tan bien han recibido los usuarios es ahora el cerebro que pretende hacernos la vida más fácil sin ser intrusivo.

Precisamente esa IA es la misma que forma parte de Allo, la plataforma pensada para hacer la competencia a WhatsApp y Telegram y una de las pocas manchas en el historial de la empresa del buscador. Si bien es cierto que la distancia en número de usuarios resulta insalvable, saben que si consiguen una tasa de éxito similar a la que tiene Apple con iMessage conseguirán atraer a mucha gente de su ecosistema, aparentemente abierto.

Para el final quedó la realidad virtual. Sabedores de que es ajena para muchos usuarios que no tienen claro si deben o no invertir dinero en unas Oculus o similares, han seguido la estela de Cardboard a la que alabaron: “han hecho una gran trabajo. Para ser una caja de cartón es impresionante, pero sabe a poco”. Y a continuación llegó Daydream, su plataforma de realidad virtual en alta definición.

Además, cuenta con una ventaja que no tienen muchos de sus rivales, un sencillo mando -nos recuerda también a cierto mando de la competencia- que de una forma muy intuitiva permite gestionar contenidos en la “otra realidad”.

El golpe de efecto es que nace con una potente tienda de aplicaciones en la que no faltarán cabeceras como The New York Times, Hulu, Netflix, CNN, la NBA o The Wall Street Journal. Parece que solo queda una batalla en la que plantar cara de una forma solvente, la de los wearables, pero conociendo a Google, es solo cuestión de meses que presenten algo mucho más que relevante.