30
ene 15

HP ZBook G2, potencia bruta

Sin duda, durante los años en la que la venta de ordenadores cayó sostenidamente frente a la crisis (su tasa de renovación es mucho más lenta que la de un dispositivo móvil) y al empuje de la moda tablet -mucho más racional para el usuario medio-, el negocio con empresas fue el único reducto donde los grandes fabricantes de ordenadores podían encontrar beneficios.

La debilidad de Apple en este sector (su nicho son diseñadores, músicos, fotografía y algo de cine) y la poca implantación del software libre hasta hace poco tiempo hizo que Microsoft fuera el dominador absoluto de este universo y que muchas compañías se volcaran en la presentación de estaciones de trabajo móviles o no que dotaban al usuario de todo tipo de herramientas para el desempeño profesional.

Hewlett Packard, una de nuestras empresas de referencia, nos ha prestado durante unos días uno de sus ZBook 17 G2, una de las referencias del sector por su potencia, portabilidad -aunque tenga una diagonal de 17 pulgadas es mucho más ligero de lo que parece y excepcional relación calidad-precio.

Especificaciones

La carta de presentación de nuestro equipo es excelente: su procesador Intel i7-4940MX a 3,1 GHz y tecnología Intel Turbo Boost hasta 4 GHz de cuatro núcleos trabaja con una GPU HD Intel 4600 y 16 GB de memoria SDRAM DDR3 y 1600 MHz que hace que el equipo sea increíblemente rápido. Para los que les parezca poco, las ranuras de expansión permiten crear un misil con hasta 32 GB de RAM. Destaca también el subsistema gráfico Nvidia Quadro K5100M con 4 GB DDR5 dedicados.

Respecto al disco duro, de serie incorpora una unidad turbo HP Z de 256 GB SSD también ampliable (se puede configurar de fábrica hasta 1 TB) mientras que su pantalla LED tiene resolución Full HD con tecnología antirreflejos WVA.

Trabajar con contenidos multimedia en ella (una de las funciones básicas de estos equipos) es una delicia por su nitidez. Los colores se disciernen fácilmente, los negros son profundos y los blancos brillantes. El contraste, sin estar a la altura de los monitores independientes más profesionales, no defrauda y la dupla del panel con la tecnología DTS Studio Sound HD hace que todo fluya con una calidad sobresaliente. La dupla con el reproductor BluRay de su unidad óptica es, sin duda, sobresaliente.

Respecto a la conectividad, el sistema integrado WiFi Dual Band Wireless AC y el Bluetooth 4.0 aseguran rendimiento en el trabajo en red y con otros equipos (que son fácilmente conectables); 3 USB 3.0 (1 de carga), 1 USB 2.0, 1 Thunderbolt 2, 1 Display Port 1.2, 1 entrada de micrófono-salida de auriculares, 1 conector para batería auxiliar, 1 conector de acoplamiento, 1 puerto para VGA, 3 ranuras de expansión (tarjetas inteligentes, Express Card y SD) garantizan que esta workstation será el perfecto centro de gestión para cualquier tipo de equipos.

Software integrado

El equipo viene con Windows 7 Professional preinstalado y la licencia para dar el salto a Windows 8.1 Pro permitiendo sólo el uso de una versión a la vez. El cambio de versión requiere desinstalar 7 para reinstalar 8.1 (lo mismo en caso de que queramos realizar un downgrade).

Como es habitual en los equipos de HP vienen con una gran variedad de programas para trabajar: HP Performance Advisor, HP Remote Graphics HD, HP Client Security, Microsoft Security Essentials, Microsoft Defender, CyberLink Power DVD BD, HP ePrint Driver, HP PageLift, etc. en definitiva, un conjunto de herramientas optimizadas para el entramado multinúcleo y multisistemas del ZBook.

Rendimiento y público objetivo

Teniendo en cuenta sus especificaciones y su precio (ahora se puede comprar en la web de HP por 2.237,29€) está claro que este ZBook no es un equipo para todos los públicos. Los dos hermanos pequeños de la familia (el ZBook 14 y el 15) no sólo tienen un rendimiento más humilde sino también un precio mucho más competitivo. Son ultrabooks con una enorme carga tecnológica pensados para hacer frente (y superar) a los Dell Precision y demostrar que el mundo multimedia no es sólo cosa de la manzana.

Sin embargo, esta bestia tiene sólo sentido en manos de profesionales que tienen muy claro que necesitan una buena dosis de potencia para su día a día y quieren que su herramienta principal se pueda desplazar con ellos a cualquier lugar.

Es un equipo con unos acabados sorprendentes y sólidos. Todo en él, desde el teclado hasta las conexiones de expansión de autonomía y capacidad, están pensados para durar. Para ir mejorando las prestaciones según los programas y la demanda de trabajo y potencia aumenten. Una inversión pensada para durar a la que se le queda corto Windows 7 Pro y que, a buen seguro, dará todo su rendimiento con el nuevo Windows 10 (mucho más ligero y capaz).

Cualquiera que se dé una vuelta por las webs de análisis de equipos más prestigiosas de internet como TechradarPCPro o Notebook Check se encontrará notas mucho más que positivas. Es un dispositivo pensado para renderizar, para trabajar con sistemas multimedia y para sacar lo mejor de su rendimiento. En un entramado de varios monitores y con las herramientas de edición adecuadas haría palidecer a casi todos los equipos de sobremesa del mercado.

Sólo podremos bajar parte de su rendimiento si abandonamos Windows para instalar Linux pues buena parte del hardaware dejará de dar lo mejor de sí. Por cierto, el procesador de la familia Hasswell, uno de los más potentes que hemos probado hasta la fecha confirma -como nota al pie- todo lo que nos hemos perdido cuando Intel decidió que el negocio móvil era residual para ellos. Es rápido, demanda poca energía y parece no tener límites. Una delicia.


17
ene 15

PC, la evolución según el CES

Puede que hablar de era postPC fuera descabellado si lo entendemos como la desaparición del equipo informático por excelencia pero, a pesar de la caída de venta de las tabletas (su tasa de renovación es mucho más lenta que la de los smartphones), lo que nos ofrecen estos equipos ha cambiado para siempre la definición de lo que buscamos en un ordenador.

Precisamente por eso, son mucho los que opinan que el crecimiento de ventas de los ordenadores durante 2014 viene por varios factores: un parque falto de renovación, precios más competitivos, más variedad en el mercado y, sobre todo, una nueva familia, la de los ultraligeros que hace las veces de tableta al incorporar en muchas ocasiones, paneles táctiles.

Ahora que todos los ojos han estado puestos en lo que los fabricantes han mostrado en el CES de Las Vegas, podemos concluir que el mercado de los ordenadores está mucho más vivo de lo que pudiera parecer hace poco más de dos años, que los mayores avances no se han dado en florituras externas y que tanto los fabricantes como los clientes están de acuerdo en que el futuro pasa por la “miniaturización” de los PCs.

Equipos como los Lenovo LaVie Z HZ550 y 750 son el claro ejemplo. El primer fabricante mundial ha desarrollado junto con los japoneses de NEC un equipo de 13 pulgadas (un iPad tiene casi 10) de 780 gramos y menos de 1,7 cms de grosor. Su hermano mayor (el 750) sube la tara hasta 900 gramos pero gana una pantalla que gira 360 grados. Si volvemos a la comparativa con el iPad, su primera generación pesaba 700 gramos y no contaba con la potencia de estos LaVie Z: pantalla de 2.560×1.440 y procesadores i5 e i7 de Intel.

Lenovo LaVie Z

Pero más allá de la tableta de la manzana (que tiene como argumentos de venta otros más allá de las especificaciones técnicas), su objetivo es el Surface Pro de Microsoft al que también supera en capacidad de hardware y sólo tiene como “pero” su tarifa: 1.299 dólares en Estados Unidos. Sin embargo, como concluye Ramón Peco en El País, la llegada de rivales directos de HP, Samsung y Dell no hará más que empujar hacia abajo el precio de estos prodigios.

Los equipos de sobremesa también se apuntan a un buen lavado de cara y una dieta. El HP Pavilion Mini Desktop, el modelo con el que abrimos el post, podría decirse que es la versión Windows 8.1 de un Chromebook de sobremesa. Con 4 GB de RAM y 500 de almacenamiento, cuenta con un procesador Intel Celeron para conectarnos a internet eficazmente, jugar a online (si son títulos sencillos), reproducir contenidos multimedia con calidad y, sobre todo, no gastar más de 369 euros en un equipo de sobremesa más que suficiente para un usuario medio. ¿Su rival? El Mac Mini cuesta 499€ -es una distancia respetable- por darnos un procesador i5 y las mismas características de hardware. En Estados Unidos se venderá una opción de 180€ con 2 GB de RAM y 32 de disco duro que bajo el nombre de HP Stream Mini Desktop será nuestra puerta a los contenidos multimedia online.

Acer, por su parte, ha presentado el Revo One, un equipo barato y sencillo (269€) que sorprende por su compatibilidad con contenidos 4K, la posibilidad de crear una nube propia y, sobre todo, por sus 2 TB de disco duro ampliables hasta 8. Equipos que vuelven a los orígenes de componentes sencillos y eficaces que se alejan de la batalla de los números y que sólo buscan cumplimentarse con el resto de equipos del usuario para hacer un puñado de funciones de modo práctico y eficiente. La evolución del PC según el CES.


15
dic 14

HP Chromebook 14, nacido para volar

Una vez más llega a nosotros una de las novedades de Hewlett Packard y una vez más nos llevamos una grata sorpresa por un dispositivo que dará mucho que hablar los próximos meses. Pero antes de empezar a desgranar las características del equipo lo mejor será que lo presentemos. Se trata del Chromebook 14, un portátil de precio asequible y rendimiento notable que está siendo parte de la revolución Chrome en Estados Unidos.

¿Qué son los Chromebook?

Aunque la vida de los Chromebook es corta, ha sido bastante difícil. Concebidos a lo largo de 2010 (y presentados en 2011) eran la propuesta de Google para un mercado de portátiles ligeros y baratos que, gracias al ecosistema de servicios de los de Mountain View, fuera capaz de hacer todas las tareas básicas que un usuario medio hace a lo largo del día.

Si bien al principio necesitaban de una conexión casi permanente a la red para ser útiles, versiones posteriores permitieron cierta autonomía alejados de una conexión. Sin embargo, pese a las críticas iniciales -incluidas las nuestras- a esta deficiencia, ¿qué dispositivo tecnológico tiene “utilidad real” lejos de la red de redes? Muy pocos.

Aunque al principio la recepción tanto de analistas como de público fue bastante fría, Google encontró un nicho donde no lo buscaba: la enseñanza. Un mercado de compradores ávidos de dispositivos útiles y versátiles a buen precio que muchas veces necesitaban algo más que un tablet para sus tareas y que no necesitaban un portátil convencional, mucho más capaz en ocasiones pero mucho más caro siempre. Ahora, estos portátiles con corazón Google no sólo han superado a los MacBook en ventas, sino que han superado a muchas tabletas y amenazan el reinado de Microsoft en el mercado educativo.

Nuestro Chromebook

 

 

 

 

Lo primero que nos llamó la atención cuando recibimos el portátil fue el poco peso del embalaje. Buena señal. El ordenador de HP pesa 2,4 kilos. Es cierto que no es el peso pluma del segmento de portátiles de 14 pulgadas pero también que no hay muchos equipos con esa relación tamaño-rendimiento-peso que cuesten menos de 300€.

En nuestras manos el equipo destaca, como la mayoría de los HP por su diseño y sus acabados. En las fotografías pintaba bien pero no esperábamos ese nivel. El tacto de la “tapa” es suave y el blanco un tono francamente acertado: da un toque diferente al dispositivo y huye de estridencias. La parte inferior, de goma blanca, cumple la función de antideslizante y, aunque menos visible que el resto del conjunto, está igual de bien acabada.

Cuando lo abrimos destaca el cristal del panel. Bien rematado. Suave al tacto. Así como un teclado que nos recuerda -muy positivamente- al de los mejores productos de Apple. Rápido, amortiguado, con teclas claras y bien separadas y un acabado que simula al aluminio a su alrededor que aumenta la sensación de calidad percibida.

En los laterales del chasis encontramos las conexiones: USB 2.0 y 3.0, ranura para tarjetas 4G, alimentación, HDMI, auriculares. Dos escaletas sólidas y un pequeño LED que nos recuerda el estado del equipo. Por ahora nada nos hace pensar que estamos ante un equipo de un precio tan contenido. ¿Encontraremos el truco cuando lo encendamos?

En funcionamiento

Sobre el papel, y si tomaramos de referencia las especificaciones de un portátil tradicional, este Chromebook debería ser poco más que una calculadora científica con un envoltorio muy grande. Un procesador Intel Celeron 2955U a 1,4 Ghz es menos de lo que ofrecen algunos smartphones del mercado lo que debería resultar en un equipo lento al que le cueste cargar los programas -a pesar de los 2GB de RAM DDR3-. Sin embargo, que el disco duro sea un SSD de 16 GB indica que algo especial late en su interior.

Cuando lo encendemos todo se resumen en una palabra: velocidad. En unos 5 segundos el equipo está 100% operativo. No tiene la inmediatez de una tableta pero no hay ningún otro sistema operativo en el mercado de ordenadores que dé este resultado. En unos pocos pasos (seleccionar una red WiFi, introducir nuestra cuenta de Google y un tutorial con cinco claves) tenemos nuestro Chromebook listo para trabajar.

La resolución de la pantalla no es la mejor. Los tonos son demasiado claros y, por defecto, es necesario ajustarla para que gane algo de intensidad, brillo y profundidad. Sin embargo, es mucho más que suficiente para trabajar y, gracias a su tarjeta gráfica Intel HD, jugar o reproducir contenidos multimedia tampoco será un problema. Quien quiera una mejor experiencia como gamer no se comprará un Chromebook -ni ningún otro portátil-. Quien quiera calidad de cine en las imágenes, tampoco. Por cierto, la resolución de la webcam es mucho mejor de lo esperado. HP sigue haciendo su trabajo y sigue distanciándose en este aspecto de la competencia clásica.

Como hemos dicho antes, el equipo cuenta con un disco en estado sólido (16GB) al que hay que añadir 100 GB gratis en Google Drive. Aunque la cifra pueda parecer escasa, sólo hay que pensar que el MacBook Air se vende con una cifra similar (128 GB más el regalo de iCloud Drive) y que, de nuevo, gracias al funcionamiento de Chrome OS, es mucho más que suficiente.

Este tipo de disco hace que cargar cualquier contenido sea cuestión de décimas de segundo. Todo fluye rápido, desde el entorno, hasta los contenidos. Y si se goza de una buena conexión (nosotros disfrutamos de 120 MB de fibra óptica) la sensación es de estar manejando un equipo mucho más potente y caro. La conexión LAN inalámbrica y el Bluetooth funcionan de maravilla y la compatibilidad con cualquier otro sistema -ventajas Google- hace que sea una herramienta de trabajo ultra compatible. Además, la antena WiFi dual-band no nos ha dejado tirados en ninguna conexión por muy recóndito que fuera el rincón que buscáramos.

Chrome OS, la clave de la velocidad

 

 

 

 

Trabajar con un sistema operativo basado en la web tiene muchas ventajas. El entorno de Google no funciona con aplicaciones clásicas sino con aplicaciones web a través de su navegador. Éstas pueden cargarse en línea -lo que hace que el equipo siempre esté “ligero” de software- o pueden dejarse instaladas en el dispositivo.

Además, el buen trabajo que llevan haciendo durante años los de Mountain View con el cloud computing se ha encargado de que, de cara al usuario, no haya ninguna diferencia -y si la hay es positiva- a la hora de trabajar con cualquier tipo de programas o contenidos. Todo fluye rápido.

Más ventajas de un sistema operativo como este (aunque estas sólo lo serán para los usuarios menos avezados, aquellos que sólo queremos que el dispositivo funcione correctamente, se actualice con facilidad y nunca nos deje tirados) es que Google se encarga de actualizar automáticamente Chrome OS, se verifica el arranque -una muy buena herramienta de seguridad-, se emplea el cifrado de datos punta-a-punta, etc. es decir, el sistema es ideal para trabajar sin complicaciones de una forma rápida y eficiente.

Conclusión

 

 

 

El HP Chromebook 14 nos da todo lo que podemos pedirle a un equipo de menos de 300€ y mucho más. Tiene buenos acabados. La pantalla no nos defrauda. La autonomía nos garantiza un mínimo de 8 horas fuera del enchufe (sobre el papel da más pero usándolo normalmente no hemos conseguido muchos más minutos). Su funcionamiento es muy ágil. Todo en él es rápido y nos deja la sensación de una muy buena experiencia de uso.

Han hecho un muy buen producto con una relación calidad-precio imbatible en la que no echamos en falta nada para un uso diario y al que le atisbamos, a nada que el gran público se interese por esta versión de sobremesa de Android, un futuro prometedor. En Estados Unidos y Reino Unido la aceptación ya está siendo buena y no entenderíamos por qué no habría de ser así aquí.


10
nov 14

MB Chronowing, más reloj que inteligente

El boom de los wearables parece imparable. Si las pulseras deportivas están teniendo una sobresaliente aceptación, la expectación que están creando los relojes inteligentes (llamados a sustituirlas y completar sus habilidades) no está siendo menor. Otra cosa serán las cifras de ventas -que probablemente sufran un empujón cuando Apple comience a comercializar su Watch-.

El último en llegar a la lista de relojes que dan algo más que la hora es la creación conjunta entre el diseñador Michael Bastian y Hewlett Packard: el Chronowing. El creador ha seguido la premisa de menos es más y ha creado un reloj que más allá de sus capacidades parece lo que es: un sencillo reloj con caja de acero y correas clásicas. En una entrevista en The Wall Street Journal el propio Bastian reconocía no ser una persona muy tecnológica y precisamente por eso la casa californiana ha lanzado un modelo llamado a cubrir el hueco más alejado de los early adopters.

El Chronowing toma prestado lo mejor de la relojería clásica -sin duda, huye de diseños extravagantes- y las utilidades más relevantes de las TICs 2.0. ¿Qué significa esto? Que para tener una pantalla LED ultrarresistente prescinde de que sea táctil. Para ganar fiabilidad e imagen, huye de la conectividad WiFi y la interacción con el mismo y tan sólo nos brinda información del tiempo, mercado de valores, fecha, hora y se conecta a tu dispositivo -cualquier Android o iOS- para, mediante vibraciones, avisar al usuario de notificaciones pendientes.

Prescindir de asistentes por voz o complicaciones en forma de aplicaciones más avanzadas o incluso de la posibilidad de conectarse de forma autónoma le otorga una autonomía de siete días con una sola carga. ¿Entre los peros? Que se hace a costa de una pantalla monocromo y un diseño del interfaz algo rudimentario.

Sin duda, tendrá su público entre los amantes de la relojería más clásica pero no sabemos -por mucho zafiro que incluya la versión más lujosa- si estarán dispuestos a pagar 649 dólares por esta o 349 por la más básica. ¿Es por eso que el nombre del dispositivo es MB Chronowing en vez de HP Chronowing?

 


28
oct 14

HP Envy Recline, lo mejor de dos mundos

Hasta hace bien poco parecía que los dispositivos todo-en-uno eran un coto privado de los iMac. La mayoría de sus rivales carecían del diseño o de la capacidad de impactarnos del dispositivo de la manzana. Sin embargo, la renovación que está viviendo poco a poco Hewlett Packard ha llegado también a este nicho y, sin duda, lo ha hecho con la intención de romper moldes.

Disponible en formato de 23 y 27 pulgadas, hemos tenido la oportunidad de probar en profundidad unos cuantos días el Beats Special Edition más pequeño. Un modelo que destaca por su color rojo intenso -nos recuerda enormemente a cierta firma de automóviles de lujo y eso siempre es de agradecer- y su útil brazo trasero que permite que dispongamos de él casi como una supertableta.

Pero antes de seguir con la experiencia de uso, presentemos bien las credenciales del dispositivo: la CPU (construida en la República Checa, algo nada habitual en un mundo made in Asia) cuenta con un procesador Intel i5-4570T con gráficos HD Intel 4600 a 2,9 GHz que hace un equipo excelente con los 8 GB de memoria RAM DDR3 ampliable. Respecto a la capacidad de almacenamiento, la versión de serie contaba con 1 TB de disco duro, aunque se pueden personalizar otras opciones en función del modelo.

El panel IPS retroiluminado LED es multitáctil con hasta 10 puntos de contacto y resolución Full HD. Para redondear la experiencia multimedia, del vídeo se encarga una tarjeta NVIDIA GeForce GT730A de 1 GB dedicada con aceleración para la descodificación de vídeos así como tecnología NVIDIA CUDA para la edición multimedia (foto y vídeo).

Del sonido se encarga la clásica tecnología Beats con cuatro altavoces de alto rendimiento que, gracias a la gran cantidad de posibilidades de conectividad -que detallaremos más adelante- permite añadir más para mejorar aún más un audio sobresaliente.

Cuenta también con webcam TruVision HD con dos micrófonos digitales para la cancelación y supresión de ruidos, un mando HP Media Center, teclado y ratón inalámbricos, sintonizador de TV, cuatro puertos USB (dos son 2.0 y los otros dos 3.0), una salida de audio estéreo, una de auriculares, una salida de subwoofer, una ranura de lectura de tarjetas 3 en 1 y una colección de software extra para la gestión del equipo a la altura de una torre “pro”.

A pleno rendimiento

 

 

 

Lo primero que llama la atención cuando lo sacas de la caja es el cuidado de los detalles y su imagen impactante. Como hemos dicho, su color rojo, sus altavoces Beats y su brazo destilan calidad por todos los costados. Además, para ser un equipo de 12 kilos, da sensación de más ligereza. Sí hemos de reconocer que comparado con la CPU el ratón y el teclado desentonan un poco, pero aún así, su funcionamiento está acorde con el conjunto y su calidad es aceptable.

Una vez lo encendemos destaca por su solvencia. El procesador Intel Hasswell en ningún momento da sensación de pesadez y los 8 GB de RAM pueden con varias tareas simultáneamente sin que el rendimiento se resienta. Lo mismo ocurre con la capacidad de almacenamiento. Aunque el bruto es 1 TB, reales sólo están disponibles 800 GB por todo el software que trae de serie. Aún así, en la era de la nube nos parece mucho más que suficiente para un usuario medio -y uno avanzado contará con otros sistemas de almacenamiento propios sin depender de sus ordenadores-.

Otro aspecto que destaca es la calidad de la pantalla. Los vídeos en Full HD se ven espectaculares gracias a sus colores vivos pero sin sobreexposición. Los blancos son vivos y los negros profundos. El audio refuerza los graves y mantiene un nivel notable, no a la altura de unos buenos altavoces externos activos, pero sí por encima de la mayoría de los all-in-one del mercado. Un sobresaliente para los ingenieros de la casa.

Como hemos dicho antes, la salida de audio estéreo y la de subwoofer, además, permite añadir todo el arsenal de altavoces que queramos para redondear una experiencia visual que, por muchas veces que vives, nunca deja de sorprenderte.

Lo mismo ocurre con la experiencia multitáctil. Frente a otros ordenadores del mercado con esta capacidad, cuando manejamos Windows 8 con las manos llega un momento en el que se nos olvida que estamos en un equipo de sobremesa de 23 pulgadas y parece que estamos manejando una tableta muy ágil y potente. Una delicia en una era en la que cada vez nos cuesta más manejar un ratón o un teclado.

Si tuviéramos que ponerle un pero al equipo sería la tarjeta gráfica. Es cierto que es más que suficiente para un uso diario pero si queremos explotar nuestra vertiente gamer tendremos que conformarnos con una resolución 720p que, en el caso de los títulos más exigentes, es lo mismo que una calidad media o baja. Aún así, gracias a la generación de consolas que hay en el mercado, sólo los más puristas podrán este pero.

En definitiva, un equipo sobresaliente que justifica su precio (1299€) en una calidad excelente, un hardware sobresaliente y un funcionamiento más propio de una torre que de un equipo reclinable multitáctil todo en uno. Una compra recomendable para todo el que quiera un muy buen sobremesa que destile calidad y un diseño diferente.