FCA, próxima parada China

Hace ya tiempo que las dudas se ciernen sobre FCA, el mastodóntico grupo empresarial surgido después de que FIAT se hiciera con el control completo de Chrysler (que incluían Jeep, Dodge y parte de sus empresas auxiliares). Nacido en plena crisis del motor en Detroit, la renacida FIAT compró en 2009 el 20% de Chrysler con el beneplácito de la Administración Obama, en 2011 tomó el control con un 51,3% -después de que le permitieran deshacerse de las partes improductivas de Chrysler- y en 2014 se procedió a la fusión por absorción.

Lo que estaba llamado a ser un titán a ambos lados del Atlántico (son pocas las empresas que ha conseguido cruzar el charco y gustar a los clientes americanos y europeos) pronto demostró sus flaquezas. La primera su CEO. Sergio Marchionne lleva tiempo llamando la atención de otras marcas para una posible alianza o fusión.

Su mercado doméstico está en “rebeldía” desde que decidió llevarse su sede central a Amsterdam, su centro de operaciones a Londres y su cotización a Nueva York y la falta de inversión en nuevos modelos ha provocado que todos los países donde prometió mantener su estructura den por hecho que todo era una treta desde el principio para descuartizar dos grupos automovilísticos legendarios.

Ahora que ya ha recibido calabazas en Detroit (tanto Ford como GM dijeron no estar interesadas en alianzas con la dupla Elkann-Marchionne) como en Alemania (los dirigentes de VW directamente ni respondieron a los periodistas que les preguntaron por el interés que había demostrado FCA), parece que las novias de la empresa surgen de extremo oriente.

Hace tiempo que el gobierno chino está pidiendo a sus empresas más potentes la compra de compañías extranjeras que les permitan crecer en otros mercados. El motivo es sencillo: hacer olvidar el negativo prurito Made in China en los mercados con mayor capacidad adquisitiva y traspasar el know how de empresas más contrastadas a la cadena productiva doméstica. El ejemplo más claro es el de Geely y Volvo: ambas empresas, por ahora, han salido ganando. E incluso la producción y centro de diseño sueco se ha mantenido mejor que nunca.

Al parecer, fuentes de la industria hablan de que son ya varias las ofertas que han recibido en Amsterdam para la adquisición del séptimo fabricante mundial desde China, sin embargo, todas se han quedado cortas. Ahora, su socio Guangzhou Automotive Corporation, Dongfeng Motor, Great Wall o Zhejiang Geely Holding Group parecen las mejor posicionadas para este movimiento.

La idea de Marchionne es vender FCA como un único ente: desde las extremadamente rentables Jeep y RAM así como Dodge, FIAT y Chrysler, empresas en horas muy bajas pero con marcas muy reputadas. ¿Faltan nombres? Por supuesto, Alfa Romeo, Maserati y Ferrari se quedarían en manos de Exor, el fondo de inversión de los Agnelli, fundadores y propietarios de FIAT que no quieren deshacerse de las enseñas más importantes y con más potencial del grupo.

Según China Outbond, las empresas invertirá 1.500 millones de dólares antes de acabar la década para adquirir empresas extranjeras que permitan satisfacer la enorme demanda de automóviles en el mayor mercado mundial (1,5 veces el estadounidense). Ahora el tamaño de FCA parece ser suficientemente apetecible para su compra -es una de las mejores llaves de acceso también a Estados Unidos- y rentable para sus propietarios.

Tesla, ¿son para tanto sus números?

Estamos en un momento crítico para la consolidación del coche eléctrico. Es cierto que aún le queda mucho tiempo de vida a los motores de combustión interna. Es cierto que por muy ambiciosas que sean las leyes que restrinjan el acceso a las ciudades o potencien la compra de coches “limpios” (porque no emiten nada por el tubo de escape, por poco más) tardan en cambiar la sociedad. También que vivimos a medio camino entre el espectáculo de Elon Musk y el cambio que realmente necesita el planeta pero, sin duda, es un momento clave para saber hacia dónde queremos ir y cómo hemos de llegar allí.

La entrega de los primeros Model 3 ha resucitado la fiebre por el coche californiano que empezó hace unos meses con su presentación y récord de reservas (más propio del lanzamiento de un iPhone hace unos años). Y también que los medios se han encargado de refrescar el proyecto faraónico de la empresa liderada por Musk y apoyada por Panasonic (verdadero artífice de la mejora en las baterías, más allá de la empresa de coches): la Gigafactory.

El objetivo de la misma es doble, por un lado, alimentar los coches que saldrán con el icono de Tesla en el frontal y por otro conseguir una tasa de producción y productividad tan alta que consiga abaratar hasta un 30% el precio de las baterías y, por tanto, permita que la tarifa de los modelos de acceso sea de unos 35.000 dólares en Estados Unidos (unos 45.000 euros, después de impuestos, en Europa).

La infraestructura, que se construye a buen ritmo, tiene unas cifras que, a día de hoy, parecen estratosféricas: a pleno rendimiento producirá hasta 35 GWh. Esto ocurrirá en 2020 cuando ella sola será capaz de ensamblar la misma cantidad de baterías que las que se construían en todo el planeta en 2013. Esto servirá para nutrir el medio millón de coches que la empresa pretende fabricar al año (una cifra ligeramente superior a la planta de Martorell del Grupo Volkswagen).

La gigafactoría empleará a 6.500 operarios en sus 12,5 kms cuadrados -si tenemos en cuenta las huertas solares que alimentarán al conjunto. Y todo ello con un coste de 5.000 millones de dólares que serán aportados así: 1.600 millones por parte de Panasonic, 1.600 millones por parte de Tesla -por medio de la emisión de bonos e inversiones-, otros 1.300 millones en forma de incentivos fiscales del Estado de Nevada y el resto por parte de inversores privados.

Una “revolución” en palabras de Musk y un punto de inflexión a la hora de saber hacia donde va el sistema. ¿Por qué decimos esto? Porque estudios revelan que por muy tercos que seamos en cuanto a “limpiar” nuestra movilidad esto no es posible. Los motivos son varios pero nos quedamos con los más sólidos.

El primero es la contaminación. Sí, aunque por arte de magia todos los vehículos del planeta (coches, motos, aviones, barcos, camiones, trenes, etc.) migraran por arte de magia a la electricidad, el impacto ambiental de suministrar baterías o sistemas inteligentes por inducción dejaría una huella contaminante imborrable en el planeta. No vale solo con cambiar lo que hay debajo del capó, hay que cambiar la forma en la que entendemos cómo nos movemos.

El segundo, ligado al anterior, tiene que ver con la demanda de energía en el planeta. Un reciente estudio -que ponía solo como ejemplo al Reino Unido- explicaba que al ritmo al que la sociedad se vuelve conectada e “inteligente” en 2020 hará falta toda la energía que el país consumía en 2010 para alimentar los dispositivos 2.0. Si además le añadimos transportes eléctricos harán falta dos países. Y eso sin dar cobertura a hogares, hospitales, hoteles, etc. Un problema si tenemos en cuenta que la industria energética sigue dependiendo en exceso de los combustibles fósiles.

En lo estrictamente económico la migración a un mundo limpio tiene grandes riesgos porque hay multitud de bancos, fondos de inversión, etc. que en una huida hacia adelante en busca de resultados a corto plazo siguen teniendo miles de millones invertidos en energías “sucias”. ¿Está la economía (incluida la doméstica) preparada para un salto al vacío en el que muchos se queden sin nada?

Si nos centramos en empresas, hay un dato que ha pasado desapercibido a finales del mes de julio entre tanta noticia sobre el Model 3. La Alianza Renault-Nissan (que cuenta con marcas como Infiniti, Dacia, Samsung, Lada o Mitshubishi) se ha convertido, en la primera mitad del año, en el primer fabricante mundial de coche. Ha superado por poco más de 100.000 unidades al Grupo Volkswagen gracias a su crecimiento en mercados como el chino y a la adquisición de Mitsubishi.

Algunos os preguntaréis qué tiene esto que ver con Tesla. Mucho: la empresa no solo es el primer fabricante mundial sino que es el que más coches eléctricos vende, el que tiene un catálogo mayor y el que dispone una mayor cantidad de patentes en este área. Y todo con la boca pequeña, con modelos como el Zoe o el Leaf que están motorizando regiones del mundo como antes lo hicieron los “4 Latas”.

Binary Soul, aplicaciones para redefinir nuestro día a día

A nadie el sorprende que la implantación de las TIC has supuesto una revolución social y económica. La llegada de nuevos soportes -móviles-, herramientas -aplicaciones- y tecnologías -realidad virtual y aumentada- han supuesto un abanico de posibilidades para replantear todo tipo de actividades y, sobre todo, dar un salto cualitativo en la calidad de los servicios y productos y cuantitativo en cuanto a productividad.

De esta forma, los puntos de vista de pequeñas empresas tecnológicas han servido (y servirán) para reformular la relación de millones de clientes con sus proveedores en todo el mundo. Uno de los ejemplos más claros lo tenemos en Binary Soul, que a pesar de su juventud, cuenta con un completo portafolio de aplicaciones en mercados de lo más diverso.

Una de las propuestas más rompedoras la tiene dentro del sector del turismo. En plena ebullición en Euskadi, cada vez son más los que se interesan por nuevas formas de atraer a los visitantes y ofrecerles una experiencia diferenciada.

Especialistas en gamificación y en la creación de entornos virtuales responsables (siempre buscan un sello familiar, apto para todos los públicos, que proteja y potencie nuestro idioma y cultura), Binary Soul proponen una aventura gráfica en la que los usuarios son los protagonistas que se desplazarán por los puntos clave de los municipios -es totalmente adaptable y personalizable- para que a través de la realidad virtual y aumentada o con una propuesta de puzzles los turistas recorran y conozcan un entorno.

Las estatuas, monumentos, edificios, calles, parques e incluso museos o centros culturales se convierten en las herramientas para conseguir un objetivo a modo de gymkhana en la que el turista se siente parte de algo más grande y, sobre todo, interactúa con los suyos y con el medio mucho más allá de un recorrido fotográfico o la lectura continuada de una guía de viajes.

Con el posible apoyo de entidades como la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco (especialmente centrados en el desarrollo turístico y en la creación de experiencias para los visitantes), se nos antoja como una forma de redefinir el turismo clásico.

Orientadas a la industria, el gran motor económico vasco, Binary Soul se ha mostrado siempre como uno de los principales potenciadores de lo que se denomina Industra 4.0. Propuestas como IPF, un configurador personalizable de plantas de producción; la aplicación que desarrollaron hace semanas para Iraupen o el sobresaliente Gamified Training System, orientado a la capacitación de profesionales para el sector industrial son el ejemplo de las posibilidades que esta start up tiene para los grandes tractores económicos de la región.

Como hemos dicho antes, en el ADN de Binary Soul hay un estudio de desarrollo de juegos del que han salido propuestas como Euskal Herriko Pilota Birtuala y también las aventuras de Sorginen Kondaira que también ha llegado a dispositivos móviles en su segundo capítulo: Sorginen Erronkak. Disponible para iOS y Android este adictivo juego no solo busca potenciar el uso del euskera sino también consolidar al estudio como una empresa comprometida con la cultura vasca y demostrar que se pueden realizar muy buenos títulos en nuestro pequeño país.

Por último, la pequeña cooperativa ha sido finalista en el reto del Hospital de Cruces dentro del programa Telefónica Bizkaia Open Future en el que su app con Big Data busca fomentar hábitos de vida saludable a través de la gamificación. Otra forma creativa de conseguir salud “activa” y un impacto social positivo a través de nuevas tecnologías.

Binary Soul, lanzada hacia la industria 4.0

Si recientemente hablábamos de la Hannover Messe como una de las mejores formas de saber hacia dónde va la industria (robótica, automatización, virtualización, procesos de capacitación para los operarios, etc.), pocos días después de cerrar su edición de 2017, vemos cómo multitud de empresas tienen proyectos en marcha para que el sector vasco siga siendo una de las referencias continentales -siempre teniendo en cuenta el tamaño de nuestro pequeño país-.

De esta forma, podemos ver como empresas de referencia en sus sectores se alían con otras más pequeñas y digitales para sacar adelante proyectos que le permitan apuntalar su eficacia y su eficiencia. El último ejemplo es el de IPF (Industria de Poliuretano Flexible) y Binary Soul -especialistas en virtualización- que han puesto en marcha un proyecto de configuración de plantas para el proceso de fabricación de planchas de poliuretano.

El objetivo es facilitar la creación y virtualización de áreas de fabricación que permita mostrar los procesos de distribución final en formato 3D, explorar las plantas de IPF, ver simuladores de funcionamiento y recibir información sobre todos los elementos que constituyen el modelo. En definitiva, generar un sistema que haga que la compañía especializada en el desarrollo de soluciones a medida para la industria de fabricación de espuma flexible de poliuretano ubicada en Bizkaia siga siendo una de las referencias del sector.

El hecho diferencial, sin duda, es el desarrollo de una herramienta 3D de última generación que permita al cliente conseguir una configuración a su medida de su capacidad productiva mucho más allá de fríos números reflejados en una hoja de cálculo.

IPF se encuentra en un momento clave en el que ofrece a sus clientes el desarrollo de proyectos para sistemas de almacenaje, de transporte así como de procesos de automatización para encontrar soluciones a problemas presentes y futuros de la industria.

Desde su nacimiento en 1994 la empresa ha sido un referente en el desarrollo e incorporación de nuevas tecnologías por lo que la creación de una aplicación por parte de Binary Soul que permita crecer a la empresa dentro de la industria 4.0 -con todo lo que esto conlleva en cuanto a gestión de producción, capacitación de operarios o virtualización de procesos- es solo un paso más en el ADN tecnológico de ambas firmas.

La pequeña cooperativa de Bilbao ya tiene experiencia en colaborar con otras empresas industriales como Iraupen o Amada así como en el desarrollo de proyectos de virtualización y capacitación como el Gamified Training System. Un ejemplo de cómo es posible realizar una adaptación desde otros sectores -en este caso el de los videojuegos- para conseguir sinergias y colaboraciones entre empresas que redunden en un segmento de mercado más competitivo para todos.

En definitiva, un nueva y prometedora apuesta de dos empresas comprometidas con las nuevas tecnologías, la industria 4.0 y la digitalización como pilares para el desarrollo de una economía más competitiva, eficaz y sostenible.

Hannover Messe, escaparate inmejorable para la industria vasca 4.0

Durante la última semana Hannover ha sido el centro industrial mundial gracias a su famosa feria. En ella regiones, empresas e instituciones han presentado sus planes estratégicos así como sus novedades y servicios para preparase ante el desafío que supone la nueva reconversión industrial.

La capital de Baja Sajonia ha sido testigo de las novedades presentadas en áreas como la automoción, ingeniería electrónica y ambiental, la eficiencia energética o la subcontratación industrial. De esta forma, en el pabellón 8 se pudo disfrutar del stand Basque Industry 4.0, con más de 100 metros cuadrados que incluían un espacio para reuniones y presentaciones así como una sala virtual.

Si bien, la estrategia de Fabricación Avanzada fue la gran estrella del evento, hubo espacio para presentar también los proyectos más importantes que se están desarrollando en las Universidades, centros de Formación Profesional, Centros Tecnológicos, asociaciones cluster, empresas del ámbito 4.0 apoyados en diferentes soportes como la realidad virtual, la realidad aumentada, conferencias, etc.

Para la delegación vasca uno de los días más importantes fue el de la jornada para empresas alemanas en la que la Consejera Arantxa Tapia compartió espacio con Emilio Titos, director de Mercedes-Benz España, el principal inversor alemán en nuestro territorio. Además, se desarrolló una mesa redonda con Ulrich Mehlmann (PMG Holding Polmetasa), Valentín Guisasola (Grupo Schaeffler) y Thays Zapatero (Siemens) representantes de tres de los inversores germanos que más tiempo llevan en nuestro entramado económico.

Asimismo, bien con stands propios o bien en los de sus cluster, hasta 26 empresas formaron parte del evento en el que mostraron su saber hacer en materias tan diversas como Big Data (IK4-Ikerlan y Tecnalia); computación visual (Vicomtech); digitalización (Innovae-AgLa4D) o serious games aplicacos a la industria (Ludus y Binary Soul).

La Hannover Messe fue, sin duda, la piedra de toque para la plataforma que el Grupo de Pilotaje ha puesto en marcha con el propósito de poner en manos de las empresas vascas los recursos prioritarios para ser competitivos en el escenario internacional.

De la mano de SPRI, los clusteres y la Red Vasca de Ciencia y Tecnología nuestro ecosistema de innovación se ha podido mostrar como una de las referencias continentales y, sin duda, ha mostrado que cuenta con un futuro de lo más prometedor.