5G, comienza el despliegue de la sociedad 3.0

La próxima década se antoja revolucionaria en lo que refiere a la tecnología: coches autónomos, Big Data, Blockchain, inteligencia artificial, drones, internet de las cosas, Industria 4.0, etc. Y todo ello tiene en común el 5G. El ancho de banda de telefonía móvil que permitirá la transmisión de datos a ultra alta velocidad y que permitirá la conversión del mundo digital a una sociedad digital.

Aunque llevamos tiempo oyendo hablar de ello parece que por fin esta tecnología llegará a nuestro mercado en los próximos meses. El problema es que hasta que los usuarios podamos disfrutar de todas sus virtudes pasarán al menos tres años si, burocracia, lobbys y políticos poco ambiciosos no lo retrasan. Para ello el Ministerio de Industria ha puesto en marcha el Plan Nacional 5G en el que nos jugamos no volver a quedarnos retrasados frente a otras regiones del planeta.

Sin embargo, antes de comenzar a hablar de plazos, comencemos explicando por qué el 5G es tan importante. Se trata de la quinta iteración en cuanto a comunicaciones móviles. El 1G, lanzado en los años 80 (sin ese nombre, por cierto), fue el lanzamiento de la tecnología móvil. El 2G llegó de la mano de los SMS y el abandono de la tecnología analógica. El 3G permitió la navegación por internet desde los móviles. El 4G amplió estas posibilidades y supuso la semilla del IoT que se irrigó con el LTE.

El 5G promete velocidades hasta 100 veces superiores a las actuales. Actualmente el 4G, de media, mueve 40 megabits por segundo. En picos puede alcanzar (LTE) hasta un gigabit siempre y cuando no haya interferencias WiFi, de edificios, etc. Las pruebas más recientes de 5G ofrecen hasta 10 gigas por segundo con 100 dispositivos conectados a la vez. Además, lo consigue con una latencia muy baja (el tiempo de espera en la respuesta), lo que lo hace imprescindible para tecnologías como el coche autónomo o para el control remoto de robots ya que permite desarrollar a distancia IA que controle dispositivos o incluso tomar el control de los mismos sin esa inteligencia.

Y todo ello con una demanda energética ínfima gracias al desarrollo de sensores que pueden tener hasta 10 años de vida sin necesidad de realizar mantenimientos en sus baterías. El pistoletazo de salida a todo esto será en 2020 de la mano de Corea del Sur y Japón -que aprovechará sus Juegos Olímpicos de Tokyo para demostrar al mundo la capacidad de esta tecnología en la que es una referencia-.

En Europa la fecha de salida es la misma: en ese momento “una gran ciudad de cada Estado” deberá tener cobertura 5G y, si tenemos en cuenta que hay un gran evento deportivo como la Eurocopa que se celebrará por todo el continente, hay quienes creen que las sedes serán las ciudades elegidas. Una buena noticia porque Bilbao está entre esas sedes, por cierto.

El Ministerio de Industria ya ha presentado su hoja de ruta a Bruselas -solo por detrás de Reino Unido y Alemania- con la que pretende iniciar el reparto de frecuencias a partir de este mismo mes de enero. Hay cuatro: la de 26 GHz con mucha capacidad y poco alcance y que se destinará a zonas con alta densidad de conexiones; las de 3,6 y 1,5 GHz que son las que se licitarán en enero ya que son las cruciales para crear smart cities; la de 700 MHz, con mucha menos capacidad que la primera pero mucha más cobertura y que tiene como problema que es la ocupada por la TDT, que deberá abandonarla y reordenarse.

En verano de 2020 los operadores de todo el continente deberían estar usando esa banda si nos fijamos en la hoja de ruta de Bruselas, será la que antes debería llegar a los usuarios ya que ofrecerá como mínimo 100 megas y es la que mejor cobertura tiene. En 2018 comenzará con el despliegue de un programa piloto del que no se sabe prácticamente nada pero que los analistas creen que será para la sanidad, la automoción, la industria y la agricultura inteligente. En cualquier caso, esperemos que los intereses de unos pocos no hagan que el Estado se quede atrás en una revolución digital que se antoja imprescindible.

Bixby 2.0, ¿el pegamento que una a Samsung?

El mercado tecnológico es extremadamente complejo por la velocidad a la que ocurren los cambios. En solo diez años hemos visto como gigantes consolidados desde los años ’80 del siglo pasado han caído hasta desaparecer (Nokia, BlackBerry, Siemens, Alcatel) y empresas alejadas del negocio en sus orígenes se han convertido en líderes indiscutibles (Apple, Google y Samsung).

Sin embargo, el ritmo de la industria ha hecho que incluso el crecimiento de estos gigantes haya sido asimétrico y compartimentalizado. Mientras que Google domina en software (Android es el líder indiscutible del mercado), Apple cosecha los beneficios y Samsung domina el hardware.

Un caso especial es la relación entre el primero y el último. No se podría entender la implantación de Android sin las ventas multimillonarias de Samsung ni los millones que ha gastado en hacer que el hardware mejore exponencialmente. De hecho, los coreanos son líderes mundiales en venta de smartphones, así como en ventas de componentes para este mercado, empezando por las pantallas y acabando por los procesadores (que por sí solos ya le reportan más beneficios que su división móvil).

También es cierto, que las abrumadoras cifras de ventas de Samsung nunca hubieran llegado si hubieran optado por otro software, léase Windows (lo hicieron con una parte mínima de su catálogo y fracasaron) o Tizen (su plataforma propia que emplean en televisores o wearables pero que nunca ha despegado en telefonía).

La dependencia, sobre el papel, del uno frente al otro es incuestionable. Google tiene en Samsung Mobile su mejor escaparate para Android y Samsung tiene en el sistema operativo de su socio el cerebro con el que hacer frente a los iPhone. Lo que los anglosajones gustan en llamar un win-win. No obstante, los continuos flirteos de Google con el hardware -más allá del lanzamiento de su propia línea de productos, las adquisiciones de Motorola primero y HTC, ahora- así como el empeño de Samsung por personalizar Android hasta dejarlo casi irreconocible muestran claramente la ambición de los dos gigantes: la libertad de su gran socio.

Hasta ahora parecía que la batalla estaba ganada por Google: hasta la fecha cualquier intento de lanzar un dispositivo con un sistema operativo que no fuera Android (obviamos el caso de Apple) se ha demostrado un fracaso insostenible. El problema es que el desarrollo de la inteligencia artificial y los asistentes virtuales de su mano han hecho que la relación con los equipos vaya cambiando de una forma irremediable.

Cada vez somos más los que nos relacionamos con los dispositivos a través de nuestra voz. Son Siri, Cortana, Alexa o Google Assistant los que nos responden a nuestras preguntas, toman nota de nuestras citas, rellenan nuestras listas, envían mensajes o realizan llamadas sin necesidad de usar el interfaz. Sin necesidad de buscar la aplicación con nuestras manos. Y es por ello que todos los anteriores pueden usarse casi como sistemas operativos propios pues son ellos los que unen el funcionamiento de los diferentes programas dentro del mismo entorno (en el caso de Siri o Cortana, saltándose las diferencias entre equipos móviles, portátiles o de sobremesa).

Y aquí Samsung tiene un as entre sus cartas. Bixby, su asistente de voz, cuenta con 10 millones de usuarios activos en 200 países. Su segunda versión, además, cuenta con la tecnología de Viv, la empresa que desarrollo Siri y que después fue absorbida por los asiáticos para crear un factor diferencial para sus equipos. Desde el principio han tenido claro lo que querían: su asistente debía ser el mejor reconociendo el lenguaje natural pues esto lo haría el preferido de los usuarios de forma inconsciente y esto garantizaría el éxito de sus programas -su plataforma, al fin- frente al dominio de Google.

Y, de nuevo, aquí es donde Samsung tiene otro as. En pocas semanas, a principios de 2018, Bixby 2.0, llegará a todos sus televisores inteligentes y a cualquier otro dispositivo conectado que queramos -y recordemos que Samsung no necesita de Home Pods o Echos para entrar en nuestras casas ya que es uno de los líderes del mercado de electrodomésticos y del internet de las cosas- y que cuanto más lo usemos mejor nos entenderá y conocerá y más útil nos resultará frente a sus rivales.

Samsung, además, ha aprendido algo de Google (casi de la misma forma que aprendió de Apple ensamblando sus primeros iPhone): la segunda iteración del asistente será abierta para que cualquier desarrollador pueda acceder al programa, mejorarlo y añadirlo a sus propios productos. Bixby es el pegamento que Samsung necesita para recuperar su independencia y ponerse en cabeza en la carrera de llevar el entorno smart más allá de nuestros bolsillos o salones a nuestras vidas. ¿A alguien le sorprende ahora la compra de Harman para entrar en los coches?

En su última conferencia en San Francisco Samsung demostró el potencial de los frigoríficos que nos dicen posibles recetas viendo que tienen en su interior, sistemas de control de seguridad inteligentes, lavadoras que nos avisan de que la ropa ya está limpia y casi cualquier actividad impensable hace dos años gracias a la computación en la nube y, más allá, la voz de su asistente virtual.

¿Es entonces una pelea por hacer que Amazon salga de los hogares para que entre Samsung? Nada más lejos… Amazon ya está en los hogares y Samsung también. La “pelea” es convencer al cliente de que sus productos tienen un valor añadido más allá de tener que adquirir otro cacharro inteligente externo. Demostrarles que los productos Samsung son inteligentes per sé sin necesidad de otro desembolso. Que nuestra relación con ellos es natural más allá de productos de terceros. Que ellos hacen cosas por nosotros y los rivales solo buscan en la web.

Una nueva partida está sobre la mesa y esta vez, por fin, Samsung tiene el pegamento que necesita para marcar la diferencia.

Wattio, gestión inteligente de Donostia al MWC

 

Wattio es, probablemente, uno de los mejores ejemplos de que para encontrar la revolución 3.0, esa que convierte nuestros hogares en lugares inteligentes, sostenibles y respetuosos con el medio, no es necesario irse a la costa del Pacífico, a un laboratorio de alta tecnología en Asia o a un paraje idílico en el Norte de Europa.

La empresa donostiarra presentó hace solo unos días en el Mobile World Congress de Barcelona sus nuevos avances en hogar inteligente aplicados al sector energético y de la seguridad gracias a los proyectos que ha desarrollado con Gas Natural Fenosa y la aseguradora Generali.

En palabras de Patxi Echeveste, fundador de la empresa, en la presentación: “con los productos y servicios del hogar conectado, las aseguradoras, compañías energéticas y las operadoras de telefonía modifican su modelo de negocio con sus clientes, al establecer una relación más directa y transparente”.

Los nuevos sistemas permiten que el cliente pueda tener información sobre el consumo de energía en tiempo real, así como los niveles de CO2, lo que les permite conocer su huella ambiental y reducir su factura. La empresa ha trabajado bajo la máxima de que “la energía más limpia es la que no se consume”.

El proyecto queda consolidado si atendemos al último Índice de Eficiencia Energética en el Hogar llevado a cabo por la Fundación Gas Natural Fenosa, que concluye que las viviendas en España tienen un potencial de ahorro del 27,4%. Es por ello que las soluciones ofrecidas por el Internet de las Cosas (IoT) resultan cruciales ya que permiten tener el hogar y su consumo bajo control y ahorrar consumo energético -y factura-.

Además, el sistema implementa un sistema de alarma anti-intrusión en una misma aplicación móvil lo que hace que se simplifique el uso de los sistemas inteligentes de la casa. Esa aplicación forma parte de un equipo de control del hogar al que se está conectado al 100% y permite una personalización conforme a las necesidades de cada usuario. Desde encender la calefacción hasta apagar una lámpara y ver en tiempo real el consumo, recibir alertas de aperturas de puertas y movimiento y acceder a grabaciones de vídeo para saber si alguien ha accedido al domicilio.

Su presentación en el stand organizado por la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Informaicón y la Agenda Digital fue uno de los más aplaudidos y tuvo un gran éxito ya que contó con la colaboración de más de 60 empresas que pudieron ampliar sus contactos y demostraron la complementariedad de las nuevas tecnologías a la hora de llevar la revolución digital a nuestro hogar.

Wattio, centrada desde su nacimiento en convertir casa convencionales en hogares inteligentes, ha tenido a lo largo del último año varios acuerdos con compañías internacionales como Esprinet, un gigante con más de 600 empresas en su cartera y más de 40.000 clientes en Italia. En definitiva, un ejemplo de cómo las buenas ideas, por medio de la tecnología, puede llegar a cualquier rincón del planeta sea cual sea su origen.

Web Summit, ¿hacia dónde va el mundo de la tecnología?

Web Summit, es, sin duda, el evento tecnológico del año a este lado del Atlántico. Creado en Irlanda por Paddy Cosgrave, este año ha sido el primero en celebrarse fuera de sus fronteras y la experiencia en Lisboa ha sido todo un éxito. Durante las cuatro jornadas (del 7 al 10 de noviembre), 663 oradores -políticos, periodistas especializados, CEOs y 200 start ups- congregaron a 53.000 personas -más del doble de otras ediciones- para dejarnos pistas del futuro del sector a corto y medio plazo.

De todas ellas nosotros nos quedamos con estas cinco que parecen dispuestas a cambiar el mundo: cómo nos interrelacionamos, cómo trabajamos y hacia dónde va nuestra estructura social.

La más importante es la conectividad. El motivo es sencillo: sin ella no hay desarrollo. Según Mike Schroepfer, jefe de tecnología de Facebook, es nuestra “electricidad” y el pilar del desarrollo social junto con la inteligencia artificial y la realidad virtual. Las cifras parecen darle la razón. En 1996 solo el 1% de la sociedad estaba ligada -que no conectada- a internet. En 2006 la cifra creció (y la población absoluta también) hasta el 17,6% de la humanidad. Ahora, el 46% de los 7.400 millones de habitantes nos conectamos asiduamente a la red.

El objetivo de su empresa y de Google es alcanzar el 100% lo antes posible. La única solución posible es con sistemas sostenibles y baratos como son el dron Aquila (con la envergadura de un Boeing, 42 metros de ala a ala, pero solo 500 kilos de peso y el consumo de un microondas) o los globos que propone Google. Las pruebas este verano con un modelo a escala 1:5 de Aquila han sido satisfactorios para Facebook ya que sus sistemas láser para enviar señal funcionan correctamente.

La segunda clave es la inteligencia artificial. La idea es que una vez conectados los dispositivos estos han de ser más inteligentes. Gran parte de las start ups presentes en el evento buscaban capital para este propósito: detectar el cansancio de los trabajadores, incrementar la seguridad en el transporte y el hogar o gestionar más eficientemente los recursos. Conseguir que los robots hagan muchos de nuestros trabajos con un alto nivel de empatía y ser capaces de entender nuestro lenguaje no verbal y nuestro idioma.

Una vez más, tanto Facebook como Google están implicados en su desarrollo. Desde sistemas de traducción simultánea hasta entendimiento de órdenes de voz (que en el caso del segundo han pasado del 70 al 90% en solo seis años). No solo importan los datos, también la inteligencia emocional. Ese es el gran reto para que las máquinas sean mucho más útiles en todos los campos.

Y aquí será fundamental la comunicación no escrita. Los asistentes como Siri o Google Now ganan peso en las búsquedas día tras día. Además, cada vez se abren hueco más rápidamente las búsquedas por imagen. La empresa de Mountain View espera que en 2020 la mitad de las búsquedas en Android se hagan de estas dos formas. En el propio Summit se hablo del salto de la generación Millennial a la Z: de distribuir contenido a generarlo. De usar dos pantallas a usar cinco. Del texto al vídeo y la voz.

Ese salto también se traducirá en un cambio de la era de la acumulación a la era de los servicios. Los primeros afectados serán los bancos a los que las Fintech se les quedarán cortas. Propuestas como Square permite a los comercios tener formas de pago sin comisiones para ellos; TransferWise permite prestarse divisas en tiempo real; crecen las opciones de crowdfunding y crowdlending así como monedas virtuales que han demostrado ser más resistentes que la libra en el Brexit o el dólar con el efecto Trump.

Pero el bancario no será la única estructura decimonónica que se verá afectada: la automoción vive sus propios problemas. Si la generación Millennial ya no corre a sacarse el carnet (en una mezcla de movilidad reducida, imposibilidad de acceder a créditos, dificultad para mantener el coche y una mayor responsabilidad medioambiental), la Z ha aprendido a compartir servicios de terceros como Uber. Google, Tesla, Ford, General Motors y compañía se preparan para crear flotas de coches autónomos y eléctricos bajo demanda para que los ciudadanos vuelvan a tomar las calles (no esa franja lateral anexa a los edificios para no molestar a los coches).

A esto se suman los continuos problemas de la industria tradicional para ganarse la confianza de los consumidores con casos como el dieselgate o el nuevo escándalo de las emisiones de Audi y el enorme interés de las grandes tecnológicas -las nuevas empresas de referencia para esta generación- que están echando el resto para entrar dentro de los coches. El último ejemplo, la compra de Harman por parte de Samsung. Como anexo, la venta de bicicletas, asistidas o no, sigue disparada en todo Occidente.

Por si os quedáis con las ganas de asistir a la próxima edición, se espera que acudan unas 70.000 personas y, de momento, todas las entradas que han salido a la venta por 300 euros ya se han vendido. Sin embargo, prometen más cantidad (y más baratas) así como otra cobertura excepcional vía web.

Seguridad e internet, ¿qué es un ataque DDoS?

Sin duda, ha sido la noticia de la semana, el pasado viernes las páginas de servicios como Twitter, Spotify, Netflix o PayPal dejaron de funcionar correctamente o, incluso, dejaron de funcionar. Al principio muchos usuarios pensaron en fallos puntuales de sus operadores -el ataque comenzó en zonas aisladas de la costa Este de Estados Unidos-, no obstante, en poco tiempo se pudo corroborar que se trataba de un ataque DDoS sobre Dyn, uno de los principales proveedores de DNS (acrónimo de Sistema de Nombres de Dominio en inglés).

Aunque todavía no hay datos concluyentes sobre el origen y el motivo del ataque, ya hay expertos -como los de la firma de seguridad Flashpoint- que aseguran saber cuál ha sido la herramienta utilizada para perpetrar el ataque: una enorme cantidad de cámaras IP y dispositivos grabadores infectados con malware que permitía a los atacantes controlarlos de forma remota y dirigir una enorme cantidad de tráfico hacia un mismo objetivo: Dyn.

Flashpoint, de hecho, se ha atrevido a dar un posible nombre que tienen en común gran parte de estos dispositivos zombie: XiongMai Technology, un fabricante chino de componentes que vende a terceros. Esto confirma que el ataque DDoS -en castellano, un ataque de denegación de contenido- tuvo como herramienta dispositivos IoT.

Aunque es cierto que no es ninguna novedad: el mayor ataque de este tipo que se recuerda tuvo como objetivo OVH que llegó a recibir un flujo de información de 1 Tbps de más de 145.000 cámaras IoT y equipos grabadores. El motivo es sencillo: hay una enorme cantidad (en 2020 habrá más de 80.000 millones de dispositivos conectados) de los que un gran porcentaje trabajando durante todo el día) y son fáciles de infectar ya que los fabricantes no están tomándose en serio su seguridad.

De esta forma, con herramientas sencillas como Mirai se pueden escanear la red en busca de dispositivos desprotegidos o que emplean las contraseñas por defecto del fabricante con lo que es muy sencillo coordinar un ataque.

Al fin y al cabo, un DDoS suele consistir en dirigir una enorme cantidad de información contra un objetivo para que este, sobrepasado por el flujo, deniegue el acceso a los usuarios habituales dejando en suspenso el servicio.

De esta forma, la mezcla de una gran cantidad de dispositivos, un bot como Mirai Botnet y un objetivo atractivo al que atacar convierte los DDoS en una forma limpia de sacudir la red. Además, este formato de ataque otorga un mayor anonimato al autor ya que pueden realizar uno o varios grupos a la vez sin ni siquiera coordinarse. La única buena noticia es que el ataque del viernes tuvo como único objetivo bloquear páginas web y servicios relevantes y no realizar un robo de datos -para los que habitualmente se emplean herramientas más sofisticadas-.

La duda que nos surge ahora es que, si se trata de la tercera vez que se realiza un ataque de este tipo en poco tiempo (en agosto de este mismo año una famosa web de seguridad recibió 620 Gbps y quedó inoperativa), ¿a qué esperan las autoridades para legislar sobre la seguridad de los nuevos equipos inteligentes? En cualquier caso, nuestra recomendación, es dejar de utilizar las contraseñas por defecto en equipos domésticos como los módem. Nos protegerá de formar parte en el ataque o de posibles robos de datos.