Blockchain, así funciona

Probablemente sea una de las palabras del año (junto a “coche autónomo” e “Industria 4.0”). Una denominación de la que mucha gente ha oído hablar pero que muy pocos saben a qué se refiere. Una palabra que denota el siguiente paso en la digitalización de la sociedad y la economía y que busca dar un mayor poder a los usuarios. En las siguientes líneas intentaremos explicar qué es blockchain y por qué es tan importante.

Hace pocos días leí en Xataka un interesante reportaje en el que definían la “cadena de bloques” como “un gigantesco libro de cuentas en la que los registros (bloques) están enlazados y cifrados para proteger la seguridad y la privacidad de las transacciones”. Es decir, una base de datos distribuida y segura gracias a un cifrado que se puede aplicar a todo tipo de intercambios de paquetes de datos y que tiene como requisitos que debe haber varios usuarios (denominados nodos) que se encarguen de verificar las transacciones para validarlas.

Recientemente Financial Times también dedicaba un espacio al funcionamiento de blockchain y lo representaba con esta maravillosa infografía:

Si una persona quiere transferirle una cantidad a otra avisa a toda la red (verificadores) para que estos den validez a la operación. La característica principal es que nadie sabe quién es el emisor y quién el receptor. Solo se sabe que de una cuenta bancaria -o cartera digital- se quiere transferir una cantidad determinada a otra. La red solo verifica que en la cartera de origen hay suficiente cantidad. Una vez ejecutado, el movimiento se pasa a un bloque que, cuando esté “lleno” (tiene una capacidad limitada) será sellado.

Una vez ocurre esto los nodos consigue una irreversibilidad de las transacciones. ¿Qué significa esto? Que para modificar uno de los bloques es necesario modificar los demás -están relacionados- y, por lo tanto, se necesita el beneplácito de los demás nodos o supervisores. En definitiva: nadie puede trucar los libros de cuentas para desviar dinero (bitcoins o divisas) sin que los demás se enteren. El sistema, además, al contar con cifrado se vuelve mucho más complejo de corromper. Todo es más seguro.

El proceso se más rápido y complejo gracias a un pool: un conjunto de “mineros” (aquellos que cierran los bloques) que trabajan de una forma cooperativa y que se encargan de, al realizar el encriptado, implementar un código que enlaza cada bloque con el siguiente y el anterior -como un eslabón de una cadena-: una marca de tiempo y datos de la transacción públicos que permiten el control de cada uno de los eslabones sin desvelar el contenido de cada bloque. Es decir: el control es público aunque los datos que se intercambian estén protegidos.

Esto permite controlar que cada unidad monetaria -por ejemplo- solo se ha transferido una vez lo que evita problemas de doble gasto o el dinero falso que reduce los problemas de movilidad de una divisa por la falta de confianza de los usuarios.

Pero, todo esto que muchos unen a bitcoins, tiene aplicaciones mucho más allá de las transacciones digitales. El Gobierno de Japón, por ejemplo, ha puesto en marcha un proyecto para unificar todo el registro de propiedades urbanas y rurales. Esto permite crear un registro abierto pero seguro de los 230 millones de fincas y 50 millones de inmuebles del país.

Como explica muy bien Javier Pastor en Xataka, start ups como TenX ha diseñado una tarjeta de débito prepago que se puede cargar con criptodivisas que al instante son intercambiadas por monedas convencionales para realizar pagos en cualquier establecimiento sin importar que éste acepte o no las monedas digitales.

EY, subsidiaria de Ernst & Young Global Ltd está aplicando el sistema blockchain que permite a empresas y usuarios particulares acceder a una plataforma de carsharing de forma sencilla en la que el sistema registra el propietario del vehículo, la persona que lo va a conducir y calcula los gastos derivados de la transacción: el seguro, por ejemplo.

Storj es una pequeña tecnológica que quiere descentralizar el sistema de almacenamiento en la nube para que no dependamos exclusivamente de un proveedor (Google, Microsoft, Amazon, Apple, etc.); incluso Spotify, Administraciones Públicas, sistemas de Seguridad Social (registro de prestaciones o de historiales médicos) y sociedades para la gestión de autorías están trabajando en la implementación de estos sistemas descentralizados, seguros y públicos de gestión de paquetes de información.

Sin duda, el rival más fuerte al que se enfrentará este sistema en determinados ámbitos sociales y económicos es a los intermediarios (bancos, por ejemplo) que saldrán de la ecuación -al igual que sus tarifas por servicios prestados- cuando se transfieran datos (dinero). Aún así, parece que el cambio ha llegado para quedarse.

Facebook, guerra a las noticias falsas

Desde hace mucho tiempo Mark Zuckerberg ha intentado que Facebook sea el medio a través del cual entramos en la red de redes. No solo con proyectos para llevar la conexión a todo el planeta, sino que no ceja en el empeño de convertir su red social en una plataforma donde comprar, compartir o informarse. Instant Articles, es la cristalización en lo que a medios de comunicación se refiere. Una forma de llegar a su enorme base de clientes usuarios y de conocer más de ellos.

Sin embargo, como novela de Lemony Snicket, una serie de catastróficas desdichas ha puesto a la plataforma de noticias de Facebook en el disparadero. La elección de Donald Trump como presidente o la elección de “postverdad” como palabra del año por Oxford Dictionaries ha hecho que la sociedad se haya echado encima de Facebook para exigirles que controlen la difusión de bulos en su red.

Muy a su forma, el CEO de la empresa ha lanzado una nota cercana en su muro en la que explica que “nos tomamos la desinformación muy en serio. Nuestra meta es conectar a las personas con las historias que tienen más sentido para ellos y sabemos que quieren información certera. Llevamos bastante tiempo trabajando en este problema”. Una forma muy clara de reconocer su responsabilidad y que no son solo un difusor.

El problema es complejo. Es cierto que, por un lado, Facebook es solo un potente altavoz (el más potente hasta la fecha) de cualquier idea o noticia. Falsa o no. Es cierto que responsabilizar a la red social de que determinadas noticias falsas hayan calado en la sociedad (con Trump, con el Brexit, con lo que sea) es una forma muy descarada de lavarse las manos por parte de los ciudadanos y políticos. Pero también es verdad que jamás ningún medio -y ninguno es imparcial o desintersado- han tenido acceso a semejante cantidad de público.

Es por ello que la empresa decidió crea un Editor de Contenido cuya función es, precisamente, controlar este tipo de bulos y evitar que se expandan y se conviertan en medias verdades a base de ser repetidos. El problema es que no ha sido todo lo eficaz que debería dentro de su News Feed. Por eso Zuckerberg ha publicado siete medidas llamadas a atajar este problema:

  • Sistemas de detección más sólidos que rastrearán más eficazmente lo que los propios usuarios marquen como falso.
  • Avisos más sencillos para que los lectores puedan ponerse en contacto con la red social.
  • Verificaciones por terceros por parte de organizaciones externas expertas en esta materia y sin conflictos de intereses con la red social y sus anunciantes.
  • Advertencias que indiquen que una historia ha sido marcada como falsa por otro usuario.
  • Certificado de calidad de los artículos relacionados con las historias publicadas.
  • Acabar con las fuentes de negocio de los generadores de noticias falsas. Según Facebook coinciden muchas veces con los creadores de spam por lo que es fácil rastrearles y bloquearles.
  • Escuchar a miembros del sector de las comunicaciones como periodistas para aprender de sus sistemas de verificación y sus formas de trabajar ante contenidos poco fiables.
Son varias las voces que han pedido que Facebook no se convierta en un censor, pero que sí tome cartas para evitar que los contenidos malintencionados que pueden tener consecuencias nocivas para la sociedad no tengan difusión en su espacio.
Nuestra duda es si es un problema que se puede solucionar solo con un puñado de humanos y algoritmos o si, realmente, se necesita un planteamiento y una resolución más compleja y eficaz: qué queremos atajar realmente y cómo debemos hacerlo para que no queden puertas traseras. No es solo una cuestión de Facebook (¿qué pasa con la información falsa comercial como las fotos de famosos en Instagram anunciando productos “veladamente” y engañando a los usuarios descaradamente?). Hay un grave problema educacional sobre esta nueva herramienta que son las redes sociales y eso es algo mucho más difícil de atajar.

Twitter y Google, tu fuente de noticias

Efectivamente, la foto con la que abrimos este post poco tiene que ver con Twitter y Google, pero refleja como pocas el giro que ha dado la comunicación en los últimos años: los medios de comunicación necesitan nuevas plataformas para llegar a los usuarios -que tienen nuevas demandas- y los grandes de internet (y las TICs) han encontrado una nueva forma de fidelizar a los clientes (hacerles cautivos con cada vez más servicios).

La imagen tiene que ver con Instant Articles, toda una declaración de intenciones sobre cómo quiere Facebook que lleguemos a nuestros medios de comunicación preferidos. Contenidos exclusivos que las grandes cabeceras crean en exclusiva para la red social y que ha servido para que la empresa de Zuckerberg sea ya una de las principales formas de informarse en medio mundo.

Ahora, según Re/Code, Google quiere dar un paso más allá y adelantarse a Apple News, Facebook y compañía lanzando una herramienta de código abierto disponible para todos los programadores que no solo permita crear y lanzar noticias y contenidos en exclusiva en la plataforma de los de Mountain View -a diferencia de Instant Articles que los integra, el servicio de Google solo enlazará mediante capturas de pantalla-, sino que también permita editar los mismos fácilmente.

Aunque no hay un modelo de negocio por ahora -Google de hecho los llama “Páginas para móviles acelerada”- se da por hecho que esas capturas de pantalla que nos enlazan se ubicarán junto con anuncios publicitarios. Tendrán que trabajar mucho para separar información de contenidos comerciales si quieren tener éxito.

Por su parte, Twitter, que también prepara una herramienta similar a la de Google, ya baraja unas cuantas evoluciones para enderezar su negocio: desde perder el límite de 140 caracteres, hasta consolidar su proyecto Highlights que seleccionará según nuestros gustos y costumbres todos los tweets de referencia que muchas veces se nos escapan por la sobreinformación… o porque estamos durmiendo.

La fórmula mezclará los trending topics con los contenidos que más se adaptan al perfil del usuario de modo que no habrá dos iguales. La plataforma elegida para su lanzamiento es Android porque sus notificaciones son más flexibles y su base de usuarios es mayor que en iOS. Además, a nadie se escapa que las continuas colaboraciones entre la red social del pájaro azul y la empresa ahora en manos de Alphabet son solo el preludio de una posible compra de la primera por la segunda.

En definitiva, parece que se trata del espaldarazo definitivo para los agregadores de contenidos, un nuevo reto para los medios de comunicación y la esperada tabla de salvación para la faceta “social” de Google y la maltrecha economía de Twitter.

Lightning, la alternativa Twitter

Para muchos -profesionales o no de la información- Twitter es el lugar donde se encuentra todo. Noticias deportivas, asedios a terroristas, caídas de ministros, cotilleos de realities y la opinión del vecino (desconocido o no) sobre cualquier temática. Ese es su punto fuerte y también su talón de Aquiles. La sobreinformación convierte a la red social del pájaro en una herramienta indispensable para pulsar la actualidad -quizá la más relevante con Google Trends– pero también hace que sea prácticamente imposible navegar por sus caracteres sin perderse.

Sabedor de esto y de los acuciantes problemas económicos y de credibilidad que vive la red social, Dick Costolo quiso poner en marcha un último proyecto antes de abandonar el cargo hace justo una semana. Un titánico ejercicio para ordenar el caos y que bautizó como Project Lightning. Una realidad para los usuarios según se vaya actualizando las diferentes aplicaciones móviles y que está pensada para clasificar los contenidos de Twitter.

Todo pasa por conseguir dominar un segmento de mercado que ellos mismos crearon, alimentaron y que por momentos parece que se les escapa de las manos ante el buen hacer de la competencia. Especialmente de Facebook y Google. Mientras, permiten que crezcan los rumores tanto sobre la futura fecha de lanzamiento como sobre las funcionalidades del proyecto.

Según filtraron a Buzzfeed un botón que ocupará un lugar central en la barra del menú permitirá acceder a eventos en tiempo real clasificados por contenido: programas de televisión, competiciones deportivas, festivales de música y noticias de última hora. El objetivo es demostrar el interés de la red social por sus usuarios más activos tanto medios de comunicación como particulares. Además, para intentar ganar la relevancia que han conseguido otras plataformas con éxito (especialmente YouTube) todos los vídeos y fotografías se pondrán “incrustar” en cualquier web.

Pero Twitter sabe que no vale solo con repetir contenidos que crean otros. De este modo, vuelve a jugar un papel fundamental la intuición humana a la hora de priorizar contenidos de cada uno de los medios. Sí, el editor de toda la vida en los medios de papel. Ese que mediante herramientas de última generación y nutriéndose de sistemas como el antes mentado Google Trends, Billboard, Nielsen, etc. sabrá indicar al usuario final qué es más reseñable y qué es solo un titular vacío. Algo que ya anunció Apple para su aplicación News y que ya mostró buena salud desde el primer momento en Snapchat.

Para los que quieran lanzarse a por la información cruda, existirán pestañas en los que se anunciarán los eventos en directo y los que están a punto de comenzar. Y el guiño es claro: medios, cadenas de televisión y organizadores están invitados a compartir su agenda. Ya no será necesario seguir cuentas concretas para informarse de un evento. La información no pertenece a nadie y esa es la base de Lightning: poder seguir eventos y no narradores de la realidad. La idea parece excepcionalmente buena por obvia y necesaria pero, ¿llega a tiempo?

Facebook, también le importa el tiempo

Durante las últimas semanas hemos visto el giro que está dando la red social de Mark Zuckerberg para convertirse en nuestro centro de ocio y de información. Proyectos como Instant Articles nos muestran que cada vez es más importante para Facebook ser una plataforma sólida de contenidos -de cualquier tipo, publicitarios, informativos, de ocio, etc.- y que para sus usuarios esta es una de las vías más importantes para saber sobre lo que les rodea.

Por eso ha cambiado el muro, el algoritmo, la prelación de relevancia de las noticias y de la publicidad y, cada vez, intenta evolucionar hacia una experiencia mucho más personal. De este modo, el siguiente paso en esta carrera -y también el más evidente- es que Facebook empiece a contabilizar cuánto tiempo dedicamos a leer cada noticia. De este modo, nuestra “portada” sabrá qué nos interesa más y cuánto queremos dedicar a cada contenido.

Ya no es importante que demos al Me gusta o que compartamos una noticia. Muchos usuarios-lectores no quieren hacer eso, tan solo informarse y para conocerles mejor es fundamental saber cuánto tiempo pasan en cada entrada.

Esto, además, ayudará a los medios a evolucionar sus contenidos de acuerdo a los contenidos. Muchas veces nos engancha un titular interesante pero la falta de interés del contenido o una mala estructura del texto puede hacer que cerremos la noticia en poco tiempo. Esto también será fundamental para noticias en las que solo nos interesan contenidos como el lugar o la hora de un evento.

De este modo, el algoritmo que casi tiene preparada la red social realizará un promedio de cada usuario y comparara cada lectura con nuestros datos para saber si un cierre rápido tiene que ver con la velocidad de conexión, con un fallo de software o simplemente por desinterés (un click equivocado).

La idea final es generar contenidos más interesantes y personales para los usuarios y, sobre todo, dar información más fidedigna del comportamiento de los lectores a todos los medios de comunicación que vuelcan contenidos -de forma exclusiva o no- en la red social. Una herramienta que si se analiza de forma objetiva, puede ser fundamental para el desarrollo de los medios de comunicación en internet durante el próximo lustro.