Chromebase, Google se pasa a los todo en uno

Aunque Silicon Valley sea el centro neurálgico de la innovación en TICs de todo el planeta, podemos decir que las cosas se hacen básicamente de tres modos (y prácticamente solo esos tres): al modo de Google, de Apple o de Microsoft. Tres titanes que se reparten internet, los beneficios y la presencia en el hardware de manera muy desigual pero igual de influyente. Tres empresas que tienen un único objetivo en común: crear ecosistemas cerrados y compatibles entre sí que lleven la palabra “inteligente” a cualquier rincón de nuestras vidas.

Cada una ha comenzado y evolucionado de forma diferente: Google desde internet hasta los equipos domésticos pasando por los dispositivos móviles, Apple añadiendo equipos y mercados a su colección de dispositivos y software y Microsoft pasando del software doméstico y de negocios a internet y luego al hardware.

Eso ha hecho que cada uno de ello tenga sus especificidades y que para suplir sus carencias frente al rival se copien los unos a los otros descaradamente. El sello de identidad tanto de Apple como de Microsoft han sido siempre sus ordenadores de sobremesa -los legendarios iMac del primero y las versiones más capaces de Windows de los segundos-. El centro a partir del cual surgieron los reproductores mp3, smartphones, tabletas, portátiles, etc.

Y precisamente ese punto débil es el que quiere solventar Google junto a sus aliados después de ver la excelente aceptación que están teniendo los Chromebooks en el mercado. Y para ello, viendo cuales son las bazas de los otros dos -diseño y rendimiento en el caso de los iMac y una modularidad excepcional si nos referimos a los modelos todo-en-uno que están esperando Windows 10- Google ha optado por repetir la receta de sus portátiles: buen precio y un rendimiento mucho más que aceptable.

Si hace unos meses LG presentaba el primer “monitor con Chrome OS” (el modelo con el que abrimos este post) ahora es Acer la que ya tiene listo un equipo que se antoja como la receta ideal para algunos sectores poblacionales. Dentro de un pantalla de 21,5 pulgadas -la misma que el iMac pequeño- le aventaja a este en que su pantalla es táctil y, aunque su resolución es menor que la del monstruoso 5K, su precio también es mucho menor.

Para mover esta solución Acer ha escogido un procesador Nvidia Tegra K1 con arquitectura ARM, 4 GB de RAM y un disco duro SSD de 16 GB. ¿Por qué tan poco? Porque el precio es prioritario y la solución de almacenamiento nos la da la nube, el arma secreta de Google. En cuanto a conectividad, los puertos USB 3.0 y 2.0 así como la tarjeta para ranuras microSD (más almacenamiento) son obligadas, lo que nos llama más la atención es el puerto HDMI que, sobre el papel, debería convertirlo también en un monitor externo de otros equipos.

Los 430 dólares que piden por él en Estados Unidos unido a un diseño que recuerda muy mucho al de los primeros equipos planos de la manzana, así como el contrastado rendimiento de la plataforma Chrome garantizan una buena acogida por parte del mercado local sobre todo si implementan soluciones como un brazo ajustable que permita mover en un arco de 15 a 75 grados el conjunto y convertirse así en una tableta mucho más potente.

Televisores 2015, revolución inteligente

Aunque su tasa de renovación sea mucho menor que la de cualquier otro dispositivo tecnológico doméstico, los televisores suelen reflejar lo mejor de la capacidad de innovación de las principales empresas de electrónica de consumo. Samsung, LG, Sony, Panasonic y compañía aprovechan para demostrar la potencia de sus paneles, de sus sistemas de conectividad y sus sistemas operativos. Verdaderos centros de ocio donde el diseño tiene un rol fundamental. Os presentamos las últimas ediciones de las Smart TVs de referencia.

  • Samsung JS9000. La clave de todo reside en su tecnología Nano Crystal Color que permite ver los colores con un tono más natural. El tope de gama de la familia SUHD potencia la experiencia inmersiva gracias a su panel curvo y al sistema Auto Depth Enhancer que, según los coreanos, es la sensación más cercana al 3D del mercado. Y todo ello aderezado con un emparejamiento Smart TV-smartphone que vuelca la información preferida del usuario en su pantalla de 55 pulgadas. Siguen siendo la referencia, sin duda.

  • Philips 9109. Ultraplano, con ultra HD, Ambilight a ambos lados del panel y arriba y abajo y Android TV. ¿Qué más se puede pedir? Un procesador de seis núcleos de alto rendimiento al que no se le resiste ningún escalado ni imagen sea cual sea su resolución. El Perfect Motion Rate de hasta 1000 MHz  y el sistema Pixel Precise Ultra HD dan una calidad de imagen nunca antes vista en el catálogo de la compañía. Su sonido, como siempre, espectacular y su mando a distancia con teclado QWERTY y puntero es más propio de un tablet que de un equipo doméstico.

  • LG 8507. Tener como vecino a Samsung hace que LG siempre busque soluciones alternativas para diferenciar y vender sus productos. La tecnología IPS de su panel con resolución 4K y un audio sobresaliente gracias a un sistema de sonido creado por Harman/Kardon garantizan una muy buena experiencia multimedia. Su sistema operativo, WebOS, es una delicia por lo intuitivo que es y su diseño sin marcos dan una presencia incontestable sea cual sea su emplazamiento. Muy recomendable.

  • Sony Bravia X94C. Los japoneses la venden como la experiencia 4K definitiva y, aunque no estemos seguro de que sea el mejor televisor del momento, sí está entre los tres mejores. Su diseño es bestial. Su presencia fuera de toda duda. La calidad y profundidad de las imágenes saca años a muchos de sus rivales y el sonido hace que no necesite ningún periférico. Además, la dupla con Android TV la convierte en una extensión del smartphone, tablet o portátil. Y todo ello gracias al chip X1 que marca -y mucho- la diferencia.

  • Panasonic CX750E. Las legendarias Viera siguen siendo las grandes referencias del mercado a pesar de estar por detrás en estrategia de marketing frente a Sony y la dupla coreana. La resolución y nitidez de su panel 4K es impactante. Sus colores ganan en brillo respecto a otros modelos más bajos en el catálogo. Solo cede un poco ante la competencia con un sistema operativo menos completo, aunque lo compensa con un buen diseño y un precio muy competitivo.

Smartphones premium, los mejores de la primera mitad de 2015

La primera mitad del año ya ha pasado y, con el verano a comenzando, las grandes tecnológicas se van de vacaciones con los deberes hechos. Los siguientes lanzamientos llegarán previa campaña navideña. Por eso nos parece un buen momento para recapitular cuáles han sido las estrellas en el mercado de smartphones los últimos meses.

  • iPhone 6 y 6 Plus. Es cierto que llegaron a finales de 2015 pero el ciclo de presentaciones y renovaciones de los de Cupertino y su corto catálogo hace que sigan siendo la opción más moderna en iOS. Han batido todos los récords de unidades y facturación y han permitido a Apple ser líder del mercado mundial varios meses. ¿Cuáles son sus señas de identidad? Una pantalla que va hasta las 5,5 pulgadas (en el caso del Plus); capacidad de almacenamiento escalada en 16, 64 y 128 GB y un rendimiento y una fluidez de referencia a pesar de que, sobre el papel, su hardware es menos capaz que el de la mayoría de sus rivales con Android. Su precio, a partir de 699€ no ha sido óbice para conquistar a defensores acérrimos de Google. Su versión S, que se presentará en otoño, promete dar mucha guerra.

  • BQ Aquaris E6. En el lado opuesto al iPhone, la pequeña casa española BQ muestra un equipo con chip de ocho núcleos a 2 GHz, 2 GB de RAM, dual SIM, cámaras de 5 y 13 Mp y 16 GB de capacidad ampliables mediante ranura de expansión por solo 300€. Sin duda, el mejor terminal del mercado por relación calidad-precio. Merece, y mucho, la pena.

  • Energy Phone Pro HD. Con la misma filosofía que el anterior, cuenta con un panel de 5 pulgadas y resolución HD y un procesador de ocho núcleos a 1,7 GHz. Peca de tener solo 1 GB de RAM -aunque con Android 5 se nota menos- y 8 GB de capacidad ampliable. Aún así, sus acabados son buenos y su precio de 179€ lo convierte en un equipo de acceso más que reseñable.

  • Google Nexus 6. Aunque haya bajado su tarifa, es el primer smartphone premium de Google. Su procesador Quad Core a 2,7 GHz, su pantalla QHD AMOLED de 5,96 pulgadas y su cámara de 13 Mp trabajan a la perfección con el único Android puro del mercado. Es una referencia por rendimiento y eficacia.

  • Honor 6+. Una de las revelaciones de la temporada es este phablet con panel Full HD de 5,5 pulgadas, coprocesador de 8+1 núcleos, 3 GB de RAM y 32 GB ampliables de capacidad de almacenamiento. Un equipo que con un precio de 400€ está pensado para plantar cara a cualquier otro terminal premium del mercado.

  • HTC One M9. Cuando lo probamos vimos que HTC se había centrado en evolucionar la versión anterior. Su chip de ocho núcleos (4+4) a 2 y 1,5 GHz, 3 GB de RAM y sus cámaras de hasta 20 Mp denotan que no han querido dejar nada al azar. El problema es que su rendimiento no es claramente superior al resto de Androids tope de gama y su precio parte de 849€ sin promociones. Diferente pero excesivamente caro.

  • Huawei Ascend Mate 7. El terminal de bandera de una de las empresas chinas revelación del mercado es un equipo con panel de 6 pulgadas y resolución Full HD, chip de ocho núcleos a 1,8 GHz y 2 GB de RAM que destaca por unos acabados mucho mejores de lo esperado y un rendimiento excepcional gracias a la ligera capa de personalización que los ingenieros chinos han implementado sobre Android. Y todo ello por 499€.

  • LG G4. Uno de los que más rumores ha levantado es este equipo con la mejor tecnología de los coreanos y un diseño realmente diferenciado. Su panel IPS con resolución 2K, su chip de seis núcleos a 1,8 y 1,44 GHz y sus 3 GB de RAM son solo el aperitivo para un equipo con cámaras de 8 y 16 Mp y una fluidez sobresaliente. Vale cada uno de los 699€ que nos piden por él.

  • Microsoft Lumia 930. Uno de esos terminales que nos parecen estupendos gracias a la buena evolución de Windows 8.1 y a su espectacular hardware y que promete mucho más cuando pueda correr con Windows 10. Procesador quad core a 2,2 GHz, 2 GB de RAM, una cámara espectacular y 32 GB de almacenamiento para un gran heredero de los mejores Nokia que nos pide menos de 500€ por llevárnoslo a casa. Sobresaliente.

  • Motorola Moto X. El tope de gama de la resucitada Motorola es un smartphone de 5,2 pulgadas, procesador de cuatro núcleos a 2,5 GHz, 2 GB de RAM y un sistema multimedia sobresaliente. El cambio de manos de Google a Lenovo no se ha notado en nada en el rendimiento de Android y su precio sigue estando en 429€. Una maravilla.

  • Samsung Galaxy Note 4. Teníamos que elegir entre éste y el Galaxy S6 pero las ventas y el peso de la familia Note como creador de un nicho de mercado ha hecho que nos decantemos por este “otrora” gigante de 5,7 pulgadas con pantalla Quad HD, procesador Quad Core a 2,7 GHz, 3 GB de RAM, stylus integrado y cámara de 16 Mp. Es caro pero sus acabados y su rendimiento lo hacen tan especial como único. Merece la pena.

LG G4, entra por los ojos

Los grandes fabricantes de smartphones coreanos están viviendo toda una revolución en el segmento premium. El enorme empuje de los fabricantes chinos -con mejor relación calidad precio y dueños del mercado medio y bajo- unido a la imposibilidad de alcanzar las cotas de beneficios de Apple con las armas que han utilizado hasta ahora han hecho que por fin se hayan decidido por dar el salto a los materiales de primera -ya lo habían hecho al hardware de primera-.

Después de probar a fondo los iPhone 6, Samsung Galaxy Note 4 y Galaxy S6 le ha llegado el turno a uno de los líderes del segundo grupo en ventas, el heredero del LG G3. Rodeado de una gran rumorología, el nuevo G4 ha levantado una gran expectación entre los medios especializados porque LG es uno de los fabricantes que aún tiene capacidad para sorprender. Sin embargo, podemos decir que esta nueva versión es una evolución más que un salto adelante.

Los fríos datos

Comencemos primero por las especificaciones. Fríos números que no siempre reflejan el rendimiento de un dispositivo -en Apple saben bastante de esto- pero que en un mercado tan reñido como el de los smartphones Android de alto rendimiento pueden decantar al cliente por un modelo u otro.

La pantalla, el elemento más distintivo de cualquier terminal es excepcional. El panel IPS Quantum de 5,5 pulgadas cuenta con una resolución de 2560×1440: ¡538 píxels por pulgada! Una pantalla 2K que se mueve gracias a un chip Qualcomm Snapdragon de seis núcleos. Dos trabajan a 1,8 GHz y otros cuatro a 1,44. Para no quedarse “corto” los ingenieros han optado por 3GB de RAM y una batería de 3.000 mAh extraíble -hecho diferencial después de la nueva política de Samsung-. Y como todo es a lo grande en el G4, su capacidad no iba a ser menos. 32 GB ampliables hasta 2 TB mediante ranura de expansión.

¿Están las cámaras a la altura de estas cifras? Sí. De hecho, aunque parezca increíble, las superan. 16 Mp para la posterior y para grabar vídeo UHD y 8 Mp para la frontal. Antes de encenderlo solo se pasa una cosa por la cabeza. Si la capa de personalización de Android 5.1 no es muy pesada, esto promete. Sobre todo porque libre su precio empieza en 649€.

Cuando por fin lo sacamos de la caja sorprende por su contenido peso (155 gramos) gracias a unos marcos casi inexistentes y a que siguen apostando por diferentes tipos de plástico para la carcasa. La versión de acceso cuenta con una imitación a metal bastante convincente que, dicho sea de paso, ayuda a que el terminal no se escape de las manos.

Como segunda opción (50€ más cara), ofrecen un recubrimiento de cuero natural -no solo lo garantiza la empresa sino que el tacto nos confirma la suavidad característica de este material- que lleva unas 12 semanas para confeccionarse y que solo nos ofrece una duda: ¿cómo soportará el paso del tiempo? Si atendemos a cómo sobreviven nuestras carteras… la esperanza no es buena para un equipo de 699€.

El agarre en este caso es sensacional. Lo malo es que por culpa de la costura la curva del modelo se acentúa y su posición natural sobre una mesa es con la pantalla para abajo. Mal negocio para los que nos gusta trabajar con el smartphone apoyado. Al menos, las carcasas son intercambiables y fáciles de sacar gracias a unas pestañas que dejan al descubierto las partes extraíbles.

El resumen por ahora: un terminal más pequeño y ligero que la competencia (unos 10 milímetros y 20 gramos menos que un iPhone 6 Plus) que deja grandes sensaciones en la mano y que promete mucho por especificaciones.

Encendido

Toca encenderlo después de tenerlo en la mano y hay algo que nos llama la atención -lo intuíamos- la pantalla es espectacular. Superar los 500 ppp en el G3 ya hizo que fuera una referencia pero es que la resolución QHD del terminal lo convierte en hipnótico. La tecnología Quantum nos traslada directamente a los paneles premium de sus televisores. Todo en él es brillante, nítido y colorido. De facto, en un mercado tan reñido como el de las pantallas, su saturación de color -a unos nos encanta y otros lo detestan- puede ser un factor para ganar o perder adeptos.

Por cierto, los pequeños altavoces están a la altura y solo notamos distorisones y reverberaciones cuando exigimos la máxima potencia al conjunto. De facto, aunque estén ubicados en la parte trasera, no se pierde calidad aunque los tapemos al sujetar el terminal -no pasa lo mismo con la cámara, muy fácil de tocar con el dedo índice-.

El procesador es fulgurante. Puede que no tenga el pedigrí (ni la polémica) del 810, pero la dupla Adreno 418 y los seis núcleos de este 808 no solo pueden con la descomunal resolución de la pantalla sino que muestran una gran fluidez con las aplicaciones. Además, desaparecen los problemas de sobrecalentamiento que sí están viviendo rivales como el One M9.

Cuando exigimos rendimiento al conjunto no nos defrauda. Como hemos defendido siempre, un usuario medio no necesita ni la mitad de las especificaciones de estos ordenadores que llaman por teléfono. Ni para ocio ni para trabajo.

La conectividad es excelente (más allá del LTE, el WiFi de doble banda se conecta francamente rápido y es muy estable y en cuanto a la parte física todo sigue en la línea de los demás androides del segmento. Incluida la autonomía que llega sin problemas a un día fuera del enchufe con un uso mixto no intensivo.

¿Y la cámara? Sus credenciales son sobresalientes: 16 Mp con tamaño 1/2.6″ y f1.8. Estabilizador óptico. Lente con seis componentes. Flash LED y vídeo con calidad UHD. En la práctica también es sobresaliente. A pesar de que la apertura de f1.8 pudiera parecernos escasa, las imágenes son limpias, nítidas, coloridas y gozan de buena profundidad.

Sistema operativo y personalización

Sobre el entorno poco que añadir. Se lanza con 5.1 -versión estable y que ha solucionado problemas de rendimiento y batería respecto a ediciones anteriores- y con una capa de personalización propia que la casa llama UX.

Como es habitual -y en nuestro caso malo- los coreanos meten bastantes aplicaciones de forma innecesaria sobre la plataforma y aunque no penaliza el rendimiento (al menos en exceso) sí que quita capacidad de almacenamiento. La mayoría facilitan la gestión del ecosistema LG aunque también destacan -cómo no- todas las relacionadas con deporte y salud.

En definitiva, se trata de un buen smartphone con una buena relación calidad-precio (mejorará su tarifa con operadoras) al que solo le mejoraríamos la capa de personalización (la recortaríamos bastante) y le daríamos un toque más premium a los acabados. Sobre todo después del salto que han dado los Nexus y, sobre todo, el Galaxy S6. Si buscas un Android, una de las mejores opciones.

LG G4, por fin ha llegado

Fue el gran ausente del pasado Mobile World Congress de Barcelona. Llevábamos varios días en los que se filtraban datos sobre su interfaz, su cámara, su posible diseño o sus especificaciones. Con una expectación mayor a la que han generado los S6 y S6 Edge (¿quizá el bajón de ventas de Samsung venga porque sus terminales ya no consiguen crear expectación a pesar de su potencia?) por fin LG ha desvelado y confirmado datos del G4. Su smartphone premium se renueva y no viene solo.

Si nos centramos en los fríos datos podemos decir que el G4 no será el tope de la familia Android. Su procesador será un Qualcomm Snapdragon 808 de seis núcleos a 1.8 GHz. A pesar de tratarse de un chip fulgurante, sobre el papel el Exynos del S6 es superior. Decimos sobre el papel porque su dupla con la GPU Adreno 418 y los 3 GB de RAM prometen poder mover con soltura cualquier aplicación a pesar de su pantalla de 5,5 pulgadas Quad HD (2560×1440 píxeles de resolución).

Como siempre que se lanza una nueva generación de los G los coreanos se han encargado de que corra de forma nativa con la última versión de Android. En este caso llegará con 5.1 y una capa de propietaria ligeramente diferente.  Se trata de UX 4.0 que apuesta por la simplicidad en la presentación de los elementos -siguiendo el acertado Material Design de Google- pero manteniendo una enorme capacidad de personalización.

Destacamos Smart Notice para facilitar y personalizar las notificaciones y hacer más fácil el acceso a los ajustes del terminal al gusto del usuario; Super Fast Gallery, que permite clasificar las fotografías por fecha, ubicación de la toma, temática, etc. y la última versión de Smart Calendar. Todo ello forma parte del Smart Board que nos resume información básica de nuestras aplicaciones favoritas y que hace una dupla sobresaliente con Smart Alerts (quizá se han pasado con la denominación Smart) que cruza datos para decirnos, por ejemplo, que es un buen día para ir a correr.

Si volvemos al hardware nos encontraremos con una capacidad de almacenamiento que parte de los 32 GB en la versión “básica” y que son ampliables con una ranura de expansión para tarjetas microSD. Respecto a las cámaras, LG quiere dar un salto de calidad con este modelo para intentar acercarse a la de sus principales rivales: Samsung, Sony y Apple (aunque en el caso de estos dos últimos lo tiene francamente complicado).

La dupla es estupenda: una trasera de 15 Mp y una apertura f1.8 acompañada de un sensor de infrarrojos que medirá el color antes de cada disparo para ajustar los parámetros automáticamente y configurarlos de la mejor forma posible. Por su puesto, el interfaz de la aplicación de fotografía se ha puesto a la altura de un conjunto sobresaliente. La frontal, por cierto, cuenta con 7 Mp de resolución y nos prometen una gran calidad de imagen incluso para videollamadas.

Para acabar, volvemos a la mejor “compañera” de la cámara, la pantalla. Como hemos dicho contará con resolución Quad HD gracias a un panel IPS que hereda toda la experiencia de LG en televisores: contraste, eficiencia energética, sistema anti brillos, brillo, profundidad de color, etc.

Todo ello con una batería extraíble de 3000 mAh, Bluetooth 4.0, Glonass, WiFi de última generación, HDMI Slim Port, NFC, 4G LTE… en definitiva, uno de los productos más punteros y compensados del mercado de smartphones premium que, si sigue una estrategia comercial más acertada que sus predecesores debería ser un éxito porque los coreanos han sabido apostar por una familia de productos que mejoran el rendimiento del terminal.

Desde el smartwatch LG G Watch Urbane (con un diseño espectacular, por cierto), cargador inalámbrico, auriculares Quadbeat 3, manos libres de alta resolución Tone Infinim, funda protectora de diseño Quick Circle, etc. todos se han pensado para mejorar la experiencia de usuario. Podemos afirmar que el G4 no es una revolución respecto al G3. Sin embargo se ha pensado para mejorar en todo a un producto que ya era sobresaliente.