28
mar 14

HP Slate8 Pro, una tableta redonda

 

 

Hace poco más de un mes probamos uno de los productos de cabecera de Hewlett Packard. Se trataba de la tableta Omni 10, un equipo que, como concluimos, contaba con un hardware sobresaliente pero que se veía muy lastrado por Windows 8. En HP les aseguramos que, con un entorno operativo mejor -Android- estábamos seguros de que tendrían una de las mejores tablets del mercado. Ellos, amablemente, no sólo recogieron el guante sino que nos han prestado durante unos días su Slate 8 Pro. Comenzamos de cero.

 

 

Hardware

 

Lo primero que llama la atención en la mano es su sensación de robustez. Su diagonal de 7,9 pulgadas es un aviso para navegantes (con manzana en su espalda). El tono blanco le da un aire moderno y realza el logotipo de la casa. Aunque más pesado de lo que pueda parecer, todo en él da sensación de que se ha pensado muy mucho.

 

Encenderlo es un ejercicio de velocidad -nada que ver con su prima Omni 10- y su pantalla con resolución 1.600×1.200 nos deja claro que podremos disfrutar muy mucho de cualquier contenido multimedia. Sobre todo si tenemos en cuenta que, siguiendo la tradición de la casa, del audio se encarga Beats Audio, para los puristas, puede que no sea Sennheiser, pero garantiza buenos graves, notables agudos y bajos y una nitidez de sonido poco habitual en tabletas. La pantalla, por cierto, además de resolución Full HD (solidaria con los contenidos que pueden grabar las cámaras de 8 y 2,1 Mpx).

 

En su interior late un procesador NVIDIA Tegra 4 de cuatro núcleos que trabaja con 1GB de memoria RAM y permite una ligereza entre aplicaciones propia de un producto premium -y que nos recuerda poderosamente al rendimiento de las Android puras, las Nexus-. En cuanto a la ligereza con la que mueve los gráficos, la GPU GeForce ULP de 72 núcleos la hace mucho más que solvente -recordemos que una tableta no es una consola-.

 

Respecto a conectividad, está sobradamente “cubierta” gracias al miniJack, la ranura para tarjetas microSD y los puertos microUSB y micro HDMI. Además, el Bluetooth 4.0 y el WiFi de última generación hace que no suponga ningún problema relacionar nuestra Slate con ningún otro equipo.

 

 

Software

 

Equipada de fábrica con Android 4.2 pero actualizable a versiones superiores, lo que en la Omni 10 se convertía en un punto débil en este caso se convierte en uno fuerte. El Android de HP está poco tapado por el clásico software que suelen sobreponer otros fabricantes. Las aplicaciones nativas son sobresalientes y sirven para gestionar mejor capacidades de la tableta pero, en general, es un modelo que respeta el sistema operativo de Google (ese es, para nosotros, su mayor punto fuerte).

 

Es cierto que, para los que venimos del iPad, es como conducir a la izquierda o a la derecha pero también que el sistema de Google es cada vez más intuitivo. Si a eso le unimos el ecosistema de HP (con el resto de sus productos) tenemos un modelo al que sacarle chispas con muy poco esfuerzo.

 

 

Conclusión

 

HP nos pide 349,00€ por un modelo sobresaliente que podría mejorarse con más RAM (penalizaría el precio) pero que, en general, no tiene puntos débiles. Un peso cotenido (poco más de 450 gramos), una batería sobresaliente, un sistema de carga muy rápido, una pantalla genial, unas cámaras notables (sobresalientes para ser tabletas) y todo ello con un diseño elegante y unos acabados resistentes.

 

Un modelo mucho más que recomendable no sólo para quien busque un tablet premium (Android o no) sino para quien quiera adquirir un dispositivo que le dure mucho tiempo y con el que sabe que tardará tiempo en sufrir obsolescencia. Un trabajo muy bien hecho… que nos deja con ganas de probar más equipos de la casa.


26
feb 14

HP Omni 10, por el buen camino

 

 

Ha llegado a nuestras manos la última tablet de Hewlett Packard con sistema operativo Windows 8.1. Un dispositivo que se presentó directamente en la web de Microsoft y que, aunque quizás no ha tenido la suficiente presencia en los medios se nos antoja un dispositivo esencial para las aspiraciones de Windows como rival de Android y el iPad y alternativa real a aquellos que ven en las tabletas un equipo de trabajo; y para la propia Hewlett Packard que, aunque sigue realizando dispositivos de calidad a buen precio, ve como su cuota de mercado es menos relevante de lo que debería.

 

Pero, más allá de analizar el futuro (cercano o no) de ambos titanes, nos centraremos en un equipo que, en cuanto está fuera de la caja tiene bastante empaque. Como su nombre indica, estamos ante un modelo con una diagonal de 10,1 pulgadas y un panel IPS con resolución 1920×1200 píxeles y acabado en Gorilla Glass 3.

 

Toda una declaración de intenciones de lo que nos espera en su interior: el último modelo de procesador Intel, el Atom Z3770. Como el resto de chips de la gama Bay Trail tiene una arquitectura de 22 nanometros y, aunque cuando los de Mountain View dijeron que era un rival serio el Qualcomm Snapdragon 800 no estábamos seguros, después de 10 días a pleno trabajo podemos asegurar que, en ocasiones, incluso lo supera. Sus cuatro núcleos trabajan a 1,46 GHz, aunque cuando la carga de trabajo lo exige, puede ir hasta 2,4 GHz gracias a su función turbo. Además, la gestión de la batería nos permite una autonomía sorprendente: más de 8 horas reales. Nada mal para una tableta de este tamaño que opera con Windows.

 

La GPU es la solvente Intel Gen 7 que permite gestionar los contenidos multimedia mejor que en la mayoría de sus rivales. En cuanto a la RAM, disponemos de 2 GB y respecto a la capacidad de almacenamiento, se parte de 32 GB ampliables a 64 mediante una ranura de expansión. Las cámaras son, quizás, su punto más débil. 8 Mpx para la trasera y 2 para la frontal. Están en la línea de las de sus rivales pero hubiera quedado perfecto subir un poco las cifras (entendemos que hubiera subido la factura).

 

Otro de los peros al hardware podría ser su peso. Tener todo tipo de conexiones, una pantalla sorprendente, un chasis fiable y la última tecnología Intel nos pedirá cargar con 652 gramos. No es una mala cifra ya que está también en la media, pero los 478 gramos del iPad Air deben ser la nueva referencia para todos los fabricantes de esta familia de dispositivos.

 

Sí es cierto que será difícil encontrar en el mercado de tabletas Windows un equipo con mejor relación calidad-precio. 399€ por este procesador, esta pantalla -con una resolución sobresaliente- y unos muy buenos acabados nos parece mucho más que razonable. Surface 2 es mucho más cara y rinde menos. La Dell Venue 11 Pro tiene unas especificaciones superiores… y un precio superior. Incluso el ASUS Transformer Book nos cobra algo más por un procesador menos potente (por mucho que incluya teclado). Sólo mejoraríamos (siendo muy exigentes) un cargador con un tacto y una presencia que no está a la altura del resto del conjunto.

 

 

La parte de Microsoft

 

Como hemos dicho antes, la Omni 10 5600es tiene un hardware redondo. Barato, potente, eficiente y hasta con un audio notable (uno de los puntos flacos de casi todas las tabletas). Ahora nos queda saber lo que ocurre cuando lo encendemos. Una referencia en su nicho de mercado, pero, ¿habrá cumplido Microsoft su parte del trato?

 

La unificación que nos ha traído Windows 8.1 nos permite crear un ecosistema cerrado entre todos nuestros equipos con esta plataforma de una forma similar a como lo hacen los iDevices. PC, smartphone y tableta quedan vinculados a través de la nube, Skydrive. El retorno del botón de inicio hace que sea más fácil pasar de una aplicación a otra, apagar, reiniciar, cambiar usuario de sesión, etc… Y aquí se acaba lo interesante.

 

El resto es más de lo mismo. Por mucho que podamos “apartar” la interfaz Metro si así lo configuramos, el sistema operativo es el que manda sobre el usuario. No es intuitivo, es lento -y esto es complicado con este hardware- y algunos de los programas se cuelgan. No es difícil que Internet Explorer se “olvide” de lo que está buscando. Tampoco que la tienda de aplicaciones tarde mucho en cargar el catálogo.

 

Nuestra impresión es que Windows 8.1 no sólo está muy lejos de iOS 7 en cuanto a rendimiento, gestión de recursos o fiabilidad, sino que la brecha con Android se agranda… y Google Docs o la suite gratuita iWork de Apple empiezan a ser rivales a tener en cuenta por su compatibilidad con Office -sin duda lo mejor de Microsoft-.

 

Estamos seguros de que este mismo hardware trabajando con la última versión de Android sería un serio rival para los Nexus y los Galaxy Note. Un equipo que permitiría una gestión perfecta de las necesidades de trabajo del usuario y que tendría recorrido como dispositivo de ocio. Además, nos ahorraríamos la costosa licencia Windows y el precio podría ser aún más competitivo. Una vez más, un producto sobresaliente se queda en un notable por el sistema operativo con el que trabaja. Una pena.


20
feb 14

Silicon Valley, ¿competencia real?

 

Silicon Valley es, probablemente, uno de los lugares más idealizados de este nuevo siglo. Un lugar en el que nacen multinacionales en los garajes, se atrae cerebros de todo el planeta y, bajo el sol de California y a la vera de la espectacular San Francisco, los jóvenes crean servicios y productos que nos hacen la vida más fácil. Todo ello, eso sí, aderezado con el particular espíritu competitivo de la región y una pugna sin cuartel entre los nuevos titanes americanos: Google, Apple, Microsoft, Facebook, seguidos de otros como Hewlett Packard, IBM, Amazon, etc (aunque algunos de ellos no estén físicamente en el valle, mantienen su espíritu… y sus sedes).

 

Sin embargo, si nos damos un paseo por los libros de cuentas de las tres empresas tecnológicas más importantes de Silicon Valley (y, probablemente, del mercado) como ha hecho iPadizate, vemos que parte de la leyenda es sólo una imagen proyectada y muy poco real.

 

Tanto Apple como Google y Microsoft tienen puntos en común en el mercado. Apple y Microsoft los ordenadores (en menor medida software y telefonía). Es cierto que Google tiene sus Chromebook, pero su presencia, de momento, es testimonial. Los de Bill Gates y Google lucharon a brazo partido por los usuarios de internet: navegadores, nube, publicidad, correo electrónico -es aquí donde Apple está “por estar”. Finalmente, Apple y los de Larry Page pugnan por el negocio de los dispositivos móviles -pero casi ni coinciden como fabricantes-, un espacio casi restringido para Microsoft.

 

Todas y cada una de ellas tienen sus puntos fuertes donde consiguen millones de dólares de beneficios en un negocio que parece compartimentalizado y con un pacto de no agresión. El rival, al final, parece venir del otro lado del Pacífico. Sigamos con el estudio de iPadizate y veremos cuáles son los productos y servicios que les hacen ganar más dinero… y a buen seguro nos llevaremos más de una sorpresa.

 

 

Apple, el producto único ya no es el Mac

 

Si algo caracteriza a la empresa de Cupertino es hacer cosas diferentes. Es probable que nunca haya lanzado algo radicalmente nuevo al mercado, pero todo lo hace más sencillo, con mayor calidad, mejor diseño y una fiabilidad a prueba de duda. El regreso de Steve Jobs hizo que los de la manzana se plantearan como revitalizar una empresa que ya no podía vivir de su gran pasado: el Mac no era rival al imperio Windows. Así, los productos que crearon “de la nada” como el iPod, el iPhone y el iPad supusieron su resurrección y, a día de hoy, el pilar sobre el que se cimentan su milmillonarios impuestos.

 

 

Su ecosistema OS X-iOS-iTunes hace que los usuarios de iPhone se decanten por otros equipos Mac cuando renuevan sus equipos. Y si tenemos en cuenta que es el terminal más vendido del mundo, no es un mal negocio. Lejos queda ya (un 13%) la época en la que los ordenadores marcaban el éxito o fracaso de una empresa informática.

 

 

Google, ¿motor de búsquedas o de imprimir dinero?

 

Sergey Brin y Larry Page plantearon Google como un motor de búsquedas hace ya bastante tiempo. Su objetivo era ordenar -como si de una biblioteca se tratase- toda la información de la web en orden de relevancia y con unos filtros a gusto del consumidor. Esto hizo que todo el mundo quisiera anunciarse en la web que lo encontraba todo y el negocio llegó a su punto álgido en 2009 cuando el 97% de sus ingresos provenía de la publicidad. Peligroso depender tanto de una única fuente de ingresos cuando se está en un mercado tan cambiante -y tan rápido-.

 

Por eso empezaron a compartimentalizar sus actividades, unificar su estilo y ver en que mercados podrían entrar. Android fue un freno a los ingresos sin límites de Apple en el mercado móvil (y una forma de evitar que los usuarios buscaran contenidos en internet en otras páginas que no fueran la suya). Incluso se atrevieron con el hardware comprando Motorola Mobility (que ahora han vendido a Lenovo). Por eso aparece un dato algo menos actualizado aunque revelador. En sólo cinco años la empresa ha conseguido que el 38% de sus ingresos vengan de actividades más allá de las búsquedas.

 

 

 

Microsoft, buscando una alternativa al software

 

La empresa de Bill Gates se hizo gigante -y hecho a Apple del mercado- vendiendo licencias de su Windows a todos los fabricantes (la versión original de la estrategia que ahora sigue Google con Android). Su sistema operativo, Office y el software específico para empresas han hecho que, a pesar de que haya alternativas más eficientes en el mercado y de que las ventas de ordenadores caigan en picado, sigan teniendo unos ingresos saneados.

 

Las empresas no se atreven a migrar a otras plataformas y esto hace que más de la mitad de los ingresos vengan de licencias profesionales. Además, las licencias incluidas en los ordenadores que compran los particulares les permiten otro buen pellizco. Sin embargo, la empresa ahora guiada por Satya Nadella es consciente de que necesitan buscar alternativas antes de que el negocio sea móvil por completo (y ya hemos visto antes quiénes dominan esta faceta).

 

Xbox, Surface, accesorios de hardware para ordenadores y las tiendas para estos dispositivos parecen ser las opciones más fiables a día de hoy pero está claro que necesitan un golpe de efecto.

 

 

 

 

En cualquier caso, parece que este pacto de no agresión permite que una domine los equipos móviles, otra se haga con el control de internet y la última de las licencias de software para particulares y empresas. Todo queda en casa… sobre todo si tenemos en cuenta que Hewlett Packard era, hasta hace poco, el primer fabricante mundial de ordenadores e Intel de procesadores. ¿Dónde está entonces la competencia? Sin duda, en Corea (Samsung y LG) y China (Lenovo, Baidu, Alibaba, ZTE, Huawei). Eso sí, sin noticias de Europa.


31
may 13

Portátiles táctiles, los mejores

Si ayer hablábamos de la revolución que han supuesto las tabletas, hoy le toca el turno a los portátiles táctiles. Dispositivos que se reinventan completamente para ganar versatilidad e intentar frenar la caída de ventas ante las tabletas. Aquí os enseñamos los mejores del mercado, no tienen desperdicio:

 

 

  • Sony Vaio Duo 11: uno de los pocos que permite interactuar con su pantalla con los dedos o con un puntero que viene de serie y que nos permite tomar notas a mano o escribir correos electrónico como si se tratara de un bloc. Su pantalla Full HD de 11 pulgadas es la nota más llamativa de un equipo con procesador Intel Core i5 y 4 GB de RAM. Entre sus puntos fuertes un peso de sólo 1,3 kilos y un precio apetecible: 1.200 euros.
  • ASUS Zenbook UX31A: su presencia es espectacular gracias a su resistente y elegante chasis de aluminio. Su pantalla IPS multitáctil cuenta con retroiluminación LED y gracias a su tecnología ASUS Super Hybrid II puede estar largas temporadas en reposo sin casi consumir energía. Además, en 2 segundos está completamente operativo desde el estado de hibernación. Su peso es también de 1,3 kilos a pesar de que su pantalla sube hasta las 13,3 pulgadas. En su interior trabaja un procesador Intel i7 así como 4 GB de RAM DDR3. ¿El precio? Lo bueno se paga, en este caso, 1.699€.
  • Toshiba Satellite U840T: los que no hace mucho eran los mejores portátiles del mercado ahora tienen que reinventarse ante el empuje de los equipos del sudeste asiático. Toshiba nos propone un modelo con carcasa de aluminio en su primer ultrabook con pantalla táctil que, además, tiene un útil revestimiento antihuellas. Es de los pocos que combina un disco duro de 500GB con una unidad SSD de 32 GB que está pensado para aumentar la velocidad de arranque. Su pantalla no es la de mejor resolución pero tiene un buen tamaño (14 pulgadas) y disfruta de 6 GB de RAM DDR3. Entre sus “peros” un peso de 1,7 kilos (demasiado en un ultrabook). Entre sus virtudes, su procesador i5 y su precio de 999€.
  • Lenovo IdeaPad Yoga: el gigante chino heredero de IBM usa un panel con tecnología IPS multitáctil que garantiza un nivel de detalle en fotografías y vídeos envidiable. Es abatible 360 grados para hacerlo más fácil de manejar y cuenta con un sistema de sonido Dolby Home Theatre que le otorga una gran calidad sonora. En su interior tiene un disco duro de 128 GB SSD un procesador Intel i5 de tercera generación y 8GB de RAM DDR3 que multiplican su velocidad de trabajo. Todo ello en un dispositivo de 1,5 kilos y 1.299 euros. Mucho más que recomendable.
  • HP Xpectre XT TouchSmart: Hewlett-Packard fue una de las primeras empresas que apostó por los ordenadores con pantalla táctil. Ahora su ultrabook es el primero en incorporar un puerto Intel Thunderbolt que permite la transferencia de archivos a velocidades de vértigo. Como siempre, cuenta con tecnología Beats Audio en sus altavoces, una pantalla Full HD de 15,6 pulgadas, está completamente fabricado en metal y cristal y corre con un procesador Intel i5 unido a 4 GB de RAM DDR3. Su precio está ajustado hasta los 1.599 euros. Su única pega es que todo este equipamiento se traduce en 2,15 kilos.
  • Dell Inspiron 15R: si pensabais que nadie podría construir un portátil más barato que Toshiba, la empresa norteamericana os dará una sorpresa. Acabado en aluminio cepillado incorpora un disco de ¡1 TB! de capacidad e incluso una unidad óptica de discos DVD -grabadora-. Tiene una webcam de alta definición con micrófono incorporado. Por cierto, su procesador es un Intel i7 y cuenta con 8 GB de RAM DDR3. La razón de su precio tan asequible (799€) está en la resolución de la pantalla (1.280×720 para un panel de 15,6 pulgadas se nos queda corto) y un peso de 2,2 kilos.
  • Panasonic ToughBook CF-AX2: no es barato. Está dirigido casi exclusivamente al mundo de los negocios gracias a su imagen seria, robusta y a su diseño flip over que permite usarlo como una tableta. Sólo funciona con Windows 8 Pro y tiene una batería intercambiable en funcionamiento. Su pantalla tiene sólo 11,6 pulgadas; su procesador es “sólo” un Intel i5; cuenta con 4 GB de RAM y cuesta 2.178 euros. ¿El motivo? Pesa 1,1 kilos es resistente a salpicaduras, polvo, arena y a caídas a más de medio metro. Todo un ejemplo de solidez.

 


19
may 13

Reino Unido, coto al fraude fiscal

La alarma social se disparó con la publicación de la memoria oficial de Amazon en el Reino Unido esta misma semana. La filial británica de los de Jeff Bezos facturaron más de 5.000 millones de euros durante el último año fiscal pero tan sólo tributaron 2,8 millones. Si a eso le sumamos que recibieron en subvenciones más de 4 millones por parte del Gobierno británico, la polémica está servida.

 

Hasta ahora Estados de la Unión como Francia o Alemania se había sumado a las quejas de Washington sobre la ingeniería fiscal de las grandes tecnológicas de Silicon Valley que se las ingenian para desviar miles de millones de dólares en impuestos hasta paraísos fiscales para eludir sus obligaciones sociales. Ahora es Londres la que pide poner en el primer punto de la agenda continental esta sangría de millones para las arcas públicas.

 

Es cierto que estas son prácticas clásicas en las grandes multinacionales pero ninguna lo había hecho hasta ahora con tanto descaro como Apple, Google, Microsoft o Amazon, las cuatro grandes del sector tecnológico que, cada poco tiempo, se jactan de su potencial económico y de su papel como motores económicos. Las empresas dicen que cumplen la ley a rajatabla -y estrictamente así es puesto que la legislación deja siempre “salidas” a quienes saben aprovecharlas-, aún así, David Cameron ha pedido una acción conjunta internacional que bloquee estas posibilidades para que estos titanes tributen en consonancia a sus ingresos como cualquier otra persona jurídica.

 

La filial británica de Amazon contrata directamente a unas 4.200 personas e, indirectamente, a algunos miles más. Sin embargo, a efectos tributarios está configurada como una proveedora de servicios con sede en Luxemburgo. La mala noticia para la librería online es que la Agencia Reuters compiló información en la que buscaban “vendedores” para el Reino Unido lo que es soporte legal suficiente para que los legisladores puedan pedirles un buen puñado de millones.

 

Son varios los parlamentarios londinenses los que han explicado que urge un cambio de una legislación que va mucho más despacio que las grandes empresas que operan en internet y, por primera vez en mucho tiempo, tanto liberales como laboristas parecen dispuestos a arrimar el hombro para acabar con unas prácticas que, para algunos son “patéticas”.

 

Otras plataformas, como las asociaciones de libreros, pretenden atacar al gigante demostrando que sus prácticas fiscales se convierten, directamente, en competencia desleal al contar con ventajas a las que otras empresas más pequeñas no pueden acceder.

 

 

Google y Apple, investigadas


Pero la empresa de Jeff Bezos no es la única a la que los legisladores quieren echarle el lazo. Esta misma semana los representantes de Google en las Islas Británicas han tenido que enfrentarse a los legisladores quienes espetaron a Matt Brittin (responsable en Europa del buscador) el motivo por el que Reuters había podido demostrar que contrataron a “vendedores” en el Reino Unido cuando su excusa fiscal es que “no venden a nadie en el Reino Unido” -la estrategia de Amazon se repite-.

 

Brittin explicó que su empresa cumple “plenamente” con la legislación vigente -sonó a reto sobre si se atreven a cambiarla- y, además, dijo que el motivo por el que en noviembre dijo que no vendían a nadie y en la actualidad sí es que la actividad de la multinacional estadounidense se ha diversificado.

 

Aún así, dijo que la plantilla de Google Irlanda y Google Reino Unido están vinculadas en su estrategia empresarial y que los británicos tan sólo comienzan operaciones de venta que “no están cerrando” lo que minimiza su impacto comercial -y obligación de pagar impuestos-.

 

Todo este revuelo fiscal llega la misma semana que Tim Cook, sucesor de Steve Jobs como CEO de Apple, anunció que este mismo martes solicitará al Congreso de Estados Unidos que hagan una excepción -o modifiquen la Ley- para que repatriar los cientos de miles de millones de dólares que los de la manzana han desviado a paraísos fiscales cueste menos que ese 35% que exige la normativa americana -se calcula que superan los 100.000 millones de dólares-.

 

Cook dijo que “no dicen que sea cero pero una tasa más razonable se traduciría en una mayor capacidad de inversión de las compañías” en suelo estadounidense “en puestos de trabajo e investigación”. Todo un chantaje velado. De momento, los intentos de Microsoft y HP de rebajar la tasa no sólo han fracasado sino que podrían acabar con un cambio de legislación histórico a ambos lados del Atlántico.