iPhone X, un día con “el” iPhone

Por fin llegó el día. El iPhone X, aunque fuera solo durante unas horas, por fin llegaba a nuestras manos. A priori solo sabíamos lo que se había hablado de él en otros medios (que no es poco), lo que Apple nos había vendido y lo que miles de expertos foreros debatían sobre un terminal que venía precedido por su polémico diseño y su estratosférico precio (más adelante veremos si es para tanto).

El modelo se planteó como el terminal que tenía que homenajear el décimo aniversario del terminal que redefinió por completo el mercado de teléfonos móviles, la forma en la que las TICs entraban en nuestras vidas y la posición de su empresa en el mercado. Tenía que mantener la esencia de una saga de dispositivos que han batido récords generación tras generación y a la vez sorprender a un público cada vez más exigente gracias al empuje de la competencia.

Por eso, cuando lo sujetamos, tenemos sentimientos encontrados: por un lado nos recuerda poderosamente al iPhone 3G. Por otro falta el botón Home, la seña de identidad de la empresa durante años. Desaparecen los marcos pero aparece el polémico notch (que, seamos sinceros, es mucho más llamativa y “molesta” en las fotos que en su uso diario). El primer impacto es positivo: todo pantalla, con un muy buen agarre gracias a su cubierta trasera de cristal y más ligero de lo esperado. 5’8 pulgadas de pantalla en un tamaño de un iPhone 6-7-8.  Es puro minimalismo y, sinceramente, apagado y en su versión negra, es una obra de arte. Da sensación de ser, por fin, el iPhone que siempre soñaron Steve Jobs y sus seguidores.

Antes de explicar nuestras sensaciones de uso hablaremos de las especificaciones. Como no hay mucho que decir que no se haya publicado ya las repasaremos rápidamente: pantalla OLED Super Retina HD; 5,8″ de diagonal con una resolución de 2.436×1.125 o, lo que es lo mismo, 458 ppp; chip A11 Bionic con coprocesador M11 de seis núcleos (2 monsoon y 4 mistral); GPU de Apple con tres núcleos; 3 GB de RAM; nuestra unidad 256 GB de almacenamiento; cámaras traseras de 12 y 12 Mp con gran angular y teleobjetivo f/1.8 y f/2.4 respectivamente y doble OIS, zoom óptico, grabación 4K y flash 4 LED; cámara iSight de 7 Mp con Retina Flash y apertura f/2.2; resistente al agua; certificado IP67; batería de 2.716 mAh, Bluetooth 5.0; NFC de solo lectura; 3D Touch, etc. Todo ello con un peso de 178 gramos y un grosor de 7,7 milímetros.

En definitiva: el iPhone más potente hasta la fecha y mejor equipado para hacer frente a sus rivales. Sin embargo, a pesar de datos tan notables como una relación frontal/pantalla del 82,9% o cualquier otro relacionado con el rendimiento, la empresa de Cupertino siempre nos ha demostrado que lo importante no es qué hacen, sino cómo lo hacen.

Face ID, ¿sí o no?

Lo primero que había que probar era el Face ID. ¿Es fácil de configurar? ¿Es tan seguro como prometen? ¿Tiene sentido abandonar el Touch ID, referencia en el mercado por su rendimiento, por un nuevo sistema en el que otros fabricantes han fallado una y otra vez? Pongámonos manos a la obra. Configurarlo no lleva más de 2 minutos -hay que hacerlo dos veces y requiere girar la cabeza como nos indica la pantalla para que el sistema endógeno del iPhone -la información no va a ningún servidor externo- nos reconozca. Después… funciona. Lo probamos hasta la extenuación con otras personas, con nosotros, haciendo muescas y “entorpeciendo” el reconocimiento. Y aún así, a una velocidad fulgurante, nos reconocía cuando debía y nos protegía cuando no éramos nosotros los que intentaban entrar en el teléfono.

En cuanto se prueba su funcionamiento, sencillamente, el notch deja de ser un problema. Sobre todo porque son cada vez más los desarrolladores que están adecuando sus apps para que sea parte del diseño. La seguridad que desprende viene rubricada también por la seguridad que nos proporciona el agarre de la superficie de cristal que, además, la empresa promete ser totalmente resistente a muescas. Eso no lo comprobamos pero, ciertamente, (y huellas al margen) da sensación de ser tan duro como cualquier otro equipo metálico.

Lo siguiente que llama la atención es la pantalla. La primera OLED y por encima del Full HD de la casa en un iPhone. La resolución por encima de este rango no suele ser necesaria (por la propia diagonal del panel), si bien es cierto que se agradece la nitidez y el brillo de equipos como los Galaxy S. En esta ocasión Apple se ha puesto en manos de su “enemigo” favorito y, precisamente, los coreanos son los encargados de un cristal con un contraste sobresaliente, un brillo y una temperatura excelentes y un ajuste automático que funciona como nunca para regalarnos unas imágenes con una fuerza nunca vistas antes en un iPhone (y en casi ningún smartphone). Da igual la condición lumínica, siempre se ve bien y con nitidez sin necesidad de perder información o tener que estar jugando continuamente con los ajustes.

Por cierto, la fluidez a la hora de acariciar la pantalla para navegar por el software sigue siendo la mejor del mercado. Todo funciona al más mínimo roce y el lag que iOS 11 ha provocado en terminales de generaciones anteriores no tiene presencia en un terminal pensado por y para este software (¿o es al revés?).

 

Cuando nos contaban que el sistema TrueDepth se encargaba de escanear 30.000 puntos de la cara en milisegundos para potenciar el desbloqueo nos resultaba una cifra que solo se decía para vender más unidades. Cuando comprobamos cómo funciona y las posibilidades que tiene (FaceTime, por ejemplo) entendemos no solo el notch sino también el precio del terminal.

Sobre todo porque el reconocimiento facial no es solo la llave para entrar en el iPhone X, es la llave para entrar en todo el ecosistema: Apple Pay, Music, App Store, iTunes, etc. Es la llave más segura del mercado (gemelos idénticos al margen) y eso tiene un precio.

A11 Bionic, el mejor procesador móvil del mercado hasta la fecha

Y no solo hablamos de los benchmarks en los que da un rendimiento monocore superior a algunos Intel i7 y algunos MacBook. Tampoco hablamos de las pruebas en las que, literalmente, barre a cualquier otro equipo con procesadores Exynos, Kirin o Qualcomm. Hablamos de uso normal y corriente. Es el primero con seis núcleos y en el que participan redes neuronales. El primero con 3 GB de RAM y el primero con un coprocesador de movimiento y una GPU que podrían trabajar perfectamente en un ordenador de sobremesa.

Una vez más la jugada de software-hardware permite que la desaparición de los botones físicos redunde en una apertura y cierre de aplicaciones sin demora. De forma inmediata responde a nuestros gestos. Lo mismo ocurre con la multitarea. La edición de vídeo, el streaming o cualquier programa que requiera de una tarjeta gráfica potente son, sencillamente, un juego de niños. Sin importar que otros programas estén trabajando “por detrás” en la multitarea. El motivo son esos núcleos que son hasta un 70% que en el chip anterior y que, además de requerir menos energía, son capaces de gestionar mejor su uso y aprender de nuestras costumbres (volvemos a la IA). Por cierto, la cubierta de cristal acumula menos calor que la de aluminio lo que mejora el manejo respecto a otros productos de la casa.

iOS 11 saca lo mejor de sí en este dispositivo en el que desde la posición de las opciones hasta los movimientos nativos que debemos aprender cobran sentido. La curva de aprendizaje es casi inexistente y todo está donde debería estar (algo que Android aún no ha conseguido para aquellos que lo probamos de cero).

Puede que muchos se hayan quedado en los animojis (que, por cierto, son adictivos) pero hay que entender que detrás de estos iconos parlanchines hay una gran tecnología detrás que hace que todo fluya correctamente, que todo funcione a la primera y que pone las bases a una nueva forma de intearctuar con el ecosistema. Porque como explicaba esta misma semana Johnny Ive, el iPhone X irá mutando y añadiendo mejoras gracias a su poderoso hardware y a las posibilidades del software pensado para evolucionar gracias a los desarrollos de terceros, a la experiencia adquirida por Apple gracias a los usuarios y, sobre todo, a la Inteligencia Artificial y un Siri cada vez más presente y potente.

Porque esas son las claves más allá de unas cámaras espectaculares, de una pantalla sobresaliente, de un software fluido o de un chasis más propio de una joya que de un dispositivo tecnológico. El iPhone X es el homenaje al primer iPhone y también el iPhone que siempre tuvo en mente Jobs. Es la primera baldosa en un nuevo camino pero también los cimientos de lo que la empresa desarrollará a partir de ahora. Un antes y un después en el que todo cambia para que casi nada cambie. En definitiva, el iPhone X es “el” iPhone. Y tenerlo cuesta hasta el último céntimo porque, seamos realistas, hace mucho que los premium superaron la barrera de los 1.000€. Al fin y al cabo son el hardware de una nueva generación del mismo modo que los coches lo fueron de las precedentes.

iPhone, ¿cuál es la mejor opción para mi?

Hasta hace bien poco el mundo de los smartphones, para la mayoría, se dividía entre comprar un terminal Android (y ahí es donde sí empezaba la locura de opciones y precios) o un iPhone. Originariamente solo se escogía la capacidad y el color. Poco después se implementaron diferentes acabados, diferentes potencias y diferentes tamaños. Y ahora, el catálogo, si bien es centesimal comparado con el de la plataforma de Google, casi nos presenta un modelo para cada persona. Os los presentamos:

iPhone SE. Su público objetivo es sencillo: aquel que no quiere grandes diagonales y que quiere seguir disfrutando de la experiencia Apple con una sola mano. El que quiere la estabilidad y fluidez de iOS en una pantalla de 3,5 pulgadas, contar con la potencia del procesador y la cámara del potente 6S, una duración de batería que llega sin problema a los dos días y un diseño que, para muchos, es el más acertado de la empresa hasta la fecha. Por cierto, también cuenta con el Touch ID y, lo más sorprendente, una tarifa de 419€ para su versión de 32 GB.

iPhone 6S, 7 y 8. Si la principal característica del iPhone SE es su tamaño de 3,5 pulgadas y su diseño robusto, los iPhone 6S, 7 y 8 comparten diseño en su versión con pantalla de 4,7 pulgadas. Tres generaciones separadas por dos años que cuentan con precios de acceso muy diferentes. Mientras el 6S empieza en 529€, el 7 sube a 639€ y el 8, último en llegar, escala a los 809. De esta forma, mientras que el 6S cuenta con el chip A9, el 7 implementa el A10 que es un 50% más rápido y el 8 hace lo propio con el A11 Bionic, el chip móvil más rápido del mercado y el único capaz de batir a un Intel Core i7 en pruebas mono núcleo. Además, la última iteración incorpora carga inalámbrica, carga rápida, pantalla con tecnología True Tone y un sensor háptico mucho más potente (también a la hora de gestionar el 3D Touch).

Las diferencias entre el 6S y el 7 son ya menores pues más allá del chip y de un mejor rendimiento potencia-autonomía (que nos dará más vida útil con cada actualización de iOS) la principal diferencia reside en la cámara -que mejora en cada edición- y en un botón Home que pasa de físico a háptico. Además, este último resiste el polvo y el agua.

iPhone 6S Plus, 7 Plus y 8 Plus. Las versiones Plus siempre han sido, el año de su presentación, la guinda de sus generaciones. Cámaras más potentes, estabilizadores ópticos, más capacidad de las baterías, mejor pantalla y más diagonal. Versiones de 5,5 pulgadas pensadas para competir contra los phablet de otros sistemas operativos. Todo ello se marcó aún más a partir del 7 Plus donde los ingenieros implementaron una cámara doble así como el modo retrato y el “efecto bokeh”. Los resultados son tales que buena parte de la industria le ha seguido para hacer frente a un factor diferencial para los amantes de las fotografías. El 8 Plus, por su parte añade las virtudes del 8 con una trasera acristalada y, sobre todo, gracias al chip A11 Bionic multiplica exponencialmente las opciones audiovisuales del dispositivo. Además, las cámaras FaceTime también mejoran de 5 a 7 Mp cuando pasamos del 6S a los 7 y 8 además de permitir una grabación de vídeos ostensiblemente mejor. La diferencia de precio es alta pero el primero (6S Plus) es tan solo un 6S grande, el 7 Plus es un 7 más audiovisual y el 8 Plus es la versión para fotógrafos de los amantes del entorno iPhone.

iPhone X. Este no entra dentro de los cánones de los demás iPhone. Ni por diseño, ni por capacidades, ni por precio. Es una categoría única y como tal ha de ser diseccionado. El diseño es capaz de continuar con los anteriores pero rompiendo los moldes habituales de Apple: recuerda a la primera generación a la par que elimina (casi) los bordes. Obvia el botón Home para centrarse en el Face ID. Más compacto que cualquier Plus, ofrece mucha más pantalla y de más resolución y colores más reales. Promete mejor autonomía, cuenta con el vidrio más resistente del mercado y una nueva forma de trabajar con iOS. Es el más seguro, el más rápido, el que mejor sonido tiene y el que más sensores y tecnología implementa. A cambio nos da más autonomía, animojis, mejor iteración con la IA de la casa, la primera GPU diseñada por la empresa, realidad virtual y aumentada y una tarifa que empieza en los 1.159€. De otra galaxia, incluso en su demanda y lista de espera.

Apple Keynote 2017, todas sus novedades

Durante mucho tiempo se ha acusado a Apple de no hacer una presentación de productos -Keynote- a la altura de los tiempos de Steve Jobs. Una en la que mostraran un device rompedor -al parecer ni el Apple Watch ni los AirPods lo fueron- que redefina el mercado. De facto, para una gran parte de los analistas y foreros la ventaja de Apple sobre sus contendientes se había reducido solo a las cifras de ventas y beneficios: los Android ya estaban por delante del iPhone.

Coincidiendo precisamente con el décimo aniversario del lanzamiento del primer smartphone de la casa decidieron echar toda la carne en el asador y este es el resumen.

  • iPhone 8 y iPhone 8 Plus. Eran la evolución esperada de los exitosos iPhone 7 y iPhone 7 Plus. Los dos teléfonos más vendidos del mundo estaban en la encrucijada: un gran salto adelante dejaría sin margen de mejora para la estrella de la noche, el esperado iPhone X. Una pequeña evolución (una S) no tenía sentido gracias al nuevo chip. La idea es simple: retocar el exterior con una parte trasera de cristal que recuerda al sobresaliente diseño de los 4 y 5; mejorar todos los ítems relacionados con el rendimiento; no tocar las tarifas y dejar que iOS11 haga el resto. Además, el salto en la nomenclatura es toda una declaración de intenciones: ahora los iPhone tendrán la misma numeración que sus Galaxy equivalentes.
  • iPhone X. Léase iPhone “diez”. Sin lugar a dudas el iPhone más potente de la historia. También el más caro y el pionero en muchos apartados. El mejor ejemplo, su pantalla sin marcos -a excepción de la pequeña isla superior-. El primero sin ningún botón físico frontal (adiós al botón Home que ha acompañado una década a los iDevices), el primero en superar holgadamente los 1.100€, el primero en tener un panel OLED, en alcanzar las 5,8 pulgadas, en tener carga magnética y rápida, en contar con animojis, en sacar todo el fruto a la realidad aumentada (en el ecosistema, por lo menos) y el primero en batir a los equipos Android en hardware (y software). Un antes y un después y un golpe de efecto que, aunque no trajo ninguna sorpresa -filtraciones mediante- dejó satisfecho a casi todo el mundo. A pesar de su precio promete ser un súper ventas y un rival a batir para el resto de phablets (incluido el poderoso Note 8 de Samsung).
  • Chip A11 Bionic. La clave de todo. Un procesador de seis núcleos diseñado completamente por Apple que incluye, también, la primera GPU desarrollada íntegramente por los de Cupertino. Una declaración de intenciones -no parece que vayan a tardar mucho en llegar los MacBook con procesadores propios con arquitectura ARM- en la que, a pesar del tiempo pasado, da la razón otra vez a Steve Jobs: controlar hardware y software es el camino a la excelencia. Las cifras de rendimiento preliminares publicadas hasta la fecha son demoledoras: dos de sus núcleos son un 25% más rápidos que los del A10 Fusion, los otros seis un 70%. Los benchmark dan resultados tan abultados que no solo funde a los Qualcomm Snapdragon de última generación sino que hace lo propio con los últimos Exynos y se requiere entrar en comparativas con procesadores Intel Core i5 e Intel Core i7 para encontrar rival. Por cierto: en un solo núcleo es más rápido que un i7 e iguala las cifras con varios núcleos operativos. ¿Están ya preparados para dar el salto a los ordenadores? ¿De qué serán capaces las nuevas generaciones de 2018? ¿Cómo responderán a esto los rivales?
  • Inteligencia artificial para las fotografías. Es cierto que Apple, habitualmente, no entra a un mercado hasta que sabe que puede hacerlo por la puerta grande. También es cierto que, en las últimas generaciones, se acusaba a la empresa de que las fotografías de los iPhone habían dejado de ser la referencia. Para solventar todo esto ha desarrollado el nuevo Portrait Lightning y han creado un nuevo ISP (Image Signal Processor) similar al que implementan algunas cámaras premium para aumentar la velocidad en la toma de fotos, mejorar la eficiencia y, sobre todo, aplicar un sistema de inteligencia artificial que permite mapear el rostro, lo que le rodea, analizar la distancia y la luz que incide en cada componente del cuadro y dar cinco resultados diferentes optimizados en función de lo que el autor esté buscando. Una maravilla que se lo pone muy difícil a sus rivales a la hora de luchar por los amantes de los selfies.
  • Face ID. Como hemos dicho, el iPhone X es el primero que no tendrá el botón Home y, por tanto, tampoco tendrá el desbloqueo por huella dactilar. Para sustituirlo se han decantado por el reconocimiento facial pero, visto los problemas que han tenido Nokia y Samsung (desbloqueo con fotografías) el reto era complejo. Y el resultado, a falta de pruebas más completas, no podía ser mejor. Un sistema de cuatro sensores frontales que se complementan para poner en funcionamiento lo que Apple ha llamado TrueDepth, es decir, es capaz de crear un mapa de nuestro rostro en tres dimensiones para crear un retrato con un ratio de desbloqueo accidental de 1 entre 1 millón (el Touch ID tiene un ratio de error de 1 entre 50.000). Todo se almacena en un chip específico llamado Secure Enclave que no comparte esta información con ningún otro sistema y al que no tiene acceso iOS (lo blinda de hackers). Además, el FaceID sabe si estamos utilizando una foto para intentar desbloquear (son 2D), emplea una cámara de infrarrojos para poder activar el iPhone incluso en total oscuridad y analiza en milésimas de segundo hasta 30.000 puntos de tu cara cada vez que lo desbloqueamos -se actualiza constantemente- para ser inmune a los cambios de peso, de color de pelo, de barba, de gafas, etc. Hay un posible supuesto en el que podría fallar: un gemelo monocigótico podría desbloquear el iPhone de otro. Por cierto, si tenéis miedo a que lo desbloqueen mientras dormís, es imposible: requiere que detecte actividad ocular para saber que es algo voluntario.
  • Apple Watch Series 3. El reloj se ha actualizado (no exteriormente) para añadir una versión LTE que será más autónoma del iPhone. Gracias a la SIM virtual podrá descargar y subir datos a internet sin necesidad de una red wifi conocida o el propio teléfono. Y todo a una velocidad 2,5 veces superior al 3G (el 4G lo es 10 veces más pero no está nada mal para una eSIM). Esto permitirá usar música en streaming, navegar con mapas, usar Siri directamente e incluso hacer llamadas. Esto es posible, en parte, gracias al nuevo chip W2, a una mejora del 85% en conectividad wifi además de a un micrófono mejorado con un nuevo sistema de cancelación de ruido que no nos obliga a acercarnos continuamente el reloj a la boca para hablar. Hasta ahora el reloj es el pulsómetro deportivo más utilizado del mundo, el smartwatch más vendido y, de facto, uno de los relojes más vendidos en el planeta: ¿podrán estas mejoras convertirlo en el wearable más vendido? No subir los precios es todo un acierto. Añadir otros sensores como barómetros y altímetros también.
  • Apple TV 4K. El último dispositivo de la lista es el AppleTV 4K. Un dispositivo que hereda el chip del iPad Pro de última generación (y su capacidad para mover juegos e imágenes) así como un escalado gratuito de todos los contenidos en iTunes comprados al máximo de resolución disponible como un guiño hacia aquellos que tienen suficiente con juegos de exigencias gráficas más contenidas. Además, la carrera de contenidos, el crecimiento de las plataformas en streaming (muchas de ellas con oferta en 4K) y la apuesta multimedia de la empresa en los próximos años justifica esta mejora que, de nuevo, no supone una subida de precio para los consumidores.

Estaremos esperando a que los productos empiecen a llegar al mercado para poder daros un análisis más completo de todos ellos.

iPhone SE, ¿una nueva versión en el aniversario?

Llevamos meses oyendo hablar de la nueva versión del iPhone que se presentará en septiembre. Una generación que coincide con el décimo aniversario del nacimiento del smartphone que lo cambió todo y que, para muchos, ha de ser rompedora, innovadora y disruptiva. Tanto es así que, aunque son cada vez menos los conceptos filtrados que prometen un súper teléfono, siguen esperándose la llegada de un iPhone Edition (en algunas webs se habla de un iPhone Pro) que por materiales y rendimiento sea la referencia destacada del mercado.

Sin embargo, aunque los iPhone 8 (o X) y su versión Plus serán los que acapararán la mayoría de los titulares, nos gustaría destacar un rumor que ha surgido los últimos días y que se refiere a una de las categorías que mejor aceptación ha tenido en el mercado desde su lanzamiento. ¿Los motivos? Su buena relación calidad-precio y, sobre todo, porque son una puerta de acceso inmejorable al ecosistema iOS.

Se trata de la versión SE que en su actual generación incorpora al diseño del iPhone 5 (para nosotros uno de los más interesantes que ha tenido la saga junto con el del 4) con la potencia de un iPhone 6 y 6S (tiene características de ambos) por un precio mucho más bajo que cualquiera de los anteriores.

Todos estos rumores han llegado de la mano de los analistas que intentan averiguar quién fabricará los nuevos chips que implementarán los tope de gama. La alta demanda (es probable que vuelvan a batir récords de ventas) indica que no podría ser un único fabricante y que, de ser así, solo Samsung tendría capacidad logística para este reto. No obstante, cada vez son más quienes hablan de que el fabricante exclusivo será TSMC.

Es curioso todo esto cuando, si de verdad se presenta en septiembre y no hay demora en su llegada a las tiendas para aprovechar el “calentón” del mercado, ya se deberían estar ensamblando los chips. Al igual que las baterías que parece que serán la última generación de iPhone sin baterías de gel.

Hace tiempo que la empresa de Cupertino tiene a un departamento trabajando en baterías (algunos expertos vienen del sector del automóvil con lo que no se sabe cuál es el destino de este trabajo) para dar un golpe en la mesa en la duración y vida de las baterías tanto de sus MacBook como de sus equipos móviles.

WWDC 2017, todas las novedades

La semana pasada tuvo lugar una nueva conferencia de desarrolladores de Apple en el que la empresa de Cupertino mostró parte de sus novedades en sectores estratégicos antes del verano -la reunión de septiembre adelanta los productos estrella de la campaña de Navidad, sus nuevos iPhone-. A continuación, os desgranaremos todas las novedades del evento, aunque antes queremos mostraros la conferencia en números.

Estos, como es habitual, volvieron a mostrarse inconmensurables: la App Store  cuenta con 500 millones de usuarios semanales que han instalado -desde su nacimiento- 180.000 millones de programas. Actualmente, el ecosistema de la manzana cuenta con 16 millones de desarrolladores que han recibido de la empresa más de 70.000 millones de dólares. Apple Music, una de las últimas en llegar, cuenta con 27 millones de suscriptores de pago y 40 millones de canciones en catálogo.

Respecto a iOS, el sistema operativo estrella de la casa -hay novedades en los cuatro que conforman el ecosistema-, está disponible en su última versión en el 86% de los equipos compatibles con un 96% de satisfacción por parte de los usuarios. Ahora sí, llega el turno de las novedades en software y hardware.

  • iOS 11. Aunque 2017 es el año del décimo aniversario del iPhone, es el iPad el gran beneficiario de las novedades de la última edición de la plataforma. En primer lugar porque la línea que separa el universo móvil de los ordenadores Apple empieza a difuminarse por completo. El mejor ejemplo lo vemos con la aplicación “Archivos”, una gigantesca evolución de iCloud que, por fin, permite la llegada del Finder a iOS. Además, el Dock, una seña de identidad de los equipos de sobremesa y portátiles de la casa llega para incrementar la productividad en las tabletas. La multitarea también mejora al permitir trabajar con varias apps en pantalla con una disposición personalizable (se pueden traspasar archivos de unas a otras con tan solo arrastrarlos). El Apple Pencil se vuelve más rápido y natural, el teclado QuickType gana eficacia y la realidad aumentada entra de golpe para todos los equipos de la mano de la herramienta ARTKit. Por supuesto, en la era de las imágenes las fotografías siguen ganando funcionalidades -y también la facilidad para socializarlas-. Por si esto fuera poco, Siri gana potencial (idiomas), permite trabajar con varias lenguas a la vez e incluso puede convertirse en tu DJ. Los desarrolladores de aplicaciones tendrán más acceso a su código para que esté más presente que nunca en el ecosistema. El centro de control se rediseña para dar un acceso mayor a todas las especificaciones del dispositivo y las apps nativas de Mensajes o Mapas se mejoran y ganan utilidades.
  • App Store. Uno de los pilares del éxito de Apple (sobre todo financiero) es su potente tienda de aplicaciones. Precisamente por eso los de Tim Cook se han decidido a rediseñarla por completo para evitar que los usuarios se pierdan en su inmenso catálogo y, sobre todo, para que la tienda aprenda de las preferencias y necesidades de cada cliente para ofrecerle lo que más se adapte a él en cada momento (de una forma literal pues la oferta varía diariamente). Además, un equipo de expertos canalizarán lo que ellos consideran un éxito inminente para que llegue a todos los usuarios de iOS: ideas, trucos, historias del desarrollo de programas, listas, la “app del día”, un buscador más capaz, incluso la presentación de cada app será más intuitiva, directa y sencilla.
  • iPad Pro. Por fin llega un nuevo modelo con una nueva pantalla Retina rediseñada, un nuevo chip más potente y más tamaño de panel. El equipo tiene más brillo (600 nits) y color (gama cromática P3), una tasa de refresco mucho más alta (120 Hz) y una reflectividad de tan solo el 1,8%. Además, gracias a la reducción de los marcos, el resultado es que la superficie acristalada gana un 20% respecto al anterior de 9,7″. El procesador A10X Fusion de 6 núcleos permite trabajar con contenidos 4K y 3D; emplea el sistema ISP para el procesamiento de señal de Apple que aprende para un mejor procesamiento de las imágenes y tiene hasta 10 horas de autonomía. Lo mejor es que el peso sigue por debajo de los 500 gramos, las cámaras mejoran hasta los 12 y 7 Mp -posterior y delantera- y el Touch ID gana en seguridad y velocidad (el doble).
  • macOS High Sierra. Como hemos dicho antes, las fronteras entre el Mac y los iDevices son cada vez más finas gracias al empeño de la empresa por unificar su ecosistema y experiencia de usuario. El Apple File System, un nuevo sistema de archivos con arquitectura avanzada de 64 bits optimizado para equipos Flash que cuenta con cifrado integrado, protección frente a caídas del sistema, un sistema más sencillo de copias de seguridad y un sistema de duplicado de archivos inmediato. También se estrena un nuevo formato de almacenamiento de vídeo que busca minimizar su espacio -incrementado exponencialmente gracias a la grabación en formato 4K) denominado HEVC; una nueva generación de Metal que permite una gran mejora de la calidad visual así como compatibilidad con entornos de realidad virtual. Las aplicaciones nativas como Safari o Fotos cambian completamente “por dentro” para incrementar su velocidad y estabilidad -en el caso de la primera también la privacidad de quien navega-. FaceTime, Spotlight, Notas, Siri, etc. también se integran más y ganan mejoras para que el Mac y el iPhone estén más cerca que nunca.
  • iMac & iMac Pro. El Mac por excelencia se actualiza para demostrar que la empresa sigue preocupándose por los ordenadores y que considera el iMac el centro de su “universo”. Por eso la nueva generación sigue siendo el todo en uno de referencia en el mercado. Entre otras cosas porque cuenta con modelos de hasta 27 pulgadas, pantalla 5K, 8 GB de VRAM dedicada, almacenamiento SSD y Fusion Drive procesadores con velocidades de hasta 4,7 GHz, nuevos paneles Retina rediseñados con hasta 1.000 millones de colores, conectividad con puertos Thunderbolt 3… todo ello dentro de una carcasa que llega a tener en los bordes solo 5 mm de grosor. Por si todo esto fuera poco, nace el iMac Pro, el ordenador más potente jamás creado por la empresa. Una bestia con procesadores de hasta ¡18 núcleos!, hasta 42 MB de caché, velocidades pico de 4,5 GHz, tecnología de renderizado Hyper-Threading, GPU Radeon Pro Vega que genera un flujo de hasta 22 teraflops de semiprecisión, hasta 128 GB de RAM y un ancho de banda de memoria de hasta 400 GB/s, 4 TB de flash, etc. Incluso los altavoces gozan de una resolución de audio nunca vista hasta la fecha en la empresa. Una obra de arte de la ingeniería que se disparará por encima de los 5.000€.
  • MacBook, MacBook Air & MacBook Pro. Los portátiles de la casa también reciben actualizaciones. El MacBook, equipo de acceso lleva tiempo siendo acosado por rivales que dicen ser más capaces e igual de ligeros. Sin embargo, el pequeño ha mejorado sus procesadores, potenciado su almacenamiento SSD, mantenido su peso y optimizado su batería para, además, sacar lo mejor de la nueva generación de paneles Retina. Los MacBook Air, un hito en su nicho de mercado también viven mejoras en autonomía y rendimiento sin subir su precio. Probablemente sea su último año en el mercado pero su condición de equipo de acceso ha hecho que Tim Cook le dé un año más de vida. Por último, el MacBook Pro modifica algunos de sus precios -el básico sin Touch Bar baja su precio- para conseguir reactivar el departamento de portátiles de la multinacional.
  • watchOS 4. Aunque muchos llevan hablando del fracaso del Apple Watch porque la empresa no publica sus resultados de ventas, Apple sigue apostando por mejorar su sistema operativo y, sobre todo, por dar funcionalidades a un periférico cada vez más independiente del iPhone. El enfoque hacia la vida activa y la salud queda patente en la cuarta versión de la plataforma gracias a nuevos modos de entreno (por ejemplo, intervalos o un sistema de medición de la natación en piscina aún más exacto), retos mensuales, una gestión de la actividad mucho más personalizado e incluso desarrollo de listas de reproducción en función de la hora del día, nuestra tarea -incluido el deporte que hagamos- o el volumen según el ruido exterior. Por supuesto, mejoran sus tareas como asistente diario, sus capacidades para gestionar nuestra agenda o guiarnos mediante mapas o la interrelación con Siri.
  • tvOS 11. El sistema operativo del Apple TV también se actualiza para recibir nuevos “invitados” en la plataforma -como Amazon Prime-. La apertura a desarrolladores externos ha permitido que los contenidos y las aplicaciones crezcan exponencialmente y, aunque no ha habido información de una nueva generación ni de la llegada de contenidos 4K, la empresa no cierra las puertas de cara a la reunión de septiembre (la que anuncia los productos de la campaña de Navidad).