24
jul 14

HP Slate6 VoiceTab, objetivos claros

Ha llegado a nuestras manos uno de los productos más interesantes dentro del catálogo de dispositivos móviles de Hewlett Packard, el Slate 6 VoiceTab, un phablet (híbrido entre tableta y smartphone) que tiene claros cuáles son sus objetivos y su público. En un momento en el que la mayoría de los fabricantes están intentando encontrar su hueco en el mercado (fuera de Android no hay alternativa a iOS y dentro del universo Google, es complicado superar a Samsung y los chinos), los estadounidenses han apostado por el segmento de los smartphones de más de 6 pulgadas, uno de los que más rápido está creciendo y uno de los pocos capaces de restar ventas a las omnipresentes tabletas pequeñas.

Si nos centramos en sus especificaciones, descubriremos que cuenta con un procesador de cuatro núcleos Marvell PXA 1088 a 1,2 GHz que mueve con soltura Android 4.2. Es cierto que los hay más rápidos pero, para un usuario medio, parece suficiente. Tener 1 GB de RAM y 16 GB de disco parece poco si no llevas una manzana en la espalda pero la ranura SD y la cada vez mayor ligereza de las aplicaciones de trabajo del ecosistema Android permiten que algunos fabricantes se decanten por especificaciones más ajustadas.

Y decimos lo de trabajo porque este equipo pensado para mercados emergentes es uno de los pocos que cuenta con un sistema Dual SIM perfecto para los que busquen una herramienta de trabajo más allá de un dispositivo a la última o un ejercicio de diseño.

La pantalla de 6 pulgadas tiene una resolución notable (1.280×720). Es cierto que no es la mejor del mercado y también que la sensibilidad táctil podría mejorar pero también es cierto queda compensada por uno buen contraste, una buena tasa de refresco y unos negros respetables. Suficiente para el visionado de contenidos multimedia y notable para el uso diario de un phablet (consulta del correo, aplicaciones básicas, redes sociales, etc.).

La batería es uno de los puntos fuertes del equipo. En sólo 160 gramos han conseguido insertar una pila de 3.000 mAh que promete una autonomía más que diaria sea cual sea la exigencia que tengamos sobre el dispositivo.

No podemos decir lo mismo de las cámaras. Si bien la frontal nos parece extraordinaria gracias a la resolución de 2 Mp (pensada en vídeo llamadas) la trasera se nos queda escasa en sus 5 Mp. El flash LED y el autofocus ayudan pero por mucho que esté planteado como un dispositivo de trabajo y a precio muy accesible, el sonido y la imagen son factores definitivos a la hora de comprar un equipo.

Todos estos peros (y alguno más como los plásticos de la tapa trasera) quedan completamente en entredicho cuando hablamos de un modelo por el que nos piden 249€ libre. Ahora que parece que todos los fabricantes están entrando de lleno en el mercado de los smartphones de gran tamaño y que los punteros no tienen reparos en pedirnos cifras que superan holgadamente los 600€, que un fabricante de la reputación de HP esté dispuesto a cubrir este nicho con un precio tan ajustado es de aplaudir.

La clave es entender el dispositivo en su contexto. Frente a los ejercicios de diseño y marketing de otros competidores (vendernos como policarbonato plástico blando) HP ha creado un caballo de tiro que no nos dejará con mal sabor de boca nunca, que no nos pedirá mucho mantenimiento ni tampoco mucho esfuerzo para comprarlo.


02
jun 14

HP Pavilion x360, alternativa real

Ha llegado a nuestras manos una de las grandes promesas de Hewlett Packard, el Pavilion x360, un ultraportátil que tiene en el punto de mira a todos los usuarios que quieran un producto con un rendimiento notable y un precio ajustado. ¿Su rival más parecido? Un Lenovo IdeaPad Yoga que aunque cuenta con configuraciones más potentes se acerca demasiado al precio rival intocable de este mercado: el MacBook Air.

Pero volvamos al producto de los californianos, un dispositivo con pantalla de 11,6 pulgadas y una resolución de 1.366×786 píxeles que aúna buenas imágenes a un notable rendimiento como panel táctil -además, se nota que Windows 8.1 tiene mucho más de táctil que de sobremesa-.

Nuestro modelo, en un precioso y bien acabado color rojo, cuenta con un procesador Intel Celeron N2820 de dos núcleos a 2,13 GHz y GPU Intel HD Graphics, así como 4 GB de SDRAM DDR3L que no sólo mueven los contenidos con una fluidez sorprendente para las especificaciones, sino que son mucho más que suficientes para un usuario medio: “puede” de sobra con Windows, ejecuta a la perfección suites ofimáticas, rinde bien en internet -incluidos vídeos- y gracias a su infinita relación de configuraciones, puede pasar por un tablet algo pesado (1,4 kilos, excelente para un equipo de estas características) para “jugar” en redes sociales, webs, etc.

Además, como ya es característico en HP, el audio corre a cargo de Beats (¿qué pasará ahora que pertenece a Apple?) lo que garantiza graves contundentes y un sonido por encima de la media de otros equipos, sobre todo de su precio.

Si tuviéramos que criticar algo de este modelo sería probablemente su grosor. Puestos a pedir, quedaría perfecto reducir su perfil y bajarlo de esos 2,19 cms que a veces lo hacen incómodo para manejar con las manos. Sin embargo, podemos perdonárselo a un portátil de 449€ (menos que un iPad Air) con un diseño diferente y atractivo, un rendimiento notable y una buena autonomía: nos acompañará sin problemas durante 5 horas por mucho que le exijamos.

En definitiva, un modelo que aunque parezca llamativo por su pantalla táctil o por su bisagra de 360 grados, ofrece mucho más. Un equipo equilibrado, recomendable y práctico que es algo más que un modelo de acceso a una gama de productos que, sin duda, ofrecerá mucho gracias a la mejora de Windows 8.1 cuando el entorno se vuelve táctil. Una alternativa real.


28
mar 14

HP Slate8 Pro, una tableta redonda

 

 

Hace poco más de un mes probamos uno de los productos de cabecera de Hewlett Packard. Se trataba de la tableta Omni 10, un equipo que, como concluimos, contaba con un hardware sobresaliente pero que se veía muy lastrado por Windows 8. En HP les aseguramos que, con un entorno operativo mejor -Android- estábamos seguros de que tendrían una de las mejores tablets del mercado. Ellos, amablemente, no sólo recogieron el guante sino que nos han prestado durante unos días su Slate 8 Pro. Comenzamos de cero.

 

 

Hardware

 

Lo primero que llama la atención en la mano es su sensación de robustez. Su diagonal de 7,9 pulgadas es un aviso para navegantes (con manzana en su espalda). El tono blanco le da un aire moderno y realza el logotipo de la casa. Aunque más pesado de lo que pueda parecer, todo en él da sensación de que se ha pensado muy mucho.

 

Encenderlo es un ejercicio de velocidad -nada que ver con su prima Omni 10- y su pantalla con resolución 1.600×1.200 nos deja claro que podremos disfrutar muy mucho de cualquier contenido multimedia. Sobre todo si tenemos en cuenta que, siguiendo la tradición de la casa, del audio se encarga Beats Audio, para los puristas, puede que no sea Sennheiser, pero garantiza buenos graves, notables agudos y bajos y una nitidez de sonido poco habitual en tabletas. La pantalla, por cierto, además de resolución Full HD (solidaria con los contenidos que pueden grabar las cámaras de 8 y 2,1 Mpx).

 

En su interior late un procesador NVIDIA Tegra 4 de cuatro núcleos que trabaja con 1GB de memoria RAM y permite una ligereza entre aplicaciones propia de un producto premium -y que nos recuerda poderosamente al rendimiento de las Android puras, las Nexus-. En cuanto a la ligereza con la que mueve los gráficos, la GPU GeForce ULP de 72 núcleos la hace mucho más que solvente -recordemos que una tableta no es una consola-.

 

Respecto a conectividad, está sobradamente “cubierta” gracias al miniJack, la ranura para tarjetas microSD y los puertos microUSB y micro HDMI. Además, el Bluetooth 4.0 y el WiFi de última generación hace que no suponga ningún problema relacionar nuestra Slate con ningún otro equipo.

 

 

Software

 

Equipada de fábrica con Android 4.2 pero actualizable a versiones superiores, lo que en la Omni 10 se convertía en un punto débil en este caso se convierte en uno fuerte. El Android de HP está poco tapado por el clásico software que suelen sobreponer otros fabricantes. Las aplicaciones nativas son sobresalientes y sirven para gestionar mejor capacidades de la tableta pero, en general, es un modelo que respeta el sistema operativo de Google (ese es, para nosotros, su mayor punto fuerte).

 

Es cierto que, para los que venimos del iPad, es como conducir a la izquierda o a la derecha pero también que el sistema de Google es cada vez más intuitivo. Si a eso le unimos el ecosistema de HP (con el resto de sus productos) tenemos un modelo al que sacarle chispas con muy poco esfuerzo.

 

 

Conclusión

 

HP nos pide 349,00€ por un modelo sobresaliente que podría mejorarse con más RAM (penalizaría el precio) pero que, en general, no tiene puntos débiles. Un peso cotenido (poco más de 450 gramos), una batería sobresaliente, un sistema de carga muy rápido, una pantalla genial, unas cámaras notables (sobresalientes para ser tabletas) y todo ello con un diseño elegante y unos acabados resistentes.

 

Un modelo mucho más que recomendable no sólo para quien busque un tablet premium (Android o no) sino para quien quiera adquirir un dispositivo que le dure mucho tiempo y con el que sabe que tardará tiempo en sufrir obsolescencia. Un trabajo muy bien hecho… que nos deja con ganas de probar más equipos de la casa.


26
feb 14

HP Omni 10, por el buen camino

 

 

Ha llegado a nuestras manos la última tablet de Hewlett Packard con sistema operativo Windows 8.1. Un dispositivo que se presentó directamente en la web de Microsoft y que, aunque quizás no ha tenido la suficiente presencia en los medios se nos antoja un dispositivo esencial para las aspiraciones de Windows como rival de Android y el iPad y alternativa real a aquellos que ven en las tabletas un equipo de trabajo; y para la propia Hewlett Packard que, aunque sigue realizando dispositivos de calidad a buen precio, ve como su cuota de mercado es menos relevante de lo que debería.

 

Pero, más allá de analizar el futuro (cercano o no) de ambos titanes, nos centraremos en un equipo que, en cuanto está fuera de la caja tiene bastante empaque. Como su nombre indica, estamos ante un modelo con una diagonal de 10,1 pulgadas y un panel IPS con resolución 1920×1200 píxeles y acabado en Gorilla Glass 3.

 

Toda una declaración de intenciones de lo que nos espera en su interior: el último modelo de procesador Intel, el Atom Z3770. Como el resto de chips de la gama Bay Trail tiene una arquitectura de 22 nanometros y, aunque cuando los de Mountain View dijeron que era un rival serio el Qualcomm Snapdragon 800 no estábamos seguros, después de 10 días a pleno trabajo podemos asegurar que, en ocasiones, incluso lo supera. Sus cuatro núcleos trabajan a 1,46 GHz, aunque cuando la carga de trabajo lo exige, puede ir hasta 2,4 GHz gracias a su función turbo. Además, la gestión de la batería nos permite una autonomía sorprendente: más de 8 horas reales. Nada mal para una tableta de este tamaño que opera con Windows.

 

La GPU es la solvente Intel Gen 7 que permite gestionar los contenidos multimedia mejor que en la mayoría de sus rivales. En cuanto a la RAM, disponemos de 2 GB y respecto a la capacidad de almacenamiento, se parte de 32 GB ampliables a 64 mediante una ranura de expansión. Las cámaras son, quizás, su punto más débil. 8 Mpx para la trasera y 2 para la frontal. Están en la línea de las de sus rivales pero hubiera quedado perfecto subir un poco las cifras (entendemos que hubiera subido la factura).

 

Otro de los peros al hardware podría ser su peso. Tener todo tipo de conexiones, una pantalla sorprendente, un chasis fiable y la última tecnología Intel nos pedirá cargar con 652 gramos. No es una mala cifra ya que está también en la media, pero los 478 gramos del iPad Air deben ser la nueva referencia para todos los fabricantes de esta familia de dispositivos.

 

Sí es cierto que será difícil encontrar en el mercado de tabletas Windows un equipo con mejor relación calidad-precio. 399€ por este procesador, esta pantalla -con una resolución sobresaliente- y unos muy buenos acabados nos parece mucho más que razonable. Surface 2 es mucho más cara y rinde menos. La Dell Venue 11 Pro tiene unas especificaciones superiores… y un precio superior. Incluso el ASUS Transformer Book nos cobra algo más por un procesador menos potente (por mucho que incluya teclado). Sólo mejoraríamos (siendo muy exigentes) un cargador con un tacto y una presencia que no está a la altura del resto del conjunto.

 

 

La parte de Microsoft

 

Como hemos dicho antes, la Omni 10 5600es tiene un hardware redondo. Barato, potente, eficiente y hasta con un audio notable (uno de los puntos flacos de casi todas las tabletas). Ahora nos queda saber lo que ocurre cuando lo encendemos. Una referencia en su nicho de mercado, pero, ¿habrá cumplido Microsoft su parte del trato?

 

La unificación que nos ha traído Windows 8.1 nos permite crear un ecosistema cerrado entre todos nuestros equipos con esta plataforma de una forma similar a como lo hacen los iDevices. PC, smartphone y tableta quedan vinculados a través de la nube, Skydrive. El retorno del botón de inicio hace que sea más fácil pasar de una aplicación a otra, apagar, reiniciar, cambiar usuario de sesión, etc… Y aquí se acaba lo interesante.

 

El resto es más de lo mismo. Por mucho que podamos “apartar” la interfaz Metro si así lo configuramos, el sistema operativo es el que manda sobre el usuario. No es intuitivo, es lento -y esto es complicado con este hardware- y algunos de los programas se cuelgan. No es difícil que Internet Explorer se “olvide” de lo que está buscando. Tampoco que la tienda de aplicaciones tarde mucho en cargar el catálogo.

 

Nuestra impresión es que Windows 8.1 no sólo está muy lejos de iOS 7 en cuanto a rendimiento, gestión de recursos o fiabilidad, sino que la brecha con Android se agranda… y Google Docs o la suite gratuita iWork de Apple empiezan a ser rivales a tener en cuenta por su compatibilidad con Office -sin duda lo mejor de Microsoft-.

 

Estamos seguros de que este mismo hardware trabajando con la última versión de Android sería un serio rival para los Nexus y los Galaxy Note. Un equipo que permitiría una gestión perfecta de las necesidades de trabajo del usuario y que tendría recorrido como dispositivo de ocio. Además, nos ahorraríamos la costosa licencia Windows y el precio podría ser aún más competitivo. Una vez más, un producto sobresaliente se queda en un notable por el sistema operativo con el que trabaja. Una pena.


20
feb 14

Silicon Valley, ¿competencia real?

 

Silicon Valley es, probablemente, uno de los lugares más idealizados de este nuevo siglo. Un lugar en el que nacen multinacionales en los garajes, se atrae cerebros de todo el planeta y, bajo el sol de California y a la vera de la espectacular San Francisco, los jóvenes crean servicios y productos que nos hacen la vida más fácil. Todo ello, eso sí, aderezado con el particular espíritu competitivo de la región y una pugna sin cuartel entre los nuevos titanes americanos: Google, Apple, Microsoft, Facebook, seguidos de otros como Hewlett Packard, IBM, Amazon, etc (aunque algunos de ellos no estén físicamente en el valle, mantienen su espíritu… y sus sedes).

 

Sin embargo, si nos damos un paseo por los libros de cuentas de las tres empresas tecnológicas más importantes de Silicon Valley (y, probablemente, del mercado) como ha hecho iPadizate, vemos que parte de la leyenda es sólo una imagen proyectada y muy poco real.

 

Tanto Apple como Google y Microsoft tienen puntos en común en el mercado. Apple y Microsoft los ordenadores (en menor medida software y telefonía). Es cierto que Google tiene sus Chromebook, pero su presencia, de momento, es testimonial. Los de Bill Gates y Google lucharon a brazo partido por los usuarios de internet: navegadores, nube, publicidad, correo electrónico -es aquí donde Apple está “por estar”. Finalmente, Apple y los de Larry Page pugnan por el negocio de los dispositivos móviles -pero casi ni coinciden como fabricantes-, un espacio casi restringido para Microsoft.

 

Todas y cada una de ellas tienen sus puntos fuertes donde consiguen millones de dólares de beneficios en un negocio que parece compartimentalizado y con un pacto de no agresión. El rival, al final, parece venir del otro lado del Pacífico. Sigamos con el estudio de iPadizate y veremos cuáles son los productos y servicios que les hacen ganar más dinero… y a buen seguro nos llevaremos más de una sorpresa.

 

 

Apple, el producto único ya no es el Mac

 

Si algo caracteriza a la empresa de Cupertino es hacer cosas diferentes. Es probable que nunca haya lanzado algo radicalmente nuevo al mercado, pero todo lo hace más sencillo, con mayor calidad, mejor diseño y una fiabilidad a prueba de duda. El regreso de Steve Jobs hizo que los de la manzana se plantearan como revitalizar una empresa que ya no podía vivir de su gran pasado: el Mac no era rival al imperio Windows. Así, los productos que crearon “de la nada” como el iPod, el iPhone y el iPad supusieron su resurrección y, a día de hoy, el pilar sobre el que se cimentan su milmillonarios impuestos.

 

 

Su ecosistema OS X-iOS-iTunes hace que los usuarios de iPhone se decanten por otros equipos Mac cuando renuevan sus equipos. Y si tenemos en cuenta que es el terminal más vendido del mundo, no es un mal negocio. Lejos queda ya (un 13%) la época en la que los ordenadores marcaban el éxito o fracaso de una empresa informática.

 

 

Google, ¿motor de búsquedas o de imprimir dinero?

 

Sergey Brin y Larry Page plantearon Google como un motor de búsquedas hace ya bastante tiempo. Su objetivo era ordenar -como si de una biblioteca se tratase- toda la información de la web en orden de relevancia y con unos filtros a gusto del consumidor. Esto hizo que todo el mundo quisiera anunciarse en la web que lo encontraba todo y el negocio llegó a su punto álgido en 2009 cuando el 97% de sus ingresos provenía de la publicidad. Peligroso depender tanto de una única fuente de ingresos cuando se está en un mercado tan cambiante -y tan rápido-.

 

Por eso empezaron a compartimentalizar sus actividades, unificar su estilo y ver en que mercados podrían entrar. Android fue un freno a los ingresos sin límites de Apple en el mercado móvil (y una forma de evitar que los usuarios buscaran contenidos en internet en otras páginas que no fueran la suya). Incluso se atrevieron con el hardware comprando Motorola Mobility (que ahora han vendido a Lenovo). Por eso aparece un dato algo menos actualizado aunque revelador. En sólo cinco años la empresa ha conseguido que el 38% de sus ingresos vengan de actividades más allá de las búsquedas.

 

 

 

Microsoft, buscando una alternativa al software

 

La empresa de Bill Gates se hizo gigante -y hecho a Apple del mercado- vendiendo licencias de su Windows a todos los fabricantes (la versión original de la estrategia que ahora sigue Google con Android). Su sistema operativo, Office y el software específico para empresas han hecho que, a pesar de que haya alternativas más eficientes en el mercado y de que las ventas de ordenadores caigan en picado, sigan teniendo unos ingresos saneados.

 

Las empresas no se atreven a migrar a otras plataformas y esto hace que más de la mitad de los ingresos vengan de licencias profesionales. Además, las licencias incluidas en los ordenadores que compran los particulares les permiten otro buen pellizco. Sin embargo, la empresa ahora guiada por Satya Nadella es consciente de que necesitan buscar alternativas antes de que el negocio sea móvil por completo (y ya hemos visto antes quiénes dominan esta faceta).

 

Xbox, Surface, accesorios de hardware para ordenadores y las tiendas para estos dispositivos parecen ser las opciones más fiables a día de hoy pero está claro que necesitan un golpe de efecto.

 

 

 

 

En cualquier caso, parece que este pacto de no agresión permite que una domine los equipos móviles, otra se haga con el control de internet y la última de las licencias de software para particulares y empresas. Todo queda en casa… sobre todo si tenemos en cuenta que Hewlett Packard era, hasta hace poco, el primer fabricante mundial de ordenadores e Intel de procesadores. ¿Dónde está entonces la competencia? Sin duda, en Corea (Samsung y LG) y China (Lenovo, Baidu, Alibaba, ZTE, Huawei). Eso sí, sin noticias de Europa.