Euskal Encounter 2017, vuelve la macroparty al BEC

Un año más, y ya van 25, el BEC se ha vestido de gala para recibir a uno de sus eventos más multitudinarios: el Euskal Encounter en el que más de 5.700 aficionados y profesionales de la informática ha puesto a prueba una infraestructura que no para de crecer y que este año contó con  5.024 ordenadores en red con una conexión de 40 Gbps, 96 horas de actividad ininterrumpida y 50.000 euros en premios. Todo ello en los más de 35.000 metros cuadrados que los organizadores han reservado para una edición que promete seguir batiendo récords.

El pabellón 5 del Bilbao Exhibition Center se disparó por encima de los 8.000 visitantes (contando curiosos que se acercaron a ver la estampa) en lo que Euskaltel, principal organizador del evento, define como “una de las conexiones más potentes del mundo”. De esta forma, la guinda a la celebración de las bodas de plata fueron el circuito de drones y de coches teledirigidos por control remoto.

Según los organizadores el perfil del participante sigue siendo un varón que ronda la treintena -aquellos que vivieron la explosión de la informática a principios de los ’90 como una industria accesible para el gran público- aunque poco a poco se comienza a vislumbrar un cambio de tendencia: las mujeres ya copan el 13% de los usuarios conectados y cada vez son más los mayores que deciden averiguar qué es esta “macroparty” tecnológica.

Usuarios que vienen a jugar con unas velocidades de conexión nada habituales, teras y teras de contenidos audiovisuales descargados, stands con los productos más punteros de la industria y rincones específicos para nuevas tecnologías -como la realidad virtual-. Un maremagnum de cables en los que probar todos los avances y, sobre todo, respirar un ambiente totalmente volcado con la informática, las redes o los eSports.

Sin embargo, más allá de los puntos fuertes que ya hemos visto en otras ediciones, la 25ª edición se ha centrado en la creatividad digital: con un espacio dedicado a las Artes Digitales en el que los asistentes pudieron mostrar sus habilidades con su ordenador, software de última generación y pequeños premios como alicientes para dar lo mejor de sí mismos.

Como un guiño al inicio de las artes gráficas digitales, la Demoscene permitió ver verdaderas obras de arte en esta disciplina artística donde la tecnología y el diseño van de la mano. Las modificaciones de hardware, las competiciones con software libre, competiciones de juegos PC y en consola, concursos de doblaje, así como actividades deportivas hicieron las delicias de los asistentes.

Las conferencias y charlas sobre la industria -los juegos tuvieron especial peso- así como debates sobre contenidos y legislación pusieron el punto serio a un evento que año tras año se reinventa para seguir siendo una referencia en el panorama internacional y continuar alimentando el legado de estas macropartys que nacieron mucho más humildes a finales del siglo pasado en el Norte de Europa.

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Acer Predator, ¿quién dijo que los portátiles no son para gamers?

Durante mucho tiempo ha habido una norma no escrita que decía que todos aquellos que querían un rendimiento extremo para jugar a cualquier título disponible para PC necesitaban de una torre “musculada”. Sin embargo, cuando Acer presentó su familia Predator retó a lo establecido. De este modo, año tras año los mejores componentes han conseguido que estos portátiles sean una referencia en cuanto a rendimiento y, como no podía ser de otra forma, en el pasado IFA de Berlín llegó su última actualización.

Por y para jugar

Los Predator son un continuo guiño a los gamers. Tanto por fuer como por dentro denotan que estamos ante unos equipos diferentes a cualquier otro producto del mercado. Gruesos, con formas angulosas, íntegramente diseñados en color rojo y negro y con una característica parrilla de ventilación trasera, todo en su diseño es una declaración de intenciones. Son potentes y agresivos.

Escalados en dos tamaños (15 y 17 pulgadas), es precisamente la pantalla la que marca la diferencia entre ambos hermanos. El más pequeño está disponible con pantalla en resolución 1080p o 4K mientras que el mayor -donde mejor se notaría la resolución UHD- solo cuenta con el panel Full HD. En cualquier configuración los demás componentes hacen que cualquier compra sea acertada.

Sus procesadores son los potentísimos Intel i7-6700HQ de la familia Skylake acompañados de las tarjetas gráficas NVIDIA GeForce GTX980 y, a elección del cliente, hasta 32 GB de RAM DDR4 y unidades de almacenamiento SSD de hasta 512GB. Queda claro que todo en ellos se ha pensado para mover cualquier imagen o contenido multimedia sin esfuerzo y, en los momentos en los que no estemos jugando, para ser realmente fulgurantes.

Como no es fácil gestionar este hardware los ingenieros han diseñado un sistema triple de ventilación que han bautizado como Predator FrostCore y que cuenta con un software propio (CoolBost) para asegurar un funcionamiento estable incluso a pleno rendimiento.

Por otro lado, teniendo en cuenta el peso cada vez mayor de los juegos en línea, Acer también ha desarrollado un sistema híbrido DoubleShot Pro que permite combinar la conexión inalámbrica y la de red física para conseguir la mayor tasa de transferencia posible de nuestra línea de internet.

A la venta en noviembre, los precios, como es costumbre en el fabricante taiwanés, son muy ajustados: la versión de 15 pulgadas y resolución 1080p partirá de 1599€ mientras que la de 17 pulgadas costará desde 1799€.

 

Windows 10, radiografía de lo que los usuarios le piden

Hemos seguido desde su nacimiento a Windows 10 y el resultado ha sido positivo: por crítica, por su experiencia de uso y sobre todo porque nos recuerda al mejor Microsoft solo que añadiendo una nueva virtud: ahora escuchan a sus usuarios. Como todos los programas y sistemas operativos tiene margen de mejora (a buen seguro llegará) pero el nacimiento de la herramienta Opiniones y el modo en el que los de Satya Nadella han ido escuchando a las demandas más generales da lugar a la esperanza para una plataforma con un recorrido muy positivo.

Nuestros colegas de Xataka se han sumergido en la web Windows Feature Suggestions y han seleccionado las ideas más demandadas por quienes llevan semanas probando y testando todos los rincones del programa. Aquí os dejan las siete más relevantes:

  • Aero Glass. Con 51.125 votos los usuarios piden que se retome esta herramienta que permitió un enorme salto en la imagen del programa en Windows Vista y 7. Ahora que se ha vuelto al escritorio “clásico” parece que sería más factible que nunca aunque desde las versiones más iniciales para desarrolladores no hay ni rastro.
  • Pestañas en el explorador. Casi 35.000 personas piden seguir el sistema de pestañas que ya tienen los usuarios de OS X y distribuciones Linux. El sistema que ya disfrutamos en navegadores de todas las plataformas agilizaría mucho esta herramienta aunque de momento Microsoft se resiste.
  • Copia Hand Off para Windows. Unas 29.000 personas han pedido dotar a Windows 10 de una herramienta tipo Hand Off que permita controlar todas las funcionalidades del sistema operativo desde un dispositivo móvil equipado con la última versión del SO. Es cierto que Continuum debería suplir en cierto modo esta demanda ya que permitirá conectar un smartphone o tableta a un monitor o pantalla y cargar un escritorio Windows completo. Mucha potencia, pero los usuarios quieren más.
  • Personalizar la pantalla de inicio de sesión. Muy cerca, por encima de los 28.000 usuarios, se encuentra esta demanda que resume lo que está pasando en Silicon Valley: si Apple es cada vez más Android y Microsoft, las otras dos son cada vez más Apple. Así, el otrora parangón de las personalizaciones ahora no permite casi modificar el interfaz más allá de los fondos de pantalla (es un decir). Hay que ser muy ducho para modificar el aspecto del SO y tanto la tipografía como las ventanas deberían ser más personalizables. ¿Un sacrificio para ganar estabilidad? Nos suena de Cupertino…
  • El caché de las miniaturas. Más de 22.000 personas piden mejorar un problema que viene de lejos: cada vez que apagamos el ordenador se borra el caché de las miniaturas de imágenes y vídeos que vuelven a cargarse cuando reiniciamos… Lo que es una pérdida enorme de recursos y tiempo sobre todo entre aquellos que tenemos una buena cantidad de contenidos multimedia archivados. Microsoft ha reconocido que los desarrolladores de la empresa ya están trabajando en ello. Bendita aplicación de sugerencias.
  • Mejorar el aspecto. Muy ligada con la cuarta petición, más de 20.000 usuarios piden un nuevo concepto en el diseño del sistema operativo. Sistemas de gestión de pantallas, un interfaz más futurista, más posibilidades de personalización de las plantillas y temas al modo Linux. Microsoft está probando con nuevos temas y formatos pero parece que los usuarios quieren ser sus propios diseñadores.
  • Fusionar el Panel de Control y la Configuración. Bajo el lema de menos es más 19.074 usuarios piden otra mejora a nivel de manejo. No tiene sentido que las preferencias del sistema se gestionen desde dos sitios separados: da imagen de redundancia y además lía a los usuarios menos iniciados. Microsoft ha asegurado que trabaja en ello para implementar la mejora lo antes posible.
Ahora parece que la mejor herramienta de Windows 10 son las sugerencias y la paciencia. Bien hecho Microsoft.

Windows 95, dos décadas del gran SO de Microsoft

El pasado lunes se cumplieron veinte años del lanzamiento de Windows 95, el sistema operativo de Microsoft que colocó en la cima a la empresa de Bill Gates y, sobre todo, que marcó un antes y un después en el modo en el que vemos los ordenadores y nos relacionamos con la informática. Es por ello que queremos daros unas pinceladas sobre su origen y su desarrollo.

Denominado por los ingenieros Windows 4.0, su nombre interno fue Windows Chicago, si bien, por motivos comerciales Microsoft se decantó por su año de lanzamiento como gancho publicitario. A pesar de que fue el primer sistema operativo de los de Redmond pensado para acercarnos a la incipiente web, la plataforma solo incorporaba accesos a las conexiones de red y tuvimos que esperar al Service Pack 1 para disfrutar de Internet Explorer. A partir de entonces siempre apareció por defecto en todas las versiones de Windows lo que le provocó uno de los juicios antimonopolio más sonados de la historia reciente.

Pero su fé en internet no fue la única novedad que le procuraba un salto respecto a sus competidores. Windows 95 fue el primero en comercializarse en varias soportes físicos. Primero fueron los diskettes de 3,5 pulgadas y más tarde llegaron los novedosos CD ROM. Como curiosidad, ocupaba 13 discos de alta capacidad… y algunas versiones hasta ¡30!

Sobre los requisitos mínimos, fueron uno de los puntos más polémicos del sistema operativo. Oficialmente era suficiente con un procesador 386DX, 4 MB de RAM, 40 MB de disco duro, pantalla VGA y, por supuesto, una unidad de disco. Sin embargo, este hardware solo conseguía acceder mínimamente al programa y acabaron reconociendo que el ideal era un procesador 80486, 8 MB de RAM y 120 MB de disco duro.

Nada mal para un programa que en versión completa costaba 179,99 dólares de la época -mucho- y que si se adquiría para actualizar una versión anterior se quedaba en 79,99 dólares.

También fue el encargado de inaugurar el tema The Microsoft Sound, el tema de 3,25 segundos creado por Brian Eno -fundador de Roxy Music- que le cobró a la empresa 35.000 dólares por una tonadilla que hemos oído miles de veces. Como “regalo” se podía abrir una ventana con el logo de Windows de fondo por el que desfilaban al son de la música los títulos de crédito con los nombres de todos los desarrolladores que participaron en su creación.

Una vez encendido, Windows 95 fue el primero en muchas cosas: en implementar  el menú de inicio, la barra de tareas y la tripleta de botones para cerrar, minimizar y maximizar las ventanas. Han pasado dos décadas pero a día de hoy son fundamentales en cualquier Windows y en muchos otros entornos operativos.

También debutó con el programa el sistema Plug&Play que permitía el reconocimiento de dispositivos nada más enchufarlos para una configuración automática. La idea era buena y a día de hoy sigue vigente pero sus fallos iniciales hicieron que para muchos el sistema se pasara a llamar Plug&Pray (enchufa y reza).

Si hay algo por lo que guardamos cariño a este sistema operativo es porque vio nacer a multitud de juegos legendarios que crearon la actual legión de gamers. Duke Nukem 3D, Resident Evil, Warcraft II, Quake, Fallout o Dungeon Keeper son títulos que marcaron a toda una generación y que hicieron que nuestras pesadas y lentas pantallas se convirtieran en nuestras mejores amigas durante casi una década.

A pesar de todo ello su vida fue relativamente corta. Su última versión comercial se lanzó en 1997 y su soporte técnico acabó el 31 de diciembre de 2002. Esto es, que comparado con los largos 12 años de vida de Windows XP, los 7 de Windows 95 -mucho más impactante en el mercado- se quedaron algo cortos.

Programación, ¿nueva piedra angular de la educación?

La última generación EGB solíamos recibir alguna hora a la semana de informática. Una “María” en la que nos sentábamos de dos en dos delante de un compañero a trastear un ordenador mientras el profesor nos enseñaba a usar herramientas como Word o Excel. Un mundo en el que los diskettes todavía se medían en pulgadas, internet era algo que no sabíamos muy bien para qué servía y muchos tenían como referencia las historias de garajes en California que servían para ganar fama y fortuna.
Sin embargo, los alumnos hoy en día están más que familiarizados con los ordenadores y desde la preadolescencia disfrutan de un smartphone en su bolsillo. ¿Significa eso que asignaturas como la anterior carecen de sentido? Para nada. Estar familiarizado con algo no significa saber utilizarlo y, ni mucho menos, dominarlo.
El éxito de jóvenes con vaqueros, camisetas y sudaderas que gracias a unagranidea.com han conquistado el mercado tecnológico ha hecho que las empresas y las carreras tecnológicas sean algunas de las más demandadas. De hecho, en países como Estados Unidos, los campamentos de verano para aprender a programar han multiplicado su demanda y en países nórdicos las clases de lenguaje de programación comparten horario con el inglés y el español.
¿Y qué ocurre en nuestras latitudes? Como bien explican en [Enlace roto.] en solo cinco años el mercado estatal necesitará de 1,4 millones de programadores pero organizaciones como code.org solo habrá unos 400.000 trabajadores cualificados para este desempeño. Y el problema vuelve a residir en la diferencia entre lo que alumnos -y padres de alumnos- demandan y lo que el sistema educativo les ofrece.
La misma ONG explica que el 80% de los padres consideran muy importante que los hijos aprendan a programar; el 60% consideran imprescindible que se imparta una asignatura que les abra este importante nicho del mercado; pero solo el 24% de los alumnos la tienen en su programa. ¿Cuál es la solución?
En otros países se ha llegado a la programación a través de pequeños dispositivos, sencillos para un principiante como Dash&Dot de la empresa estadounidense Wonder Workshop y que se hizo famoso al ser el robot utilizado por Barack Obama para escribir su primera línea de código. En nuestro continente la línea Mindstorms de Lego (diseñada en colaboración con el MIT): una colección de robots modulares programables lanzados por primera vez en 1998 y que a pesar de que estuvieron a punto de cancelarse están en un momento de mucha popularidad.

La bola programable Sphero nació como un juguete que gracias a la demanda del sector educativo ha implementado aplicaciones BASIC que permite a los aprendices a programar rutinas de movimiento. Una forma de unir -a la vieja usanza- diversión y educación.
Más allá de crear código estos dispositivos permiten al alumno ver cómo se traducen a la realidad algo tan abstracto como los lenguajes de programación. Conocer los conceptos lógicos de la informática y reconocer las causas y efectos de la misma.
Dash&Dot permite, incluso, programar desde el smartphone, y cuestan entre 299 (Dash) y 179 (Dot) dólares. El más caro tiene ruedas y puede desplazarse a un metro por segundo. El más pequeños es estático pero tiene altavoz y micrófono. ¿La edad ideal para regalárselos? Entre 5 y 12 años. Y, aunque parezca pronto, la ONG Code asegura que a los siete años un niño tiene capacidad de interiorizar y comprender los principios más complejos de la programación. ¿Se atreverán los educadores? ¿Y los padres?