18
mar 15

Smartwatches, su era ha llegado

Cualquiera que se dé un paseo por los catálogos de las principales tecnológicas verá que en los últimos meses han proliferado todo tipo de smartwatches. Desde los más “obvios” como el Moto 360, el LG Watch R o las nuevas versiones de los relojes inteligentes de Sony o Samsung hasta veteranos como los Polar V800 Adidas MiCoach.

La llegada del estratosférico Apple Watch -lo es por precios, posibilidades de personalización y ventas esperadas- sin embargo ha sido todo un terremoto para el negocio. Tanto para los rivales clásicos de la marca de la manzana, como las empresas de relojes y pulsómetros deportivos (que han tenido que dotar de nuevas capacidades a sus productos) y a las relojeras tradicionales.

Para muchos los relojes inteligentes todavía “no están en el mercado”. Del Moto 360 se esperaban unas ventas de unos 14 millones de unidades y tan solo han llegado al millón. No obstante, ¿cuántas relojeras clásicas pueden vender un millón de uno de sus modelos?

En una reciente entrevista Elmar Mock, fundador de Swatch, dijo que la llegada del Apple Watch podría suponer una nueva “edad de hielo” en el negocio de las relojeras tradicionales. Según sus propios estudios, Apple podría vender a un ritmo de 30 millones de smartwatches durante los primeros años. Es consciente de que su tasa de renovación -tanto por la compañía como por los clientes- será mucho más lenta que en otros dispositivos pero, si tenemos en cuenta que el año pasado toda la industria relojera suiza vendió 28 millones de equipos… el panorama no es muy alentador.

Más allá de su éxito y del tiempo que vaya a estar en el mercado, Mock entiende el Watch de Apple como el revulsivo necesario para la industria del mismo modo que el iPod y el iPhone cambiaron los hábitos de consumo. Y de nuevo explica que el problema de muchas empresas suizas es que no están viendo la amenaza -como ocurrió en los 70 y 80 con la llegada de los relojes de cuarzo nipones-.

Mock tiene claro cuál es el antídoto para el efecto del Apple Watch y demás relojes inteligentes: dotar a sus relojes de más capacidades y mejores prestaciones. Si el cliente se acostumbra a que un reloj de 200 o 400 euros le dé su geolocalización y le notifique mensajes no comprenderá que no lo haga uno de 2.000. Porque, además, el concepto de joya también se puede entender en un smartwatch de hasta 17.000 euros.

Garmin Fénix 3, siguiente eslabón

Precisamente por toda esta colección de argumentos Garmin ha sido una de las primeras empresas en poner al día sus productos para que dejen de ser relojes especializados para convertirse en modelos que se puedan llevar a todas horas en cualquier situación.

La pantalla del Fénix 3 gana en color, es más fina y nítida, mantiene el sensor GPS, el monitor multideporte -también vale para natación, ciclismo, esquí, etc.-, el altímetro, la brújula de tres ejes… y añade una antena EXO para mejorar la conectividad. Además, mediante un monitor de frecuencia cardiaca (es opcional y de banda, una de sus “taras”) el sistema evalúa tu condición física y es capaz de prepararte para tus retos.

Además, añade una nueva faceta smartwatch mejorada: notificaciones de mensajería y llamadas y datos del smartphone al que está vinculado. Y para hacerlo más “reloj” añade varios acabados, uno de ellos con correa y caja de acero y cristal de zafiro. Todos cuentan con 16 horas de autonomía con el GPS activado, 50 en modo UltraTrac y más de tres meses como “reloj normal”. Es resistente hasta 100 metros.

 


15
feb 15

LG G4 y HTC One M9, quieren ser más que comparsas

El universo Android está completamente agitado. Si a la subida de precio exponencial del Nexus 6 le sumamos las bajas ventas del Galaxy S5 (que el éxito de Galaxy Note 4 no ha podido compensar) y la excepcional acogida del nuevo iPhone 6 nos encontramos con que los máximos abanderados del ecosistema de Google no están consiguiendo fidelizar a sus clientes tanto como se creía. De hecho, en algunos mercados, como el de Estados Unidos, han visto como, años después, iOS ha vuelto a superar en ventas a Android que también cede terreno ante los productos con Windows Phone.

Pero no todo son malas noticias para los fabricantes del robot verde. Si durante un lustro se han conformado con perder dinero cada vez que vendían un teléfono, ahora el empuje de las empresas chinas (Xiaomi ya es el tercer fabricante mundialLenovo ha comprado MotorolaHuawei sigue creciendo a buen ritmo fuera de su mercado local y ZTE se afianza poco a poco en Europa) y el cambio de proveedores de Google dejan espacio a que alternativas más clásicas vean su oportunidad para minar el dominio de Samsung.

Buen ejemplo es el de LG. El fabricante de varias generaciones de Nexus y algunos de los mejores smartphones del panorama Android ha volcado todas sus esperanzas en su G4. Su predecesor, el G3, fue el primero que se atrevió a implementar un panel con resolución 2K. Aunque sobre el papel debería suponerle una gran ventaja respecto a sus rivales, los datos demostraron que su batería quedaba gravemente penalizada y que el panel tampoco era evidente mejor que los SuperAMOLED de Samsung o los Retina de Apple.

Por eso el G4 tiene la labor de volver a sorprender al mercado como lo hizo en su momento el G2. Y lo va a hacer cambiando una de las tendencias más pronunciadas de los fabricantes en el último bienio: su pantalla será más pequeña que la de su predecesor lo que, unido a ADN de hacer smartphones sin casi marco, deberían convertir al G4 en uno de los más ligeros y manejables del mercado sin tener que bajar de las 5,3 pulgadas.

Además, LG podría incorporar uno de sus tan cacareados paneles OLED. Extremadamente finos y nítidos, su demanda energética -así lo han demostrado en otros dispositivos de la empresa- es muy baja lo que permitiría aumentar su rendimiento y la autonomía del equipo respecto a sus rivales y a sus predecesores.

Si añadimos que LG ha anunciado que ya tiene paneles con resolución 3K, el G4 superaría los 600 ppp con una resolución de 2880×1620 píxeles. Todo un alarde tecnológico que no tenemos claro si redundará en alguna ventaja para el usuario final (¿hay contenidos para semejante resolución?, ¿incorporará un “motor” de escalado?).

Todo esto tendrá también otro resultado. Uno de los pocos chips capaces de mover semejante cantidad de píxeles es el Snapdragon 810 (lo que explicaría el retraso en el lanzamiento del G4) y necesitaría estar acompañado de 4 GB de RAM. Una locura que lo coloca por encima de muchos equipos de sobremesa. La capacidad de almacenamiento básica comenzaría probablemente en los 32 GB y la batería no podría bajar de los 3.500 mAh.

También la cámara necesitaría una puesta a punto para estar a la altura de la pantalla. Los rumores indican a un conjunto con 16 Mp y estabilizador óptico. Y todo esto nos hace preguntarnos: ¿seguirá siendo uno de los modelos más accesibles del segmento premium con semejante arsenal dentro de su carcasa? ¿Se decantará también LG por los acabados metálicos para aumentar la calidad real -y percibida- del conjunto?

HTC One M9, ¿última oportunidad?

Después de catalogar el iPhone 6 de “opción aburrida” una de las empresas más alternativas del mercado smartphone se enfrenta al reto de sorprender a propios y extraños (y convencer a los clientes de que compren sus productos) con el One M9, la última generación de su móvil franquicia.

Probablemente con una versión “Plus” (eso sí que es arriesgar) que incorporará bloqueo biométrico se espera un diseño bastante continuista en el que tan sólo los altavoces se muevan de su ubicación frontal para conseguir una forma más estilizada.

La empresa taiwanesa que sigue perdiendo cuota de mercado a un ritmo que nos recuerda a Blackberry, cambiará su estrategia respecto a la cámara y abandonará los “ultrapíxeles” por una óptica de unos 20 Mp y unas especificaciones notables (sin llegar al nivel del G4): 3 GB de RAM, pantalla de 5 pulgadas Full HD, procesador Snapdragon 810 -que debería permitir mucha fluidez con Android 5- y batería de 2840 mAh.

Un retorno a los orígenes siguiendo la estrategia de otros fabricantes de hacer modelos más sobrios, minimalistas, con mayor calidad de construcción y un hardware más fiable y potente. ¿Será suficiente? Lo sabremos en el MWC.


08
feb 15

Ordenadores y dispositivos móviles, las cifras de 2014

La industria tecnológica, sin duda, es una de las que más crece y más factura. Después de las cifras millonarias de beneficios de Apple, los récords de ventas de Samsung (como grupo no su división de móviles) y el crecimiento exponencial de la implantación de smartphones durante los últimos meses, nos llegan también las cifras de crecimiento de los ordenadores -sostenidas por primera vez en casi un lustro-. Por eso es momento de recapitular y averiguar cuáles han sido los principales fabricantes de smartphones y ordenadores durante el último año.

Smartphones, un invitado “inesperado”

Hemos repetido muchas veces que el negocio móvil, aunque millonario, no reporta beneficios a la mayoría de los fabricantes. El nicho más suculento, el de los terminales inteligentes, está copado, prácticamente, por dos fabricantes. Dos propuestas antagonistas pero igual de válidas que no dejan hueco a los rivales. Por un lado, Apple sigue remontando de la caída de prestigio, ventas y beneficios, que vivió durante los últimos meses de 2013. Por otro, Samsung, claro dominador del universo Android, empieza a notar la presión de una Apple que empieza a jugar con sus mismas reglas y los fabricantes chinos, cada vez más capaces y mucho más competitivos en precios.

En 2014 se comercializaron en todo el mundo 1.301,1 millones de smartphones, un 27,6% más que el año anterior. El enorme empuje del iPhone 6 (que ha batido todos los récord de ventas) y la democratización de los precios de estos dispositivos ha hecho que su implantación comience a ser un estándar mucho más allá de los mercados maduros.

Así, Samsung ha conseguido igualar (mejora levemente) sus ventas respecto al año anterior al llegar a los 318,2 millones de terminales vendidos (un 0,6% más y un 24,5% de cuota de mercado, que baja desde el 31%). Muy por detrás de los coreanos se coloca el gigante de Cupertino. Apple ha disparado sus ventas un 25,5% hasta llegar a los 192,7 millones de iPhone vendidos y un 14,8% de la cuota de mercado.

Por detrás se coloca el gigante chino Huawei que ha superado los 73,6 millones de terminales vendidos (un 50,4% más que en 2013 para un 5,7% de la cuota de mercado) y Lenovo (al que hay que sumarle las ventas de su adquisición Motorola) que ha llegado a los 70 millones de smartphones, un 54% más y una cuota del 5,4%.

El Top 5 lo cierran los coreanos de LG con 59,2 millones de teléfonos vendidos (gracias a su fortaleza en su mercado doméstico), un 24% más. La empresa se queda con un 4,6% del negocio. Sin embargo, estas cifras reflejan que los demás fabricantes, que en 2013 tenían un 40% del mercado, han crecido un 44,2% interanual para llegar a los 45,1 millones de teléfonos vendidos. ¿Han resucitado Sony o HTC? Nada más lejos de la realidad.

Si miramos la tendencia más inmediata, la del último trimestre, vemos que la perspectiva es bien diferente. Por un lado, la distancia entre Samsung y Apple se queda en un escueto 0,16% del mercado, poco más de 600.000 unidades. Mientras que los coreanos se han dejado un 11% de las ventas en la campaña de Navidad, los de la manzana han llegado a los 74,5 millones de iPhone (10 cada segundo, un 46% más que hace un año).

Lenovo supera por poco a Huawei (crece un 78% frente al “escaso” 41,7% de la marca del abanico rojo) y ambos afianzan sus ventas y su cuota de mercado por encima del 5%. Pero la gran sorpresa está en el quinto puesto. Los chinos de Xiaomi han adelantado por la derecha a todos sus rivales minoritarios para colocar 16,6 millones de terminales y crecer casi un 180%. Ahora su gran reto es seguir creciendo en China, derrocar a Samsung en Asia y superar los 100 millones de unidades vendidas en menos de un año. Incluso Apple es su objetivo. Buscan que los usuarios abandonen los iPhone regalándoles un Mi4 (si tienen una versión anterior al 5S) o un Mi4 Pro (si tienen un 6 o un 6 Plus). Parece una tarea titánica pero viendo su crecimiento en los últimos meses, si algún fabricante puede hacerlo, sin duda es éste.

Ordenadores, duelo de titanes

El mercado de ordenadores también está de enhorabuena. A falta de que se publiquen los resultados de ventas anuales de los principales fabricantes ya podemos hacernos un mapa del estado de salud del negocio.

El primer puesto es para Lenovo. La empresa que primero se quedó con la división de IBM y que ahora se ha hecho con Motorola demuestra que su apuesta por la potencia está siendo premiada en el creciente mercado de ordenadores. En el tercer trimestre de 2014 se hizo con un 20% de la cuota de mercado con un crecimiento interanual del 11%.

En segundo lugar se ubica Hewlett Packard. Dentro de un enorme proyecto de reestructuración, los californianos han conseguido crecer más de un 5% para rozar los 15 millones de equipos comercializados ese trimestre y quedarse con casi un 19% del mercado.

En tercera posición se encuentra Dell. La empresa ha crecido casi un 10% desde el regreso de Michael Dell para superar el 13% de la cuota de mercado y rondar los 11 millones de ordenadores comercializados previa campaña de navidad.

Fuera del podio Acer ha crecido un 11% para superar los 6,6 millones de ordenadores y quedarse con un 8,4% del mercado. Finalmente, Apple sigue viendo como sus MacBook e iMac pasan de ser objetos minoritarios de culto y crecen un 9% las ventas hasta superar los 5 millones de ordenadores. Es cierto que la cifra es muy poco superior a la de ASUS, sin embargo, el rendimiento de su ecosistema y el crecimiento de ventas de sus demás equipos empujan a los de la manzana a los puestos de privilegio.


16
ene 15

LG Smartwatch, la nueva baza de WebOS

Parece que los fabricantes de dispositivos móviles han aprendido la lección. Del mismo modo que focalizarse en Windows ha hecho que Microsoft domine el mercado de ordenadores con mano de hierro (a pesar de sus errores de bulto a lo largo de la última década) muy por encima de los constructores; la prisa de Samsung, LG y compañía por responder a Apple hizo que cayeran en una trampa de dos caras a la hora de lanzar sus smartphones. Por un lado, conseguían un sistema operativo que se desarrollaría mucho más rápido que iOS -la victoria parecía segura- pero, por otro, su dependencia de Google se volvió total y ahora ninguno se atreve a dar el salto a otras plataformas nacidas para ser terceras.

Precisamente por eso, con el nacimiento de los wearables y con el mercado de televisiones inteligentes sin un líder claro (parece que nadie ha dado con la tecla de qué querrán los consumidores), los mismos que apostaron por Google ahora quieren lanzar sus propias alternativas. Es cierto que es un problema para desarrolladores y clientes -por mucho que sean sistemas operativos compatibles entre sí-, pero también parece la única forma de salir del atolladero de Android TV.

Si hace poco anunciábamos que las nuevas televisiones inteligentes de LG (segundo fabricante mundial) trabajarían con WebOS y que Samsung (líder) se iba a decantar por Tizen, ahora le llega el turno a los smartwatches. Esos dispositivos de los que todo el mundo ha oído hablar, que llevan tiempo en el mercado, pero que siguen esperando al terremoto Apple Watch para saber si, de verdad, será un negocio rentable.

La buena acogida del Moto 360 y Android Wear nos hizo pensar que la mayoría de las empresas del lado Android iban a decantarse por este excelente sistema operativo para bloquear las opciones de la competencia y lanzar al mercado un producto de garantías. Sin embargo, el CES de Las Vegas ha demostrado que muchos quieren crear ecosistemas propios al modo Apple que les garanticen la supervivencia como marca más allá de sus productos.

En la Feria de este año llamó la atención sobremanera que no sólo se confirmaran los rumores que publicó The Wall Street Journal sobre una línea de productos independientes de Google de los coreanos, sino que Audi presentara su reloj inteligente -construido por LG- y que este trabajase con WebOS. Objetivamente, no es sorprendente si tenemos en cuenta que tanto la empresa del Grupo Volkswagen como Mercedes han pedido al Gobierno alemán que pare el desembarco de Google en los vehículos alemanes (¿por qué no de Apple? ¿Ha conseguido convertirse en la buena de la película sólo dejando que los de Mountain View crezcan tanto como lo hizo Microsoft?).

Por diseño y funcionamiento, parece un equipo con Android Wear pero, más allá de lo que podría ser una capa de personalización late un sistema operativo que parece que crecerá mucho en los próximos meses y que muchos dan por hecho entrará en toda la gama de productos de LG (y puede que de otros fabricantes).

Después de que el Galaxy Gear R, la versión más potente y seria de Samsung haya apostado por Tizen y que este modelo premium y menos geek de LG se decante por la plataforma creada por Palm hace años nos preguntamos cómo responderá a esto Google, si su nuevo socio de referencia será Sony (que necesita volver a ser referente en el mercado y que de momento ha encontrado en los californianos un modo de ser más capaz) y, sobre todo, qué pensarán en Cupertino de este cambio de estrategia que hace más independientes a sus rivales… pero también más débiles frente al consumidor.

Os dejamos con el vídeo de Android Central en el que nos cuentan todos los secretos del nuevo reloj inteligente.

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15
ene 15

CES 2015, las novedades de Samsung

Cuando los rumores sobre el Galaxy S6 se dispararon y muchos pensaron que las “malas ventas” de la división móvil de los coreanos -y la espectacular recepción del iPhone 6- iban a hacer que no esperasen al Mobile World Congress, Samsung demostró que es mucho más que teléfonos y tabletas. Con intención de seguir siendo el mayor fabricante mundial de electrónica de consumo y de dominar cada vez más mercados -el de la domótica es uno de los que más le interesa- estas son las novedades más interesantes que presentaron en Las Vegas.

  • Unidades SSD portátiles. La idea es llevar todas las ventajas de esta tecnología fuera de los ordenadores para competir directamente con los discos duros externos tradicionales. Con capacidad de 256, 512 y 1024 GB y un peso de 30 gramos ofrecen una velocidad de hasta 450 Mbps además de un cifrado AES 256 bits. Con un precio en Estados Unidos que parte de los 179 dólares, parece que es el primero de una larga estirpe de periféricos que inician el mundo del almacenamiento híbrido SSD-nube.
  • Super UHD. Si parece que el UHD es lo último -casi no tiene contenidos- estamos equivocados. La nueva tecnología de nanocristales de Samsung está pensada para, a misma resolución, mejorar contraste, brillo y nitidez. Las cifras de los ingenieros coreanos son reseñables: una profundidad de color 64 veces mayor que la de un televisor “convencional” y 2,5 veces más de brillo. Y todo mientras el procesador gestiona el brillo adecuado en función del entorno, la imagen y optimiza el gasto energético. En definitiva, un panel LED que rinde como un OLED sin sus desventajas. La creación de la UHD Alliance con productoras de Hollywood, además, parece garantizar contenidos de alta calidad de imagen y sonido.

  • Internet de las cosas. El 32% de los estadounidenses quieren implementar dispositivos de este tipo en sus hogares pero sólo el 2% los tienen instalados. El 64% de los wearables de ese país llevan el logo de los coreanos en su carcasa. Y más del 50% quieren disfrutar de algún tipo de conexión en todo momento. Esto explica la apuesta por reforzar los dispositivos de este tipo y por lanzar servicios como Milk Music y Milk Video, pensados para hacer frente a Google y Apple en su terreno. Sobre todo porque durante los próximos meses llegarán a todos sus smartphones, tabletas… ordenadores y televisores.

  • Electrodomésticos ultracapaces. La batalla con LG tiene pinta de marcar una época. Desde soportes para tabletas en la cocina que se conectan con los electrodoméstico para controlar los tiempos de cocción desde la receta, hasta hornos dobles, aspiradores robotizados controlables y ajustables desde el móvil o lavadoras de dos alturas que incorporan lavaplatos para optimizar el flujo de agua.