iPhone, ¿cuál es la mejor opción para mi?

Hasta hace bien poco el mundo de los smartphones, para la mayoría, se dividía entre comprar un terminal Android (y ahí es donde sí empezaba la locura de opciones y precios) o un iPhone. Originariamente solo se escogía la capacidad y el color. Poco después se implementaron diferentes acabados, diferentes potencias y diferentes tamaños. Y ahora, el catálogo, si bien es centesimal comparado con el de la plataforma de Google, casi nos presenta un modelo para cada persona. Os los presentamos:

iPhone SE. Su público objetivo es sencillo: aquel que no quiere grandes diagonales y que quiere seguir disfrutando de la experiencia Apple con una sola mano. El que quiere la estabilidad y fluidez de iOS en una pantalla de 3,5 pulgadas, contar con la potencia del procesador y la cámara del potente 6S, una duración de batería que llega sin problema a los dos días y un diseño que, para muchos, es el más acertado de la empresa hasta la fecha. Por cierto, también cuenta con el Touch ID y, lo más sorprendente, una tarifa de 419€ para su versión de 32 GB.

iPhone 6S, 7 y 8. Si la principal característica del iPhone SE es su tamaño de 3,5 pulgadas y su diseño robusto, los iPhone 6S, 7 y 8 comparten diseño en su versión con pantalla de 4,7 pulgadas. Tres generaciones separadas por dos años que cuentan con precios de acceso muy diferentes. Mientras el 6S empieza en 529€, el 7 sube a 639€ y el 8, último en llegar, escala a los 809. De esta forma, mientras que el 6S cuenta con el chip A9, el 7 implementa el A10 que es un 50% más rápido y el 8 hace lo propio con el A11 Bionic, el chip móvil más rápido del mercado y el único capaz de batir a un Intel Core i7 en pruebas mono núcleo. Además, la última iteración incorpora carga inalámbrica, carga rápida, pantalla con tecnología True Tone y un sensor háptico mucho más potente (también a la hora de gestionar el 3D Touch).

Las diferencias entre el 6S y el 7 son ya menores pues más allá del chip y de un mejor rendimiento potencia-autonomía (que nos dará más vida útil con cada actualización de iOS) la principal diferencia reside en la cámara -que mejora en cada edición- y en un botón Home que pasa de físico a háptico. Además, este último resiste el polvo y el agua.

iPhone 6S Plus, 7 Plus y 8 Plus. Las versiones Plus siempre han sido, el año de su presentación, la guinda de sus generaciones. Cámaras más potentes, estabilizadores ópticos, más capacidad de las baterías, mejor pantalla y más diagonal. Versiones de 5,5 pulgadas pensadas para competir contra los phablet de otros sistemas operativos. Todo ello se marcó aún más a partir del 7 Plus donde los ingenieros implementaron una cámara doble así como el modo retrato y el “efecto bokeh”. Los resultados son tales que buena parte de la industria le ha seguido para hacer frente a un factor diferencial para los amantes de las fotografías. El 8 Plus, por su parte añade las virtudes del 8 con una trasera acristalada y, sobre todo, gracias al chip A11 Bionic multiplica exponencialmente las opciones audiovisuales del dispositivo. Además, las cámaras FaceTime también mejoran de 5 a 7 Mp cuando pasamos del 6S a los 7 y 8 además de permitir una grabación de vídeos ostensiblemente mejor. La diferencia de precio es alta pero el primero (6S Plus) es tan solo un 6S grande, el 7 Plus es un 7 más audiovisual y el 8 Plus es la versión para fotógrafos de los amantes del entorno iPhone.

iPhone X. Este no entra dentro de los cánones de los demás iPhone. Ni por diseño, ni por capacidades, ni por precio. Es una categoría única y como tal ha de ser diseccionado. El diseño es capaz de continuar con los anteriores pero rompiendo los moldes habituales de Apple: recuerda a la primera generación a la par que elimina (casi) los bordes. Obvia el botón Home para centrarse en el Face ID. Más compacto que cualquier Plus, ofrece mucha más pantalla y de más resolución y colores más reales. Promete mejor autonomía, cuenta con el vidrio más resistente del mercado y una nueva forma de trabajar con iOS. Es el más seguro, el más rápido, el que mejor sonido tiene y el que más sensores y tecnología implementa. A cambio nos da más autonomía, animojis, mejor iteración con la IA de la casa, la primera GPU diseñada por la empresa, realidad virtual y aumentada y una tarifa que empieza en los 1.159€. De otra galaxia, incluso en su demanda y lista de espera.

Pixel, Google muerde la manzana

Desde los inicios de la transición de los teléfonos móviles convencionales a los smartphones ha habido una constante: dos formas de ver el mercado. Una en la que Apple controla -como es habitual en ella desde su fundación- todo lo referente a sus iPhone (el diseño íntegro del hardware, el desarrollo del software y los contenidos de su tienda de aplicaciones) y otra en la que Google crea una plataforma abierta para que todos los que así lo deseen puedan hacer crecer sus productos a cambio de dar prioridad a los servicios del buscador.

Así llegó la expansión de Android hasta dominar el mercado en número de dispositivos comercializados y en funcionamiento. Y así llegó el crecimiento de Apple con una gama de productos de culto mucho más pequeña pero que le reportan casi todos los beneficios del mercado, la han convertido en la empresa más cotizada del mundo y la que más dinero tiene en caja.

Es cierto que hubo otras plataformas que se lanzaron con más o menos acierto para hacer frente a esta nueva forma de consumir dispositivos -Windows entró tarde, Tizen no logró consolidarse, Symbian nunca recibió el apoyo suficiente y BlackBerry OS fue víctima de una serie de errores que los consumidores no perdonaron- pero todo parece en manos de estos dos actores.

Google ha hecho en más de una ocasión sus pinitos en el mercado con sus Nexus pero su éxito comercial ha sido más bien escaso. A pesar de sus excelentes precios y sus sobresalientes productos, la maquinaria comercial de Samsung y su condición de fabricante de hardware ha sido un escollo insalvable para que los terminales creados con LG, Huawei, HTC o la propia Samsung pudieran hacerse un hueco en el mercado.

Es por ello que, en un escenario en el que los de Mountain View necesitan en exceso a sus aliados han decidido dar un golpe de timón cambiando por completo su estrategia y haciendo lo que siempre han criticado veladamente de Apple: lanzar un producto propio por completo -hardware y software desarrollados conjuntamente- para entrar con todo en un mercado saturado pero crítico para la expansión de cualquier tecnológica.

Pixel y Pixel XL, ¿para quiénes están pensados?


El objetivo del terminal es claro: desbancar a otros fabricantes de smartphones que utilizan su plataforma y acercar, de paso, a los clientes más exigentes que quieren probar toda la potencia de Android en un terminal de alta gama sin interferencias en forma de capas de personalización. Sus rivales son sus compañeros de plataforma por funciones y el iPhone por público objetivo.

Y precisamente por eso el diseño nos recuerda tanto al equipo de la manzana. En forma, en formatos, en la estrategia de marketing (el vídeo de presentación podría haber sido encargado por el mismo Jonathan Ive) e incluso en el precio -algo que veremos más adelante-.

Las armas son similares: todos los componentes del Pixel han sido pensados para sacar el máximo rendimiento posible a Nougat (la última versión de Android), el asistente de voz está totalmente integrado en las funciones del terminal  -y dejaron bien claro que algunas de esas funciones nunca llegarán a otros teléfonos aunque compartan sistema operativo-, cuenta con todo el músculo de Google en cuanto a servicios en la nube y le añade, además, compatibilidad con realidad virtual y una cámara que, a falta de verla en funcionamiento, promete ser una de las mejores del mercado.

De hecho, durante la propia presentación en California presentaron un nuevo sistema para portar contenidos de iOS a Android de una forma tan directa como la de la imagen superior.

Sus argumentos

Con un chasis monobloque de aluminio y un panel superAMOLED con Gorilla Glass de última generación, la presentación del terminal está a la altura de lo que se espera. Un formato obligatorio para entrar en la gama alta y absolutamente obligado después de los problemas que está sufriendo Samsung con su Galaxy Note 7. Ensamblados por HTC, queda patente el buen hacer de la empresa heredado de grandes productos como sus One.

Aunque el grosor de los Pixel sea superior al de algunos de sus rivales (8,6 mm) destaca su buen peso (143 y 168 gramos respectivamente). Sus pantallas son de 5 y 5,5 pulgadas respectivamente y cuentan con una resolución de 440 y 535 ppp. En su interior trabaja el último procesador de Qualcomm: el Snapdragon 821. Y es aquí donde encontramos una de las pocas diferencias con sus rivales. Mientras que Apple desarrolla y manda ensamblar sus SoC y Samsung se encarga de sus Exynos, la empresa de Mountain View, por el momento, compra uno genérico. Eso sí, no es uno cualquiera. Se trata de una “bestia” acompañada de 4 GB que promete velocidad y rendimiento sea cual sea la exigencia que tengamos sobre él.

El almacenamiento corre a cargo de 32 o 128 GB de configuración de fábrica y de Google Drive ya que, como viene siendo habitual, no se implementa ranura de expansión. En cuanto a la batería, cuenta con una capacidad de 2.770 mAh (3.450 mAh en el caso del XL) con sistema de carga rápida. Más que suficiente para mantenernos un día lejos del enchufe.

En cuanto a la cámara, cuenta con un sensor de 12 Mp y estabilizador óptico además de una luminosidad f2.0. Todo ello con un precio de partida de 759 euros para el pequeño y de 899 para el XL. Justo 10 euros menos que el de su rival con una manzana.

Es cierto que para muchos les parecerá un salto de precio insalvable respecto a los anteriores Nexus pero lo cierto es que estos Pixel no tienen nada que ver con sus antecesores. Son más potentes, están mejor acabados, prometen funciones que hasta ahora nunca han tenido los equipos Android y, sobre todo, van dirigidos a un público completamente diferente. ¿Se atragantará Google con la manzana?

Keynote 2016, cómo es el iPhone 7

Como es habitual, después de un verano de rumores y de una Keynote con presentaciones y datos positivos llegó el esperado moomento de desvelar una nueva generación de producto estrella de Apple: el iPhone 7. En un contexto en el que las ventas de smartphones premium parecen estancadas y con la empresa dirigida por Tim Cook en el ojo del huracán por su batalla fiscal con la UE en Irlanda, el terminal tiene un papel aún más protagonista. Sobre todo por el momento de debilidad que parece estar viviendo Samsung por el caso de las baterías defectuosas de su Note 7.

Sin sorpresas en su nombre, en sus tamaños (se mantienen las medidas respecto al 6S y su versión Plus) y con muchos secretos desvelados de antemano por los medios -los rumores de una nueva generación suelen llenar más páginas que los propios datos reales de cada modelo- la duda reside en si el nuevo iPhone es suficiente y si está a la altura para vender más que los anteriores.

Grosso modo, el nuevo iPhone se diferencia del anterior en un nuevo color -negro brillante-, en que desaparece el jack de auriculares -ahora se conectan a través del puerto lightning o mediante bluetooth-, es resistente al agua, su capacidad de almacenamiento mínima pasa a ser de 32 GB y mejora su cámara. Parece poco para volver a ocupar el trono de su segmento. Sin embargo, si nos adentramos más en sus novedades nos llevaremos alguna sorpresa.

Certificado IP67, nuevo botón Home, adiós al jack y más autonomía

Aunque es algo que Sony y Samsung llevan implementando en sus terminales desde hace años; y aunque oficiosamente se sabía que el iPhone 6S resiste salpicaduras eran muchos los usuarios que pedían que el terminal fuera completamente resistente al polvo y al agua.

Los ingenieros de la firma de Cupertino lo han conseguido gracias a las leves modificaciones en el diseño del aparato. En cuanto a lo estético destaca una nueva disposición de las antenas que ya no parten la parte trasera del terminal. En cuanto a lo práctico, el botón Home cambia por completo y ahora no se “hunde” sino que se trabaja con un motor táptico que controla nuestras pulsaciones como el del 3D Touch y que nos responde con vibraciones de distinta intensidad.

Perder el puerto de auriculares y rediseñar el sellado del lightning no solo ha servido para incrementar el espacio interior de la estructuras -los nuevos modelos ganan de dos a cuatro horas de autonomía- y mejorar los sellados del chasis hasta lograr la estanqueidad requerida para obtener el certificado IP67.

La pérdida del jack no es la primera en un teléfono móvil, pero sí que es la primera en un modelo de gran consumo. La solución -para aquellos que no quieran gastarse 179 euros en los nuevos AirPods- es un adaptador que se vende por separado y que permite enchufar el jack de los auriculares a un lightning. Para los que se pregunten cómo podrán escuchar ahora música mientras cargan el terminal, la solución vuelve a ser la conectividad Bluetooth o bien un dock (que también se vende por separado) y que permite adaptar nuestros cascos clásicos al nuevo iPhone. Aquí volvemos a agradecer una “pila” mayor pues la demanda energética será mayor si optamos por los auriculares inalámbricos.

Volviendo a los Airpods, las pruebas que hemos podido ver hasta ahora hablan de un sonido notable y de un buen sistema de carga mediante la caja (se introducen los auriculares en la caja y es esta la que se enchufa. Además, al 100% la propia caja tiene una reserva de carga de 24 horas).
Misma resolución de pantalla, más contraste y brillo

Respecto a la conocida pantalla Retina, el iPhone 7 sigue manteniendo los 336 ppp de la anterior generación. Menos que la competencia. Los motivos para no mejorarla parecen varios: el primero es que la tecnología de las nuevas pantallas que Samsung está desarrollando para Apple no llegará hasta dentro de un año como mínimo. El segundo -y oficial- es que a partir de un número mínimo de píxeles importan más la reproducción del color, el contraste y el brillo. El tercero -oficial y oficioso- es que los iPhone nunca han contado con una batería lo suficientemente capaz como para soportar un panel con más resolución.

Por eso se han conformado con subir un 25% la luminosidad y el contraste hasta un ratio 1400:1. Las imágenes se seguirán viendo mejor “de lo que deberían” para su resolución y la batería seguirá salvaguardada.

En lo estrictamente técnico hemos de hablar de un nuevo procesador A10 Fusion de cuatro núcleos, una nueva tarjeta gráfica y 3 GB de RAM que garantizan un rendimiento un 40% superior al del iPhone 6S y 6S Plus.

Todo ello tiene que ver en buena parte por la mejora sufrida por la cámara que ve rediseñadas sus 6 lentes, su flash (ahora de cuatro LEDs con tecnología True Tone y un 50% más de luz), su apertura que llega a f1.8 y -en el caso del 7 Plus- su doble óptica. En cuanto a la frontal, mejora hasta los 7 Mp con lo que confirma la apuesta de Apple por las videoconferencias vía FaceTime y la moda selfie.

En cuanto a los precios, se mantienen los del 6S el día de su lanzamiento con la mejora de que las capacidades se duplican. El básico de 769€ ahora contará con 32 GB, el intermedio de 879€ sube de 64 a 128 GB y el tope de gama de 989€ se dispara de los 128 a los 256 GB.