BIAAF, cuando la sostenibilidad ya no es una opción

Hoy nos vamos a acercar a un mundo que, de antemano, puede parecer muy alejado de la temática de un blog llamado “La Caverna Cibernética”. Es cierto que más de una vez hemos tenido contenidos relacionados con la moda pero siempre han estado más focalizados en los wearables o en prendas inteligentes (incluso avances en la fabricación con aditivos o equipos técnicos). Sin embargo, la semana pasada tuvo lugar en Bilbao un evento que ha llamado nuestra atención: una charla de Carry Somers sobre el futuro de esta industria -y cualquier contenido que incluya las palabras futuro e industria nos resulta de lo más interesante- en el Azkuna Zentroa de la Villa.

Los puntos centrales que se trataron en la charla no divergieron demasiado de los que se podría haber dado en cualquier evento relacionado con cualquier otra industria: sostenibilidad y retos a corto, medio y largo plazo tanto del sistema de producción como de la logística y distribución. Es decir, el impacto de la actividad en el medio y en la sociedad.

El evento, organizado por la plataforma BIAAF (Bilbao International Art & Fashion) reunió a más de 200 asistentes que tenían especial interés en conocer los planteamientos del movimiento global Fashion Revolution.

Del análisis de problemas a su conversión en retos y oportunidades

La primera parte de la charla de Somers se centró en la problemática que caracteriza a la industria de la moda (y que, por desgracia, muchas veces llega a la portada de los medios): desde la contaminación generada por las fábricas textiles hasta los métodos de trabajo pasando por la responsabilidad en cuanto a la sostenibilidad. De facto, la propia gestión de residuos se antoja uno de los mayores retos sociales en Europa y otros puntos del planeta. Aunque resulte difícil de creer, los desechos textiles son la “estrella” de los vertederos en el Viejo Continente. Y su gestión es un reto logístico y de sostenibilidad.

Su movimiento Fashion Revolution trabaja desde 2013 en dos objetivos a los que ya se han enfrentado antes otras industrias: un proceso de producción más transparente (sostenibilidad, origen de los recursos, cumplimiento de requisitos ambientales en la logística, gestión de los excesos de producción, economía circular para una mayor eficiencia de los materiales, innovación en las materias primas) y un proceso productivo respetuoso con los trabajadores (¿por qué la automatización no puede ser la solución a la degradación de las condiciones laborales de los trabajadores cuando la demanda de bienes crece exponencialmente?).

Con la ayuda de Orsola Castro, cofundadora de las marcas de upcycling From Somewhere y Reclaim To Wear, así como de la periodista Lucy Siegle, autora de “Ethical and green living” la iniciativa está presente en 66 países y busca integrar diseñadores, marcas, distribuidores, medios de comunicación, productores y otros agentes que transformen y actualicen la industria de la moda.

Aunque el cambio parezca lento tiene como positivo que es una iniciativa que está ocurriendo de forma endógena. Buen ejemplo es la propuesta del British Council, “Programa de Moda Sostenible”, que se llevará a cabo en tres años y que buscan incentivar el intercambio de buenas prácticas entre los creadores de moda europeos. Además, gracias a la colaboración con diferentes academias británicas se creará una plataforma de networking que permitirá a los diseñadores crear sus proyectos sostenibles para que sean descubiertos por las grandes marcas y que éstas puedan dar difusión a los primeros.

En Reino Unido existe ya una gran experiencia en la colaboración entre el sector textil y los agentes que buscan la sostenibilidad gracias a centros de investigación como el Centre for Sustainable Fashion, el Designer-Manufacturer Innovation Support Centre y el Textile Futures Research Center.

¿Y si la solución viniera de la Industria 4.0?

Desde aquí no negamos en absoluto la importancia del papel de figuras como Emma Watson, Vivienne Westwood, Safia Minney u otras diseñadoras y agentes del negocio que están volcando sus esfuerzos en una moda diferente.

Sin embargo, el tamaño de la industria de la moda con corporaciones gigantescas con facturaciones millonarias (Inditex supera los 21.000 millones de euros); presencia en casi todos los mercados (H&M tiene más de 4.500 tiendas); y crecimientos exponenciales (los beneficios de Uniqlo han crecido un 40% este año) hace que el las propuesta de todas esas figuras requieran de un calado mucho mayor para que el cambio -sabemos que es imparable- llegue a tiempo.

Hace tiempo que muchos sectores comenzaron un lento proceso de relocalización. Lejos de guiarse por un sentimiento patriótico, la mayoría lo hicieron durante la crisis por la presión de sus mercados locales y, sobre todo, por el creciente coste de la logística y el incremento de los costes de producción en los mercados asiáticos.

Además, los procesos de automatización hacen menos relevante el lugar en el que se emplaza la producción y suelen permitir una gestión más eficiente de las materias primas. Asimismo, en este apartado ocupa un lugar destacado la legislación referente al origen de estos materiales, su sostenibilidad, tratamiento y la gestión de los residuos. Controlar toda la cadena de materias primas desde su origen hasta el final de su vida útil (economía circular o upcycling) se antoja fundamental y, por qué no, una ventaja competitiva cuando se trata de miles de toneladas en vertederos por todo Occidente.

Finalmente, si sumamos a todo ello una inversión en la creación de nuevos materiales -tejidos- más inteligentes que sean más duraderos, fáciles de manipular (antes de la fabricación, durante la misma y en el momento de la reutilización) y sostenibles, tendremos ya la receta de una nueva industria textil. Una industria de la moda 4.0.

Y es que cualquier amante de la moda reconocerá que no hay una revolución en la misma más allá de la “democratización” de las tendencias de la mano de las grandes corporaciones textiles. Es por ello que desde aquí aplaudimos iniciativas como las que pudimos ver hace unos días en la Alhóndiga pero también esperamos que esas “presiones por el cambio” lleguen más allá de las buenas intenciones y gestos y pidan un esfuerzo de todos los agentes para cubrir las necesidades de una industria que ha sufrido una lenta evolución desde el siglo XIX para entrar de lleno en el siglo XXI.

BIME Pro, Bizkaia como centro de la innovación

Un año más, el BEC fue el escenario de uno de los festivales más interesantes de la escena europea: el BIME. En él, además de grandes grupos musicales se pudo disfrutar de unas jornadas denominadas BIME Pro volcadas con la innovación y las nuevas tecnologías. Tres días donde lo mejor del ocio y el negocio se unen para seguir siendo referencia internacional.

De entre toda la oferta de actividades y meetings destacó sobre manera Startup Summit en el que la industria creativa, musical y digital se dan cita con los asistentes para mostrar, no solo sus novedades, sino las tendencias que les deparan en los próximos años.

Aletxu Echevarría (director y fundador de The Blackout Project), Aritz Hernández (socio fundador y director general de Grupo Campus), Eduardo Ronzano (de Tempow) y Eneko Knörr (cofundador de Aquratio) fueron los Business Angels en un evento al que acudieron más de 80 start ups (más de 60 internacionales) y otros 80 inversores.

De entre todas ellas destacaron sobre manera las propuestas de Be Helpie, centrada en el social networking; Brandtrack, dedicada a la comunicación; Backbinder y Wayra, relacionadas con la música; NFC Sound, volcada en las tecnologías B2B o Warm, especializada en música y medios.

El papel de los speed meetings así como las charlas relacionadas con las industrias creativas o los tipos de inversores (captación o el tipo que mejor se adapta a cada modelo de negocio de las start ups) demostraron que el evento sigue siendo un referente a la hora de potenciar nuevas ideas y consolidar los proyectos disruptivos.

Los ponentes de este año fueron Ana Ormaechea (fundadora de Cuonda and the tablet army), Daniel Romy (de Media Digital Ventures), Oriol Juncosa (cofundador de Encomenda VC) y Guillermo Arregui -CEO y cofundador de Emprendiza-.

El país invitado al evento fueron los Países Bajos que, además de ser una potencia europea en cuanto a industria musical (son el quinto mercado por delante de otros países como España, mucho más poblada) cuenta con un gran tejido de pequeñas empresas innovadoras y un gran apoyo institucional en campos como la cultura, el ocio y la digitalización.

En resumen, el BIME Pro volvió a ser un punto de encuentro ineludible para aquellos que quieren hacer las cosas de otra forma. Aquellos que quieren crear proyectos alternativos con fondo social y aquellos que quieren invertir y potenciar esas ideas más allá de los cánones establecidos sin, por ello, dejar de buscar un buen retorno. Nos quedamos con ganas de más, aunque ya falta menos para la edición de 2018.

Pintxo tecnológico, una nueva forma de agregar recursos

Cada economía es completamente diferente a las que le rodean. Existen unas construidas sobre la fuerza de sus grandes corporaciones multinacionales (como las de Estados Unidos, Japón, China o Alemania) y otras que tienen su punto fuerte en pequeñas empresas más ágiles que se complementan como peces piloto con las primeras (probablemente el vasco sea uno de los ejemplos más gráficos). Eso no significa que un modelo sea más válido que otro -al final es el desarrollo social de un territorio el que resume el éxito de su modelo económico- sino que cada uno tiene diferentes necesidades y retos.

Sí es cierto, no obstante, que tanto las primeras como las segundas necesitan de componentes innovadores y disruptivos que les permitan seguir avanzando y siendo competitivas en el mercado internacional. Y es por ello que el papel de los clúster se antoja fundamental cuando se trata de hacer que los actores pequeños y medianos encuentren su hueco entre las grandes empresas.

Euskadi siempre ha sido un territorio con una vasta tradición industrial y, por lo tanto, tecnológica. Así, la economía, salvo en ciertos periodos, siempre se ha ubicado la vanguardia en procesos productivos y de fabricación en sectores de lo más variado. No obstante, el reto de la digitalización y la tecnología aplicada a la fabricación (industria 4.0) requiere también de nuevas formas para dinamizar a los actores económicos y crear sinergias entre ellos.

En este marco, GAIA, el Clúster de la Industria de Conocimiento y Tecnología Aplicada organizó ayer en Donostia una jornada de trabajo innovadora, llamada “Pintxo Tecnológico” dedicada a las empresas micropyme del sector.

El objetivo, como hemos dicho más arriba, fue ofrecer un entorno a este perfil de compañías -especialmente activas en la búsqueda de alianzas y proyectos compartidos- para que pudieran mostrarse como la inagotable fuente de innovación para las empresas de mayor calado. Así, este espacio de debate y exposición permitió a estas firmas de entre 1 y 20 trabajadores mostrar sus experiencias de éxito y el modo en el que eligieron correctamente sus espacios de oportunidad.

Una forma de mostrar el camino a los demás presentes para que también puedan superar obstáculos (que muchas veces comparten todas ellas) y llegar a buen puerto a la hora de trazar alianzas con empresas mayores.

De esta forma, hasta un total de 16 empresas, entre las que destacaron Aiara Soluciones, Akting Ingeniaritza, Dinycon Sistemas, Donosti Frame, la cooperativa Lotura, Innovae Augmented Reality Agency o PCLanak Informatika, mostraron sus iniciativas a los demás asistentes a una reunión de lo más interesante.

El escenario fue el Espacio Keler ubicado en un emplazamiento inmejorable en la capital guipuzcoana.

Creada en 1983, GAIA es la Asociación de Industrias de las Tecnologías Electrónicas y de la Información del País Vasco. Compuesta por más de 240 empresas que ofrecen sus productos, servicios y soluciones en el ámbito Electrónico, Informático y de Telecomunicaciones, cristaliza la apuesta de las instituciones y empresas vascas por la innovación, el conocimiento y el valor añadido para seguir siendo una de las regiones punteras en el continente.

Su labor como orientadora de las empresas se completa gracias a su capacidad como agregadora de recursos, ayuda para la creación de oportunidades reales de negocio y, sobre todo, potenciadora de un sector que ya supone el 5% del PIB vasco y 11.000 empleos directos.

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Global Innovation Day 2017, celebrando el ADN innovador vasco

El 16 de mayo, un año más, el Palacio de Euskalduna de Bilbao será el escenario del Global Innovation Day en el que bajo el lema “explora el pasado, crea el futuro” la Agencia Vasca de Innovación, Innobasque construirá un escaparate centrado en la innovación en nuestro territorio.

Como es habitual los asistentes podrán participar txokos, talleres, conferencias y coloquios solo que este año, coincidiendo con el décimo aniversario de la agencia, se han diseñado nuevas actividades como son los Circuitos por los txokos y la “ruta de la innovación”, dos iniciativas que combinan teoría y práctica y que buscan activar el espíritu innovador de los asistentes.

Los txokos se repartirán en cuatro áreas: globalidad, conectividad y relaciones, entornos favorecedores y bienestar y calidad de vida. El objetivo será acercar a los asistentes los productos y servicios de referencia en Euskadi así como algunas de las colaboraciones interempresariales en estos ámbitos.

Los talleres experimentarán la innovación en vivo. ¿Cómo? Recordándonos cómo era Euskadi hace 10 años. De esta forma podremos intentar imaginar cómo será dentro de una década. Para ello se expondrán las metodologías, técnicas y herramientas que se emplean para mirar al futuro tomando como referencia nuestro pasado.

Los debates, coloquios y conferencias serán más abiertos y participativos que nunca. El objetivo: hacer que los innovadores del presente y el futuro puedan aprender y compartir sus experiencias. Porque el desarrollo es algo que necesitamos potenciar entre todos aquellos que llevan la innovación en su ADN.

La Ruta de la Innovación será una de las estrellas de esta edición en la que las personas jóvenes podrán visitar algunos de los proyectos y lugares más significativos de la innovación en Bilbao. Con la Ría como elemento vertebrador, clave de todo el proceso y motor de la renovación y modernización de la ciudad.

El evento, una vez más, subrayará su carácter abierto, dinámico y participativo en el que se buscará el networking y crear conexiones entre las empresas participantes así como con otras instituciones que forman parte del mismo.

El año pasado, el Global recibió más de 2.000 visitantes que tomaron parte de los 57 txokos, 27 talleres y asistieron a las charlas de 22 ponentes. El número de organizaciones colaboradoras ascendió hasta 106.

El plazo de inscripción -gratuito- ya está abierto y es tan sencillo como rellenar los datos personales en esta página web.

Gamificación, el juego y las apps como pilares de la enseñanza

Durante siglos la educación se ha visto como una relación docente-discente en la que el primero daba una clase magistral al segundo. En un aula volcaba sus conocimientos teóricos sobre un determinado tema -en alguna materia había también conocimientos prácticos- para que el segundo tomara nota y en un ejercicio memorístico demostrara que era capaz de reproducirlos lo más fiablemente posible.

Desde la educación infantil hasta la última etapa universitaria. Sin excepción. Casi sin importar la materia, la disciplina o el centro educativo. No obstante, cada vez son más los estudios que demuestran que el cerebro humano no aprende a base de discursos. Uno de los más llamativos lo realizó hace más de una década (2006) Alf Inge Wang, profesor de Ciencias de la Computación en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega. En él afirma que la atención humana raras veces supera los 20 minutos y que se requieren herramientas interactivas entre profesor y alumno para reiniciar ese cronómetro.

Al principio recurrió a juegos de preguntas (gamificación) con un formato similar al televisivo Quién quiere ser millonario. Los resultados no se hicieron esperar y la implicación de los alumnos se multiplicó. También sus resultados académicos y su tasa de aprendizaje. Motivado por ello, se unió a un grupo de alumnos para lanzar, en 2011, Kahoot, una app educativa con 40 millones de usuarios únicos diarios que en 2015 ganó el EdTechX Europe, el premio más importante a las iniciativas innovadoras en el campo de la educación del continente.

Básicamente, la app es una herramienta que permite a los profesores crear cuestionarios sobre cualquier materia, introducir contenidos multimedia y medir el nivel de conocimiento de los alumnos tanto antes como después de tratar un tema en el aula. Los alumnos pueden responder desde diferentes plataformas en tiempo real tanto de forma individual como en grupo y siempre hay un ganador. Potencia el aprendizaje como un juego, crea competitividad, sentido de equipo y la interacción. Algo fundamental en una época en la que los usuarios están acostumbrados a dar siempre respuesta a cualquier tipo de estímulo.

Johan Brand, cofundador de Kahoot y CEO de la empresa, explica en un reportaje de Ana Torres Menárguez en El País, que “el juego es nuestro primer lenguaje, la forma en la que aprenden los niños y una de las más efectivas para el aprendizaje de los adultos”. El éxito residen en que el aprendizaje se convierte en algo adictivo y social. Y esto es crítico ante las demandas de habilidades sociales del siglo XXI.

Los datos en el Estado son muy buenos: 80.000 profesores han creado 600.000 cuestionarios solo en 2016. La herramienta subraya el papel del docente como diseñador de experiencias de aprendizaje, no como transmisor de información. El motivo es sencillo: los alumnos pueden conseguir mucha más cantidad de conocimientos de una forma más rápida en la web sin necesidad de un tercero. Chema Lázaro, uno de los pioneros en su uso en el Estado lo hizo porque quería dar un giro a sus clases y no solo buscó esta alternativa sino que creó el interesante blog Pizarras Abiertas, ganador en 2013 el premio nacional sobre las TIC en el aula del Ministerio de Educación.

Lázaro se apoyó en la neurodidáctica en su búsqueda de un sistema que permitiera a sus alumnos “aprender para toda la vida”, algo que la memorística no permite. Esta disciplina ha permitido saber que el cerebro procesa los datos desde el hemisferio derecho -más relacionado con la intuición, la creatividad y las imágenes- lo que explica por qué los contenidos audiovisuales y sociales (aprendidos con otros) se retienen más fácilmente.

Su experiencia le permite ser tajante: “en mis clases los chavales se aprendían las capitales ganando puntos (en Kahoot). La gamificación funciona“. Cuando somos capaces de activar el sistema de recompensa cerebral, aquel que se vincula con la dopamina y la serotonina, mejoramos el estado de ánimo y fortalecemos vínculos -con los demás y la actividad- lo que hace que el aprendizaje sea más eficiente y efectivo.

Hay más ejemplos, como EDpuzzle, una suerte de YouTube didáctico nacido en Silicon Valley en 2013 que ya usan 9 millones de profesores en 150 países. Genial.ly, dedicado a la creación de gráficos, presentaciones, mapas, iconografías, etc. tanto de forma individual como colaborativa y que ya tiene más de 40.000 profesores y 150.000 alumnos como usuarios únicos. O Symbaloo Lesson Plans, que permite convertir los planes de estudios en juegos de mesa donde cada casilla es una materia y en la que se pueden volcar todo tipo de contenidos en multitud de formatos. 10 millones de usuarios avalan un formato que cada vez tiene más adeptos.

Lo mejor de la gamificación es que no entiende de edades y que, aunque tiene un enorme potencial en el sistema educativo, también tiene un espacio de enorme utilidad en la capacitación de profesionales de todo tipo de disciplinas.

Noticia recomendada por Binary Soul