iOS 9, trucos y funciones

Con la excepción del lanzamiento de iOS7 todas las versiones de la plataforma de Apple se han caracterizado por revisiones a fondo en el funcionamiento del mismo pero no en su imagen. De hecho, uno de los “peros” que siempre le achacamos es que muchas de las funcionalidades de cada nueva actualización se convierten casi en un secreto de estado.

Por eso nos hemos acercado a una de nuestras web tecnológicas favoritas, Gizmodo, para encontrar nuevas funciones y trucos que los de Tim Cook han guardado en iOS9.

  • Ahorra batería boca abajo. Dependiendo de cómo coloquemos el iPhone sobre la mesa la pantalla se enciende o no para mostrar las notificaciones. Si es boca abajo podremos ahorrar energía al tener el panel siempre apagado.
  • Adjunta (por fin) cualquier archivo en un email. Da igual que estén ubicados en iCloud Drive, en DropBox o en la memoria del equipo ahora con un solo toque de dedo desplegaremos el típico menú de “seleccionar-copiar-pegar” con unas flechas que nos permitirán ¡por fin! adjuntar cualquier contenido.
  • Manda callar a Siri. Su mejora es evidente respecto a otras generaciones del sistema operativo y eso incluye que cuando tengamos el teléfono en silencio podamos pedirle al asistente que no “meta ruido”. Desde sus ajustes podremos seleccionar desde el tono hasta cuándo no queremos que hable.
  • Safari, también en versión escritorio. Apple se ha decidido a que Safari sea la mejor opción de navegación de los usuarios de sus sistemas operativos por calidad y no por obligación. Por eso ha implementado mejoras tan interesantes como poder personalizar el “modo lectura” o poder acceder a las versiones escritorio de las webs no responsive. Basta con pulsar el botón de actualizar a la derecha de la URL y seleccionar qué versión queremos visitar.
  • Bloquea contenido, acelera internet. En la App Store hay disponibles una buena cantidad de bloqueadores de contenidos de los navegadores que ya son activables desde los ajustes de Safari. Esto permitirá que la velocidad de carga de las páginas aumente con todo lo que ello conlleva -menos tiempo conectado, más autonomía, menos datos cargados en la página y por lo tanto menos datos gastados de la tarifa-.
  • El portapapeles por fin llega a Google. La tercera mejora para internet es la posibilidad de pegar y buscar automáticamente en Google -o en el buscador que tengamos puesto por defecto- el contenido que hayamos seleccionado y copiado en el portapapeles del sistema. Otro guiño para que no quieras saber nada de otro navegador.
  • Descubre quién te roba autonomía. Dentro de los ajustes de la batería encontraremos una opción muy solicitada y esperada: sabremos el tiempo de uso de las aplicaciones de una forma pormenorizada y el consumo de batería que nos exigen. Descubriremos lo que ya sabíamos, no todas las aplicaciones consumen igual y algunas son las culpables de que dependamos tanto de los cargadores blancos.
  • iCloud Drive es una aplicación. Dentro de los ajustes de iCloud por fin tendremos la opción de generar una aplicación que nos permita acceder directamente a nuestra carpeta en la nube de Apple. Eso nos permitirá trabajar mucho más ágilmente con nuestros archivos a la hora de implementarlos en otras aplicaciones o seguir trabajando con ellos en otros dispositivos.

Siri, ¿el salto definitivo a nuestras vidas?

Cuando Apple presentó hace meses iOS 9 quedaba claro que lo que a simple vista parecía un mero retoque de iOS 8 traía novedades muy importantes. Todo en la novena versión del sistema operativo móvil se había retocado y mejorado para que interactuar con los dispositivos fuera mucho más natural y eficaz. Desde el revolucionario 3D Touch hasta el asistente de voz, Siri. Nacido de la mano de una start up y objeto de bromas incluso por los más geeks ahora es uno de los asistentes de voz más usados en el planeta y el pilar de una de las formas básicas de relacionarnos con la electrónica de consumo a medio plazo.

 

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Lo que durante mucho tiempo ha sido un “truco de magia” de los ordenadores del futuro de Hollywood (de Star Trek al J.A.R.V.I.S. de Tony Stark) ahora está en nuestros teléfonos para recordarnos una cita, hacer una compra o guiarnos a nuestro destino en una ciudad.

Pero más allá de irnos a lo que Siri, Cortana o Google Talk podrán ser en no mucho tiempo, es mejor que nos centremos en lo que el asistente de voz de Apple hace ahora. Lo más novedoso es que ya no necesitaremos coger el teléfono, desbloqueralo y esperar a que nos responda qué puede hacer por nosotros. Bastará con estar relativamente cerca del iPhone y hablarla. El famoso “oye, Siri”. Es cierto que no es novedoso: Motorola ya lo implementó en 2013 y hay asistentes desarrollados por terceros que tienen esta función. Pero también es cierto que ninguno se usa más que Siri y que solo Cortana ha demostrado ser igual de eficiente que el de Cupertino.

No obstante, la gran mejora de Siri no es poder hablar con él “sin manos”. Es que está mucho más integrado en iOS y nos permite interactuar completamente con servicios como Apple Music, Home Kit -el sistema de domótica que integra el entorno operativo-. Y que también ha dado el salto a watchOS y tvOS. Podremos hablar con el reloj para controlar nuestros entrenamientos, viajes o pagos… y pedirle ver un contenido en la televisión.

Además, como ocurre con Echo, el asistente de Amazon que responde al nombre de Alexa, la mejora de Siri -ha sido la que más salto ha dado ante la presión de sus rivales de Microsoft y Google- reside en que la experiencia de uso lo hace cada vez mejor y que se adapte aún más a nuestras rutinas. Lo mejor es que los de Tim Cook garantizan que Siri aprende nuestra voz y que eso hará que nos distinga respecto a otros “oye, Siri” en la calle o con otras personas delante que también la reclamen.

La duda que le surge a muchos es que para que Siri pueda responder a la llamada ha de estar escuchando de continuo. ¿Atenta contra nuestra privacidad? Apple garantiza que solo reconoce patrones y que en ningún caso graba o almacena la información que escucha. Pero todos sabemos que como reconocían ingenieros de Google el “ideal” al que aspiran todos los desarrolladores es a crear el soporte que sea capaz de escucharnos, entendernos y crear respuestas adelantándose a nuestras demandas. Inteligencia artificial no tangible. Serán como las personas: cuanto más interactuamos con ellas mejor nos conocen.

¿Cómo usan lo que saben de nosotros? Parece que los ordenadores no deberían tener esos problemas éticos. Pero como siempre, cualquier avance tecnológico trae consigo una duda ética. ¿Perder privacidad para ganar comodidad? ¿Sentirnos a salvo a cambio de dejar de relacionarnos con las máquinas que nos rodean? Será interesante saber qué ocurre en menos tiempo del que creemos.

Smartphones premium, así queda el mercado hasta finales de año

Las cartas ya están sobre la mesa. Después del IFA de Berlín y del último KeyNote del año de Apple todos los grandes fabricantes de smartphones han presentado sus smartphone de cabecera de cara a la campaña de Navidad. El objetivo, mucho más allá de conseguir el título honorífico de “mejor dispositivo” de su categoría es arañar ventas a sus rivales y llenar las arcas de sus fabricantes.

Si nos fijamos solo en las especificaciones hay varios contendientes que parecen tener ventaja sobre los demás. Sony y Samsung han echado el resto para dar un salto técnico evidente respecto a las generaciones anteriores. LG y HTC siguen con su continua evolución y Apple, a pesar de contar con un hardware menos musculado sigue siendo intocable en lo más alto del podio de ventas. Os los presentamos. Por su parte, Microsoft entra en el juego con sus remozados Lumia compatibles con Windows 10 y Huawei quiere demostrar que los productos 100% chinos también pueden ser premium.

Por fuera, el enigma del diseño

Hubo un momento en el que todos los fabricantes tenían como paradigma la necesidad de revolucionar el diseño de cada generación de smartphone respecto al modelo anterior. La idea que se quería transmitir era sencilla: no se trata de evoluciones, sino de revoluciones. Sin embargo, Apple siempre ha tenido claro que los cambios han de ser sutiles y distanciados en el tiempo (dos años, el tiempo que pasa entre el lanzamiento de una versión y el fin de la comercialización de la evolución “S”) para minimizar el efecto de la obsolescencia por diseño.

Ahora la industria se ha decantado por conseguir diseños continuistas pero que permitan identificar fácilmente cada terminal. Sony tiene sus Xperia Z de cristal y aluminio, Apple sus iPhone metálicos sin casi botones, Samsung ha decidido apostar por las pantallas curvas, Microsoft por los colores y HTC ha hecho de su “parrilla” frontal para los altavoces su rúbrica.

Lo que sí tienen todos los fabricantes en común es su búsqueda de un diseño cada vez más ligero y fino donde la pantalla ocupe cada vez más superficie y sea más relevante como punto de entrada al dispositivo y a sus funcionalidades. Respecto al panel, parece que el estándar son 4,7 y 5,5 pulgadas si bien hay algunos modelos que se han decidido a pasar esa cifra.

Los contendientes, uno por uno

  • Microsoft Lumia 930. Si tuviéramos que distinguirlo por algo de sus rivales es porque es el único que sigue usando plástico para su carcasa lo que le da como ventaja que es mucho más colorista. Sus 167 gramos lo convierten en el más pesado entre los premium aunque su pantalla no pase de las 5 pulgadas. El panel cuenta con tecnología OLED con resolución Full HD y cuenta con ratio de pixeles por pulgada de 441. En su interior trabaja un procesador Snapdragon 800 de cuatro núcleos a 2,2 GHz mano a mano con 2 GB de RAM y 32 GB de memoria interna sin posibilidad de ampliarla. Su batería es una de las más pequeñas (2420 mAh). Donde saca pecho es en una cámara que hereda las virtudes de sus ancestros Nokia: 20 Mp con apertura f/2.4 y flash LED dual. Un terminal que se redondea con un precio de lanzamiento de 549€. La experiencia Windows definitiva.

  • iPhone 6S. El mayor dolor de cabeza de Samsung y Google en un lustro se actualiza para bien (y para seguir batiendo récords de ventas). Una vez más sus especificaciones deberían dejarle muy por detrás de sus rivales (la pantalla Retina de 4,7 pulgadas tiene una resolución de solo 326 ppp), su cámara solo cuenta con 12 Mp con enfoque por fases y su chip A9 es un ¡dual core! a 2,2 GHz. Ni siquiera sabemos aún su cifra de RAM. Su batería es de 1715 mAh. ¿Tiene algo que hacer frente a sus rivales? Mucho más de lo que parece como demuestran todos los benchmark hasta la fecha. La dupla iOS-hardware sigue siendo una referencia gracias a su desarrollo conjunto. Si cumple sus cifras de rendimiento respecto al iPhone 6 seguirá siendo uno de los más rápidos y el más estable -con diferencia-. Y todo ello con una gestión energética sin parangón (atendiendo a la capacidad de la pila). No es ni un poco barato (749€ “innegociables” y solo financiables) pero eso no será óbice para que sea el más deseado -y problablemente el más vendido-. Si quieres Apple, ésta y el 6S Plus son las únicas opciones.

  • Samsung Galaxy S6 Edge. El mejor smartphone de los coreanos hasta el momento es un resumen de todo lo que saben y pueden hacer. Su panel cuenta con una diagonal de 5,1 pulgadas y tecnologías SuperAMOLED con resolución de 1440p que redunda en una resolución de ¡577 ppp! Su cámara cuenta con una resolución de 16 Mp que gracias a sus lentes de última generación y su apertura de f/1.9 permite realizar fotos espectaculares. El chip propio Exynos 7420 de ocho núcleos a 2,1 GHz y 1,5 GHz acompañados de 3GB lo colocan más cerca de un portátil que de un teléfono y su batería de 2600 mAh acompañado de la base de carga ultra rápida nos permitirán estar lejos del enchufe todo el día. Y todo ello con un diseño en metal y cristal y un peso de 132 gramos. ¿Se puede hacer mejor? Diríamos que no, pero no queda mucho para que llegue el S7…

  • Google Nexus 6. Por mucho que le duela a Samsung el Nexus 6 es EL Android. El motivo es sencillo, es el único terminal que se acerca a la filosofía del iPhone -y ahora de los Lumia- de desarrollar solidariamente software y hardware. Su pantalla Quad HD de 6 pulgadas tiene una resolución de 493 ppp (1440p) que se mueve como nunca gracias al Snapdragon 805 y a una GPU Adreno 420. Su pila de 3220 mAh garantiza la autonomía sea cual sea su uso y su cámara trasera redondean un equipo casi perfecto. ¿Casi? Sí, es demasiado pesado con sus 184 gramos comparado con los Note 5, por ejemplo. Actualizar su precio a 459€ lo subsana con creces. Para nosotros, el rival más serio del S6 Edge.

  • Sony Xperia Z5. La gran estrella del IFA de Berlín es un terminal muy bien construido con materiales nobles como cristal (esmerilado en su parte trasera) y aluminio que le permiten tener un peso de 156,5 gramos con una pantalla de 5,2 pulgadas con tecnologías IPS, Triluminos, etc. heredadas de las legendarias Bravia de la casa. La resolución Full HD (424 ppp) son solo la punta del iceberg de un equipo que cuenta con una cámara de 23 Mp y apertura f/2.0, enfoque híbrido, flash LED y se mueve con un Snapdragon 810 2.1 de ocho núcleos (la mitad a 2 GHz y la otra mitad a 1,5) 32 GB de memoria interna ampliables hasta 200 GB y 3 GB de RAM. Su autonomía sigue siendo de las mejores de su categoría gracias a su enorme batería de 2900 mAh y su precio se mantiene en 699€ como las generaciones anteriores. Una referencia entre los Android.

  • HTC One M9. Uno de los clásicos que siempre está entre los mejores aunque las ventas no le acompañen tanto como deberían. Los taiwaneses siempre apuestan por su propia forma de hacer las cosas. Su panel de 5 pulgadas, por ejemplo. es el único que cuenta con tecnología SuperLCD3 (que aunque sobre el papel no es la más moderna consigue una cifra de 441 ppp). En cuanto a cámara, cuenta con un sensor de 20 Mp (ya han dicho adiós a los polémicos Ultrapíxeles) con un enfoque automático por fases y un flash LED dual que mejora la de cualquier otro One M. Su procesador es el mismo del Xperia Z5, la versión sin calentones del Snapdragon 810 que también acompañan de 3GB de RAM y 32 GB de capacidad ampliables. ¿La diferencia? Su capa sobre Android es menos intrusiva su batería es un poco más pequeña (2840 mAh) y su precio es ostensiblemente más alto, 849€. Pensado solo para los amantes de un diseño que para nosotros ya es retro.

  • LG G4. El LG más esperado de los últimos tiempos es un equipo de lo más sorprendente por diseño (y sus traseras de piel) y hardware. El “otro” coreano cuenta con un panel IPS de 5,5 pulgadas (aún así solo pesa 149 gramos) con resolución 1440p y 538 ppp un procesador Snapdragon 808 -no es el más potente pero sí el más fiable- de seis núcleos a 1,8 GHz, 3 GB de RAM y una batería de nada más y nada menos que 3000 mAh. Su cámara de 16 Mp promete un rendimiento sobresaliente y todo ello con un precio muy contenido de 699€. El problema es que su trasera arriesgada y su capa de personalización le penalizan respecto a los “top”. Aún así, un acierto para aquellos que quiere huir de las modas.

  • Huawei Mate S. La alternativa china es un phablet de 5,5 pulgadas y panel AMOLED con 405 ppp (1080p de resolución) que trabaja con el chip Kirin 935 -que no te engañe su nombre menos conocido, es muy rápido- de ocho núcleos (cuatro a 2,2 GHz y cuatro a 1,5) con 2GB de RAM y cámara de 13 Mp. Su autonomía queda garantizada por una pila de 2700 mAh. Su handicap es que los tiempos en los que Huawei era barata quedan lejos y este dispositivo premium cuesta 649€. ¿Estás dispuesto a pagar esta cifra por un equipo sin “pedigrí”? Antes de responder piensa en cuál será su valor de reventa.

iPhone 6S, ¿qué hay de nuevo viejo?

Todo tiene cierto aire de déjà vu. Ocurre siempre que Apple bloquea la ciudad de San Francisco para presentar una de sus versiones S. Con un modelo súper ventas en el mercado comiéndole terreno a la competencia trimestre a trimestre, se presenta uno que respeta al máximo su diseño (recibe mejoras muy sutiles) y potencia su hardware mucho más allá que su predecesor. Eso hace que, como cada dos años todo el mundo se pregunte si merece dar el salto por la versión vitaminada del terminal.

En esta ocasión se suma que el extraordinario salto de rendimiento y formato que supuso el paso del 5S al 6 haga que sea necesario mirar con lupa la necesidad de comprar este dispositivo premium (por precio, sin duda, pero también por rendimiento). ¿En qué cambia este viejo conocido?

Si atendemos a la descripción física del iPhone, en esta ocasión los ingenieros de Cupertino han tenido que romper esa máxima no escrita que reza que cada versión ha de ser más delgada y ligera que la anterior. El grosor pasa de 6,9 a 7,1 mm. Puede parecer insignificante -y realmente lo es, a día de hoy todos los grandes terminales tienen una ergonomía sobresaliente- pero guarda un secreto interior que os desvelaremos más adelante. Tampoco parece poco importante la subida de peso: de 129 a 143 gramos. ¿Están perdiendo cualidades los chicos de Jonathan Ive?

El motivo del incremento de la tara tiene que ver directamente con la implementación de un cristal más grueso y resistente -algo que agradecerán los clientes del iPhone, cuya parte más endeble siempre ha sido la pantalla- con tecnología 3D Touch. Había rumores sobre un posible aumento de la autonomía, sin embargo nos tememos que una mayor capacidad de la pila no influirá en esto ya que la demanda energética del nuevo hardware dejará todo como estaba, en “notable”.

Sobre su diseño no hay muchas más novedades. Se ha incluido un nuevo color, el rosa, con los ojos puestos en el mercado asiático -cada vez más importante para la empresa- así como un nuevo material para la construcción del dispositivo: aluminio de la serie 7000, el mismo que se emplea en el Apple Watch y que es más resistente -se emplea en aeronáutica-. El objetivo es dejar atrás los terminales “doblados”.

Pantalla y cámaras, el gran cambio

 

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Con la premisa de no tocar demasiado lo que ha funcionado mejor que nunca, la nueva versión S se ha centrado, como es habitual, en mejorar a la de lanzamiento en todo. Empezando por el panel. Las diagonales de 4,7 y 5,5 pulgadas permanecen inalterables por el momento y, a falta de un salto cuantitativo en cuanto a brillo, color o resolución -sigue siendo de las mejores-, el cambio viene por un cristal más resistente y por las funcionalidades del sensor táctil.

El binomio panel-iOS 9 permite al usuario crear nuevos menús en función de la fuerza con la que presiona la pantalla, es el 3D Touch. No es algo nuevo (Huawei ya presentó su propia Force Touch en el Mate S) pero en la demostración sí parece tener más fluidez que en la de otros equipos. Habrá que esperar a tenerlo en la mano pero parece que puede suponer un salto cualitativo en el uso de una parte del terminal que parecía haberse estancado en los últimos tiempos.

La diferente presión que ejerzamos sobre la pantalla Retina tendrá una respuesta diferente del Tactic Engine que abre una nueva puerta para que los desarrolladores creen accesos directos y submenús dentro de sus aplicaciones.

En cuanto a la cámara esta vez sí, Apple se ha decidido a dar un salto. El nuevo sensor implementa tecnologías que permiten una mejora en la captura del color y, sobre todo, que goza de mucha más resolución: se pasa de 8 a 12 Mp. Es cierto que aún queda por detrás de sus rivales más directos en este apartado, pero también lo es que la calidad de los componente empleados habitualmente por los de Cupertino suele ser suficiente para que la diferencia disminuya e incluso se invierta.

Ahora toda la gama 6S (Plus o no) incluyen el estabilizador óptico que tan buen resultado ha reportado a la compañía. Por último, por fin la cámara del iPhone es capaz de grabar contenidos en UHD. Respecto al software de fotografía, Apple presentó las Live Photos: justo antes y después de pulsar el botón, el dispositivo capta imágenes para tanto en la biblioteca como al reproducirla podamos ver fotos “en movimiento” con una duración de dos segundos. Otra “novedad” que ya presentó HTC y que no le funcionó.

Respecto a la cámara frontal, ésta también sufre un tratamiento de mejora y pasa de 2 a 5 Mp. Además, la pantalla puede multiplicar por tres el brillo de la actual para simular un flash en los tan de moda selfies.

A9X, el cerebro del nuevo iPhone

Sin duda la mayor mejora de los nuevos 6S y 6S Plus vienen de la mano del nuevo chip de la casa. Su arquitectura de 64 bits parece su rúbrica y, por los datos que ofreció ayer Apple su rendimiento acerca (y mucho) el de los equipos iOS al de los equipos OS X de acceso. La velocidad de la CPU es un 70% mayor que en el 6 y la de la GPU lo es un 90%. ¿El resultado? Si el iPhone 6 ya dejaba atrás a muchos smartphones con procesadores multicore sobre el papel más potentes, el 6S debería ser todo un alarde de velocidad. El motivo es sencillo, este chip no se ha desarrollado pensando solo en el terminal, sino en implementarlo en un equipo que ha de ser mucho más potente y productivo, el iPad Pro (os lo presentaremos mañana).

De facto, el chip hará binomio, como es habitual, con el coprocesador M9 que se encarga de todos los gestores de movimiento del dispositivo y que, de esta forma, libera de trabajo al principal. Lo mismo ocurre en cuanto a la conectividad del dispositivo. Todo sigue funcionando igual pero todo mejora su rendimiento. No hay rastro del temido Type-C -lo cual será una buena noticia para muchos- y tanto la WiFi como la gestión de las redes LTE promete mejorar.

¿Significa eso que merece la pena dar el salto? La respuesta es, como siempre, “depende”. No es fundamental para los usuarios de iPhone 6 puesto que su terminal sigue teniendo un rendimiento excepcional y funcionará perfectamente con iOS 9. Solo tiene sentido desde un punto de vista económico si se consigue un buen valor de reventa del inicial -que se deja 100€ de precio en las tiendas-. Para los usuarios de iPhone 5S… habrá que esperar a la promesa de una nueva versión del SO mucho más ligera. Aún así, en este caso sí puede ser recomendable por el salto de rendimiento de procesadores, pantalla y autonomía.

Huella dactilar de Android, la siguiente hackeada

Haters y fanboys de Apple parecen envueltos en una guerra eterna para enumerar las primicias -ciertas o no- que el fabricante añade a sus dispositivos. Especificaciones de su sistema operativo, utilidades, componentes, etc. Todo es válido para atacar al rival. Sin embargo, hay algo en lo que todos coinciden, lo que hacen en Cupertino acaba marcando tendencia en el mercado. Y el mejor ejemplo de los últimos tiempos ha sido el sensor de huellas dactilares que Apple implementó en el iPhone 5S como una revolución para la seguridad de los dispositivos móviles. Más o menos criticado, el Touch ID llenó páginas de los medios especializados porque, además, servía para verificar la identidad del usuario para realizar pagos.

Por eso cuando se hizo público que había formas de crackearlo fueron muchos las voces y los rivales que acusaban a Apple de vender humo y, sobre todo, explicaban que había formatos mucho más seguros como la identificación facial o las propias contraseñas.

Sin embargo, con el paso del tiempo el desbloqueo mediante la huella dactilar se ha convertido casi en un estándar y son muchos los dispositivos Android que lo incluyen entre sus opciones. Lo malo es que durante el último encuentro Defcon de Las Vegas Yulong Zhang y Tao Wei han demostrado con sendos HTC One Max y Samsung Galaxy S5 -los coreanos son los que más han apostado por esta tecnología- que el sensor se ha convertido en un gran foco de vulnerabilidades para el sistema operativo del robot verde.

¿Cómo consiguen romper el sistema? Parece que es suficiente con tomar imágenes de las huellas dactilares puesto que el dispositivo nunca guarda por completo la información de la huella con lo que los hackers pueden aprovechar ese limbo para entrar en el smartphone. Una vez conseguido el patrón, el pirata puede acceder a cualquier rincón del dispositivo y realizar, por ejemplo, pagos o entrar en cuentas de Dropbox que emplean este sistema como una de las opciones de autenticación.

Wei dijo que Apple parece haber trabajado mejor con este sistema ya que la información del dedo queda registrada por completo en el iPhone o el iPad de modo que el hacker no puede acceder a esta información y por tanto los datos bancarios o las compras quedan a salvo ya que aunque alguien pudiera acceder a la huella no podría utilizarla.

El mayor problema, para Zhang es que el sistema de Android permitiría enviar mediante una aplicación la información de seguridad a un tercero de modo que el fraude podría escalarse significativamente. Otra de las vulnerabilidades detectadas es que se podría acceder remotamente al terminal para hacer que el sensor llevara a cabo la función inversa: que captara toda la información de la huella sin que el propietario quisiera de modo que la información queda a expensas del hacker de por vida puesto que no hay forma de cambiar nuestra huella dactilar.

Pasaportes, registros criminales, aduanas… todos ellos utilizan las huellas digitales para identificar a las personas y ceder de una forma tan sencilla las nuestras hace que nuestra vida pueda complicarse mucho en ámbitos más graves que la gestión de información desde un smartphone o tablet.

Ambos analistas aseguraron que ya que dentro de Android el sensor está poco extendido -solo a gama alta- todos los fabricantes están a tiempo de mejorar la seguridad a partir de estas alertas antes de que sea una tecnología muy extendida (en 2019 calculan que la mitad de los dispositivos móviles las utilizarán).